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30 Mar 2008

Los cuentos de hadas se han adaptado a los nuevos tiempos. Ya no están protagonizados por príncipes ni princesas ni transcurren en bellos palacios, pero las historias de amores imposibles gustan al público tanto como antes. Los culebrones llegaron desde Latinoamérica a nuestra televisión para saciar a esos espectadores ávidos de ambiciones, tragedias y pasiones sin medida. El primero que viene a mi memoria es ‘Cristal’ y el último que, lo confieso, seguí con auténtico fervor fue ‘Pasión de gavilanes’. Casi veinte años separan a ambos pero sus argumentos apenas varían. Infidelidades, hijos secretos o relaciones entre miembros de diferente clase social son los recursos habituales de este tipo de relatos. Los nombres imposibles -Luis Alfredo, Carlos Felipe, Topacio…- son otro elemento obligado que, por desgracia, suele calar hondo en la audiencia y arruina el futuro de muchos recién nacidos. Lo siento por ellos pero, no sé si para mejor o para peor, las sobremesas no serían lo mismo sin las telenovelas.

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17 Dic 2007

Desde que 'Cristal' llegara a nuestra pequeña pantalla en la década de los 80, las telenovelas, por increíble que pueda parecer, han evolucionado de forma considerable. Lo han hecho, créanme. En aquellos años sólo existía TVE, que tenía el poder absoluto de decidir el culebrón con el que amenizar la sobremesa de su audiencia, y la mayor parte de estas series procedía de Venezuela. En la actualidad casi todas las cadenas de televisión tienen su propia telenovela de factura mexicana, argentina, colombiana, venezolana... Ya no hay un país líder en su producción, pero una cosa no ha cambiado: Latinoamérica sigue siendo la reina en esto de los amores y desamores.

Los argumentos permanecen también impasibles al paso del tiempo. Romances entre los hijos de familias enfrentadas, relaciones entre jóvenes de diferente clase o madres adolescentes despojadas de sus hijos recién nacidos son algunas de las originales historias que se repiten en uno y otro título. Cuanto más imposible sea el amor que se relate, más éxito alcanzará la novela. Los protagonistas sólo logran ser felices en tres momentos del relato: cuando se conocen, siempre en un apasionado encuentro, tras la primera reconciliación y en el capítulo final. Mientras, los tortolitos caminarán por diferentes derroteros hasta que el destino les haga coincidir de nuevo y quieran recuperar el tiempo perdido. Y al final, por si no se lo habían imaginado, después de superar incontables obstáculos, malas compañías y comentarios viperinos, la pareja conseguirá ser eternamente feliz.

Seguramente parte de la infelicidad de los personajes venga dada desde el mismo momento de su nacimiento, cuando sus crueles padres decidieron bautizarles con nombres del calibre de Luis Alberto, Juan Felipe, Topacio o Rosalinda. La realidad siempre supera a la ficción, y no es raro encontrar hoy en día hombres y mujeres que sufren en su propio D.N.I. la afición extrema de sus madres a los culebrones. El título que se coloca a éstos deja también bastante que desear. Los hay que invitan a la lujuria como 'El cuerpo del deseo', 'Gata salvaje' o 'Sin tetas no hay paraíso' (próximo estreno en Telecinco). Algunos pecan de empalagosos como 'Amarte así, Frijolito' y 'Cosas del amor', y otros asustan con tal sólo enunciarlos como es el caso de 'La usurpadora', 'Pobre diabla', 'La intrusa' o 'La viuda de blanco'.

