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24 May 2009

¡Impresionante lo de la Cadena SER! Se hace eco hoy, en su sección de noticias de Cultura, de la historia de "Alan Davis, ingeniero jefe de la NASA entre 1959 y 1973", quien "afirmó haber visto en las grabaciones obtenidas desde el satélite [por los astronautas del Apollo 11] los restos de unas ruinas milenarias". Es el mismo cuento chino que ya vendió en Cuarto milenio en su día Iker Jiménez, pero ahora avalado por los servicios informativos de la cadena de radio más oída de España. El tal Davis decía ser ingeniero de telecomunicaciones y que, en la noche de la llegada del hombre a la Luna, había visto en la estación de la NASA de isla de Antigua unas imágenes que ocultó al resto del mundo. Según Jiménez y sus colaboradores, era el encargado en la base caribeña de cortar la señal de televisión si sucedía algo inconveniente, y es lo que hizo cuando los astronautas del Apollo 11 se dieron de bruces con los edificios extraterrestres. Pero la realidad es otra. "Es mentira. Nadie podía cortar la señal. Todo eso de las ruinas en la Luna no son nada más que tonterías", me decía hace un año Luis Ruiz de Gopegui, director de la Estación de Seguimiento de Fresnedillas de la NASA en tiempos del proyecto Apollo. La historia de las ruinas lunares extraterrestres, que tan bien explotó Juan José Benítez en su serie Planeta encantado, es tan real como un cuento de Harry Potter, aunque la SER nos la intente vender como una noticia, contaminando sus servicios informativos de pseudociencia y conspiranoia.

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16 Ago 2008

Miles de espectadores de TVE vieron el 11 de enero de 2004 a Neil Armstrong y Buzz Aldrin explorando edificios en ruinas en el Mar de la Tranquilidad, en la Luna. Imágenes inéditas, se leía sobreimpresionado. Y Juan José Benítez decía: "Ésta fue la verdad, la única y secreta verdad. Aquel 21 de julio de 1969, Armstrong y Aldrin se alejaron escasos metros del módulo, filmando esta increíble construcción. Esta película, de 14 minutos, jamás fue difundida por la NASA". Numerosas copias del fragmento de la filmación emitido por TVE pueden verse en la actualidad en YouTube, bajo títulos como Vídeo censurado del viaje a la Luna y Construcciones en la Luna ocultadas por la NASA.


El ufólogo navarro sostiene que hace 39 años "el mundo, una vez más, fue engañado", que nos ocultaron el hallazgo de ruinas alienígenas en el satélite terrestre. A él se lo contó "un alto militar norteamericano", ya fallecido, cuya identidad nunca ha revelado y que consiguió hacerse con una copia de la película rodada en el Mar de la Tranquilidad, la que muchos creen todavía que se vio en TVE hace cuatro años. Un documento único porque los vestigios extraterrestres ya no existen: Washington los destruyó con bombas atómicas. Pero el militar desconocido no es el único que afirma que los astronautas encontraron construcciones en la Luna.

Un espía inexistente

Quien primero habló a Benítez de las ruinas lunares fue Carlos Paz Wells, un peruano que en los años 70 decía estar en contacto con seres de otros mundos. "Tenemos constancia de que los norteamericanos también conocen la existencia de las antiguas instalaciones de la Confederación (una unión planetaria al estilo de Star Trek). Y, según los guías, los lanzamientos realizados por los distintos Apollos de pequeñas bombas nucleares contra la superficie de la Luna no tenían la única finalidad de medir los posibles movimientos telúricos del satélite. Muy al contrario. La verdadera intención de los norteamericanos era destruir dichas instalaciones, cuyas posiciones conocían de antemano", afirmaba Paz en Ovnis: SOS a la Humanidad (1975), la obra de Benítez dedicada a las andanzas del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI).

Otra fuente, terrestre, confirmó poco después a Benítez la pasada presencia alienígena en la Luna. En 1979 llegó a las librerías españolas la obra Bases de ovnis en la Tierra. Su autor, Douglas O'Brien, decía ser un espía de la CIA arrepentido afincado en nuestro país. El libro era en realidad una novela firmada con pseudónimo por Javier Esteban, entonces un joven de veintiún años. "Para escribir la novela era preciso crear historias con fechas, lugares, etcétera. Para evitar la tarea de inventar miles de datos, acudí a las hemerotecas y tomé nota de miles de diversas fuentes: periódicos, revistas... De esta forma, incluía datos auténticos de sucesos ocurridos, tales como accidentes de aviones militares, expulsiones de diplomáticos, detenciones de espías, etcétera".

Esteban salpicó su relato del espía arrepentido de accidentes de ovnis y asesinatos. Varios ufólogos contactaron con él creyendo que hablaban con un ex agente de la CIA, y el joven les siguió el juego. Algunas de sus historias acabaron publicadas en periódicos, revistas esotéricas y libros de platillos volantes como hechos reales. Revelaba en su libro, entre otras cosas, que, tras descubrirse "cinco bases o lugares de estacionamiento distintos de ovnis en la Luna", EE UU las había destruido con bombas atómicas. "Lo gracioso del asunto es imaginar a personas en su sano juicio investigando la verosimilitud de tales disparates", recuerda el autor de Bases de ovnis en la Tierra.

De Guipúzcoa a la Luna

Como en toda conspiración que se precie, en ésta también hay de por medio un presunto empleado de la NASA. Se llamaba Alan Davis y murió en Sevilla hace unos años. Decía ser ingeniero de telecomunicaciones y que, en la noche de la llegada del hombre a la Luna, había visto en la estación de la NASA de isla de Antigua unas imágenes que ocultó al resto del mundo. Según varios ufólogos, era el encargado en la base caribeña de cortar la señal de televisión si sucedía algo inconveniente, y es lo que hizo cuando los astronautas del Apollo 11 se dieron de bruces con los edificios extraterrestres. "Es mentira. Nadie podía cortar la señal. Todo eso de las ruinas en la Luna no son nada más que tonterías", sentencia Luis Ruiz de Gopegui, director de la Estación de Seguimiento de Fresnedillas de la NASA en tiempos del proyecto Apollo.

La instalación madrileña era una de las tres estaciones claves en las comunicaciones con los astronautas, junto con las de California (EE UU) y Canberra (Australia). "En el momento del alunizaje, correspondió a Fresnedillas estar en contacto con la nave. Cuando Armstrong y Aldrin abandonaron el módulo lunar, era California", indica Ruiz de Gopegui. Los conspiranoicos argumentan que la NASA ocultó -¿para qué?- la existencia de los edificios y que hay que creer a Alan Davis. "¿Por qué se va a dudar de una persona que tiene esa valentía?", dice uno de sus amigos. Por una razón muy simple, porque ni él ni nadie ha presentado nunca una sola prueba que respalde sus extraordinarias afirmaciones, equiparables a las de quienes sostienen que ningún avión se estrelló contra el Pentágono el 11-S.

Y es que la película que mostró Benítez en la penúltima entrega de la serie Planeta encantado no es una documento grabado en la Luna, a pesar de que apareciera sobreimpresionada la leyenda Imágenes inéditas. La filmación es una recreación, un encargo del ufólogo a Dibulitoon Studio, una firma de animación radicada en Irún. Los astronautas que recorrían edificios en la Luna eran guipuzcoanos. Ésa es la verdad, la única y pública verdad.


