No creo que se pueda hablar de un cambio de ciclo. Ni mucho menos del fin de la hegemonía nacionalista en el País Vasco, pero las elecciones del 9 de marzo han supuesto un cambio notable en la fisonomía política vasca no atribuible, al menos en exclusiva, al 'tsunami' del bipartidismo o a la crispación política que ha caracterizado la última legislatura. En mi opinión, el cambio más notable se ha dado al aparecer un espacio político central que ha permitido un trasvase de votos desde el n...