El humor es cosa de dos
No existe ninguna regla escrita sobre cómo hacer reír, qué bromas resultan las más graciosas o cuáles son las técnicas infalibles para despertar la sonrisa del público. Sin embargo, una norma implícita parece apuntar a que los dúos humorísticos funcionan mucho mejor que los cómicos solitarios o los tríos cuentachistes. Y que me perdonen los monologuistas y El Tricicle, entre otros, pero la teoría del humor en pareja parece más que probada.
Los Morancos (Jorge y César Cadaval), ejemplo de esta tesis, acudieron anoche a ‘La Noria’ (Telecinco). Los andaluces repasaron en el programa algunos de los mejores momentos de su carrera, que comenzó hace 23 años en una gala de Nochevieja de TVE presentada por Concha Velasco. En aquella primera actuación los hermanos Cadaval se hicieron pasar por un par de jóvenes americanos que cantaban y bailaban flamenco. La verdad que con su pelo rubio y sus ojos claros, cualquiera diría que son del estado de Nevada y no del sevillano barrio de Triana. Desde entonces muchos han sido los famosos parodiados por el dúo aunque, como ellos mismos reconocen, las folclóricas son su especialidad. Carmen Sevilla, Isabel Pantoja o las desaparecidas Lola Flores y Rocío Jurado son algunas de sus favoritas. Sin embargo, este par de humoristas no se ha quedado en la simple imitación y ha inventado también sus propios personajes. La familia de Omaíta -Antonia, Paco, Joshua, la Debo y la Jenny- ha sido su principal creación y por la que muchos recuerdan a esta pareja. Últimamente han alcanzado también la fama internacional, en países como Chile o Argentina, gracias a la canción ‘Pluma pluma gay’, una versión del ‘Dragostea Din Tei’ de los rumanos O-Zone. Sin duda, mejor la copia que la original.
Por ‘La Noria’ pasó también hace unas semanas Millán Salcedo, componente junto a Josema Yuste del separado Martes y Trece. Esta pareja es el perfecto caso de que el humor es cosa de dos. El grupo en su origen estaba formado por tres personas y hasta que no marchó uno de sus miembros no consiguió triunfar; éxito que se desvaneció cuando el dúo se dividió y que ninguno de sus ex componentes ha vuelto a lograr por su cuenta. Cruz y Raya, tras dieciocho años de trabajo conjunto, decidieron también tomar diferentes caminos. Su divorcio se produjo a finales del 2007 y desde entonces no se les ha vuelto a ver juntos, aunque José Mota reapareció con su especial de fin de año ‘Ciudadano Kien’ en TVE. De Juan Muñoz, la otra parte contratante, ni rastro. Faemino y Cansado, otra muestra de pareja humorística, puede que siga en activo con sus chistes absurdos aunque poco, o más bien nada, se sabe de ellos.
A ver si entre tanto programa de nuevos talentos que existe actualmente en televisión aparecen nuevos dúos humorísticos. Pero, por favor, de los que hacen gracia.
Semanas y semanas
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero desconozco hasta qué punto el refranero popular es aplicable al mundo de la televisión. Muchas series cuando se deshacen de un personaje clave desconciertan al televidente, que empieza a sentir que sin esa persona ya no es lo mismo y deja de seguir la producción en cuestión. Ciertos programas parecen cambiar radicalmente cuando sus conductores lo abandonan por otro, y las noticias de algunos telediarios resultan menos creíbles si no nos las cuenta nuestro periodista de confianza. Con el cambio de equipo de ‘Vaya Semanita’ (ETB 2) sucedió algo parecido. El público estaba acostumbrado a unos personajes y unas historias fijas que de repente desaparecieron porque a Óscar Terol y los suyos se les ocurrió la gran idea de lanzarse al mercado nacional.
