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31 Ago 2009

Quedan tres años y medio para el próximo fin del mundo. "Según el calendario maya, el fin de los tiempos tendrá lugar el 21 de diciembre del 2012", puede leerse en cientos de sitios de Internet. "El Sol está enfermo. Los científicos calculan que la radiación del astro rey alcanzará su punto máximo en el año 2012, afectando al clima y la atmósfera. Asombrosamente, el calendario de la antigua civilización maya ya citaba el 21 de diciembre de 2012 como el día del fin del mundo", coincide Lawrence Joseph, autor del libro Apocalipsis 2012. En el peor de los casos, la Tierra quedará frita por una gigantesca llamarada solar o un fuerte rayo procedente del centro de la galaxia. En el mejor, viviremos "un gran salto de conciencia o incluso una mutación de nuestra especie".

La clave de todo es el calendario de los mayas, cultura que surgió en Mesoamérica hacia 2000 antes de Cristo (aC) y entró en declive antes de la llegada de los conquistadores españoles. Los mayas tenían tres calendarios: uno solar, de 365 días; otro ceremonial, de 260; y un tercero, de 1.872.000 días -5.125 años-, que es el que inquieta a astrólogos y demás supersticiosos. El actual ciclo de la Cuenta Larga, como se conoce ese tercer calendario, acabará el 21 de diciembre de 2012.

Los augures del Apocalipsis no se ponen de acuerdo en qué ocurrirá ese día, sólo en que pasará algo catastrófico. Hay quienes sostienen que el desencadenante será el supervolcán de Yellowstone, un gigante dormido cuya erupción provocaría el equivalente a un invierno nuclear. Otros hablan de un máximo de la actividad del Sol que achicharrará la Tierra. Los hay que apuntan más lejos, a un alineamiento del Sol o el Sistema Solar con el centro de la Galaxia, desde donde nos llegará una especie de rayo de la muerte. Y no falta el clásico planeta X en rumbo de colisión.

Nochevieja maya

¿Cómo afrontó usted el 31 de diciembre de 2000? ¿Cómo afronta cada Nochevieja? ¿Lo hace con miedo a que con las campanadas se acabe el mundo? Pues es tan irracional temer al Apocalipsis cada Nochevieja como al fin del mundo el 21 de diciembre de 2012. Ese día acabará un ciclo maya de 5.125 años y al siguiente comenzará otro, al igual que pasa con cada año, siglo y milenio en nuestro calendario el 31 de diciembre correspondiente. "El famoso calendario maya de la Cuenta Larga se inicia el 11 de agosto de 3114 aC; exactamente igual que nuestro calendario empieza el 1 de enero del primer año de la era cristiana", explica el geógrafo Jared Diamond en Colapso (2005).

Yellowstone es un supervolcán, pero no hay indicios de un próximo estallido. El Sol tiene ciclos de actividad conocidos, con sus máximos y mínimos, pero los científicos no han detectado en él nada anormal. Y el 21 de diciembre de 2012 el Sol estará, respecto al centro galáctico, casi en el mismo sitio donde ha estado ese día durante los últimos veinticinco años. El miedo al Apocalipsis maya es un invento de quienes viven de explotar la credulidad ajena. Porque, además, los mayas, que fueron incapaces de predecir su propio declive, nunca vincularon el fin de la Cuenta Larga con el del mundo, como nosotros tampoco hacemos con la Nochevieja.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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01 Jul 2009

Me enteré hace un par de semanas, gracias a Joseba Martín, de que Roland Emmerich va a volver a destruir el mundo. Todavía me duelen Independence Day y El día de mañana, tan malas películas como espectaculares sus efectos especiales. Me duelen porque me gustan la fantasía y la ciencia ficción, y ambas cintas son sendos despropósitos envueltos en destrucciones masivas, además de tratarse en el segundo caso de una muestra de pseudociencia climática. Ahora, Emmerich toma en su nueva producción como pretexto para acabar con la civilización la manida profecía maya del fin del mundo para 2012, que en realidad ni es profecía ni es nada.

