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    <body>&lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/Baikal2.jpg" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/Baikal2p.jpg" title="Foto: NASA." id="img_2" class="imgcen"&gt;&lt;/a&gt;

&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="arial" size="2"&gt;Los c&#237;rculos negros en la superficie helada del lago Baikal &lt;a href="http://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=38721" target="_blank"&gt;fotografiados en abril por los astronautas desde la Estaci&#243;n Espacial Internacional&lt;/a&gt; se deben a emisiones de metano que provocan la ascensi&#243;n de una masa de agua caliente en forma de remolino. "Una vez que la masa de agua alcanza la parte inferior de la superficie helada del lago, funde el hielo en forma de anillo", ha explicado la ec&#243;loga marina Marianne Moore, de la &lt;a href="http://www.wellesley.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Wellesley&lt;/a&gt; (EE UU) a &lt;a href="http://www.livescience.com/" target="_blank"&gt;Livescience.com&lt;/a&gt;. El fen&#243;meno ni es nuevo -los astronautas los han visto varias veces desde 1985- ni desconocido para la ciencia. Moore indica, de hecho, que el Gobierno ruso alerta habitualmente a los ciudadanos de que estas emisiones pueden ser anormalmente violentas en verano y oto&#241;o, y resultar peligrosas para las embarcaciones que naveguen por el Baikal, la mayor reserva de agua dulce del mundo. El gran tama&#241;o de las formaciones circulares del hielo -la &#250;ltima ten&#237;a 4,4 kil&#243;metros de di&#225;metro- hace que s&#243;lo se distingan desde el aire.

El origen del metano submarino est&#225; vinculado a la descomposici&#243;n de animales y plantas.  Hay dep&#243;sitos en todos los oc&#233;anos del planeta, incluida la regi&#243;n del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/8/4/desaparecidos-sin-rastro" target=""_blank""&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt;. Los escapes de gas a alta presi&#243;n han provocado numerosos accidentes en barcos perforadores y plataformas petrol&#237;feras. Las estructuras pierden gran parte de su capacidad de mantenerse a flote y pueden llegar hasta a volcar. "Las plataformas se hunden por dos razones: una es la reducci&#243;n del peso espec&#237;fico del agua debido a la presencia de gas, y la otra es que el agua sube de nivel, llega hasta la cubierta y se introduce en los sistemas de conducci&#243;n interna. El gas asciende hasta la superficie muy deprisa y, en algunos casos, las plataformas se hunden en cuesti&#243;n de minutos", advierte Larry Kuhlman, de &lt;a href="http://www.nealadamsfirefighters.com" target="_blank"&gt;Neal Adams Firefighter Inc&lt;/a&gt;. 

La perforaci&#243;n del subsuelo es la manera m&#225;s habitual de liberar este enorme poder destructivo de la naturaleza; pero no la &#250;nica. Los corrimientos de tierra submarinos pueden sacar a la luz dep&#243;sitos de gas, que, liberados en grandes cantidades, desencadenan cat&#225;strofes localizadas. Si no hay tr&#225;fico mar&#237;timo, todo quedar&#225; en una an&#233;cdota; si un barco navega por las inmediaciones, casi con toda seguridad acabar&#225; en el fondo del mar. Experimentos llevados a cabo en el Instituto de Ciencias Oceanogr&#225;ficas de Reino Unido han revelado qu&#233; ocurre a una embarcaci&#243;n que navega en una mezcla de gas y agua. La piscina permanece tranquila hasta que se produce el escape gaseoso del subsuelo. Entonces, el agua se convierte en un aut&#233;ntico infierno blanco, la turbulencia atrapa el nav&#237;o y &#233;ste se hunde. Es lo que, seg&#250;n el geoqu&#237;mico Richard McIver, ocurre a veces en el tri&#225;ngulo de las Bermudas: los sedimentos se rompen, el gas queda libre y, en su camino hacia la superficie, se traga los barcos. Una posible explicaci&#243;n a sumar a otrascausas naturales de naufragios y a las desapariciones misteriosas que s&#243;lo han existido en la mente de los vendedores de misterios.

&lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/Baikal1.jpg" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/Baikal1p.jpg" id="img_2" title="Foto: NASA." class="imgcen"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <nicetitle>los-circulos-el-hielo-del-lago-baikal-se-deben-emisiones-de</nicetitle>
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    <title>Los c&#237;rculos en el hielo del lago Baikal se deben a emisiones de metano</title>
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    <body>&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/CSINY.jpg" id="img_0" class="imgcen"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;Los alrededores del &lt;a href="http://www.esbnyc.com/" target="_blank"&gt;Empire State&lt;/a&gt; registran un misterioso apag&#243;n electr&#243;nico: los coches se paran, los sem&#225;foros se apagan&lt;/span&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;, las radios y los m&#243;viles dejan de funcionar, un chalado va gritando por la calle que oye &lt;font size="2" face="Arial"&gt;frecuencias&#8230; y un guarda jurado muere en extra&#241;as circunstancias dentro de un furg&#243;n blindado. As&#237; arranca &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo&lt;/em&gt;, d&#233;cimo episodio de la quinta temporada de &lt;em&gt;CSI: NY&lt;/em&gt;, en el cual el equipo de investigadores dirigido por Mac Taylor (Gary Sinise) se enfrenta a la leyenda sobre el entorno del famoso rascacielos neoyorquino. Al final -no sigan leyendo quienes no hayan visto el cap&#237;tulo-, la muerte del agente de seguridad por la explosi&#243;n de su marcapasos y todos los dem&#225;s hechos extraordinarios se deben al uso de un arma experimental por  unos ladrones de bancos. Algo casi tan sorprendente e improbable, todo hay que decirlo, como la existencia del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/1/31/el-triangulo-las-bermudas-automovilistico-del-empire-state" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo del Empire State&lt;/a&gt;. El golpe a la leyenda se da cuando, a m&#225;s de 380 metros sobre Manhattan, Taylor, Danny Messer (Carmine Giovinazzo) y Sheldon Hawkes (Hill Harper) miden las emisiones de las antenas trasladadas al edificio despu&#233;s del 11-S y, tras no registrar nada anormal, el primero dice: "Somos culpables de crear una leyenda urbana, pero este edificio no es culpable de asesinato". Y as&#237; &lt;em&gt;CSI: NY&lt;/em&gt; no abandona el mundo real, &lt;font size="2" face="Arial"&gt;con todas las licencias obvias que se tiene que tomar una serie, claro.

Cada vez es m&#225;s com&#250;n que algunos productos de ficci&#243;n, como parte de la trama, desmonten leyendas urbanas o creencias sobrenaturales. Lo han hecho, que me acuerde ahora, &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2006/9/4/la-verdad-sobre-crimenes-satanicos" target="_blank"&gt;en &lt;em&gt;Mentes criminales&lt;/em&gt;, con los cr&#237;menes sat&#225;nicos&lt;/a&gt;; en &lt;em&gt;New Amsterdam&lt;/em&gt;, con la falsa memoria; &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/10/6/los-principios-la-cienciologia-y-imposicion-religiosa" target="_blank"&gt;en &lt;em&gt;Boston legal&lt;/em&gt;, con la cienciolog&#237;a y la religi&#243;n en general&lt;/a&gt;; y &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2009/1/19/patrick-jane-mentalista-tramposo" target="_blank"&gt;en &lt;em&gt;El mentalista&lt;/em&gt;, con los dotados de poderes paranormales&lt;/a&gt;, al gual que  en &lt;em&gt;Psych&lt;/em&gt;. Es cierto que son m&#225;s las series que giran en torno a lo paranormal desde un punto de vista cr&#233;dulo, pero casi todas esas producciones coinciden en situarse abiertamente al margen de la realidad, desde &lt;em&gt;Expediente X&lt;/em&gt; hasta &lt;em&gt;Fringe&lt;/em&gt;, pasando por &lt;em&gt;Entre fantasmas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;M&#233;dium&lt;/em&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>'CSI: NY' investiga la leyenda del tri&#225;ngulo del Empire State</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;img alt="Los aviones del 'Vuelo 19' vuelven a volar sobre el Atl&#225;ntico en la serie 'The triangle'." src="/blogfiles/magonia/Vuelo19.jpg" vspace="10" width="250" align="right" height="154" hspace="10"&gt;Millones de personas corren cada a&#241;o el peligro de desaparecer para siempre. Vuelan o navegan por una regi&#243;n del planeta que fue identificada hace d&#233;cadas como un agujero espacio-temporal que engulle hombres, barcos y aviones. Fue el 16 de septiembre de 1950 cuando un despacho de la agencia AP firmado por E.W. Jones llam&#243; por primera vez la atenci&#243;n sobre unas misteriosas desapariciones acaecidas entre Florida y las Bermudas. Dos a&#241;os despu&#233;s, en la revista esot&#233;rica &lt;em&gt;Fate&lt;/em&gt;, George X. Sand situ&#243; los hechos dentro de un tri&#225;ngulo con v&#233;rtices en "Florida, Bermudas y Puerto Rico". Y el periodista Vincent H. Gaddis bautiz&#243; la zona como "el tri&#225;ngulo mortal de las Bermudas" &lt;a href="http://www.physics.smu.edu/%7Epseudo/BermudaTriangle/vincentgaddis.txt" target="_blank"&gt;en 1964 en la revista &lt;em&gt;Argosy&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.

Casi nadie se acuerda, sin embargo, de Jones, Sand y Gaddis en relaci&#243;n con el misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas. La regi&#243;n y su enigma se asocian al fallecido ling&#252;ista &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt;, nieto del fundador de las academias de idiomas que llevan su apellido. Y es que public&#243; dos libros, &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; (1974) y &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; (1977), de los que vendi&#243; millones de ejemplares. Berlitz propon&#237;a dos explicaciones para lo sucedido en una regi&#243;n en la cual, dec&#237;a en 1974, "m&#225;s de cien barcos y aviones han desaparecido en medio de una atm&#243;sfera transparente": que los ovnis est&#233;n secuestrando gente o que todo se deba a una "antigua, e incluso actual, actividad atlante en la zona".

