Lantana, la madurez de la juventud
Inserta dentro de la música, más en concreto, de la creación y del desarrollo de canciones, Lantana, barcelonesa de origen, ha puesto en la calle su primer disco, Desorden y Amor. En un mundo donde los hombres siempre llevan la voz cantante, ha desafiado esta condición y se ha propuesto entrar en este escenario con su música, la que le ayuda a entender y ordenar todo eso que llamamos mundo.
Desde antes ya venía pegando fuerte, al estar nomidada a un Goya por Imaginarte, la banda sonora de una de las películas triunfadoras del año pasado, Azul oscuro casi negro. Su vocación de artista no fue natural, cuando era pequeña quería ser política o cualquier profesión que le pudiera ayudar a expresarse como es. Al final eligió una no menos dificil pero sí más profunda, la interpretación y la música.
Mediante su primer single, escuchado bastante en canales comerciales como los 40, Siempre, le ha abierto las puertas en el mercado nacional, y más de uno se ha descargado su homólogo en el móvil. Cosas de las nuevas tecnologías, que para ella no son más que un obstáculo. Ama la letra, el sentir y no sus medios. Curiosa paradoja.
Por ahora, busquen un recoveco para escucharla en su página web, www.lantana.es, y verán que no es una compositora cualquiera, que no cae en los tópicos corrientes de sentimientos mitificados sino que le da una vuelta de tuerca, compaginando notas suaves con brotes violentos, pasando de la calma a la tempestad, de una canción a otra. No se quedarán indiferentes. Ella es diferente. Conózcanla.

Canta Autor, canta
En todo el transcurso de la Historia, hemos visto como los hechos, los sucesos han llegado a nuestros oídos mediante personas. Ninguna batalla, desamor universal o sepelio ha podido constituirse como leyenda de nuestra especie sin alguien que no lo anunciase a los cuatro vientos. Por ello, desde la Grecia Clásica, con Homero como estandarte, la Ilíada y la Odisea son legado de nuestra cultura occidental así como Julio César y su labor de historiador, antes que Caesar en el Imperio Romano, con la descripción de la Guerra de las Galias entre otros haberes suyos.
En el Medievo, los bufones y los cuentacuentos eran los que distribuían al vulgo todo lo que sucedía entre manteles reales y los barrotes de las cárceles de castillos. Una vez más, la historia, tiene más de una versión, y casi siempre, la de los vencedores y no la opuesta. Y de esta forma, han pasado los siglos, con trovadores, oradores y demás sujetos que han engordado nuestra cultura de mitos, misterios, revelaciones e historias que merecían ser contadas... y escuchadas.
Hasta hoy. Estos voceros de pueblo han sufrido una evolución, con música, sin ella, con su voz o con su letra, son lo que conocemos como cantautores. A muchos de ellos, en los años setenta de nuestra triste reciente historia, pero historia, se les tildó de denuncia social. Los Serrat, Sabina, Aute, Víctor Manuel (quién tiene una canción dedicada al Generálisimo...búsquenlo en Youtube) y un largo etcétera, intentaron con los arpegios de su guitarra y una voz manchada con el sudor de la ciudadanía, poner en la opinión pública, en el sentir nacional los verdaderos quebraderos de cabeza del pueblo.
Y sin querer seguir personalizando, seguro que pensando en otros países ya les habrán venido a la mente grandes compositores urbanos, implicados con su realidad, que rebuscan entre sus creaciones literarias algo útopico, pero que es necesario creer: un mundo más justo y equitativo. Cierto es que políticamente siempre se les ha asociado a una tendencia izquierdista, y también que se han sentido cómodos en la misma. Visto desde otra perspectiva, el cantautor o, por lo menos en su vertiente de denuncia social, no ha de asociársele a ningún partido sino a una ideología universal en la que la búsqueda de las injusticias sea su principal valor y, por supuesto, su narración de una forma lírica y rompedora. No todos lo consiguen.
Hay otros tópicos como el que explica que siempre son deprimentes y taciturnos, cuando además de intentar hacer una crítica mordaz a lo que sucede le imprimen un tinte humorístico o jocoso mientras se puede. Javier Álvarez, el músico madrileño, es, en mi humilde opinión, un ejemplo de ello. Aunque tampoco lo consigue siempre. Pero que es un maníaco depresivo, tampoco es verdad.
Resumiendo, como díria Sabina en uno de sus cantos, los cantautores han de mostrarnos, su principal característica y hasta ahora no citada, lo no oficial, lo no contado por los verdaderos personajes y el ambiente que aderezaba el lugar. Ser unos guionistas silenciosos ente bambalinas que atestiguen lo que sucede, como el traidor que espera su momento para el estacazo, y más tarde, pincelarlo en nota musical de forma metáforica para que el resto de los mortales tengan una tercera versión y nadie se dé por aludido, salvo los afectados. Bueno, la quinta versión, que los medios siguen siendo el cuarto poder...
Sobre este blog
AMANSANDO FIERAS
Iban Albizu RivasEste Blog tendrá en la música, sobre todo, el cine y la lectura sus herramientas indispensables para mostrar que no son mundos diferentes sino que su unión ayuda a contextualizar el sentir de las diferentes sociedades y, por consiguiente, de las diferentes culturas.
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