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¿QUÉ LLEVAMOS LAS ESPAÑOLAS EN EL BOLSO?

Acaba de salir a la luz un estudio tan estúpido que me abruma. Me revuelve las gallinejas y entresijos adivinar para qué ostias se invierte dinero en analizar lo que la mujer lleva en el bolso. Se pierden 2 meses de recursos económicos, humanos y materiales con un grupo de 600 féminas de 6 provincias de España para algo tan nimio e insustancial. La gente se aburre. ¿Y porqué no utilizan su imaginación en otras áreas más prácticas y necesarias como la investigación, el desarrollo, la ciencia, tecnología, medicina, salud y un largo etcétera? Además de que dudo que exista algún hombre que ignore el contenido del bolso de su pareja, hermana, madre o amiga. Ya sea porque acaba cargando él con el bulto o porque se lo cotillee con o sin su permiso. El caso es que estadísticas de este pelo dan una imagen de nuestro país bastante incompetente respecto a lo que debería suponer el desarrollo. En fin, a lo hecho pecho, de modo que si aún les queda alguna duda razonable de un tema que además está al alcance de la mano de cualquiera (valga el símil) os expongo gratis el interior estándar del mío:

  • Cartera: con tarjetas, carnés, bonos de transporte, billetes, monedas, tiritas y algún ticket.
  • Pañuelos de papel
  • Tampones (sólo si toca)
  • “Kit de viaje” de cepillo de dientes, crema e hilo dental.
  • Móvil y dispositivo Bluetooth
  • Mp3
  • Agenda y bolígrafo
  • Llaves de casa
  • Pastillas de nicotina (esto es algo insólito pero si os despierta curiosidad os invito a leer mi artículo anterior sobre tabaquismo)
  • Protector labial
  • Crema solar protección total

Y más o menos eso es todo. A veces un pent drive, preservativo (sólo si toca) y poca variación más. Así que no sé para qué tanto estudio y tanta gilipollez. Es más, incluso añadiré que si llevo un bolso con 2 compartimentos “estancos”, muy práctico por cierto, separo la “zona seca” de la “húmeda”. A saber: la 1ª abarca la “papelería” (cartera, cleenex, agenda, tampax -sin usar claro, sino corresponderían al otro departamento-) y la “electrónica” (móvil, mp3, pentdrive y accesorios -auriculares, bluetooth-). Y la 2ª lo que es susceptible de mojarse (cepillo de dientes y demás), fluidos (crema solar) o viscosos (protector labial). Para el pastillero de nicotina reservo un lugar especial en un mini-bolsillo exterior y para las llaves otro interno de cremallera. Espero haber saciado la curiosidad de algún adolescente.

GENTUZA DEL TRANSPORTE PÚBLICO

La gente es muy maleducada e impresentable en cuanto a comportamiento se refiere. Esta tarde en el metro los caretos eran más representativos que nunca. Un par de viejas me han sacado de quicio. Peleándose por cederse el asiento la una a la otra. Porque yo ya estaba sentada que si no las saco de dudas ipso facto. Otra tipa se me ha sentado al lado teniendo asientos “biplazas” libres por ahí. Y no es que me haya molestado su presencia (que también) sino que la muy guarra me ha hecho cargar sobre mis muslos con la bolsa de radiografías de 1 metro cuadrado, además de acarrear con el bolso, la gabardina y el paraguas, que descansaban plácidamente a mi lado. Y el colmo de los colmos es que el 99% ni articula palabra para sentarse sobre tus cosas, simplemente acercan su culo a cámara lenta y te miran con cara de perro hasta que te tienes que abalanzas r sobre tus pertenencias para que no se conviertan en papel de fumar húmedo. Porque ésa es otra, ¿por qué a la peña le suda tanto el trasero? No hay cosa que más asco dé que sentarse en un asiento recalentado. Si no llevas mp3 el infierno se hace insoportable. Miras derredor y te deprimes. Una sacándose un moco, el otro tocándose los huevos, un pedo por aquí, musiquilla reggaetón insufrible por allá.

Y el resto del trayecto en bus no ha sido más alentador, claro. Menos mal que el hedor a vinagre no ha durado más de 20 minutos. Algún piojoso se había echado la botella entera para narcotizar al resto de viajeros.

Espero que este populacho no se comporte igual en su coche, con sus hijos, su parienta o su madre.

Inciso: este artículo es decididamente burlón y sarcástico, obviamente. Así que no sé dé por aludido ni se ofenda el que sienta lo mismo que yo.

