<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<posts>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">76739</author-id>
    <blog-id type="integer">10341</blog-id>
    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Un joven arrollado por el tren en Santiago de Compostela en mayo de 1988 se acaba de llevar por delante otro trozo de la credibilidad de &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/iker-jimenez" target="_blank"&gt;Iker Jim&#233;nez&lt;/a&gt;, el periodista de lo extra&#241;o que se trag&#243; la historia del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2006/6/13/el-cosmonauta-fantasma" target="_blank"&gt;cosmonauta fantasma&lt;/a&gt; y ha proclamado repetidamente que &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2008/7/26/la-aldea-maldita" target="_blank"&gt;la aldea de Ochate fue un pueblo maldito&lt;/a&gt;. Jim&#233;nez especulaba hace nueve a&#241;os, en su libro &lt;em&gt;Enigmas sin resolver&lt;/em&gt; (1999), con la idea de que la v&#237;ctima fuera un viajero en el tiempo, "un individuo que hab&#237;a surgido de la nada, apareciendo repentinamente en la caja de la v&#237;a sin que nadie lo hubiera visto rondando por el lugar". Ahora, la Polic&#237;a ha descubierto -no est&#225; claro si gracias al ADN o a las huellas dactilares- que los restos del llamado &lt;em&gt;Caminante de Boisaca&lt;/em&gt; corresponden a &#211;scar Ortega, un joven de 22 a&#241;os desaparecido en la primavera de 1988.

"La de &#211;scar Ortega es una historia real que, sin embargo, ha servido para nutrir la imaginaci&#243;n de medios de comunicaci&#243;n y fabricantes de misterios paranormales", destaca hoy Estela Eir&#233; en &lt;a href="http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=3&amp;amp;idNoticia=356156" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo Gallego&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. La muerte del &lt;em&gt;Caminante de Boisaca&lt;/em&gt; ha sido durante a&#241;os fruto de disparatadas especulaciones por parte del &lt;em&gt;misteri&#243;logo&lt;/em&gt; de Cuatro, quien acostumbra a te&#241;ir de paranormalidad la cr&#243;nica negra cuando no tiene un suceso sobrenatural con el que poner caras de asombro.

&lt;img style="width: 563px; height: 201px;" src="http://blogs.elcorreodigital.com/blogfiles/magonia/FichaBoisaca.JPG" id="img_0" class="imgcen"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Seg&#250;n la versi&#243;n m&#225;s extendida, hacia las 23 horas del 5 de mayo de 1988, el expreso R&#237;a Altas circulaba por las proximidades de Santiago de Compostela, con destino a Madrid cuando al tomar una curva el maquinista vio c&#243;mo aparec&#237;a de la nada una silueta humana sobre las v&#237;as. El individuo caminaba de espaldas al tren, agitando los brazos. El conductor hizo sonar las se&#241;ales ac&#250;sticas, pero el viandante no se apart&#243; y, justo antes de ser arrollado, volvi&#243; la cabeza hacia el tren. El cuerpo, partido por el abdomen, qued&#243; sobre las v&#237;as. Correspond&#237;a a un var&#243;n sin documentaci&#243;n y con m&#225;s de 16.000 pesetas en los bolsillos. Desfigurado, ha permanecido sin identificar hasta ahora.

&lt;strong&gt;El caso de Rudolph Fentz&lt;/strong&gt;

En &lt;em&gt;Enigmas sin resolver&lt;/em&gt;, Jim&#233;nez sentencia que, a la hora de explicar el suceso, "las hip&#243;tesis l&#243;gicas fallan en su totalidad", as&#237; que &#233;l se inclina por una "aventurada": "El salto en el tiempo y el espacio, ya que no son pocos los sucesos que se cuentan de personas aparecidas repentinamente en un lugar sin saber ni de d&#243;nde ni c&#243;mo han llegado all&#237;. Un ejemplo clave y muy bien documentado de esa posibilidad lo encarna el suceso protagonizado en el verano de 1950 por el comerciante norteamericano Rudolf Fenz". Resumiendo, un hombre fue v&#237;ctima de un atropello mortal en la Quinta Avenida neoyorquina en junio de 1950. Su atuendo parec&#237;a sacado del siglo XIX, llevaba moneda que ya no estaba en circulaci&#243;n y tarjetas de visita a nombre de Rudolf Fenz o Rudolph Fentz, dependiendo de la versi&#243;n de la historia.

Al final, la Polic&#237;a descubri&#243; que alguien del mismo nombre hab&#237;a desaparecido misteriosamente en 1876. "Todas las personas presentes en el accidente aseguraron que aquel individuo fue atropellado repentinamente, surgiendo casi instant&#225;neamente bajo el autom&#243;vil, sin dar tiempo a reaccionar al conductor", escribe Jim&#233;nez. A partir de ah&#237;, &#233;l y otros vendedores de misterios han presentado el atropello neoyorquino de 1950 como una prueba de la presencia de viajeros temporales entre nosotros. Lo han hecho con tanto fundamento como en el caso del &lt;em&gt;Caminante de Boisaca&lt;/em&gt; porque el origen de la historia de Fentz est&#225; en un cuento de ciencia ficci&#243;n de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jack_Finney" target="_blank"&gt;Jack Finney&lt;/a&gt;, el autor de la famosa novela &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2007/11/7/desalmados" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Los ladrones de cuerpos&lt;/em&gt; (1955)&lt;/a&gt;. Seg&#250;n averigu&#243; en su d&#237;a el estudioso de lo paranormal &lt;a href="http://postcardfrommagonia.blogspot.com/2005/08/note-versions-of-following-article.html" target="_blank"&gt;Chris Aubeck&lt;/a&gt;, un editor sin escr&#250;pulos e interesado en el esoterismo public&#243; en 1953 un relato del accidentado viajero temporal de Finney sin permiso y haci&#233;ndolo pasar por la narraci&#243;n de un hecho real. A partir de ah&#237;, la leyenda cobr&#243; visos de realidad entre los aficionados a lo oculto del Viejo Continente. &#201;sa es la realidad del suceso de 1950, un caso "muy bien documentado", en palabras de Jim&#233;nez.

&#201;l y su equipo de &lt;a href="http://www.cuatro.com/programas/entretenimiento/cuartomilenio" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Cuarto Milenio&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; demostraron hace un par de a&#241;os en &lt;a href="http://www.cuatro.com" target="_blank"&gt;Cuatro&lt;/a&gt; que no ponen l&#237;mite a la imaginaci&#243;n cuando de lo que se trata es de engordar un misterio como sea. Vean, si no, como el forense de guardia del programa, Jos&#233; Cabrera, especula con que el &lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;em&gt;Caminante de Boisaca&lt;/em&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt; fuera un deficiente ps&#237;quico que hubiera vivido encerrado durante a&#241;os: "Todo esto (dice respecto al retrato robot) da la sensaci&#243;n de que es un retraso mental cong&#233;nito". &#211;scar Ortega estaba preparando unas oposiciones a la Seguridad social cuando desapareci&#243;. Un d&#237;a, sali&#243; de su casa de Castelldefels y dej&#243; a su madre una nota en la que le dec&#237;a que se iba de vacaciones. Nunca le volvi&#243; a ver. Se convirti&#243; en uno m&#225;s de los 14.000 desaparecidos de los que hay constancia en Espa&#241;a y, para su desgracia y la de su familia, en objetivo indirecto de los fabricantes de misterios.

&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;object style="border: 0pt none ; margin: 0pt; background: transparent none repeat scroll 0% 0%; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;" height="350" width="425"&gt;&lt;param  name="movie" value="http://tu.tv/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3d3dy50dS50di92aWRlb3Njb2RpL2UvbC9lbC1jYW1pbmFudGUtZGUtYm9pc2FjYS0yLTMtLmZsdg==&amp;amp;xtp=599884"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param  name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;div style="padding-left: 425px; display: none;" ontop="true"&gt;&lt;/div&gt;&lt;embed  src="http://tu.tv/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3d3dy50dS50di92aWRlb3Njb2RpL2UvbC9lbC1jYW1pbmFudGUtZGUtYm9pc2FjYS0yLTMtLmZsdg==&amp;amp;xtp=599884" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="350" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</body>
    <closed-comments type="boolean">false</closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">126</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-10-22T20:55:47+02:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-10-22T20:57:00+02:00</date>
    <id type="integer">53052069</id>
    <last-comment-date type="datetime">2008-12-25T20:20:09+01:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>iker-jimenez-y-temponauta-nunca-existio</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-10-22T20:59:22+02:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Iker Jim&#233;nez y el crononauta que nunca existi&#243;</title>
    <updated-at type="datetime">2009-08-04T18:01:51+02:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">76739</author-id>
    <blog-id type="integer">10341</blog-id>
    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;img alt="Los aviones del 'Vuelo 19' vuelven a volar sobre el Atl&#225;ntico en la serie 'The triangle'." src="/blogfiles/magonia/Vuelo19.jpg" vspace="10" width="250" align="right" height="154" hspace="10"&gt;Millones de personas corren cada a&#241;o el peligro de desaparecer para siempre. Vuelan o navegan por una regi&#243;n del planeta que fue identificada hace d&#233;cadas como un agujero espacio-temporal que engulle hombres, barcos y aviones. Fue el 16 de septiembre de 1950 cuando un despacho de la agencia AP firmado por E.W. Jones llam&#243; por primera vez la atenci&#243;n sobre unas misteriosas desapariciones acaecidas entre Florida y las Bermudas. Dos a&#241;os despu&#233;s, en la revista esot&#233;rica &lt;em&gt;Fate&lt;/em&gt;, George X. Sand situ&#243; los hechos dentro de un tri&#225;ngulo con v&#233;rtices en "Florida, Bermudas y Puerto Rico". Y el periodista Vincent H. Gaddis bautiz&#243; la zona como "el tri&#225;ngulo mortal de las Bermudas" &lt;a href="http://www.physics.smu.edu/%7Epseudo/BermudaTriangle/vincentgaddis.txt" target="_blank"&gt;en 1964 en la revista &lt;em&gt;Argosy&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.