"El famoso calendario maya de la Cuenta Larga se inicia el 11 de agosto de 3114 aC; exactamente igual que nuestro calendario empieza el 1 de enero del primer año de la era cristiana. Nosotros conocemos el significado que tiene para nosotros ese día cero de nuestro calendario: es el supuesto comienzo del año en el que nació cristo. Supuestamente, los mayas también atribuían algun significado a su día cero, pero no sabemos cuál era", explica Jared Diamond en Colapso (2005). El ciclo largo del calendario maya, que dura 1.872.000 días, acabará y volverá a ponerse a cero el 21 de diciembre de 2012. Más o menos, lo que pasa cada 31 de diciembre; pero en versión maya. 2012 se ha convertido, sin embargo, en un año talismán para los vendedores de misterios, que no dudan en inventarse todo tipo de conexiones para amedrentar a los más crédulos con variadas catástrofes.

Estén tranquilos. Nuestro futuro no está escrito ni en el calendario maya, ni en los templos de Angkor, ni en la Biblia, ni en las cuartetas de Nostradamus, ni en ningún otro sitio. El calendario maya tiene tanto que ver con el fin del mundo como el nuestro 365 días. Piénselo un poco: los mayas no predijeron ni siquiera su final como civilización, así que ¿cómo iban a prever el fin del mundo? Es lo mismo que pasa con videntes como Octavio Aceves y compañía, que son incapaces de ver su futuro particular y quieren convencernos de que pueden ver el nuestro. Aquí tienen el trailer en español de 2012, película que se estrenará en noviembre y en la cual Roland Emmerich destruye el mundo por obra y gracia del calendario maya. Recuerden: hay que verla como si fuera Independence Day.

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27 Jun 2006

"Cuando termine el sexto mes de 2006, el Rey de España cruzará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las llanuras de Europa Central. La destrucción y la derrota caerán sobre los malvados. El Santo Grial volverá a España, con el Rey triunfante". Este texto, atribuido en los últimos días por algunos medios de comunicación al vidente francés Nostradamus, vaticinaría la victoria española en el Mundial de Alemania.

La cuarteta apareció por primera vez en un grupo de noticias de Internet el 13 de noviembre, horas después de la goleada (5-1) de España a Eslovaquia en la repesca para la fase final del campeonato. La enviaba un internauta que firmaba como Alexandre y que hacía la siguiente interpretación del texto: "Nostradamus habla del viaje a Alemania que hará el Rey de España para ver a su ejército -la selección nacional- jugar en el Mundial. Las legiones de Belcebú son, obviamente, las selecciones que serán derrotadas en Europa Central (Alemania). El Rey llevará el Santo Grial -evidentemente, la copa del mundo- a España. ¿No es asombroso?".

Tres horas después, otro participante del foro anunciaba que iba a contar la historia en su bitácora, a lo que el descubridor del augurio mundialista respondía: "Puedes citarme tantas veces como quieras, pero se trata de una broma. Eres nuevo por aquí, ¿verdad?". "Creé y posteé la cuarteta en noviembre del año pasado en el grupo Rec Sport Soccer con la intencion de ver hasta qué punto se puede hacer pasar informacion falsa en Internet y convertirla en algo cierto. No esperaba que llegara a los medios de comunicacion", ha explicado a este periódico Alexandre, que quiere mantener su identidad real en el anonimato. Basta perder unos segundos en uno de los sitios de Internet donde están las profecías de Nostradamus en línea para comprobar que la cuarteta de marras no existe.

Aún así, desde que España venció a Ucrania en Leipzig, el texto ha salido publicado en diarios de los cinco continentes y ha sido citado en los principales programas deportivos de la radio española. "Me muero de risa cada vez que se habla de mi cuarteta como de algo real que Nostradamus dijo. Es sólo un ejemplo de lo fácil que es engañar al público -dejé en claro desde el primer mensaje que era una broma- y de cómo algo que se dice en un grupo de noticias puede llegar a los grandes medios", escribía Alexandre el miércoles en el grupo de noticias citado. "Si España gana el Mundial, esto llegará a la televisión. Habrá expertos que discutirán otra vez sobre la precisión de las predicciones de Nostradamus", auguraba hace una semana.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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22 Jun 2006

