Hay 50 artículos con el tag pseudoarqueología en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con pseudoarqueología

10 Jun 2009

Estructuras del Parque Etnográfico de las Pirámides de Guímar. Foto: Luisa Idoate

Miguel Seguí da cuenta en el último número de Año Cero, la revista que dirige Enrique de Vicente, del descubrimiento en isla Mauricio de siete pequeñas estructuras como las pirámides de Güímar y dice que el hallazgo "ha vuelto a abrir el debate sobre la posible existencia de una antigua civilización marítima, que se extendió entre el Atlántico y el Índico hace miles de años". Mete la pata hasta el fondo Seguí, quien ya descubrió hace dos años que la Tierra no pertenece a la Vía Láctea, sino a otra galaxia, y, a pesar de ser biólogo, sostiene que puede haber dinosaurios vivos en África. Las pirámides de isla Mauricio son conocidas desde hace muchos años, hasta el punto de que en las guías turísticas se explica que se trata de cuidados amontonamientos de piedras hechos por los campesinos para liberar tierra cultivable de roca volcánica, tal como indican los astrofísicos Antonio Aparicio y César Esteban en su libro Las pirámides de Güímar. Mito y realidad (2005). En vez de deducir de eso que las estructuras canarias tienen un origen similar, Seguí da la vuelta a la tortilla, ignora las explicaciones de los historiadores y se lanza a especular con que, "en el pasado, tal vez existió un pueblo que sobresalió por su dominip increíble de las rutas marítimas, que construyó templos alineados con los puntos cardinales y los fenómenos solates, y que, probablemente, contacto con la civilización egipcia". Lo suyo, definitivamente, es la historia ficción.

11 comentarios | Enlace permanente | Compartir

22 Ene 2009


Cinco figuras de las líneas de Nazca, en Perú, han resultado dañadas por lluvias torrenciales que cayeron el domingo en la región, donde prácticamente no llueve. Entre los geoglifos que han sufrido los efectos del agua, están la garza y las manos (en las imágenes, antes y despues de las precipitaciones). Emma Susana Arce, responsable del Instituto Nacional de Cultura (INC) en Ica, ha asegurado a Efe que los daños son "reparables o reversibles", no como los que el hombre ha provocado en las últimas décadas.

Las figuras de Nazca fueron hechas entre 200 antes de Cristo (aC) y 600 por los habitantes de la región, mediante la traslación de modelos realizados a escala a grandes cuadrículas hechas con estacas y cordeles. Son Patrimonio de la Humanidad desde 1994, y parte de ellas ya ha sido mutilada por la autopista panamericana y las rodadas de todoterrenos.

6 comentarios | Enlace permanente | Compartir

05 Dic 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 3 de diciembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la Gran Pirámide, en la novena entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

75 comentarios | Enlace permanente | Compartir

02 Dic 2008

Julio Arrieta, periodista y arqueólogo, Almudena Cacho y yo hablamos el 26 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, del fraude de Iruña-Veleia, en la octava entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

18 comentarios | Enlace permanente | Compartir

01 Dic 2008

Los surcos paralelos excavados en la roca en varias zonas de las islas de Malta y Gozo pudieron haber sido hechos por carros de dos ruedas, concluye un trabajo de Derek Mottershead, Alastair Pearson y Martin Schaefer, de la Universidad de Portsmouth, cuyos resultados se publican en el número de este mes de la revista Antiquity. De época incierta, las popularmente conocidas como rodadas de carro han sido objeto no sólo de estudios científicos, sino también de especulaciones disparatadas por parte de autores como Erich von Däniken, entre otros. El hostelero suizo sentenciaba en 1979, en su libro Profeta del pasado, que había que "olvidar la idea (de que hubieran sido hechas por carros) y enterrarla en algún sepulcro de teorías arqueológicas olvidadas".

La ciencia intenta desde hace décadas dar con una explicación a las rodadas de carro -cart ruts, en inglés-, "uno de los más intrigantes problemas" a los cuales se enfrenta la arqueología maltesa, según reconoce David H. Trump en su libro Malta. Prehistory and temples (Malta. Prehistoria y templos. 2002). Resultan impresionantes en enclaves como Clapham Junction, donde decenas de rodadas se entrecruzan en lo que desde cualquier lugar elevado asemeja una playa de vías de una gran estación (de ahí el nombre). Mottershead, Pearson y Schaefer indican que los surcos tienen forma de uve, una anchura de entre 4 y 10 centímetros, y una profundidad de hasta 67. Y destacan que, aunque hay un amplio consenso que los vincula a la circulación de vehículos, hasta ahora había muchas cosas que no estaban claras: entre ellas, si las rodadas son producto de la erosión debida a ese tráfico o han sido hechas por el hombre para facilitarlo, y si los vehículos implicados se movían sobre ruedas o trineos.

