Jueves, 08 May 2008
Personales
La paloma
Un jueves cualquiera de hace aproximadamente un año, cuando los niños llegaron del colegio corrieron hacia la ventana de la habitación del fondo. En el alfeizar, sobre la tierra sin flor de una maceta de arcilla marrón, una paloma gris, casi negra, estaba empollando dos huevos pequeños, blancos y prácticamente iguales. Se alternaba en ese menester con su palomo del alma que sustituía a su pareja de vez en cuando para que ésta fuese a picotear algo por ahí. Los niños, los tres, empezaron a alb...