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    <body>&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/Rampa.jpg.jpg" id="img_0" class="imgdcha"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lobsang_Rampa" target="_blank"&gt;Tuesday Lobsang Rampa&lt;/a&gt; descubri&#243; en 1956 el mundo de los lamas a millones de occidentales con su libro &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt;. Dec&#237;a ser un monje tibetano, "uno de los pocos que han llegado a este extra&#241;o mundo occidental", y advert&#237;a a los lectores de que algunas de sus afirmaciones pod&#237;an provocar incredulidad. La obra narraba la vida de un ni&#241;o nacido en T&#237;bet a principios del siglo XX, educado como lama, estudiante de Medicina en China y prisionero en campos de concentraci&#243;n rusos y japoneses. Alcanzaba el cl&#237;max cuando a los 8 a&#241;os le abr&#237;an el tercer ojo. 

La escena sobrecoge a&#250;n hoy. Un monje coloca la cabeza del novicio Rampa entre sus rodillas, el maestro le previene contra el sufrimiento -"Esto es muy doloroso"- y otro lama le perfora el centro de la frente con una lezna. "De pronto, hubo un ruido y el instrumento penetr&#243; en el hueso", recuerda. Despu&#233;s, le meten en el agujero una peque&#241;a cu&#241;a de madera "con infinitas precauciones". Y su visi&#243;n del mundo cambia. "Fue para m&#237; una extra&#241;a experiencia ver a aquellos hombres como envueltos en una llama dorada. Hasta m&#225;s adelante no supe que sus auras eran doradas a causa de la vida tan pura que llevaban y que las de la mayor&#237;a de la gente ten&#237;an un aspecto muy diferente". Seg&#250;n su maestro, con el tercer ojo ve "a las personas como son y no como pretenden ellas ser".

&lt;strong&gt;Prodigios en el Himalaya&lt;/strong&gt;

La apertura de esa ventana a lo m&#225;s &#237;ntimo del ser humano era s&#243;lo uno de los prodigios de la vida de Rampa, tal como descubrieron los lectores de la veintena de libros que public&#243; hasta 1980. Las aventuras del lama incluyen encuentros con el abominable hombre de las nieves -"he visto yetis y cr&#237;as de yetis, y tambi&#233;n esqueletos de estos seres casi fabulosos"- y otro, m&#225;s turbador si cabe, con la momia de una de sus reencarnaciones anteriores. Sus millones de seguidores saben que los monjes tibetanos practican amputaciones sin anestesia, con hipnosis y ense&#241;ando a los pacientes a controlar la repiraci&#243;n; comen todos juntos escuchando las escrituras sagradas; son vegetarianos; y s&#243;lo montan caballos blancos.

Rampa les ense&#241;&#243;, adem&#225;s, que la cordillera del Himalaya se form&#243; por el choque de otro planeta contra la Tierra y que hay lamas que practican viajes astrales -se trasladan en esp&#237;ritu all&#225; donde quieren-, se comunican telep&#225;ticamente y ven el futuro. "&lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; ha sido considerado, incluso por los especialistas en cuestiones tibetanas, como el m&#225;s impresionante testimonio de la vida y las ra&#237;ces espirituales de aquel misterioso pa&#237;s", puede leerse en la contraportada de una de las &#250;ltimas ediciones espa&#241;olas del libro. Originalmente publicada en ingl&#233;s, la obra fue inmediatamente traducida a otros idiomas y tuvo un gran &#233;xito de p&#250;blico, pero no entre la cr&#237;tica especializada.