Casi nadie se acuerda, sin embargo, de Jones, Sand y Gaddis en relaci&#243;n con el misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas. La regi&#243;n y su enigma se asocian al fallecido ling&#252;ista &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt;, nieto del fundador de las academias de idiomas que llevan su apellido. Y es que public&#243; dos libros, &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; (1974) y &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; (1977), de los que vendi&#243; millones de ejemplares. Berlitz propon&#237;a dos explicaciones para lo sucedido en una regi&#243;n en la cual, dec&#237;a en 1974, "m&#225;s de cien barcos y aviones han desaparecido en medio de una atm&#243;sfera transparente": que los ovnis est&#233;n secuestrando gente o que todo se deba a una "antigua, e incluso actual, actividad atlante en la zona".

&lt;strong&gt;Vuelo sin regreso&lt;/strong&gt;

Aunque el misterio se remontar&#237;a, seg&#250;n los autores que han escrito sobre &#233;l, a las "extra&#241;as luces danzantes sobre el horizonte" que vieron Col&#243;n y sus hombres la v&#237;spera del d&#237;a del Descubrimiento, el libro seminal de Berlitz se centra en sucesos mucho m&#225;s pr&#243;ximos en el tiempo y, supuestamente, mejor documentados. A fin de cuentas, las luces de Col&#243;n bien pudieron ser las de hogueras de los indios tainos. Frente a eso, &#233;l presenta casos como el del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, un buque alem&#225;n que el 4 de octubre de 1902 fue encontrado en la regi&#243;n a la deriva poco despu&#233;s de salir "desde Manzanillo, Cuba, hacia varios puertos de Chile"; y el de un avi&#243;n Globemaster que se esfum&#243; en marzo de 1950 "en el borde norte del tri&#225;ngulo".

La desaparici&#243;n, en octubre de 1931 cerca de Bahamas, del carguero noruego &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt; y sus 43 tripulantes es una de las m&#225;s impactantes. Pero la m&#225;s conocida es la del &lt;a href="http://www.history.navy.mil/faqs/faq15-1.htm" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, que se sald&#243; con la p&#233;rdida de seis aviones y veintisiete hombres el 5 de diciembre de 1945. Cinco torpederos TBM Avenger, y sus catorce tripulantes, se esfumaron aquel d&#237;a -de condiciones meteorol&#243;gicas ideales, dice Berlitz- mientras participaban en un vuelo de adiestramiento en orientaci&#243;n sin instrumental ni puntos de referencia. Cuando se perdi&#243; el contacto con ellos, un hidroavi&#243;n Martin Mariner con trece hombres despeg&#243; en su b&#250;squeda. Tambi&#233;n desapareci&#243;. Nadie ha encontrado hasta hoy restos del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;, cuyos aviones son hallados intactos en el desierto de Sonora al inicio de &lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="../magonia/2007/12/5/treinta-anos-encuentros-la-tercera-fase-" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Encuentros en la tercera fase&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; (1977) y cuyos tripulantes salen, al final de la pel&#237;cula, de una gigantesca nave nodriza extraterrestre.

Se han achacado estas desapariciones y otras muchas a diferentes causas, la m&#225;s popular de las cuales es el secuestro por parte de seres de otros mundos, gracias en parte a &lt;a target="_blank" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Steven_Spielberg"&gt;Steven Spielberg&lt;/a&gt;. Pero Berlitz apostaba por la explicaci&#243;n atlante: cre&#237;a que es posible que en la regi&#243;n haya "grandes complejos de energ&#237;a, antiguas m&#225;quinas o fuentes energ&#233;ticas de una civilizaci&#243;n anterior, que yacen en el fondo del oc&#233;ano" y que "incluso ahora podr&#237;an ser ocasionalmente accionadas por aviones que, al sobrevolarlas, crean torbellinos magn&#233;ticos y provocan perturbaciones magn&#233;ticas y electr&#243;nicas".

&lt;strong&gt;Falsedades en cadena&lt;/strong&gt;

&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/Kusche.jpg" vspace="10" width="200" align="right" hspace="10"&gt;Poco despu&#233;s de la publicaci&#243;n de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, Lawrence David Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.asu.edu/" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt; y piloto, comprob&#243; cu&#225;nto hab&#237;a de cierto en los sucesos narrados por Berlitz. Descubri&#243;, as&#237;, que el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; no hab&#237;a partido hacia Chile desde el puerto cubano de Manzanillo, sino desde uno del mismo nombre situado en la costa pac&#237;fica de M&#233;xico. Seg&#250;n los archivos de la aseguradora &lt;a href="http://www.lloyds.com/"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt;, hab&#237;a sido encontrado a la deriva en el Pac&#237;fico -a m&#225;s de 2.500 kil&#243;metros del v&#233;rtice occidental de la regi&#243;n maldita- el 4 de octubre despu&#233;s de sufrir los efectos de un maremoto. 

Ning&#250;n avi&#243;n Globemaster desapareci&#243; tampoco cuando y donde sostiene Berlitz; ni lo hizo ning&#250;n barco noruego llamado &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt;. Y as&#237; sucesivamente. La p&#233;rdida del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; se debi&#243;, por su parte, a una sucesi&#243;n de errores de los j&#243;venes pilotos -todos, menos uno, novatos- en un d&#237;a no id&#237;lico, sino de "fuertes vientos y con el mar muy alborotado". Desorientados, los aparatos cayeron al agua cuando se les acab&#243; el combustible y los aviadores murieron por el choque o ahogados. Del hidroavi&#243;n Martin Mariner -un modelo conocido como &lt;em&gt;tanque de gasolina volante&lt;/em&gt;- se perdi&#243; todo rastro al mismo tiempo que la tripulaci&#243;n del buque cisterna &lt;em&gt;SS Gaines Mills&lt;/em&gt; ve&#237;a en el cielo una explosi&#243;n. Luego, se encontraron manchas de aceite en el mar.

La aseguradora Lloyd's diagnostica que en la zona "las desapariciones se deben normalmente a condiciones meteorol&#243;gicas adversas". "La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un misterio manufacturado. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo", concluye Kusche en su libro &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975), en el cual demonta el enigma caso por caso. El explorador submarino Jacques Cousteau coincid&#237;a con &#233;l: "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo".

&lt;strong&gt;
El libro&lt;/strong&gt;

&lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975): La demostraci&#243;n de que todas las dem&#225;s obras publicadas sobre el tema est&#225;n basadas en mentiras, rumores y tergiversaciones.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">55</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-08-04T01:19:37+02:00</created-at>
    <date type="datetime">2008-08-04T01:34:00+02:00</date>
    <id type="integer">53031186</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-08-18T23:08:32+02:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>desaparecidos-sin-rastro</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-08-04T01:36:27+02:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>Desaparecidos sin rastro</title>
    <updated-at type="datetime">2009-08-18T23:08:32+02:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">76739</author-id>
    <blog-id type="integer">10341</blog-id>
    <body>&lt;div align="center"&gt;&lt;img alt="El 'Kaz 11', tal como fue hallado a la deriva. Foto: Efe." src="/blogfiles/magonia/Kaz11.jpg" align="middle" vspace="10" hspace="10"&gt;

&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;El descubrimiento en aguas australianas de un yate de 12 metros vac&#237;o, con comida intacta en la mesa y al menos un ordenador port&#225;til encendido, es un caso digno de &lt;em&gt;CSI&lt;/em&gt;, pero no s&#243;lo eso. Parece una r&#233;plica contempor&#225;nea de uno de los grandes misterios de la navegaci&#243;n, el del &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marie_Celeste" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mary Celeste&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, un bergant&#237;n que fue encontrado vac&#237;o a 500 millas al oeste de Espa&#241;a el 4 de diciembre de 1872. Como en el &lt;em&gt;Kaz II&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Mary Celeste&lt;/em&gt; fue encontrado intacto y tampoco hab&#237;a en &#233;l ni rastro de la tripulaci&#243;n, aunque 130 a&#241;os despu&#233;s, existe una explicaci&#243;n plausible al misterio de la que hablo m&#225;s abajo. Pero el protagonista hoy es el yate de lujo hallado abandonado en la Gran Barrera de Coral con las velas izadas y el motor en punto muerto.

El &lt;em&gt;Kaz II&lt;/em&gt; parti&#243; el domingo del puerto australiano de Airlie Beach con rumbo a Perth, en un viaje que le iba a llevar entre seis y ocho semanas. Viajaban en &#233;l tres jubilados de Yunderup, cerca de Perth, aficionados a la pesca: Derek Batten, de 56 a&#241;os y sus vecinos James y Peter Tunstead, de 63 y 69.Una aeronave de los guardacostas avist&#243; el barco a la deriva el mi&#233;rcoles e intent&#243;, infructuosamente, contactar por radio con la tripulaci&#243;n. Ayer, un miembro de los equipos de rescate se descolg&#243; al mar desde un helic&#243;ptero y abord&#243; la embarcaci&#243;n. 

