Hay 3 artículos con el tag zahorismo en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con zahorismo

12 Nov 2009

"¡Estamos rodeados!", me dice Juan Manuel Rodríguez, técnico de laboratorio de la Universidad del País Vasco, sobre el auge del pensamiento mágico en los medios. La verdad es que últimamente da miedo hojear la prensa, y no digo ya escuchar la radio -sobre todo las noches del fin de semana- y ver la tele. Rodríguez me escribe preocupado, con razón, por dos historias publicadas en El Correo: una, el domingo en la edición alavesa, en la cual dos "expertos alertan del "perjuicio" del microondas y el teléfono móvil para la salud" en un acto organizado por la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Álava (Aspanafoha) y otra, al día siguiente, en la que se presenta el feng shui como una técnica con bases racionales. Como del timo del feng shui ya hablé hace un par de días, me voy a centrar sólo en la primera información.

Los expertos que alertaron hace unos días a los padres de niños oncológicos alaveses del riesgo del móvil son el pediatra Josep Ferrís i Tortajada, del hospital La Fe de Valencia, y Patxi González, de la Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA). El primero es uno de los más destacados miembros de la comunidad antiantenas y antimóviles, un individuo que viaja por toda España alertando del riesgo para la salud de esos dispositivos sin presentar ni una prueba, claro. "Es muy difícil encontrar una evidencia científica [que vincule el cáncer con las antenas y los móviles], ya que intervienen muchos factores. Todavía no ha transcurrido el suficiente tiempo para que se haya establecido la posible relación entre la telefonía y los cánceres", admitía Ferrís en El País hace casi ocho años. La situación no ha cambiado, pero él sigue predicando la nocividad de esos equipos. Posiblemente lo haga con buena intención, pero, como todo el mundo sabe, el Infierno esta lleno de buenas intenciones.

También puede que las tenga el geobiólogo Patxi González, arquitecto de interiores y experto en una rama del conocimiento equiparable a las de la Bruja Lola, Carlos Jesús y otros monstruos de la comunicación. Repitan conmigo: los geobiólogos son sólo zahorís, no son expertos en nada serio; y GEA es un colectivo tan científico como una organización de abducidos. Impresionan a los ingenuos hablando de energías positivas y negativas indetectables, y los ingenuos no reparan en que esas energías sólo las perciben los zahorís por lo mismo que los curas son los que tienen la exclusividad del perdón divino, por matener el monopolio. Pues bien, González -que también da cursos de feng shui, meditación y danza sufi, no se vayan a creer que es un cualquiera- no sólo tiene claro lo malos que son los móviles y las antenas de telefonía, sino que además sostiene que "numerosos estudios" demuestran que el microondas hace que los alimentos pierdan propiedades esenciales. "El ajo pierde sus propiedades anticancerígenas", dice, sin mostrar un solo estudio de los muchísimos que, según él, prueban lo que dice. No puede hacerlo porque no existen, claro. Ya ven, el domingo un zahorí hablaba en El Correo de lo peligrosos que son los móviles y los microondas, y el lunes otro nos vendía el cuento de la energía telúrica. ¡Estamos rodeados! Y, lo que es más grave, parece que a casi nadie le importa. ¿Cuando va a reaccionar la Universidad -así, con mayúscula- ante la divulgación como verdades de falsedades como las citadas?, ¿cuándo van a darse cuenta desde la Academia del peligro del pensamiento mágico y que hay que plantarle cara?

77 comentarios | Enlace permanente | Compartir

09 Nov 2009

Escribo estas líneas de espaldas a la puerta de la redacción digital de El Correo y estoy tan tranquilo, aunque leo en la edición de papel un reportaje en el que, según dos expertos belgas en feng shui, "si damos la espalda a una puerta, inconscientemente estaremos inquietos, porque no podemos ver quién entra y eso, al final, acaba repercutiendo en nuestra salud". Los sabios se llaman Micheline Siemsen y Ami Naides, y son indudablemente unos tipos listos: viven de aconsejar a la gente cómo tiene que organizar sus casas según los principios de una superchería milenaria. Porque eso es el feng shui, un cuento chino -en los dos sentidos de la expresión- equiparable a la acupuntura, el horóscopo, las fajas magnéticas de la teletienda y otras rentables engañifas. Pero vayamos por partes.

¿Qué es eso del feng shui? Se trata de una especie de acupuntura arquitectónica basada en que todas las cosas y personas tienen una energía vital y que en las casas hay que organizar las estancias y los muebles según unas energías positivas y negativas chiripitifláuticas que sólo detectan los expertos en feg shui. Por eso, sobrecoge enterarse de que una arquitecta como Beatriz San Torkuato cree que, a la hora de levantar un edificio, hay que saber si tenemos debajo una corriente de agua o una falla porque "generan energía negativa" que puede afectar, según ella, a nuestra salud. Y ustedes se preguntarán, ingenuos: ¿cómo se mide esa energía?, ¿qué aparato determina si es positiva o negativa?, ¿cómo se establece la relación entre esa energía indetectable y la salud de los habitantes de una casa? y, lo más importante, ¿cómo pueden dejar que construya casas alguien que cree en energías mágicas que pueden afectarlas?