Su estudio en el laboratorio y sobre el terreno demuestra que fueron producto del paso continuado de carros de dos ruedas, que pueden abrir surcos en la caliza -más profundos si la roca está mojada-, aunque no vayan muy cargados. Cuando las rodadas alcanzaban una profundidad en la que ya no era posible el tráfico por la misma vía, se iba por otro lado y se abría un nuevo camino, y así sucesivamente. La ausencia de rastros de los humanos o animales que tiraron de los carros se debería a que, cuando se hicieron las car ruts, una capa de tierra cubría la roca hoy expuesta a los elementos. Aunque queda por saber cuándo se abrieron los surcos -no hay pruebas que los vinculen con los grandes templos megalíticos malteses, levantados entre 4000 y 2500 aC-, una vez más, el tiempo y la ciencia han puesto a Von Däniken y sus seguidores en su sitio.

31 comentarios | Enlace permanente | Compartir

24 Nov 2008

Supe de los hallazgos de Iruña-Veleia una tarde a mi llegada a la redacción de El Correo. Y pregunté: "¿Dónde se han publicado?, ¿en qué revista aparecen?". Me respondieron que en ninguna, que de los descubrimientos -que iban "a cambiar los libros de Historia", en palabras de Eliseo Gil, director de las excavaciones- se había informado a la de prensa. Mi reacción inmediata fue de escepticismo. Hice algunas llamadas a expertos y comprobé que no estaba sólo en mi incredulidad, suscitada en aquellos momentos más por la forma en que se habían dado a conocer los hallazgos que por el fondo. Porque en ciencia los avances se comunican en las revistas con revisión por pares, y no como las exclusivas de la prensa del corazón. Las revistas científicas únicamente aceptan un artículo después de que ha sido examinado con lupa por expertos en la materia (los pares del autor). Ese principio básico se incumplió respecto a los descubrimientos de Iruña-Veleia, lo que ya era suficiente para poner los espectaculares hallazgos en cuarentena.

Los mismos medios que siempre acogen con cautela descubrimientos médicos no contrastados, se lanzaron, sin embargo, desde el primer momento a especular sobre los orígenes del euskera, cómo en Álava se había desenterrado el primer Calvario, la presencia en el lugar de un preceptor egipcio... Que no se hubiera hecho eco de ello ninguna revista científica era lo de menos: los periodistas validábamos los hallazgos. Yo siempre decía lo mismo a quien me hablaba del asunto: que me olía mal por el modo en que se había anunciado y la ausencia de publicaciones. Así se lo comenté a los historiadores con quienes hablé del tema antes de que salieran en los medios los primeros expertos pidiendo cautela. Dos años y medio después, queda claro que los medios metimos la pata hasta el fondo al dar por bueno algo que no lo era. Lo hicimos llevados seguramente por el entusiasmo de los titulares extraordinarios, una montaña rusa de la que es muy difícil bajarse una vez en marcha. Ahora, todos -yo, el primero- pedimos responsabilidades a las instituciones implicadas en este vergonzoso episodio, y nos olvidamos de que también nosotros tenemos nuestra parte de culpa. Porque lo que hicimos fue comprar mercancía defectuosa -un descarado fraude- y venderla como buena; porque lo que hicimos fue ignorar los principios que aplicamos a otras afirmaciones extraordinarias no fuera a ser que tuviéramos que rebajar el tono de los titulares. Podíamos haber hecho muchas cosas y muy fáciles, desde recordar al público que las cosas en ciencia no se hacen así hasta pedir a Gil y sus colaboradores los informes de unos presuntos análisis científicos de los que siempre han hablado, pero que nunca han mostrado. Preferimos callar y seguir el juego a quien ahora ha quedado en evidencia.

82 comentarios | Enlace permanente | Compartir

20 Nov 2008

Tras el dictamen de los expertos según el cual los hallazgos más espectaculares de Iruña-Veleia -el primer Calvario y los más antiguos grabados en euskera- son falsos, Eliseo Gil, director de las excavaciones, no tenía una salida digna: o bien estaba al tanto del engaño o bien había sido engañado. El mal menor era el segundo, presentarse como víctima de un montaje urdido por otros, como un ingenuo, aunque en cualquier caso su reputación científica quedara hecha trizas. Pues no, en la rueda de prensa que ha dado hoy y de la que Efe ya ha difundido el pertinente despacho, el arqueólogo se ha enrocado y ha descalificado el informe científico diciendo que está únicamente basado en "opiniones" y presentándose como víctima de un "linchamiento mediático".