"Subieron a bordo y dijeron que el motor estaba en marcha, la computadora funcionando, un ordenador port&#225;til encendido, la radio y el GPS tambi&#233;n, y la comida servida en la mesa, pero no hab&#237;a ni rastro de la tripulaci&#243;n", explicaba ayer a la agencia &lt;a href="http://www.ap.org" target="_blank"&gt;AP&lt;/a&gt; el portavoz de la Oficina de Emergencias del Estado de Queensland, Jon Hall. Tres chalecos salvavidas, un bote neum&#225;tico y el radiofaro segu&#237;an en la nave, pero no hab&#237;a botes salvavidas inflables (los investigadores creen que los desaparecidos pudieron hacerse a la mar sin ellos). La vela de proa estaba rasgada, posiblemente a consecuencia del tiempo que el barco hab&#237;a permanecido a la deriva, y no hab&#237;a ning&#250;n otro desperfecto, lo que sumado, al buen tiempo reinante, tiene intrigada a la Polic&#237;a.

La familia de James Justin conf&#237;a en que los tres hombres se hayan montado en un bote y abandonado el catamar&#225;n temporalmente sin anclarlo bien. "Es la esperanza que tenemos, que se olvidar&#225;n de anclarlo y se fuera a la deriva. Los tres idiotas", ha dicho Keryn Grey, su hija, a un canal de televisi&#243;n. Barry Haldan, que tiene un negocio de alquiler de embarcaciones en Shute Harbour, es bastante m&#225;s pesimista. Cree que uno de los hombres pudo caer al agua, los otros se lanzaron a rescatarle y luego no pudieron volver a subir al barco, que qued&#243; a la deriva, con sus ocupantes indefensos en unas aguas repletas de tiburones. Mientras, la Polic&#237;a examina el GPS para ver cu&#225;les fueron los movimientos del catamar&#225;n y nueve aviones, dos helic&#243;pteros y cuatro barcos buscan a los jubilados en un &#225;rea de 1.300 kil&#243;metros cuadrados.

&lt;strong&gt;&#191;El fin de un misterio?&lt;/strong&gt;

El misterio del &lt;em&gt;Mary Celeste&lt;/em&gt; tiene una explicaci&#243;n plausible desde hace tres a&#241;os, aunque es de suponer que la mayor parte de los medios la ignorar&#225;n cuando hablen estos d&#237;as del caso del &lt;em&gt;Kaz II&lt;/em&gt;. La present&#243; Brian Hicks en su libro &lt;em&gt;Ghost ship. The mysterious true story of the Mary Celeste and her missing crew. &lt;/em&gt;Recordaba Lawrence David Kusche, en &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1974) que "se han contado tantas historias acerca del famoso derrelicto, a lo largo del siglo, que es casi imposible determinar lo que es realidad y lo que es ficci&#243;n". Pues, bien, Hicks intenta separar el grano de la paja y demuestra, por ejemplo, que la parte el hallazgo de la comida servida en la mesa -como en el caso de &lt;em&gt;Kaz II&lt;/em&gt;- es en realidad parte de un cuento que Arthur Conan Doyle ambient&#243; en el barco desaparecido en 1883. Si quieren leer el relato en cuesti&#243;n, titulado &lt;em&gt;El capit&#225;n del Polestar&lt;/em&gt;, lo pueden descargar &lt;a href="http://www.gutenberg.org/etext/294" target="_blank"&gt;aqu&#237; en ingl&#233;s&lt;/a&gt; de la web del &lt;a href="http://www.gutenberg.org" target="_blank"&gt;proyecto Gutemberg&lt;/a&gt; y lo pueden comprar en espa&#241;ol en una edici&#243;n reciente de&lt;a href="http://www.valdemar.com" target="_blank"&gt; Valdemar&lt;/a&gt;.

Lo m&#225;s importante del trabajo de Hicks, explicaba el psic&#243;logo Terence Hines en &lt;a href="http://www.csicop.org/si" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The Skeptical Inquirer&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.csicop.org/si/2005-01/" target="_blank"&gt;hace un par de a&#241;os&lt;/a&gt;, es que ofrece una posible explicaci&#243;n al enigma de la desaparici&#243;n del capitan Benjamin Spooner Briggs, su esposa Sara, su hija de dos a&#241;os Sophia y toda la tripulaci&#243;n, y el hallazgo del barco pr&#225;cticamente intacto y sin botes salvavidas. El autor cree que la causa pudo estar en la bodega del &lt;em&gt;Mary Celeste&lt;/em&gt;, que iba cargado con 1.700 barriles de alcohol industrial, algunos de los cuales se encontraron vac&#237;os, como si el l&#237;quido se hubiera evaporado. En total, calcula que se perdieron as&#237; unos 2.000 litros de alcohol. Los vapores llegaron a suponer un peligro para la tripulaci&#243;n y como apenas soplaba el viento en la zona, el capit&#225;n opt&#243; por airear el barco y trasladar a todos sus ocupantes a un bote salvavidas atado al bergant&#237;n hasta que la atm&#243;sfera fuera respirable. Una repentina tempestad rompi&#243; entonces el cabo y dej&#243; a los ocupantes del &lt;em&gt;Mary Celeste&lt;/em&gt; a la deriva. &#191;Complicado? S&#237;. &#191;Plausible? Tambi&#233;n. Desde luego, m&#225;s que las desapariciones misteriosas camino a dimensiones desconocidas o secuestrados por extraterrestres. Y explicar&#237;a por qu&#233; el capitan Briggs y su tripulaci&#243;n dejaron todo a bordo como si fueran a volver en cualquier momento. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</body>
    <closed-comments type="boolean">false</closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">40</comments-count>
    <created-at type="datetime">2007-06-15T16:10:57+02:00</created-at>
    <date type="datetime">2007-04-21T02:27:00+02:00</date>
    <id type="integer">12553</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-02-16T01:53:58+01:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>-kaz-ii-el-mary-celeste-del-siglo-xxi-</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2007-04-21T02:27:39+02:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>'Kaz II', &#191;el 'Mary Celeste' del siglo XXI?</title>
    <updated-at type="datetime">2009-04-17T20:13:35+02:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">76739</author-id>
    <blog-id type="integer">10341</blog-id>
    <body>&lt;div align="center"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;&lt;img src="http://blogs.elcorreodigital.com//blogfiles/magonia/LaVozdeGalicia_01.jpg" align="middle" vspace="10" width="510" height="382" hspace="10"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;font size="2" face="Arial"&gt;Como el 5 de diciembre de 1945 fue el d&#237;a en el que desaparecieron en el Atl&#225;ntico cinco torpederos estadounidenses -el llamado &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;- y un hidroavi&#243;n que sali&#243; en su b&#250;squeda, cada a&#241;o alg&#250;n medio de comunicaci&#243;n resucita por estas fechas la historia del &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2004/5/15/el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido" target="_blank"&gt;tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt;. Esta leyenda prefabricada fue desmontada hace tres decenios por Lawrence David Kusche en su libro &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; (1975), pero hay periodistas que siguen empe&#241;ados en hacerse eco de las mentiras que en su d&#237;a populariz&#243; el fallecido &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt;. Es lo que hicieron ayer en &lt;a href="http://www.lavozdegalicia.es" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;La Voz de Galicia&lt;/em&gt;,&lt;/a&gt; seg&#250;n ha alertado Vicente Prieto en la lista de socios del &lt;a href="http://www.circuloesceptico.org"&gt;C&#237;rculo Esc&#233;ptico&lt;/a&gt;. El veterano diario coru&#241;&#233;s ha naufragado en aguas del tri&#225;ngulo de las Bermudas a causa de esa ignorancia tan com&#250;n entre los periodistas al escribir y hablar sobre lo paranormal; una ignorancia de la que no se libran ni las grandes estrellas de la radio y la televisi&#243;n.

Cuando examin&#243; el caso del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, un carguero cuya desaparici&#243;n en 1902 Berlitz situaba en la misteriosa regi&#243;n, Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.asu.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt;, descubri&#243; que el barco hab&#237;a naufragado en el Pac&#237;fico y durante un maremoto. Averigu&#243; tambi&#233;n que ning&#250;n avi&#243;n Globemaster estadounidense se hab&#237;a accidentado en la zona en 1950, como afirmaba el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt;, aunque un aparato de ese tipo s&#237; hab&#237;a explotadp en vuelo, pero en 1951 y a 900 kil&#243;metros al sudeste de Irlanda, muy lejos del &lt;em&gt;limbo de lo perdido&lt;/em&gt;. Y as&#237; un caso tras otro. "Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituir&#237;an ca&#237; una certeza", ironiza Kusche en su obra, en la que prueba tambi&#233;n que el vendedor de misterios se invent&#243; desapariciones de barcos que nunca existieroN.

"La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es &lt;a href="http://charlatanes.blogspot.com/2004/09/quin-se-llev-la-llave-de-la-puerta.html" target="_blank"&gt;un misterio manufacturado&lt;/a&gt; -dice Kusche-. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repiti&#243; el relato que &#233;ste empez&#243; a ser envuelto por un aura de verdad". Berlitz no era m&#225;s que un embaucador y que su &#250;nica virtud, tal como ha indicado &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt;, es que era "capaz de afirmar sus falsedades en treinta idiomas". "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo", dec&#237;a en 1979 el comandante Jacques Cousteau, quien ten&#237;a cierta experiencia en la exploraci&#243;n marina. Claro que, para el autor del reportaje de &lt;em&gt;La Voz de Galicia&lt;/em&gt;, "el misterio, 60 a&#241;os despu&#233;s, contin&#250;a".

