Telenovelas
Los cuentos de hadas se han adaptado a los nuevos tiempos. Ya no están protagonizados por príncipes ni princesas ni transcurren en bellos palacios, pero las historias de amores imposibles gustan al público tanto como antes. Los culebrones llegaron desde Latinoamérica a nuestra televisión para saciar a esos espectadores ávidos de ambiciones, tragedias y pasiones sin medida. El primero que viene a mi memoria es ‘Cristal’ y el último que, lo confieso, seguí con auténtico fervor fue ‘Pasión de gavilanes’. Casi veinte años separan a ambos pero sus argumentos apenas varían. Infidelidades, hijos secretos o relaciones entre miembros de diferente clase social son los recursos habituales de este tipo de relatos. Los nombres imposibles -Luis Alfredo, Carlos Felipe, Topacio…- son otro elemento obligado que, por desgracia, suele calar hondo en la audiencia y arruina el futuro de muchos recién nacidos. Lo siento por ellos pero, no sé si para mejor o para peor, las sobremesas no serían lo mismo sin las telenovelas.
Amores eternos
Desde que 'Cristal' llegara a nuestra pequeña pantalla en la década de los 80, las telenovelas, por increíble que pueda parecer, han evolucionado de forma considerable. Lo han hecho, créanme. En aquellos años sólo existía TVE, que tenía el poder absoluto de decidir el culebrón con el que amenizar la sobremesa de su audiencia, y la mayor parte de estas series procedía de Venezuela. En la actualidad casi todas las cadenas de televisión tienen su propia telenovela de factura mexicana, argentina, colombiana, venezolana... Ya no hay un país líder en su producción, pero una cosa no ha cambiado: Latinoamérica sigue siendo la reina en esto de los amores y desamores.
Los argumentos permanecen también impasibles al paso del tiempo. Romances entre los hijos de familias enfrentadas, relaciones entre jóvenes de diferente clase o madres adolescentes despojadas de sus hijos recién nacidos son algunas de las originales historias que se repiten en uno y otro título. Cuanto más imposible sea el amor que se relate, más éxito alcanzará la novela. Los protagonistas sólo logran ser felices en tres momentos del relato: cuando se conocen, siempre en un apasionado encuentro, tras la primera reconciliación y en el capítulo final. Mientras, los tortolitos caminarán por diferentes derroteros hasta que el destino les haga coincidir de nuevo y quieran recuperar el tiempo perdido. Y al final, por si no se lo habían imaginado, después de superar incontables obstáculos, malas compañías y comentarios viperinos, la pareja conseguirá ser eternamente feliz.
Seguramente parte de la infelicidad de los personajes venga dada desde el mismo momento de su nacimiento, cuando sus crueles padres decidieron bautizarles con nombres del calibre de Luis Alberto, Juan Felipe, Topacio o Rosalinda. La realidad siempre supera a la ficción, y no es raro encontrar hoy en día hombres y mujeres que sufren en su propio D.N.I. la afición extrema de sus madres a los culebrones. El título que se coloca a éstos deja también bastante que desear. Los hay que invitan a la lujuria como 'El cuerpo del deseo', 'Gata salvaje' o 'Sin tetas no hay paraíso' (próximo estreno en Telecinco). Algunos pecan de empalagosos como 'Amarte así, Frijolito' y 'Cosas del amor', y otros asustan con tal sólo enunciarlos como es el caso de 'La usurpadora', 'Pobre diabla', 'La intrusa' o 'La viuda de blanco'.
Tal vez a muchos no les suenen estas telenovelas, y puede que tampoco tengan intención de ver ninguna de las que actualmente se están emitiendo. Sin embargo, no hay que desdeñar el poder de estas series. Hace unos dos años triunfó en Antena 3
la producción colombiana 'Pasión de gavilanes', protagonizada por los hermanos Reyes de nombre Juan, Óscar y Franco. Pues bien, en encuestas sobre conocimientos generales realizadas a los niños españoles por aquella época se obtuvo un resultado sorprendente. Muchos de los pequeños al ser preguntados sobre quién era Franco, de cuya muerte se cumplían entonces treinta años, respondieron inocentemente que “uno de los de 'Pasión de gavilanes'”. Se lo avisaba, la realidad siempre supera a la ficción.
Sobre este blog
Una de zapeo
María RegoBienvenidos al interesante y voluble mundo de la televisión. Un medio que entró en nuestras casas hace poco más de cincuenta años para convertirse en el inquilino que nunca se marchó. Medio siglo en el que se ha pasado del blanco y negro al color, de los teatrales 'Estudio 1' a los espacios rosiamarillos, de la familia Telerín a los grandes hermanos... Pasen y lean unas cuantas reflexiones sobre la pequeña gran pantalla.
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