Varios medios han informado en los últimos días de que el vidente francés Nostradamus vaticinó en el siglo XVI la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Alemania. La cuarteta dice, según recoge la agencia Efe del diario francés Le Parisien: "Cuando termine el sexto mes de 2006, el rey de España pasará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las planicies de Europa central. La destrucción y la derrota se abatirán sobre los malvados. El Santo Grial volverá a España, con el Rey triunfante". Por si acaso a un equipo no le basta con el buen juego y hacer goles, o tiene un mal día, siempre viene bien una ayudita desde el Más Allá. Algunos periodistas se han hecho eco de la predicción, quizás en un intento de hacerse con un hueco en el equipo del programa de televisión Cuarto milenio. Porque no hay en la obra de Nostradamus ninguna cuarteta que diga algo parecido a lo que ha difundido Efe. Compruébenlo ustedes mismos. Busquen en las profecías del astrólogo. No me crean. Verán que no hay referencia alguna al Santo Grial y que, aunque España aparece varias veces, en ninguna ocasión la traducción se parece remotamente a lo que cuentan los medios. Hace cinco años, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono sucedió lo mismo, y vimos el vaticinio falso de turno en la primera página de uno de los principales diarios españoles. Un nuevo tipo de periodismo se abre paso con fuerza en nuestro país, el periodismo de imbestigación, gracias a un muy viejo tipo de profecía, la inventada a posteriori.

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20 Abr 2005

La elección de Joseph Ratzinger no ponía, en principio, fácil a los partidarios de la autenticidad de la profecía de san Malaquías casar al nuevo papa con el lema que le corresponde según el augurio. De gloria olivae (de la gloria del olivo) es un dístico ideal para un nativo de cualquier país olivarero; pero difícilmente encaja en la biografía de un alemán, por mucho que sea de origen campesino. Además, si el pontífice hubiera hablado del olivo o de la paz durante su primera comparecencia pública, su identificación con la divisa habría sido automática; pero no lo hizo: se presentó como "un humilde trabajador de la viña del Señor".

La profecía de san Malaquías consta de 111 dísticos y un último comentario, que corresponderían a los 112 papas habidos entre Celestino II (1143-1144) y el Juicio Final. Fue publicada por primera vez por Arnoldo de Wyon en 1595 en su libro El árbol de la vida, donde atribuía la lista de lemas a san Malaquías (1094-1148). Este monje irlandés gozó de dotes proféticas, según la biografía escrita por su amigo san Bernardo de Claraval, quien no cita ninguna profecía de los papas.

El jesuita Claude-François Menestrier apuntó ya en el siglo XVII que el augurio se había confeccionado en 1590 para propiciar la elección del cardenal Girolamo Simoncelli como sucesor de Urbano VII. El lema que le tocaba al nuevo papa -Ex antiquetate urbis (de la antigüedad de la ciudad)- parecía hecho a medida de un prelado natural de Orvieto, cuyo nombre procede del latín urbs vetus (ciudad vieja). La tesis de Menestrier se basa, además, en que la profecía fue desconocida hasta 1595, cuando la publicó Arnoldo de Wyon, y que las divisas casan bien con los papas anteriores a esa fecha; pero no tanto con los posteriores.

Un reciente estudio del historiador José Luis Calvo revela que hasta 1590 todos los dísticos encajan con la familia, el nacimiento, la carrera eclesiástica o las características del papado del protagonista. Después, la cosa cambia: la mayoría responde a otras particularidades del pontífice, algunas bastante traídas por los pelos, simplemente porque el autor puso esas divisas al tuntún.

Desde el siglo XVII, los malaquistas han forzado el significado de los lemas hasta el extremo de dar varias explicaciones excluyentes para el mismo papa. Así, de Juan Pablo II (De labore Solis, del trabajo del Sol), han dicho que nació durante un eclipse solar, que vino del Este -de donde nace el Sol- o que fue un incansable trabajador. Y de Juan Pablo I (De meditate Lunae, de la mitad de la Luna), que reinó en la Iglesia de una media luna a otra o que su nombre, Albino Luciani, significa luz blanca, luz de Luna.

