Frikispot
Lo había leído y me lo habían contado, pero no lo había vivido en mis propias carnes hasta hace unos días. Ha sido toda una experiencia. La pasada semana por fin vi el comentado ‘spot’ de Euskaltel, que ha reunido a algunos de los mejores representantes del ‘frikismo’ patrio para lanzar al mercado su nueva televisión digital. Realmente sentí algo indescriptible cuando en mi televisor aparecieron Dinio, Yola Berrocal, Leonardo Dantés, Carmen de Mairena y otras grandes estrellas cantando al unísono lo que parecía -que me perdone Beethoven- el nuevo Himno de la alegría. Se les veía tan felices de volver a la pequeña pantalla que no pude evitar emocionarme. La verdad es que resulta divertido que una marca haya pensado en estos personajes para promocionar uno de sus productos, en vez de recurrir a las habituales modelos esculturales y pavisosas que habrían pasado por la pantalla sin pena ni gloria. El gancho de esta campaña es indiscutible y como en publicidad lo que importa es que hablen de uno, a poder ser bien y que además te consuman, el éxito está más que asegurado. Un punto para Euskaltel.
Este anuncio me suena...
Yo soy aquel negrito del África tropical… ¿Cuántos han sido capaces de no canturrear estas palabras mientras las leían? Resulta casi inevitable no poner música de fondo a la letra del viejo anuncio de Cola Cao, el primer ‘spot’ de la marca alimenticia en cine y televisión (1962). La canción del negrito es una simple muestra de que una publicidad con una buena banda sonora puede llegar a ser inolvidable.
Coches, perfumes, teléfonos móviles, detergentes, bebidas… Decenas de anuncios pasan a diario por delante de nuestros ojos e interrumpen el programa del que, hasta entonces, estábamos disfrutando. El publicista tiene la complicada tarea de que el espectador se fije en su ‘spot’ y, sobre todo, de que recuerde lo que mostraba. Toda artillería es poca para conseguirlo. La música es uno de los recursos que pueden ayudar a lograr que estas ‘microhistorias’ de treinta segundos queden grabadas en la memoria del espectador. En los tiempos de la televisión en blanco y negro ya se utilizaba esta técnica, y de aquella época es precisamente el anuncio de aceitunas La Española. Una pequeña oliva aparecía danzando en la pantalla mientras entonaba una pegadiza sintonía que, para quienes no la escucharon en su momento, suele aparecer en varios capítulos de la serie ‘Cuéntame cómo pasó’ (TVE). Sin remontarnos tantos años atrás podemos rescatar productos como la Nocilla, a la que casi todos hemos sido adictos de niños, y su repetitivo: “Leche, cacao, avellanas y azúcar, No-ci-llaaa”.
Los Conguitos, por seguir con el dulce, tienen también su propia sintonía, que apenas ha variado desde que naciera en la década de los 60. Mucho más reciente es la campaña de la ONCE, titulada ‘Canción del verano’ y compuesta por los anuncios ‘Tapas’, ‘Medusa del amor’ y ‘Cremita’. ¿Quién no recuerda aquello de “…tengo gambas, tengo chopitos, tengo croquetas, tengo jamón…”? Todo un éxito y un verdadero golpe de aire fresco en materia publicitaria. Del mismo año -2003- es la canción ‘Del pita del’, aparecida en un ‘spot’ de Coca Cola, que se convirtió en politono de muchos teléfonos móviles del país. La telefonía, uno de los sectores que más ha dado el cante, se ha hecho experta en recuperar viejas melodías o realizar nuevas versiones de viejos éxitos. Movistar ha bailado, por ejemplo, al son de ‘Ain’t no mountain high enough (Marvin Gaye) o de ‘Walking on sunshine’ (Katrina & The Waves), mientras que Amena se decantó por un ‘Libre’ (Nino Bravo) diferente.
La música dicen que amansa a las fieras y, en este caso, es un buen sistema también para retener al espectador frente al televisor. Así que, creativos del mundo, calmen el 'odio' del televidente hacia la publicidad con una buena canción.
Publicidad y famosos
Nicolas Sarkozy y Carla Bruni ya son marido y mujer oficialmente. Se casaron ayer en el palacio del Elíseo (París) y seguro que el enlace les salió por un ojo de la cara. La italiana es muy previsora y, aprovechando el tirón que tiene actualmente, ha decidido protagonizar una campaña publicitaria para conseguir un dinero extra y poder celebrar así una boda en condiciones. Si es que la economía está muy mal para todos…
Deportistas, cantantes, actores, periodistas e incluso políticos han caído en algún momento en las redes de la publicidad televisiva. Pocos hacen ascos a poner su imagen a una determinada marca, y muchos son los que obtienen más dinero por ello que por su trabajo habitual. La actriz Penélope Cruz, por ejemplo, recibió unos 2,5 millones de euros por prestar su cara a la cosmética L’Oreal, y eso que las pestañas que lucía en uno de sus anuncios eran postizas. Ya saben, no hay que fiarse de todo lo que aparece en televisión. El montante que ingresó la española queda muy lejos del que consiguen otras estrellas internacionales. Nicole Kidman obtuvo el doble por convertirse en la nueva musa de Chanel Nº 5 mientras que Catherine Zeta-Jones, la primera en esta lista de ‘spots’ mejor pagados, se hizo con algo más de 20 millones de euros tras protagonizar una campaña de telefonía para T-Mobile. Dinero llama a dinero dice un refrán, qué gran verdad.