De cara a pr&#243;ximos aniversarios del suceso, tomen nota: el &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; desapareci&#243; por que era una misi&#243;n de entrenamiento sin m&#225;s instrumentos que el reloj y la br&#250;jula, y los tripulantes de la patrulla se desorientaron. El modelo de hidroavi&#243;n que sali&#243; en su rescate, el Martin Mariner, era conocido como el &lt;em&gt;tanque de gasolina volante &lt;/em&gt;por su propensi&#243;n a estallar en vuelo. Aquel d&#237;a, media hora despu&#233;s del despegue de este aparato, la tripulaci&#243;n de un nav&#237;o militar vio, justo en el lugar donde se supon&#237;a que ten&#237;a que encontrarse el hidroavi&#243;n, un avi&#243;n incendiarse en el aire y caer al agua. Respecto al resto de presuntas tragedias que engrosan la leyenda, el periodista &lt;a href="http://charlatanes.blogspot.com" target="_blank"&gt;Mauricio-Jos&#233; Schwarz&lt;/a&gt; me ha indicado que, seg&#250;n recoge la &lt;a href="http://en.wikipedia.org" target="_blank"&gt;Wikipedia&lt;/a&gt;, la aseguradora londinense &lt;a href="http://www.lloyds.com"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt; no considera el tri&#225;ngulo de las Bermudas m&#225;s peligroso para la navegaci&#243;n que cualquier otra zona del mar.

El &#250;nico enigma que queda sin resolver a ra&#237;z de este reportaje es por qu&#233; hay que dejar de lado el rigor cuando se &lt;em&gt;informa&lt;/em&gt; del tri&#225;ngulo de las Bermudas, los platillos volantes, la s&#225;bana santa e historias por el estilo. &#191;Ser&#225; por que el misterio, si se aplica un m&#237;nimo sentido cr&#237;tico, se esfuma?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">90</comments-count>
    <created-at type="datetime">2007-06-15T16:05:24+02:00</created-at>
    <date type="datetime">2006-01-04T00:50:00+01:00</date>
    <id type="integer">11254</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-07-23T02:26:40+02:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>-la-voz-galicia-naufraga-el-triangulo-las-bermudas</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2006-01-04T00:50:56+01:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>'La Voz de Galicia' naufraga en el tri&#225;ngulo de las Bermudas</title>
    <updated-at type="datetime">2009-07-23T02:26:41+02:00</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">76739</author-id>
    <blog-id type="integer">10341</blog-id>
    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Luis Rold&#225;n fue el primer afortunado en regresar del limbo de lo perdido. El ex director de la &lt;a href="http://www.guardiacivil.org" target="_blank"&gt;Guardia Civil&lt;/a&gt; se esfum&#243; en aguas del Caribe a mediados de agosto de 1994, pero reapareci&#243; en Laos a comienzos de 1995. "S&#243;lo cometi&#243; un fallo en su fuga: intentar alcanzar la costa de Florida surcando el tri&#225;ngulo de las Bermudas". As&#237; se explicaba en oto&#241;o de 1994 el hombre que hizo saltar la liebre, Bartholomew Forbes, un ilustre desconocido al que &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; presentaba como colaborador del Pent&#225;gono y experto estudioso del misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas [L&#243;pez, 1994]. Forbes, un individuo cuya &lt;em&gt;inexistencia&lt;/em&gt; est&#225; fuera de toda duda, aseguraba en el semanario sensacionalista que Rold&#225;n pod&#237;a "haber dado un salto temporal" y que el &lt;a href="http://www.mir.es" target="_blank"&gt;Ministerio de Interior&lt;/a&gt; espa&#241;ol, una vez informado por la &lt;a href="http://www.cia.gov" target="_blank"&gt;Agencia Central de Inteligencia (CIA)&lt;/a&gt;, hab&#237;a ordenado abandonar la b&#250;squeda del fugado.

Toda la historia era, obviamente, una gran mentira urdida por los responsables de &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; -un peri&#243;dico plagado de ni&#241;as que resucitan animales, hombres que viven con hachas clavadas en el cr&#225;neo, mujeres que comen por la nariz y otras lindezas- para llamar la atenci&#243;n de los lectores; una gran mentira similar a las que han convertido &lt;a href="http://skepdic.com/bermuda.html" target="_blank"&gt;el tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/a&gt; en un jugoso negocio para escritores sin escr&#250;pulos y editores sin verg&#252;enza. Las desapariciones misteriosas han sido uno de los m&#225;s rentables enigmas de las &#250;ltimas d&#233;cadas, como bien sab&#237;a el fallecido &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2003/12/28/muere-los-90-anos-charles-berlitz-autor-el-triangulo-de" target="_blank"&gt;Charles Berlitz&lt;/a&gt; , que vendi&#243; m&#225;s de 18 millones de ejemplares de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; (1974), desembarc&#243; en Espa&#241;a a mediados de los a&#241;os 70 de la mano del periodista Jos&#233; Mar&#237;a I&#241;igo, al igual que el ilusionista israel&#237; &lt;a href="http://www.urigeller.com" target="_blank"&gt;Uri Geller&lt;/a&gt;, y fue el mayor publicista de la zona.

"Ante la falta de una explicaci&#243;n l&#243;gica y aceptable" para las desapariciones que se suceden en tan enigm&#225;tica regi&#243;n, Berlitz propon&#237;a dos teor&#237;as: que los ovnis hayan estado "secuestrando aviones y barcos durante varias generaciones" o que todo se deba a una "antigua, e incluso actual, actividad atlante en la zona" [Berlitz, 1974 y 1977]. El &#250;nico misterio inexplicable del tri&#225;ngulo de las Bermudas es que Berlitz fuera considerado por algunos un "veterano y prestigioso investigador de lo ins&#243;lito" [Ben&#237;tez, 1985], cuando en realidad no era m&#225;s que un avispado embaucador. Sus obras, llenas de burdos errores y provechosas mentiras, demuestran que no ha hecho un estudio serio en la vida y que su &#250;nica virtud fue que quiz&#225; era "capaz de afirmar sus falsedades en treinta idiomas" [Randi, 1982].

"La leyenda del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un misterio manufacturado -dice tajante Lawrence David Kusche-. Empez&#243; a causa de una investigaci&#243;n descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repiti&#243; el relato que &#233;ste empez&#243; a ser envuelto por un aura de verdad" [Kusche, 1975]. A mediados de los a&#241;os 70, Kusche, bibliotecario de la &lt;a href="http://www.arizona.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Arizona&lt;/a&gt; y piloto de aviaci&#243;n, se propuso averiguar qu&#233; hab&#237;a de cierto en los grandes titulares de las revistas paranormales y los &#233;xitos de ventas editoriales de Berlitz y compa&#241;&#237;a. Lo que descubri&#243; fue sorprendente: "No existe ninguna teor&#237;a que resuelva el misterio".

&lt;strong&gt;El el&#225;stico tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/strong&gt;

El capit&#225;n Marino Barber&#225;n y el teniente Joaqu&#237;n Collar hicieron historia en junio de 1933. Cruzaron el Atl&#225;ntico entre Sevilla y Cuba en un sesquiplano, el &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt;, y batieron la marca de vuelo directo sobre el mar, al cubrir 7.320 kil&#243;metros en poco m&#225;s de 40 horas. Por desgracia, pocos d&#237;as despu&#233;s desaparecieron cuando viajaban entre La Habana y Ciudad de M&#233;xico. "La meteorolog&#237;a era normal y los vientos favorables; no obstante, al pasar por Villahermosa apareci&#243; una abundante nubosidad, ante lo cual decidieron emprender vuelo directo de M&#233;xico. Pero jam&#225;s llegaron a su destino". Los amantes del misterio no s&#243;lo descartan que la tormenta fuera la causa directa del siniestro, ya que se trataba de "dos expertos aviadores", sino que dicen sentir escalofr&#237;os "al comprobar que la zona de la desaparici&#243;n se halla junto al v&#233;rtice suroccidental del tri&#225;ngulo de las Bermudas" [P&#233;rez, 1989].

Aunque el autor de tal advertencia reconoce que "puede pensarse" que el sesquiplano de Barber&#225;n y Collar fue afectado por la tormenta y se estrell&#243;, opta por achacar la desaparici&#243;n de los aviadores a un lugar pr&#243;ximo a los l&#237;mites del limbo de lo perdido. El problema es que miente. Basta acudir a un atlas para comprobar que la localidad mexicana de Villahermosa no "se halla junto al v&#233;rtice suroccidental del tri&#225;ngulo de las Bermudas", sino &#161;a cerca de 1.600 kil&#243;metros de la costa de Florida, donde se encuentra el pretendido v&#233;rtice! El avi&#243;n segu&#237;a la ruta La Habana-Yucat&#225;n-Villahermosa-Veracruz-Ciudad de M&#233;xico y, cuando se esfum&#243;, se encontraba a la misma distancia de la &lt;em&gt;zona crepuscular&lt;/em&gt; que Par&#237;s de C&#225;diz. No cabe pensar, por lo tanto, en influencias triangulares ni cosas por el estilo.