El libro

Bad astronomy (2002): El astrónomo Phil Plait habla sobre algunas falsas ideas populares vinculadas con las astronomía y la astronáutica. Es una obra viva que se actualiza en su blog.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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05 Dic 2007

El guía nepalí Tul Bahadur Rai y Joshua Gates, con la presunta huella del yeti. Foto: AFP.
Hay cosas que a estas alturas de la vida uno no se cree -lo siento-, como el reciente hallazgo de huellas del yeti cerca del Everest. Hay cosas que a estas alturas de la vida uno no se cree -lo siento-, como el reciente hallazgo de huellas del yeti cerca del Everest. Es como si me pidieran que creyera que una expedición liderada por Iker Jiménez ha encontrado en uno de sus viajes la prueba definitiva de alguno de esos misterios misteriosos a los que tanto jugo saca. Juan José Benítez ya lo intentó, en la primera entrega de Planeta encantado, con el irrisorio desenterramiento de una piedra de Ica, la prueba de que el hombre convivió con los dinosaurios. Pues, bien, con las nuevas huellas del hombre de las nieves me pasa lo mismo que con el hallazgo arqueológico del ufólogo navarro. Y es que los autores del descubrimiento no son un grupo de exploradores de Nepal y Estados Unidos -como se ha contado en algunos medios-, sino el equipo de Destination truth, un programa de SciFi Channel dedicado a viajes por el mundo a la caza de enigmas. Es decir, una especie de Planeta encantado. El presentador es Joshua Gates, ha participado en un reality show de la televisión estadounidense y desde hace tiempo se gana la vida como intrépido explorador cazamisterios.

La presunta pisada mide 33 centímetros, corresponde -aparentemente- a un pie de cinco dedos y fue descubierta el miércoles pasado en un valle rocoso a 2.800 metros de altitud. Según el presentador televisivo, era una huella fresca, dejada menos de 24 horas antes. Por lo visto en las fotos, la han encontrado en un terreno pedregoso y la han extraído de él. Desgraciadamente, no se ha hecho pública ninguna imagen de la pisada sobre el terreno, algo que ayudaría a determinar si se trata de una huella real o sólo de algo que lo parece, una pareidolia. "No creo que sea de un oso. Para nosotros, es un misterio", ha dicho Gates, quien descarta que estemos ante un fraude. No todos lo tienen tan claro. Ang Tshering Sherpa, presidente de la asociación nepalí de alpinistas, cree las pisadas "pueden ser de un oso himalayo", según un despacho de Efe. En cualquier caso, a Gates le viene mejor que sean del yeti. Y ya sólo eso hace que el providencial hallazgo huela a chamusquina.

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06 Ago 2007

Carta publicada hoy por el diario 'El País'.El diario El País ha publicado hoy íntegra -gracias, sé que era muy larga- la carta al director que les mandé sobre la información publicada acerca de la demanda de Juan José Benítez contra mí y la sentencia que me condena a pagar al ufólogo 6.000 euros, sobre la que ya di mi opinión en 'Benítez contra Gámez: historia de una condena'.

La lista de bitácoras y webs que han comentado la sentencia y manifestado su apoyo a quien esto escribe incluye, a fecha de hoy, a Aburreovejas, Al Otro Lado del Mostrador, Apuntes Rull, Armantia, Atalaya, BitacorARP, Blanco y en Botella, Blog de Ecnaton, Bloguear por Bloguear, Círculo Escéptico, Concello de Vigo, Crónicas de Esperantia, Chapitel, Desbarradas de Akin, Diario de un Cabeza de Chorlito, El Cartapacio de Gollum, El Día Menos Pensado, El Espejo Convexo v.2.0, El Lobo Rayado, El Lolaberinto, El Metadiario, El Morador del Abismo, El Pupitre, El Retorno de los Charlatanes, El Viaje de Lonjho, Epitafios y Demás, Escolar.net, Escrito en el Agua, Espacio Exterior, Hipótesis, Homo Webensis, Huonan, La Cárcel de Papel, Libro de Notas, Los Superiores Desconocidos, Mangas Verdes, Me Siento Cómodo, Microsiervos, Mimetist, Mtnez. Blog, No sin mi Tostadora, NotasD, Periodismo al Pil Pil, Por la Boca Muere el Pez, Punto sin Retorno, Rincón Ecléctico del Tío César, ... Que la Viga en el Propio, Redes Sociales, Reflexiones sobre el Mundo Digital, Tabula Rasa, Tecnicalia.com, The Sky 4 You, Tumbaburros, Un Millón de Segundos y Ya me gustaría.


Enredados, la Radio de la Blogosfera Andaluza
, ha dedicado un programa especial al análisis de esta sentencia, en el que han participado Javier Armentia, Javier F. Barrera, Sebastián Forero, Javier Pedreira, Jesús Javier Pérez y Luis Rull. Y la última entrega de El Escéptico Digital ha
prestado especial atención a este asunto en su editorial, al que han
sumado la publicación de las reflexiones de Armentia y mi comentario de la sentencia.

A todos los citados y a los muchos que me han mostrado su apoyo en persona, por teléfono y por correo electrónico, muchas gracias. Como ya dije en su momento, ahora lo que tenemos que hacer es crear las herramientas y losmedios en Internet y en el mundo real para que no haya disparate pseudocientífico sin respuesta ni vendedor de misterios que quede impune, y el discurso crítico llegue cada vez a más gente. Quien quiera escribirme para ponernos manos a la obra, aquí me tiene.

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03 Ago 2007

Tras la publicación en el diario El País de la noticia titulada 'Un juez ampara el honor de J.J. Benítez, que había sido calificado de "estafador"', envié ayer la siguiente carta al director al rotativo madrileño para aclarar algunas imprecisiones de la información basada en la sentencia, como que El Correo había retirado de su web los artículos objeto de la polémica, y rellenar lagunas, como el olvido de que el ufólogo llegó a pedir 80.000 euros de indemnización y solicitó al juez la retirada de todos los textos críticos con su trabajo. Si quieren leer la información publicada por El País, pueden pinchar en la imagen y se les abrira en una ventana a un tamaño más apropiado. Éste es el texto de mi carta:

Una demanda de J.J. Benítez

Creía que decir en un documental de televisión que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, asegurar que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y sostener que los astronautas del Apollo 11 encontraron ruinas extraterrestres en la Luna era tergiversar la Historia, mentir e intentar engañar al público. Parece que estaba confundido.

Como recoge El País en su página 61 de hoy, jueves, 2 de agosto, he sido condenado a indemnizar con 6.000 euros a Juan José Benítez por sostener, entre otras cosas, que si alguien se gana la vida con afirmaciones como las hechas por él en la serie Planeta encantado, puede deducirse de ello que "su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación". La información publicada en este diario, además de pasar por alto las afirmaciones hechas por el ufólogo y novelista en esa serie, emitida por TVE en dos ocasiones, contiene algunas imprecisiones que quiero aclarar:

1. La demanda no fue interpuesta contra mí por dos artículos, sino por el conjunto de los textos -más de trece- en los que examiné la verosimilitud de lo afirmado por J.J. Benítez en cada entrega de la serie.

2. Nada más ser informado el 5 de junio de 2006 del requerimiento legal, retiré las expresiones consideradas injuriosas por J.J. Benítez e indicadas en un burofax enviado por su abogada no porque ni mi abogado ni yo las consideráramos injuriosas, sino con el ánimo de zanjar el asunto amistosamente.