&lt;strong&gt;Vuelo sin regreso&lt;/strong&gt;

Aunque el misterio se remontar&#237;a, seg&#250;n los autores que han escrito sobre &#233;l, a las "extra&#241;as luces danzantes sobre el horizonte" que vieron Col&#243;n y sus hombres la v&#237;spera del d&#237;a del Descubrimiento, el libro seminal de Berlitz se centra en sucesos mucho m&#225;s pr&#243;ximos en el tiempo y, supuestamente, mejor documentados. A fin de cuentas, las luces de Col&#243;n bien pudieron ser las de hogueras de los indios tainos. Frente a eso, &#233;l presenta casos como el del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, un buque alem&#225;n que el 4 de octubre de 1902 fue encontrado en la regi&#243;n a la deriva poco despu&#233;s de salir "desde Manzanillo, Cuba, hacia varios puertos de Chile"; y el de un avi&#243;n Globemaster que se esfum&#243; en marzo de 1950 "en el borde norte del tri&#225;ngulo".

La desaparici&#243;n, en octubre de 1931 cerca de Bahamas, del carguero noruego &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt; y sus 43 tripulantes es una de las m&#225;s impactantes. Pero la m&#225;s conocida es la del &lt;a href="http://www.history.navy.mil/faqs/faq15-1.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, que se sald&#243; con la p&#233;rdida de seis aviones y veintisiete hombres el 5 de diciembre de 1945. Cinco torpederos TBM Avenger, y sus catorce tripulantes, se esfumaron aquel d&#237;a -de condiciones meteorol&#243;gicas ideales, dice Berlitz- mientras participaban en un vuelo de adiestramiento en orientaci&#243;n sin instrumental ni puntos de referencia. Cuando se perdi&#243; el contacto con ellos, un hidroavi&#243;n Martin Mariner con trece hombres despeg&#243; en su b&#250;squeda. Tambi&#233;n desapareci&#243;. Nadie ha encontrado hasta hoy restos del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;, cuyos aviones son hallados intactos en el desierto de Sonora al inicio de &lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="../magonia/2007/12/5/treinta-anos-encuentros-la-tercera-fase-" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Encuentros en la tercera fase&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; (1977) y cuyos tripulantes salen, al final de la pel&#237;cula, de una gigantesca nave nodriza extraterrestre.

Se han achacado estas desapariciones y otras muchas a diferentes causas, la m&#225;s popular de las cuales es el secuestro por parte de seres de otros mundos, gracias en parte a &lt;a target="_blank" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Steven_Spielberg"&gt;Steven Spielberg&lt;/a&gt;. Pero Berlitz apostaba por la explicaci&#243;n atlante: cre&#237;a que es posible que en la regi&#243;n haya "grandes complejos de energ&#237;a, antiguas m&#225;quinas o fuentes energ&#233;ticas de una civilizaci&#243;n anterior, que yacen en el fondo del oc&#233;ano" y que "incluso ahora podr&#237;an ser ocasionalmente accionadas por aviones que, al sobrevolarlas, crean torbellinos magn&#233;ticos y provocan perturbaciones magn&#233;ticas y electr&#243;nicas".

&lt;strong&gt;Falsedades en cadena&lt;/strong&gt;

&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/Kusche.jpg" vspace="10" width="200" align="right" hspace="10"&gt;Poco despu&#233;s de la publicaci&#243;n de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, Lawrence David Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.asu.edu/" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt; y piloto, comprob&#243; cu&#225;nto hab&#237;a de cierto en los sucesos narrados por Berlitz. Descubri&#243;, as&#237;, que el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; no hab&#237;a partido hacia Chile desde el puerto cubano de Manzanillo, sino desde uno del mismo nombre situado en la costa pac&#237;fica de M&#233;xico. Seg&#250;n los archivos de la aseguradora &lt;a href="http://www.lloyds.com/"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt;, hab&#237;a sido encontrado a la deriva en el Pac&#237;fico -a m&#225;s de 2.500 kil&#243;metros del v&#233;rtice occidental de la regi&#243;n maldita- el 4 de octubre despu&#233;s de sufrir los efectos de un maremoto. 

Ning&#250;n avi&#243;n Globemaster desapareci&#243; tampoco cuando y donde sostiene Berlitz; ni lo hizo ning&#250;n barco noruego llamado &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt;. Y as&#237; sucesivamente. La p&#233;rdida del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; se debi&#243;, por su parte, a una sucesi&#243;n de errores de los j&#243;venes pilotos -todos, menos uno, novatos- en un d&#237;a no id&#237;lico, sino de "fuertes vientos y con el mar muy alborotado". Desorientados, los aparatos cayeron al agua cuando se les acab&#243; el combustible y los aviadores murieron por el choque o ahogados. Del hidroavi&#243;n Martin Mariner -un modelo conocido como &lt;em&gt;tanque de gasolina volante&lt;/em&gt;- se perdi&#243; todo rastro al mismo tiempo que la tripulaci&#243;n del buque cisterna &lt;em&gt;SS Gaines Mills&lt;/em&gt; ve&#237;a en el cielo una explosi&#243;n. Luego, se encontraron manchas de aceite en el mar.

La aseguradora Lloyd's diagnostica que en la zona "las desapariciones se deben normalmente a condiciones meteorol&#243;gicas adversas". "La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un misterio manufacturado. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo", concluye Kusche en su libro &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975), en el cual demonta el enigma caso por caso. El explorador submarino Jacques Cousteau coincid&#237;a con &#233;l: "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo".

&lt;strong&gt;
El libro&lt;/strong&gt;

&lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975): La demostraci&#243;n de que todas las dem&#225;s obras publicadas sobre el tema est&#225;n basadas en mentiras, rumores y tergiversaciones.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="arial"&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/ZonaESB.jpg" tittle="El c&#237;rculo del Empire State. Gr&#225;fico: 'The Daily Mail'." class="imgdcha"&gt;El instrumental de los aviones y barcos que pasan por el &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; se vuelve loco, cuando no deja de funcionar, seg&#250;n la leyenda tan h&#225;bil como rentablemente explotada por &lt;a href="../magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt;. Pues, bien, a la regi&#243;n fantasma marina, &lt;a href="http://www.nydailynews.com/" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The Daily News&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; sum&#243; el domingo otra terrestre en la que pasan cosas raras a los coches. &lt;a href="http://www.nydailynews.com/news/2008/01/27/2008-01-27_empire_state_building_car_zap_mystery.html" target="_blank"&gt;Se encuentra en el coraz&#243;n de Manhattan&lt;/a&gt; y abarca un c&#237;rculo de cinco manzanas con centro en el &lt;a href="http://www.esbnyc.com/" target="_blank"&gt;Empire State&lt;/a&gt;. Seg&#250;n el diario neoyorquino, entre Park Avenue y la S&#233;ptima Avenida y las calles 26 y 40, hay coches cuyos motores se paran inexplicablemente, pero, si son arrastrados fuera de esa &lt;em&gt;zona maldita&lt;/em&gt;, vuelven a funcionar. Al menos, eso dicen personas que atribuyen el &lt;em&gt;efecto Empire State&lt;/em&gt; a las antenas de radio y televisi&#243;n que coronan el edificio m&#225;s alto de Manhattan tras la ca&#237;da de las Torres Gemelas y cuyas emisiones interferir&#237;an con la electr&#243;nica de los autom&#243;viles. Una compa&#241;&#237;a de gr&#250;as asegura que retira de esas calles entre 10 y 15 coches al d&#237;a. Una nimiedad frente a los -seguramente- cientos de miles que circulan cada d&#237;a por las inmediaciones del rascacielos, detalle que se le olvida al reportero de &lt;em&gt;The Daily News&lt;/em&gt;. Igualico, igualico que en el tri&#225;ngulo de las Bermudas.
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    <title>El tri&#225;ngulo de las Bermudas automovil&#237;stico del Empire State</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Almudena Cacho y yo hablamos el 2 de mayo en &lt;em&gt;Protagonistas Bizkaia&lt;/em&gt;, en &lt;a href="http://www.puntoradio.com/" target="_blank" set="yes"&gt;Punto Radio Bilbao&lt;/a&gt;, de &lt;a target="_blank" href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2007/5/2/la-nueva-arca-noe"&gt;la nueva Arca de No&#233;&lt;/a&gt; y del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt;, en la octava entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

&lt;div align="center"&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="335" height="28" id="divplaylist"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=7058352-0aa" /&gt;&lt;embed src="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=7058352-0aa" width="335" height="28" name="divplaylist" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;</body>
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    <title>El Arca de No&#233; y el tri&#225;ngulo de las Bermudas, en Punto Radio Bilbao</title>
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    <body>&lt;div align="center"&gt;&lt;embed  src="http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-6331133266888010709&amp;amp;hl=en" flashvars="" width="520" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;

&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;
Intervenci&#243;n sobre &lt;a target="_blank" href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido"&gt;el tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; en el programa &lt;em&gt;Bilbao la Nuit&lt;/em&gt;, de &lt;a target="_blank" href="http://www.bilbovision.com/"&gt;Bilbovisi&#243;n&lt;/a&gt;, el 28 de febrero de 2007.

&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>El tri&#225;ngulo de las Bermudas, en Bilbovisi&#243;n</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;img alt="Los aviones del 'Vuelo 19' vuelven a volar sobre el Atl&#225;ntico en 'The triangle'." src="/blogfiles/magonia/Vuelo19.jpg" vspace="10" width="250" align="right" height="154" hspace="10"&gt;El misterio del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; se ha reanimado esta semana con el estreno en &lt;a href="http://www.plus.es" target="_blank"&gt;Canal Plus&lt;/a&gt; de &lt;a href="http://www.plus.es/codigo/especiales/default.asp?id=526106" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The triangle&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, una teleserie ideada por &lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001741" target="_blank"&gt;Bryan Singer&lt;/a&gt;, el director de &lt;a href="http://www.portalmix.com/cine/xmen2" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;X Men&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, y &lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0002041" target="_blank"&gt;Dean Devlin&lt;/a&gt;, coproductor de &lt;a href="http://wiki.stargate-sg1-solutions.com/index.php/Stargate:_The_Movie" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Stargate&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; e &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Independence_Day_%28movie%29" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Independence Day&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. &lt;em&gt;The triangle&lt;/em&gt; es un producto bien hecho y divertido, aunque, para los aficionados a la ciencia ficci&#243;n, la explicaci&#243;n al enigma elegida por los guionistas resulte obvia casi desde el principio.