El caso del &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt; tiene tanta consistencia como el del carguero alem&#225;n &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt;, que, cuando "se dirig&#237;a desde Manzanillo, Cuba, hacia varios puertos de Chile en octubre de 1902, apareci&#243; a la deriva y sin tripulaci&#243;n navegando fuertemente inclinado hacia un costado. Las p&#225;ginas de su calendario de viaje hab&#237;an sido arrancadas hasta el 4 de octubre" [Berlitz, 1974]. Charles Berlitz reconoce que en aquella &#233;poca se registr&#243; en M&#233;xico un violento terremoto, que pudo provocar el accidente, pero incluye en &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; (1977) el incidente del &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; como uno de los misterios del tri&#225;ngulo de las Bermudas. El problema es que el imaginativo autor confunde la localidad mexicana de Manzanillo, situada en la costa del Pac&#237;fico, con otra cubana del mismo nombre. En realidad, el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; parti&#243; el 3 de octubre de un puerto del Pac&#237;fico y no de uno del Caribe -&#161;suspenso en geograf&#237;a para Berlitz!-; al d&#237;a siguiente, se vio sacudido por un maremoto ocasionado por los "fuertes terremotos que azotaron el &#225;rea de Acapulco y Chilpanzingo" [Kusche, 1975], y fue hallado cerca de Mazatl&#225;n, tambi&#233;n en el Pac&#237;fico, seg&#250;n consta en los registros de la compa&#241;&#237;a &lt;a href="http://www.lloyds.com" target="_blank"&gt;Lloyd's&lt;/a&gt;. &#191;D&#243;nde est&#225; el misterio?

El &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; no desapareci&#243; en aguas del tri&#225;ngulo de las Bermudas, como tampoco lo hizo un avi&#243;n Globemaster de las Fuerza A&#233;rea estadounidense medio siglo despu&#233;s. Seg&#250;n la leyenda, la aeronave se perdi&#243; en marzo de 1950 "en el extremo norte del tri&#225;ngulo de las Bermudas durante un vuelo hacia Irlanda" [Berlitz, 1974]. La verdad es que ning&#250;n Globemaster se esfum&#243; en esa fecha, aunque s&#237; hubo uno que sufri&#243; un accidente justo un a&#241;o despu&#233;s, cuando volaba entre Gander, en Terranova, y Gran Breta&#241;a. Es posible que Berlitz se confundiera de fechas; pero, a&#250;n as&#237;, el accidente tuvo lugar a unos 900 kil&#243;metros al suroeste de Irlanda, muy lejos del limbo de lo perdido, y restos encontrados en el mar revelaron que el avi&#243;n hab&#237;a explotado en vuelo.

Las desapariciones del &lt;em&gt;Cuatro Vientos&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Freya&lt;/em&gt; y el Globemaster son s&#243;lo algunas de las muchas que se localizan en el tri&#225;ngulo de las Bermudas, aunque no ocurrieron en tal regi&#243;n. Tras estudiar 33 incidentes registrados entre 1840 y 1973, Kusche lleg&#243; en 1975 a la conclusi&#243;n de que la mayor&#237;a de los siniestros hab&#237;a sucedido en realidad fuera de la misteriosa zona. "Ya es dif&#237;cil -dice- considerar una zona imaginaria en plena mar, pero esto no pasa de ser una nader&#237;a cuando descubrimos que en esa zona se pretenden situar naufragios que pudieron producirse &#161;a cientos de kil&#243;metros al Este o al Oeste de la localizaci&#243;n adelantada por Charles Berlitz!" [Lleget y Kusche, 1979]. Y eso cuando los barcos y aviones no han sido fruto exclusivo de la imaginaci&#243;n de los fabricantes de paradojas.

&lt;strong&gt;El barco que nunca existi&#243;&lt;/strong&gt;

No siempre es posible seguir la pista a los protagonistas de los incidentes a los que Berlitz y otros recurren para dar solidez a su tesis de que la zona delimitada por Florida, Puerto Rico y Bermudas es una especie de agujero espacio-temporal que desaf&#237;a al ser humano. Hay ocasiones en las que no hay manera de dar con la fuente en la que han bebido los autores o de identificar el barco o avi&#243;n siniestrado. Kusche se encontr&#243; entre la espada y la pared cuando abri&#243; una investigaci&#243;n para determinar las causas de la desaparici&#243;n del &lt;em&gt;Stavenger&lt;/em&gt;, un carguero noruego que, con una tripulaci&#243;n de 43 personas, se esfum&#243; en octubre de 1931 cuando navegaba en las inmediaciones de la isla del Gato, en Bahamas. Hasta aqu&#237;, la leyenda.

Kusche advierte que "la p&#233;rdida de un buque, con 43 hombres a bordo, no puede pasarse por alto f&#225;cilmente" [Kusche, 1975]. Sin embargo, ni &lt;a href="http://www.nyt.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The New York Times&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; ni &lt;a href="http://www.timesonline.co.uk" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;The Times&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; ni la Lloyd's tienen informaci&#243;n alguna sobre la desaparici&#243;n del &lt;em&gt;Stavenger.&lt;/em&gt; Un portavoz del Museo Mar&#237;timo de Oslo asegur&#243; que no exist&#237;a ning&#250;n barco noruego con tal nombre que hubiese naufragado en 1931 y que tampoco se hab&#237;a borrado de la lista oficial aquel a&#241;o ni los dos siguientes ning&#250;n nav&#237;o llamado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt;, con &lt;em&gt;a&lt;/em&gt;, como la ciudad noruega. Posteriormente, el bibliotecario fue informado de que un barco denominado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt;, construido en 1925, hab&#237;a sido destruido en 1955, por lo que no pod&#237;a tratarse del desaparecido. Kusche sospecha que, como en octubre de 1931 hubo varias tormentas en la zona de Bahamas, "pudiera ser que un buque llamado &lt;em&gt;Stavanger&lt;/em&gt; se encontrara en dificultades en una de estas perturbaciones y que informes incompletos o una investigaci&#243;n incompleta llevaran a la conclusi&#243;n de que se hubiera hundido".

Tampoco ser&#237;a de extra&#241;ar, sin embargo, que todo el relato fuera una mera invenci&#243;n de los partidarios del tri&#225;ngulo de las Bermudas, que con el paso del tiempo, como ocurre habitualmente en la parapsicolog&#237;a o la ufolog&#237;a, habr&#237;a cobrado carta de autenticidad. Si un investigador confunde el Atl&#225;ntico con el Pac&#237;fico y sit&#250;a en el tri&#225;ngulo de las Bermudas naufragios que han ocurrido a miles de kil&#243;metros de distancia, por qu&#233; va a molestarse en comprobar un rumor antes de incorporarlo a la lista de misterios sin resolver. Como indica Kusche, la credibilidad de Berlitz "es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituir&#237;an casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su &lt;em&gt;misterio&lt;/em&gt;. Un vendedor de bienes ra&#237;ces que operara de esa manera terminar&#237;a en la c&#225;rcel" [Randi, 1982].

Pero el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; no es el &#250;nico espabilado que se ha aprovechado durante a&#241;os de la ingenuidad del p&#250;blico. La lista es muy larga, aunque merece especial menci&#243;n John Wallace Spencer, que est&#225; convencido de que los responsables de las desapariciones "tienen que ser seres extraterrestres, a bordo de ovnis" y afirma "que las historias verdaderas son de por s&#237; suficientemente misteriosas como para no tener que recurrir a sensacionalismos" [Spencer, 1975]. Sin embargo, no duda en echar mano del amarillismo m&#225;s descarado a la hora de rodear de misterio la desaparici&#243;n de un avi&#243;n cisterna KB-50, con nueve hombres a bordo, el 8 de enero de 1962. El aparato, de la Fuerza A&#233;rea estadounidense, se esfum&#243; cuando viajaba entre Virginia (EE UU) y las Azores. Hab&#237;a despegado del aer&#243;dromo de Langley a las 11.17 horas y la &#250;ltima comunicaci&#243;n desde el avi&#243;n se registr&#243; despu&#233;s del mediod&#237;a, cuando el aparato se encontraba a unos 400 kil&#243;metros al este de cabo Charles, en pleno oc&#233;ano Atl&#225;ntico. El piloto "no insinu&#243; tener ning&#250;n problema" [Kusche, 1975]. Sin embargo, seg&#250;n Spencer, la voz de alarma se dio cuando no se estableci&#243; el contacto por radio hacia las 14.00 horas, lo que es sencillamente falso.

Los equipos de b&#250;squeda no se pusieron en marcha hasta pasadas las 19.00 horas, cuando estaba prevista la llegada del KB-50 a las Azores. Los aviones de rescate vieron una mancha de aceite en el mar a unos 480 kil&#243;metros al este de Norfolk; pero, como no se hall&#243; ning&#250;n otro resto, no se puede saber si proced&#237;a del aparato siniestrado. Lo &#250;nico que se puede asegurar es que estaba a unos 80 kil&#243;metros m&#225;s all&#225; de la &#250;ltima posici&#243;n dada. Dos aviones participaron en la b&#250;squeda nocturna hasta primeras horas del d&#237;a siguiente, cuando empez&#243; la operaci&#243;n de rastreo a gran escala. El retraso en el inicio de las tareas de b&#250;squeda -comenzaron casi dieciocho horas despu&#233;s de que se perdi&#243; la pista al KB-50- fue lo que impidi&#243; en su d&#237;a explicar el accidente. El aparato cay&#243; al mar; pero fuera del tri&#225;ngulo de las Bermudas, a m&#225;s de 700 kil&#243;metros del l&#237;mite norte de la misteriosa regi&#243;n.

&lt;strong&gt;El misterio de la 'patrulla perdida'&lt;/strong&gt;

Seis aviones y veintisiete hombres -los integrantes del famoso &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; y la tripulaci&#243;n de uno de los aparatos de rescate- desaparecieron en las inmediaciones de la pen&#237;nsula de Florida el 5 de diciembre de 1945. El incidente, uno de los pilares de la leyenda, estuvo a punto de perder todo misterio en mayo de 1991, cuando Robert Cervoni, director de la firma Scientific Search Project, anunci&#243; que el barco de exploraci&#243;n &lt;em&gt;Deep See&lt;/em&gt; hab&#237;a hallado los restos de cinco TBM Avenger a unos 18 kil&#243;metros al noroeste de Fort Lauderdale. "Nos pareci&#243; incre&#237;ble. De pronto, nos invadi&#243; un grado de excitaci&#243;n elevad&#237;simo", recordaba Cervoni [Fermoselle, 1991]. A pesar de que todo parec&#237;a indicar que se trataba de los aviones torpederos desaparecidos en 1945, posteriores investigaciones permitieron precisar que los aparatos no pertenec&#237;an al &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;. Los modelos no coincid&#237;an y los n&#250;meros de matr&#237;cula no correspond&#237;an a los del &lt;em&gt;escuadr&#243;n perdido&lt;/em&gt;.