FAMOSILLOS DE MIERDA

Hace demasiado tiempo que no escribo en mi blog y si ahora lo hago es por necesidad psicológica de publicar mis pensamientos. Vivimos en un mundo de mierda lleno de mierdecillas. Mierdecillas tipo famosos de “pego” que no dan un palo al agua y viven del cuento por acostarse con fulanito o decir que lo hacen.

Personajes salidos de reality-shows ignorantes y vulgares que se llenan los bolsillos en la tele-basura.

Sujetos que utilizan su apellido célebre para prorrogar la popularidad aunque carezcan de talento alguno.

Es indignante que un chiquilicuatre se pasee por los programas de turno haciendo el papel de freeki escudándose en un concurso de ¿música? O que un alcalde ladrón folclórico siga robando gracias a la audiencia.

Los ejemplos son tan numerosos como extensa es la prole de afamados anormales que en lugar de vender su “arte” comercian con su “vida privada”.

Me hierve la sangre que semejantes necios se ganen el sustento (o el apartamento en Marina-dor) despachando mediocridad y cretinismo. Hace 50 años la única manera de triunfar en la vida era trabajar desde los 14 años.

Hoy en día desde las desgracias y calamidades hasta los amoríos, pasando por las barbaridades y disparates, pueden ser un auténtico filón de oro.

ESTÉTICA DESFASADA-ACTUAL

Allá por 1991 empecé a pintarme artesanalmente dibujos en las uñas y a ponerme cascabeles, plumas, trenzas y colorines en el pelo. Así que además de Alaska y yo la gente no lo veía “normal”. Luego siguieron las rastas, múltiples piercings, etc. Lo más escandaloso ha sido un tatoo en el tórax desde el cuello hasta el ombligo.

Nunca le he dado a las drogas duras ni he sido una pasota ignorante. De hecho tengo estudios universitarios superiores. Y no lo digo por fardar, sino porque no tengo complejo carcelario ni macarra.

El caso es que el tatuaje es la “locura” más reciente, pero de la que, aunque no me arrepiento, tampoco puedo permitírmelo. Actualmente llevo melena tradicional y no conservo ninguno de los 6 piercings (4 de ellos los llevaba en la cara). Pero el dragón azul cantoso no hay quien lo disimule si no es con alzacuellos.

Y no es que tenga que ocultarlo por mí, sino por la imagen de cara al público.

No puedo ir a una oficina teniendo que demostrar mi profesionalidad a pesar de ser mujer y a pesar de tener aspecto pendenciero.

Nunca lo he considerado “una moda”, aunque tampoco es ninguna forma de vida, ni de identificación social.

Y no predico precisamente con el ejemplo, pero si regresara 6 ó 7 años atrás en el tiempo, probablemente me hiciera el tatuaje también, pero con el detalle de bajarlo unos centímetros para ocultarlo o mostrarlo cuando me de la gana y sin problemas.

Lo que si es primordial es hacerlo en un local homologado y de confianza. No merece la pena arriesgar la salud por ahorrarse unos pocos euros. Es preferible esperar a podernos permitir el lujo y pagar por uno bueno.

Y no me refiero a una micro-pigmentación duradera y estética, que también, sino que reúna condiciones higiénico-sanitarias.

No basta con asegurarse de que las agujas sean desechables (¡Qué mínimo!) o que tenga una autoclave para esterilizar. Informaros previamente para que no os engañen. Desinfectar el instrumental y el habitáculo requiere ciertas temperaturas durante cierto tiempo, lo cual está perfectamente definido y estipulado por AENOR e ISO, por ejemplo.

Y con esto tampoco doy ejemplo, desgraciadamente. Yo tuve la osadía de exponerme a un tipo salido de un anuncio del periódico, en una camilla tercermundista, sufriendo 5 horas diarias durante una semana, y soportando el dolor de incidir día tras día sobre la herida con su pulso tembloroso, mientras el individuo derramaba su sudor en mis tetas.

Buenas intenciones

Ahora viene la cuesta de enero y los buenos propósitos.

Ellos, pedir un aumento de sueldo.

Ellas, apuntarse al gym.

Es de risa. Ni unos ni otros cumplen lo que se proponen, puesto que empezar un nuevo año no supone un cambio en la vida de nadie, excepto lo que en realidad significa, un día más, o uno menos (de vida). Resulta igual de estúpido creernos que vamos a cambiar y que se abre una nueva oportunidad sólo porque nos lo diga el calendario o las revistas del quiosco. Yo dejé de fumar el 7 de febrero de 2005, antes de la ley antitabaco (por lo tanto no era una imposición) y ni siquiera era lunes (ése día mágico para las dietas). Se trata de estar concienciados interiormente, y eso no surge más que cuando uno lo desea intrínsecamente.