¿Cómo casa de la gloria del olivo, el lema del penúltimo papa antes del fin del mundo, con Ratzinger? No es por su país de origen ni por su etnia -el olivo simboliza a los judíos-; pero puede ser por el nombre que ha elegido como papa: Benedicto. Esta denominación puede ligarse a san Benito, fundador de la orden benedictina, conocida como la olivetana. Es lo mejor que hay de momento para vincular al cardenal de hierro con un texto que no escribió san Malaquías y en el que los lemas son tan ambiguos que permiten cualquier tipo de identificación, a gusto del consumidor.

Publicado originariamente en el diario El Correo.

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10 Abr 2005

Con la muerte de Juan Pablo II, 110 papas de los listados en la profecía de san Malaquías son ya historia. Sólo quedan dos. Y durante el mandato del último, Pedro el Romano, "la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida, y el juez tremendo juzgará al pueblo". Los seguidores de la profecía creen que augura el fin del mundo. ¿Pero hay motivos reales para la inquietud? ¿Es cierto que una relación de lemas redactada por un monje en el siglo XII predice la identidad de todos los pontífices elegidos desde entonces?

Malaquías O'Morgair nació en Armagh (Irlanda) en 1094 y fue ordenado sacerdote en 1120. Cinco años después, fue nombrado obispo. Murió en Claraval (Francia) en 1148, y Clemente III le canonizó en 1190. Según su amigo san Bernardo, en cuyos brazos murió, gozaba de los dones de la levitación, la sanación por imposición de manos y la clarividencia. Y es famoso por la llamada profecía de los papas, aunque san Bernardo ni la menciona en su biografía de san Malaquías.

Cuatro siglos de silencio

Cuenta el abad François Cucherat en Profecías sobre la sucesión de los papas (1871) que, cuando san Malaquías viajó a Roma en 1139 para informar de los asuntos de su diócesis a Inocencio II, tuvo una visión de la lista de pontífices que gobernarían la Iglesia hasta el final de los tiempos. Cucherat dice que el obispo entregó al papa la profecía y que ésta permaneció oculta en los archivos vaticanos durante más de cuatro siglos. Así explica el religioso que el mundo no supiera de los augurios de san Malaquías hasta 1595, cuando Arnoldo de Wyon los incluyó en su libro El árbol de la vida.

La profecía consiste en 111 lemas y un último comentario más amplio que pretenden definir a 112 papas entre Celestino II, elegido en 1143, y Pedro el Romano, el último de los reyes de la Iglesia. "Los dísticos casan perfectamente hasta 1590 con escudos, lugares de nacimiento y sedes desde las que accedieron al papado los pontífices; pero después empiezan los problemas. Desde Gregorio XIV, los malaquistas tienen que recurrir a casi cualquier aspecto de la vida del papa o de la sociedad en la que vivió para intentar que cuadre con su divisa, y ni aún así lo consiguen", indica el historiador palentino José Luis Calvo. El filósofo español Benito Jerónimo Feijoo ya llamaba la atención sobre este particular en el segundo tomo de su Teatro crítico universal (1728): "Estos motes se ajustan con gran propiedad a todos los papas que hubo por espacio de 447 años, contando desde Celestino II hasta Gregorio XIV inclusive; pero es menester interpretar los que se siguen con suma violencia para acomodarlos a los papas que hubo desde Gregorio XIV hasta Benedicto XIII, que al presente reina".

Feijoo considera determinantes el silencio de 450 años desde la muerte del monje hasta la primera publicación de la profecía por Arnoldo de Wyon, y la claridad de los lemas anteriores a 1590 frente a la oscuridad de los posteriores. Y concluye que "se fabricaron estas profecías" hacia 1590 y, "como el impostor que las fraguó sabía quiénes habían sido los papas antecedentes e ignoraba los venideros, para aquéllos dispuso los motes e modo que viniesen con propiedad; pero para éstos fue preciso echarlos al azar".