Cinco aviones torpederos TBM Avenger partieron a las 14.10 horas del 5 de diciembre de 1945 de la base aeronaval de Fort Lauderdale, en Florida. Los aviones, con una tripulaci&#243;n total de catorce hombres, iban a participar en un vuelo de entrenamiento sobre el mar para el adiestramiento de los pilotos en orientaci&#243;n sin instrumental y sin puntos de referencia. Deb&#237;an volar 198 kil&#243;metros al este, 117 kil&#243;metros al norte y otros 193 kil&#243;metros hacia el sudoeste, hasta Fort Lauderdale. Los problemas surgieron una hora y media despu&#233;s del despegue, cuando el comandante de la escuadrilla, el teniente Charles Taylor, crey&#243; que se hab&#237;an perdido "despu&#233;s del &#250;ltimo giro" y que su br&#250;jula no funcionaba debidamente [Errigo, 1975]. La conversaci&#243;n entre el jefe de la escuadrilla y sus pilotos fue detectada por el teniente Robert Cox, un instructor de vuelo que poco despu&#233;s perdi&#243; comunicaci&#243;n con Taylor. El &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; "deb&#237;a hallarse sobre las islas Bimini o las Bahamas" mientras que Cox estaba a unos 65 kil&#243;metros al sur de Fort Lauderdale [Kusche, 1975].

El reloj es un instrumento imprescindible en un vuelo de entrenamiento &lt;em&gt;a ciegas&lt;/em&gt;. Sin embargo, ninguno de los cinco TBM Avenger estaba equipado con reloj y existe la duda de si el propio Taylor llevaba uno de pulsera, ya que su familia recibi&#243; despu&#233;s uno entre sus efectos personales. Si el comandante ignoraba cu&#225;nto tiempo llevaba volando en un rumbo determinado, es comprensible que en un alg&#250;n momento se sintiera perdido. Su desorientaci&#243;n lleg&#243; a tal punto que, en la segunda mitad del primer tramo -cuando la br&#250;jula, seg&#250;n &#233;l, comenz&#243; a fallar-, pens&#243; que se estaban equivocando, tom&#243; el mando, volvi&#243; a lo que cre&#237;a que era la posici&#243;n correcta y acab&#243; por no saber si se hallaba al este o al oeste de Florida. A las 16.45 horas, Port Everglades conect&#243; con Taylor y le pidi&#243; que cambiara la radio a la frecuencia de emergencia. El l&#237;der del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; no lo hizo y, poco a poco, perdieron las comunicaciones con las estaciones de tierra en un canal, por otra parte, plagado de interferencias de emisoras cubanas y ruidos par&#225;sitos.

El informe oficial, que ocupa m&#225;s de 400 p&#225;ginas, revela que pasaron m&#225;s de cuatro horas desde la primera llamada de socorro hasta que los aviones cayeron al mar. "La parte m&#225;s tr&#225;gica del incidente -se&#241;ala Kusche- es que, cuando el teniente Taylor dio el primer parte de su situaci&#243;n, se encontraba, seg&#250;n su declaraci&#243;n posterior, sobrevolando los arrecifes del norte de las Bahamas. &#161;El &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; se hallaba casi en rumbo correcto cuando los pilotos decidieron que se hab&#237;an perdido!". Horas m&#225;s tarde, los operadores de tierra escucharon por radio como alguno de los pilotos dec&#237;a: "&#161;Maldici&#243;n, si al menos pudi&#233;ramos volar hacia el oeste, llegar&#237;amos a casa!". Ninguno lleg&#243; a casa porque ninguno abandon&#243; la formaci&#243;n por disciplina. Se perdieron definitivamente pasadas las 19.00 horas, cuando se les acab&#243; el combustible, al caer "en alg&#250;n lugar entre el este de Estados Unidos y el norte de las Bahamas". Los TBM Avenger, recuerda el sagaz Berlitz, "estaban en condiciones de posarse suavemente sobre las aguas y, en todo caso, pod&#237;an mantenerse noventa segundos a flote" [Berlitz, 1974]. Pero es que las condiciones meteorol&#243;gicas no eran id&#237;licas, como el autor de &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; quiere hacer ver, sino bastante malas, "con vientos fuertes y un mar muy alborotado", lo que tampoco favorec&#237;a la supervivencia en caso de amerizaje de emergencia.

Fue entonces cuando parti&#243; en su b&#250;squeda un hidroavi&#243;n Martin Mariner con trece tripulantes. Y tambi&#233;n se esfum&#243;, aunque no sin dejar rastro. La leyenda une ambos incidentes -la desaparici&#243;n de los cinco aviones y la del aparato de rescate- y dice que los seis aparatos desaparecieron sin m&#225;s ni m&#225;s. La realidad es muy diferente. El Martin Mariner despeg&#243; de la base aeronaval de Banana River hacia las 19.27 horas, media hora despu&#233;s de la &#250;ltima conexi&#243;n con el &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt;. Veintitr&#233;s minutos m&#225;s tarde, seg&#250;n el informe oficial, "el capit&#225;n del &lt;em&gt;SS Gained Mills&lt;/em&gt; declar&#243; que un avi&#243;n se incendi&#243; en el aire e inmediatamente cay&#243; al agua y explot&#243;, y que manchas de aceite y escombros hab&#237;an sido vistos por miembros de la tripulaci&#243;n" [Kusche, 1975]. Curiosamente, la explosi&#243;n tuvo lugar en el punto en el que ten&#237;a que encontrarse en aquel momento el Martin Mariner, un aparato al que los pilotos llamaban &lt;em&gt;tanque de gasolina volante&lt;/em&gt;. Sin embargo, Alejandro Vignati, un explotador del misterio, califica de "sorprendente" la desaparici&#243;n del Martin Mariner [Vignati, 1975].

M&#225;s asombroso resulta que el lamentable c&#250;mulo de coincidencias que convirti&#243; el 5 de diciembre de 1945 en una jornada aciaga para la aviaci&#243;n haya sido tergiversado hasta tal punto que mucha gente crea que fueron los extraterrestres los que secuestraron a los veintisiete tripulantes de los seis aviones militares. Parte de culpa tiene &lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000229" target="_blank"&gt;Steven Spielberg&lt;/a&gt;. Al comienzo de &lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0075860" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Encuentros en la tercera fase&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; (1977), el uf&#243;logo encarnado por &lt;a href="http://perso.club-internet.fr/jdelpias/truffaut" target="_blank"&gt;Fran&#231;ois Truffaut&lt;/a&gt; encuentra en el desierto mexicano de Sonora los cinco TBM Avenger del &lt;em&gt;Vuelo 19&lt;/em&gt; en perfecto estado de conservaci&#243;n; al final de la pel&#237;cula, Charles Taylor y sus compa&#241;eros salen de un multicolor platillo volante estacionado en la torre del Diablo. As&#237; soluciona el &lt;em&gt;Rey Midas de Hollywood&lt;/em&gt; uno de los mayores misterios del siglo XX, recurriendo a otro misterio inexplicado, los platillos volantes.

&lt;strong&gt;En el fondo del mar...&lt;/strong&gt;

Los partidarios del tri&#225;ngulo de las Bermudas recurren siempre a otros supuestos enigmas para explicar el misterio. Muestran especial preferencia por visitantes extraterrestres y restos de la desaparecida Atl&#225;ntida; aunque tambi&#233;n salen habitualmente al escenario v&#243;rtices magn&#233;ticos, civilizaciones intraterrestres, agujeros espacio-temporales... John Wallace Spencer aboga por los secuestros alien&#237;genas; Charles Berlitz, por una explicaci&#243;n atlante, y Jean Prachan une los ovnis y el continente desaparecido en una sola teor&#237;a. &#191;Qu&#233; hay de verdad en tan sorprendentes afirmaciones? Nada.

Spencer, miembro del cr&#233;dulo &lt;a href="http://www.nicap.orgk" target="_blank"&gt;Comit&#233; Nacional para la Investigaci&#243;n de los Fen&#243;menos A&#233;reos (NICAP)&lt;/a&gt;, afirma que "los extraterrestres no pueden ser clasificados como amigos ni como enemigos, sino como algo muy distinto: como cient&#237;ficos que llevan a cabo un experimento" [Spencer, 1975]. En su opini&#243;n, los visitantes han elegido el tri&#225;ngulo de las Bermudas como zona de operaciones "por ser la m&#225;s frecuentada del mundo tanto por tierra como por mar. Si mi teor&#237;a es correcta, lo cient&#237;ficos extraterrestres est&#225;n llevando a cabo continuos experimentos con los seres humanos y sus m&#225;quinas". La idea es llamativa; pero tan carente de fundamento como la que dice que los extraterrestres vienen a la Tierra de caza para llenar de comida las despensas de los platillos volantes.

