03 Jun 2006

Lo confieso. Me encanta el Mundial de Fútbol. La simple posibilidad de
que me vaya a quedar sin verlo en toda su amplitud me está alterando el
sueño desde hace bastantes días. Mi edificio todavía está esperando al
antenista de turno y la verdad es que el tema me preocupa. La oferta de
Cuatro me resulta insuficiente. Incluso he hablado de ello con el
presidente de mi comunidad de vecinos, que me recordó con una curiosa
sonrisa que nunca me había interesado por la caldera, el ascensor o la
(al parecer) polémica reforma del portal. Prioridades, caramba.
El Mundial de Fútbol es para mí el mayor acontecimiento televisivo que
existe, por encima, incluso, de los Juegos Olímpicos. Admito que soy un
mal aficionado al fútbol. Justo lo contrario de lo
que se entiende por uno bueno, pues no me gusta mucho este deporte en
sí mismo y, en cambio, me fascina todo lo que le rodea (lo que un
purista diría con rabia que sobra). Pero, así como apenas veo la Liga
española, sí que vería, si es que al final cae un antenista del cielo,
el Holanda-Costa de Marfil. Y es que, hay algo maravilloso e  indescriptible en un
Mundial de Fútbol. Ya digo que a mí me encanta.
Cuando La Sexta compró los derechos y garantizó la cobertura nacional
me quedé tranquilo. No pensé en abonarme a cadenas de pago, etc... No
había por qué desconfiar. Por razones obvias, un tema en el que se
manejan escandalosas cifras de dinero suele estar muy estudiado. Y es
por ello que me indigne lo que ha sucedido con el asunto de las antenas.
Reconozco que mi comunidad de vecinos ha podido reaccionar tarde. Pero
jamás se me ocurriría pensar que la culpa de que no veamos el Mundial
es de mi presidente, un señor con sus muchas ocupaciones laborales y
familiares que, además, demuestra una paciencia infinita con vecinos como yo, que
piden que si el antenista no llega a tiempo para el Mundial encuentre las puertas del edificio cerradas para siempre.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

NULL

NULL dijo

Yo ni siquiera soy aficionado al fútbol, pero comparto ese entusiasmo un poco pueril por el enfrentamiento entre selecciones nacionales. Y también me preocupa la posibilidad de quedarme sin ver a las más exóticas, que suelen ser las que más me interesan. Suerte.

Jons

Jons dijo

Lo de las antenas es la mayor chapuza que se ha hecho ent elevisión en mucho tiempo. es una verguenza con todas las de la ley. Tenían que haberse preocupado de ofrecer ese servicio independientemente de que se pidiera o no. El Gobierno podría haber obligado a la nueva cadena a costearlo como paso previo a su salida a antena. Al fin y al cabo, es la cadena la interesada en que le sintonicen y apenas ha movido un dedo, esperando a que cada cual se resuelva la vida como pueda. Yo veo la Sexta porque tengo televisión por cable, pero mi hermano, forofo empedernido del fútbol, todavía estáne sperando.

Elena

Elena dijo

A mí también me gusta el mundial de fútbol y eso que no aguanto el fútbol. Tiene un colorido y un ambiente que es la bomba. por una vez el mundo mira hacia el mismo sitiio y no es por una guerra

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Pantallazos

La trastienda del cine español, el Hollywood cafre, las estrellas estrelladas y la cinefilia más enfermiza comparten pantalla con una mirada implacable al diario tormento televisivo.

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