El punto de partida de la historia concebida por Singer y Devlin es un cl&#225;sico paranormal contempor&#225;neo: que en aguas del Atl&#225;ntico -en la regi&#243;n delimitada por Puerto Rico, Florida y Bermudas- se han esfumado cientos de barcos y aviones misteriosamente. Hay en la serie referencias a las desapariciones del &lt;em&gt;Cyclops&lt;/em&gt; y del famoso &lt;a href="http://www.history.navy.mil/faqs/faq15-1.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, enigm&#225;ticas s&#243;lo en la mente de &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt; y compa&#241;&#237;a, porque el bibliotecario Lawrence David Kusche hace tiempo que las explic&#243; en sus obras &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975) y &lt;em&gt;The disappearance of Flight 19&lt;/em&gt; (1980). En el segundo libro, demostr&#243; que fue un c&#250;mulo de infortunios lo que llev&#243; a la muerte, el 5 de diciembre de 1945, a la tripulaci&#243;n de una patrulla de aviones torpederos mientras volaba sobre el mar para adiestrarse en la orientaci&#243;n sin instrumental ni referencias.

"Es ficci&#243;n", dir&#225;n algunos sobre &lt;em&gt;The triangle&lt;/em&gt;. Tendr&#225;n raz&#243;n; pero no est&#225; de m&#225;s recordar que lo que se presenta en la serie como verdad hist&#243;rica no lo es, que la leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un invento y que lo que sostiene, por ejemplo, &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/iker-jimenez" target="_blank"&gt;Iker Jim&#233;nez&lt;/a&gt; en la revista de &lt;em&gt;Digital +&lt;/em&gt; es, simple y llanamente, mentira. Recuerda el director de &lt;em&gt;Cuarto milenio&lt;/em&gt; en la gu&#237;a mensual de la plataforma de televisi&#243;n de pago que el mito alcanz&#243; su cl&#237;max con la publicaci&#243;n de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, obra que dice que Charles Berlitz escribi&#243; en 1975, algo prodigioso porque el libro se public&#243; en 1974. "Ah&#237; comienza todo, con una recopilaci&#243;n de las desapariciones, hundimientos y, sobre todo, la falta de datos en torno a aviones y barcos que se hab&#237;an esfumado sin dejar rastro", dice.

Lo que no cuenta Jim&#233;nez es que, un a&#241;o despu&#233;s de ponerse a la venta el libro de Berlitz, Kusche -entonces bibliotecario de la &lt;a href="http://www.arizona.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt;- dio carpetazo al asunto. &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; es un cat&#225;logo de las trapacer&#237;as de Berlitz, que incluyen barcos inventados -como el inexistente &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt; al que hace desaparecer en 1931-, otros cuyo naufragio situ&#243; cerca las Bermudas cuando sucedi&#243; en el Pac&#237;fico -como el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; en 1902- o en el Atl&#225;ntico Norte -como el &lt;em&gt;Raifuku Maru&lt;/em&gt; en 1925-, nav&#237;os que en realidad fueron hundidos en acciones de guerra -como el &lt;em&gt;Proteus&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;Nereus&lt;/em&gt; en 1941-, algunos v&#237;ctimas de tormentas -como el &lt;em&gt;Cotopaxi&lt;/em&gt; en 1925 y el &lt;em&gt;Sandra&lt;/em&gt; en 1950-...

&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/Kusche.jpg" vspace="10" width="200" align="right" hspace="10"&gt;"La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un misterio manufacturado. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repiti&#243; el relato que &#233;ste empez&#243; a ser envuelto por un aura de verdad", concluy&#243; Kusche en una obra cuya vigencia es la misma que hace m&#225;s de tres decenios. Jim&#233;nez, sin embargo, no les dice nada esto a los lectores de la revista de &lt;em&gt;Digital +&lt;/em&gt;. Ser&#237;a desmontar un enigma y eso no es propio de quien vive desde hace a&#241;os de explotar misterios inexistentes. Por eso, el director de &lt;em&gt;Cuarto milenio&lt;/em&gt; sentencia que "la falta de respuesta hundi&#243; al propio tema (se refiere al enigma del tri&#225;ngulo de las Bermudas). Pero, sin embargo, hay que reconocer que nadie pudo poner en claro lo que sucedi&#243; realmente. Descubrirlo, tanto tiempo despu&#233;s, sigue siendo el gran desaf&#237;o".

En la misma onda, est&#225; su colega &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/bruno-cardenosa" target="_blank"&gt;Bruno Carde&#241;osa&lt;/a&gt;, uf&#243;logo reconvertido a &lt;em&gt;conspiranoico&lt;/em&gt; despu&#233;s de los &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/8/22/rumores-guerra" target="_blank"&gt;atentados del 11-S&lt;/a&gt;. Este periodista es autor de una antolog&#237;a del disparate paleoantropol&#243;gico, titulada &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/10/24/un-feriante-la-corte-lucy" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El c&#243;digo secreto&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; (2001), en la que sostiene que "los mecanismos primigenios que dieron origen a la vida estuvieron regidos por unas &lt;em&gt;leyes&lt;/em&gt; ajenas a la evoluci&#243;n" y "aquellas primitivas formas de vida ten&#237;an en su soporte interno algo parecido a una &lt;em&gt;orden&lt;/em&gt;: evolucionar hacia formas m&#225;s complejas. Dispon&#237;an, en suma, de un &lt;em&gt;c&#243;digo secreto&lt;/em&gt; que se&#241;ala que el objetivo &#250;ltimo de la evoluci&#243;n es el &lt;em&gt;Homo sapiens&lt;/em&gt;". Puro &lt;em&gt;dise&#241;o inteligente&lt;/em&gt;, vamos. Carde&#241;osa es &lt;a href="http://www.lanavedeloslocos.cl/nave9/cardenosa.html" target="_blank"&gt;capaz de ver un fantasma en donde hay una figura de cart&#243;n en la pel&#237;cula &lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.lanavedeloslocos.cl/nave9/cardenosa.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Tres hombres y un beb&#233;&lt;/em&gt; (1987)&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.esencia21.com/ENTREVISTAS/BRUNO_CARDENOSA.php" target="_blank"&gt;mantiene&lt;/a&gt; que "el enigma del tri&#225;ngulo de las Bermudas est&#225; vivo, dir&#237;a que m&#225;s vivo que nunca. Todas las explicaciones que han propuesto algunos esc&#233;pticos se han demostrado como vulgares cuando no sencillamente est&#250;pidas". No es que desconozca el libro de Kusche, es que, sencillamente, tampoco est&#225; por la labor de matar la gallina de los huevos de oro en un negocio de lo paranormal en el que el prestigio se labra a golpe de tonter&#237;a.

Descubrir lo que no pasa ni ha pasado nunca en esa zona del Atl&#225;ntico es tan dif&#237;cil -diga lo que digan los &lt;em&gt;misteri&#243;logos&lt;/em&gt;- como abrir el libro de Kusche y pararse a pensar unos minutos en que la &lt;em&gt;regi&#243;n maldita&lt;/em&gt; registra un gran tr&#225;fico a&#233;reo y mar&#237;timo. &#191;De la desaparici&#243;n de cu&#225;ntos aviones de l&#237;nea, de los cientos que vuelan sobre el tri&#225;ngulo de las Bermudas a diario, tiene usted, lector, un recuerdo directo? Quiz&#225; de ninguno, a pesar de la gran atenci&#243;n que prestan los medios a los accidentes a&#233;reos y naufragios. &#201;se es el aut&#233;ntico misterio, c&#243;mo mucha gente bien informada que nunca ha tenido noticia por la prensa, la radio y la televisi&#243;n de algo terrible ocurrido en esa regi&#243;n es, sin embargo, seducida por las patra&#241;as del charlat&#225;n de turno.

A m&#237; me encantar&#237;a navegar por el tri&#225;ngulo de las Bermudas. Si pudiera, lo har&#237;a este pr&#243;ximo verano en un &lt;a href="http://www.randi.org/amazingmeeting/cruise/cruise.html" target="_blank"&gt;minicrucero&lt;/a&gt; programado por &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt;, el ilusionista que desenmascar&#243; a &lt;a href="http://www.urigeller.com" target="_blank"&gt;Uri Geller&lt;/a&gt;. El mago emitir&#225; a cada participante en el viaje tur&#237;stico un certificado en el que quedar&#225; constancia de que el intr&#233;pido viajero ha atravesado el tri&#225;ngulo de las Bermudas y no le ha pasado nada. Es lo que hacen cada d&#237;a miles de personas; lo que ocurre es que no son conscientes de ello. Recu&#233;rdelo la pr&#243;xima vez que le inviten a subirse a la nave del misterio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>El tri&#225;ngulo de las mentiras</title>
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    <body>&lt;div align="center"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/LaVozdeGalicia_01.jpg" align="middle" vspace="10" width="510" height="382" hspace="10"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;Como el 5 de diciembre de 1945 fue el d&#237;a en el que desaparecieron en el Atl&#225;ntico cinco torpederos estadounidenses -el llamado &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;- y un hidroavi&#243;n que sali&#243; en su b&#250;squeda, cada a&#241;o alg&#250;n medio de comunicaci&#243;n resucita por estas fechas la historia del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt;. Esta leyenda prefabricada fue desmontada hace tres decenios por Lawrence David Kusche en su libro &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975), pero hay periodistas que siguen empe&#241;ados en hacerse eco de las mentiras que en su d&#237;a populariz&#243; el fallecido &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt;. Es lo que hicieron ayer en &lt;a href="http://www.lavozdegalicia.es" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;La Voz de Galicia&lt;/em&gt;,&lt;/a&gt; seg&#250;n ha alertado Vicente Prieto en la lista de socios del &lt;a href="http://www.circuloesceptico.org"&gt;C&#237;rculo Esc&#233;ptico&lt;/a&gt;. El veterano diario coru&#241;&#233;s ha naufragado en aguas del tri&#225;ngulo de las Bermudas a causa de esa ignorancia tan com&#250;n entre los periodistas al escribir y hablar sobre lo paranormal; una ignorancia de la que no se libran ni las grandes estrellas de la radio y la televisi&#243;n.

Cuando examin&#243; el caso del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, un carguero cuya desaparici&#243;n en 1902 Berlitz situaba en la misteriosa regi&#243;n, Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.asu.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt;, descubri&#243; que el barco hab&#237;a naufragado en el Pac&#237;fico y durante un maremoto. Averigu&#243; tambi&#233;n que ning&#250;n avi&#243;n Globemaster estadounidense se hab&#237;a accidentado en la zona en 1950, como afirmaba el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, aunque un aparato de ese tipo s&#237; hab&#237;a explotadp en vuelo, pero en 1951 y a 900 kil&#243;metros al sudeste de Irlanda, muy lejos del &lt;em&gt;limbo de lo perdido&lt;/em&gt;. Y as&#237; un caso tras otro. "Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituir&#237;an ca&#237; una certeza", ironiza Kusche en su obra, en la que prueba tambi&#233;n que el vendedor de misterios se invent&#243; desapariciones de barcos que nunca existieroN.

