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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;img alt="Una joven toca, en febrero de 2003, la valla de una playa de Sydney que, vista a distancia y desde un &#225;ngulo determinado, semejaba una figura de la Virgen." src="/blogfiles/magonia/VirgenAustralia1.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="5"&gt;"S&#237;, y si miras desde un poco m&#225;s cerca, en la esquina superior derecha, puedes ver al Pato Donald... y ah&#237;, a la izquierda, a Mickey Mouse". Esto dec&#237;a David Sox, ex secretario de la &lt;a href="http://www.shroud.com/bstsmain.htm" target="_blank"&gt;Sociedad Brit&#225;nica del Sudario de Tur&#237;n&lt;/a&gt;, que coment&#243; un sindon&#243;logo cuando, hace a&#241;os, el padre Francis Filas present&#243; una foto de la s&#225;bana santa en la que dec&#237;a ver una moneda romana sobre uno de los ojos de la figura. Lo recuerda Joe Nickell en &lt;em&gt;Inquest on the shroud of Turin&lt;/em&gt; (1983), un libro imprescindible para quien quiera profundizar en &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/index.php/magonia/2003/11/16/la_cruzada_de_la_sabana_santa" target="_blank"&gt;la historia de la falsa reliquia&lt;/a&gt;. En septiembre de 2001, hubo muchos que &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/index.php/magonia/2003/08/22/rumores_de_guerra" target="_blank"&gt;vieron al diablo en la humareda que sal&#237;a de una de las Torres Gemelas&lt;/a&gt; heridas de muerte por el fanatismo religioso y, en febrero de 2003, muchos cat&#243;licos australianos hincaron las rodillas en una playa de Sydney ante una valla que, vista desde un &#225;ngulo determinado, parec&#237;a la silueta de una figura de la Virgen.

&lt;a href="http://www.dim.unipd.it/misure/fanti/fanti-ital.html" target="_blank"&gt;Giulio Fanti&lt;/a&gt; y Roberto Maggiolo, del &lt;a href="http://www.dim.unipd.it/" target="_blank"&gt;Departamento de Ingenier&#237;a Mec&#225;nica&lt;/a&gt; de la &lt;a href="http://www.unipd.it/" target="_blank"&gt;Universidad de Padua&lt;/a&gt;, han anunciado en el &lt;a href="http://www.iop.org/EJ/journal/JOptA" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Journal of Optics A: Pure an Applied Optics&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; -revista del &lt;a href="http://www.iop.org/" target="_blank"&gt;Instituto de F&#237;sica de Londres&lt;/a&gt;- que han identificado un rostro y unas manos cruzadas d&#233;bilmente impresionados en el reverso de la s&#225;bana santa. El art&#237;culo se titula &lt;a href="http://www.sindone.info/FANTI.PDF" target="_blank"&gt;"La doble superficialidad de la imagen frontal del sudario de Tur&#237;n"&lt;/a&gt; y de &#233;l se ha hecho eco en sus p&#225;ginas de &lt;em&gt;Ciencia&lt;/em&gt; el diario &lt;a href="http://www.elmundo.es/" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, que recientemente nos descubri&#243; que una ni&#241;a saud&#237; llora piedras -una primicia de la agencia &lt;a href="http://www.efe.es/" target="_blank"&gt;Efe&lt;/a&gt;- y otra rusa tiene visi&#243;n de rayos X. Comparado con esas proezas infantiles, lo de los cient&#237;ficos italianos apenas tiene un pase. Es m&#225;s de lo mismo que vienen contando los sindon&#243;logos desde hace m&#225;s de treinta a&#241;os, una mezcla de mentiras -&#191;se acuerdan de cuando &lt;a href="http://www.jjbenitez.com/" target="_blank"&gt;Juan Jos&#233; Ben&#237;tez&lt;/a&gt; dec&#237;a cada dos por tres que la &lt;a href="http://www.nasa.gov/" target="_blank"&gt;NASA&lt;/a&gt; hab&#237;a estudiado la tela, algo que nunca ocurri&#243;?- e investigaciones como las de Filas. En este caso, todo indica que Fanti y Maggiolo han ca&#237;do por la misma ilusi&#243;n del ni&#241;o que ve animales en las nubes.

La parte trasera del lienzo de Tur&#237;n permaneci&#243; oculta por una tela desde el incendio de Chamb&#233;ry (Francia) de 1532 hasta 2002, cuando el parche cosido originalmente por unas monjas fue sustituido y se sacaron las fotograf&#237;as que ahora se han tratado digitalmente. Los autores recuerdan que "muchos" consideran la pieza de lino "el sudario en el que fue envuelto Jes&#250;s de Nazareth antes de ser depositado en una tumba en Palestina hace unos 2.000 a&#241;os", pero en el art&#237;culo se pasa por alto que el an&#225;lisis del carbono 14 fech&#243; en 1988 su confecci&#243;n entre 1260 y 1390. Lo cierto es que Fanti y Maggiolo niegan la validez de esa prueba y lo dec&#237;an en la versi&#243;n original del texto, seg&#250;n me ha contado el primero de ellos. "Un gran n&#250;mero de cient&#237;ficos -argumentaban en un p&#225;rrafo suprimido por orden de los revisores- cree que la toma de muestras y la fiabilidad de la dataci&#243;n por radiocarbono no son satisfactorias, porque la tela sufri&#243; muchas vicisitudes (incendios, reparaciones, agua, exposici&#243;n al humo de las velas, a la respiraci&#243;n de los visitantes)". Y a&#241;ad&#237;an que "algunos investigadores han revelado que la muestra de 1988 no es representativa del sudario de Tur&#237;n", sino que "tiene caracter&#237;sticas f&#237;sicas y qu&#237;micas diferentes de la parte principal de la tela". Al &lt;a href="http://www.shroud.com/nature.htm" target="_blank"&gt;art&#237;culo de &lt;em&gt;Nature&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; en el que se dieron a conocer los resultados del carbono 14, contrapon&#237;an &lt;a href="http://shroud.com/pdfs/rogers2.pdf" target="_blank"&gt;un texto publicado por Ray Rogers en Internet&lt;/a&gt; en 2002.

Fanti me ha explicado, en comunicaci&#243;n personal, que "hay muchos signos que indican que la tela es muy antigua": la textura del lino, la presencia de almid&#243;n en el hilo y un tipo de cosido muy parecido a uno existente en Massada (Israel) hace 2.000 a&#241;os, entre otros. El sindon&#243;logo italiano considera posible que se sometiera al carbono 14 parte de un parche medieval, hecho que -recuerda- apunt&#243; en su d&#237;a Rogers, qu&#237;mico del &lt;a href="http://www.uiowa.edu/%7Eanthro/webcourse/lost/shroud/sturp.htm" target="_blank"&gt;Proyecto para la Investigaci&#243;n del Sudario de Tur&#237;n (STURP)&lt;/a&gt;. "Antes de hacer un nuevo an&#225;lisis del radiocarbono, deber&#237;amos mos saber si posibles factores ambientales pueden causar efectos no despreciables en la muestra a examinar", puntualiza el profesor de la Universidad de Padua, quien se sinti&#243; interesado por la s&#225;bana a los doce a&#241;os, est&#225; involucrado en su estudio desde mediados de los 90 y defiende su autenticidad. "En una buena investigaci&#243;n, los aspectos religiosos deben separarse de los cient&#237;ficos y yo intento seguir esa directriz. Desde el punto de vista religioso, aunque el sudario no sea considerado una reliquia por la Iglesia cat&#243;lica, estoy convencido de que es la mortaja de Jesucristo. Puedo decirlo despu&#233;s de la experiencia trascendente que tuve al observar directamente el sudario durante un total de diez minutos. En algunas ocasiones que vi directamente la s&#225;bana santa, percib&#237; un particular &lt;em&gt;sentido del silencio y del infinito&lt;/em&gt; muy diferente a lo que siento cuando miro una buena fotograf&#237;a del sudario".
&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;img alt="La cara conocida de la s&#225;bana de Tur&#237;n y la nueva 'encontrada' en el reverso. Foto: 'Journal of Optics A: Pure an Applied Optics'." src="/blogfiles/magonia/CaraSabana1.jpg" align="middle" border="0" hspace="5" vspace="10"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;El investigador asegura haber encontrado en el reverso de la s&#237;ndone un rostro "y quiz&#225;s unas manos". "No se trata de la estampa de otro hombre; es el mismo Hombre -en may&#250;scula en el original- el que ha causado las dos impresiones". Despu&#233;s de, por comparaci&#243;n, intentar dar en la parte trasera con detalles anat&#243;micos presentes en la figura conocida, los cient&#237;ficos identifican "en el reverso la nariz, los ojos, el pelo, la barba y el bigote en el lugar, la forma, la posici&#243;n y la escala correspondientes a esos detalles en el frente", a pesar de lo cual niegan que su origen sea que la pintura traspas&#243; la tela. En su apoyo, esgrimen estudios de sindon&#243;logos que han defendido desde 1980 que la impresi&#243;n no penetra en el lienzo. "No hay ninguna imagen en medio de la tela", mantiene Fanti, quien no puede explicar cient&#237;ficamente c&#243;mo se habr&#237;a formado la figura y abraza la posibilidad de un "estallido de energ&#237;a" durante la Resurrecci&#243;n como el defendido por su colega John Jackson. "&#191;Por qu&#233; no suponer que un fen&#243;meno particular, descrito en los Evangelios durante la ma&#241;ana de Pascua, pudo ser el responsable de la formaci&#243;n de la imagen?". Ni a&#250;n as&#237; consigue, no obstante, &lt;em&gt;explicar&lt;/em&gt; c&#243;mo se habr&#237;a impreso la imagen s&#243;lo superficialmente en el anverso y el reverso, y mucho menos &lt;a href="http://www.pensar.org/2004-01-turin.html" target="_blank"&gt;las anomal&#237;as que presenta la figura y que apuntan al fraude&lt;/a&gt;.