El ilustrado español coincidía en su dictamen sobre la autenticidad de la lista de futuros pontífices asignada al santo irlandés con el jesuita Claude-François Menestrier, autor de la Refutación de las profecías, falsamente atribuidas a san Malaquías, sobre la elección de los papas (1669). Este historiador y otros de su época apuntan una razón terrenal para la confección de los augurios hacia 1590: la intención de dirigir la elección del sustituto de Urbano VII, el último papa que casa perfectamente con el lema que le corresponde. Y señalan como beneficiario de la profecía al cardenal Girolamo Simoncelli.

El origen de la profecía

"El autor de la lista quería forzar la elección de un pontífice determinado y al cónclave concurría el cardenal Girolamo Simoncelli, que era de Orvieto. El nombre de esa ciudad italiana deriva de urbs vetus, que significa en latín ciudad vieja. Curiosamente, según la profecía, el lema del sucesor de Urbano VII es Ex antiquitate urbis (de la antigüedad de la ciudad)", explica Calvo. El dístico encajaría como anillo al dedo con Simoncelli; pero salió elegido Niccolò Sfondrati, nacido en Milán y que adoptaría el nombre de Gregorio XIV. "A partir de esa fecha, la perfecta adecuación entre lemas y papas hace aguas por todas partes", señala el estudioso palentino.

La correspondencia de los pontífices anteriores a 1590 con los lemas del texto publicado por Arnoldo de Wyon no es tal después, por lo que los partidarios de la profecía se ven obligados a hacer juegos malabares para mantenerla a flote. Así, en el caso de Karol Wojtyla, las explicaciones al lema que le corresponde -De labore Solis (del trabajo del Sol)- van desde la coincidencia de su nacimiento con un eclipse solar que tuvo lugar sobre el sur del Índico y el Pacífico hasta su carácter viajero, pasando porque fue un pontífice originario del Este, por donde sale el Sol.

La atribución de la profecía a san Malaquías fue una treta para conferir credibilidad a la relación de lemas, dada la fama de vidente que había tenido en vida el santo irlandés. San Bernardo -"su gran valedor", recalca Calvo- dice, por ejemplo, que el monje predijo con acierto el día de su propia muerte. Aunque no se pueda saber a ciencia cierta quién fue el fabricante de la profecía, sí hay pruebas indirectas de cuándo lo hizo: después de 1568.

La pista de los antipapas

En la lista de san Malaquías aparecen mezclados los papas con ocho antipapas, de los que sólo dos son presentados como tales: Nicolás V (Corvus schismaticus, el cuervo cismático) y Clemente VIII (Schisma Barcinorum, el cisma de los barceloneses). Lo mismo había hecho el veronés Onofrio Panvinio (1530-1568), corregidor y revisor de la Biblioteca Vaticana, en su historia de los papas, en la cual de los ocho antipapas sólo identificaba a dos, los mismos que en la lista presuntamente escrita por san Malaquías: Nicolás V y Clemente VIII. "No parece posible que un autor movido por Dios haya introducido en la lista de los papas a antipapas como Víctor IV (1159-64), Pascual III (1164-68), Calixto III (1168-78), Nicolás V (1328-30), Clemente VII (1378-94), Benedicto XIII (1394-1423), Clemente VIII (1424-39) y Félix V (1439-49)", dice el sacerdote Miguel Ángel Fuentes en el portal de Internet Catholic.net.

"Además, a la hora de justificar los dísticos de algunos de los pontífices, el autor de la profecía de san Malaquías comete exactamente los mismos errores que Panvinio sobre la orden a la que pertenecía Eugenio IV, la profesión de la familia de Juan XXII (1316-34) y el motivo heráldico del escudo de Clemente IV (1265-68)", indica Calvo. Tanto en la obra de Panvinio como en la profecía se atribuye a Juan XXII el lema De surore Osseo (del zapatero de Ossa) y, aunque la familia del pontífice es Duesse, no hay en ella ningún zapatero. A Clemente IV, ambos le ponen un dragón en el escudo familiar, cuando lo que hay es un águila. "El autor de la profecía fusiló la historia de Panvinio sin pararse a pensar", concluye el historiador español. El falso Malaquías puso a partir de 1590 lemas al azar, que desde entonces se han metido a los papas con calzador.