3. Ninguno de mis artículos ha sido retirado de la web de El Correo Digital, tal como puede comprobarse en Magonia, donde publiqué el 27 de julio una larga explicación del caso. La abogada del demandante pidió al juez "la retirada de los textos referidos a Juan José Benítez de la página web de El Correo Digital", pero el juez rechazó tal pretensión.

4. El demandante pidió en el juicio, además de la retirada de los textos, 80.000 euros de indemnización, la publicación de la sentencia en El Correo Digital y la condena al pago de las costas, extremos que el juez descartó, reduciendo la indemnización a 6.000 euros.

Creo que no he vulnerado en ningún momento el honor de J.J. Benítez, sino ejercido mi derecho a crítica ante un producto, la serie Planeta encantado, cuya falta de rigor histórico está fuera de toda duda. Otra cosa es que los designios de un juez sean inescrutables.

Luis Alfonso Gámez
blogs.elcorreodigital.com/magonia
Diario El Correo
Bilbao
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27 Jul 2007

Creía que decir que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que sostener que el pueblo dogon tuvo en el pasado contacto con extraterrestres era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que asegurar que hay pruebas de que existía comercio entre Europa y América antes de 1492 era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que mantener que la sábana santa prueba la resurrección de Jesús de Nazaret era ignorar los resultados de los más avanzados estudios científicos y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que hablar de la ficticia Arca de la Alianza como de un arma de destrucción masiva era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que presentar un anillo con marca de platero como obra de extraterrestres era tergiversar la realidad y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que decir que seres de otro mundo dieron el aliento civilizador al pueblo bereber era tergiversar la Historia, mentir y minusvalorar la inteligencia de ese grupo humano, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que afirmar que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y que los egipcios de hace 4.500 años vivían en la Prehistoria y desconocían la escritura era tergiversar la Historia, mentir y minusvalorar la inteligencia de ese grupo humano, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.

Creía que sostener que los astronautas del Apollo 11 encontraron ruinas extraterrestres en la Luna y presentar en un programa de televisión como prueba una recreación informática como si fuera una filmación real era tergiversar la Historia, mentir e intentar engañar al público. Estaba confundido.

Creía que era lógico calificar de sandeces las anteriores afirmaciones extraordinarias y considerar el producto audiovisual resultante una bazofia. Estaba confundido.

Creía que tergiversar era "dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos", tal como sostiene el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española (RAE). Estaba confundido.

Creía que mentir era "decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa" y "falsificar una cosa", tal como sostiene el Diccionario de la RAE. Estaba confundido.

Creía que engañar era "dar a la mentira la apariencia de verdad" o "inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas", tal como sostiene el Diccionario de la RAE. Estaba confundido.

Creía que, si alguien se gana la vida con afirmaciones como las de los once primeros párrafos de esta anotación, podía deducirse de ello que "su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación". Esta confundido.

Creía que responder con ironía a los ataques en un periódico de alguien implicado en la producción del programa de televisión aludido en los once primeros párrafos era mi derecho, aunque el implicado fuera hijo del máximo responsable del espacio. Estaba confundido.


La sentencia

El juez Jairo Ávarez-Uria Franco, del Juzgado de Primera Instancia Nº 5 de Getxo, ha concluido que decir lo anteriormente expuesto sobre el programa Planeta encantado -del que están extraídas las sorprendentes afirmaciones de los primeros once párrafos y del vídeo- y su director, el ufólogo y novelista Juan José Benítez, así como responder a un ataque público de su hijo, uno de los miembros del equipo de la serie, debe "considerarse como una intromisión ilegítima del derecho al honor de D. Juan José Benítez porque constituyen expresiones injuriosas que más bien parecen una mera exteriorización de rencillas o sentimientos personales de animadversión que juicios de valor, crítica científica u opiniones con la finalidad de contribuir a la formación de una opinión pública libre y responsable". La sentencia me condena a indemnizar al autor navarro con 6.000 euros, "en concepto de daños morales", por haber vulnerado su derecho al honor.

El magistrado considera que expresiones como que "su negocio (el de Benítez) se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación: en lo que ha hecho Benítez en Planeta encantado", que "descubrir los sucios manejos de un destacado miembro del club del misterio pone en entredicho a todos" y que "Benítez había engañado al público" con la emisión del montaje sobre el primer alunizaje; que preguntarse "¿Qué piensa de esta bazofia de 8 millones de euros el comité de sabios al que iba a recurrir Rodríguez Zapatero para regenerar TVE?"; que sostener que "que no se sepa algo no da carta blanca para decir sandeces, que es lo que hace el reportero de lo paranormal al hablar de los extraterrestres como origen del conocimiento para hacer estas piedras" (las bolas de piedra de Costa Rica) y las referencias a su hijo, "en cuanto inciden en su vida privada" (la de Benítez), exceden de los límites aceptables del derecho a la libertad de expresión de su autor y que afectan o pueden afectar muy negativamente, sobre todo si se prolongan en el tiempo y en un medio de comunicación de gran difusión, como es el caso, a la dignidad del Sr. Benítez, fama, buen nombre, prestigio y credibilidad profesional". Entre las expresiones que considera insultos, el juez incluye "apelativos tales como que Juan José Benítez es un estafador" y "un iluminado", lo que es un error porque lo que yo escribí en diciembre de 2003 es que programas como Planeta encantado "demuestran lo fácil que es que cualquier iluminado o estafador engañe a la población, y la necesidad de una comunidad científica comprometida, que no se recluya en su torre de marfil".

Un año de litigio

Juan José Benítez, con su hijo Iván.El pleito entre Benítez y el autor de estas líneas comenzó el 5 de junio de 2006 cuando María Luisa Castelo García, abogada del escritor, exigió en un burofax a El Correo la "retirada inmediata de todos los textos en los que se lesione el honor de D. Juan José Benítez, incluidos en el blog Magonia, de la autoría de D. Luis Alfonso Gámez". La representante legal del ufólogo incluía en el documento las expresiones sobre las que se ha pronunciado el magistrado Ávarez-Uria Franco, además de referirse a "la grave acusación de plagio (de Caballo de Troya), que podría por sí sola constituir un delito de calumnias, al imputar a J.J. Benítez la comisión de un delito de defraudación de derechos de propiedad intelectual, con unas larguísimas e infundadas alegaciones bajo el título 'Del plagio de Troya al montaje lunar'". Además, la abogada del demandante decía que "es tal la inquina (inexplicable para nosotros, por cierto) del autor Sr. Gámez, que llega incluso a arremeter contra Iván Benítez, hijo de nuestro cliente, diciendo que "ha hecho tímidas manifestaciones a través de intermediarios, el más patético de los cuales ha sido Iván Benítez".

Nada más ser informado del requerimiento legal, retiré las expresiones indicadas en el burofax, no por considerarlas injuriosas, sino con el ánimo de zanjar el asunto amistosamente. Así, eliminé las expresiones: "Su palabra hace tiempo que no vale nada"; "Claro que, de montajes, Benítez sabe un rato"; "Benítez había engañado al público"; "Su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación"; "Descubrir los sucios manejos de un destacado miembro del club del misterio..."; "...no duda en disfrazar de auténtico un documento descaradamente falso"; "El fabulador navarro vuelve a incurrir en ese racismo tan del gusto de los amantes de la arqueología fantástica"; "Planeta encantado (demuestra) que la necedad está hondamente arraigada en nuestra especie"; y "Juan José Benítez falsea la situación histórica". Se suprimieron en señal de buena voluntad.