"La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es &lt;a href="http://charlatanes.blogspot.com/2004/09/quin-se-llev-la-llave-de-la-puerta.html" target="_blank"&gt;un misterio manufacturado&lt;/a&gt; -dice Kusche-. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repiti&#243; el relato que &#233;ste empez&#243; a ser envuelto por un aura de verdad". Berlitz no era m&#225;s que un embaucador y que su &#250;nica virtud, tal como ha indicado &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt;, es que era "capaz de afirmar sus falsedades en treinta idiomas". "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo", dec&#237;a en 1979 el comandante Jacques Cousteau, quien ten&#237;a cierta experiencia en la exploraci&#243;n marina. Claro que, para el autor del reportaje de &lt;em&gt;La Voz de Galicia&lt;/em&gt;, "el misterio, 60 a&#241;os despu&#233;s, contin&#250;a".

De cara a pr&#243;ximos aniversarios del suceso, tomen nota: el &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; desapareci&#243; por que era una misi&#243;n de entrenamiento sin m&#225;s instrumentos que el reloj y la br&#250;jula, y los tripulantes de la patrulla se desorientaron. El modelo de hidroavi&#243;n que sali&#243; en su rescate, el Martin Mariner, era conocido como el &lt;em&gt;tanque de gasolina volante &lt;/em&gt;por su propensi&#243;n a estallar en vuelo. Aquel d&#237;a, media hora despu&#233;s del despegue de este aparato, la tripulaci&#243;n de un nav&#237;o militar vio, justo en el lugar donde se supon&#237;a que ten&#237;a que encontrarse el hidroavi&#243;n, un avi&#243;n incendiarse en el aire y caer al agua. Respecto al resto de presuntas tragedias que engrosan la leyenda, el periodista &lt;a href="http://charlatanes.blogspot.com" target="_blank"&gt;Mauricio-Jos&#233; Schwarz&lt;/a&gt; me ha indicado que, seg&#250;n recoge la &lt;a href="http://en.wikipedia.org" target="_blank"&gt;Wikipedia&lt;/a&gt;, la aseguradora londinense &lt;a href="http://www.lloyds.com"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt; no considera el tri&#225;ngulo de las Bermudas m&#225;s peligroso para la navegaci&#243;n que cualquier otra zona del mar.

El &#250;nico enigma que queda sin resolver a ra&#237;z de este reportaje es por qu&#233; hay que dejar de lado el rigor cuando se &lt;em&gt;informa&lt;/em&gt; del tri&#225;ngulo de las Bermudas, los platillos volantes, la s&#225;bana santa e historias por el estilo. &#191;Ser&#225; por que el misterio, si se aplica un m&#237;nimo sentido cr&#237;tico, se esfuma?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>'La Voz de Galicia' naufraga en el tri&#225;ngulo de las Bermudas</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Luis Rold&#225;n fue el primer afortunado en regresar del limbo de lo perdido. El ex director de la &lt;a href="http://www.guardiacivil.org" target="_blank"&gt;Guardia Civil&lt;/a&gt; se esfum&#243; en aguas del Caribe a mediados de agosto de 1994, pero reapareci&#243; en Laos a comienzos de 1995. "S&#243;lo cometi&#243; un fallo en su fuga: intentar alcanzar la costa de Florida surcando el tri&#225;ngulo de las Bermudas". As&#237; se explicaba en oto&#241;o de 1994 el hombre que hizo saltar la liebre, Bartholomew Forbes, un ilustre desconocido al que &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; presentaba como colaborador del Pent&#225;gono y experto estudioso del misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas [L&#243;pez, 1994]. Forbes, un individuo cuya &lt;em&gt;inexistencia&lt;/em&gt; est&#225; fuera de toda duda, aseguraba en el semanario sensacionalista que Rold&#225;n pod&#237;a "haber dado un salto temporal" y que el &lt;a href="http://www.mir.es" target="_blank"&gt;Ministerio de Interior&lt;/a&gt; espa&#241;ol, una vez informado por la &lt;a href="http://www.cia.gov" target="_blank"&gt;Agencia Central de Inteligencia (CIA)&lt;/a&gt;, hab&#237;a ordenado abandonar la b&#250;squeda del fugado.

Toda la historia era, obviamente, una gran mentira urdida por los responsables de &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; -un peri&#243;dico plagado de ni&#241;as que resucitan animales, hombres que viven con hachas clavadas en el cr&#225;neo, mujeres que comen por la nariz y otras lindezas- para llamar la atenci&#243;n de los lectores; una gran mentira similar a las que han convertido &lt;a href="http://skepdic.com/bermuda.html" target="_blank"&gt;el tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; en un jugoso negocio para escritores sin escr&#250;pulos y editores sin verg&#252;enza. Las desapariciones misteriosas han sido uno de los m&#225;s rentables enigmas de las &#250;ltimas d&#233;cadas, como bien sab&#237;a el fallecido &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt; , que vendi&#243; m&#225;s de 18 millones de ejemplares de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; (1974), desembarc&#243; en Espa&#241;a a mediados de los a&#241;os 70 de la mano del periodista Jos&#233; Mar&#237;a I&#241;igo, al igual que el ilusionista israel&#237; &lt;a href="http://www.urigeller.com" target="_blank"&gt;Uri Geller&lt;/a&gt;, y fue el mayor publicista de la zona.

"Ante la falta de una explicaci&#243;n l&#243;gica y aceptable" para las desapariciones que se suceden en tan enigm&#225;tica regi&#243;n, Berlitz propon&#237;a dos teor&#237;as: que los ovnis hayan estado "secuestrando aviones y barcos durante varias generaciones" o que todo se deba a una "antigua, e incluso actual, actividad atlante en la zona" [Berlitz, 1974 y 1977]. El &#250;nico misterio inexplicable del tri&#225;ngulo de las Bermudas es que Berlitz fuera considerado por algunos un "veterano y prestigioso investigador de lo ins&#243;lito" [Ben&#237;tez, 1985], cuando en realidad no era m&#225;s que un avispado embaucador. Sus obras, llenas de burdos errores y provechosas mentiras, demuestran que no ha hecho un estudio serio en la vida y que su &#250;nica virtud fue que quiz&#225; era "capaz de afirmar sus falsedades en treinta idiomas" [Randi, 1982].

"La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un misterio manufacturado -dice tajante Lawrence David Kusche-. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repiti&#243; el relato que &#233;ste empez&#243; a ser envuelto por un aura de verdad" [Kusche, 1975]. A mediados de los a&#241;os 70, Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.arizona.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt; y piloto de aviaci&#243;n, se propuso averiguar qu&#233; hab&#237;a de cierto en los grandes titulares de las revistas paranormales y los &#233;xitos de ventas editoriales de Berlitz y compa&#241;&#237;a. Lo que descubri&#243; fue sorprendente: "No existe ninguna teor&#237;a que resuelva el misterio".

&lt;strong&gt;El el&#225;stico tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/strong&gt;

El capit&#225;n Marino Barber&#225;n y el teniente Joaqu&#237;n Collar hicieron historia en junio de 1933. Cruzaron el Atl&#225;ntico entre Sevilla y Cuba en un sesquiplano, el &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt;, y batieron la marca de vuelo directo sobre el mar, al cubrir 7.320 kil&#243;metros en poco m&#225;s de 40 horas. Por desgracia, pocos d&#237;as despu&#233;s desaparecieron cuando viajaban entre La Habana y Ciudad de M&#233;xico. "La meteorolog&#237;a era normal y los vientos favorables; no obstante, al pasar por Villahermosa apareci&#243; una abundante nubosidad, ante lo cual decidieron emprender vuelo directo de M&#233;xico. Pero jam&#225;s llegaron a su destino". Los amantes del misterio no s&#243;lo descartan que la tormenta fuera la causa directa del siniestro, ya que se trataba de "dos expertos aviadores", sino que dicen sentir escalofr&#237;os "al comprobar que la zona de la desaparici&#243;n se halla junto al v&#233;rtice suroccidental del tri&#225;ngulo de las Bermudas" [P&#233;rez, 1989].

Aunque el autor de tal advertencia reconoce que "puede pensarse" que el sesquiplano de Barber&#225;n y Collar fue afectado por la tormenta y se estrell&#243;, opta por achacar la desaparici&#243;n de los aviadores a un lugar pr&#243;ximo a los l&#237;mites del limbo de lo perdido. El problema es que miente. Basta acudir a un atlas para comprobar que la localidad mexicana de Villahermosa no "se halla junto al v&#233;rtice suroccidental del tri&#225;ngulo de las Bermudas", sino &#161;a cerca de 1.600 kil&#243;metros de la costa de Florida, donde se encuentra el pretendido v&#233;rtice! El avi&#243;n segu&#237;a la ruta La Habana-Yucat&#225;n-Villahermosa-Veracruz-Ciudad de M&#233;xico y, cuando se esfum&#243;, se encontraba a la misma distancia de la &lt;em&gt;zona crepuscular&lt;/em&gt; que Par&#237;s de C&#225;diz. No cabe pensar, por lo tanto, en influencias triangulares ni cosas por el estilo.

El caso del &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt; tiene tanta consistencia como el del carguero alem&#225;n &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, que, cuando "se dirig&#237;a desde Manzanillo, Cuba, hacia varios puertos de Chile en octubre de 1902, apareci&#243; a la deriva y sin tripulaci&#243;n navegando fuertemente inclinado hacia un costado. Las p&#225;ginas de su calendario de viaje hab&#237;an sido arrancadas hasta el 4 de octubre" [Berlitz, 1974]. Charles Berlitz reconoce que en aquella &#233;poca se registr&#243; en M&#233;xico un violento terremoto, que pudo provocar el accidente, pero incluye en &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; (1977) el incidente del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; como uno de los misterios del tri&#225;ngulo de las Bermudas. El problema es que el imaginativo autor confunde la localidad mexicana de Manzanillo, situada en la costa del Pac&#237;fico, con otra cubana del mismo nombre. En realidad, el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; parti&#243; el 3 de octubre de un puerto del Pac&#237;fico y no de uno del Caribe -&#161;suspenso en geograf&#237;a para Berlitz!-; al d&#237;a siguiente, se vio sacudido por un maremoto ocasionado por los "fuertes terremotos que azotaron el &#225;rea de Acapulco y Chilpanzingo" [Kusche, 1975], y fue hallado cerca de Mazatl&#225;n, tambi&#233;n en el Pac&#237;fico, seg&#250;n consta en los registros de la compa&#241;&#237;a &lt;a href="http://www.lloyds.com" target="_blank"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt;. &#191;D&#243;nde est&#225; el misterio?