‘Vaya Semanita’ funcionaba muy bien y TVE, consciente de ello, propuso a sus miembros hacer una versión de sus gracias para todo el país. El nuevo estreno se llamó 'Made in China' y fracasó el mismo día que se estrenó. Los actores se quedaron sin programa y no volvieron a ETB cual hijo pródigo, ya que la cadena había comenzado una nueva era sin ellos. Andoni Agirregomezkorta, un ex txikitero de la cuadrilla, fue el único que no emprendió viaje a Madrid y por ello le tocó el premio gordo de ser el nuevo presentador. Cambios en el resto de la plantilla, cabecera renovada e invención de ‘sketches’ como el euskaltegi, ‘Euskolegas’ o ‘Los batasunnis’.
Anoche, dos años después de la remodelación, 146.000
personas siguieron el programa. Puede que el anterior ‘Vaya Semanita’ congregara a más espectadores pero parece que éste no tiene intenciones de abandonar la parrilla televisiva, así que ustedes juzgarán si se merece o no seguir en ella. Por mi parte, creo que se nos acabó el humor de tanto usarlo.
Humor costumbrista
Los vecinos de Esperanza Sur regresan una noche más a Telecinco. La cadena privada incorporó hace dos semanas a su parrilla la nueva temporada de ‘Aída’, el primer ‘spin off’ de nuestra televisión salido directamente de la ya desaparecida ‘7 vidas’. La serie narra las peripecias de la familia García y amigos, habitantes todos ellos de un barrio marginal donde los robos, la prostitución y los trapicheos varios son el pan de cada día.
Aída (Carmen Machi) es la matriarca de un clan desestructurado: un hijo habitual de las comisarías, una hija ligera de cascos, un hermano tocado tras varios años enganchado a la droga, y una madre anclada en su pasado de vedette. La propia protagonista sufre también su particular calvario pues, aparte de cuidar de estos especiales congéneres, vive una lucha diaria por conocer a su príncipe azul y no recaer en el alcoholismo. Con esta presentación podríamos sintonizar la cadena de Vasile esperando encontrar una serie de contenido social, de denuncia y con moraleja al final de cada capítulo. No se hagan ilusiones, la noche de los domingos no está programada para reflexiones profundas.
Los incontables problemas que les suceden a los personajes de ‘Aída’ son en numerosas ocasiones tratados con frivolidad y con un humor excesivamente soez. Las bromas sobre defectos físicos, alusiones burlonas a los homosexuales, conductas machistas e incluso comentarios racistas son habituales en cualquiera de sus episodios. Son chistes que buscan y encuentran la risa fácil, más propios de un bar de carretera que de un espacio en ‘prime time’ nocturno. Algunos se aventuran a denominarla serie costumbrista, por recoger infinidad de estereotipos y personajes sobreactuados, pero la trama resulta exagerada y lejos de la realidad. La televisión es ficción pero no por ello debe convertirse en un contenedor de historias extremadas y personajes sacados de quicio, basados en diálogos burdos que pueden desagradar a muchos de sus espectadores.
Una programación blanca e impoluta que no moleste a
nadie es imposible. Tampoco es ése el objetivo de las cadenas ni lo que el público en general demanda, aunque no estaría de más rebajar los contenidos grotescos de algunos programas. Es muy fácil hacer comedia a costa de inmigrantes, gays, amas de casa, discapacitados…, pero merece la pena estrujarse un poco las neuronas y apostar por un humor mucho más limpio. Seguro que la audiencia lo agradece, y las miles de Aídas repartidas por todo el país también.
Sobre este blog
Una de zapeo
María RegoBienvenidos al interesante y voluble mundo de la televisión. Un medio que entró en nuestras casas hace poco más de cincuenta años para convertirse en el inquilino que nunca se marchó. Medio siglo en el que se ha pasado del blanco y negro al color, de los teatrales 'Estudio 1' a los espacios rosiamarillos, de la familia Telerín a los grandes hermanos... Pasen y lean unas cuantas reflexiones sobre la pequeña gran pantalla.
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