A cantaaar
Puede que hoy domingo no sea el mejor día para preguntar qué tal se encuentran sus gargantas, ya que muchos se habrán levantado con cierta carraspera tras una buena noche de fiesta. Sin embargo, creo que es hora de comenzar a cuidarnos la voz. No es que quiera ponerme en la piel de la doctora Roselló de 'Saber vivir', sino que mis consejos tienen un trasfondo mucho más lúdico. Las cadenas se han empeñado este verano en hacernos cantar a través de diversas fórmulas y, viendo cómo se las gasta Risto Mejide en 'Operación Triunfo', no conviene soltar muchos gallos en público.
Al exitoso 'Al pie de la letra' (Antena 3) se suma la próxima semana 'Canta Singstar' (TVE 1), con Carlos Sobera como presentador, y 'Va la nota' (Telecinco), capitaneado por Óscar Martínez. El nuevo programa de la pública invitará a sus concursantes a demostrar sus dotes musicales en el socorrido karaoke, ese maléfico aparato que hace creernos Serrat, Mónica Naranjo o Ana Torroja por el simple hecho de que sepamos leer la letra de sus canciones en una pantalla. Por su parte, la propuesta de Telecinco premiará el buen oído de los participantes que, escuchando algunas notas, deberán adivinar la melodía a la que corresponden.
La época estival no es la más adecuada para consolidar un espacio en la parrilla e incluso me atrevería a decir que la vida de ambos programas tiene, desde antes de su estreno, los días contados. Pero si hay que decantarse por alguno de los dos..., me quedo con 'Va la nota' que, además de premiar a esos magníficos 'cazacanciones' que te reconocen cualquier sintonía en milésimas de segundo, no te obliga a desgañitarte y demostrar que, como se dice popularmente, calladito estás más guapo.
Karaokes
No lo nieguen, todos hemos caído alguna vez en las redes del karaoke. Otra cosa es que hayamos tenido el valor de ir a la televisión a demostrar nuestras particulares dotes musicales. Tener una buena voz es casi lo de menos en este tipo de concursos aunque los espectadores, tan especiales ellos, suelen agradecer que no torturen demasiado sus oídos. En ‘Al pie de la letra’, por ejemplo, basta con saber unas cuantas canciones para ganar el premio. El nivel de exigencia no parece muy alto, pero poco más se le puede pedir a un participante flanqueado por un ex gran hermano -rescatado ahora como presentador- y por una orquesta de triunfitos que no triunfaron. Menuda mezcla. Añoro los karaokes televisados de antaño en los que la cadena iniciaba una gira por todo el país con el invento. Las plazas de pueblos y ciudades eran el lugar elegido para que los concursantes se crecieran y dieran el do de pecho ante sus vecinos. Todo era mucho más rudimentario, pero entonces sí que se premiaba el ritmo y el justo desafine.
Este anuncio me suena...
Yo soy aquel negrito del África tropical… ¿Cuántos han sido capaces de no canturrear estas palabras mientras las leían? Resulta casi inevitable no poner música de fondo a la letra del viejo anuncio de Cola Cao, el primer ‘spot’ de la marca alimenticia en cine y televisión (1962). La canción del negrito es una simple muestra de que una publicidad con una buena banda sonora puede llegar a ser inolvidable.
Coches, perfumes, teléfonos móviles, detergentes, bebidas… Decenas de anuncios pasan a diario por delante de nuestros ojos e interrumpen el programa del que, hasta entonces, estábamos disfrutando. El publicista tiene la complicada tarea de que el espectador se fije en su ‘spot’ y, sobre todo, de que recuerde lo que mostraba. Toda artillería es poca para conseguirlo. La música es uno de los recursos que pueden ayudar a lograr que estas ‘microhistorias’ de treinta segundos queden grabadas en la memoria del espectador. En los tiempos de la televisión en blanco y negro ya se utilizaba esta técnica, y de aquella época es precisamente el anuncio de aceitunas La Española. Una pequeña oliva aparecía danzando en la pantalla mientras entonaba una pegadiza sintonía que, para quienes no la escucharon en su momento, suele aparecer en varios capítulos de la serie ‘Cuéntame cómo pasó’ (TVE). Sin remontarnos tantos años atrás podemos rescatar productos como la Nocilla, a la que casi todos hemos sido adictos de niños, y su repetitivo: “Leche, cacao, avellanas y azúcar, No-ci-llaaa”.