El &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; no desapareci&#243; en aguas del tri&#225;ngulo de las Bermudas, como tampoco lo hizo un avi&#243;n Globemaster de las Fuerza A&#233;rea estadounidense medio siglo despu&#233;s. Seg&#250;n la leyenda, la aeronave se perdi&#243; en marzo de 1950 "en el extremo norte del tri&#225;ngulo de las Bermudas durante un vuelo hacia Irlanda" [Berlitz, 1974]. La verdad es que ning&#250;n Globemaster se esfum&#243; en esa fecha, aunque s&#237; hubo uno que sufri&#243; un accidente justo un a&#241;o despu&#233;s, cuando volaba entre Gander, en Terranova, y Gran Breta&#241;a. Es posible que Berlitz se confundiera de fechas; pero, a&#250;n as&#237;, el accidente tuvo lugar a unos 900 kil&#243;metros al suroeste de Irlanda, muy lejos del limbo de lo perdido, y restos encontrados en el mar revelaron que el avi&#243;n hab&#237;a explotado en vuelo.

Las desapariciones del &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; y el Globemaster son s&#243;lo algunas de las muchas que se localizan en el tri&#225;ngulo de las Bermudas, aunque no ocurrieron en tal regi&#243;n. Tras estudiar 33 incidentes registrados entre 1840 y 1973, Kusche lleg&#243; en 1975 a la conclusi&#243;n de que la mayor&#237;a de los siniestros hab&#237;a sucedido en realidad fuera de la misteriosa zona. "Ya es dif&#237;cil -dice- considerar una zona imaginaria en plena mar, pero esto no pasa de ser una nader&#237;a cuando descubrimos que en esa zona se pretenden situar naufragios que pudieron producirse &#161;a cientos de kil&#243;metros al Este o al Oeste de la localizaci&#243;n adelantada por Charles Berlitz!" [Lleget y Kusche, 1979]. Y eso cuando los barcos y aviones no han sido fruto exclusivo de la imaginaci&#243;n de los fabricantes de paradojas.

&lt;strong&gt;El barco que nunca existi&#243;&lt;/strong&gt;

No siempre es posible seguir la pista a los protagonistas de los incidentes a los que Berlitz y otros recurren para dar solidez a su tesis de que la zona delimitada por Florida, Puerto Rico y Bermudas es una especie de agujero espacio-temporal que desaf&#237;a al ser humano. Hay ocasiones en las que no hay manera de dar con la fuente en la que han bebido los autores o de identificar el barco o avi&#243;n siniestrado. Kusche se encontr&#243; entre la espada y la pared cuando abri&#243; una investigaci&#243;n para determinar las causas de la desaparici&#243;n del &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt;, un carguero noruego que, con una tripulaci&#243;n de 43 personas, se esfum&#243; en octubre de 1931 cuando navegaba en las inmediaciones de la isla del Gato, en Bahamas. Hasta aqu&#237;, la leyenda.

Kusche advierte que "la p&#233;rdida de un buque, con 43 hombres a bordo, no puede pasarse por alto f&#225;cilmente" [Kusche, 1975]. Sin embargo, ni &lt;a href="http://www.nyt.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The New York Times&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; ni &lt;a href="http://www.timesonline.co.uk" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The Times&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; ni la Lloyd's tienen informaci&#243;n alguna sobre la desaparici&#243;n del &lt;em&gt;Stavenger.&lt;/em&gt; Un portavoz del Museo Mar&#237;timo de Oslo asegur&#243; que no exist&#237;a ning&#250;n barco noruego con tal nombre que hubiese naufragado en 1931 y que tampoco se hab&#237;a borrado de la lista oficial aquel a&#241;o ni los dos siguientes ning&#250;n nav&#237;o llamado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt;, con &lt;em&gt;a&lt;/em&gt;, como la ciudad noruega. Posteriormente, el bibliotecario fue informado de que un barco denominado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt;, construido en 1925, hab&#237;a sido destruido en 1955, por lo que no pod&#237;a tratarse del desaparecido. Kusche sospecha que, como en octubre de 1931 hubo varias tormentas en la zona de Bahamas, "pudiera ser que un buque llamado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt; se encontrara en dificultades en una de estas perturbaciones y que informes incompletos o una investigaci&#243;n incompleta llevaran a la conclusi&#243;n de que se hubiera hundido".

Tampoco ser&#237;a de extra&#241;ar, sin embargo, que todo el relato fuera una mera invenci&#243;n de los partidarios del tri&#225;ngulo de las Bermudas, que con el paso del tiempo, como ocurre habitualmente en la parapsicolog&#237;a o la ufolog&#237;a, habr&#237;a cobrado carta de autenticidad. Si un investigador confunde el Atl&#225;ntico con el Pac&#237;fico y sit&#250;a en el tri&#225;ngulo de las Bermudas naufragios que han ocurrido a miles de kil&#243;metros de distancia, por qu&#233; va a molestarse en comprobar un rumor antes de incorporarlo a la lista de misterios sin resolver. Como indica Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituir&#237;an casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su &lt;em&gt;misterio&lt;/em&gt;. Un vendedor de bienes ra&#237;ces que operara de esa manera terminar&#237;a en la c&#225;rcel" [Randi, 1982].

Pero el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; no es el &#250;nico espabilado que se ha aprovechado durante a&#241;os de la ingenuidad del p&#250;blico. La lista es muy larga, aunque merece especial menci&#243;n John Wallace Spencer, que est&#225; convencido de que los responsables de las desapariciones "tienen que ser seres extraterrestres, a bordo de ovnis" y afirma "que las historias verdaderas son de por s&#237; suficientemente misteriosas como para no tener que recurrir a sensacionalismos" [Spencer, 1975]. Sin embargo, no duda en echar mano del amarillismo m&#225;s descarado a la hora de rodear de misterio la desaparici&#243;n de un avi&#243;n cisterna KB-50, con nueve hombres a bordo, el 8 de enero de 1962. El aparato, de la Fuerza A&#233;rea estadounidense, se esfum&#243; cuando viajaba entre Virginia (EE UU) y las Azores. Hab&#237;a despegado del aer&#243;dromo de Langley a las 11.17 horas y la &#250;ltima comunicaci&#243;n desde el avi&#243;n se registr&#243; despu&#233;s del mediod&#237;a, cuando el aparato se encontraba a unos 400 kil&#243;metros al este de cabo Charles, en pleno oc&#233;ano Atl&#225;ntico. El piloto "no insinu&#243; tener ning&#250;n problema" [Kusche, 1975]. Sin embargo, seg&#250;n Spencer, la voz de alarma se dio cuando no se estableci&#243; el contacto por radio hacia las 14.00 horas, lo que es sencillamente falso.

Los equipos de b&#250;squeda no se pusieron en marcha hasta pasadas las 19.00 horas, cuando estaba prevista la llegada del KB-50 a las Azores. Los aviones de rescate vieron una mancha de aceite en el mar a unos 480 kil&#243;metros al este de Norfolk; pero, como no se hall&#243; ning&#250;n otro resto, no se puede saber si proced&#237;a del aparato siniestrado. Lo &#250;nico que se puede asegurar es que estaba a unos 80 kil&#243;metros m&#225;s all&#225; de la &#250;ltima posici&#243;n dada. Dos aviones participaron en la b&#250;squeda nocturna hasta primeras horas del d&#237;a siguiente, cuando empez&#243; la operaci&#243;n de rastreo a gran escala. El retraso en el inicio de las tareas de b&#250;squeda -comenzaron casi dieciocho horas despu&#233;s de que se perdi&#243; la pista al KB-50- fue lo que impidi&#243; en su d&#237;a explicar el accidente. El aparato cay&#243; al mar; pero fuera del tri&#225;ngulo de las Bermudas, a m&#225;s de 700 kil&#243;metros del l&#237;mite norte de la misteriosa regi&#243;n.

&lt;strong&gt;El misterio de la 'patrulla perdida'&lt;/strong&gt;

Seis aviones y veintisiete hombres -los integrantes del famoso &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; y la tripulaci&#243;n de uno de los aparatos de rescate- desaparecieron en las inmediaciones de la pen&#237;nsula de Florida el 5 de diciembre de 1945. El incidente, uno de los pilares de la leyenda, estuvo a punto de perder todo misterio en mayo de 1991, cuando Robert Cervoni, director de la firma Scientific Search Project, anunci&#243; que el barco de exploraci&#243;n &lt;em&gt;Deep See&lt;/em&gt; hab&#237;a hallado los restos de cinco TBM Avenger a unos 18 kil&#243;metros al noroeste de Fort Lauderdale. "Nos pareci&#243; incre&#237;ble. De pronto, nos invadi&#243; un grado de excitaci&#243;n elevad&#237;simo", recordaba Cervoni [Fermoselle, 1991]. A pesar de que todo parec&#237;a indicar que se trataba de los aviones torpederos desaparecidos en 1945, posteriores investigaciones permitieron precisar que los aparatos no pertenec&#237;an al &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;. Los modelos no coincid&#237;an y los n&#250;meros de matr&#237;cula no correspond&#237;an a los del &lt;em&gt;escuadr&#243;n perdido&lt;/em&gt;.

Cinco aviones torpederos TBM Avenger partieron a las 14.10 horas del 5 de diciembre de 1945 de la base aeronaval de Fort Lauderdale, en Florida. Los aviones, con una tripulaci&#243;n total de catorce hombres, iban a participar en un vuelo de entrenamiento sobre el mar para el adiestramiento de los pilotos en orientaci&#243;n sin instrumental y sin puntos de referencia. Deb&#237;an volar 198 kil&#243;metros al este, 117 kil&#243;metros al norte y otros 193 kil&#243;metros hacia el sudoeste, hasta Fort Lauderdale. Los problemas surgieron una hora y media despu&#233;s del despegue, cuando el comandante de la escuadrilla, el teniente Charles Taylor, crey&#243; que se hab&#237;an perdido "despu&#233;s del &#250;ltimo giro" y que su br&#250;jula no funcionaba debidamente [Errigo, 1975]. La conversaci&#243;n entre el jefe de la escuadrilla y sus pilotos fue detectada por el teniente Robert Cox, un instructor de vuelo que poco despu&#233;s perdi&#243; comunicaci&#243;n con Taylor. El &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; "deb&#237;a hallarse sobre las islas Bimini o las Bahamas" mientras que Cox estaba a unos 65 kil&#243;metros al sur de Fort Lauderdale [Kusche, 1975].

