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TABAQUISMO

El 7 de febrero del 2005 dejé el tabaco tras 11 años de fumeteo empedernido. De todos es sabido que se mejora en calidad de vida; solía tener “pitidos” en el pecho, cansancio constante, 2 bronquitis por año y resfriado casi perpetuo. Fumaba incluso enferma entre flema y flema. Pero también se paga un precio al dejar el “vicio”. La adicción sigue latente, aunque sea “ex fumadora”. No se olvida el sabor del humo, la falsa tranquilidad que inhalabas con cada bocanada, la sensación de tener la situación bajo control… Yo al menos no soy capaz de vivir sin “muletas” externas que me ayuden a afrontar los problemas. Del cigarro he pasado a los comprimidos de nicotina, y creo que ingiero más cantidad de esta sustancia que entonces. Ni quiero ni pretendo ni me propongo ni me da la gana dejarla. Tengo el consuelo de que el chupar nicotina no provoca cáncer, aunque amarillea los dientes igual. Hay muchos grados de dependencia. Yo creo que tenía (perdón, tengo) el máximo. Y no sólo con esta sustancia, sino con todas aquellas que son capaces de crearte la necesidad de consumirlas con asiduidad. No es que sea poli-adicta, ni mucho menos. No me drogo, más que nada porque tampoco he querido probar (al menos no más de 1 vez) por si las moscas. Pero sí tomo mi “dosis” de cafeína, teína, chocolate y, como no, nicotina. Y todo ello a diario. Ya no salgo de madrugada a buscar cigarrillos, pero puedo hacerlo para “asaltar” una máquina expendedora de chocolatinas en caso necesario. Lo que quiero decir es que hay multitud de alimentos, componentes, aditivos y demás, que enganchan y seducen irresistiblemente. Pero la mayoría de ellas son legales y no provocan enfermedades, por lo que prefiero no pasar el calvario del “mono” de la abstinencia y seguir consumiéndolas. Aunque no lo parezca, no fue fácil cambiar el pitillo por la pirula. Probé la acupuntura, homeopatía, leí Best-Seller acerca de dejar de fumar, hice terapias de grupo y nada me ayudó. Sólo mi obstinación y determinación personal. No creo que el resto del mundo ex fumador haya sustituido el tabaquismo por las pipas, los chupa-chups o las gominolas o, al menos, no permanentemente. De modo que talvez sea un caso insólito de debilidad, o quizá me destetaron prematuramente o me amantaron hasta los 14, quien sabe.

PRODUCTOS MILAGRO

Es un hecho probado y comprobado por todos que no existen. Pero ¿por qué se siguen comercializando y anunciando a diestro y siniestro? No sólo en tele tienda de madrugada, sino en herboristerías, supermercados, farmacias, gimnasios o internet. Todos son timos y, los que no, son ilegales por contener anfetaminas o similares; y aún así la gente los compra con la excusa de que “algo harán”. No sólo es un engaño moral y físico, sino también para el bolsillo. No es broma aquello de dieta y ejercicio. Realmente es absolutamente lo único que funciona, y lo peor es que lo sabemos, aunque haya gente que no quiera reconocerlo. Por la sencilla razón de que lo que triunfa en este mundo es el éxito sin esfuerzo. Bastan algunos ejemplos de eslóganes publicitarios del tipo: “aprende inglés sin estudiar”, “gimnasia pasiva”, “saunatronic”, “abdominazer”, “baba de caracol” y otras tantas memeces que se anuncian sin Leyes que los regulen. Seguro que la gente es capaz de ir a la oficina del consumidor y usuario si le han estafado en su tarifa telefónica o en un secador de pelo. Pero dudo que lo hagan porque no haya desaparecido su celulitis, sigan con cartucheras, el vientre abultado o el tríceps colgando después de probar y repetir con el producto de turno. Incluso aunque ofrezcan el reembolso de nuestro dinero, les daría vergüenza admitir su compra. Pues a mí me parece más bochornoso que se lucren sin decoro a costa de prometer mentiras. El verano acecha y las mujeres (sobre todo) sentimos pánico si no estamos estupendas de la muerte para lucir palmito en la playa. De acuerdo, porque eso de que “lo que importa es estar bella por dentro” es igual de tramposo que los productos milagro. Una cosa no tiene nada que ver con la otra, ni tienen porqué ir reñidas. Pero tan sólo malgastaremos nuestro tiempo y dinero si no hacemos caso omiso de la propaganda fraudulenta.