"Las primeras dos p&#225;ginas me convencieron de que el escritor no era tibetano; las diez siguientes, de que nunca hab&#237;a estado en T&#237;bet o India y de que no sab&#237;a absolutamente nada del budismo en cualquiera de sus variantes", escrib&#237;a &lt;a href="http://www.serendipity.li/baba/rampa.html" target="_blank"&gt;Agehananda Bharati en 1974&lt;/a&gt; en el &lt;a href="http://www.lib.umich.edu/area/sasia/Tibet/Tibetan_collection_web/ts_resources.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Tibet Society Bulletin&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. Bharati hab&#237;a sido uno de los orientalistas a quienes la editorial Secker &amp;amp; Warburg hab&#237;a mandado en 1956 el manuscrito de Rampa antes de su publicaci&#243;n. Otros expertos consultados fueron el alpinista &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marco_Pallis" target="_blank"&gt;Marco Pallis&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.nytimes.com/2006/01/10/obituaries/10harrer.html" target="_blank"&gt;Heinrich Harrer&lt;/a&gt;, autor de &lt;em&gt;Siete a&#241;os en el T&#237;bet&lt;/em&gt;, y &lt;a href="http://www.friends-of-tibet.org.nz/news/march_2001_update_10.htm" target="_blank"&gt;Hugh Richardson&lt;/a&gt;, representante del Gobierno brit&#225;nico en Lhasa. En contra de lo que sostiene a&#250;n &lt;a href="http://www.edestino.es/" target="_blank"&gt;su editorial espa&#241;ola&lt;/a&gt;, el dictamen de todos ellos fue concluyente ya hace cincuenta a&#241;os: &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; es un fraude. 

&lt;strong&gt;Encarnado en fontanero&lt;/strong&gt;

En una cr&#237;tica publicada en &lt;a href="http://www.telegraph.co.uk/" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The Daily Telegraph and Morning Post&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; en noviembre de 1956, Richardson destac&#243; que el escritor jugaba con la ventaja de que poca gente ten&#237;a en Occidente los conocimientos necesarios para refutar sus afirmaciones. "Pero cualquiera que haya vivido en T&#237;bet sentir&#225; despu&#233;s de leer unas pocas p&#225;ginas de &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; que su autor, T. Lobsang Rampa, no es tibetano". Si llegaba el caso, el diplom&#225;tico estaba dispuesto a presentar sus excusas al autor "en persona y en tibetano", idioma en el que el presunto monje budista no le habr&#237;a entendido ni palabra.

Porque Rampa no s&#243;lo no era lama, sino que tampoco era tibetano. Un detective privado contratado por un grupo de orientalistas averigu&#243; en enero de 1957 que &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; hab&#237;a sido escrito por un tal Cyril Henry Hoskin. Era hijo de un fontanero de Devon, Inglaterra, y nunca hab&#237;a visitado T&#237;bet ni hablado una palabra de tibetano. A pesar de que la prensa se hizo eco del enga&#241;o, ni las ventas de la &#243;pera prima de Rampa ni las de sus secuelas se resintieron. Y es que Hoskin adapt&#243; su ficticia aventura a la realidad de su vida con una maestr&#237;a digna de un guionista de culebrones. Ya no se present&#243; m&#225;s como un lama emigrado a Occidente, sino como un monje que se hab&#237;a apoderado del cuerpo de Hoskin. Lo hizo, dec&#237;a, despu&#233;s de que su anfitri&#243;n se cay&#243; de un &#225;rbol en su jard&#237;n de Surrey el 13 de junio de 1949. A partir de ese momento, el hijo del fontanero ingl&#233;s olvid&#243; su gris vida anterior y record&#243; las haza&#241;as de un monje tibetano desde su nacimiento. 

Una de las cosas que nunca record&#243;, sin embargo, fue su idioma natal y algunas de las que le vinieron a la cabeza eran ficticias, como el tercer ojo, las capacidades paranormales de los lamas, sus habilidades quir&#250;rgicas, y sus costumbres ecuestres y alimenticias. Los orientalistas y los lamas aut&#233;nticos saben que Lobsang Rampa era un mentiroso y que su historia es tan digna de cr&#233;dito como la de &lt;em&gt;Viviendo con un lama&lt;/em&gt; (1966), libro que le dict&#243; telep&#225;ticamente su gata siamesa la Se&#241;orita Fifi Greywhiskers, y su predicci&#243;n de la Tercera Guerra Mundial, que ten&#237;a que haber estallado en 1985. Menos mal que cuatro a&#241;os antes Hoskin muri&#243; en Canad&#225;, adonde hab&#237;a emigrado para pagar menos impuestos.

