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18 Oct 2009

Encontré ayer en un blog llamado El Frikismo Ilustrado una anotación dedicada a Jacques Vallée y su libro Pasaporte a Magonia, y, nada más empezar a leerla, todo empezó a serme familiar hasta el punto de que preveía lo que el autor iba a contar después. ¿Precognición? Ya me imaginaba llamando a cualquier programa esotérico para decirles que me había convertido a su credo, como un Pablo de Tarso de lo paranormal, cuando concluí -navaja de Occam en mano- que seguramente es que yo había escrito algo parecido. Así que recurrí a san Google y se hizo la luz. Yo no había escrito algo parecido; yo había escrito ese texto, si bien quien ahora lo presentaba fraudulentamente como suyo le había dado un par de lamentables retoques. Se trataba de "Pasaporte a Magonia", la entrega introductoria a mi última serie veraniega, que en su título era un guiño al libro del ufólogo francés y a la vez la explicación de por qué la sección estival se llamaba Crónicas de Magonia. El copiador le ha cambiado el título por el de "El mejor libro sobre ufología", lo que añade a su desvergüenza la ignorancia sobre la bibliografía ufológica.

Ante caraduras como los responsables de El Frikismo Ilustrado, creo que lo oportuno es airear sus modos. Es lo que hice también cuando el periodista Walter Goobar firmó, el 14 de noviembre de 2002 en el semanario argentino Revista Veintitrés, un reportaje -titulado "Investigan si los alunizajes fueron trucados"- compuesto por párrafos copiados de dos reportajes publicados el 10 de noviembre de 2002 en España. Una de sus fuentes era mis "Pruebas lunares", publicado en El Correo y anticonspiracionista; el otro, titulado "¿Alunizaje o alucinaje?", lo había firmado Santiago Camacho en El Mundo y abogaba por la falsedad de los alunizajes. Pueden comprobarlo en el documento que preparé para la ocasión y que mandé a medios de comunicación y asociaciones de periodistas argentinas: "El plagio lunar de Walter Goobar".

No sólo me molesta el plagio por lo que tiene de robo del trabajo ajeno, también me molesta que mis textos se reproduzcan sin mi permiso. Entiéndanme, no quiero que ningún texto mío aparezca en ninguna web o publicación contraria a mis ideas y sirva, por ejemplo, de coartada a vendedores de misterios para camuflarse de escépticos. Cuando alguien me pide permiso para reproducir algún texto en su web, se lo suelo dar siempre y cuando se cumpla la premisa anterior. Que autores pseudocientíficos utilicen mi nombre para dar credibilidad a sus webs me parece una indecencia, un engaño más de esta gente hacia el público. Por eso denuncié hace cuatro años en este blog a un portal esotérico. Fraudes Paranormales, dirigido por Manuel Carballal -alias Antonio Salas-, reproducía sin permiso trabajos de Alejandro Agostinelli, Henri Broch, Ignacio Cabria, José Luis Calvo, Ricardo Campo, Paul Kurtz, Luis Ruiz Noguez, Kentaro Mori, Diego Zúñiga y míos para contagiar credibilidad al resto de los textos que publicaba, salidos de la pluma de conocidos autores pseudocientíficos.

Ahora mismo, hay varios blogs y webs que están reproduciendo textos de Magonia sin autorización y con los que me he topado tras descubrir el plagio de El Frikismo Ilustrado y hacer una búsqueda no exhaustiva: así, la historia de "James Stewart y la mano del yeti" se reproduce sin autorización en Sikh Noticias en Español; la de "El cronovisor" aparece por la brava en La Otra Realidad; Las Voces de Miedo ha pirateado la entrega de "La amenaza de los 'chemtrails'", de la que también se ha apropiado Antena Cero, blog que ha reincidido con "Misión: salvar a la Humanidad"; y "Los milagros de Peter Popoff" han sido clonados por Mundo Misterio. La lista podía seguir, pero por ahora ya está bien.