Sorprendentemente, la abogada de Benítez aseguró en otro burofax, el 26 de junio de 2006, que no se habían eliminado "las expresiones difamatorias", aunque acompañaba el documento de un acta notarial en la que, sin embargo, quedaba demostrado que esos textos habían sido borrados.

¿Un ataque a la familia de Benítez?

Antes de la vista, demostré documentalmente que no ha habido en ningún momento un ataque personal hacia Iván Benítez, fotógrafo, hijo de Juan José Benítez y miembro del equipo de Planeta encantado. Iván Benítez publicó, el 20 de febrero de 2004 en el Diario de Noticias, la carta que seguidamente transcribo:

'Planeta Encantado 2'

Planeta encantado, la serie presentada por Juan José Benítez las noches de los domingos en Televisión Española, ha cumplido su objetivo, a pesar de la hora de emisión. El capítulo Mirlo Rojo superó los dos millones de espectadores y Escribamos de nuevo la Historia llegó a 1.600.000. Nunca antes, en la franja horaria de las doce de la noche TVE 1 había pulverizado con tanta contundencia los índices de audiencia. Las cartas de agradecimiento se han amontonado todas las semanas en las redacciones de las revistas especializadas en televisión pidiendo la segunda parte de Planeta encantado.

Las cifras han hecho que J.J. Benítez se ponga a trabajar de nuevo; mientras otros realizan sus investigaciones acomodados en sus butacas, Planeta encantado 2 ya se ha diseñado para que usted, el que ha hecho posible este éxito, descubra una vez más este bello Planeta encantado. Los siguientes capítulos nos dirigirán hacia Asia, todo un continente por descubrir.

No lo van a poder impedir los trescientos seudocientíficos que con la bata y zapatillas de casa dedican su tiempo a investigar inmersos entre juegos caseros de una radio pública. Por cierto, en este programa sí se maneja dinero público. A esto se dedican nuestros astrofísicos y científicos. Lo peor de todo es que juzgan Planeta encantado sin sentarse a verlo. Qué casualidad que todos estos individuos intentan intoxicar en forma de arrebato infantil lo que la audiencia ya ha premiado cada domingo. Desde aquí les invito a que se sienten algún domingo y reflexionen. De esta manera, Javier Armentia, Gómez (por Gámez) y Toharia, entre otros, podrían sacar sus propias conclusiones, sin decir siempre lo mismo y encima de forma equivocada.

Si son tan escrupulosos con la verdad ¿por qué intoxican diciendo que Planeta encantado ha sido financiado con el dinero público de Televisión Española? Hablan de que la serie ha costado 8 millones de euros y de que si Jesucristo consiguió sentarse en el Coliseo romano... Como decía antes, arrebatos infantiles que no se ajustan a la verdad. Les recomiendo que se vean el capítulo donde aseveran tales tonterías, quizá se den cuenta de que no hay que concentrarse mucho para entender el castellano. En primer lugar, el costo de Planeta encantado fue financiado por la Editorial Planeta y no se superó los 500 millones de las antiguas pesetas. Más de 300 personas han escrito un manifiesto contra RTVE. Tan sólo 300 personas. Me entra la risa. Dos millones de personas decidieron el domingo pasado silenciarlos. Para que a uno le respeten, hay que investigar, salir a la calle, contrastar las informaciones. A esto se le llama trabajo de campo. Y la gente lo sabe. Desde aquí animo a estos 300 investigadores de salón a que hagan una serie desmintiéndolo todo. Para ello, hay que subir al Tassili o adentrarse en los duros desiertos de Libia y entrar en la selva de Costa Rica... Imposible para ellos, no tienen la capacidad necesaria.

Iván Benítez Forniés
Periodista y miembro del equipo de Planeta encantado

Publiqué en Magonia la respuesta a esa carta de Iván Benítez dentro del artículo titulado 'Silencio encantado'. Decía:

El mutismo más comprensible ha sido el del autor de Caballo de Troya. Más de un mes después de la emisión de las falsas imágenes lunares, sigue sin decir ni pío. Ha hecho tímidas manifestaciones a través de intermediarios, el más patético de los cuales ha sido Iván Benítez, fotógrafo, miembro del equipo de Planeta encantado e hijo del ufólogo. El joven dirigió una carta al Diario de Noticias en la que esgrimía el éxito de audiencia del programa contra las críticas -"miles de millones de moscas no pueden estar equivocadas; coma mierda", dice el saber popular- y acusaba a quienes hemos sacado a la luz los disparates propalados por su progenitor de no haber visto el programa y escribir de oídas. "Lo peor de todo es que juzgan Planeta encantado sin sentarse a verlo. Qué casualidad que todos estos individuos intentan intoxicar en forma de arrebato infantil lo que la audiencia ya ha premiado cada domingo. Desde aquí les invito a que se sienten algún domingo y reflexionen. De esta manera, Javier Armentia, Gómez y Toharia, entre otros, podrían sacar sus propias conclusiones, sin decir siempre lo mismo y encima de forma equivocada". Iván Benítez no ha debido de leer ninguno de los textos publicados en Magonia horas después del estreno de cada capítulo de la serie.

Más grave resulta, no obstante, que a Benítez no le crea ni su hijo. "Si son tan escrupulosos con la verdad, ¿por qué intoxican diciendo que Planeta encantado ha sido financiado con el dinero público de Televisión Española? Hablan de que la serie ha costado 8 millones de euros y de que si Jesucristo consiguió sentarse en el Coliseo romano... Como decía antes, arrebatos infantiles que no se ajustan a la verdad. Les recomiendo que se vean el capítulo donde aseveran tales tonterías, quizá se den cuenta de que no hay que concentrarse mucho para entender el castellano. En primer lugar, el costo de Planeta encantado fue financiado por la Editorial Planeta y no se superó los 500 millones de las antiguas pesetas", escribe el joven en Diario de Noticias. Da la impresión de que quien no ha visto la serie ni lee la web de su padre es él. "Nadie imagina hoy a Jesús de Nazaret caminando o sentado en las gradas de este formidable Coliseo romano. Sin embargo, así fue. Durante su estancia en la Roma del emperador Tiberio, el Maestro disfrutó también de los juegos y de la belleza de la capital del Imperio", sentencia el director de la serie en el episodio titulado El mensaje enterrado. Quien quiera comprobar que la transcripción es literal, puede escuchar las palabras en boca del novelista. Respecto al coste de Planeta encantado, Juan José Benítez deja claro en su web que ha contado "con un presupuesto superior a los ocho millones de dólares" y aquí siempre hemos dicho que es una serie producida por DeAPlaneta, compañía que vendió a TVE los derechos de la primera emisión por una cantidad que el ente público no ha querido desvelar.

Es decir, la cita de Iván Benítez no era una muestra de "inquina", sino que formaba parte de mi contestación a las críticas que el hijo de Juan José Benítez publicó en un periódico, en las que erraba tanto en lo que se refiere al costo de la serie como a una de las afirmaciones hechas por su padre. Es en ese contexto en el que hay que leer ironías como "Más grave resulta, no obstante, que a Benítez no le crea ni su hijo", que hace referencia a que fue el propio Benítez quien aseguró que la producción costó 8 millones y que Jesús se sentó en el Coliseo, afirmaciones ambas que su hijo no considera ciertas y achaca a invenciones de los críticos, incluido el autor de estas líneas.