&lt;strong&gt;
El libro&lt;/strong&gt;

&lt;em&gt;Prisoners of Shangri-La&lt;/em&gt; (1998): El orientalista Donald S. Lopez examina la visi&#243;n m&#237;tica occidental de T&#237;bet, y analiza las razones que han llevado a la tergiversaci&#243;n de la realidad.

Publicado originalmente en el diario &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Millones de occidentales se han adentrado en el budismo tibetano guiados por &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt;, de Tuesday Lobsang Rampa, que se puso a la venta en las librer&#237;as brit&#225;nicas en 1956. Fue &#233;ste el primero de veinte t&#237;tulos en los que el autor narra su vida y milagros como lama nacido y educado en Tibet a principios de siglo, estudiante de Medicina en China y prisionero en campos de concentraci&#243;n rusos y japoneses. Una peripecia vital que, en su debut editorial, alcanzaba el cl&#237;max cuando, a los ocho a&#241;os, uno de sus educadores perforaba el centro de la frente del peque&#241;o Rampa, hasta atravesar el hueso, con "una especie de lezna, pero hueca y con la punta en forma de diminuta sierra". As&#237; le abr&#237;a el tercer ojo y Rampa pasaba a ser uno de los elegidos, capaz de ver auras, levitar, hacer viajes astrales y otros prodigios. &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; fue un &#233;xito de ventas que se tradujo a numerosos idiomas y nunca ha dejado de reeditarse.

El lama defiende en sus escritos la existencia del abominable hombre de las nieves, hace predicciones -anunci&#243; que la Tercera Guerra Mundial estallar&#237;a en 1985-... y demuestra una y otra vez su supina ignorancia sobre las realidades tibetana y budista. Porque Rampa personifica una de las mayores estafas editoriales de la historia reciente. Antes de que saltara al estrellato, la editorial Secker &amp;amp; Warburg envi&#243; el manuscrito de &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt; a expertos orientalistas como Agehananda Bharati, Marco Pallis, Heinrich Harrer, autor de &lt;em&gt;Siete a&#241;os en el Tibet&lt;/em&gt;, y Hugh Richardson, representante del Gobierno brit&#225;nico en Lhasa. Todos llegaron a la misma conclusi&#243;n: Rampa y su libro eran un fraude. "Las primeras dos p&#225;ginas me convencieron de que el escritor no era tibetano; las diez siguientes, de que nunca hab&#237;a estado en Tibet o India y de que no sab&#237;a absolutamente nada del budismo en cualquiera de sus variantes, tibetana u otras", recordaba Bharati en un &lt;a href="http://www.serendipity.li/baba/rampa.html" target="_blank"&gt;art&#237;culo de 1974&lt;/a&gt; en el &lt;a href="http://www.lib.umich.edu/area/sasia/Tibet/Tibetan_collection_web/ts_resources.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Tibet Society Bulletin&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.

Tuesday Lobsang Rampa no era ni monje ni tibetano. Pallis descubri&#243; en 1958 que bajo ese nombre se ocultaba Cyril Henry Hoskin, el hijo de un fontanero de Devon. Hoskin nunca estuvo en el Tibet, ni supo una palabra de tibetano, ejerci&#243; de astr&#243;logo a la manera de Rappel antes de hacerse famoso y muri&#243; en 1981 en Canad&#225;, adonde hab&#237;a emigrado para pagar menos impuestos. Fue un farsante cuya obra todav&#237;a presenta &lt;a href="http://www.edestino.es/" target="_blank"&gt;una editorial espa&#241;ola&lt;/a&gt; como la de "un aut&#233;ntico lama huido del Tibet ante la invasi&#243;n comunista". Y es que el negocio es el negocio.

Publicado originalmente en &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.muyinteresante.es/" target="_blank"&gt;Muy Especial&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;.

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    <title>El avispado tercer ojo de Lobsang Rampa</title>
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