El peligro que tienen los ‘spots’ con famosos o conocidos es que la audiencia puede coger fácilmente manía a una marca en función de quien la promocione. Puede suceder también lo contrario, un personaje pasa a la lista negra del público por anunciar un determinado producto. Mijail Gorbachov, ex líder soviético, fue más que criticado por rodar un anuncio para el enemigo yanqui, la multinacional McDonald’s, ¡a quién se le ocurre! La incursión de Matías Prats en la publicidad tampoco fue bien recibida. El
periodista fue durante varios años la imagen de la ‘banca naranja’, lo que para algunos hacía perder la credibilidad de Prats a la hora de presentar el telediario. Sin embargo, a nadie se le ha ocurrido pensar que Ronaldinho no podrá jugar más partidos por haberse atiborrado a Danet o que Concha Velasco debe dejar la interpretación por utilizar Indasec.
La publicidad ha conquistado en infinitas ocasiones a los famosos aunque, antes o después, se haya roto el amor del personaje con la marca. La relación suele durar lo que dura el dinero y cuando llega otro anunciante con una oferta más sustanciosa… ¡cambio de pareja!
Unos minutos para la publicidad
Perfume, perfume, juguete, bebida alcohólica, perfume… Así podríamos resumir todos los cortes publicitarios que durante estos días interrumpen el programa que estamos viendo, o intentando ver sin perder el hilo, en televisión. La pequeña pantalla se empeña en Navidad en mostrarnos los productos con los que dejar boquiabiertos a nuestros invitados o sorprender en fiestas ajenas.
Los anuncios de colonias y perfumes son los más numerosos. Cada año surgen nuevos aromas que se esfuerzan por conquistar al público a través de increíbles historias narradas en apenas treinta segundos. Cuentos de amor, seducción, lujo y glamour que intentan atrapar a un telespectador perdido entre notas florales, maderas y olores afrutados. La marca Chanel es una de las grandes en la industria perfumera y el ‘spot’ de su mítico Nº 5, el mismo con el que se vestía Marilyn Monroe cada noche, se ha convertido ya en uno de los clásicos navideños en televisión. Carolina Herrera, Dolce & Gabbana, Donna Karan o Lacoste son otros de los diseñadores que se han apuntado también a la moda de crear sus propios aromas. Junto a ellos encontramos la publicidad de colonias, casi nunca perfumes, que llevan el nombre e imagen de famosos como David Bisbal, Alejandro Sanz, Carmen Sevilla o Antonio Banderas. Esto ya empieza a oler… Si creen que exagero, hagan la prueba y cuenten el número de anuncios de estos productos que aparecen durante las pausas publicitarias.
De lejos les siguen los ‘spots’ de juguetes para los más pequeños, y de bebidas alcohólicas para los que dejaron atrás la edad de la inocencia. Los anuncios destinados a los pequeños reyes de la casa se concentran en torno a los escasos programas infantiles que hay para ellos. Esta publicidad se caracteriza por reproducir escenas divertidas y
exageradas, donde el pequeño lagarto que se vende en la juguetería parece en televisión el mismísimo monstruo del lago Ness. Es por ello que muchas veces reza en la parte inferior de la pantalla el mensaje “Ficción publicitaria”, que acompaña al aterrador “Precio superior a 30 euros”. Los pobres padres, asustados tras ver la cifra a la que asciende tener contentos a sus hijos, no se relajan ya ni con la refrescante publicidad de sidra El Gaitero ni con las burbujas de Codorníu y Freixenet. Este último cava, cuyo anuncio solía ser uno de los más esperados por estas fechas, ha decidido este año promocionarse únicamente en cine y en su web. Parece que a Scorsese se le quedaba corta la pequeña pantalla.
Turrones, bombones, compañías de telefonía móvil y otras muchas empresas se preocupan por lucir especialmente bonitas en su publicidad navideña. Sin embargo, es difícil disfrutar de cualquiera de sus cuidados ‘spots’ después de haberlos visto en más de veinte ocasiones. Al menos, siempre nos quedará el primer y último anuncio del año, que ésos sólo los pasan una vez.
Sobre este blog
Una de zapeo
María RegoBienvenidos al interesante y voluble mundo de la televisión. Un medio que entró en nuestras casas hace poco más de cincuenta años para convertirse en el inquilino que nunca se marchó. Medio siglo en el que se ha pasado del blanco y negro al color, de los teatrales 'Estudio 1' a los espacios rosiamarillos, de la familia Telerín a los grandes hermanos... Pasen y lean unas cuantas reflexiones sobre la pequeña gran pantalla.
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