"Las conclusiones van m&#225;s all&#225; de la t&#233;cnica. Parten de que tiene que haber una cara como la conocida y la encuentran. &#191;Por qu&#233; s&#243;lo algunas partes de la cara y no todas? &#191;Por qu&#233; la cara y no los hombros? &#191;Por qu&#233; las manos se &lt;em&gt;ven&lt;/em&gt; peor?", se pregunta un experto espa&#241;ol en procesado de im&#225;genes que prefiere permanecer en el anonimato. Todo apunta a que los autores han descubierto en la s&#225;bana santa lo que quieren ver. Han comparado la parte posterior de la s&#225;bana con la anterior, buscando en esta &#250;ltima formas que recordasen el rostro de la primera, hasta que las &lt;em&gt;manchas,&lt;/em&gt; en su opini&#243;n, han casado. "Est&#225; claro desde el principio que quieren encontrar algo. Y, si quieres, siempre lo encuentras. Si yo quisiera encontrar en esa foto el rostro de un mandril o de un le&#243;n, lo encontrar&#237;a", apunta el profesor universitario espa&#241;ol. Este especialista admite que las herramientas inform&#225;ticas empleadas por Fanti y Maggiolo para &lt;em&gt;limpiar &lt;/em&gt;la imagen son apropiadas -"Se pueden emplear esas t&#233;cnicas u otras para conseguir un mejor nivel se&#241;al-ruido"-, pero discrepa de la metodolog&#237;a seguida a la hora de identificar un rostro en la parte posterior de la s&#225;bana santa. "Un coeficiente de correlaci&#243;n mayor que 0,6 hace la correspondencia entre las dos im&#225;genes aceptable", escriben los sindon&#243;logos en el art&#237;culo. "&#191;Por qu&#233; 0,6? &#191;Por qu&#233; no 0,7 &#243; 0,8?". Quiz&#225; porque exigir un mayor coeficiente de correlaci&#243;n -1 ser&#237;a la correspondencia total y 0 la disparidad absoluta- har&#237;a desaparecer algunos de los rasgos del nuevo rostro. &#191;Qu&#233; ve el lego? Pues, nada. Ni forzando la imaginaci&#243;n al m&#225;ximo. Hace falta que los investigadores contorneen los presuntos rasgos de la segunda cara de la s&#225;bana santa para verla. Hasta Giusepe Ghiberti, de la comisi&#243;n diocesana de Tur&#237;n que custodia la tela, ha restado importancia al trabajo de Fanti y Maggiolo: "Es el ojo humano, por un efecto fisiol&#243;gico de la visi&#243;n, el que tiende a ver esa imagen que en realidad no existe".

&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;img alt="La nueva cara con l&#237;neas dibujadas por los autores que ayudan a verla. Foto: 'Journal of Optics A: Pure an Applied Optics'." src="/blogfiles/magonia/CaraSabana2.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;La mayor&#237;a de las citas bibliogr&#225;ficas -diecis&#233;is de veinticinco- corresponden, adem&#225;s, a publicaciones sindonol&#243;gicas o de la Iglesia, as&#237; como a comunicaciones personales, y los escasos art&#237;culos aparecidos en revistas cient&#237;ficas est&#225;n firmados por partidarios de la autentiticidad de la reliquia. "Todas las referencias son sobre la s&#225;bana santa. Echo en falta art&#237;culos sobre el procesado de im&#225;genes. La argumentaci&#243;n cient&#237;fica del art&#237;culo se centra en el empleo de t&#233;cnicas de procesado digital de im&#225;genes, aplicadas al reconocimiento biom&#233;trico de personas. Por ello, resulta un poco extra&#241;o que no se hagan referencias a art&#237;culos publicados en revistas de prestigio en este campo, que permitir&#237;an una adecuada validaci&#243;n y justificaci&#243;n de los m&#233;todos de procesado utilizados", destaca el experto consultado. Tampoco hay ni un art&#237;culo cr&#237;tico entre los consultados por Fanti y Maggiolo, el primero de los cuales afirma que "existen muchas pruebas a favor de la autenticidad del sudario, pero ninguna incuestionable quiz&#225;s porque Dios quiere que todo el mundo piense y act&#250;e seg&#250;n su libre voluntad". Entonces, &#191;para qu&#233; buscar la prueba definitiva? Porque siempre cabe la posibilidad de que el art&#237;fice del sudario de Tur&#237;n fuera el genial &lt;a href="http://www.mos.org/leonardo" target="_blank"&gt;Leonardo da Vinci&lt;/a&gt;, extremo al que han apuntado como una "curiosa teor&#237;a" algunos periodistas para los cuales el autor de &lt;em&gt;La Gioconda&lt;/em&gt; pudo pintar la s&#225;bana santa que apareci&#243; en Lirey en 1350. &#161;Qu&#233; importa que Leonardo naciera en 1452!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>La segunda cara de la s&#225;bana santa: creer para ver</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;"Cient&#237;ficos y t&#233;cnicos de la &lt;a href="http://www.nasa.gov" target="_blank"&gt;NASA&lt;/a&gt; -despu&#233;s de tres a&#241;os de estudio- han aportado datos suficientes como para deducir que Cristo resucit&#243;" [&lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/juan-jose-benitez" target="_blank"&gt;Ben&#237;tez&lt;/a&gt;, 1978]. Veintid&#243;s palabras y dos mentiras bastaron a finales de los a&#241;os 70 para convencer a los espa&#241;oles de que la llamada s&#225;bana santa era en s&#237; una &lt;em&gt;prueba cient&#237;fica&lt;/em&gt; de uno de los principales dogmas de fe cristianos, la resurrecci&#243;n de Jes&#250;s de Nazaret. El mensajero de la buena nueva fue uno de los m&#225;s renombrados fabricantes de misterios y el medio elegido, una revista sensacionalista dedicada a lo paranormal. Pero nada de eso importaba porque era la tecnolog&#237;a de la era espacial la que hab&#237;a confirmado la autenticidad del sudario de Tur&#237;n. Al menos, eso es lo que los embaucadores de turno hicieron creer a mucha gente de buena fe hasta que &lt;a href="http://www.shroud.com/nature.htm" target="_blank"&gt;la prueba del carbono 14&lt;/a&gt; puso las cosas en su sitio en 1988.

La historia de la s&#225;bana santa es una historia de esc&#225;ndalo, que se remonta al siglo XIV. En aquella &#233;poca, la prosperidad de monasterios y regiones enteras de Europa giraba entorno a las reliquias. Los restos sagrados atra&#237;an a multitudes de fieles hasta los mercados locales, convert&#237;an aldeas en florecientes ciudades y enriquec&#237;an a &#243;rdenes religiosas y se&#241;ores feudales. "Huesos sagrados y cosas similares fueron venerados en todas las ciudades y pueblos y, de modo que no debe sorprender, surgi&#243; y prosper&#243; un negocio de venta al por mayor de objetos falsificados para atender esta explosi&#243;n de demanda" [Sproule, 1979]. Las masas acud&#237;an a templos en los que se guardaban, entre otras llamativas reliquias, leche de la Virgen, pelos de la barba de No&#233;, plumas de las alas del arc&#225;ngel Gabriel, varios santos prepucios, tres ejemplares de la lanza que atraves&#243; el costado de Jes&#250;s en la cruz, suficientes restos del &lt;em&gt;lignum crucis&lt;/em&gt; como para construir un barco y medio centenar de santos sudarios. La Iglesia hab&#237;a propiciado durante siglos la falsificaci&#243;n de reliquias.

En el a&#241;o 787, un concilio general decret&#243;: "Si a partir de hoy se encuentra a un obispo consagrando un templo sin reliquias sagradas, ser&#225; depuesto como transgresor de las tradiciones eclesi&#225;sticas". Sobra decir que ning&#250;n obispo desobedeci&#243; el mandato y que, "al ir extendi&#233;ndose la red de iglesias parroquiales desde cada sede episcopal, se ve&#237;an con frecuencia magn&#237;ficas procesiones serpenteando a trav&#233;s de la campi&#241;a que llevaban restos santos a las nuevas casas de culto. Pero en la baja Edad Media, la autenticidad de una reliquia no ten&#237;a nada que ver con el prop&#243;sito que serv&#237;a: la religiosidad, por ingenua que fuese, era su propia recompensa en una &#233;poca en que tantas condiciones escapaban al control del hombre. Las gentes que ten&#237;an causas desesperadas hac&#237;an arduas peregrinaciones, algunas de cientos de kil&#243;metros, a los santuarios de los grandes santos. Al t&#233;rmino de cada jornada esperanzadora, se encontraba un resplandeciente relicario que conten&#237;a alg&#250;n fragmento humano venerado". [Simmons, 1968].

&lt;strong&gt;El artista confiesa el enga&#241;o&lt;/strong&gt;

La s&#225;bana santa apareci&#243; en la localidad francesa de Lirey en 1350. Su propietario, el caballero Geoffroy de Charny, nunca aclar&#243; c&#243;mo hab&#237;a llegado la pieza de lino a su poder; pero financi&#243; la edificaci&#243;n de una iglesia para acoger la reliquia. Una vez levantada Nuestra Se&#241;ora de Lirey en 1357, los monjes encargados de la custodia de la s&#225;bana observaron que &#233;sta atra&#237;a gran cantidad de peregrinos y, mediante la venta de todo tipo de recuerdos, convirtieron el supuesto sudario de Cristo en un gran negocio. La actividad de los frailes suscit&#243; las sospechas de Henri de Poitiers, obispo de Troyes, que abri&#243; una investigaci&#243;n y logr&#243; averiguar que todo era un montaje. Su sucesor en el cargo, Pierre d'Arcis, escribi&#243; en 1389 un largo informe, en el que advert&#237;a al papa de Avignon Clemente VII que Henri de Poitiers "descubri&#243; el fraude y c&#243;mo dicho lienzo hab&#237;a sido astutamente pintado, ya que de esa verdad testimoni&#243; el artista que lo hab&#237;a pintado, o sea que era una obra debida al talento de un hombre y en absoluto milagrosamente forjada u otorgada por gracia divina" [Broch, 1985].

El memorando que d'Arcis escribi&#243; al pont&#237;fice de Avignon no deja lugar a dudas. "Desde hace alg&#250;n tiempo -dice el obispo- en esta di&#243;cesis de Troyes, el de&#225;n de cierta iglesia colegiata, a saber la de Lirey, falsa y mentirosamente, consumido por la pasi&#243;n de la avaricia, animado no por alg&#250;n motivo de devoci&#243;n sino &#250;nicamente de beneficio, se procur&#243; para su iglesia cierto lienzo h&#225;bilmente pintado, en el cual, por una h&#225;bil prestidigitaci&#243;n, estaba representada la doble imagen de un hombre, es decir, de frente y de espaldas, y el de&#225;n declara y pretende mentirosamente que es el verdadero sudario en el que nuestro Salvador Jesucristo fue envuelto en su tumba, y en el cual qued&#243; impreso el retrato del Salvador con las llagas que ten&#237;a". Cuando 34 a&#241;os antes Poitiers hab&#237;a hecho p&#250;blicos sus recelos, los monjes de Lirey hab&#237;an escondido la reliquia. Cuando las aguas volvieron a su cauce, Geoffroy de Charny II consigui&#243; que el papa de Avignon, primo de su padrastro, autorizara la exhibici&#243;n de la reliquia. La documentada misiva de Pierre d'Arcis poco pudo contra tan estrechos lazos familiares.

El rey Carlos VI retir&#243; la guardia militar de honor que hab&#237;a ordenado poner al lienzo; pero Clemente VII exigi&#243; silencio al obispo. El enga&#241;o, sin embargo, era tan descarado que, al final, el papa de Avignon acab&#243; por reconocer en 1390 que, en el caso de la reliquia expuesta en Lirey, "no se trata de la Verdadera S&#225;bana de Nuestro Se&#241;or, sino de un cuadro o pintura hecha a semblanza o representaci&#243;n de la s&#225;bana". A mediados del siglo XV, Margaret de Charny, nieta del 'descubridor' de la reliquia, volvi&#243; a difundir el rumor de que el lienzo era la tela que hab&#237;a envuelto el cuerpo de Jesucristo, poco importaba que lo hubieran negado un papa y dos obispos. Un a&#241;o despu&#233;s de volver a poner la s&#225;bana en circulaci&#243;n, la avispada mujer, que estaba casada con un arruinado Humbert de Villerexel, vendi&#243; la s&#225;bana al duque Luis I de Saboya a cambio de un castillo y un palacio.