No ser joven no es tan malo

Me saca de quicio que todo el mundo se quiera poner la etiqueta de “joven”. Hoy en día, las palabras “maduro”, “mayor”, “adulto”, etc. dan fobia. Y es que actualmente son “zagales” los trinteañeros o incluso “cuarentones”. Ajajaaja, suena despectivo que te llamen “señor/a”. ¿Porqué tanto afán por ser perpetuamente adolescentes?Antes con 30 ya estaban requetecasados, con hijos, hipoteca y trabajo estable. Ahora ni siquiera no nos hemos ido de casa (de nuestros padres, claro), e incluso algunos esperan que la palmen para hacerse con el piso pagado. Las cosas han cambiado, sí, ahora todo se retrasa muchísimo. Además no está claro el límite de la edad infantil, adulta, madura, 3ª edad y demás; creo que se habla incluso de una 4ª edad. Antes un crío lo era hasta los 14 por lo menos. Ahora andan con novios y novias desde el jardín de infancia, jejeeje, se tiran los tejos casi desde el carricoche. Lo cierto es que antes éramos “rosas” y “azules”, “muñecas” o “coches y balones”. El resto eran “chicazos” o “maricas”. Bueno, en eso sí que hemos mejorado. También hemos cambiado mucho en la forma de divertirnos. Me acuerdo del “barrenón”, “el cinturón” (un poco bestias, sí, pero muy divertidos, ahora los niños se protegen demasiado, así que luego se nos mueren de un simple resfriado o de cualquier otro virus o bacteria), de jugar en el barro, en los charcos a cazar “sapaburus” o cortar rabos de lagartijas. Hombre, lo de las videoconsolas dicen que también tiene su lado positivo, que si preparan para enfrentarse con éxito a las nuevas tecnologías de la vida adulta y bla bla bla. Pero yo si tuviera hijos preferiría que compartiese los juguetes en el patio o que subiese a casa de los vecinos el 6 de enero o que corriese y brincase como alma que lleva el diablo (sin miedo a que se rompa, porque… ¿Quién no se ha hecho una brecha con los patines, la bici o el “sancheski”, y …. ¡aquí estamos, vivitos y coleando!) a que estuviera cabizbajo con una “play” entre las manos. AH!, yo fui de las “antiguas” y no por eso dejo de adaptarme perfectamente a las nuevas técnicas de este siglo.

TCA

La gente profana cree que los trastornos alimentarios son la última moda adolescente. Es una barbaridad como la de quienes digan que el sida nació el siglo pasado con el florecimiento de homosexuales. No son una tendencia moderna, ni pertenece a las chicas quinceañeras, ni mucho menos son enfermedades de ahora. Aunque esta enfermedad se ha convertido en una epidemia en los últimos 50 años, ya se tiene noticia de ella incluso en la antigüedad; por ejemplo, en el Imperio romano se producía en los niveles sociales más elevados, y consistía en la ingesta abundante y de forma compulsiva de comida durante los banquetes y el posterior vómito de ésta, de una forma reiterada.

Aunque proliferan multitud de instituciones sanitarias y asociaciones para tratar a estos enfermos, por increíble que parezca la forma de encauzar estos problemas en la actualidad presenta un vacío en cuanto a analizar las CAUSAS que los originan y no solamente tratar las CONSECUENCIAS que originan, esto es, sus síntomas físicos

Así pues, los enfermos crónicos que precisan de hospitalización para reducir la sobreingesta mediante un plan de comidas hipocalórico (caso de bulímicos con sobrepeso, comedores compulsivos, etc.) o para alimentarles por sonda o a través de una dieta específica hipercalórica (anorexia nerviosa restrictiva, bulimia purgativa, etc.), no tienen otra opción que el ingreso en la Unidad de Psiquiatría de un hospital, ya que en la mayoría de hospitales se engloban en una única área a todos los enfermos mentales. Puesto que estos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) deberían diferenciarse y tratarse de forma específica, aún cuando no se requiera llegar a esos extremos, al igual que existe un sector hospitalario de desintoxicación para drogadictos, debiera existir uno con el fin de cambiar los pensamientos distorsionados, reforzar la autoestima, impedir o frenar las autolesiones y, en definitiva, saber enfrentar racionalmente las emociones y relativizarlas, sin la necesidad de utilizar la comida en exceso o en defecto.

En los últimos años los TCA se han asentado en las sociedades desarrolladas, de forma que actualmente proliferan multitud de instituciones sanitarias, asociaciones, clínicas, etc. que tratan estos problemas.

