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06 May 2009

En el universo de Star trek predominan los humanoides. Andorianos, cardasianos, klingons, romulanos, vulcanos, telaritas, ferengis, bajoranos y otras muchas especies se diferencian físicamente de nosotros en que tienen la piel de otro color, antenas, crestas, orejas en punta o enormes, nariz de cerdo o protuberancias nasales... Tan poca diversidad real choca contra la lógica en una galaxia tan densamente poblada como la creada por Gene Roddenberry, donde la evolución en mundos diferentes tenía que haberse plasmado en una biodiversidad inteligente no dominada por los humanoides.

Ese anormalidad tiene, sin embargo, su explicación lógica, como descubre el capitan Jean-Luc Picard en el vigésimo episodio de la sexta temporada de Star trek. La nueva generación. En La caza, cardasianos, humanos, klingons y romulanos compiten por resolver un rompecabezas genético cuya solución les sorprende: descubren que son parientes, que todos ellos descienden de una primigenia especie humanoide que sembró de vida preprogramada el sector de la galaxia. Una buena solución para hacer más creíble tal abundancia de primates inteligentes hijos de planetas diferentes.

En el mundo real, quienes desde 1947 dicen haber entrado en contacto personal con seres extraterrestres nos los han presentado casi siempre como humanoides, guapos los buenos y feos los malos, preferentemente. Como en el caso de Star trek, resulta ilógico tanto humanoide suelto por ahí. Los humanos somos físicamente como somos por nuestra historia evolutiva, irrepetible en otro mundo. De ahí que el enorme parecido de los tripulantes de los platillos volantes sea una demostración más de que su origen está en la Tierra, en nuestra mente, como el del señor Spock.

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03 Oct 2006

Gene Roddenberry, el creador de 'Star trek', al comienzo de su carrera televisiva. Foto: Paramount Pictures.Gene Roddenberry, creador del universo de Star trek, trabajó en los años 70 del siglo pasado para un grupo que decía mantener comunicación telepática con seres de otros mundos. Le contrataron para que escribiese un guión que preparase a la Humanidad para el inminente primer contacto. Lo cuenta David Sutton en el último número de la revista Fortean Times y es algo que seguro que llama la atención de los compañeros de Evadidos, quienes han publicado en los últimos días dos anotaciones sobre Star trek con motivo del cuadragésimo aniversario del inicio de la misión de la Enterprise de James T. Kirk y Spock, al que El Correo ha dedicado un recomendable dossier. Ya sé que no es ni el 28 de diciembre ni su equivalente anglosajón -el 1 de abril-, pero me he tenido que leer el reportaje de Fortean Times dos veces para creérmelo, además de, como es obvio, confirmar los hechos en otras fuentes; entre ellas, un artículo que escribieron hace años para la misma revista Lynn Picknett y Clive Prince, autores de El enigma de la sábana santa. La revelación de una verdad escandalosa (1994) y La revelación de los templarios (1997).

Es posible que muchos trekkies lo supieran, pero yo -que disfruto con las series de Roddenberry como el que más- me he enterado ahora de que estuvo liado profesionalmente nada más y nada menos que con el parapsicólogo estadounidense Andrija Puharich, mentor de Uri Geller, Peter Hurkos y el cirujano psíquico Zé Arigó, entre otros pícaros del mundillo paranormal. La historia parece sacada de una novela del Philip K. Dick más desquiciado. Resulta que en 1975, cuando la serie original era ya vieja -las aventuras espaciales de Kirk y Spock sólo sobrevivieron en pantalla tres temporadas por su baja audiencia-, un tal sir John Whitmore entró en contacto con Roddenberry, en representación de una organización denominada Laboratorio Nueve (Lab Nine, en inglés). Whitmore, piloto de carreras y adiestrador de ejecutivos -fue después autor de libros de autoayuda-, propuso al creador de Star trek que escribiese un guión televisivo que preparase al género humano para la llegada de los alienígenas a nuestro planeta, que tendría lugar en 1976. El Laboratorio Nueve, explica Sutton, era una organización heredera de la Fundación Tabla Redonda, creada por Puharich en 1948. El grupo se dedicaba a estudiar lo paranormal desde el lado crédulo y, a través de un médium indio llamado Vinod, había establecido contacto telepático en 1952 con unas entidades alienígenas que se identificaban como el Consejo de los Nueve o, simplemente, Los Nueve. Cuando Vinod volvió a su país, Puharich siguió en comunicación con Los Nueve a través de otros mediums, uno de los cuales fue Geller, a quien los misteriosos extraterrestres habrían dotado de sus poderes. Y, cuando el doblacucharas abandonó al parapsicólogo, éste se hizo con los servicios de otros intermediarios psíquicos.

El creador de Star trek tenía fama de desconfiar de las organizaciones religiosas y de ser un escéptico duro acerca de todo lo que rodeaba a los ovnis, aunque estaba convencido de la existencia de fenómenos paranormales como la telepatía, la psicoquinesis y la clarividencia. Inmerso en la resurrección de la serie para la Paramount y con problemas económicos, acabó aceptando una oferta de 25.000 dólares para redactar el guión que los contactados querían. La historia debía basarse en las experiencias del escritor con el Laboratorio Nueve y sus maestros alienígenas. Para ello, Roddenberry se sumergió en otoño de 1975 en el mundo del grupo, asistiendo a sesiones de doblamiento de cucharas y charlando con la médium Phyllis V. Schlemmer para conocer directamente las intenciones de Los Nueve. Así supo que los extraterrestres no querían sembrar el pánico con su llegada y que podrían paralizar a las personas en caso de que fueran a ser agredidos, algo parecido a lo que sucede en la película Ultimátum a la Tierra (1951).

Portada del número 215 de 'Fortean Times', que incluye el reportaje sobre Gene Roddenberry y el Laboratorio Nueve.Roddenberry acabó el primer borrador del guión en diciembre de 1975. El relato estaba protagonizado por Jim MacNorth, una especie de alter ego del escritor. La historia no acabó de gustar a los contactados, así que le pidieron que la reescribiera y le dieron otros 25.000 dólares. El creador de Star trek encargó la tarea a su asistente John Povill, cuyo trabajo tampoco agradó a Laboratorio Nueve. Poco después, el proyecto del telefilme se fue definitivamente al garete, según dice Sutton sin dar más detalles. Star trek resucitó en forma de películas de cine -la undécima, Star trek: el comienzo, llegará en 2008- y de series de televisión: Star trek: la nueva generación (1987-1994), Star trek: Espacio Profundo Nueve (1993-1999), Star trek: Voyager (1995-2001) y Star trek: Enterprise. Al Laboratorio Nueve no le fue tan bien: los extraterrestres no llegaron con sus naves en 1976, ni en 1977, ni en 1978, ni...

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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