Los Saboya rodearon entonces la tela de un halo milagroso. Propalaron el rumor de que el lienzo era m&#225;gico y lo llevaban en los viajes a modo de talism&#225;n, pues cre&#237;an que proteg&#237;a contra los ataques de los bandidos. Tras medio siglo de exposiciones itinerantes, Sixto IV les autoriz&#243; a levantar en Chamb&#233;ry la Santa Capilla de la S&#225;bana Sagrada. Miles de peregrinos y de valiosos regalos llegaron hasta la nueva iglesia hasta que en 1532 se desat&#243; un incendio, que da&#241;o parcialmente el sudario. Como la figura contenida en el pa&#241;o se salv&#243; de la quema, no falt&#243; quien habl&#243; de un milagro. Una vez que las monjas remendaron toscamente la s&#225;bana, &#233;sta fue depositada en un relicario de hierro. A partir de entonces, se expuso en raras ocasiones. En octubre de 1578, el duque Emmanuel Filiberto de Saboya, que se hab&#237;a propuesto trasladar la s&#225;bana a Tur&#237;n, llev&#243; el lienzo hasta la capital del Piamonte para que fuese venerado por Carlos Borromeo, arzobispo de Mil&#225;n. El sudario no volvi&#243; a Chamb&#233;ry y se instal&#243; definitivamente en la catedral de San Juan Bautista de Tur&#237;n en 1694.

&lt;strong&gt;&#191;Un negativo fotogr&#225;fico?&lt;/strong&gt;

Nadie hab&#237;a sabido de la s&#225;bana santa, la reliquia m&#225;s importante de la cristiandad, durante 1.400 a&#241;os y poco se supo de ella entre los siglos XVII y XX. Fue a finales del siglo XIX cuando los sindon&#243;logos establecieron cu&#225;l era la diferencia entre el lienzo de Tur&#237;n y los m&#225;s de cuarenta sudarios de Cristo que se hab&#237;an diseminado por Europa durante la baja Edad Media [1]. "Las copias -dice Maria Grazia Siliato- son, las m&#225;s de las veces, una confusa amalgama de negativo (lo que se ve en la s&#225;bana) y de positivo (lo que el pintor se imaginaba). Y esto explica por qu&#233; las copias, las otras s&#225;banas, son todas tan pobres, burdas e infantiles" [Siliato, 1985]. Fue el abogado italiano Secondo Pia el que descubri&#243; en 1898 que el sudario de Tur&#237;n era un &lt;em&gt;negativo&lt;/em&gt; tras tomar varias placas fotogr&#225;ficas de la reliquia.

Pia retrat&#243; las manchas que aparec&#237;an en la tela y, "en lugar de encontrar el negativo que se esperaba y supon&#237;a que deb&#237;a salir, se llev&#243; la sorpresa de encontrarse con un positivo de la cara de un hombre con bigote y barba, melena larga y ojos cerrados: era la cara de Jesucristo" [Revert&#233; Coma, 1987]. El abogado lleg&#243; a la sorprendente conclusi&#243;n de que la s&#237;ndone conten&#237;a el negativo fotogr&#225;fico de un cad&#225;ver que hab&#237;a sido envuelto en la pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 metros de anchura. Pia se dej&#243; llevar por las apariencias y no fue capaz de darse cuenta, por ejemplo, de que las manchas de sangre de la s&#225;bana son rojas -algo imposible en un negativo- y la barba del cad&#225;ver es negra, lo que quiere decir que el individuo supuestamente envuelto en el lienzo era un anciano de barba blanca.

La confusi&#243;n se ha perpetuado entre los sindon&#243;logos hasta la fecha y llev&#243; en su d&#237;a al propio abogado a buscar una explicaci&#243;n sobre la formaci&#243;n de la imagen. Pia propugn&#243; la llamada &lt;em&gt;hip&#243;tesis del contacto&lt;/em&gt;, seg&#250;n la cual la figura se plasm&#243; en la tela debido al roce. Esta teor&#237;a fue pronto desechada, ya que si la imagen se hubiera generado por contacto, habr&#237;a dado lugar a una figura panor&#225;mica. Cualquiera puede comprobarlo. Basta con ponerse un simple pa&#241;uelo pegado a la cara y marcar los puntos correspondientes a la nariz y las orejas. Al seguir el contorno del rostro, la distancia ser&#225; mucho mayor que la que se recoge en una fotograf&#237;a y la figura aparecer&#225; enormemente deformada.

Una vez rechazada la &lt;em&gt;hip&#243;tesis del contacto&lt;/em&gt;, Paul Vignon plante&#243; la llamada &lt;em&gt;vaporograf&#237;a&lt;/em&gt;, seg&#250;n la cual los vapores emanados por el cuerpo envuelto en el sudario habr&#237;an impresionado la tela. La teor&#237;a, atractiva, tiene un fallo, exige que los vapores se proyecten s&#243;lo en vertical, ya que en el lienzo existen la vista frontal y dorsal, pero no laterales. El error es similar al de la tesis manejada en los &#250;ltimos a&#241;os por los sindon&#243;logos, que afirman que la imagen se form&#243; en el momento de la resurrecci&#243;n, cuando el cuerpo de Jes&#250;s emiti&#243; una &lt;em&gt;misteriosa energ&#237;a&lt;/em&gt; que tambi&#233;n mostr&#243; preferencia por las vistas frontal y dorsal. Esa energ&#237;a de tipo desconocido es, en opini&#243;n de los expertos, la causa de la err&#243;nea dataci&#243;n del carbono 14.

&lt;strong&gt;El cuerpo de un torturado&lt;/strong&gt;

Los partidarios de la autenticidad de la reliquia repiten hasta la saciedad que en la tela est&#225; plasmada la imagen de un hombre perfecto -como no pod&#237;a ser de otra manera en el caso del hijo de Dios- sometido a una cruel tortura. Cuando los estudiosos dejan a un lado las heridas propias del suplicio dicen ver "un rostro de una majestad, de una grandiosidad, de una nobleza, de una unci&#243;n, de una serenidad, de una amabilidad, de una bondad, de una dulzura, de una paz, y al mismo tiempo de una enorme virilidad" [Loring, 1979]. La realidad, sin embargo, no tiene nada que ver con la ficci&#243;n devota. El hombre del sudario de Tur&#237;n es un ser deforme, como se deduce del hecho de que la figura presenta una serie de detalles que violan las leyes anat&#243;micas.

El hombre de la s&#225;bana santa, que supera los 1,80 metros de altura y los 80 kilos de peso, est&#225; en una postura imposible. Mientras que en la imagen frontal aparece relajado, con ambas piernas totalmente estiradas, en la vista dorsal est&#225; impresa la planta del pie derecho, lo que exigir&#237;a que hubiera doblado una rodilla. En el rostro no hay ninguna simetr&#237;a y la larga melena no cae hacia la nuca, sino que se mantiene suspendida como por arte de magia. La barba es en la imagen de color oscuro, lo que quiere decir que si se trata de un &lt;em&gt;negativo fotogr&#225;fico&lt;/em&gt;, el cad&#225;ver deb&#237;a tenerla blanca. Pero a&#250;n hay m&#225;s. Cuando alguien se tumba de espaldas, las nalgas quedan aplastadas contra la superficie en la que el cuerpo reposa y eso no ocurre con la figura de la s&#225;bana, que, en el colmo del puritanismo, oculta los genitales tras las manos. Adem&#225;s, en la zona de la tela donde debe r&#237;a estar impresa la parte superior del cr&#225;neo, no hay nada. Por si eso fuera poco, la distancia que separa la frente de la parte posterior de la cabeza ronda los 12 cent&#237;metros; es la propia de un ser microc&#233;falo. Algunos defensores del sudario han indicado, por esto, que Jes&#250;s padec&#237;a una &lt;em&gt;enfermedad hereditaria&lt;/em&gt; llamada s&#237;ndrome de Marfan. &#191;En qu&#233; quedamos, la figura de la s&#237;ndone es la de un hombre perfecto o la de un enfermo?

El lienzo de Tur&#237;n contiene, adem&#225;s, llamativos rastros de sangre. Y aqu&#237; es donde la irracionalidad vuelve a chocar con la l&#243;gica y con la propia tradici&#243;n cristiana. Como todo el mundo sabe, al envejecer, la sangre se torna primero parda y luego negra. Sin embargo, en la s&#225;bana santa, la sangre, que seg&#250;n los sindon&#243;logos tiene dos milenios de antig&#252;edad, es sorprendentemente rojiza. La propia existencia de sangre en la tela demostrar&#237;a, por otra parte, que el sudario de Tur&#237;n nunca envolvi&#243; el cuerpo de Jesucristo. A la hora de narrar el enterramiento de Jes&#250;s, san Juan escribe: "Vino tambi&#233;n Nicodemo, el que antes hab&#237;a ido a encontrarlo de noche; &#233;ste trajo una mixtura de mirra y &#225;loe, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jes&#250;s y lo envolvieron en fajas con las especies arom&#225;ticas, seg&#250;n la manera de sepultar de los jud&#237;os" (Juan 19: 39-40). Es decir, que el cuerpo de Jesucristo fue lavado y perfumado antes de envolverlo en fajas. Si se limpi&#243; el cad&#225;ver, no ten&#237;a que haber rastros de sangre en la mortaja, que, por otra parte, nunca fue una s&#225;bana. Adem&#225;s, los disc&#237;pulos deb&#237;an haber afeitado el pelo y la barba de su maestro, tal como marcaba la tradici&#243;n hebrea.

Si la s&#225;bana de Tur&#237;n no envolvi&#243; el cuerpo de Jes&#250;s hace dos milenios, &#191;d&#243;nde, cu&#225;ndo y c&#243;mo se plasm&#243; en el lienzo la figura del hombre torturado? El lienzo apareci&#243; en el siglo XIV en Francia y no hay ninguna referencia anterior, a pesar de que, de ser aut&#233;ntico, ser&#237;a la reliquia m&#225;s valiosa de la cristiandad. Cabe pensar, por lo tanto, que la s&#225;bana fue confeccionada en las proximidades de Troyes por alguien pr&#243;ximo a Geoffroy de Charny con la &#250;nica intenci&#243;n de atraer a los cr&#233;dulos y hacer negocio, tal como denunci&#243; el obispo Pierre d'Arcis en la misiva que envi&#243; al papa Clemente VII en 1389.