Hubiera estado bien que hubiera explicado cómo puede aparecer una referencia a Descartes en una inscripción de los siglos III, IV ó V, cuando ese filósofo vivió en el XVII; cómo explica la referencia a Nefertiti, nombre que responde a una convención de hace un siglo; y los resultados de análisis químicos que demuestran que las inscripciones son recientes, entre otras cosas. Pero Gil no estaba ayer dispuesto a defenderse, sino a huir hacia adelante, y optó por un estilo peculiar de rueda de prensa, la que no admite preguntas, la que tanto gusta a todo aquél que no quiere dar explicaciones.

"Los hallazgos de Iruña-Veleia son una broma o una estafa", sentenciaba Martín Almagro Gorbea, catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense y miembro de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, hace unos días en una magnífica entrevista firmada por María José Carrero. Era lo que opinaban muchos expertos desde el mismo momento en que se hicieron públicos los hallazgos. Pero a los entonces disidentes -autores como los filólogos Joaquín Gorrochategui y Joseba Lakarra e historiadores como Juan José Larrea- se les vio como traidores, como violadores de una ley del silencio con regustos mafiosos, como indicaba hace unos días Óscar B. Otalora.

El escándalo del que tan bien han informado María José Carrero, Francisco Góngora y Rosa Cancho hoy en las páginas de El Correo tiene indudablemente como primer responsable a Gil, pero no es el único culpable de que la arqueología vasca vuelva a hacer el ridículo dieciséis años después del caso Zubialde. Los responsables políticos de la Diputación alavesa cuando se anunció el hallazgo a bombo y platillo, y los dirigentes de Euskal Trenbide Sarea (ETS) y Eusko Trenbideak (ET) -compañías dependientes del Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco que han subvencionado las excavaciones desde 2001- tienen también su parte de culpa al no haber exigido las oportunas pruebas que han de acompañar a todo descubrimiento científico y caer seducidos ante los focos. El escándalo de Iruña-Veleia es una consecuencia de haber convertido la ciencia en espectáculo, del descontrol institucional, del todo vale con tal de salir en los medios, de saltarse los mecanismos de control y comprobación y llegar a extraordinarias conclusiones a partir de datos no confirmados. Es una vergüenza.

106 comentarios | Enlace permanente | Compartir

19 Nov 2008

Iruña-Veleia ha entrado por fin hoy en la historia de la ciencia. Pero lo ha hecho por la puerta de atrás. Un equipo de arqueólogos dirigido por Eliseo Gil presentó a la prensa en junio de 2006 las más antiguas inscripciones en euskera y el primer Calvario de la Historia, grabados en fragmentos de cerámica de los siglos III y IV desenterrados en ese lugar. Decían tener las pruebas que confirmaban tan extraordinarias afirmaciones. Ahora, el comité de expertos que ha estudiado durante meses las piezas del yacimiento alavés ha dictaminado que no hay pruebas que avalen lo sostenido por Gil y sus colaboradores. Aunque el informe no se ha hecho todavía público, he conseguido alguna información sobre su contenido.

Los arqueólogos trabajan en el yacimiento alavés de Iruña-Veleia. Foto: Iosu Onandia.

Especialistas de diferentes disciplinas científicas han presentado hoy durante cinco horas a la diputada de Cultura de Álava, Lorena López de Lacalle, las conclusiones de su trabajo sobre los restos de Iruña-Veleia. Uno a uno, los expertos se han pronunciado en la misma línea: los grabados en euskera y religiosos no son del siglo III o IV. "El dictamen ha sido unánime", me ha explicado un asistente a la reunión. Los estudiosos deducen, a partir de los resultados de análisis químicos y otras pruebas, que los grabados en lengua vasca y con motivos religiosos son recientes, posiblemente tanto que no puede descartarse que fueran hechos poco antes de su hallazgo. El euskera no es posible que sea el de la época -"es imposible"- y la iconografía cristiana tampoco, según los estudiosos, ninguno de los cuales ha admitido la mínima posibilidad de autenticidad.

"Los descubrimientos del yacimiento alavés parecen demasiado buenos para ser ciertos, pero eso no quiere decir que no lo sean", escribía aquí mismo hace dos años. Comparaba entonces el proceder de los investigadores alaveses, corriendo a la prensa a informar del hallazgo en vez de darlo a conocer antes en las publicaciones especializadas, con el de los químicos Martin Fleischmann y Stanley Pons, los descubridores en 1989 de la fusión fría que nunca fue. El tiempo y los expertos han demostrado ahora que los extraordinarios Calvario y grabados en euskera de Iruña-Veleia merecen tanto crédito como la fusión fría.