&#191;Qu&#233; necesidad tienen los alien&#237;genas de exponerse en continuas expediciones de caza? &#191;No resultar&#237;a m&#225;s f&#225;cil crear granjas de seres humanos para satisfacer las supuestas necesidades gastron&#243;micas o de animales de laboratorio? El hecho de que los visitantes estelares hayan tenido que convertir el tri&#225;ngulo de las Bermudas en coto de caza es una muestra m&#225;s de la escasa imaginaci&#243;n y la falta de l&#243;gica que imperan entre ciertos escritores sin escr&#250;pulos, que hacen cualquier cosa con tal de rentabilizar la credulidad del p&#250;blico.

Berlitz no recurre a los marcianos. Prefiere resucitar un viejo mito de la humanidad, la Atl&#225;ntida. Seg&#250;n &#233;l, la existencia de un gran complejo de energ&#237;a submarino es la causa de las misteriosas desapariciones que se registran en la regi&#243;n desde siempre. Obviamente, la idea -como todas las de Berlitz- no es original de &#233;l, sino de &lt;a href="http://skepdic.com/cayce.html" target="_blank"&gt;Edgar Cayce&lt;/a&gt;, un pretendido dotado que entre 1924 y 1944 maravill&#243; a todos los ingenuos de la &#233;poca. Maestro de escuela, diagnosticaba enfermedades a distancia, recetaba curas por carta, realizaba descripciones de vidas anteriores y se atrev&#237;a hasta a d&#225;rselas de profeta. "Las curas de Cayce -escribe &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt;- eran muy graciosas", consist&#237;an casi siempre en conocidos remedios caseros como el caldo de carne, y sus fracasos como vidente fueron "notables" [Randi, 1982].

La Atl&#225;ntida, seg&#250;n Cayce, desapareci&#243; debido al empleo indebido de las fuerzas de la naturaleza, que se tom&#243; la revancha y borr&#243; el continente del mapa. "El hombre produjo las fuerzas destructivas... que, combinadas con las propiedades naturales de los gases, de fuerzas existentes en la naturaleza y en su forma natural, causaron la peor de las erupciones en las profundidades de la Tierra en lento proceso de enfriamiento, y esa porci&#243;n [de la Atl&#225;ntida] que ahora se halla cercana a lo que podr&#237;amos llamar el mar de los Sargazos desapareci&#243; bajo el oc&#233;ano..." [Berlitz, 1974]. El vidente describi&#243; lo que sus admiradores identifican con el l&#225;ser, el m&#225;ser y la energ&#237;a nuclear, y habl&#243; de la existencia de un "gran cristal" atlante productor de energ&#237;a en el lecho marino cerca de las Bahamas.

Charles Berlitz, que da cr&#233;dito a todo tipo de sandeces, cree que es posible que en la regi&#243;n haya "grandes complejos de energ&#237;a, antiguas m&#225;quinas o fuentes energ&#233;ticas de una civilizaci&#243;n anterior, que yacen en el fondo del oc&#233;ano" y que "incluso ahora podr&#237;an ser ocasionalmente accionadas por aviones que, al sobrevolarlas, crean torbellinos magn&#233;ticos y provocan perturbaciones magn&#233;ticas y electr&#243;nicas" [Berlitz, 1974]. Por si fuera poco, mantiene adem&#225;s que se ha cumplido una de las &#250;ltimas profec&#237;as de Edgar Cayce, que anunci&#243; que parte de la Atl&#225;ntida resurgir&#237;a de las aguas a finales de los a&#241;os 60.

&lt;strong&gt;Una apuesta de 10.000 d&#243;lares&lt;/strong&gt;

"Poseidia -dijo Cayce en 1940- estar&#225; entre las primeras porciones de la Atl&#225;ntida que vuelvan a resurgir..., seg&#250;n espero, en 1968, 1969... pero no m&#225;s lejos" [Berlitz, 1977]. Nada de eso pas&#243;; pero Berlitz se basta y se sobra para tergiversar la realidad y adaptarla a la profec&#237;a. Y as&#237; se refiere al descubrimiento en 1968 de una &lt;em&gt;calzada submarina&lt;/em&gt; cerca de las islas Bimini como si fuera evidencia de algo m&#225;s que de su ignorancia. La prueba, situada a unos 8 metros bajo la superficie, es "un par de filas semirregulares paralelas a la costa, separadas por unos 20 metros y consistentes en unos bloques casi rectangulares de dimensiones muy variadas, que miden de 2 a 6 metros" [Randi, 1982]. En realidad, se trata de un ejemplo de lo que los ge&#243;logos conocen como &lt;em&gt;rocas de playa&lt;/em&gt;, una estructura formada por granos de arena que han sufrido un proceso natural de cementaci&#243;n. La prueba del carbono 14 a la que se han sometido restos org&#225;nicos incrustados en la roca ha revelado que la &lt;em&gt;carretera&lt;/em&gt; tiene s&#243;lo unos 2.200 a&#241;os, cuando la Atl&#225;ntida, seg&#250;n los creyentes, se hundi&#243; en el mar hace m&#225;s de diez milenios. Al ser de origen natural, se han encontrado otras &lt;em&gt;calzadas submarinas&lt;/em&gt; en lugares como Australia, demasiado lejos del tri&#225;ngulo de las Bermudas.

Los fabricantes de enigmas no se conformaron con encontrar una carretera y en 1977 realizaron otro "sensacional descubrimiento", hallaron una pir&#225;mide de 143 metros de altura sumergida en el tri&#225;ngulo de las Bermudas. &#161;Ya no faltaba nada! En la regi&#243;n hab&#237;a bases extraterrestres, misteriosas fuentes de energ&#237;a, ruinas atlantes y hasta una gigantesca pir&#225;mide. El problema es que el espectacular monumento sigui&#243; el mismo camino que las &lt;em&gt;calzadas submarinas&lt;/em&gt;. Aunque Berlitz dispon&#237;a de un registro de sonar en el que se observaba una estructura piramidal de gran altura, cuando en 1978 Kusche apost&#243; 10.000 d&#243;lares a que no exist&#237;a ninguna evidencia de la existencia de la pir&#225;mide, el investigador dio la callada por respuesta.

Y es que la gr&#225;fica de sonar tambi&#233;n ten&#237;a truco. La pir&#225;mide descubierta por el capit&#225;n Don Henry es de las "siluetas que pueden encontrarse a menudo en los registros de sonar", seg&#250;n Bob Heinmiller, del &lt;a href="http://www.mit.edu" target="_blank"&gt;Instituto Tecnol&#243;gico de Massachussetts&lt;/a&gt;. "La forma de una pir&#225;mide -explica Randi- puede obtenerse simplemente al encontrar una peque&#241;a pendiente en el sonar", ya que la componente vertical de la gr&#225;fica es muy exagerada porque lo que se pretende es hacerse a la idea de la profundidad a la que est&#225; el lecho marino. "En el diagrama mostrado por Berlitz, la supuesta pir&#225;mide puede representar un terreno sumergido con una suave pendiente de 2 &#243; 3 grados. Para tener una idea de la verdadera inclinaci&#243;n representada, imag&#237;nese una regla de 30 cent&#237;metros sobre la parte superior de una mesa con ocho monedas apiladas debajo de un extremo. Don Henry pas&#243; con su barco por encima de eso, en miniatura, para obtener el registro que vendi&#243; a Berlitz" [Randi, 1982].

&lt;strong&gt;Escapes de gas submarinos&lt;/strong&gt;

Richard McIver comenz&#243; a interesarse por el tri&#225;ngulo de las Bermudas en 1963, tras leer un art&#237;culo en la revista &lt;a href="http://www.argosymag.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Argosy&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. Treinta a&#241;os despu&#233;s, cree que la clave del misterio se encuentra en el fondo del mar, m&#225;s concretamente, en el subsuelo oce&#225;nico. Geoqu&#237;mico vinculado a la industria petrol&#237;fera, conoce los problemas que ocasionaban los hidratos gaseosos -el gas congelado- en perforaciones y oleoductos. S&#243;lo las reservas mundiales de metano en estado de hidrato se estiman actualmente en unos 1016 metros c&#250;bicos, muchos de los cuales se encuentran bajo el subsuelo marino.

El origen del metano submarino est&#225; vinculado a la descomposici&#243;n de animales y plantas. El gas se cristaliza, debido a la presi&#243;n y a la baja temperatura, y queda atrapado entre los estratos. Hay dep&#243;sitos de hidratos en todos los oc&#233;anos del planeta, incluida la regi&#243;n del tri&#225;ngulo de las Bermudas, y bajo ellos se encuentra metano en estado gaseoso. Los escapes de gas a alta presi&#243;n han provocado numerosos accidentes en barcos perforadores y plataformas petrol&#237;feras. "Cuando el gas entra en contacto con el agua que hay bajo la plataforma, puede tener consecuencias funestas" [Simmons, 1992]. Las estructuras pierden gran parte de su capacidad de mantenerse a flote y pueden llegar hasta a volcar.

Larry Kuhlman, de Neal Adams Firefighter Inc., ha presenciado gran n&#250;mero de accidentes de este tipo. "Las plataformas se hunden por dos razones: una es la reducci&#243;n del peso espec&#237;fico del agua debido a la presencia de gas, y la otra es que el agua sube de nivel, llega hasta la cubierta y se introduce en los sistemas de conducci&#243;n interna. El gas asciende hasta la superficie muy deprisa y, en algunos casos, las plataformas se hunden en cuesti&#243;n de minutos", advierte. Los trabajadores que se lanzan al agua gasificada intentando salvarse descubren que se hunden, que ni con chaleco salvavidas flotan. "Es como saltar desde un avi&#243;n en vuelo sin paraca&#237;das", indica un superviviente.