El reloj es un instrumento imprescindible en un vuelo de entrenamiento &lt;em&gt;a ciegas&lt;/em&gt;. Sin embargo, ninguno de los cinco TBM Avenger estaba equipado con reloj y existe la duda de si el propio Taylor llevaba uno de pulsera, ya que su familia recibi&#243; despu&#233;s uno entre sus efectos personales. Si el comandante ignoraba cu&#225;nto tiempo llevaba volando en un rumbo determinado, es comprensible que en un alg&#250;n momento se sintiera perdido. Su desorientaci&#243;n lleg&#243; a tal punto que, en la segunda mitad del primer tramo -cuando la br&#250;jula, seg&#250;n &#233;l, comenz&#243; a fallar-, pens&#243; que se estaban equivocando, tom&#243; el mando, volvi&#243; a lo que cre&#237;a que era la posici&#243;n correcta y acab&#243; por no saber si se hallaba al este o al oeste de Florida. A las 16.45 horas, Port Everglades conect&#243; con Taylor y le pidi&#243; que cambiara la radio a la frecuencia de emergencia. El l&#237;der del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; no lo hizo y, poco a poco, perdieron las comunicaciones con las estaciones de tierra en un canal, por otra parte, plagado de interferencias de emisoras cubanas y ruidos par&#225;sitos.

El informe oficial, que ocupa m&#225;s de 400 p&#225;ginas, revela que pasaron m&#225;s de cuatro horas desde la primera llamada de socorro hasta que los aviones cayeron al mar. "La parte m&#225;s tr&#225;gica del incidente -se&#241;ala Kusche- es que, cuando el teniente Taylor dio el primer parte de su situaci&#243;n, se encontraba, seg&#250;n su declaraci&#243;n posterior, sobrevolando los arrecifes del norte de las Bahamas. &#161;El &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; se hallaba casi en rumbo correcto cuando los pilotos decidieron que se hab&#237;an perdido!". Horas m&#225;s tarde, los operadores de tierra escucharon por radio como alguno de los pilotos dec&#237;a: "&#161;Maldici&#243;n, si al menos pudi&#233;ramos volar hacia el oeste, llegar&#237;amos a casa!". Ninguno lleg&#243; a casa porque ninguno abandon&#243; la formaci&#243;n por disciplina. Se perdieron definitivamente pasadas las 19.00 horas, cuando se les acab&#243; el combustible, al caer "en alg&#250;n lugar entre el este de Estados Unidos y el norte de las Bahamas". Los TBM Avenger, recuerda el sagaz Berlitz, "estaban en condiciones de posarse suavemente sobre las aguas y, en todo caso, pod&#237;an mantenerse noventa segundos a flote" [Berlitz, 1974]. Pero es que las condiciones meteorol&#243;gicas no eran id&#237;licas, como el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; quiere hacer ver, sino bastante malas, "con vientos fuertes y un mar muy alborotado", lo que tampoco favorec&#237;a la supervivencia en caso de amerizaje de emergencia.

Fue entonces cuando parti&#243; en su b&#250;squeda un hidroavi&#243;n Martin Mariner con trece tripulantes. Y tambi&#233;n se esfum&#243;, aunque no sin dejar rastro. La leyenda une ambos incidentes -la desaparici&#243;n de los cinco aviones y la del aparato de rescate- y dice que los seis aparatos desaparecieron sin m&#225;s ni m&#225;s. La realidad es muy diferente. El Martin Mariner despeg&#243; de la base aeronaval de Banana River hacia las 19.27 horas, media hora despu&#233;s de la &#250;ltima conexi&#243;n con el &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;. Veintitr&#233;s minutos m&#225;s tarde, seg&#250;n el informe oficial, "el capit&#225;n del &lt;em&gt;SS Gained Mills&lt;/em&gt; declar&#243; que un avi&#243;n se incendi&#243; en el aire e inmediatamente cay&#243; al agua y explot&#243;, y que manchas de aceite y escombros hab&#237;an sido vistos por miembros de la tripulaci&#243;n" [Kusche, 1975]. Curiosamente, la explosi&#243;n tuvo lugar en el punto en el que ten&#237;a que encontrarse en aquel momento el Martin Mariner, un aparato al que los pilotos llamaban &lt;em&gt;tanque de gasolina volante&lt;/em&gt;. Sin embargo, Alejandro Vignati, un explotador del misterio, califica de "sorprendente" la desaparici&#243;n del Martin Mariner [Vignati, 1975].

M&#225;s asombroso resulta que el lamentable c&#250;mulo de coincidencias que convirti&#243; el 5 de diciembre de 1945 en una jornada aciaga para la aviaci&#243;n haya sido tergiversado hasta tal punto que mucha gente crea que fueron los extraterrestres los que secuestraron a los veintisiete tripulantes de los seis aviones militares. Parte de culpa tiene &lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000229" target="_blank"&gt;Steven Spielberg&lt;/a&gt;. Al comienzo de &lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0075860" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Encuentros en la tercera fase&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; (1977), el uf&#243;logo encarnado por &lt;a href="http://perso.club-internet.fr/jdelpias/truffaut" target="_blank"&gt;Fran&#231;ois Truffaut&lt;/a&gt; encuentra en el desierto mexicano de Sonora los cinco TBM Avenger del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; en perfecto estado de conservaci&#243;n; al final de la pel&#237;cula, Charles Taylor y sus compa&#241;eros salen de un multicolor platillo volante estacionado en la torre del Diablo. As&#237; soluciona el &lt;em&gt;Rey Midas de Hollywood&lt;/em&gt; uno de los mayores misterios del siglo XX, recurriendo a otro misterio inexplicado, los platillos volantes.

&lt;strong&gt;En el fondo del mar...&lt;/strong&gt;

Los partidarios del tri&#225;ngulo de las Bermudas recurren siempre a otros supuestos enigmas para explicar el misterio. Muestran especial preferencia por visitantes extraterrestres y restos de la desaparecida Atl&#225;ntida; aunque tambi&#233;n salen habitualmente al escenario v&#243;rtices magn&#233;ticos, civilizaciones intraterrestres, agujeros espacio-temporales... John Wallace Spencer aboga por los secuestros alien&#237;genas; Charles Berlitz, por una explicaci&#243;n atlante, y Jean Prachan une los ovnis y el continente desaparecido en una sola teor&#237;a. &#191;Qu&#233; hay de verdad en tan sorprendentes afirmaciones? Nada.

Spencer, miembro del cr&#233;dulo &lt;a href="http://www.nicap.orgk" target="_blank"&gt;Comit&#233; Nacional para la Investigaci&#243;n de los Fen&#243;menos A&#233;reos (NICAP)&lt;/a&gt;, afirma que "los extraterrestres no pueden ser clasificados como amigos ni como enemigos, sino como algo muy distinto: como cient&#237;ficos que llevan a cabo un experimento" [Spencer, 1975]. En su opini&#243;n, los visitantes han elegido el tri&#225;ngulo de las Bermudas como zona de operaciones "por ser la m&#225;s frecuentada del mundo tanto por tierra como por mar. Si mi teor&#237;a es correcta, lo cient&#237;ficos extraterrestres est&#225;n llevando a cabo continuos experimentos con los seres humanos y sus m&#225;quinas". La idea es llamativa; pero tan carente de fundamento como la que dice que los extraterrestres vienen a la Tierra de caza para llenar de comida las despensas de los platillos volantes.

&#191;Qu&#233; necesidad tienen los alien&#237;genas de exponerse en continuas expediciones de caza? &#191;No resultar&#237;a m&#225;s f&#225;cil crear granjas de seres humanos para satisfacer las supuestas necesidades gastron&#243;micas o de animales de laboratorio? El hecho de que los visitantes estelares hayan tenido que convertir el tri&#225;ngulo de las Bermudas en coto de caza es una muestra m&#225;s de la escasa imaginaci&#243;n y la falta de l&#243;gica que imperan entre ciertos escritores sin escr&#250;pulos, que hacen cualquier cosa con tal de rentabilizar la credulidad del p&#250;blico.

Berlitz no recurre a los marcianos. Prefiere resucitar un viejo mito de la humanidad, la Atl&#225;ntida. Seg&#250;n &#233;l, la existencia de un gran complejo de energ&#237;a submarino es la causa de las misteriosas desapariciones que se registran en la regi&#243;n desde siempre. Obviamente, la idea -como todas las de Berlitz- no es original de &#233;l, sino de &lt;a href="http://skepdic.com/cayce.html" target="_blank"&gt;Edgar Cayce&lt;/a&gt;, un pretendido dotado que entre 1924 y 1944 maravill&#243; a todos los ingenuos de la &#233;poca. Maestro de escuela, diagnosticaba enfermedades a distancia, recetaba curas por carta, realizaba descripciones de vidas anteriores y se atrev&#237;a hasta a d&#225;rselas de profeta. "Las curas de Cayce -escribe &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt;- eran muy graciosas", consist&#237;an casi siempre en conocidos remedios caseros como el caldo de carne, y sus fracasos como vidente fueron "notables" [Randi, 1982].

La Atl&#225;ntida, seg&#250;n Cayce, desapareci&#243; debido al empleo indebido de las fuerzas de la naturaleza, que se tom&#243; la revancha y borr&#243; el continente del mapa. "El hombre produjo las fuerzas destructivas... que, combinadas con las propiedades naturales de los gases, de fuerzas existentes en la naturaleza y en su forma natural, causaron la peor de las erupciones en las profundidades de la Tierra en lento proceso de enfriamiento, y esa porci&#243;n [de la Atl&#225;ntida] que ahora se halla cercana a lo que podr&#237;amos llamar el mar de los Sargazos desapareci&#243; bajo el oc&#233;ano..." [Berlitz, 1974]. El vidente describi&#243; lo que sus admiradores identifican con el l&#225;ser, el m&#225;ser y la energ&#237;a nuclear, y habl&#243; de la existencia de un "gran cristal" atlante productor de energ&#237;a en el lecho marino cerca de las Bahamas.

