Chapoteando en el BBK Live Festival...
Dicen que Bilbao está de moda en lo que a cultura se refiere, y no iba a ser menos musicalmente hablando. Ahora tenemos el monte Kobetas para recibir a grupos consagrados y para todos los gustos. Los heavies, rockeros, tecnos, punkies, etc. Sin embargo, la organización de estos eventos es inversamente proporcional a la categoría de los artistas.
Supongo que el resto de festivales veraniegos que pululan por el país se lo montan mejor, de lo contrario se hubiesen extinguido hace años.
No es culpa de nadie haber pagado escrupulosamente mis 72 euros para empaparme durante diez horas seguidas. Pro sí lo es el hecho de que el recinto fuese un auténtico barrizal, a no ser que los organizadores del evento ignorasen el microclima de Bilbao. Vayamos por partes:
· Por alguna obscura razón (no tan oscura claro, simple consumismo mercantilista oportunista) no te dejaban salir del recinto una vez que entrabas por la “frontera” de los seguratas. Vamos, un secuestro en toda regla; a no ser que te hubieses costeado un bono de los 3 días, con el consiguiente privilegio de adjudicarte una pulsera y el derecho de entrar y salir con libertad.
Y yo me pregunto: ¿se pagaba por la música o por gastar dentro de los límites sonoros?
· Al franquear la entrada, unos niños contratados para el fin de semana tenían la “obligación” y el deber de cachearte, registrar los bolsos y confiscarte cualquier tipo de objeto, comida o bebida que considerasen oportuno.
Y yo me pregunto: ¿Es legal que alguien ajeno a los cuerpos de seguridad del estado te registre?
Que yo sepa, ni siquiera los guardias de seguridad de discotecas tienen derecho a hacerlo.
Y por otra parte, valga como símil el ejemplo de los cines. Antes en el de mi pueblo no te dejaban entrar con chucherías. No por manchar o molestar con la masticación al resto del público, no. Sino porque no resulta rentable que compres la chocolatina fuera del puestecillo de dentro.
· El beneficio es obvio: Por cada consumición alcohólica de vaso de tubo de garrafón, 6 euros.
· Además, tampoco era productivo instalar habitáculos de pladur para resguardarte de la fría lluvia.
Lo único que te ofrecían eran cubiertas de lonas de techumbre que no te guarecían de la mojadura lateral propulsada por el viento. Y por supuesto, si no copeabas el ron o whisky pertinente con su carpa, te echaban descarada e inhumanamente a chapotear a cielo raso bajo la lluvia.
De hecho, iba a los urinarios públicos para entrar en calor entre concierto y concierto, puesto que era el espacio cubierto más completo y sólido, eludiendo el hedor a meados y la chapa mojada.
Y respecto al acontecimiento más trascendental al fin y al cabo, los grupos musicales al menos no defraudaron. Si no fuese por su buena puesta en escena, excelentes ritmos, coreografías, no hubiera habido forma humana de soportar aquello. Lenny Kravitz estuvo prodigioso. R.E.M. quizá demasiado sedante para la que estaba cayendo. Y Prodigy fue capaz de rememorar los noventa con la misma energía apocalíptica punky-tecno-elecrónica.
¿QUÉ LLEVAMOS LAS ESPAÑOLAS EN EL BOLSO?
Acaba de salir a la luz un estudio tan estúpido que me abruma. Me revuelve las gallinejas y entresijos adivinar para qué ostias se invierte dinero en analizar lo que la mujer lleva en el bolso. Se pierden 2 meses de recursos económicos, humanos y materiales con un grupo de 600 féminas de 6 provincias de España para algo tan nimio e insustancial. La gente se aburre. ¿Y porqué no utilizan su imaginación en otras áreas más prácticas y necesarias como la investigación, el desarrollo, la ciencia, tecnología, medicina, salud y un largo etcétera? Además de que dudo que exista algún hombre que ignore el contenido del bolso de su pareja, hermana, madre o amiga. Ya sea porque acaba cargando él con el bulto o porque se lo cotillee con o sin su permiso. El caso es que estadísticas de este pelo dan una imagen de nuestro país bastante incompetente respecto a lo que debería suponer el desarrollo. En fin, a lo hecho pecho, de modo que si aún les queda alguna duda razonable de un tema que además está al alcance de la mano de cualquiera (valga el símil) os expongo gratis el interior estándar del mío:
- Cartera: con tarjetas, carnés, bonos de transporte, billetes, monedas, tiritas y algún ticket.
- Pañuelos de papel
- Tampones (sólo si toca)
- “Kit de viaje” de cepillo de dientes, crema e hilo dental.