El montaje lunar y el plagio de 'Caballo de Troya'

Argumenté en mi respuesta a las acusaciones de Benítez que el montaje lunar al que se refiere el artículo 'Del montaje lunar al plagio de Troya' corresponde a la presentación en el duodécimo episodio de Planeta encantado de unas imágenes creadas en un estudio de efectos espaciales como si se tratara de escenas rodadas en la Luna en julio de 1969. En ellas -rotuladas como Imágenes inéditas e incluidas en un CD que presenté como prueba-, se ve a dos astronautas explorando unas ruinas en el satélite terrestre; según Benítez, serían los tripulantes del Apollo 11. Esas escenas han llevado a la confusión a mucha gente, como puede comprobarse en YouTube donde están colgadas como prueba de la existencia de edificios alienígenas en la Luna, al no advertirse en ningún momento de que son una recreación y presentarse como si fueran auténticas.

Durante la promoción de uno de sus libros, en septiembre de 2005, Benítez se pronunció por primera vez sobre el asunto: "En esas imágenes, si no recuerdo mal, se decía Imágenes inéditas. ¿Qué significa eso? Imágenes que no se han editado, que no se han publicado, que no son conocidas. Al final de documental venían los créditos, y estaba toda la gente que había participado en la grabación. Lo que a la gente le llama la atención y le preocupa es si ese documental era o no verdad". Y advertía ante la falta de la palabra recreación: "Y soy muy dueño de poner lo que considere oportuno, sin faltar a la verdad. Lo que han hecho algunas personas es coger el rábano por las hojas, porque el fondo de esa historia era muy distinto".

Como puede comprobar cualquiera -explicó mi abogado al juez-, otras recreaciones incluidas en Planeta encantado no incluyen en ningún momento el rótulo de Imágenes inéditas, que se reserva en televisión para imágenes que nunca han sido emitidas. Así, en el segundo episodio de Planeta encantado, titulado La isla del fin del mundo, Benítez incluye, sin ningún tipo de rotulación, la recreación de una estatua de Pascua levitando desde la cantera en la que es tallada hasta el altar. Esas imágenes tampoco se habían visto nunca antes, pero no llevan el rótulo de Imágenes inéditas.

El escándalo de la emisión de esos minutos de grabación como si fuera real se tradujo en textos críticos hasta de seguidores de Benítez, y, entre otros, en un artículo del periodista Álex Fernández Muerza publicado en el diario El País el 12 de febrero de 2004. El mismo autor publicó un artículo sobre el asunto en la web Cybereuskadi y una ampliación en el portal de ciencia Divulcat, textos de los que también adjunté copias al juzgado. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico dice, en un comunicado que puede leerse en su web, y que también incluí entre la documentación, que, "si hasta ahora podría haberse disculpado la emisión de un programa de este tipo apelando a la libertad de expresión o a que tan solo expone las opiniones de sus responsables, la inclusión en Mirlo rojo de una filmación presentada como real pero que tan sólo es una representación o dramatización excede esos límites. La emisión de una obra de ficción como si fuese real, con ánimo de avalar con pruebas esas opiniones, no está amparada por la libertad de expresión: se trata ni más ni menos que de un engaño al espectador".

El primero de los tres reportajes de 'Interviú'.Expliqué y documenté, asimismo, que la "grave acusación de plagio" de la que se hablaba en el burofax del 5 de junio y en otros puntos de la demanda no había sido hecha en ningún momento por mí -no he podido leer más que las primeras páginas de la serie Caballo de Troya porque me aburre mortalmente-, sino que me había limitado a recoger y hacerme eco del contenido de tres amplios reportajes que en su día publicó la revista Interviu, de un libro editado en España y dedicado en exclusiva a ese asunto, y de una página de otra obra del prestigioso divulgador científico Martin Gardner. Adjunté fotocopias de los tres reportajes de Interviu, titulados 'Caballo de Troya es un plagio' (25 de noviembre de 1987), 'El autor de Caballo de Troya fusiló también dos obras editadas en España' (13 de enero de 1988) y 'Fernando Lara: 'Ya sabíamos que había transcrito literalmente páginas de Urantia'' (3 de febrero de 1988). En el último de ellos, el fallecido Fernando Lara, directivo de Editorial Planeta, reconoce que el novelista había copiado páginas enteras del Libro de Urantia en varias entregas de Caballo de Troya y en La rebelión de Lucifer, y que en la editorial lo sabían.

Además, aporté una copia del libro El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos), de Antonio Ribera y Jesús Beorlegui (Ediciones Obelisco, 1988), y de la obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, de Martin Gardner (Tikal Ediciones, 1995). En sus libros, Ribera, Beorlegui y Gardner acusan a Benítez de plagio. La documentación desmontaba la afirmación de la representante de Benítez de que yo acusaba de plagio al escritor "a través de menciones supuestamente atribuidas a terceras personas", dado que las citas contenidas en el artículo en cuestión son copia fiel de lo dicho por los autores citados.

Retirada de todos los textos sobre Benítez

La demanda final de Benítez, presentada el 9 de octubre de 2006 contra el autor de estas líneas y El Correo Digital solicitaba al juzgado que:

1. Declare que las codemandadas ha vulnerado el derecho al honor de Juan José Benítez mediante diversas manifestaciones injuriosas escritas por Don Luis Alfonso Gámez Domínguez y mantenidas en la red por El Correo Digital.

2. Condene a las demandadas a la retirada de los textos referidos a Juan José Benítez (negrita mía) de la página web de El Correo Digital.

3. Condene a las demandadas a abstenerse en lo por venido de publicar nuevamente los textos retirados.

4. Condene a las demandadas al pago solidario a mi mandante de indemnización en concepto de daños morales por la cantidad resultante de aplicar las reglas expuestas en el Hecho Séptimo, con sus intereses desde la fecha de la sentencia.

5. Condene a las demandadas a la publicación a su costa de la sentencia en la edición impresa de El Correo o en aquel otro medio que, con su mejor criterio, disponga Su Señoría.

6. Condene a las demandadas solidariamente al pago de las costas.

La vista se celebró el 7 de junio pasado y declararon como testigos Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y director ejecutivo de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, y Julio Arrieta, historiador y periodista. La abogada de Benítez intentó en varias ocasiones presentar las obras de su representado como ficción, supongo que porque así no cabe hablar de engaño, tergiversación de la realidad ni nada parecido. Al final, elevó el mínimo de 50.000 euros que pedía en la demanda original hasta 80.000, en consonancia, según ella, con la audiencia de esta bitácora.

La sentencia, publicada el 2 de julio con fecha de 12 de junio, sólo estima en parte las exigencias de los puntos 1 y 5 de la demanda, condenándome al pago de 6.000 euros. El juez ha desestimado las pretensiones de la acusación contra los textos de Magonia sobre el supuesto plagio de Caballo de Troya y la película de animación presentada como si hubiera sido filmada en la Luna, así como las referidas a la publicación de la sentencia y las costas. El magistrado ha rechazado también la retirada de todos los artículos sobre Benítez que exigía la acusación y que, desde el principio, me pareció que era el objetivo último de la demanda.