Charles Berlitz, que da cr&#233;dito a todo tipo de sandeces, cree que es posible que en la regi&#243;n haya "grandes complejos de energ&#237;a, antiguas m&#225;quinas o fuentes energ&#233;ticas de una civilizaci&#243;n anterior, que yacen en el fondo del oc&#233;ano" y que "incluso ahora podr&#237;an ser ocasionalmente accionadas por aviones que, al sobrevolarlas, crean torbellinos magn&#233;ticos y provocan perturbaciones magn&#233;ticas y electr&#243;nicas" [Berlitz, 1974]. Por si fuera poco, mantiene adem&#225;s que se ha cumplido una de las &#250;ltimas profec&#237;as de Edgar Cayce, que anunci&#243; que parte de la Atl&#225;ntida resurgir&#237;a de las aguas a finales de los a&#241;os 60.

&lt;strong&gt;Una apuesta de 10.000 d&#243;lares&lt;/strong&gt;

"Poseidia -dijo Cayce en 1940- estar&#225; entre las primeras porciones de la Atl&#225;ntida que vuelvan a resurgir..., seg&#250;n espero, en 1968, 1969... pero no m&#225;s lejos" [Berlitz, 1977]. Nada de eso pas&#243;; pero Berlitz se basta y se sobra para tergiversar la realidad y adaptarla a la profec&#237;a. Y as&#237; se refiere al descubrimiento en 1968 de una &lt;em&gt;calzada submarina&lt;/em&gt; cerca de las islas Bimini como si fuera evidencia de algo m&#225;s que de su ignorancia. La prueba, situada a unos 8 metros bajo la superficie, es "un par de filas semirregulares paralelas a la costa, separadas por unos 20 metros y consistentes en unos bloques casi rectangulares de dimensiones muy variadas, que miden de 2 a 6 metros" [Randi, 1982]. En realidad, se trata de un ejemplo de lo que los ge&#243;logos conocen como &lt;em&gt;rocas de playa&lt;/em&gt;, una estructura formada por granos de arena que han sufrido un proceso natural de cementaci&#243;n. La prueba del carbono 14 a la que se han sometido restos org&#225;nicos incrustados en la roca ha revelado que la &lt;em&gt;carretera&lt;/em&gt; tiene s&#243;lo unos 2.200 a&#241;os, cuando la Atl&#225;ntida, seg&#250;n los creyentes, se hundi&#243; en el mar hace m&#225;s de diez milenios. Al ser de origen natural, se han encontrado otras &lt;em&gt;calzadas submarinas&lt;/em&gt; en lugares como Australia, demasiado lejos del tri&#225;ngulo de las Bermudas.

Los fabricantes de enigmas no se conformaron con encontrar una carretera y en 1977 realizaron otro "sensacional descubrimiento", hallaron una pir&#225;mide de 143 metros de altura sumergida en el tri&#225;ngulo de las Bermudas. &#161;Ya no faltaba nada! En la regi&#243;n hab&#237;a bases extraterrestres, misteriosas fuentes de energ&#237;a, ruinas atlantes y hasta una gigantesca pir&#225;mide. El problema es que el espectacular monumento sigui&#243; el mismo camino que las &lt;em&gt;calzadas submarinas&lt;/em&gt;. Aunque Berlitz dispon&#237;a de un registro de sonar en el que se observaba una estructura piramidal de gran altura, cuando en 1978 Kusche apost&#243; 10.000 d&#243;lares a que no exist&#237;a ninguna evidencia de la existencia de la pir&#225;mide, el investigador dio la callada por respuesta.

Y es que la gr&#225;fica de sonar tambi&#233;n ten&#237;a truco. La pir&#225;mide descubierta por el capit&#225;n Don Henry es de las "siluetas que pueden encontrarse a menudo en los registros de sonar", seg&#250;n Bob Heinmiller, del &lt;a href="http://www.mit.edu" target="_blank"&gt;Instituto Tecnol&#243;gico de Massachussetts&lt;/a&gt;. "La forma de una pir&#225;mide -explica Randi- puede obtenerse simplemente al encontrar una peque&#241;a pendiente en el sonar", ya que la componente vertical de la gr&#225;fica es muy exagerada porque lo que se pretende es hacerse a la idea de la profundidad a la que est&#225; el lecho marino. "En el diagrama mostrado por Berlitz, la supuesta pir&#225;mide puede representar un terreno sumergido con una suave pendiente de 2 &#243; 3 grados. Para tener una idea de la verdadera inclinaci&#243;n representada, imag&#237;nese una regla de 30 cent&#237;metros sobre la parte superior de una mesa con ocho monedas apiladas debajo de un extremo. Don Henry pas&#243; con su barco por encima de eso, en miniatura, para obtener el registro que vendi&#243; a Berlitz" [Randi, 1982].

&lt;strong&gt;Escapes de gas submarinos&lt;/strong&gt;

Richard McIver comenz&#243; a interesarse por el tri&#225;ngulo de las Bermudas en 1963, tras leer un art&#237;culo en la revista &lt;a href="http://www.argosymag.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Argosy&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. Treinta a&#241;os despu&#233;s, cree que la clave del misterio se encuentra en el fondo del mar, m&#225;s concretamente, en el subsuelo oce&#225;nico. Geoqu&#237;mico vinculado a la industria petrol&#237;fera, conoce los problemas que ocasionaban los hidratos gaseosos -el gas congelado- en perforaciones y oleoductos. S&#243;lo las reservas mundiales de metano en estado de hidrato se estiman actualmente en unos 1016 metros c&#250;bicos, muchos de los cuales se encuentran bajo el subsuelo marino.

El origen del metano submarino est&#225; vinculado a la descomposici&#243;n de animales y plantas. El gas se cristaliza, debido a la presi&#243;n y a la baja temperatura, y queda atrapado entre los estratos. Hay dep&#243;sitos de hidratos en todos los oc&#233;anos del planeta, incluida la regi&#243;n del tri&#225;ngulo de las Bermudas, y bajo ellos se encuentra metano en estado gaseoso. Los escapes de gas a alta presi&#243;n han provocado numerosos accidentes en barcos perforadores y plataformas petrol&#237;feras. "Cuando el gas entra en contacto con el agua que hay bajo la plataforma, puede tener consecuencias funestas" [Simmons, 1992]. Las estructuras pierden gran parte de su capacidad de mantenerse a flote y pueden llegar hasta a volcar.

Larry Kuhlman, de Neal Adams Firefighter Inc., ha presenciado gran n&#250;mero de accidentes de este tipo. "Las plataformas se hunden por dos razones: una es la reducci&#243;n del peso espec&#237;fico del agua debido a la presencia de gas, y la otra es que el agua sube de nivel, llega hasta la cubierta y se introduce en los sistemas de conducci&#243;n interna. El gas asciende hasta la superficie muy deprisa y, en algunos casos, las plataformas se hunden en cuesti&#243;n de minutos", advierte. Los trabajadores que se lanzan al agua gasificada intentando salvarse descubren que se hunden, que ni con chaleco salvavidas flotan. "Es como saltar desde un avi&#243;n en vuelo sin paraca&#237;das", indica un superviviente.

La perforaci&#243;n del subsuelo es la manera m&#225;s habitual de liberar este enorme poder destructivo de la naturaleza; pero no la &#250;nica. Los corrimientos de tierra submarinos pueden sacar a la luz dep&#243;sitos de gas, que, liberado en grandes cantidades, desencadenar&#225; una cat&#225;strofe localizada. Si no hay tr&#225;fico mar&#237;timo, todo quedar&#225; en una mera an&#233;cdota; si un barco navega por las inmediaciones, casi con toda seguridad acabar&#225; en el fondo del mar. Experimentos llevados a cabo en el Instituto de Ciencias Oceanogr&#225;ficas de Gran Breta&#241;a han revelado qu&#233; ocurre a una embarcaci&#243;n que navega en una mezcla de gas y agua. La piscina permanece tranquila hasta que se produce el escape gaseoso. Entonces, el agua se convierte en un aut&#233;ntico infierno blanco, la turbulencia atrapa al nav&#237;o y &#233;ste se hunde. Esto es lo que, seg&#250;n Richard McIver, ocurre en el tri&#225;ngulo de las Bermudas: los sedimentos se rompen, el gas queda libre y, en su camino hacia la superficie, se traga los barcos.

Quienes han presenciado bajo las aguas del mar Caspio escapes de gas aseguran que, en ocasiones, la erupci&#243;n es tan violenta que puede llegar a haber "una columna de gas rodeada de agua, lo que da la impresi&#243;n de que el mar est&#225; hirviendo" [Simmons, 1992]. La descripci&#243;n, desde luego, se asemeja mucho a la &#250;ltima visi&#243;n que la leyenda atribuye a algunas de las v&#237;ctimas del tri&#225;ngulo de las Bermudas. Sin embargo, &#191;c&#243;mo puede afectar un escape de gas a un avi&#243;n? McIver se atreve a dar una respuesta. Mantiene que bastar&#237;a una chispa del motor para provocar una explosi&#243;n en un avi&#243;n que se adentrara en una nube de metano provocada por un escape submarino.

La hip&#243;tesis del geoqu&#237;mico es atractiva y est&#225; basada en hechos reales: m&#225;s de 40 plataformas y barcos perforadores se han hundido en todo el mundo debido a escapes de gas. Sin embargo, considerar esta teor&#237;a como la explicaci&#243;n a todas las desapariciones acaecidas en el tri&#225;ngulo de las Bermudas es casi tan grotesco como decir que todos platillos volantes son producto de confusiones con el planeta Venus. Cabe la posibilidad de que algunos siniestros tengan su origen en escapes masivos de gas metano, pero no hay que olvidar que la mayor&#237;a de los casos que sustentan el misterio tiene una explicaci&#243;n bastante m&#225;s prosaica.

&lt;strong&gt;La opini&#243;n de los hombres del mar&lt;/strong&gt;

"Podemos afirmar categ&#243;ricamente que las desapariciones [del tri&#225;ngulo de las Bermudas] se deben normalmente a condiciones meteorol&#243;gicas severas" afirma Norman Hooke, de la compa&#241;&#237;a de seguros Lloyd's, que a&#241;ade que "si se comprueba con detalle" cada uno de los &lt;em&gt;misteriosos incidentes&lt;/em&gt; que han conformado la leyenda, se ver&#225; que no han ocurrido como dicen Berlitz y compa&#241;&#237;a. La experiencia ya la hizo Lawrence David Kusche, que lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que los estudiosos de lo paranormal no investigan los casos en las fuentes, aderezan los incidentes con imaginativos detalles, localizan las desapariciones donde les viene en gana y hasta ocultan informaci&#243;n que podr&#237;a explicar el accidente.

