Esclavos del móvil
Estimados Clientes:
Ó estimados esclavos. De esta no nos libramos, porque definitivamente una mayoría somos clientes de telefonía móvil. Movistar, Vodafone, Euskaltel y demás compañias de venta de señales y aparatos transportables... ¿nos han hecho la vida más fácil o más difícil?
Me gusta recordar aquellos años maravillosos en los que no tenía que preocuparme de l sonido del móvil. Andar por la calle a mi aire, menos localizable, más en paz. Ahora hay que estar alerta, esclavizados por la mañana, por la noche, mientras trabajas, en el coche, cuando viajas en el metro o el autobús y alguno de los aparatitos sonoros timbra y la paranoia comienza y tú y todas las personas que están a tu alrededor rebuscan en los bolsillos. ??¿Será el mío?- Es el tuyo- ¿El mío no sonaba distinto?- Hay carajo si lo tengo en vibrador. En fín, que ese sonidito del móvil que nos persigue donde quiera que vayamos, se cuela en nuestro sueño y esclaviza nuestra atención.
Mi primer móvil lo tuve, si no me fallan los cálculos, cuando tenía 17 años, eso es ya hace casi 7. La mano y el bolso comenzaba la labor de soportar el peso de aquel aparato, que muchas veces era más grande que el de casa y que con razón se ganó el apodo de “ladrifon”. Desde entonces se han sumado a mis preocupaciones, el acordarme de la clave de acceso, que si la tecla del bloqueo, que si ten cuidado que no se te raye, que si comprale un adornito mono, que ponle una funda, que métele un politono, que descargate la nueva versión del sms, gps, correo, buzón, navegador, que si la mierdita es cada vez más diminuta y hay que tener cuidado de que no se pierda, que si toma la foto, saca el vídeo, mete contactos, cambia la imagen, que que agobiador suena... pero paga la factura del mes. 
Sí, sí y sin embargo es impensable andar sin él. Hay que adaptarse a las circunstancias de la modernidad, y prescindir de él suena a desconexión, imposibilidad, barbaridad.
Pero bueno, ésto ha sido un lapsus y después de todo siempre se vale soñar.
Perdón, me voy, que me suena el móvil.
Sobre este blog
NUESTROS AÑOS MARAVILLOSOS
Irina Ocegueda ChavezNací en la "peligrosa" ciudad de Guadalajara, México, hace 23 años. He crecido entre estratos sociales marcados y de desigualdad notable. En esta urbe de más de 6 millones de habitantes he pasado también los mejores años de mi vida, conviviendo con la amable gente, la buena comida, los hermosos vestigios de nuestro patrimonio indígena, la cultura tan híbrida y el deseo constante de alguna de nuestra gente, de acabar con la desigualdad y de mejorar los aspectos que controlan, manipulan y frenan a nuestra sociedad y a nuestros niños mexicanos.
Estudié Ciencias de la Comunicación en el ITESO, Universidad Jesuita de mi ciudad. Ahí aprendí la importancia de evaluar a conciencia los mensajes que como comunicador se pueden transmitir, la influencia de los medios en la sociedad y la relevancia de la cotidianeidad y sus continuas brechas generacionales.
En 2002 comencé a trabajar en radio udg, ahí me enamoré del audio, descubrí su presencia mágica y su complejidad en los medios. La realización audiovisual en la universidad nos permitió a mi y a algunos compañeros formar un colectivo de video, desde entonces he trabajado el audio en medios audiovisiuales, esa es mi pasión.
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