Fabricar una &lt;em&gt;s&#225;bana santa&lt;/em&gt; est&#225; al alcance de cualquiera. Basta con poner un pedazo de papel sobre una moneda y frotar con la punta de un lapicero. Es algo que han hecho casi todos los ni&#241;os y que, sin embargo, son incapaces de entender los defensores de la autenticidad hist&#243;rica de la llamada s&#237;ndone de Tur&#237;n. El esc&#233;ptico Joe Nickell, autor de &lt;em&gt;Inquest on the shroud of Turin&lt;/em&gt; (1983), ha demostrado que, para obtener resultados similares a los de la s&#225;bana santa, basta con hacer lo mismo que cualquier escolar, pero tomando una tela y un bajorrelieve [2]. La t&#233;cnica medieval del frotado produce im&#225;genes con apariencia de negativos, en las que los altibajos del relieve se corresponden con altibajos en el tono de la imagen. La figura as&#237; obtenida tiene, como la del sudario, algunos espacios en blanco rodeando las formas prominentes. Con un pigmento semiseco o en forma de polvo, se consigue tambi&#233;n que la pintura no penetre m&#225;s all&#225; de las primeras fibras, adem&#225;s de no dejar marcas de brocha ni direcciones de hechura, como es el caso del sudario.

&lt;strong&gt;La NASA y el santo sudario&lt;/strong&gt;

La s&#225;bana santa fue un asunto exclusivamente religioso hasta que, a finales de los a&#241;os 70, se comenz&#243; a hablar de que la NASA investigaba la reliquia. La informaci&#243;n lleg&#243; a Espa&#241;a a trav&#233;s de las revistas esot&#233;ricas &lt;em&gt;Karma.7&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Mundo Desconocido&lt;/em&gt;, en las que Juan Jos&#233; Ben&#237;tez, un periodista que hab&#237;a saltado a la fama persiguiendo platillos volantes por Latinoam&#233;rica, afirmaba que la agencia espacial norteamericana hab&#237;a demostrado cient&#237;ficamente la resurrecci&#243;n de Jesucristo. La noticia, como casi todas las que se publican en ese tipo de revistas, era falsa, porque, para empezar, la NASA no ha examinado nunca el lienzo de Tur&#237;n. La investigaci&#243;n corri&#243; en realidad a cargo del &lt;a href="http://www.uiowa.edu/%7Eanthro/webcourse/lost/shroud/sturp.htm" target="_blank"&gt;Proyecto para la Investigaci&#243;n del Sudario de Tur&#237;n (STURP)&lt;/a&gt;, de la que formaban parte, a t&#237;tulo particular, algunas personas vinculadas a la NASA. Sin embargo, Ben&#237;tez y compa&#241;&#237;a han hablado hasta el hartazgo del &lt;em&gt;estudio de la NASA&lt;/em&gt; para otorgar credibilidad al trabajo del STURP, un grupo de creyentes relacionado con la religiosa Hermandad del Santo Sudario.

En 1988, el periodista navarro todav&#237;a hablaba de lo descubierto en el sudario "por diferentes expertos al servicio de la NASA" [Ben&#237;tez, 1988]. Un a&#241;o despu&#233;s, tuvo que reconocer p&#250;blicamente que la agencia aeroespacial nunca hab&#237;a examinado el lienzo y lo hizo en respuesta a un reportaje aparecido en &lt;a href="http://www.zetainterviu.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Intervi&#250;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, en el que se dec&#237;a que el p&#250;blico hab&#237;a sido enga&#241;ado durante m&#225;s de un decenio y que era "totalmente falso que la NASA haya participado en el estudio del sudario de Tur&#237;n y, por consiguiente, que se haya pronunciado respecto a la resurrecci&#243;n de Jesucristo" [G&#225;mez y otros, 1988]. En su r&#233;plica, Ben&#237;tez admiti&#243; que la NASA nunca hab&#237;a investigado la reliquia; pero calific&#243; el asunto de "cuesti&#243;n, puramente sem&#225;ntica, [que] carece de trascendencia" [Ben&#237;tez, 1989].

Lo mismo me dijo en abril de 1992 el sacerdote jesuita Jorge Loring, un apasionado sindon&#243;logo que ha dado conferencias por toda Espa&#241;a y viaja en un coche cargado de ejemplares de su libro sobre el sudario, que vende y firma al t&#233;rmino de las charlas. Loring me asegur&#243; que estaba convencido de la autenticidad de la reliquia y, a lo largo de la conversaci&#243;n que mantuvimos, recurri&#243; en varias ocasiones a "la radiaci&#243;n detectada por la NASA" y expresiones por el estilo. Cuando le apunt&#233; que la Administraci&#243;n Nacional para la Aeron&#225;utica y el Espacio nunca hab&#237;a examinado el lienzo, me respondi&#243; que estaba de acuerdo conmigo y que en su libro dejaba bien claro que se trataba de personas relacionadas con la agencia espacial que investigaban la reliquia a t&#237;tulo particular. En cuanto tuve oportunidad, comprob&#233; que el sacerdote sindon&#243;logo no me hab&#237;a dicho la verdad. En su libro &lt;em&gt;La s&#225;bana santa. Invalidez de la prueba del carbono 14&lt;/em&gt; (1990), Loring menciona a la NASA en relaci&#243;n con la s&#225;bana santa en 31 ocasiones y en todas da la impresi&#243;n de que la instituci&#243;n ha investigado la reliquia. Si la vinculaci&#243;n de la NASA con la s&#225;bana santa no es cierta, como reconoce Loring, y es algo intrascendente, como dice Ben&#237;tez, &#191;por qu&#233; hacen uso de ella continuamente? La respuesta es muy sencilla: es la &#250;nica manera de que alguien conceda un m&#237;nimo cr&#233;dito al chapucero estudio realizado por el STURP en los a&#241;os 70.

&lt;strong&gt;Una comunidad de creyentes con computadora&lt;/strong&gt;

John Jackson, un fervoroso creyente en la autenticidad de la reliquia que trabajaba en los laboratorios de la Fuerza A&#233;rea estadounidense, decidi&#243; en 1974 estudiar la posible aplicaci&#243;n de las t&#233;cnicas de mejora digital de im&#225;genes a la s&#225;bana santa. Durante varios a&#241;os, trabaj&#243; en colaboraci&#243;n con Eric Jumper, miembro del consejo ejecutivo de la Hermandad del Santo Sudario, hasta que en 1977 consiguieron someter una fotograf&#237;a de la reliquia a un analizador de im&#225;genes VP-8, "un computador capaz de convertir densidades de gris en curvas de nivel y deducir de ellas una figura tridimensional" [Ares, 1995]. A juicio delos fabricantes de misterios, el resultado fue sorprendente: la imagen de la s&#225;bana santa era tridimensional. Pero las maravillas no acabaron ah&#237;. "Los t&#233;cnicos de la NASA -como guiados por la Providencia- han &lt;em&gt;encontrado&lt;/em&gt;, adem&#225;s, que el cuerpo de Cristo se encontraba ingr&#225;vido y radiante en el momento de la resurrecci&#243;n", advert&#237;a Ben&#237;tez antes de a&#241;adir que "los hombres de la NASA -a trav&#233;s de su VP-8- han constatado, absoluta y definitivamente que las im&#225;genes de la s&#225;bana santa no se formaron por contacto" [Ben&#237;tez, 1978].

Jackson y Jumper participaron en 1977, un a&#241;o antes de hacer p&#250;blicas sus extraordinarias revelaciones, en la fundaci&#243;n del STURP [3], que en octubre de 1978 envi&#243; un equipo de t&#233;cnicos a Tur&#237;n para participar en el segundo Congreso Internacional de Sindonolog&#237;a y estudiar la reliquia. El ambiente de las jornadas fue tan devoto que hasta mereci&#243; las cr&#237;ticas de Andreas Faber-Kaiser, entonces director de &lt;em&gt;Mundo Desconocido&lt;/em&gt;. "Poco laico y mucho religioso -escribi&#243; el periodista- para un congreso cient&#237;fico neutral, en el que se dieron enf&#225;ticos arrebatos de afirmaci&#243;n de la fe religiosa a ultranza, protagonizados sobre todo por Sebastiano Rodante y Raimondo Sorgia, quien lleg&#243; a afirmar textualmente que "el examen por medio del carbono 14 es &#250;til, s&#237;, pero no permitamos que la ciencia experimental destruya un dogma universal"" [Faber-Kaiser, 1978].

Las palabras de Sorgia reflejan perfectamente lo que Jackson y Jumper hab&#237;an hecho con el VP-8: adaptar los datos a la teor&#237;a. Los expertos del STURP construyeron un bajorrelieve a tama&#241;o real del hombre de la s&#225;bana tras averiguar las posibles correlaciones entre densidades de gris y distancias entre la tela y el cuerpo. Recurrieron "a un voluntario escogido por su parecido con la imagen del sudario. La persona fue envuelta en una s&#225;bana y, mediante procedimientos &#243;pticos delicados, midieron las distancias entre el cuerpo y la tela. Se incorporaron estas medidas a la memoria del analizador encargado de traducir las variaciones de densidad coloreada de la imagen del sudario. El primer resultado obtenido fue el de una imagen humana en tres dimensiones distorsionada en varios lugares. Las instrucciones dadas al ordenador fueron modificadas por tanteo hasta que se obtuvo una imagen exenta de distorsiones inadmisibles" [Rouz&#233;, 1983]. Es decir, Jackson y Jumper modificaron los datos para evitar que el resultado fuera una imagen grotesca y obtener la representaci&#243;n tridimensional ideal que ten&#237;an en mente desde el principio.

&lt;strong&gt;La sangre, las monedas y los diarios de Hitler&lt;/strong&gt;

No adaptar los datos experimentales a lo que esperaban los miembros del STURP cost&#243; a &lt;a href="http://www.mcri.org/Shroud.html" target="_blank"&gt;Walter McCrone&lt;/a&gt;, probablemente el microanalista forense m&#225;s competente del mundo, su expulsi&#243;n del grupo. Y es que, cuando analizaba rastros de supuesta sangre, McCrone detect&#243; muestras de bermell&#243;n y rojo de rubia, pinturas utilizadas en la Edad Media. "Adem&#225;s del &#243;xido de hierro -advierte Henri Broch-, el an&#225;lisis ha puesto en evidencia... &#161;bermell&#243;n y huellas de amarillo de ars&#233;nico, azul de ultramar, azurita, carb&#243;n de le&#241;a y rojo de rubia!" [Broch, 1985]. A esto hay que a&#241;adir que McCrone observ&#243; que las part&#237;culas de pigmento se hallaban pegadas entre s&#237; gracias a un fijador org&#225;nico, que identific&#243; como t&#233;mpera al col&#225;geno.