Tal vez a muchos no les suenen estas telenovelas, y puede que tampoco tengan intención de ver ninguna de las que actualmente se están emitiendo. Sin embargo, no hay que desdeñar el poder de estas series. Hace unos dos años triunfó en Antena 3 la producción colombiana 'Pasión de gavilanes', protagonizada por los hermanos Reyes de nombre Juan, Óscar y Franco. Pues bien, en encuestas sobre conocimientos generales realizadas a los niños españoles por aquella época se obtuvo un resultado sorprendente. Muchos de los pequeños al ser preguntados sobre quién era Franco, de cuya muerte se cumplían entonces treinta años, respondieron inocentemente que “uno de los de 'Pasión de gavilanes'”. Se lo avisaba, la realidad siempre supera a la ficción.

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12 Dic 2007

Ambición, envidias, engaños y oscuros secretos conforman un cóctel explosivo que a nadie le gustaría tener entre manos. Sin embargo, casi tres millones de espectadores disfrutaron de esta mezcla de ingredientes en el último capítulo de ‘Herederos’, una de las apuestas de TVE para este otoño. La serie se convirtió en el cuarto programa más visto de esa noche, y sus buenos resultados a lo largo de toda la temporada han animado a la cadena pública a firmar una nueva entrega para el próximo año.

La producción narra la vida de los Orozco, una saga de toreros y ganaderos en la que los menos peligrosos son los animales que crían en su finca. Carmen (Concha Velasco) es la cabeza de familia, fría, protectora y con una infancia difícil en la que el dinero no le dio la felicidad. Su personaje recuerda a la malvada Angela Channing de ‘Falcon Crest’, encarnada por Jane Wyman, una de las grandes villanas de la pequeña pantalla que falleció el pasado septiembre. Carmen y Angela luchan por sacar adelante un negocio y una estirpe, que se les rebela y contradice siempre que tiene oportunidad. Pero ellas no tienen escrúpulos, y lucharán lo suciamente que haga falta para lograr sus objetivos. Este tipo de personajes, por razones obvias, suele ganarse el odio del público que gusta ver derrotado a los malos. Por ello, los guionistas de la serie han decidido introducir un poco de humanidad en Carmen Orozco, a la que le han endosado una grave enfermedad para ablandar el corazón de la crítica audiencia. Surgen así situaciones en la que uno no sabe si aborrecerla o compadecerse de ella.

La compasión sería el sentimiento más fácil hacia una mujer cuya familia puede provocar a cualquiera el ingreso directo en un manicomio. Su marido Rafael, ex torero fallecido en uno de los últimos episodios, mantiene un romance con Julia que cree ser hermana de la protagonista cuando realmente es su hija secreta fruto de un amor de juventud. Verónica y Jacobo son los hijos reconocidos de Carmen y Rafael. La primera se encuentra en tratamiento tras haber sido violada por un amigo de la familia, y acaba enamorándose de su psicólogo que no sabe si escaparse de ella o con ella. Jacobo quiere ser matador como su padre, aunque destaca más por ser un donjuán que por clavar bien las banderillas. Los criados, el engañado marido de Julia, los amigos de la familia y otros personajes puntuales completan una trama inundada de conspiraciones y asuntos turbios. Con un panorama así casi hay que dar gracias a la matriarca de los Orozco por no haber acabado con la vida de unos cuantos familiares.

El culebrón destaca por contar en su reparto con grandes actores que interpretan magistralmente las tragedias de sus personajes, y dan credibilidad a los enrevesados argumentos que ensombrecen sus vidas. ‘Falcon Crest’, ‘Dallas’, ‘Dinastía’…, y ahora ‘Herederos’ que, tal como señala el título, parece ser una digna sucesora de las anteriores familias. La ficción televisiva española sigue por buen camino.

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Sobre este blog

Una de zapeo

Bienvenidos al interesante y voluble mundo de la televisión. Un medio que entró en nuestras casas hace poco más de cincuenta años para convertirse en el inquilino que nunca se marchó. Medio siglo en el que se ha pasado del blanco y negro al color, de los teatrales 'Estudio 1' a los espacios rosiamarillos, de la familia Telerín a los grandes hermanos... Pasen y lean unas cuantas reflexiones sobre la pequeña gran pantalla.

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