Por consejo de mi abogado, he decidido no recurrir el fallo, a pesar de considerarlo desacertado. Pero lo mismo que hago caso a mi médico cuando se trata de asuntos de salud, hago caso a mi abogado cuando se trata de la materia que a él compete. Tuve conocimiento de la sentencia después de publicarse el 30 de junio en la web de Juan José Benítez, de lo que me enteré a través de una llamada telefónica mientras estaba en una reunión fuera de España y sin conexión a Internet. Días después, comprobé que el periodista sigue dando muestras de su habitual rigor al presentarme en su web como "colaborador de El Correo Español - El Pueblo Vasco" cuando desde hace más de tres lustros soy periodista de plantilla del diario El Correo, cuyo apoyo en este pleito ha sido total antes, durante y después del juicio.

Agradecimientos

Desde la publicación de la sentencia, he recibido múltiples muestras de solidaridad que no quiero pasar por alto. Han sido muchos quienes desde dentro y fuera del escepticismo organizado, desde dentro y fuera de España, amigos y no tanto, me han mostrado su apoyo mucho más allá de lo debido. A todos ellos, gracias. Las dos organizaciones escépticas españolas, ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y el Círculo Escéptico -que ha hecho público hace unos días un comunicado al respecto-, me nformaron inmediatamente de su intención de respaldarme en todo lo que pudieran y hasta quisieron abrir sendas cuentas corrientes para hacer frente a la indemnización, extremo que les pedí que olvidaran porque no hay necesidad. Lo que sí me gustaría es que tanto esas dos organizaciones como los particulares que me han mostrado su apoyo se pusieran manos a la obra y, entre todos, creáramos pronto las herramientas y los medios en Internet y en el mundo real para que no haya disparate pseudocientífico sin respuesta ni vendedor de misterios que quede impune, y el discurso crítico tenga cada vez más peso y llegue a más gente.

Quiero agradecer, en especial, su actuación como testigos a Javier Armentia -quien se ha pronunciado en su bitácora sobre la sentencia- y Julio Arrieta, que pasaron por el siempre molesto trance de ser interrogados en un juzgado y no pidieron nada a cambio, sino al contrario. Y, por último, quiero dar las gracias a todos los que supieron de esta historia mucho antes de que saliera a la luz y respetaron mi deseo de no hacerla pública hasta que se dictara sentencia. Personalmente, me comprometí hace nueve meses a no decir nada hasta que hubiera sentencia firme, fuera ésta en el sentido que fuera,y entonces explicarlo todo con el mayor detalle posible, como acabo de hacer.

Por último, quiero dar las gracias a mis compañeros y jefes del diario El Correo, desde 1991 mi casa profesional, porque siempre han creído en mí y han respetado mi libertad de expresión. Nada cambiará en Magonia ni en mi modo de actuar a raíz de un fallo judicial que, como es lógico, acato, pero considero erróneo.

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01 Dic 2005

Juan José Benítez ha aprovechado la promoción de su última novela, Caballo de Troya 7. Nahum, para salir en la revista Enigmas en defensa de lo que hizo hace casi dos años en Televisión Española (TVE): presentar un montaje de animación como si fuera una película rodada en la Luna en 1969. Las imágenes, en las que se veía a dos astronautas explorando unas ruinas extraterrestres en el satélite, se incluían en la penúltima entrega de Planeta encantado, la serie del periodista navarro que emitió TVE tanto en tiempos del PP como del PSOE.

Un astronauta explorando las ruinas alienígenas de la Luna, en el vídeo presentado por Benítez.Después de casi dos años de silencio desde que Magonia denunció el engaño, Benítez recurre a la misma tonta explicación que dieron algunos de sus delfines para justificarle: "En esas imágenes, si no recuerdo mal, se decía Imágenes inéditas. ¿Qué significa eso? Imágenes que no se han editado, que no se han publicado, que no son conocidas. Al final de documental venían los créditos, y estaba toda la gente que había participado en la grabación. Lo que a la gente le llama la atención y le preocupa es si ese documental era o no verdad", le dice a David E. Sentinella. Y advierte ante la falta de la palabra recreación: "Y soy muy dueño de poner lo que considere oportuno, sin faltar a la verdad. Lo que han hecho algunas personas es coger el rábano por las hojas, porque el fondo de esa historia era muy distinto".

El fondo de la historia era que los astronautas del Apollo 11 se toparon en la Luna, según el ufólogo, con ruinas extraterrestres que exploraron y luego Estados Unidos destruyó con bombas atómicas. La prueba era una película que había dado al periodista un militar estadounidense al que identifica como Mirlo rojo. "Yo puedo recrear lo que considere oportuno, pero la información que estoy aportando en ese documental es lo realmente importante, y nadie me dice absolutamente nada ¡Qué casualidad! Lo que he defendido y siempre defenderé es que mi fuente de información era buena", argumenta Benítez. Y lo que algunos siempre hemos dicho es que todo es mentira. Así, claramente.

El módulo lunar visto a través de la muy humana ventana de las ruinas alienígenas de Benítez.Puede decir el novelista lo que quiera; pero, para que creamos sus sorprendentes afirmaciones, tendrá que presentar pruebas. Recuerden cómo sentó a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio se construyera, por citar sólo uno de los disparates incluidos en Planeta encantado. Benítez puede ser muy dueño de rotular las imágenes cómo quiera. Sin embargo, cuando algo es una recreación, se advierte para no llevar a equívoco a los espectadores. La calificación de imágenes inéditas suele reservarse para material real, no para montajes como el hecho por Dibulitoon Studio.

Cuando hace mes y medio volví de vacaciones, me encontré en mi mesa del periódico un ejemplar del último Caballo de Troya. Me lo había dejado Iñaki Esteban, uno de los responsables de Divergencias. Unos días antes, él había contado en esa bitácora de que a Jorge Bucay, el psiquiatra argentino estrella de los libros de autoyuda, le habían cazado en plagio. Entonces, recordé que a Benítez ya le habían pillado en una parecida hace tres lustros y que ahí sigue, como siguen Ana Rosa Quintana y tantos otros. España es un país en el que, como dice Esteban, "a los plagiadores no se les pasa factura ni se les echa a los leones". Al contrario, ascienden en el escalafón profesional y, por supuesto, es de mal gusto recordar después que se han apropiado del trabajo de otros. De mal gusto para otros; para mí, es de justicia. El caso de Benítez es llamativo porque el editor Fernando Lara reconoció en su momento que el novelista había copiado páginas enteras de un libro en varias entregas de Caballo de Troya y en La rebelión de Lucifer, y que en Planeta lo sabían; aunque quitó hierro al asunto con justificaciones tan peregrinas como las que ahora utiliza el periodista para intentar convencernos de que en Planeta encantado no trató de dar gato por liebre.

El plagio de Troya protagonizó, a finales de 1987 y principios de 1988, tres entregas de la revista Interviu y hasta se publicó un libro al respeto: lo escribieron el ufólogo Antonio Ribera y Jesús Beorlegui, y se tituló El secreto de Urantia. (Ni caballos ni troyanos.). Lo que se demostraba en los tres reportajes de Interviu, obra de Jesús Beorlegui, Jesús Francés y Francisco Mora, es que Benítez había copiado en sus novelas páginas enteras de El Libro de Urantia, así como párrafos de otras dos obras del contactado Fernando Sesma y del ufólogo Antonio Ribera. El Libro de Urantia es un tocho infumable que recoge las revelaciones presuntamente hechas por Dios en los años 40 a un grupo de estadounidenses que formaron en torno a la obra la Fundación Urantia. Los trabajos de Sesma y Ribera -Ummo, otro planeta habitado (1967) y El misterio de Ummo (1979), respectivamente- recogen los llamados informes de Ummo, que llegaron por correo a un grupo de españoles en los años 60 y 70, y cuya autoría se atribuye a unos extraterrestres, los ummitas. Los reportajes de Interviu presentaban los originales y cómo partes sustanciales de ellos habían sido copiadas literalmente en la obra del periodista navarro. "Un capítulo entero, de más de 7.000 palabras, lo copia el autor J.J. Benítez casi al pie de la letra", escribían Beorlegui y Francés el 25 de noviembre de 1987.