Los grupos de autoayuda que existen en Bizkaia son ACABE, CCA y ADANER, siendo ésta última de ámbito nacional aunque no tiene sede en el País Vasco y sólo dispone de un teléfono de contacto.

Estas asociaciones tienen en líneas generales una duración de una vez por semana y, consecuentemente, muchos enfermos se desalientan por un progreso lento y acaban abandonando sin compromiso alguno.

Actualmente existen multitud de variantes de los TCA, siendo los más comunes:

- Anorexia Nerviosa: (AN) de tipo “restrictivo” o “compulsivo/purgativo”.

- Bulimia Nerviosa: (BN) de tipo “purgativo” o “no purgativo”.

- Trastorno Alimentario No Especificado: (TANE), el “trastorno por atracones”, “trastorno nocturno”, “bulimarexia”, “ortorexia”, etc.

· La asociación ACABE atiende exclusivamente la anorexia y bulimia nerviosa, de forma que quedan excluidos los demás trastornos de la conducta alimentaria Cuenta con psicólogos, que a su vez llevan la administración, y un monitor de actividades varias. Ofrece grupo para afectados y para familiares moderados por un psicólogo, acudiendo el año 2006 sesenta y siete personas, aunque no han permanecido ni la tercera parte, quedando incluso reducidos algunos grupos a 2 personas. La frecuencia para los enfermos es una vez por semana, aunque se da la posibilidad de elegir entre 3 días diferentes, y para los familiares es cada quince días. Su virtud radica en que sólo cuesta 36 euros al año, pero su eficacia es muy lenta puesto que cada año repiten más de la mitad de los pacientes.

  • La asociación de Comedores Compulsivos Anónimos (CCA), como su nombre indica, sólo trata esta patología por medio de grupos de autoayuda de los afectados, sin ningún profesional involucrado y a través de un programa de “doce pasos” y “doce tradiciones” que tiene su origen en los grupos de Alcohólicos Anónimos. La asistencia también es una vez por semana y cada persona se responsabiliza de una actividad para mantener la Asociación en su localidad (tesorería, literatura, acogida de recién llegados, etc.) y se sustenta gracias a las aportaciones de cada uno en cada reunión (mínimo 2 euros/persona/día). Como inciso reseñar que basan su curación en la creencia de un “Poder Superior”, incluso para los ateos o agnósticos, puesto que A.A. fue creado por un cura, de forma que se tienen que abstener los no creyentes o bien auto-engañarse.

Por tanto se deberían crear nuevos centros donde:

Ofrecer un servicio más amplio que abarca a un mayor sector de la población, cubriendo las carencias que existen en Bizkaia en cuanto a que sólo se tratan los TCA más comunes (caso de Acabe) o una sicopatología muy específica (caso de CCA), pero no existe un centro donde puedan recuperarse tanto de los habituales TCA como de los diagnósticos más recientes.

• No cerrasen en agosto (como lo hacen todas las instituciones) puesto que la enfermedad tampoco descansa en verano.

• Además el tratamiento grupal debiera ser de frecuencia diaria para que se puedan corregir los hábitos y focalizar los problemas que vayan surgiendo, así como garantizar la recuperación posterior con un seguimiento en casa o en el centro periódicamente, sin que suponga un elevado coste para las familias.

Así mismo, existen más centros de rehabilitación física que psíquica para estos temas, que aunque si bien es cierto que son imprescindibles en el caso de que peligre la subsistencia, no es menos necesaria la terapia mental, procurando reducir al máximo los casos de suicidios, sobre todo en bulímico/as.

Carnavales

Los carnavales son una oportunidad para que brote el esperpento que llevamos dentro y fluya la parte divertida que nos mutila la sociedad. En realidad el resto de los 364 días vamos más disfrazados que ese día en el que nos quitamos la careta y nos pintamos de pintamonas. Queda muy lejos el día en el que las apariencias queden relegadas precisamente a eso: apariencias.

¿Por qué tengo que esconder mi tatuaje para un trabajo “serio”? ¿Por qué señalamos con el dedo al de otra raza/cultura cuando hay que echar la culpa de algo? ¿Por qué se presupone todo al primer golpe de vista?

Una chica “guapa” tiene que demostrar que, además de estar igual de capacitada que un hombre para tal o cual cosa, no es tonta. Un chico “cachas” tiene que ir de intelectual por la vida, no vaya a ser que sea un “musculitos descerebrado”. Un/a “feo/a” tiene que ir de simpático/a rompedor, porque alguna baza hay que buscarle.