ADICTOS A LA ADICCIÓN

No pretendo hacer demagogia pero ¿Quién no tiene algún “vicio” o “adicción”? No sé si la R.A.E. ha rectificado su definición de achacar al adicto con drogas tóxicas o abuso del juego. Hoy uno se envicia a cualquier cosa, desde los trastornos de la conducta alimentaria, pasando por el consumo de sustancias (nicotina, alcohol, porros, cocaína, fármacos, etc.), o juegos de azar hasta las nuevas “tendencias” de engancharse a internet (Messenger, web Cam, foros/chat, páginas de sexo, apuestas, etc.) o a videoconsolas tipo la Wii ésa tan famosa con la que puedes coger hasta “codo de tenista”. ¿Acaso toda la sociedad está enferma? No creo que sea vicio ni aburrimiento ni atribuible a personas débiles o marginales. Creo que se reduce todo a problemas de una inadecuada canalización de la ansiedad. Desde tiempos grecolatinos las mujeres vomitaban y los hombres reventaban a comilonas en las termas. No hay suficiente tiempo ni dinero para tratar el estrés de la gente. No es rentable rehabilitar a la población afectada. Mejor enviarlos a centros de desintoxicación, psiquiátricos, cárceles. Mejor ofrecer metadona, sonda y suero, dietas, medicamentos o prohibición de entrada en casinos. Un caso muy común por ejemplo, el insomnio ¿Acaso los hipnóticos resuelven algo? Puede que te duerman como un ceporro las primeras noches pero, a la larga, o te acostumbras a ellos y luego tienes doble problema (deshabituarte a ellos y volver a conseguir otra táctica para dormir) o bien acabas como un zombi empastillado con espuma en la comisura de los labios.

TCA

La gente profana cree que los trastornos alimentarios son la última moda adolescente. Es una barbaridad como la de quienes digan que el sida nació el siglo pasado con el florecimiento de homosexuales. No son una tendencia moderna, ni pertenece a las chicas quinceañeras, ni mucho menos son enfermedades de ahora. Aunque esta enfermedad se ha convertido en una epidemia en los últimos 50 años, ya se tiene noticia de ella incluso en la antigüedad; por ejemplo, en el Imperio romano se producía en los niveles sociales más elevados, y consistía en la ingesta abundante y de forma compulsiva de comida durante los banquetes y el posterior vómito de ésta, de una forma reiterada.

Aunque proliferan multitud de instituciones sanitarias y asociaciones para tratar a estos enfermos, por increíble que parezca la forma de encauzar estos problemas en la actualidad presenta un vacío en cuanto a analizar las CAUSAS que los originan y no solamente tratar las CONSECUENCIAS que originan, esto es, sus síntomas físicos

Así pues, los enfermos crónicos que precisan de hospitalización para reducir la sobreingesta mediante un plan de comidas hipocalórico (caso de bulímicos con sobrepeso, comedores compulsivos, etc.) o para alimentarles por sonda o a través de una dieta específica hipercalórica (anorexia nerviosa restrictiva, bulimia purgativa, etc.), no tienen otra opción que el ingreso en la Unidad de Psiquiatría de un hospital, ya que en la mayoría de hospitales se engloban en una única área a todos los enfermos mentales. Puesto que estos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) deberían diferenciarse y tratarse de forma específica, aún cuando no se requiera llegar a esos extremos, al igual que existe un sector hospitalario de desintoxicación para drogadictos, debiera existir uno con el fin de cambiar los pensamientos distorsionados, reforzar la autoestima, impedir o frenar las autolesiones y, en definitiva, saber enfrentar racionalmente las emociones y relativizarlas, sin la necesidad de utilizar la comida en exceso o en defecto.