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15 Ago 2009

Federico García Lorca no murió fusilado en el barranco de Víznar (Granada) el 19 de agosto de 1936, ni su cuerpo reposa en una fosa común. Eso es lo que dicen los libros de Historia. Sin embargo, el periodista Juan Jesús Haro Vallejo, actual miembro del equipo de Cuarto Milenio, reveló en agosto de 1999 en la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, que el poeta granadino sobrevivió al paseíllo y falleció por causas naturales dieciocho años después. "Los documentos gráficos así lo corroboran", se decía en el índice de la revista, donde se destacaba que, "además, en su casa de verano [la del literato], se están produciendo supuestos fenómenos extraños".

La supervivencia de García Lorca a su ejecución se había apuntado por primera vez, según Haro Vallejo, en un reportaje publicado por la periodista Rocío Pérez en el diario Ideal el 19 de agosto de 1976. La pieza, titulada La otra muerte de Lorca, era la primera parte de un amplio trabajo de investigación, pero el serial fue suspendido tras esa entrega. "Por desgracia, el director del periódico granadino no permitió que la totalidad del relato viera la luz", lamentaba Haro Vallejo en Enigmas. Por fortuna, ya en esa primera toma había datos suficientes para sostener que García Lorca no cayó muerto a tiros en una cuneta.

Un panadero, Rogelio Bermejo, le había contado a Pérez cómo, mientras hacía el reparto matutino el 20 de agosto de 1936, había encontrado al moribundo poeta en la cuneta con "tres disparos, dos en el cuerpo y uno en la cabeza", y lo había llevado al convento de San Bartolomé. Allí se recuperó el escritor, aunque no totalmente: perdió la memoria para siempre y "su mente quedó completamente inútil". Rebautizado por las monjas como Manolo, vivió con ellas hasta su muerte, en 1954, "probablemente debida a un derrame cerebral". El panadero sólo se dio cuenta de a quién había socorrido cuando en 1976 vio a García Lorca en una filmación del nodo. Una foto de Manolo con las monjas era, para Haro Vallejo, la "prueba estremecedora" del testimonio del panadero. "No existe truco alguno, y la instantánea es de la época a la que se refería Rogelio", sentenciaba el experto de Enigmas.

En los tribunales

Un lector de la revista, Eduardo Giménez, descubrió inmediatamente, sin embargo, que la realidad era otra. El relato era de principio a fin un calco del guión de uno de los episodios de Páginas ocultas de la historia, serie emitida por La 2 de TVE en la que los escritores bilbaínos Fernando Marías y Juan Bas creaban ficciones históricas con formato de documental. La otra muerte de Federico García Lorca, publicado en el libro de los dos autores Páginas ocultas de la historia, estaba inspirado en la novela La luz prodigiosa, de Marías.

Nada de lo que hablaba Haro Vallejo había pasado en el mundo real: no existían ni el reportaje de Ideal de 1976 ni la periodista intrépida ni el panadero ni el convento y, por supuesto, la foto era un montaje para la serie. En junio de 2000, un juzgado madrileño condenó a Haro Vallejo, Jiménez del Oso y Enigmas por el plagio de la ficción de Marías y Bas, al "resultar indiscutible" que su texto "es una copia literal del trabajo" de los novelistas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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21 Sep 2007

Jaime Cuevas, Iván Blánquer y Juan Acosta, autores del reportaje 'El hombre sí llegó a la Luna', publicado en noviembre pasado en la revista Enigmas, copiaron literalmente varios párrafos de una web escéptica sin citarla. Me enteré del plagio hace tres semanas a través de la víctima, Alberto Matallanos, el responsable de El hombre sí pisó la Luna, una magnífica página dedicada desde 2001 a exponer los fallos en los argumentos de quienes dicen que los alunizajes del programa Apollo fueron montajes. En un mensaje de correo, Matallanos me contaba brevemente la historia y me pedía un favor: que comprobara si la revista había publicado la oportuna rectificación, como les había pedido a finales de marzo, ya que él había estado bastante ocupado los meses siguientes y no había podido hojearla.