Los resultados del trabajo de McCrone no fueron, obviamente, del agrado del STURP, ya que confirmaban la hip&#243;tesis art&#237;stica apuntada por Henri de Poitiers, Pierre d'Arcis y otros. As&#237; que el microanalista forense fue v&#237;ctima de una aut&#233;ntica campa&#241;a de desprestigio por parte de sus antiguos compa&#241;eros de investigaci&#243;n. "Tengo buenas y malas noticias -dijo ir&#243;nicamente McCrone en el congreso en el que anunci&#243; sus conclusiones-. Las malas son que el sudario es una pintura. Las buenas son que nadie me cree" [Nickell, 1983]. Otros especialistas que examinaron despu&#233;s la reliquia llegaron a la misma conclusi&#243;n: no ning&#250;n hay rastro de sangre. El ser&#243;logo forense Giorgio Frache, Alberto Brandone, de la Universidad de Pavia, y los analistas Guido Filogamo y Alberto Fina no han encontrado en la tela ninguna sustancia relacionada con la sangre humana, sino restos de &#243;xido de hierro. Al final, el propio STURP admiti&#243; que las manchas de sangre de la s&#225;bana est&#225;n formadas en realidad por &#243;xido de hierro, un componente de pigmentos art&#237;sticos, aunque &#250;ltimamente ha vuelto a apostar por la sangre.

Todas las pruebas en pro de la autenticidad no tienen, sin embargo, el mismo grado de aceptaci&#243;n entre los propios creyentes. Una de las evidencias m&#225;s d&#233;biles, aunque haya quien recurra a ella frecuentemente, es la presentada por el sacerdote norteamericano Francis Filas, que ve en uno de los ojos del hombre de la s&#225;bana una moneda acu&#241;ada bajo el mandato de Poncio Pilatos. Para Juan Jos&#233; Ben&#237;tez, la moneda hallada por el padre Filas es todo un certificado de autenticidad de la reliquia. El periodista y uf&#243;logo pasa por alto que David Sox, ex secretario de la Sociedad Brit&#225;nica del Sudario de Tur&#237;n, ha advertido que, "desafortunadamente, la mayor&#237;a de los expertos dice que la colocaci&#243;n de monedas sobre los ojos de los cad&#225;veres es una pr&#225;ctica pagana y no se corresponde con la forma de enterramiento jud&#237;o. Cuando se present&#243; [Filas] con las fotograf&#237;as en las que se basaba para realizar estas afirmaciones, un cient&#237;fico, cuyo nombre no se cit&#243;, dijo: "S&#237;, y si miras desde un poco m&#225;s cerca, en la esquina superior derecha, puedes ver al Pato Donald... y ah&#237;, a la izquierda, a Mickey Mouse"" [Nickell, 1983] [4].

Al igual que Filas, s&#243;lo una persona ha sido capaz de encontrar en la tela "gran cantidad de polen, con lo que puede demostrar y saber la trayectoria que sigui&#243; la s&#225;bana santa desde Palestina hasta Tur&#237;n". El palin&#243;logo suizo Max Frei tom&#243; en 1973 muestras de polvo depositado en doce puntos del lienzo y detect&#243; la presencia de polen de una treintena de especies propias de Oriente Pr&#243;ximo que no existen en Europa. El estudio de Frei s&#243;lo tiene un problema: hay que fiarse de la palabra del experto, ya que nadie control&#243; en su d&#237;a la recogida de muestras ni ha logrado despu&#233;s los mismos resultados. El establecimiento de mecanismos de control y la repetibilidad del experimento son algo fundamental en ciencia. Hasta el propio STURP considera que la muestra de Frei "no es estad&#237;sticamente significativa. Los p&#243;lenes podr&#237;an haber sido llevados por el viento o depositados por los visitantes de la s&#225;bana; su presencia no prueba que la s&#225;bana estuviera nunca en Tierra Santa" [Nickell, 1983]. Por si fuera poco, Frei no es digno de cr&#233;dito. En calidad de perito cal&#237;grafo, certific&#243; en su d&#237;a la autenticidad de los falsos diarios de Adolf Hitler.

&lt;strong&gt;La prueba del carbono 14&lt;/strong&gt;

Despu&#233;s de m&#225;s de seis siglos de controversia, el Vaticano acept&#243; en 1988 que se sometiera la s&#225;bana santa a la dataci&#243;n mediante radiocarbono. Ya en 1978, H.E. Gove, especialista en el an&#225;lisis del carbono 14, asegur&#243; durante el congreso creyente sobre La s&#237;ndone y la ciencia, celebrado en Tur&#237;n, que los resultados de este examen ser&#237;an "serios" y que, "si revelara que el lienzo data, por ejemplo, del siglo XI, quedar&#237;a definitivamente demostrado que no fue el que estuvo en contacto con Jes&#250;s" [Faber-Kaiser, 1978]. El cardenal Anastasio Ballestrero confirm&#243; el 13 de octubre de 1988 las sospechas de los esc&#233;pticos. Los an&#225;lisis cient&#237;ficos llevados a cabo por tres laboratorios de Estados Unidos, el Reino Unido y Suiza demostraban que el tejido del sudario de Tur&#237;n hab&#237;a sido confeccionado entre los a&#241;os 1260 y 1390. La Iglesia acept&#243; el veredicto de la ciencia; pero confirm&#243; "su respeto y su veneraci&#243;n a esta imagen de Cristo, que sigue siendo objeto del culto de los fieles. El valor de la imagen -puntualiz&#243; Ballestrero- es preeminente respecto al eventual valor de muestra hist&#243;rica" [Massagu&#233;, 1988].

El an&#225;lisis de radiocarbono era una vieja reivindicaci&#243;n de la comunidad cient&#237;fica mundial, la puntilla a a&#241;os de investigaciones. Los resultados no sorprendieron m&#225;s que a los inventores de misterios, ya que los investigadores rigurosos que hab&#237;an examinado el sudario estaban convencidos de su origen medieval. En septiembre de 1980, Walter McCrone hab&#237;a advertido que el carbono 14 iba a datar la pretendida reliquia "el 14 de agosto de 1356, diez a&#241;os m&#225;s o menos" [Nickell, 1983]. Vittorio Pesce, antrop&#243;logo de la Universidad de Bari, manten&#237;a meses antes de la dataci&#243;n por radiocarbono que la s&#225;bana hab&#237;a sido confeccionada entre 1250 y 1350. Y es que los documentos hist&#243;ricos, la iconograf&#237;a, los materiales y las t&#233;cnicas empleadas bastaban y sobraban para situar la aparici&#243;n de la s&#225;bana en Francia a mediados del siglo XIV. &#191;Pero en qu&#233; consiste la prueba del carbono 14 y c&#243;mo se hizo en el caso de la s&#237;ndone?

La dataci&#243;n mediante el radiocarbono fue ideada en los a&#241;os 50 por Willard F. Libby, que recibi&#243; en 1960 el premio Nobel de Qu&#237;mica. El carbono 14 se encuentra en todo ser vivo, y Libby descubri&#243; que, a partir del momento de la muerte, la cantidad de dicho is&#243;topo se reduce a la mitad cada 5.568 a&#241;os. Si se conoce la porci&#243;n de radiocarbono que hoy contiene el cuerpo de un hombre, por ejemplo, y se analiza el cad&#225;ver de un ser humano que vivi&#243; en el pasado, podr&#225; determinarse cu&#225;ndo vivi&#243; nuestro ancestro. Eso fue lo que se hizo con el lino del sudario de Tur&#237;n; pero, para garantizar la validez de los resultados, se hizo por triplicado y sin que los investigadores encargados del trabajo supieran exactamente si estaban datando restos procedentes del sudario, de una tumba nubia, de una momia o de una capa medieval.

El cardenal Ballestrero encarg&#243; la prueba, que iba a estar supervisada por el &lt;a href="http://www.thebritishmuseum.ac.uk" target="_blank"&gt;Museo Brit&#225;nico&lt;/a&gt;, a un laboratorio de Oxford, otro de Arizona y un tercero de Zurich. Las muestras de la s&#225;bana se tomaron en la sacrist&#237;a de la catedral de Tur&#237;n el 21 de abril de 1988, en presencia de representantes de todas las partes. Despu&#233;s, el arzobispo de Tur&#237;n y el entonces jefe del laboratorio de investigaci&#243;n del Museo Brit&#225;nico, Michael Tite, prepararon y codificaron las muestras que se iban a entregar a cada laboratorio: una del sudario; otra de una tumba nubia datada entre los siglos XI y XII; una tercera procedente de una momia egipcia de hace veinte siglos, y la &#250;ltima perteneciente a una capa fechada entre 1290 y 1310. Los representantes de los tres laboratorios ignoraban cu&#225;l era el origen de cada una de las muestras que les hab&#237;an entregado; s&#243;lo sab&#237;an que una de ellas era de la s&#225;bana santa. Antes de analizar las piezas de lino, cada uno de los laboratorios empleo diversas t&#233;cnicas de limpieza para eliminar material extra&#241;o a las telas. Despu&#233;s, dividieron cada muestra en submuestras y las sometieron a la prueba del carbono 14.

El laboratorio de Arizona realiz&#243; diecinueve mediciones; el de Oxford, doce, y el de Zurich, dieciocho. A pesar de emplear distintos m&#233;todos de lavado, las tres instituciones obtuvieron resultados similares. Seg&#250;n comprob&#243; Michael Tite, las fechas otorgadas a las muestras de control se correspond&#237;an con las esperadas y tampoco hab&#237;a diferencias llamativas en la dataci&#243;n de las piezas procedentes de la s&#225;bana santa. "Los resultados de las pruebas de radiocarbono de Arizona, Oxford y Zurich datan el lino del sudario de Tur&#237;n entre 1260 y 1390 (&#177;10 a&#241;os) con una fiabilidad del 95%. Estos resultados proporcionan evidencia concluyente sobre el origen medieval del lino del sudario de Tur&#237;n", establece el informe publicado por una veintena de cient&#237;ficos en la revista &lt;a href="http://www.nature.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Nature&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; [Damon y otros, 1989]. Fue la gota que colm&#243; el vaso de la indignaci&#243;n entre sindon&#243;logos y divulgadores de lo paranormal, que vieron como la 'ciencia oficial' echaba por tierra uno de los montajes m&#225;s rentables de los a&#241;os 70 y 80, que todav&#237;a algunos siguen explotando.

&lt;strong&gt;Libby vuelve de la tumba&lt;/strong&gt;

El Vaticano acept&#243; los resultados del estudio; pero los empecinados sindon&#243;logos emprendieron una cruzada de descr&#233;dito contra la prueba del radiocarbono. Y lo hicieron con la torpeza que les caracteriza. Apenas hab&#237;an pasado unos meses desde la rueda de prensa del cardenal Ballestrero, cuando salieron a la luz cr&#237;ticas del propio Willard F. Libby. "Tengo curiosidad -dec&#237;an que hab&#237;a dicho el experto- por leer la relaci&#243;n cient&#237;fica para examinar la metodolog&#237;a usada por los tres laboratorios. Pero, mientras llega, puedo ya indicar algunos fallos garrafales. Primero, que la muestra del lienzo ha sido cortada en un solo lugar, y que no se ha hecho un muestreo estad&#237;stico de toda la superficie del lienzo como exige el m&#233;todo o, al menos, de sus diferentes partes esenciales. Adem&#225;s, el lugar escogido para los cortes de las muestras resulta ser el que los encargados de mostrar el lienzo durante horas y d&#237;as a lo largo de los tiempos agarraban con las manos para mantener en alto y extendido el lienzo durante las exposiciones. Por lo tanto, un lugar contaminado por el sudor y grasa org&#225;nica, veh&#237;culo especial del carbono 14" [Fern&#225;ndez Ardanaz, 1989]. Por eso, el presidente del &lt;a href="http://www.linteum.com" target="_blank"&gt;Centro Espa&#241;ol de Sindonolog&#237;a (CES)&lt;/a&gt;, Celestino Cano, no dudaba en afirmar que la prueba del radiocarbono no se hizo bien, "como m&#225;s tarde ratific&#243; el propio inventor del sistema".

