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El Cine Mudo No existe, parte 2

Desde la incorporación del sonido al cine, éste sigue aportando elementos que enfatizan y coadyuvan al desarrollo de las secuencias en el cine, dotando a las imágenes en movimiento del sentido de los diálogos, la ambientación sonora, los efectos especiales, etc. Hoy en día el sonido es un elemento casi imprescindible a la hora de hacer cine, aunque cabe señalar que esto no siempre fue así.

Al principio, en el cine mudo, cuestiones como el descifrado de diálogos se resolvían mediante títulos que eran añadidos entre plano y plano de las imágenes, para aclarar las situaciones y conversaciones que acontecían en el filme, por lo que podremos entender que la incorporación del sonido representó un cambio drástico en el momento de su aparición en la época del cine sonoro, la gente no se encontraba habituada al momento de escuchar hablar a los personajes, por lo que para muchos actores el cine sonoro representó una latente amenaza, muchos de ellos no eran relacionados, por el público, con su voz y en varios casos ésta le resultaba a los espectadores como no apropiada o hasta ridícula, por lo que la llegada del llamado cine sonoro fue causa del fin de la trayectoria de muchos artistas de la pantalla.

El surgimiento de la posibilidad del cine sonoro también causó conflictos en algunos aspectos técnicos y otros de carácter ideológico puesto que en un principio algunos profesionales del cine mudo consideraron la adaptación del cine sonoro como un retroceso en cuanto a lenguaje cinematográfico se refería, creían que resultaba inconveniente para la creatividad, tanto de los directores como de los espectadores.

Y aunque se hablaba de un cine mudo, en realidad éste sí contaba con ciertos sonidos, aunque no incorporados aún a la banda del filme, tales como los que emitían los narradores que se encontraban en las salas de proyección de cine y que explicaban lo que ocurría conforme la película iba avanzando, así como los de las orquestas compuestas por violines, pianos y otros instrumentos que físicamente y junto con sus compositores acompañaban a ritmo la película mientras ésta se proyectaba; tal fue el caso del filme El asesinato del duque de Guise de Henri Lavedan, para el que el compositor Saint-Saens1, uno de los primeros compositores de música para cine, crea la melodía “Opus 128" . Por otro lado se encontraban las ambientaciones logradas con distintas máquinas que producían ruidos específicos e incluso a nivel de rodaje, durante la filmación de las películas se recurría a reproducir piezas en el espacio en que transcurría la acción, con el fin de que los actores encontraran ritmos para las escenas, muchas de ellas referidas a bailes o musicales.

Después de lo expuesto anteriormente, nos podemos dar cuenta de que el sonido sí fungía de alguna manera como acompañamiento a la imagen antes de la época del cine sonoro, esto ha hecho que expertos sobre el tema se cuestionen sobre si la aplicación de la denominación “cine mudo” es correcta.

El Cine Mudo No existe, parte 1

La historia del cine comienza con el cine mudo, cuando únicamente mediante textos y una pieza musical, generalmente constante, se lograba reforzar la situación que se percibía en imágenes. Desde la aparición del cine sonoro, a principios del siglo XX, la presencia de los sonidos-efectos-música ha sido de gran importancia al momento de contar una historia, puesto que lo que oímos evoca a otra dimensión de nuestros sentidos que es complementaria a la imagen y por lo tanto a la visión, en el cine el oído es el cooprotagonista.

Lo sonoro ha ido, desde el momento en que el cine lo incorpora, de la mano con la historia en imagen, provocando altibajos o incluso dando al espectador información que no se proyecta, ayuda al suspenso (cuando lo incluye) y desarrollo del filme, potenciando de igual forma situaciones.

Digamos por ejemplo una explosión o las manecillas de un reloj que denotan el paso del tiempo, en escenarios aún más subjetivos el recuerdo o evocaciones de escenas anteriores, mediante diálogos pasados que se hacen escuchar mientras no vemos nada más que un rostro. Éstas son sólo algunas de las situaciones que desde la aparición del cine sonoro, lo audible ha venido aportando, pero ¿cuántas veces nos damos cuenta de su existencia? O mejor dicho, pensamos en su importancia.

A estas alturas de la historia del cine se pensaría imposible separar las dos dimensiones, puesto que han llegado a coexistir incluso en un mismo soporte técnico y a dotar al séptimo arte de un tono más vivo, compareciendo a la convergencia de la activación de dos sentidos en un mismo plano. Entonces ¿por qué no prestarle igual atención a lo sonoro? después de todo ¿que haríamos en una escena de terror para aminorar la tensión que provoca? Taparnos los oídos, los ojos, ¿o los dos?

Desde su aparición, el llamado séptimo arte cine, ha experimentado una constante evolución, tanto en cuestiones técnicas como de organización y estrategias narrativas o formas de contar la historia. Así la incorporación de nuevas tecnologías para el registro, generación y edición del material, tanto como las técnicas de organización, dirección, producción, distribución y postproducción, son cada día más notables y controladas en las medianas y grandes producciones del cine.

Sin embargo, dicha evolución ha tomado distinta importancia en cada uno de los rubros, como es el caso del sonido y la imagen, de los cuales el primero sigue teniendo aún en muchas producciones, menor atención que lo puramente visual. De esta manera en muchas ocasiones el espectador pasa desapercibida la existencia e importancia de lo sonoro en el cine, lo que debilita su posición, restando puntos a su reconocimiento y presencia dentro del quehacer cinematográfico. De aquí que considere de vital importancia el lograr una revaloración de lo que significa la apreciación de lo que suena dentro de un filme.

El espectador de cine al lograr una apreciación ampliada de la dimensión sonora del cine encontrará aún más sentido no sólo a lo que se ve, sino también a lo que se oye, ya que lo sonoro se encuentra, hasta este momento de la evolución antes mencionada y desde mi punto de vista, coexistiendo en una misma atmósfera con lo visual, en aquello a lo que llamamos el cine.

Aquí les dejo una secuencia de la película Los Amantes del Círculo Polar. Para mí, una secuencia donde el sonido juega un papel muy importante

Sobre este blog

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NUESTROS AÑOS MARAVILLOSOS

Nací en la "peligrosa" ciudad de Guadalajara, México, hace 23 años. He crecido entre estratos sociales marcados y de desigualdad notable. En esta urbe de más de 6 millones de habitantes he pasado también los mejores años de mi vida, conviviendo con la amable gente, la buena comida, los hermosos vestigios de nuestro patrimonio indígena, la cultura tan híbrida y el deseo constante de alguna de nuestra gente, de acabar con la desigualdad y de mejorar los aspectos que controlan, manipulan y frenan a nuestra sociedad y a nuestros niños mexicanos.

Estudié Ciencias de la Comunicación en el ITESO, Universidad Jesuita de mi ciudad. Ahí aprendí la importancia de evaluar a conciencia los mensajes que como comunicador se pueden transmitir, la influencia de los medios en la sociedad y la relevancia de la cotidianeidad y sus continuas brechas generacionales.

En 2002 comencé a trabajar en radio udg, ahí me enamoré del audio, descubrí su presencia mágica y su complejidad en los medios. La realización audiovisual en la universidad nos permitió a mi y a algunos compañeros formar un colectivo de video, desde entonces he trabajado el audio en medios audiovisiuales, esa es mi pasión.

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