"Reconozco que, evidentemente, todas estas obras están inspiradas en documentos de Urantia publicados en Estados Unidos y que, en algunos párrafos, el autor Benítez ha transcrito literalmente lo que dice ese libro", declaró a Interviu, el 3 de febrero de 1988, Fernando Lara, hijo, entonces consejero delegado de Planeta. Admitía la copia, pero rechazaba el plagio con maestría de malabarista: "No es plagiar, si, como es el caso de Urantia, ese libro es para la fundación que lo ha publicado como la Biblia para los cristianos. Se trata del catecismo de una secta religiosa y está siendo copiado, de un modo u otro, por la mayoría de los escritores que creen en él. Es un libro, según la citada fundación, "revelado", lo que lo convierte en materia de fe para sus creyentes". Y añadía que en la editorial estaban al corriente de la actividad copista de Benítez: "Sabíamos que estaba copiando, pero no si lo estaba haciendo con tres párrafos o con ocho páginas seguidas". El novelista retaba a demostrar la existencia de copia -había quedado probada en los dos reportajes previos- y decía que, aunque así fuera, tenía todo a su favor: "La naturaleza de tales textos, de origen extra-humano, me autoriza a beber o inspirarme en ellos, de la misma forma que podría hacerlo (y otros muchos lo han hecho) con cualquier libro sagrado o de inspiración divina. Legal y moralmente, el asunto del copyright es, cuando menos, discutible".

Bonitas justificaciones, pero El Libro de Urantia lleva en sus primeras páginas un copyright como la copa de un pino que Benítez ignoró, aunque Planeta parece tomarse un poco más en serio, dijera lo que dijera en su día Fernando Lara, hijo. ¿Cómo se explica, si no, que no haya intentado poner Caballo de Troya en el mercado estadounidense? ¿No será por miedo a que la Fundación Urantia muerda en el cuello al equino de Benítez y le quite a la editorial española una sustanciosa tajada? "En España, un escritor llamado J.J. Benítez ha estado plagiando durante años El Libro de Urantia al incorporar extensos fragmentos del libro en sus cuatro novelas fantásticas, con otra en camino. La Fundación se muestra impotente para luchar contra esto", escribió Martin Gardner en su obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, publicada en Estados Unidos en 1992 y en España en 1995. Visto lo visto con el plagio de Troya, lo del montaje lunar del novelista es una cosa menor que, con el tiempo, sus partidarios achacarán a maniobras de los malvados escépticos. Es la lógica paranormal, si a algún experto le pillan en haciendo trampas, la culpa la tiene quien le pilla.

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29 Ene 2005

"Tengo un anillo, sí, pero no sé si es de origen extraterrestre. Lo encontré en el mar Rojo, buceando, y en circunstancias muy extrañas", responde Juan José Benítez a un niño en su libro Mis ovnis favoritos (2001). Es el anillo de plata que protagonizó un capítulo de la serie Planeta encantado, emitida por Televisión Española (TVE) tanto en tiempos de José María Aznar como de José Luis Rodríguez Zapatero. Nos contaba el novelista en ese episodio que él y su esposa buceaban en el mar Rojo cuando ella se hirió en una pierna, tras lo cual perdió un anillo de oro. Un misterioso individuo la sacó del agua mientras Benítez se quedaba -"movido por una fuerza que no he conseguido explicar"- a buscar la joya. Y encontró un anillo, pero de plata y con nueve palos y otros tantos ceros: IOIOIOIOIOIOIOIOIO. El dibujo era el mismo que el de una piedra que un aldeano de Los Villares (Jaén) había recibido días antes de unos extraterrestres que aparcaron el platillo volante en medio del campo, historia de la que Benítez asegura que no supo nada hasta mucho después. "Echa un vistazo a las fotos y juzga por ti mismo", invita el ufólogo al niño de doce que en Mis ovnis favoritos le pregunta por el origen del anillo alienígena.

La foto del libro -que reproducimos aquí con un detalle resaltado- lo deja claro. No hace falta someter la pieza a ningún análisis. Dice a gritos que es de manufactura humana. O eso o los artesanos de otros mundos también tienen la costumbre de poner marcas de contraste en sus trabajos en plata para identificar al autor. Algo ridículo, como me decía el amigo que me llamó la atención sobre la fotografía. La pena es que, con lo que le gusta a Benítez dibujarlo todo, ignora la marca de contraste en todos los libros en los que habla del enigma del anillo. Desde Magonia nos comprometemos a intentar dar con el platero de cuyo taller salió la pieza si el ufólogo nos envía fotografías de alta resolución de las marcas que hay en el interior de la joya. Es lo que nos han pedido los profesionales del sector con los que hemos consultado y que han visto esta imagen. Daríamos así la puntilla a un presunto enigma explicado ya sin la necesidad de levantarnos del sillón: es lo que tiene la ufología de salón. La pelota ahora está en el tejado de Juan José Benítez.

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06 Ene 2005

2004 fue el año de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Andábamos medio huérfanos de publicaciones periódicas los escépticos hispanos hasta que en enero apareció esta publicación, cuyo número 5 está a punto de llegar a los buzones de sus suscriptores. El proyecto es fruto del empuje del periodista argentino Alejandro J. Borgo, director de la publicación, y de Paul Kurtz y Barry Karr, presidente y director ejecutivo del CSICOP, respectivamente. Pensar ha sido la primera revista escéptica en español en hacerse eco de los desmanes de Juan José Benítez en Planeta encantado, de los errores de El código Da Vinci, de los ovnis mexicanos, del nuevo rostro del sudario de Turín, del vergonzoso espectáculo de El castillo de las mentes prodigiosas, del último congreso escéptico mundial, del hallazgo de la Atlántida en España... Y ha examinado misterios como los de las líneas de Nazca, los niños índigo y los platillos volantes en las pinturas rupestres, además de haber planteado la necesidad de investigar las afirmaciones de la religión desde un punto de vista científico.

La nueva publicación del CSICOP nació en un momento en el que la hasta hace poco única revista escéptica en español atravesaba una crisis sin precedentes. Los problemas de edición que ha sufrido en los últimos años El Escéptico han convertido su periodicidad en un misterio. El último número de la revista de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico data de marzo de 2004, hacía referencia en su sección de noticias a hechos sucedidos un año antes y, como apuntó en su día José Luis Calvo, es "un borrón en la buena marcha de esta publicación". Lo mejor de ese ejemplar de El Escéptico es que llegó acompañado de un CD con los dieciséis números anteriores en formato PDF, un regalo de primera que ha permitido a muchos suscriptores y socios de ARP tener todos los números de la revista -muchos de ellos, agotados- y que quien quiera puede adquirir por sólo 5,97 euros. El desastre del número 17 se ha plasmado en un cambio de diseño -únicamente puede ir a mejor- en el 18, a punto de salir. La revista mantiene en la portada una periodicidad cuatrimestral que es otra de sus asignaturas pendientes.