Los guardacostas, los hombres que m&#225;s tiempo pasan en aguas del tri&#225;ngulo maldito, no han visto hombrecillos verdes en la zona. Respecto a las v&#237;ctimas de la regi&#243;n, el comandante James Howe cree que "se trata de gente que se mete en problemas debido a las condiciones meteorol&#243;gicas o por no estar preparados" [Simmons, 1992]. Los expertos en lo paranormal ignoran las manifestaciones de la Lloyd's y de la Guardia Costera de Estados Unidos. Ya en su primer libro sobre la misteriosa zona, el propio Berlitz recog&#237;a la opini&#243;n de los guardacostas. "Seg&#250;n nuestra experiencia -aseguraba en 1974 un portavoz del servicio de vigilancia- las fuerzas combinadas de la naturaleza y el car&#225;cter impredecible del ser humano pueden superar, muchas veces al a&#241;o, las m&#225;s ambiciosas narraciones de ciencia ficci&#243;n..." [Berlitz, 1974]. Veinte a&#241;os despu&#233;s, todav&#237;a hay quien cree que puede navegar entre Miami y Bahamas con "un mapa de carreteras o un mapa dibujado en una servilleta", indica Howe.

Bajo el agua, la opini&#243;n es a&#250;n m&#225;s contundente. El comandante Jacques Cousteau no ten&#237;a ninguna duda. "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas -dec&#237;a-, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo" [Semana, 1979]. El explorador submarino no vacilaba en calificar el misterio de "leyenda prefabricada". No le faltaba raz&#243;n.

 

&lt;strong&gt;
Notas&lt;/strong&gt;

Ben&#237;tez, Juan Jos&#233; [1985]: "Plat&#243;n -sin saberlo- describi&#243; Am&#233;rica". &lt;em&gt;El Correo Espa&#241;ol-El Pueblo Vasco&lt;/em&gt; (Bilbao), 14 de Enero.

Berlitz, Charles [1974]: &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;The Bermuda triangle&lt;/em&gt;]. Trad. de Jos&#233; Cayuela. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Los Jet", N&#186; 7). Barcelona 1982. 254 p&#225;ginas.

Berlitz, Charles [1977]: &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Without trace&lt;/em&gt;]. Con la colaboraci&#243;n de J. Manson Valentine. Trad. de Traductores Diorki. Mundo Actual de Ediciones. Barcelona 1978. 243 p&#225;ginas.

Errigo, Angela [1979]: "El tri&#225;ngulo de las Bermudas". En Pick, Christopher (Ed.): &lt;em&gt;Misterios del mundo&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Mysteries of the world&lt;/em&gt;]. Prologado por Ian Wilson. Trad. de Carmen L&#243;pez Velasco. Editorial El&#233;xpuru. Bilbao 1980. 146-157.

Fermoselle, &#193;ngel F. [1991]: "Otra vez el tri&#225;ngulo de las Bermudas". &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; (Madrid), 18 de Mayo.

Kusche, Lawrence David [1975]: &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;The Bermuda triangle mystery - solved&lt;/em&gt;]. Trad. de Carme Collell. Ediciones Sagitario. Barcelona 1977. 320 p&#225;ginas.

Lleget, M&#224;rius; y Kusche, Lawrence David [1979]: "El tri&#225;ngulo de las Bermudas desmontado punto por punto". &lt;em&gt;Algo&lt;/em&gt; (Barcelona), N&#186; 338 (Febrero), 90-102.

L&#243;pez, Jes&#250;s [1994]: "Luis Rold&#225;n desapareci&#243; en el tri&#225;ngulo de las Bermudas". &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 7 (7 de Noviembre), 3.

P&#233;rez, Alberto [1989]: "Llevados por el viento". &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 8 (Octubre), 30-41.

Randi, James [1982]: &lt;em&gt;Fraudes paranormales. Fen&#243;menos ocultos, percepci&#243;n extrasensorial y otros enga&#241;os&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Flim-flam! Psychics, Esp, unicorns and other delusions&lt;/em&gt;]. Prologado por Isaac Asimov. Trad. de Alejandro G. Tiscornia. Tikal Ediciones (Col. "Eleusis"). Gerona 1994. XVI + 347.

Semana [1979]: "El comandante Cousteau tira con bala: "&#161;El pretendido misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un camelo!"". &lt;em&gt;Semana&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; (9 de Junio).

Simmons, John [1992]: &lt;em&gt;The Bermuda triangle&lt;/em&gt;. Geofilms. Producido por Martine Benoit y John Simmons. Gui&#243;n de John Simmons. M&#250;sica de Tony Royden. Narradora: Juliet Stevenson. Duraci&#243;n: 50 minutos.

Spencer, John Wallace [1975]: &lt;em&gt;El limbo de lo perdido. Casos actuales de misterios marinos&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Limbo of the lost today&lt;/em&gt;]. Trad. de Consuelo Gonz&#225;lez Castresana. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Realismo Fant&#225;stico", N&#186; 81). Barcelona 1980. 240 p&#225;ginas.

Vignati, Alejandro [1975]: &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo mortal de las Bermudas&lt;/em&gt;. Editorial ATE. Barcelona. 303 p&#225;ginas.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Charles Berlitz (Nueva York, 1913) muri&#243; el 18 de diciembre en Tamarac (Florida, EE UU) a los 90 a&#241;os. Ling&#252;ista -era nieto del fundador de las academias de idiomas Berlitz-, entr&#243; en el mundo del misterio a finales de los a&#241;os 60 del siglo pasado y alcanz&#243; renombre mundial en 1974 con la publicaci&#243;n de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;. Escribi&#243; libros sobre el arca de No&#233; y la Atl&#225;ntida, y firm&#243; con William Moore dos obras: &lt;em&gt;El experimento Filadelfia&lt;/em&gt; (1979) y &lt;em&gt;El incidente&lt;/em&gt; (1980), que resucit&#243; el &lt;em&gt;misterio de Roswell&lt;/em&gt; y marc&#243; el inicio de la fiebre de los platillos volantes estrellados, fen&#243;meno en el que hasta entonces nadie hab&#237;a cre&#237;do ni siquiera dentro del mundo ufol&#243;gico. H&#225;bil relaciones p&#250;blicas, sus trabajos est&#225;n repletos de afirmaciones asombrosas sin la menor base, como demuestra su obra m&#225;s popular. &lt;img src="/blogfiles/magonia/39098_Berlitz.jpg" align="right" hspace="10" vspace="5"&gt;&lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; debe su nombre a Vincent Gaddis, un divulgador de lo paranormal que bautiz&#243; as&#237; a la regi&#243;n del Atl&#225;ntico delimitada por Florida, Puerto Rico y Bermudas en la revista &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.argosymag.com" target="_blank"&gt;Argosy&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; en 1964. Pero si hay un autor al que la opini&#243;n p&#250;blica vincula con esa zona, &#233;se es Charles Berlitz, cuyas obras &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; han vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo desde 1974. Berlitz sosten&#237;a que las desapariciones en la regi&#243;n se deben bien a que los extraterrestres han estado "secuestrando aviones y barcos durante varias generaciones", bien a una "antigua, e incluso actual, actividad atlante en la zona". Otros autores hablan de civilizaciones intraterrestres, v&#243;rtices magn&#233;ticos o agujeros espaciotemporales. Pero lo importante es que todos parten de una misma base: la facilidad con que se esfuman barcos y aviones en esa parte del Atl&#225;ntico.

La realidad es mucho m&#225;s misteriosa que todo eso, como descubri&#243; Lawrence Kusche hace m&#225;s de veinte a&#241;os. Bibliotecario de la &lt;a href="http://www.arizona.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt; y piloto de aviaci&#243;n, Kusche se propuso averiguar qu&#233; hab&#237;a de cierto en los llamativos titulares de las revistas esot&#233;ricas y en los &#233;xitos de ventas de Berlitz y compa&#241;&#237;a. Su conclusi&#243;n fue sorprendente: "No existe ninguna teor&#237;a que resuelva el misterio". Cuando examin&#243; el caso del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, un carguero cuya desaparici&#243;n en 1902 Berlitz situaba en el tri&#225;ngulo de Bermudas, descubri&#243; que el barco hab&#237;a naufragado en el Pac&#237;fico y durante un maremoto. Averigu&#243; tambi&#233;n que ning&#250;n &lt;em&gt;Globemaster&lt;/em&gt; estadounidense se accident&#243; en la regi&#243;n en 1950, como afirmaba el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, aunque un aparato de ese tipo s&#237; explot&#243; en vuelo, pero en 1951 y a 900 kil&#243;metros al sudeste de Irlanda, muy lejos del limbo de lo perdido. Y as&#237; un caso tras otro.

"Podemos afirmar categ&#243;ricamente que las desapariciones se deben normalmente a condiciones meteorol&#243;gicas severas", ha mantenido siempre la &lt;a href="http://www.lloyds.com" target="_blank"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt;. Del medio centenar largo de casos enigm&#225;ticos que Kusche desmontaba en 1975 en su libro &lt;em&gt;El misterio de tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt;, se deduce que no hay ninguna explicaci&#243;n para todos los sucesos y s&#237; una para cada uno, y que Berlitz no merece ning&#250;n cr&#233;dito. "Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituir&#237;an ca&#237; una certeza", ironiza Kusche, quien comprob&#243; en su d&#237;a que, por ejemplo, el &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt;, un barco con 43 tripulantes que habr&#237;a desaparecido en 1931 en Bahamas, nunca existi&#243;. As&#237; es muy f&#225;cil que se esfumara.

En su libro &lt;em&gt;Flim-flam! Psychic, esp, unicorns and other delusions&lt;/em&gt; (1982), el ilusionista &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt; acusa a Berlitz de falsear datos conscientemente. "Tengo entendido que Berlitz habla unos treinta idiomas, once de ellos con fluidez. Quiz&#225; sea capaz de afirmar sus falsedades en los treinta idiomas", dice el prestigioso esc&#233;ptico. Por escrito, las mentiras del autor estadounidense se han divulgado en muchos m&#225;s idiomas y siempre con el marchamo de &lt;em&gt;no ficci&#243;n&lt;/em&gt;.

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