Lemas y pontífices

León XI (1605). Undosus vir (el varón ondulado). Murió a los veintisiete días de ser elegido, de un resfriado. Su papado "se agotó como una ola", dicen los creyentes en la profecía.

Inocencio XI (1676-1689). Bellua insatiabilis (la bestia insaciable). Tenía un león en su escudo. El felino sería la bestia insaciable.

Benedicto XIV (1740-1758). Animal rurale (el animal rural): Fue un erudito; el más sabio de los papas. "Hablar de él como El animal rural es ridículo. Se justifica diciendo que era muy trabajador", indica José Luis Calvo.

León XII (1823-1829). Canis et coluber (el perro y la serpiente). Según los partidarios de la autenticidad de la profecía, el can hace referencia a la actitud vigilante y la serpiente, a la prudencia. "El problema -apunta Calvo- es que, en el cristianismo, el perro es la impudicia y la serpiente, símbolo del pecado".

Juan XXIII (1958-1963). Pastor et nauta (pastor y navegante). Lo de pastor, que va bien a cualquier papa, se vincula a la convocatoria del Concilio Vaticano II y lo de navegante, a que fue cardenal y patriarca de Venecia, ciudad de las góndolas.

Juan Pablo I (1978). De meditate Lunae (de la mitad de la Luna). Su pontificado duró veintiocho días, de una media luna a otra. Otra explicación recurre al significado de su nombre: Albino (blanco) y Luciani (luz) se referirían a la luz de la Luna, que es blanca.

Juan Pablo II (1978-2005). De labore Solis (del trabajo del Sol). Unos recuerdan que nació durante un eclipse solar. Es cierto, pero el eclipse fue parcial y visible en el Índico y el Pacífico meridional, no en Polonia. Otros destacan que es un papa llegado del Este, donde nace el Sol. Y no faltan quienes apuntan que el lema se refiere a su incansable labor al frente de la Iglesia.

? (2005-). De gloria olivae (de la gloria del olivo). Puede ser un pontífice de un país productor de aceite -hay muchos-, de un benedictino -la orden olivetana-, de origen judío -el olivo simboliza al pueblo elegido-...


¿Cuenta el papa del Palmar?

La mezcla en la profecía de san Malaquías de papas y antipapas impide asegurar cuántos pontífices faltan para el Juicio Final. Porque ahí estaba el recientemente fallecido Clemente Domínguez, papa del Palmar de Troya, a quien han ignorado sistemáticamente los partidarios de los augurios del monje irlandés. Autoproclamado Gregorio XVII a la muerte de Pablo VI, le correspondería el lema De meditate Lunae, mientras que De labore Solis sería para Juan Pablo I y De gloria olivae, para Juan Pablo II.

En el Palmar de Troya ya han elegido papa: se llama Manuel Alonso Corral. Sería Pedro el Romano y ya no habría tiempo para nada más. Porque la profecía dice: "En la última persecución de la santa Iglesia romana tendrá su sede Pedro el Romano, que hará pacer a sus ovejas entre muchas tribulaciones; tras la cuales, la ciudad de las siete colinas será destruida, y el juez tremendo juzgará al pueblo".

Claro que, si no se cuenta al papa Clemente y los suyos, quedarían todavía dos papas: el que se elegirá en cónclave en Roma a partir de 18 de abril será el penúltimo. ¿Qué pasará cuando pase el tiempo y el Juicio Final no se celebre? Los profetas y sus partidarios siempre han sabido echar tierra sobre sus errores. Basta recordar que, según sus exégetas, Nostradamus vaticinó el fin del mundo para 1999 y aquí estamos, a pesar de lo cual la credibilidad de esos intérpretes no se ha visto afectada. Los malaquistas hablan ya no del Apocalipsis, sino de una nueva época para la Iglesia, aunque lo del 'juez tremendo' deja lugar a pocas dudas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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