El Escéptico Digital, el boletín electrónico de ARP, vivió también un año agitado. Pedro Luis Gómez Barrondo dejó su dirección por problemas de salud y más de un grave quebranto informático, y se hicieron cargo de ella en enero Vicente Prieto y Óscar David Sánchez. Después de diecinueve números, Prieto y Sánchez dimitieron hace unas semanas tras la publicación del número especial dedicado a las caras de Bélmez, el mismo que el periodista mexicano Mauricio-José Schwarz adjuntó a un manifiesto en el que se reclamaba a los periodistas españoles rigor a la hora de hablar de los llamados fenómenos paranormales, y en particular de las caras de Bélmez. La iniciativa de Schwarz y el número extraordinario del boletín preparado por Prieto y Sánchez recibieron bastante atención de los medios de comunicación, pero sorprendentemente se generó una polémica interna en ARP que conllevó la dimisión de los directores de El Escéptico Digital, a quienes ha sustituido el abogado tinerfeño Luis Javier Capote Pérez.

Oasis en la Red

No fue 2004 un mal año para la presencia escéptica en Internet. A las organizaciones que llevan tiempo en la Red, como ARP, se sumó un creciente número de individuos que usa las modernas herramientas de publicación para exponer sus ideas al mundo y estar a la que salta, con una agilidad impensable hasta hace poco. Pronto será necesario un directorio para navegar por las bitácoras racionalistas en español, muchas de las cuales actualizan su información varias veces por semana. La incorporación más llamativa a esta comunidad ha sido la de El retorno de los charlatanes, donde Schwarz se ha convertido en el catalizador de un grupo de activos incrédulos que promete. Este divulgador científico botó su proyecto en enero y, menos de un año después, ha sido uno de los artífices del golpe más fuerte que se ha dado en España a la irracionalidad desde hace mucho tiempo, la denuncia del fraude de las caras de Bélmez. El periodista mexicano mantiene además la lista de correo Charlatanes, un "espacio de diálogo sobre lo paranormal, el ocultismo y el pensamiento crítico, sin ninguna censura, sin moderación y libre".

Otros impulsores de la iniciativa escéptica sobre el enigma de Bélmez fueron Fernando L. Frías, un veterano de la lucha contra la sinrazón; Gerardo García-Trío, que se estrenó en Bajo el volcán en junio y es el padre del Kit de Teleplastias ACME, con el que ha puesto las caras del pueblo jienense al alcance de cualquiera; el parapsicólogo Francisco J. Máñez, el primero en descubrir el método por el que seguramente se consiguieron los últimos rostros; y Ricardo Campo, filósofo de la Universidad de La Laguna que dio a luz en julio la bitácora Mihterioh de la Siensia y vio publicado su libro Luces en los cielos (Editorial Benchomo), la primera obra escéptica sobre los ovnis escrita en España con afán divulgador. La denuncia del montaje de Bélmez fue también un plato fuerte en Paranormalidades, de Josué Belda, y Uno por Uno, Uno; Uno por Uno, Dos; Uno por Uno..., la web de Lola Cárdenas, quien viajó hasta el pueblo andaluz para ver con sus propios ojos el milagro de las caras.

Pero no sólo de Bélmez vivieron los escépticos hispanos en Internet. La Historia tiene ahora tres vigilantes muy activos en En las Estancias de Clío, de Luis Torres; Mítica, de Toni M. Jover; y la nueva bitácora de José Luis Calvo, que cerró El triunfo de Clío, pero abrió Escritos desde el Páramo. Además, Luis Ruiz Noguez (México), Diego Zúñiga (Chile) y Kentaro Mori (Brasil) abrieron el 10 de octubre el sitio escéptico Perspectivas, haciéndose rápidamente merecedores de una fantasmal denuncia de Bruno Cardeñosa.

Los engañabobos, al ataque

En el mundo real, además de la denuncia del engaño de Bélmez, hubo otros momentos destacados: la conclusión y reemisión de Planeta encantado, la serie televisiva de Juan José Benítez; la llegada a la televisión española del primer reality show paranormal, El castillo de las mentes prodigiosas, y la celebración de una Alerta ovni el 25 de junio. Planeta encantado fue emitida primero por la Televisión Española (TVE) popular y luego por la socialista, y en ambos casos quedó claro que el reino de los escépticos organizados no parece ser de este mundo. ARP tardó en pronunciarse sobre los continuos disparates vertidos por Benítez en la televisión pública nada menos que tres meses. Reaccionó el 15 de enero, justo después del episodio titulado Mirlo rojo, cuando faltaban sólo cuatro días para el final de la serie, cuando ya no servía para nada. Aunque más grave fue lo que hizo cuando volvió a emitirse durante el verano, ya con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa: nada.

Algo parecido hicieron los museos de la ciencia y planetarios cuando el equipo de Milenio 3, el programa de la Cadena SER dirigido por Iker Jiménez, intentó engañar a varios de ellos para que participaran en una Alerta ovni que se les presentó como una noche de observación astronómica. ¿Por qué los planetarios y museos de ciencia no emitieron un comunicado denunciando las artimañas de los engañabobos? La respuesta sigue en su tejado medio año después, pero los ciudadanos tenemos derecho a pedírsela a unas instituciones que dicen defender el pensamiento crítico. Otro enigma para el cual no tengo respuesta es el que rodeó a la participación de Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, en El castillo de las mentes prodigiosas, una muestra de telebasura en la que el ex presidente de ARP aguantó cuatro semanas.

Nosotros convocamos el Proyecto Magonia para la noche de la Alerta ovni de la SER. Queríamos "poner a prueba la fiabilidad como testigos de los aficionados a los platillos volantes y la sagacidad como investigadores de los ufólogos" y, para ello, animamos a todo aquél que quisiera a crear estímulos que pudieran pasar por algo misterioso. Al final, no participó nadie, pero los ufólogos anduvieron con pies de plomo, no llenaron los cielos de naves nodriza porque temían que cualquiera de ellas fuera obra de un bromista. Además, la Fundación Anomalía concedió a esta web el premio Cuadernos de Ufología y viajé al Véneto (Italia) para asistir en octubre en el Quinto Congreso Escéptico Mundial, celebrado en Abano Terme, donde a petición de Paul Kurtz tuve una breve intervención.

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07 Jul 2004

La Televisión Española (TVE) del PP la estrenó y la del PSOE la repone. Planeta encantado, la serie dirigida por el ufólogo Juan José Benítez, ha regresado de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno que prometió dar un golpe de timón en el rumbo de la televisión pública. La anterior época de los socialistas en el poder encumbró a adivinos como Rappel, que llegó a tener programa propio. Ahora, son Benítez y su discípulo Iker Jiménez -éste los viernes por la mañana en La Primera- quienes emboban al personal con sus enigmas inexistentes. Un dossier especial desmenuza en esta página todos los episodios de Planeta encantado, que incluyen momentos gloriosos como cuando Benítez sienta a Jesús en el Coliseo romano antes de que el edificio existiera, vende una película de animación como si fuera una cinta grabada por los astronautas en la Luna, atribuye a seres de Orión la edificación de las pirámides de Egipto, asegura que hay pruebas de la convivencia de seres humanos y dinosaurios, dice que un poder mágico facilitó el transporte de los moais de la isla de Pascua y afirma que el Arca de la Alianza era un arma de destrucción masiva. ¿Qué piensa de esta bazofia de 8 millones de euros el comité de sabios al que iba a recurrir Rodríguez Zapatero para regenerar TVE?

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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