Los Conguitos, por seguir con el dulce, tienen también su propia sintonía, que apenas ha variado desde que naciera en la década de los 60. Mucho más reciente es la campaña de la ONCE, titulada ‘Canción del verano’ y compuesta por los anuncios ‘Tapas’, ‘Medusa del amor’ y ‘Cremita’. ¿Quién no recuerda aquello de “…tengo gambas, tengo chopitos, tengo croquetas, tengo jamón…”? Todo un éxito y un verdadero golpe de aire fresco en materia publicitaria. Del mismo año -2003- es la canción ‘Del pita del’, aparecida en un ‘spot’ de Coca Cola, que se convirtió en politono de muchos teléfonos móviles del país. La telefonía, uno de los sectores que más ha dado el cante, se ha hecho experta en recuperar viejas melodías o realizar nuevas versiones de viejos éxitos. Movistar ha bailado, por ejemplo, al son de ‘Ain’t no mountain high enough (Marvin Gaye) o de ‘Walking on sunshine’ (Katrina & The Waves), mientras que Amena se decantó por un ‘Libre’ (Nino Bravo) diferente.
La música dicen que amansa a las fieras y, en este caso, es un buen sistema también para retener al espectador frente al televisor. Así que, creativos del mundo, calmen el 'odio' del televidente hacia la publicidad con una buena canción.
Babel
La música, igual que el amor, es un lenguaje universal. O eso dicen. En esta idea debía estar pensando TVE cuando decidió crear ‘Hijos de Babel’, la última apuesta de la cadena pública en lo que a búsqueda de nuevas voces se refiere. El programa no deja de ser una imitación del exitoso ‘Operación Triunfo’ con la diferencia de que todos sus concursantes son inmigrantes afincados en España. El proceder de un país extranjero es una condición explícita para poder participar, lo que convierte a este espacio en el primero que hace oídos sordos al producto nacional.
Rumania, Perú, Togo, Siria, Argentina, Indonesia… son algunas de las nacionalidades participantes. Por ahora no ha habido ningún problema de entendimiento como ocurriera en la torre que da nombre al espacio, pero en numerosas ocasiones chocan las costumbres y tradiciones de unos y otros. Sin embargo, lo que más llama la atención de este programa es que se haya convertido en una especie de gueto donde TVE, la cadena de todos, clasifica a las personas por su procedencia. Este tipo de separaciones no ayudan a la integración. Se supone vivimos en una sociedad en la que luchamos por la igualdad de las personas y por desterrar la idea de que los inmigrantes son “los otros” o “los diferentes”. Y de repente llega un ‘reality show’ en el que les encierra en una casa de cristal para que sólo compitan entre ellos… ¿Acaso no sería mejor que el uruguayo concursara junto al granadino?
En otros programas de telerrealidad conviven personas de diferentes países y su lugar de origen no se convierte en ningún impedimento para hacerse con el favor del público. Es el caso del longevo ‘Gran Hermano’ por donde han pasado italianos, cubanos, senegaleses, mexicanos… que en algunos casos, como el de Naiala en la octava edición, llegaron a ganar el concurso. No dudo de la buena intención de TVE a la hora de crear ‘Hijos de Babel’ pero, en las dos galas emitidas hasta ahora, poco se ha visto de lo que la cadena prometió en un principio. El espacio supuestamente iba a dar la oportunidad a sus participantes de interpretar “ritmos y canciones de diferente procedencia y estilo”. A día de hoy se han limitado a cantar temas de Ana Belén, Radio Futura o Jennifer López que poco tienen que ver con los sonidos de la tierra de, por ejemplo, un sirio.