&#161;La s&#225;bana santa hab&#237;a obrado, por fin, un milagro! Libby volv&#237;a de la tumba para pronunciarse sobre la validez de la prueba del carbono 14. &#191;De d&#243;nde sacaron en 1989 periodistas y sindon&#243;logos las declaraciones del premio Nobel muerto en 1980? &#191;Organizaron una sesi&#243;n de espiritismo o, simplemente, se inventaron la opini&#243;n del qu&#237;mico? &#191;A nadie se le ocurri&#243; comprobar que el cient&#237;fico hab&#237;a fallecido a&#241;os antes o es que no interesaba hacerlo? S&#243;lo hay una cosa clara, en el caso del sudario de Tur&#237;n, pensar mal es garant&#237;a de acierto.

El padre Jorge Loring es, sin embargo, de los que piensan mal y no aciertan. Anastasio Ballestrero le dio el disgusto de su vida. Y &#233;l est&#225; convencido de que "hay una conspiraci&#243;n", en la que est&#225;n involucrados los laboratorios que realizaron el examen, el Vaticano y las propias publicaciones cient&#237;ficas. "Est&#225;n todos en la misma l&#237;nea, como pasa en la tele. &#191;Qu&#233; se dice en la tele? Lo que quieren los de arriba. Si t&#250; dices una cosa que no les interesa, no sales en la tele. Pues eso pasa en todas partes", sentencia el jesuita [G&#225;mez, 1992]. Loring, uno de los que mantienen que "incluso Libby considera que este m&#233;todo no se puede aplicar a la s&#225;bana santa", advierte en sus conferencias que Michael Tite, el coordinador de las pruebas del carbono 14, "reconoce un posible aumento de este elemento radiactivo si el lino recibi&#243; un bombardeo de neutrones. Poco despu&#233;s, escribi&#243; una carta al profesor Gonella, asesor cient&#237;fico del arzobispo de Tur&#237;n, en la que afirma que &#233;l no considera un fraude la s&#225;bana santa" [Al&#233;s, 1990]. Como siempre, el sacerdote dice parte de la verdad, pero no toda.

Tite escribi&#243; en septiembre de 1989 una carta a Luigi Gonella, cient&#237;fico del Polit&#233;cnico de Tur&#237;n y colaborador del Vaticano, para dejar bien claro que la dataci&#243;n mediante radiocarbono no supone una prueba de que la s&#225;bana se confeccionara con la intenci&#243;n de enga&#241;ar. Aunque de las palabras de Loring parece deducirse que Tite considera que la s&#225;bana santa es aut&#233;ntica, la realidad es que el representante del Museo Brit&#225;nico no ha puesto en ning&#250;n momento en duda el resultado del test del radiocarbono. Lo &#250;nico que dice en la misiva, que se hizo p&#250;blica sin su consentimiento, es que la prueba del carbono 14 no sirve para determinar &lt;em&gt;con qu&#233; motivo&lt;/em&gt; se fabric&#243; el sudario de Tur&#237;n. Seg&#250;n los sindon&#243;logos, tampoco sirve para determinar la antig&#252;edad de la s&#225;bana santa, ya que la energ&#237;a desprendida por el cuerpo de Jesucristo en el momento de la resurrecci&#243;n habr&#237;a alterado la proporci&#243;n de carbono 14.Aqu&#237;, la ciencia topa con la fe, porque los sindon&#243;logos hablan de la energ&#237;a de la resurrecci&#243;n, pero no son capaces de decir qu&#233; tipo de energ&#237;a es. En el fondo, al venirse abajo el castillo de naipes levantado durante siglos, recurren al m&#225;s viejo de los trucos religiosos, el milagro.

La explicaci&#243;n m&#225;s pueril a la dataci&#243;n del carbono 14 proviene, sin embargo, de Rusia. En la carrera hacia el absurdo, la bi&#243;loga Tamila Resh&#233;tnikova ha establecido una marca dif&#237;cil de batir. Afirma que "la edad del sudario es variable y depende de la creencia de la gente, puesto que el campo energ&#233;tico de la religi&#243;n cristiana alimenta el tejido, manteniendo su integridad". Asume la &lt;em&gt;hip&#243;tesis&lt;/em&gt; de Olga Asauliak, que "propone a los cient&#237;ficos medir la edad del sudario antes de la Cuaresma, en v&#237;speras y despu&#233;s de la Pascua, con el fin de convencerse de su rejuvenecimiento a medida que aumenta la creencia de las personas, que alcanza su apogeo y la cantidad de gente en el Domingo Santo" [Resh&#233;tnikova, 1993]. &#191;Alguien da m&#225;s?


&lt;strong&gt;
Notas&lt;/strong&gt;

[1] Los especialistas en el estudio del sudario de Tur&#237;n se llaman a s&#237; mismos sindon&#243;logos. La palabra proviene de s&#237;ndone, un t&#233;rmino italiano de origen griego (&lt;em&gt;sindon&lt;/em&gt;), que significa ropaje.

[2] Una imagen generada por contacto sobre un busto da lugar a un rostro panor&#225;mico, deformado. Sin embargo, si se utiliza la t&#233;cnica del frotado sobre un bajorrelieve, las menores distancias en profundidad hacen que la figura resultante sea similar a la de la s&#225;bana santa.

[3] El STURP es una organizaci&#243;n con fuerte carga religiosa, como lo demuestra el hecho de que, de sus 40 miembros fundadores, 39 eran creyentes convencidos de que la tela de Tur&#237;n era el aut&#233;ntico sudario de Jesucristo.

[4] El m&#233;dico forense Pier Luigi Baima Bollone, fervoroso sindon&#243;logo, anunci&#243; en 1996 que hab&#237;a encontrado en el otro ojo del hombre de la s&#225;bana un lept&#243;n de la &#233;poca del emperador Tiberio, acu&#241;ado el a&#241;o 29 de nuestra era. El hallazgo no se public&#243; en ninguna revista cient&#237;fica, sino en las esot&#233;ricas.

 
&lt;strong&gt;
Referencias&lt;/strong&gt;

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Publicado originalmente en &lt;a href="http://www.el-esceptico.org" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Esc&#233;ptico&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;"En v&#237;as de canonizaci&#243;n, se encuentra m&#225;s un mito y un s&#237;mbolo que un ser de carne y hueso", dijo el padre Manuel Olim&#243;n. Profesor de la &lt;a href="http://www.pontificia.edu.mx" target="_blank"&gt;Universidad Pontificia de M&#233;xico&lt;/a&gt;, cuando public&#243; en su pa&#237;s &lt;em&gt;La b&#250;squeda de Juan Diego&lt;/em&gt; (&lt;a href="http://www.plaza.es" target="_blank"&gt;Plaza &amp;amp; Jan&#233;s&lt;/a&gt;, 2002), un libro escrito desde "la convicci&#243;n de que la mayor&#237;a de edad de los cat&#243;licos mexicanos exige el tratamiento abierto y serio" de la historicidad del vidente al que, seg&#250;n la leyenda, se apareci&#243; la Virgen en el cerro del Tepeyac en 1531. Olim&#243;n es uno de los historiadores que, dentro y fuera de la Iglesia, ven con preocupaci&#243;n la canonizaci&#243;n de Juan Diego.

Fue el 31 de julio de 2002 cuando Juan Pablo II elev&#243; a los altares en calidad de santo -fue beatificado en 1990- a un indio de cuya existencia "no hay pruebas hist&#243;ricas", afirma David Brading. El catedr&#225;tico de la &lt;a href="http://www.cam.ac.uk" target="_blank"&gt;Universidad de Cambridge&lt;/a&gt; destaca que, a pesar de que la primera referencia a la imagen que se adora en la &lt;a href="http://www.virgendeguadalupe.org.mx" target="_blank"&gt;bas&#237;lica de Guadalupe&lt;/a&gt; data de 1555 &#243; 1556, el vidente no entra en escena hasta mediados del siglo XVII. "Hasta 1648, no se sabe nada de Juan Diego", coincide desde Los &#193;ngeles el sacerdote e historiador &lt;a href="http://www.uapress.arizona.edu/books/BID360.htm" target="_blank"&gt;Stafford Poole&lt;/a&gt;. Es entonces cuando el presb&#237;tero criollo Miguel S&#225;nchez habla por primera vez del ind&#237;gena y de las apariciones en su libro &lt;em&gt;Imagen de la Virgen Mar&#237;a&lt;/em&gt;.

&lt;strong&gt;Las fuentes hist&#243;ricas&lt;/strong&gt;

"La de S&#225;nchez es una obra en espa&#241;ol y llena de citas. No estamos ante un cuento piadoso, sino ante un libro de teolog&#237;a en el que se encuentra toda la tradici&#243;n guadalupana", explica Brading. Un a&#241;o despu&#233;s, en 1649, se publica otra obra cuya parte central, conocida como &lt;a href="http://mexico.udg.mx/religion/guadalupe/nican.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Nican mopohua&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, cuenta los mismos hechos. Se trata de un refundido, esta vez en n&#225;huatl, de lo narrado por S&#225;nchez que se atribuye al sacerdote criollo Luis Laso de la vega. El estilo resulta "sencillo, pero muy atrayente", asegura el ex director del &lt;a href="htp://www.latin-american.cam.ac.uk" target="_blank"&gt;Centro de Estudios Latinoamericanos de Cambridge&lt;/a&gt;.

La historia es, en ambas obras, la misma. En diciembre de 1531, diez a&#241;os despu&#233;s de la conquista de lo que hoy es la ciudad de M&#233;xico por Hern&#225;n Cort&#233;s, Juan Diego, un indio convertido al cristianismo, pasaba por el Tepeyac cuando se le apareci&#243; la Virgen y le pidi&#243; que se le consagrase un templo en el cerro. Al cont&#225;rselo a fray Juan de Zum&#225;rraga, el franciscano y primer obispo de Nueva Espa&#241;a no le crey&#243; y exigi&#243; pruebas. El indio vio varias veces a la Virgen y, en la &#250;ltima, &#233;sta le dijo que recogiera flores en su manto. Cuando Juan Diego regres&#243; a casa del obispo y le ense&#241;&#243; las rosas, al desplegarse la tela, apareci&#243; la imagen de la Virgen. La misma que, seg&#250;n la tradici&#243;n, se venera en la bas&#237;lica guadalupana, el segundo santuario de la cristiandad tras San Pedro del Vaticano.