Fotografía del fragmento de cerámica con el supuesto primer Calvario.Quedan muchas incógnitas. Entre otras, la autoría del engaño. Igual nunca se conoce, pero lo que sí sabe todo el mundo ya es que la arqueología alavesa podía haber evitado su segundo sonrojo en menos de veinte años si los excavadores de Iruña-Veleia hubieran procedido correctamente y no hubieran acudido a los medios de comunicación con afirmaciones extraordinarias y sin pruebas. El informe que ha recibido hoy la Diputación alavesa -firmado por químicos, físicos, filólogos, historiadores del arte...- tenían que haberlo encargado Gil y su equipo hace dos años, antes de dar a conocer al mundo un hallazgo tan espectacular. Estamos ante una demostración palmaria de ciencia patológica y, como tal, pasará Iruña-Veleia a los libros de historia de la ciencia.

Este fraude es, además, el segundo de la arqueología alavesa en menos de veinte años. El anterior fueron las pinturas rupestres de la cueva de Zubialde, bendecidas por la plana mayor de la antropología vasca a instancias del poder político a principios de los años 90 y cuyo carácter fraudulento fue descubierto poco después. Esperemos que en el caso de la arqueología alavesa haya dos sin tres.

89 comentarios | Enlace permanente | Compartir

29 Oct 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 29 de octubre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la las minas del rey Salomón y la Calavera del Destino, en la cuarta entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

1 comentario | Enlace permanente | Compartir

27 Oct 2008

Indiana Jones estaría pletórico: un equipo internacional de arqueólogos anuncia hoy en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU, el hallazgo de lo que podrían ser las minas del rey Salomón. Se trata de un complejo de producción de cobre de casi diez hectáreas en el desierto jordano al sur del mar Muerto. Se llama Khirbat en-Nahas -ruinas de cobre, en árabe-, comprende un centenar de edificios y data del siglo X antes de Cristo, según los últimos análisis mediante el carbono 14. "No podemos creer todo lo que nos cuentan los textos antiguos; pero esta investigación supone una confluencia de la arqueología, los datos científicos y la Biblia", ha dicho Thomas Levy, de la Universidad de California y director del grupo que excava el yacimiento desde 2002.

La Biblia y la arqueología son una extraña pareja. Como recuerdan Levy y sus colaboradores en Proceedings, el maridaje entre ambas vivió su Edad de Oro entre las dos guerras mundiales. Parecía entonces que los hallazgos arqueológicos respaldaban el Antiguo Testamento, que la ciencia confirmaba la validez histórica del libro sagrado. Su máxima expresión popular fue Y la Biblia tenía razón, libro de Werner Keller del que se han vendido desde 1955 más de 10 millones de ejemplares. El feliz emparejamiento de ciencia y tradición fue un espejismo. Desde los años 80, destacados historiadores han probado que casi todos los episodios históricos del Antiguo Testamento son fantasías y establecido que estas minas eran del siglo VII a C.

Levy y sus colegas plantean ahora que son del siglo X aC y, por tanto, habrían suministrado cobre al rey Salomón, quien vivió en esa época según la tradición. ¿Qué pruebas presentan? "No veo ninguna conexión entre Khirbat en-Nahas y Salomón", indicó ayer a este periódico Israel Finkelstein, arqueólogo de la Universidad de Tel Aviv y autor -junto con Neil Silberman- de La Biblia desenterrada (2001), obra que desmonta la historicidad del libro santo a la luz de la ciencia histórica. "Creer literalmente la descripción bíblica de Salomón es ignorar dos siglos de investigación bíblica", añade. Finkelstein y otros historiadores han concluido que, de haber existido y no ser una creación de los sacerdotes del siglo VII aC que inventaron en el Antiguo Testamento un pasado común glorioso para todos los hebreos, David y Salomón fueron, como mucho, líderes tribales y su Jerusalén, una pequeña ciudad. Quién controló la explotación minera de Khirbat en-Nahas es una incógnita, pero el equipo de Levy ha encontrado en el lugar escarabajos egipcios, la gran potencia regional.

No es la primera vez, ni será la última vez, que la arqueología se vincula a la Biblia con más fe que pruebas: en mayo pasado, arqueólogos alemanes anunciaron que habían encontrado en Etiopía el palacio de la reina de Saba, personaje legendario conectado con el rey Salomón; en agosto de 2004, un historiador británico presentó a la prensa la cueva donde Juan Bautista habría celebrado ritos iniciáticos; y en un museo israelí se expone una barca como en la que navegó por Jesús, simplemente porque fue descubierta en el mar de Galilea y data del siglo I. Siguiendo esa misma lógica, una capa roja de mediados del siglo XX en una granja de Kansas podría ser de Superman.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

114 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco
Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):