Herencias Mortales
A lo largo de nuestra vida observamos las herencias que los que han pisado las calles que visitamos con regularidad nos han dejado, ropas, que nos revelan un sin número de señas que nos permiten imaginarnos la vida cotidiana de la familia de antaño, las ropas resistentes de quienes trabajaban con arados, en minas, haciendo zapatos, o en otros labores, el de las mujeres que tan diferenciado se encontraba de las ropas masculinas y que expresaba más belleza o siendo más drásticos, incluso la castidad y la pureza.
Las joyas que siempre expresan su valor en materiales, lo representativo de una sortija de matrimonio o de un escudo de guerra nos rodean al visitar las casas centrales de la familia. Y las salas se siguen llenando de daguerrotipos que nos muestran las miradas de muertos con historia, de muertos que ahora extienden lo que vivieron con los que ahora respiran y quiénes se encargan de colgarlos en un marco y con clavos en la pared, con clavos que se nos dice también se colgó a aquel hombre al que muchos llamamos nuestro Dios y del cual muchos de nosotros heredamos también alguna imagen que adorna hoy las muros de la casa.
Según el anuario Pontificio, el 49,5 % de los católicos residen en América. Esto nos habla de la continuidad de lo que se podría pensar es toda una tradición, la real academia española define "continuidad" de la siguiente manera:
"Comunicación o transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres hechas de padres a hijos al correr los tiempos y sucederse las generaciones"[2]
De aquí me gustaría desglosar un poco lo que dice la academia con ejemplos de las experiencias que he vivido, hablemos principalmente de composiciones literarias. La biblia que juega un rol de texto revelador y verídico, y en el que giran y se ponen las esperanzas de millones de personas que creen lo que
El rito que se compone de una serie de actividades preestablecidas, donde se aprende que el saludo de paz debe ser estrechar la mano con el otro, son sin duda transmitidas y reguladas por la institución y sucedidas de los padres o abuelos a los hijos, así el hijo aprenderá, según el énfasis que la familia le otorgue a la práctica, y por consiguiente con sus variaciones., a profesar una creencia o ser parte de una religión.
La religión sólo conforma una parte del legado que nuestros antepasados nos dejan. Transformándose en una lógica y un plan determinado que seguramente fue configurándose como respuesta, a los mensajes que nos dieron las figuras significativas de nuestra niñez: nuestros padres, abuelos, hermanos mayores, tíos.
Esto es aún una situación sencilla, al lado de quiénes se apropian tanto de ciertas creencias, que pueden llegar a matar por defenderlas, cuando la identidad que se hereda se ve amenazada, tal es el caso del conflicto de Las guerras santas en las que en nombre de Dios aún mueren varias personas cada día.
“Es fácil imaginar de qué manera las creencias puede empujar a los seres humanos a las conductas más extremas: cuando sienten que los otros constituyen una amenaza para su etnia, su religión o su nación, todo lo que pueden hacer para alejar esa amenaza les parece perfectamente lícito; incluso cuando llegan la matanza, están convencidos de que se trata de una medida necesaria para preservar la vida de los suyos”[3]
El problema es complejo y cierto es que tiene una base, la historia de la que no nos podemos deslindar, la historia que indiscutiblemente hay que regular, entender, analizar. La historia que se guardará en una foto que los qie vienen colgarán.
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Sobre este blog
NUESTROS AÑOS MARAVILLOSOS
Irina Ocegueda ChavezNací en la "peligrosa" ciudad de Guadalajara, México, hace 23 años. He crecido entre estratos sociales marcados y de desigualdad notable. En esta urbe de más de 6 millones de habitantes he pasado también los mejores años de mi vida, conviviendo con la amable gente, la buena comida, los hermosos vestigios de nuestro patrimonio indígena, la cultura tan híbrida y el deseo constante de alguna de nuestra gente, de acabar con la desigualdad y de mejorar los aspectos que controlan, manipulan y frenan a nuestra sociedad y a nuestros niños mexicanos.
Estudié Ciencias de la Comunicación en el ITESO, Universidad Jesuita de mi ciudad. Ahí aprendí la importancia de evaluar a conciencia los mensajes que como comunicador se pueden transmitir, la influencia de los medios en la sociedad y la relevancia de la cotidianeidad y sus continuas brechas generacionales.
En 2002 comencé a trabajar en radio udg, ahí me enamoré del audio, descubrí su presencia mágica y su complejidad en los medios. La realización audiovisual en la universidad nos permitió a mi y a algunos compañeros formar un colectivo de video, desde entonces he trabajado el audio en medios audiovisiuales, esa es mi pasión.
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