La perforaci&#243;n del subsuelo es la manera m&#225;s habitual de liberar este enorme poder destructivo de la naturaleza; pero no la &#250;nica. Los corrimientos de tierra submarinos pueden sacar a la luz dep&#243;sitos de gas, que, liberado en grandes cantidades, desencadenar&#225; una cat&#225;strofe localizada. Si no hay tr&#225;fico mar&#237;timo, todo quedar&#225; en una mera an&#233;cdota; si un barco navega por las inmediaciones, casi con toda seguridad acabar&#225; en el fondo del mar. Experimentos llevados a cabo en el Instituto de Ciencias Oceanogr&#225;ficas de Gran Breta&#241;a han revelado qu&#233; ocurre a una embarcaci&#243;n que navega en una mezcla de gas y agua. La piscina permanece tranquila hasta que se produce el escape gaseoso. Entonces, el agua se convierte en un aut&#233;ntico infierno blanco, la turbulencia atrapa al nav&#237;o y &#233;ste se hunde. Esto es lo que, seg&#250;n Richard McIver, ocurre en el tri&#225;ngulo de las Bermudas: los sedimentos se rompen, el gas queda libre y, en su camino hacia la superficie, se traga los barcos.

Quienes han presenciado bajo las aguas del mar Caspio escapes de gas aseguran que, en ocasiones, la erupci&#243;n es tan violenta que puede llegar a haber "una columna de gas rodeada de agua, lo que da la impresi&#243;n de que el mar est&#225; hirviendo" [Simmons, 1992]. La descripci&#243;n, desde luego, se asemeja mucho a la &#250;ltima visi&#243;n que la leyenda atribuye a algunas de las v&#237;ctimas del tri&#225;ngulo de las Bermudas. Sin embargo, &#191;c&#243;mo puede afectar un escape de gas a un avi&#243;n? McIver se atreve a dar una respuesta. Mantiene que bastar&#237;a una chispa del motor para provocar una explosi&#243;n en un avi&#243;n que se adentrara en una nube de metano provocada por un escape submarino.

La hip&#243;tesis del geoqu&#237;mico es atractiva y est&#225; basada en hechos reales: m&#225;s de 40 plataformas y barcos perforadores se han hundido en todo el mundo debido a escapes de gas. Sin embargo, considerar esta teor&#237;a como la explicaci&#243;n a todas las desapariciones acaecidas en el tri&#225;ngulo de las Bermudas es casi tan grotesco como decir que todos platillos volantes son producto de confusiones con el planeta Venus. Cabe la posibilidad de que algunos siniestros tengan su origen en escapes masivos de gas metano, pero no hay que olvidar que la mayor&#237;a de los casos que sustentan el misterio tiene una explicaci&#243;n bastante m&#225;s prosaica.

&lt;strong&gt;La opini&#243;n de los hombres del mar&lt;/strong&gt;

"Podemos afirmar categ&#243;ricamente que las desapariciones [del tri&#225;ngulo de las Bermudas] se deben normalmente a condiciones meteorol&#243;gicas severas" afirma Norman Hooke, de la compa&#241;&#237;a de seguros Lloyd's, que a&#241;ade que "si se comprueba con detalle" cada uno de los &lt;em&gt;misteriosos incidentes&lt;/em&gt; que han conformado la leyenda, se ver&#225; que no han ocurrido como dicen Berlitz y compa&#241;&#237;a. La experiencia ya la hizo Lawrence David Kusche, que lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que los estudiosos de lo paranormal no investigan los casos en las fuentes, aderezan los incidentes con imaginativos detalles, localizan las desapariciones donde les viene en gana y hasta ocultan informaci&#243;n que podr&#237;a explicar el accidente.

Los guardacostas, los hombres que m&#225;s tiempo pasan en aguas del tri&#225;ngulo maldito, no han visto hombrecillos verdes en la zona. Respecto a las v&#237;ctimas de la regi&#243;n, el comandante James Howe cree que "se trata de gente que se mete en problemas debido a las condiciones meteorol&#243;gicas o por no estar preparados" [Simmons, 1992]. Los expertos en lo paranormal ignoran las manifestaciones de la Lloyd's y de la Guardia Costera de Estados Unidos. Ya en su primer libro sobre la misteriosa zona, el propio Berlitz recog&#237;a la opini&#243;n de los guardacostas. "Seg&#250;n nuestra experiencia -aseguraba en 1974 un portavoz del servicio de vigilancia- las fuerzas combinadas de la naturaleza y el car&#225;cter impredecible del ser humano pueden superar, muchas veces al a&#241;o, las m&#225;s ambiciosas narraciones de ciencia ficci&#243;n..." [Berlitz, 1974]. Veinte a&#241;os despu&#233;s, todav&#237;a hay quien cree que puede navegar entre Miami y Bahamas con "un mapa de carreteras o un mapa dibujado en una servilleta", indica Howe.

Bajo el agua, la opini&#243;n es a&#250;n m&#225;s contundente. El comandante Jacques Cousteau no ten&#237;a ninguna duda. "El tan comentado tri&#225;ngulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas -dec&#237;a-, sino un simple montaje publicitario que radica en el inter&#233;s de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo" [Semana, 1979]. El explorador submarino no vacilaba en calificar el misterio de "leyenda prefabricada". No le faltaba raz&#243;n.

 

&lt;strong&gt;
Notas&lt;/strong&gt;

Ben&#237;tez, Juan Jos&#233; [1985]: "Plat&#243;n -sin saberlo- describi&#243; Am&#233;rica". &lt;em&gt;El Correo Espa&#241;ol-El Pueblo Vasco&lt;/em&gt; (Bilbao), 14 de Enero.

Berlitz, Charles [1974]: &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo de las Bermudas&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;The Bermuda triangle&lt;/em&gt;]. Trad. de Jos&#233; Cayuela. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Los Jet", N&#186; 7). Barcelona 1982. 254 p&#225;ginas.

Berlitz, Charles [1977]: &lt;em&gt;Sin rastro&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Without trace&lt;/em&gt;]. Con la colaboraci&#243;n de J. Manson Valentine. Trad. de Traductores Diorki. Mundo Actual de Ediciones. Barcelona 1978. 243 p&#225;ginas.

Errigo, Angela [1979]: "El tri&#225;ngulo de las Bermudas". En Pick, Christopher (Ed.): &lt;em&gt;Misterios del mundo&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Mysteries of the world&lt;/em&gt;]. Prologado por Ian Wilson. Trad. de Carmen L&#243;pez Velasco. Editorial El&#233;xpuru. Bilbao 1980. 146-157.

Fermoselle, &#193;ngel F. [1991]: "Otra vez el tri&#225;ngulo de las Bermudas". &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; (Madrid), 18 de Mayo.

Kusche, Lawrence David [1975]: &lt;em&gt;El misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas solucionado&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;The Bermuda triangle mystery - solved&lt;/em&gt;]. Trad. de Carme Collell. Ediciones Sagitario. Barcelona 1977. 320 p&#225;ginas.

Lleget, M&#224;rius; y Kusche, Lawrence David [1979]: "El tri&#225;ngulo de las Bermudas desmontado punto por punto". &lt;em&gt;Algo&lt;/em&gt; (Barcelona), N&#186; 338 (Febrero), 90-102.

L&#243;pez, Jes&#250;s [1994]: "Luis Rold&#225;n desapareci&#243; en el tri&#225;ngulo de las Bermudas". &lt;em&gt;Noticias del Mundo&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 7 (7 de Noviembre), 3.

P&#233;rez, Alberto [1989]: "Llevados por el viento". &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 8 (Octubre), 30-41.

Randi, James [1982]: &lt;em&gt;Fraudes paranormales. Fen&#243;menos ocultos, percepci&#243;n extrasensorial y otros enga&#241;os&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Flim-flam! Psychics, Esp, unicorns and other delusions&lt;/em&gt;]. Prologado por Isaac Asimov. Trad. de Alejandro G. Tiscornia. Tikal Ediciones (Col. "Eleusis"). Gerona 1994. XVI + 347.

Semana [1979]: "El comandante Cousteau tira con bala: "&#161;El pretendido misterio del tri&#225;ngulo de las Bermudas es un camelo!"". &lt;em&gt;Semana&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; (9 de Junio).

Simmons, John [1992]: &lt;em&gt;The Bermuda triangle&lt;/em&gt;. Geofilms. Producido por Martine Benoit y John Simmons. Gui&#243;n de John Simmons. M&#250;sica de Tony Royden. Narradora: Juliet Stevenson. Duraci&#243;n: 50 minutos.

Spencer, John Wallace [1975]: &lt;em&gt;El limbo de lo perdido. Casos actuales de misterios marinos&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Limbo of the lost today&lt;/em&gt;]. Trad. de Consuelo Gonz&#225;lez Castresana. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Realismo Fant&#225;stico", N&#186; 81). Barcelona 1980. 240 p&#225;ginas.

Vignati, Alejandro [1975]: &lt;em&gt;El tri&#225;ngulo mortal de las Bermudas&lt;/em&gt;. Editorial ATE. Barcelona. 303 p&#225;ginas.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
    <closed-comments type="boolean">false</closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">472</comments-count>
    <created-at type="datetime">2007-06-15T16:03:03+02:00</created-at>
    <date type="datetime">2004-05-15T01:41:00+02:00</date>
    <id type="integer">10852</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-06-27T06:32:20+02:00</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>el-hombre-volvio-del-limbo-lo-perdido</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2004-05-15T01:41:40+02:00</published-at>
    <site-id type="integer">3</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>El hombre que volvi&#243; del limbo de lo perdido</title>
    <updated-at type="datetime">2009-06-27T06:32:21+02:00</updated-at>
  </post>
</posts>