Entre 1531 y 1648, hay un gran vac&#237;o documental respecto a las apariciones. Ni fray Juan de Zum&#225;rraga, testigo del milagro y uno de los protagonistas de la historia, las menciona en sus memorias. Es m&#225;s, en un catecismo que publica en 1547, dice: "Ya no quiere el Redentor del mundo que se hagan milagros, porque no son menester". "El silencio del obispo es muy significativo", indica Poole, quien a&#241;ade que, en realidad, nadie escribe sobre las apariciones durante m&#225;s de cien a&#241;os. "Los primeros franciscanos llegan a Nueva Espa&#241;a en 1524 y emprenden la evangelizaci&#243;n en las lenguas nativas. Hasta 1648, se publican muchos textos para convertir a los indios, pero en ninguno se citan".

Aunque los &lt;em&gt;juandieguistas &lt;/em&gt;consideran la r&#225;pida evangelizaci&#243;n de los ind&#237;genas -se habr&#237;a pasado de 250.000 bautizados en 1531 a 8 millones siete a&#241;os despu&#233;s- consecuencia de las apariciones y prueba de su realidad, el padre Poole mantiene que ese alto ritmo de conversiones "es una leyenda. Las investigaciones indican lo contrario, que el progreso de las misiones en aquellos a&#241;os fue muy lento". El historiador y pale&#243;grafo ve la figura del vidente como "una ficci&#243;n p&#237;a. De los m&#225;s de cuarenta documentos que se dice que apoyan la existencia de Juan Diego, ninguno soporta una cr&#237;tica hist&#243;rica seria".

El culto mariano en el Tepeyac, donde los ind&#237;genas adoraron antes a la diosa azteca Tonantzin, se remonta a mediados del siglo XVI. "No podemos decir exactamente cu&#225;ndo la Virgen sustituye a Tonantzin", reconoce Brading. Sin embargo, lo que s&#237; saben los historiadores es que la ermita no se levant&#243; en vida de Zum&#225;rraga. El primer arzobispo de Nueva Espa&#241;a muri&#243; en 1548 y no la cita ni en su testamento, como era habitual. Las fuentes revelan que el templo se erigi&#243; en la d&#233;cada de 1550, en tiempos del sucesor de Zum&#225;rraga, fray Alonso de Mont&#250;far, quien habr&#237;a encargado la imagen a un pintor local.

&lt;strong&gt;La Virgen de los criollos&lt;/strong&gt;

&#191;Cu&#225;l es el fin que, casi un siglo despu&#233;s, persiguen Miguel S&#225;nchez y el autor del &lt;em&gt;Nican Mopohua&lt;/em&gt; al hablar de las apariciones y el vidente? "El de S&#225;nchez es un libro de un te&#243;logo, pero tambi&#233;n de un propagandista", advierte Poole, para quien el presb&#237;tero "no s&#243;lo apoya a los criollos, considerados en la &#233;poca ciudadanos de segunda, sino que va m&#225;s all&#225;. Los convierte en el nuevo pueblo elegido: son los &#250;nicos que tienen una imagen de la Virgen pintada por Dios".

El objetivo era dotar de identidad a la Iglesia de Nueva Espa&#241;a, demostrar que es algo m&#225;s que una extensi&#243;n de la espa&#241;ola. "S&#225;nchez modela el mito sobre la Biblia", argumenta Brading. El catedr&#225;tico de Cambridge resalta, por ejemplo, las similitudes entre el di&#225;logo b&#237;blico de Dios y Mois&#233;s y el de la Virgen y Juan Diego: "Mois&#233;s baja del Sina&#237; con las Tablas de la Ley; Juan Diego, del Tepeyac con las flores".

"Durante cien a&#241;os desde 1648, la guadalupana fue una devoci&#243;n exclusivamente criolla. Despu&#233;s, se empez&#243; a predicar entre los indios y, tras la revoluci&#243;n de 1810, se convirti&#243; en s&#237;mbolo nacional", resume Poole. La historia de Juan Diego -"un cuento, como el de Cenicienta", para el padre Olim&#243;n- cautiv&#243; a los criollos del siglo XVII y, seg&#250;n Brading, la Iglesia mexicana lo elev&#243; a los altares como el primer santo ind&#237;gena para hacer frente al avance de las sectas evang&#233;licas entre los indios.



&lt;strong&gt;&lt;big&gt;
El manto del vidente, la s&#225;bana santa del Nuevo Mundo&lt;/big&gt;&lt;/strong&gt;

"La devoci&#243;n que esta ciudad ha tomado en una ermita e casa de Nuestra Se&#241;ora, que han intitulado de Guadalupe, es un gran perjuicio de los naturales porque les da a entender que hace milagros aquella imagen que pint&#243; el indio Marcos". Fray Francisco Bustamante, provincial de los franciscanos, denunciaba as&#237; en un serm&#243;n, el 8 de septiembre de 1556, la naciente devoci&#243;n guadalupana.

Los historiadores coinciden en se&#241;alar a fray Alonso de Mont&#250;far, el segundo arzobispo de Nueva Espa&#241;a, como el religioso que encarg&#243; la pintura sobre la tela y al indio Marcos Cipac de Aquino como su autor. La atribuci&#243;n a la Virgen de Guadalupe se deber&#237;a a que la imagen original era similar a la de la patrona de Extremadura.

Juan Pablo II no dud&#243; en admitir, en el mismo Tepeyac en 1990, que lo que se venera en la bas&#237;lica mexicana es una obra de arte. Como ya hab&#237;a hecho cuando se demostr&#243; que la llamada s&#225;bana santa -la tela que presuntamente envolvi&#243; el cuerpo de Jes&#250;s- hab&#237;a sido confeccionada en el siglo XIV, el Papa puntualizaba, respecto a la tradici&#243;n guadalupana, que "el hecho de que manos y mentes humanas hayan intervenido tanto en la ejecuci&#243;n pict&#243;rica de la imagen como en la configuraci&#243;n de la narraci&#243;n de la aparici&#243;n" no menoscaba que, en ambos casos, se trate de obras fruto de la inspiraci&#243;n y revelaci&#243;n divinas.

&lt;strong&gt;Dictamen de expertos&lt;/strong&gt;

En su libro &lt;em&gt;La b&#250;squeda de Juan Diego&lt;/em&gt;, el padre Manuel Olim&#243;n publica, por primera vez, algunas de las cartas que en los &#250;ltimos a&#241;os han remitido al Vaticano el abad em&#233;rito de la bas&#237;lica mexicana, Guillermo Schulenburg, el arcipreste del templo, Carlos Warnholtz, y el bibliotecario, Esteban Mart&#237;nez de la Serna, entre otros. En una de esas misivas, fechada el 27 de septiembre de 1999, los tres cl&#233;rigos no s&#243;lo advierten a Roma del error que supone canonizar al "legendario indio Juan Diego", sino que tambi&#233;n a&#241;aden que, del examen de la imagen por parte de "nuestros mejores t&#233;cnicos en conservaci&#243;n de obras de arte", se deduce que re&#250;ne "todas las caracter&#237;sticas de una pintura hecha por mano humana, con el deterioro propio de la antig&#252;edad".

El restaurador Jos&#233; Sol Rosales analiz&#243; la imagen en 1982, a petici&#243;n de Schulenburg, y dictamin&#243; que "la pintura es la ejecutada usando diversas variantes de la t&#233;cnica modernamente conocida como temple". El t&#233;cnico lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que el manto -de 1,7 metros de altura y 1 metro de anchura- es una tela mezcla de lino y c&#225;&#241;amo y que los pigmentos -a base de cochinilla, sulfato de calcio y holl&#237;n- son los empleados en el siglo XVI.


&lt;strong&gt;&lt;big&gt;
Los disidentes mexicanos, blanco de represalias&lt;/big&gt;&lt;/strong&gt;

"Por un lado, estamos los historiadores; por otro, la jerarqu&#237;a de la Iglesia mexicana y un grupo de cl&#233;rigos", explica David Brading desde su casa de Cambridge. El l&#237;der de los 'juandieguistas' es el cardenal &lt;a href="http://www.aciprensa.com/Cardenales/rivera.htm" target="_blank"&gt;Norberto Rivera&lt;/a&gt;, con quien este autor ha intentado sin &#233;xito hablar, al igual que con monse&#241;or Jos&#233; Luis Guerrero, director del Instituto de Estudios Teol&#243;gicos e Hist&#243;ricos Guadalupanos. Ambos han atacado duramente al abad Schulenburg, al arcipreste Warnholtz y al bibliotecario Mart&#237;nez de la Serna, entre otros.

Estos tres cl&#233;rigos han llamado la atenci&#243;n repetidamente al Vaticano sobre el hecho de que la &lt;a href="http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/%20csaints/index_sp.htm" target="_blank"&gt;Congregaci&#243;n para las Causas de los Santos&lt;/a&gt; no actu&#243; con rigor hist&#243;rico a la hora de demostrar la existencia de Juan Diego. Algunas de las cartas fueron en su d&#237;a filtradas a la prensa contra la voluntad de los firmantes, desat&#225;ndose una tormenta medi&#225;tica en la que se acus&#243; a los religiosos de atacar las bases del sentimiento nacional mexicano y monse&#241;or Guerrero les incluy&#243; entre los "racistas antiindios".

A pesar de que los religiosos que se han pronunciado en contra de la historicidad del vidente han reafirmado al mismo tiempo su fervor guadalupano, eso no les ha librado de lo que fuentes pr&#243;ximas a ellos consideran &lt;a href="http://www.sectas.org/Articulos/Padre_Amaro/romero_1.htm" target="_blank"&gt;represalias&lt;/a&gt;. Hospitalizaciones por depresi&#243;n, la dimisi&#243;n forzada de Schulenburg como abad de la bas&#237;lica cuatro meses despu&#233;s de las primeras cr&#237;ticas y la expulsi&#243;n del arcipreste de la casa sacerdotal, ordenada por el cardenal Rivera "a ra&#237;z del incidente sobre la canonizaci&#243;n de San Diego", explican el silencio en el que se sumi&#243; el clero cr&#237;tico en v&#237;speras de la santificaci&#243;n.

Publicado originalmente en el diario &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.

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    <title>Juan Diego, &#191;el santo que nunca existi&#243;?</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Cerca de dos millones y medio de personas visitaron Tur&#237;n en 1998 para contemplar la s&#225;bana santa, una pieza de lino que, seg&#250;n el cardenal Giovanni Saldarini, entonces custodio de la tela, "no debe considerarse una reliquia, sino otra cosa". La historia se repiti&#243; entre el 12 de agosto y el 22 de octubre de 2000, cuando la exposici&#243;n p&#250;blica del lienzo atrajo a decenas de miles de turistas hasta la capital del Piamonte, que recogi&#243; en el siglo XX el testigo de Lirey, la localidad francesa en la que apareci&#243; el sudario a mediados del siglo XIV.