- Móvil y dispositivo Bluetooth
- Mp3
- Agenda y bolígrafo
- Llaves de casa
- Pastillas de nicotina (esto es algo insólito pero si os despierta curiosidad os invito a leer mi artículo anterior sobre tabaquismo)
- Protector labial
- Crema solar protección total
Y más o menos eso es todo. A veces un pent drive, preservativo (sólo si toca) y poca variación más. Así que no sé para qué tanto estudio y tanta gilipollez. Es más, incluso añadiré que si llevo un bolso con 2 compartimentos “estancos”, muy práctico por cierto, separo la “zona seca” de la “húmeda”. A saber: la 1ª abarca la “papelería” (cartera, cleenex, agenda, tampax -sin usar claro, sino corresponderían al otro departamento-) y la “electrónica” (móvil, mp3, pentdrive y accesorios -auriculares, bluetooth-). Y la 2ª lo que es susceptible de mojarse (cepillo de dientes y demás), fluidos (crema solar) o viscosos (protector labial). Para el pastillero de nicotina reservo un lugar especial en un mini-bolsillo exterior y para las llaves otro interno de cremallera. Espero haber saciado la curiosidad de algún adolescente.
PRODUCTOS MILAGRO
Es un hecho probado y comprobado por todos que no existen. Pero ¿por qué se siguen comercializando y anunciando a diestro y siniestro? No sólo en tele tienda de madrugada, sino en herboristerías, supermercados, farmacias, gimnasios o internet. Todos son timos y, los que no, son ilegales por contener anfetaminas o similares; y aún así la gente los compra con la excusa de que “algo harán”. No sólo es un engaño moral y físico, sino también para el bolsillo. No es broma aquello de dieta y ejercicio. Realmente es absolutamente lo único que funciona, y lo peor es que lo sabemos, aunque haya gente que no quiera reconocerlo. Por la sencilla razón de que lo que triunfa en este mundo es el éxito sin esfuerzo. Bastan algunos ejemplos de eslóganes publicitarios del tipo: “aprende inglés sin estudiar”, “gimnasia pasiva”, “saunatronic”, “abdominazer”, “baba de caracol” y otras tantas memeces que se anuncian sin Leyes que los regulen. Seguro que la gente es capaz de ir a la oficina del consumidor y usuario si le han estafado en su tarifa telefónica o en un secador de pelo. Pero dudo que lo hagan porque no haya desaparecido su celulitis, sigan con cartucheras, el vientre abultado o el tríceps colgando después de probar y repetir con el producto de turno. Incluso aunque ofrezcan el reembolso de nuestro dinero, les daría vergüenza admitir su compra. Pues a mí me parece más bochornoso que se lucren sin decoro a costa de prometer mentiras. El verano acecha y las mujeres (sobre todo) sentimos pánico si no estamos estupendas de la muerte para lucir palmito en la playa. De acuerdo, porque eso de que “lo que importa es estar bella por dentro” es igual de tramposo que los productos milagro. Una cosa no tiene nada que ver con la otra, ni tienen porqué ir reñidas. Pero tan sólo malgastaremos nuestro tiempo y dinero si no hacemos caso omiso de la propaganda fraudulenta.
ADICTOS A LA ADICCIÓN
No pretendo hacer demagogia pero ¿Quién no tiene algún “vicio” o “adicción”? No sé si la R.A.E. ha rectificado su definición de achacar al adicto con drogas tóxicas o abuso del juego. Hoy uno se envicia a cualquier cosa, desde los trastornos de la conducta alimentaria, pasando por el consumo de sustancias (nicotina, alcohol, porros, cocaína, fármacos, etc.), o juegos de azar hasta las nuevas “tendencias” de engancharse a internet (Messenger, web Cam, foros/chat, páginas de sexo, apuestas, etc.) o a videoconsolas tipo la Wii ésa tan famosa con la que puedes coger hasta “codo de tenista”. ¿Acaso toda la sociedad está enferma? No creo que sea vicio ni aburrimiento ni atribuible a personas débiles o marginales. Creo que se reduce todo a problemas de una inadecuada canalización de la ansiedad. Desde tiempos grecolatinos las mujeres vomitaban y los hombres reventaban a comilonas en las termas. No hay suficiente tiempo ni dinero para tratar el estrés de la gente. No es rentable rehabilitar a la población afectada. Mejor enviarlos a centros de desintoxicación, psiquiátricos, cárceles. Mejor ofrecer metadona, sonda y suero, dietas, medicamentos o prohibición de entrada en casinos. Un caso muy común por ejemplo, el insomnio ¿Acaso los hipnóticos resuelven algo? Puede que te duerman como un ceporro las primeras noches pero, a la larga, o te acostumbras a ellos y luego tienes doble problema (deshabituarte a ellos y volver a conseguir otra táctica para dormir) o bien acabas como un zombi empastillado con espuma en la comisura de los labios.
