Días de cine

Tres, dos, uno, cámara...!Acción! Así comienza el rodaje de una película y, de la misma forma, si nos ponemos a pensar, comienza no sólo nuestra vida inicial sino nuestro día a día. Al conectar de nuevo con el mundo, al abrir los ojos, al bostezar o al estirarnos en la cama, se empieza a filmar un nuevo capítulo en nuestras existencias. Puede que mucha gente haya reparado en ello, pero es curioso ver, para los menos avispados (entre los que yo me sumo), que el cine y la vida son almas gemelas, que gozan de vidas paralelas y se nutren recíprocamente.

Expliquemos esto último mejor. Cuando uno va al cine, puede ir por diversos motivos. Una razón sería la evasión, la distracción, el divertimento puro. La intelectualidad, el buscar algo profundo que deje huella, sería otra. Aun así, aquí también podemos sumar la sorpresa, es decir, que el espectador no busque nada y se encuentre con algo positivo y agradable o, por el contrario, le asuste y aterrorice tanto que tenga que dejar la sala en los primeros instantes para no seguir teniendo espasmos que le produzcan un ataque al duodeno. Hay gustos para todo.

Por lo tanto, hemos analizado por qué generalmente la gente va al cine, aunque a bien seguro existan otras razones que desconozcamos o que uno al menos se reserva a comentar, máxime en una vía pública. Dicho lo dicho, y volviendo al tema, las películas como tal son una extremidad más del ser humano, como están siendo en la última época los teléfonos móviles. Son un invento nuestro y nos reflejan a nosotros mismos, y lo grandioso es que podemos ver lo que les pasa a otros congéneres desde un prisma más alejado saciando, aunque muchos no lo reconozcan, nuestra vena "voyeur" de una forma más o menos lícita y elevándola a la categoría de arte.!Qué salero!

En fin, las películas, antes de todo, son guiones. Y los guiones son ideas. Y las ideas nacen de ocurrencias. Y para no aburrir con la concatenación, las ocurrencias brotan espontáneamente en el transcurrir del día a día, de las anécdotas o de cualquier situación inesperada del "day by day", como dirían los británicos. Y es que cada uno en nuestros adentros plasmamos nuestra realidad a nuestra semejanza, creamos nuestras cábalas y esquemas mentales para entender eso que llamamos mundo. Y eso, queridos amigos, ¿No es una película? Por ende, los que se atreven a expresar sus ideas a la faz de la cruel humanidad son tildados de guionistas y cineastas, los otros guardan sus obras en la más absoluta intimidad, ya sea por miedo a que les roben el "copyright" o por temor a ganar mucho dinero y poco aprecio.

Por lo pronto, lo único que nos queda en común a unos y a otros es montarnos lo mejor posible nuestra propia película: unos para entretener y avanzar en la escala del "star-system" y otros, la mayoría, para que los nudos mundanos tengan un feliz desenlace. Pero, eso sí, haciendo de cada acto de nuestra vida una escena digna de ser recordada ya sea por su dramatismo, comedia, lirismo o ficción. Si esto se logra que no quepe duda de que Hollywood habrá perdido una gran estrella del celuloide pero la vida habrá ganado un gran intérprete en este mundo falto de guiones naturales.

The end.

PD: En el siguiente vídeo podrán comprobar la faceta más histriónica del cineasta Woody Allen en torno a la crisis de los guionistas en Hollywood. Nunca mejor dicho, mutis por el foro.

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AMANSANDO FIERAS

Este Blog tendrá en la música, sobre todo, el cine y la lectura sus herramientas indispensables para mostrar que no son mundos diferentes sino que su unión ayuda a contextualizar el sentir de las diferentes sociedades y, por consiguiente, de las diferentes culturas.

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