Si el feng shui funciona, es porque hay personas que se dejan engañar por una jerga sinsentido y afirmaciones tontas del estilo de que, según la arquitecta citada, "es bueno que en la habitación de una pareja haya adornos por duplicado, como dos cajitas, dos jarrones...". ¿Por qué? Ya sé que la pregunta es incómoda, pero es que hay que hacerla. "Notaba que la energía se empezaba a enrarecer y llegaba a casa agotada de trabajar", dice que sentía Nuria González, dueña de un local de estética en Galdakao, antes de decorarlo según los dictados del feng shui. Y yo me pregunto: ¿desde cuándo la energía se enrarece? ¡Vaya, otra pregunta incómoda! Claro que todo se lo solucionó Aitor López, su geobiólogo de cabecera, quien, a pesar de lo que pueda parecer, ni es geólogo ni biólogo ni tiene ninguna formación científica, sino que es radiestesista, zahorí.

Dice López que la camilla del centro de estética estaba "colocada en un cruce de líneas Hartmann, lo que hace de esta zona muy debilitante". Lo de las líneas Hartmann queda muy bonito, suena a científico y todo; pero lo es tanto como una carta astral de Aramís Fuster. Porque nadie que no sea zahorí cree en esas líneas de emisiones energéticas, descubiertas a mediados del siglo pasado por el radiestesista alemán Ernst Hartmann, que conformarían una especie de red mundial por la que -San Torkuato, explica- "la Tierra saca la electricidad" y de cuya existencia no hay ninguna prueba científica. Si ahora la masajista de Galdakao dice sentirse mejor y cansarse menos, es por lo mismo por lo que a los niños se les pasa el malestar después de darse un golpe si les hacen mimos. Pura sugestión. Y si el feng shui es un buen negocio, es porque hay gente ingenua, que cree cualquier cosa -hasta en las fajas magnéticas-, se deja llevar y se fía más de los charlatanes que de los científicos. Pregúntenle a cualquier geólogo por las zahorísticas líneas Hartmann y ya verán lo que les dice. Yo, mientras tanto, sigo escribiendo de espaldas a la puerta.

186 comentarios | Enlace permanente | Compartir

08 Nov 2009

El Ministerio del Interior iraquí ha gastado decenas de millones de dólares en varillas de zahorí, disfrazadas de alta tecnología, para detectar bombas. La máquina en cuestión, llamada ADE 651, consiste en una empuñadura y una varilla, carece de batería u otra fuente de enegía, se carga al caminar el operador y, si hay explosivos cerca, la varilla apuntará a ellos, según se explica en un reportaje publicado The New York Times. Su fabricante, la firma británica ATSC, sostiene que puede detectar "todas las drogas conocidas y sustancias que contengan explosivos" basándose en "la atracción electrostática de largo alcance de iones altamente cargados".

El reportero Rod Nowland indica en The New York Times que el dispositivo se usa en cientos de controles policiales en Irak, país que en 2008 compró 800 unidades por 32 millones de dólares, a las que hay que sumar una cantidad sin especificar por otros 53 millones. El precio de cada "equipo avanzado portátil de detección de explosivos y narcóticos" oscila entre los 16.500 y los 60.000 dólares (entre 11.000 y 40.000 euros), y lo utilizan ya fuerzas militares y policiales de China, Kurdistán, Líbano y Tailandia, además de Irak, según el fabricante. ATSC asegura que el ADE 651 puede detectar las sustancias indicadas a 650 metros de distancia en tierra y hasta a 5.000 metros si se emplea desde una aeronave.

El detector prodigioso -de cuya existencia me ha alertado Pau Bosch i Crespo- funciona "según los mismos principos que la ouija", ironiza en el diario neoyorquino el teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea de EE UU. Dale Murray, jefe del departamento de los Laboratorios Sandia que prueba dispositivos militares, afirma que éste y otros aparatos similares cuyo funcionamiento carece de bases científicas tienen la misma efectividad a la hora de detectar bombas que cualquiera por azar. Sin embargo, el responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, dice que le importan un bledo las pruebas cientíticas, que él sabe más que nadie de explosivos y que prefiere recurrir al ADE 651 que a perros adiestrados. Ya sabemos ahora por qué explotan tantas bombas en Irak a pesar de los numerosos controles policiales, porque las autoridades locales han apostado por la magia, por una variante explosiva del zahorismo, frente a la técnica.

El ilusionista James Randi, experto en la denuncia de la anticiencia, se comprometió en octubre de 2008 a pagar un millón de dólares a ATSC si demostraba que su producto hace lo que dice y demostró, de paso, sus dotes de videncia: "Los fabricantes, distribuidores, proveedores, anunciantes y distribuidores del dispositivo ADE 651 son delincuentes, mentirosos y ladrones que ignorarán este desafío porque saben que el dispositivo, la teoría, los principios descritos de funcionamiento y las descripciones técnicas que ofrecen son tonterías, mentiras, un fraude". ATSC ha hecho, obviamente, oídos sordos al reto de Randi contra una anticiencia que mata.

24 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Luis Alfonso Gámez en Twitter

Luis Alfonso Gámez en Facebook

Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco

Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):