GENTUZA DEL TRANSPORTE PÚBLICO
La gente es muy maleducada e impresentable en cuanto a comportamiento se refiere. Esta tarde en el metro los caretos eran más representativos que nunca. Un par de viejas me han sacado de quicio. Peleándose por cederse el asiento la una a la otra. Porque yo ya estaba sentada que si no las saco de dudas ipso facto. Otra tipa se me ha sentado al lado teniendo asientos “biplazas” libres por ahí. Y no es que me haya molestado su presencia (que también) sino que la muy guarra me ha hecho cargar sobre mis muslos con la bolsa de radiografías de 1 metro cuadrado, además de acarrear con el bolso, la gabardina y el paraguas, que descansaban plácidamente a mi lado. Y el colmo de los colmos es que el 99% ni articula palabra para sentarse sobre tus cosas, simplemente acercan su culo a cámara lenta y te miran con cara de perro hasta que te tienes que abalanzas r sobre tus pertenencias para que no se conviertan en papel de fumar húmedo. Porque ésa es otra, ¿por qué a la peña le suda tanto el trasero? No hay cosa que más asco dé que sentarse en un asiento recalentado. Si no llevas mp3 el infierno se hace insoportable. Miras derredor y te deprimes. Una sacándose un moco, el otro tocándose los huevos, un pedo por aquí, musiquilla reggaetón insufrible por allá.
Y el resto del trayecto en bus no ha sido más alentador, claro. Menos mal que el hedor a vinagre no ha durado más de 20 minutos. Algún piojoso se había echado la botella entera para narcotizar al resto de viajeros.
Espero que este populacho no se comporte igual en su coche, con sus hijos, su parienta o su madre.
Inciso: este artículo es decididamente burlón y sarcástico, obviamente. Así que no sé dé por aludido ni se ofenda el que sienta lo mismo que yo.
Despedida “a medias”
Hola blogueros, me da mucha penita pero he decidido dedicar el menor tiempo posible a mi bitácora.
Prácticamente me acabo de iniciar y lo hago porque me encanta la literatura y los medios de comunicación; vamos, expresarme verbalmente.
Siempre he tenido diarios de pequeñita y no tan pequeña.
Con estos adelantos tecnológicos, además de que la tinta perdura eternamente y no se pierden o te los cotillea nadie indeseable sin permiso, tengo la oportunidad de contrastar ideas y dialogar, lo cual es muy enriquecedor.
Lo digo porque yo también opino, como muchos, que es “una plantita que hay que regar”, pero ahora tendré que reprimirme a escribir de vez en cuando y, sobre todo, más escuetamente.
Lo hago por problemas de salud. No me conviene pasar más horas al ordenador de las estrictamente necesarias. Sé que mi única “medicina” es el ejercicio físico y un sueño reparador por lo que, quitando las horas en las que debiera dormir, las de jornada laboral, las de ingesta alimenticia, las de echar un vistazo a los correos y las de practicar deporte, me debiera quedar escaso tiempo para esto, que es lo que deseo, pues eso significaría que estoy haciendo lo que me conviene.
Además, el único hobbie que me apasiona más que la escritura es la pintura, y todo no se puede.
Pero me conozco y, de vez en cuando le daré a la tecla, para regocijo o disgusto de vosotros.
“Musu handi bat” para todos
ESTÉTICA DESFASADA-ACTUAL
Allá por 1991 empecé a pintarme artesanalmente dibujos en las uñas y a ponerme cascabeles, plumas, trenzas y colorines en el pelo. Así que además de Alaska y yo la gente no lo veía “normal”. Luego siguieron las rastas, múltiples piercings, etc. Lo más escandaloso ha sido un tatoo en el tórax desde el cuello hasta el ombligo.
Nunca le he dado a las drogas duras ni he sido una pasota ignorante. De hecho tengo estudios universitarios superiores. Y no lo digo por fardar, sino porque no tengo complejo carcelario ni macarra.
El caso es que el tatuaje es la “locura” más reciente, pero de la que, aunque no me arrepiento, tampoco puedo permitírmelo. Actualmente llevo melena tradicional y no conservo ninguno de los 6 piercings (4 de ellos los llevaba en la cara). Pero el dragón azul cantoso no hay quien lo disimule si no es con alzacuellos.