En definitiva, esta sociedad se dedica a etiquetar y clasificar al personal como si se tratara de elementos químicos que hay que ordenar en la tabla periódica, cuando somos los seres más complejos (sabidos hasta ahora) formados por millones de células, átomos, moléculas y con capacidad de raciocinio.

Los carnavales son la oportunidad de salirnos de la norma sin que nadie nos tache de locos o, peor aún, de “inclasificables “o “raros”. Que nos enteremos todos de una vez: No hay nadie “normal” y el que se lo crea es el más anormal de todos.

¡Ale! ¡A disfrutar y disfrazarse como locos!

FE

Postura “religiosa”:

No creo en Dios. Antes era católica apostólica romana, después agnóstica y ahora felizmente atea.

Ésta es la conclusión (intransferible y personal) a la que he llegado en la vida. Pienso que todas las doctrinas son una secta cuando son minoría y reciben la categoría de religión cuando la practican un grupo considerable de fieles. Así pues, son herejía o creencia divina dependiendo del número de fanáticos. Con todos mis respetos absolutos por los creyentes manifiesto mi actitud. Es más, no sólo recibí el sacramento del bautismo y comunión, sino que incluso hice la confirmación en la edad en la que se supone que tienes dos dedos de frente. Inclusive se me pasó por la cabeza ser monja o misionera. Menos mal que vi la luz a edad no demasiado tardía. Puede que penséis que intento polemizar o escandalizar al personal, pero nada más lejos de mis intenciones. Se supone que estamos en un estado laico (aunque en la realidad la iglesia está muy vinculada al gobierno) y se puede uno manifestar sin que le quemen en la inquisición. La iglesia (hablo de los católicos porque es lo más cercano que he vivido, pero tengo un criterio análogo extensible a las demás) la inventó el hombre y de mala manera, porque lo que predicaba el figurado Jesús era una sociedad lineal e igualitaria, y no una jerarquía de poderes como es el clero, desde el papa, obispos, arzobispos, cardenales, etc. hasta un simple cura de pueblo. Por no hablar de que de dónde se han sacado eso de el celibato, castidad, ser virgen hasta el matrimonio, hacer el amor para procrear y demás patrañas. ¿No es el sexo y el amor algo bueno? ¿Acaso es pecado? Hay millones de cosas que refutar y rebatir y no sabría por dónde seguir, así que reseñaré lo que se me vaya ocurriendo. Además del invento de la iglesia (que al menos reconocen que “a veces se equivocan” como en el caso de quemar en la hoguera a los herejes que defendían el heliocentrismo y demás) el invento de “nuestro dios” también me parece dudoso. Y por cierto me parece un dios castigador y sufridor. Desde la época de las cavernas los hombres tenían preguntas sin respuesta que causaba incertidumbre e infundía miedo. Frente a esto ingeniaron dioses a la carta; el del trueno, la lluvia, las cosechas y un largo etcétera. Así se quedaban tranquilos respecto a lo que no entendían. A pesar de la supuesta evolución racional del ser humano actuamos exactamente igual que los prehistóricos. Yo no me trago que proceda de la costilla de Adán, que hallamos sido malos por naturaleza, que nos merezcamos ser expulsados del paraíso, que si no eres buenos vas (bueno, ibas) al purgatorio o al limbo o eso (no me acuerdo bien), que San Pedro decida qué suerte te mereces correr; que si eres malo arderás en los infiernos… Para colmo a la gente le gustan las desgracias. Éste dios no es rico, acomodado, divertido o exitoso. Es un hombre que acaba crucificado y eso se venera porque nos sentimos identificados con las miserias y pensamos que nosotros no estamos mal, que él lo pasó peor y eso es glorioso, aunque no podamos pagar la hipoteca en vida, sobrevivamos a nuestros hijos o nuestra vida sea un infierno a pesar de que el reino de los cielos nos lo han prometido.

Por último recalcar que este manifiesto no pretende ofender ninguna creencia y que las restantes son tan lícitas como la mía. Respeto a todo el mundo y culturas y no critico a nadie. Hasta yo reconozco que cuando esté agonizando por supuesto que voy a volver a ser católica apostólica romana. Aunque pienso firmemente que después no hay nada, la no existencia, el vacío. La muerte es lo único que no tiene remedio, así que si pudiera ganar algo me apuntaré al carro y pediré la extrema-unción y redimir mis pecados. Suena macabro o, más bien, a chiste. Yo también soy humana y con miedos y, es más, sé que los creyentes son más felices.

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Gallinejas y Entresijos

Soy una chica de Bizkaia con turbaciones ante esto que llaman primer mundo

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