En los últimos años los TCA se han asentado en las sociedades desarrolladas, de forma que actualmente proliferan multitud de instituciones sanitarias, asociaciones, clínicas, etc. que tratan estos problemas.

Los grupos de autoayuda que existen en Bizkaia son ACABE, CCA y ADANER, siendo ésta última de ámbito nacional aunque no tiene sede en el País Vasco y sólo dispone de un teléfono de contacto.

Estas asociaciones tienen en líneas generales una duración de una vez por semana y, consecuentemente, muchos enfermos se desalientan por un progreso lento y acaban abandonando sin compromiso alguno.

Actualmente existen multitud de variantes de los TCA, siendo los más comunes:

- Anorexia Nerviosa: (AN) de tipo “restrictivo” o “compulsivo/purgativo”.

- Bulimia Nerviosa: (BN) de tipo “purgativo” o “no purgativo”.

- Trastorno Alimentario No Especificado: (TANE), el “trastorno por atracones”, “trastorno nocturno”, “bulimarexia”, “ortorexia”, etc.

· La asociación ACABE atiende exclusivamente la anorexia y bulimia nerviosa, de forma que quedan excluidos los demás trastornos de la conducta alimentaria Cuenta con psicólogos, que a su vez llevan la administración, y un monitor de actividades varias. Ofrece grupo para afectados y para familiares moderados por un psicólogo, acudiendo el año 2006 sesenta y siete personas, aunque no han permanecido ni la tercera parte, quedando incluso reducidos algunos grupos a 2 personas. La frecuencia para los enfermos es una vez por semana, aunque se da la posibilidad de elegir entre 3 días diferentes, y para los familiares es cada quince días. Su virtud radica en que sólo cuesta 36 euros al año, pero su eficacia es muy lenta puesto que cada año repiten más de la mitad de los pacientes.

  • La asociación de Comedores Compulsivos Anónimos (CCA), como su nombre indica, sólo trata esta patología por medio de grupos de autoayuda de los afectados, sin ningún profesional involucrado y a través de un programa de “doce pasos” y “doce tradiciones” que tiene su origen en los grupos de Alcohólicos Anónimos. La asistencia también es una vez por semana y cada persona se responsabiliza de una actividad para mantener la Asociación en su localidad (tesorería, literatura, acogida de recién llegados, etc.) y se sustenta gracias a las aportaciones de cada uno en cada reunión (mínimo 2 euros/persona/día). Como inciso reseñar que basan su curación en la creencia de un “Poder Superior”, incluso para los ateos o agnósticos, puesto que A.A. fue creado por un cura, de forma que se tienen que abstener los no creyentes o bien auto-engañarse.

Por tanto se deberían crear nuevos centros donde:

Ofrecer un servicio más amplio que abarca a un mayor sector de la población, cubriendo las carencias que existen en Bizkaia en cuanto a que sólo se tratan los TCA más comunes (caso de Acabe) o una sicopatología muy específica (caso de CCA), pero no existe un centro donde puedan recuperarse tanto de los habituales TCA como de los diagnósticos más recientes.

• No cerrasen en agosto (como lo hacen todas las instituciones) puesto que la enfermedad tampoco descansa en verano.

• Además el tratamiento grupal debiera ser de frecuencia diaria para que se puedan corregir los hábitos y focalizar los problemas que vayan surgiendo, así como garantizar la recuperación posterior con un seguimiento en casa o en el centro periódicamente, sin que suponga un elevado coste para las familias.

Así mismo, existen más centros de rehabilitación física que psíquica para estos temas, que aunque si bien es cierto que son imprescindibles en el caso de que peligre la subsistencia, no es menos necesaria la terapia mental, procurando reducir al máximo los casos de suicidios, sobre todo en bulímico/as.

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Gallinejas y Entresijos

Soy una chica de Bizkaia con turbaciones ante esto que llaman primer mundo

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