Y no es que tenga que ocultarlo por mí, sino por la imagen de cara al público.
No puedo ir a una oficina teniendo que demostrar mi profesionalidad a pesar de ser mujer y a pesar de tener aspecto pendenciero.
Nunca lo he considerado “una moda”, aunque tampoco es ninguna forma de vida, ni de identificación social.
Y no predico precisamente con el ejemplo, pero si regresara 6 ó 7 años atrás en el tiempo, probablemente me hiciera el tatuaje también, pero con el detalle de bajarlo unos centímetros para ocultarlo o mostrarlo cuando me de la gana y sin problemas.
Lo que si es primordial es hacerlo en un local homologado y de confianza. No merece la pena arriesgar la salud por ahorrarse unos pocos euros. Es preferible esperar a podernos permitir el lujo y pagar por uno bueno.
Y no me refiero a una micro-pigmentación duradera y estética, que también, sino que reúna condiciones higiénico-sanitarias.
No basta con asegurarse de que las agujas sean desechables (¡Qué mínimo!) o que tenga una autoclave para esterilizar. Informaros previamente para que no os engañen. Desinfectar el instrumental y el habitáculo requiere ciertas temperaturas durante cierto tiempo, lo cual está perfectamente definido y estipulado por AENOR e ISO, por ejemplo.
Y con esto tampoco doy ejemplo, desgraciadamente. Yo tuve la osadía de exponerme a un tipo salido de un anuncio del periódico, en una camilla tercermundista, sufriendo 5 horas diarias durante una semana, y soportando el dolor de incidir día tras día sobre la herida con su pulso tembloroso, mientras el individuo derramaba su sudor en mis tetas.
EL MISTERIO DE LOS CALCETINES
¿Dónde van aquellos calcetines desparejados que se pierden misteriosamente en algún agujero negro del cúmulo de ropa sucia?
Yo tengo un truco: guardo una bolsita con los calcetines “nones” en el respectivo cajón de ropa interior y, cuando brotan enigmáticamente de algún recoveco de la lavadora, el tendedero, el ocultismo de la parte interna de los pies de la cama o de debajo de ella, puedo rescatar a su pareja del fardo y desposarlos de nuevo en mis pies.
Así siempre estreno calcetines nuevos.
Jurisprudencia “de balde”
La burocracia “necesaria” para tener acceso a “justicia gratuita” es tan engorrosa y desagradable que parece como si te estuvieran haciendo un favor que además no mereces. Tienes que demostrar tu insolvencia peregrinando de institución en institución de las administraciones públicas como si tratasen de avergonzarte por no contribuir con hacienda y la seguridad social. El caso es que yo soy ciudadana del País Vasco de nacimiento y mayor de edad y si actualmente no tengo nómina y he cotizado mínimamente no es por gusto ni capricho. Estar en la miseria no es plato de buen gusto para nadie y tener que solicitar asistencia jurídica tampoco, ya que implica tener un problema de la índole que sea. Llevo varios meses reuniendo el papeleo y las 2 últimas veces que he ido a los juzgados a entregar la documentación me faltaba algún otro insólito papel. Y por cierto su horario de atención al “pobre” se reduce de lunes a jueves de 9 a 12.30h. y, si no quieres esperar semejante cola, ya advierten ir de 9 a 10h. Creo que no me queda ningún organismo al que no haya acudido en repetidas ocasiones en los últimos meses, y total, para no conseguir nada aún: Ayuntamiento, Hacienda Foral, Diputación, Bancos (¡aunque sea justificante de cancelación de cuentas!), Tesorería de la Seguridad Social, INEM, etc., además de solicitudes telefónicas y por correo ordinario, que al menos no tienes que perder una mañana de trámites pero te obliga a esperar hasta 10 días para recibir el puñetero papel. Es un boicot para transigir o desistir.
Buenas intenciones
Ahora viene la cuesta de enero y los buenos propósitos. Ellos, pedir un aumento de sueldo. Ellas, apuntarse al gym. Es de risa. Ni unos ni otros cumplen lo que se proponen, puesto que empezar un nuevo año no supone un cambio en la vida de nadie, excepto lo que en realidad significa, un día más, o uno menos (de vida). Resulta igual de estúpido creernos que vamos a cambiar y que se abre una nueva oportunidad sólo porque nos lo diga el calendario o las revistas del quiosco. Yo dejé de fumar el 7 de febrero de 2005, antes de la ley antitabaco (por lo tanto no era una imposición) y ni siquiera era lunes (ése día mágico para las dietas). Se trata de estar concienciados interiormente, y eso no surge más que cuando uno lo desea intrínsecamente.
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