Desde que en 1988 los resultados de la dataci&#243;n por carbono 14 proporcionaron, en palabras de los cient&#237;ficos que realizaron la prueba, "evidencia concluyente sobre el origen medieval del lino del sudario de Tur&#237;n", la Iglesia considera que la presunta reliquia no es sino un &lt;em&gt;icono&lt;/em&gt;, digno de veneraci&#243;n, eso s&#237;, en tanto que -seg&#250;n indic&#243; el cardenal Anastasio Ballestrero en octubre de 1988- "la potencia evocadora de la pasi&#243;n de Cristo" de la imagen "es preeminente respecto al eventual valor de muestra hist&#243;rica". El Vaticano admite, por tanto, que la s&#225;bana no envolvi&#243; el cuerpo de Jesucristo, pero la considera una obra que refleja el sufrimiento de la Pasi&#243;n de forma coherente con la tradici&#243;n cristiana.

&lt;strong&gt;Una predicci&#243;n acertada&lt;/strong&gt;

La dataci&#243;n de la pieza, cuyos &lt;a href="http://www.shroud.com/nature.htm" target="_blank"&gt;resultados&lt;/a&gt; se publicaron en la revista &lt;a href="http://ww.nature.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Nature&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, corri&#243; a cargo de laboratorios de Arizona, Zurich y Oxford. Tras emplear diversos m&#233;todos de lavado de muestras de los fragmentos y realizar 48 mediciones, los expertos fecharon "el lino del sudario de Tur&#237;n entre 1260 y 1390 (&#177;10 a&#241;os), con una fiabilidad del 95%". Se confirmaba as&#237; lo que &lt;a href="http://www.mcri.org/Shroud.html" target="_blank"&gt;Walter McCrone&lt;/a&gt;, uno de los microanalistas forenses m&#225;s reputados del mundo, hab&#237;a augurado en 1980: que, de realizarse, la prueba del radiocarbono iba a datar la tela "el 14 de agosto de 1356, diez a&#241;os m&#225;s o menos".

Los resultados del carbono 14 han sido, no obstante, puestos en cuesti&#243;n por algunos partidarios de la autenticidad de la pieza. As&#237;, Celestino Cano, presidente del &lt;a href="http://www.linteum.com" target="_blank"&gt;Centro Espa&#241;ol de Sindonolog&#237;a&lt;/a&gt;, ha apuntado que los fragmentos analizados presentaban altos &#237;ndices de contaminaci&#243;n que habr&#237;an tergiversado las fechas y que la prueba no se hizo bien, "como m&#225;s tarde ratific&#243; el propio inventor del sistema", &lt;a href="http://www.nobel.se/chemistry/laureates/1960/libby-bio.html" target="_blank"&gt;Willard Libby&lt;/a&gt;. Sin embargo, un error de dataci&#243;n de tal magnitud -trece siglos- exigir&#237;a que la &lt;em&gt;basura&lt;/em&gt; incrustada en la tela equivaliera al doble del peso de la misma y Libby nunca pudo pronunciarse respecto a la metodolog&#237;a de la prueba, ya que falleci&#243; en 1980, ocho a&#241;os antes de que el m&#233;todo de dataci&#243;n por el que recibi&#243; el Nobel se aplicara a la presunta reliquia.

&lt;strong&gt;Pintura en vez de sangre&lt;/strong&gt;

El del radiocarbono fue concluyente, pero no el primer estudio en sacar a la luz la falsedad de la supuesta reliquia. En 1977, Walter McCrone fue invitado a participar en un estudio del lienzo auspiciado por el &lt;a href="http://www.uiowa.edu/%7Eanthro/webcourse/lost/shroud/sturp.htm" target="_blank"&gt;Proyecto para la Investigaci&#243;n del Sudario de Tur&#237;n (STURP)&lt;/a&gt;, una organizaci&#243;n vinculada a la Hermandad del Santo Sudario. El microanalista fue el encargado de examinar las manchas de sangre y su conclusi&#243;n, tajante: "Tengo buenas y malas noticias -dijo en el congreso en el que present&#243; su trabajo-. Las malas son que el sudario es una pintura. Las buenas, que nadie me cree".

Y es que, donde el STURP ve&#237;a sangre, &#233;l encontr&#243; bermell&#243;n y rojo de rubia, entre otros pigmentos utilizados en la Edad Media. Ante tales conclusiones, el STURP expuls&#243; a McCrone de su equipo. Sin embargo, otros expertos tampoco encontraron rastros de ninguna sustancia relacionada con la sangre humana, y el STURP acab&#243; reconociendo que McCrone est&#225; en lo cierto, aunque &#250;ltimamente ha vuelto a apostar por la sangre.

Como an&#233;cdota curiosa ha quedado el estudio de Max Frei. Dijo haber encontrado en la pieza gran cantidad de polen a partir del cual pod&#237;a trazarse el recorrido hist&#243;rico del lienzo desde la Palestina de Jesucristo hasta Tur&#237;n. Sin embargo, en la actualidad pocos dan cr&#233;dito a ese trabajo, ya que nadie control&#243; la recogida de muestras ni ha conseguido posteriormente los mismos resultados. Hasta el STURP considera que la muestra de Frei -que, como perito cal&#237;grafo, aval&#243; en su d&#237;a la autenticidad de los falsos diarios de Hitler- "no es estad&#237;sticamente significativa".

&lt;strong&gt;La narraci&#243;n b&#237;blica&lt;/strong&gt;

Pero la pol&#233;mica contin&#250;a y continuar&#225; entre la ciencia y quienes quieren ver en el sudario una prueba de la resurrecci&#243;n, aunque su mera existencia contradiga el relato b&#237;blico, ya que san Juan escribi&#243; que, tras ser lavado y perfumado, el cuerpo de Jes&#250;s fue envuelto "en fajas". Es decir, que, de haber una aut&#233;ntica reliquia, ser&#237;a una especie de vendaje y nunca podr&#237;a presentar rastros de sangre, porque el cad&#225;ver se habr&#237;a lavado como mandaban las normas de enterramiento jud&#237;as.

"Ya te aproximes desde la Biblia, la historiograf&#237;a o la qu&#237;mica, la s&#225;bana de Tur&#237;n es un fraude", indica Joe Nickell. El investigador estadounidense reprodujo hace a&#241;os un rostro similar al del lienzo usando un bajorrelieve y la t&#233;cnica del &lt;em&gt;frotis&lt;/em&gt;. Ya conocida y usada por los artistas en el siglo XIV, es algo parecido a "poner una moneda sobre un papel y frotar con un l&#225;piz".

 
&lt;/span&gt;&lt;h4&gt;&lt;big&gt;El obispo de Troyes destap&#243; "el fraude" hace 600 a&#241;os&lt;/big&gt;&lt;/h4&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;"El de&#225;n de cierta iglesia colegiata, a saber la de Lirey, falsa y mentirosamente, consumido por la pasi&#243;n de la avaricia, animado no por alg&#250;n motivo de devoci&#243;n sino &#250;nicamente de beneficio, se procur&#243; para su iglesia cierto lienzo h&#225;bilmente pintado, en el cual, por una h&#225;bil prestidigitaci&#243;n, estaba representada la doble imagen de un hombre, es decir, de frente y de espaldas, y el de&#225;n declara y pretende mentirosamente que es el verdadero sudario en el que nuestro Salvador Jesucristo fue envuelto en su tumba, y en el cual qued&#243; impreso el retrato del Salvador con las llagas que ten&#237;a". En estos t&#233;rminos se dirig&#237;a en 1389 Pierre d'Arcis, obispo de Troyes, a Clemente VII, papa de Avignon.

D'Arcis a&#241;ad&#237;a en su misiva que su antecesor en el cargo, Henri de Poitiers, hab&#237;a descubierto "el fraude y c&#243;mo dicho lienzo hab&#237;a sido astutamente pintado, ya de esa verdad testimoni&#243; el artista que lo hab&#237;a pintado, o sea que era una obra debida al talento de un hombre y en absoluto milagrosamente lograda u otorgada por gracia divina". El demoledor informe sucumbi&#243;, sin embargo, al parentesco que un&#237;a al antipapa con el hijo del propietario original de la s&#225;bana, de cuyo padrastro era primo el pont&#237;fice. Clemente VII exigi&#243; entonces silencio a su obispo. Pero el enga&#241;o era tan descarado que en 1390 tuvo que reconocer que, en el caso del sudario de Lirey, "no se trata de la verdadera s&#225;bana de Nuestro Se&#241;or, sino de un cuadro o pintura hecha a semblanza o representaci&#243;n de la s&#225;bana".

Inaugurada en 1357, la iglesia de Nuestra Se&#241;ora de Lirey hab&#237;a sido financiada por Geoffroy de Charny para exponer una pieza de lino que nunca aclar&#243; c&#243;mo hab&#237;a llegado a sus manos. Henri de Poitiers hab&#237;a decidido investigar el asunto tras ver c&#243;mo los monjes convert&#237;an la afluencia de peregrinos que quer&#237;an venerar el lienzo en un gran negocio, mediante la venta de todo tipo de recuerdos de la presunta reliquia.

&lt;strong&gt;Un trueque rentable&lt;/strong&gt;

&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Tras amainar las aguas del esc&#225;ndalo denunciado por D'Arcis y despu&#233;s de guardar la tela a buen recaudo durante d&#233;cadas, los Charny acabaron rentabilizando el tir&#243;n popular del lienzo. A mediados del siglo XV, Margaret, nieta del &lt;em&gt;descubridor&lt;/em&gt; del sudario, volvi&#243; a hacer correr el rumor de que &#233;ste hab&#237;a envuelto el cuerpo de Jesucristo y consigui&#243; venderlo a Luis I de Saboya a cambio de un castillo y un palacio.

Los Saboya rodearon la tela de un halo milagroso, la usaron en los viajes como talism&#225;n frente a los ataques de bandidos y, al final, levantaron en Chamb&#233;ry una capilla en su honor. El templo se inund&#243; de peregrinos y regalos hasta que en 1532 sufri&#243; un incendio, reflejado en el lienzo en forma de remiendos triangulares. La tela lleg&#243; a Tur&#237;n en 1578 de la mano de Emmanuel Filiberto de Saboya y, un siglo m&#225;s tarde, se instal&#243; definitivamente en la catedral de San Juan Bautista, que fue pasto en 1997 de un pavoroso incendio al que la s&#225;bana sobrevivi&#243; gracias al valor de un bombero.

Los documentos hist&#243;ricos y la dataci&#243;n por medio del radiocarbono coinciden en situar la creaci&#243;n de la pieza justo cuando apareci&#243; en Lirey. No hay ninguna prueba que avale su existencia antes de una &#233;poca en la que se multiplicaron las presuntas reliquias en Europa, y la prosperidad de monasterios y regiones enteras depend&#237;a de este tipo de objetos de culto. Porque los creyentes acud&#237;an en masa a los templos donde se guardaban &lt;em&gt;tesoros&lt;/em&gt; como leche de la Virgen, pelos de la barba de No&#233;, alas del arc&#225;ngel San Gabriel y suficientes fragmentos del &lt;em&gt;lignum crucis&lt;/em&gt; como para construir un barco. S&#225;banas santas las hab&#237;a a decenas: s&#243;lo en Espa&#241;a, casi una treintena.

Publicado originalmente en el diario &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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