Los buenos cantantes pueden encontrarse en cualquier ciudad, país o continente. Lo ideal es poder juntar a todos para que el público decida qué voz le gusta más sin crear espacios exclusivos para unos u otros. Si la música es tan universal, ¿por qué intentar limitar su expresión?
Cántame
¿Cuántos no han disfrutado alguna vez de una orquesta vacía? La diversión es habitual en reuniones familiares, amistosas e incluso entre compañeros de trabajo con ganas de liberar tensiones. El término puede que no les suene y aseguren que nunca han participado en ningún extraño juego con ese nombre pero, si les digo que 'orquesta vacía' es el significado en castellano de 'karaoke', pocos serán los que nieguen haber soltado algún gorgorito con este invento japonés. La televisión se ha valido también del aparato en cuestión para crear diferentes programas con los que dar el cante.
Telecinco fue la pionera en invitar a sus telespectadores a cantar. La cadena ideó a principios de los 90 un espacio que recorría la geografía española en busca de ciudadanos con ganas de entonar alguna letra delante de todos sus vecinos. La llegada del concurso a la ciudad suponía un auténtico acontecimiento. Las plazas se llenaban de personas ansiosas por subir al escenario y lucirse con la última de Marta Sánchez, Sergio Dalma o Mocedades, mientras sus vecinos les coreaban como auténticas estrellas musicales. Sin embargo, los famosos demandaban también un programa de karaoke para ellos y Antena 3 no tardó en responder a su petición. 'Furor' nació a mediados de la misma década para deleitarnos con las voces de toreros, actores, presentadores y gente de la farándula en general. ¡Cuánto ganaban callados! Alonso Caparrós era el árbitro cada sábado noche de la lucha cantora entre los dos equipos concursantes, divididos por sexo, al grito de frases como “minipunto para el equipo de...” o “popurrí, popurrí”.
Los desafines y gallos de los invitados a 'Furor' retumbaron en nuestros oídos durante varias temporadas hasta que llegó el momento de irse con la música a otra parte. Ya no tenían sitio en las cadenas nacionales, pero las autonómicas encontraron pronto un hueco para ellos. La televisión catalana comenzó a emitir 'Cantamanía', Galicia siguió la línea con 'Supermaster', la valenciana Canal 9 y la andaluza Canal Sur estrenaron 'Canta, canta', y ETB1 ofreció una versión para niños y jóvenes llamada 'Euskaraokea'. Lo sorprendente es que después de varios años de ausencia, el formato 'telekaraoke' ha vuelto a la pequeña pantalla y parece que no le va mal. 'Al pie de la letra' es la propuesta de Antena 3 para los nostálgicos de este tipo de espacios y concentra en un mismo programa un presentador salido de 'Gran Hermano', una orquesta con ex concursantes de 'Operación Triunfo' y varios participantes con más o menos talento.
'Al pie de la letra' no premiará precisamente las voces de los asistentes, sino su conocimiento de las letras de múltiples canciones. La idea no está mal, pero supone una considerable tortura para los espectadores con un oído en plenas facultades. Mejor que las televisiones emitan más programas musicales y dejen a estas personas que sigan disfrutando de su voz en la intimidad de la ducha.
Sobre este blog
Una de zapeo
María RegoBienvenidos al interesante y voluble mundo de la televisión. Un medio que entró en nuestras casas hace poco más de cincuenta años para convertirse en el inquilino que nunca se marchó. Medio siglo en el que se ha pasado del blanco y negro al color, de los teatrales 'Estudio 1' a los espacios rosiamarillos, de la familia Telerín a los grandes hermanos... Pasen y lean unas cuantas reflexiones sobre la pequeña gran pantalla.
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