El último baile de Patrick Swayze
En el verano de 1987 aquel profesor de baile enfundado en su chaqueta de cuero negra no sólo enamoró a la joven Baby, fuimos muchas las que quedamos prendadas con el último baile de Johnny Castle. Y las que no lo hicieron, definitivamente no pudieron resistirse en
Dirty Dancing y Ghost, fueron las dos películas que encumbraron a este actor texano, pero su relación con el mundo del espectáculo comenzó mucho antes. Hijo de Jesse Wayne Swayze, un redactor de ingeniería, y de Patricia ‘Patsy’ Yvonne Helen, una coreógrafa, instructora de baile y bailarina, heredó de su madre el amor por el baile, al que pudo dedicarse cuando una lesión de
rodilla le impidió seguir con su carrera deportiva.
Su trampolín a la fama, tras actuar en varios musicales como Grease, fue una película dirigida por Francia Ford Coppola. Los rebeldes, en la que actuó con otras futuras estrellas como Matt Dillon, Rob Lowe, Diane Lane o Tom Cruise. A partir de ahí trabajó con personalidades del cine como Gene Hackman, Charlie Sheen o Sylverter Stallone. Pero no fue hasta 1985 cuando volvió a llegarle un nuevo éxito con su papel de Orry Main en la serie Norte y Sur.
Tras dejar los deportes, Swayze había estudiado ballet en
Después de que protagonizara otros dos de sus éxitos con De profesión,
duro (1989) y Le llamaban Bodhi (1991), pasó malos momentos personales y su carrera se centró en papeles más secundarios con los que pasó por el resto de géneros cinematográficos: la comedia, To Wong Foo: Thanks for Everything, Julie Newmar (1995); el thriller Cartas de un asesino (1998), la acción, Black Dog, hizo una película junto a su mujer Lisa Niemi (con la que se casó en 1975), One Last Dance y volvió a la televisión con Las minas del Rey Salomón (2004).
Tras una carrera cinematográfica a lo largo de la que estuvo nominado al Globo de Oro en tres ocasiones, entre la crítica siempre sobresalió más una cara bonita que sus dotes interpretativas. Pero a pesar de eso y de que sus películas no fueran grandes obras maestras, Patrick Swayze se supo ganar el respeto y la admiración del público.
En 2008 le diagnosticaron un cáncer de páncreas, quizá uno de los más difíciles de superar. Él no se dio por vencido y quiso vivir hasta el final, tanto es así que entre sesión y sesión de quimioterapia, Swayze protagonizó el que sería su último trabajo, la serie The Beast, en la que encarna al agente del FBI, Charles Barker. Consiguieron grabar una temporada, el delicado estado de salud de su protagonista impidió más.

En los próximos meses verán la luz las memorias que Patrick estaba preparando desde hace unos meses y que llevarán el título de 'I had the time of my life', como no podía ser de otra manera.
"No sabes cuánto amor me llevo" decía Sam Wheat en su escena final de Ghost. Ahora, allá donde esté, velará, tal y como su personaje, por todos a los que quería. Nosotras seguiremos enamorándonos del profesor de baile Johnny Castle cada verano.
Sobre este blog
No sólo palabras
Laura Alonso IzaguirreLa cultura, en su acepción más general, será el tema principal de este blog. No sólo palabras es un rincón en el que tendrán cabida el cine, el arte, la literatura y la música, pero sin olvidar que la cultura es mucho más que eso y los temas pueden ser muchos y muy diferentes.
Espero que os guste.
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