Fue fácil encontrar la rectificación, que apareció en la sección de cartas de la revista que dirige Lorenzo Fernández Bueno en junio. Titulada 'Aclaración' y firmada por la Redacción de Enigmas, dice:

"En un artículo aparecido en la revista Enigmas del mes de noviembre de 2006, aparecieron unos párrafos que, según uno de nuestros lectores, son similares -o iguales- a los colgados en su página web. Contrastando las fuentes, hemos podido comprobar que dicha información es la misma, pero ambas están extraídas de una primera noticia aparecida en varios medios generalistas. No obstante, y por complacer a nuestro lector que, como afirma, se ha sentido ofendido por no hacer referencia en el citado texto a su página web, procedemos a reseñarla a continuación por si alguno de los lectores quiere contrastar dicha información: http://intercosmos.iespana.es/luna.

Agradecemos a Alberto Matallanos, que realiza su labor de investigación en dicha web -dedicada a desmontar la teoría del fraude sobre la llegada del hombre a la Luna- su aclaración."

Matallanos se había tomado la molestia de colgar de Internet una comparación de fragmentos de ambos textos para que los responsables de Enigmas pudieran comprobar por sí mismos el plagio, y éstos, en vez de rectificar, publicaron una texto en el que da la impresión de que tan plagiario es él como quienes le han copiado. La revista, obviamente, no presentaba ninguna prueba que demostrara que Matallanos había extraído la información por él publicada del mismo lugar que sus colaboradores, "una primera noticia aparecida en varios medios generalistas". "No citan cuál es esa fuente de la que supuestamente bebí, porque no existe", me explicaba anteayer. Y añadía: "Algunos de los párrafos que me copiaron son muy antiguos; de hace tres años, por lo menos. Y lo más reciente es del verano de 2006, mientras que el artículo de Enigmas es de noviembre de ese año".

Además, el texto de Enigmas contiene errores que revelan tanto el desconocimiento del tema por parte de los autores como una descuidada edición en la redacción. "Han escrito cosas como Alternative tree, Bill Kaysong y We never end to the Moon, en lugar de Alternative three, Bill Kaysing y We never went to the Moon, indica Matallanos, quien también informó de esto a la dirección de la revista. Yo reconozco que no había leído el reportaje en su momento y cuando lo hice hace unos días vi ya en el primer párrafo una muestra de su rigor:

En 1968, el programa Apollo dio inicio con la intención de llevar al primer ser humano en la Luna. Se enviaron seis expediciones no tripuladas, y en octubre de 1968 el Apollo 7 logró dar 163 vueltas a la Tierra en el periodo de diez días. Tan sólo dos meses después, los astronautas Borman, Lowell y Anders volaron alrededor del satélite en el Apollo 7."

El programa Apollo comenzó en 1963 y acabó en 1972. Cuevas, Blánquer y Acosta sitúan su génesis cinco años más tarde, casi tres después de la primera misión y dos después de la muerte de los astronautas Virgil Grissom -William Petersen bautizó con su nombre a su personaje de CSI-, Edward White y Roger Chaffee en el incendio del Apollo 1 en la torre de despegue el 27 de enero de 1967. Además, identifican a Frank Borman, James Lovell y William Anders como tripulantes del Apollo 7, cuando lo fueron del Apollo 8, la primera nave en orbitar la Luna.

Entiendo el enfado de Matallanos porque se hayan apropiado de su trabajo y ni siquiera le hayan citado. Es algo, por desgracia, bastante común en estos tiempos en los que hay gente -como él- que pone el fruto de su esfuerzo gratis a disposición de todo el mundo a través de Internet. A mí también me pasó algo parecido cuando el periodista Walter Goobar publicó en el número 227 (14 de noviembre de 2002) del semanario argentino Revista Veintitrés un reportaje titulado 'Investigan si los alunizajes fueron trucados', que estaba compuesto en su práctica totalidad por párrafos copiados literalmente de un reportaje publicado por Santiago Camacho en El Mundo y otro, 'Pruebas lunares', firmado por mí en El Correo. Más recientemente, me ha sorprendido desagradablemente la inclusión en un libro de material extraído de este blog sin citar la fuente, a pesar de que el autor si identifica las webs crédulas de las que toma información.

Jiménez del Oso, condenado por plagio

No es la primera vez que la revista Enigmas se ve implicada en un suceso de este tipo. Juan Jesús Haro Vallejo, uno de los integrantes del equipo de Cuarto Milenio, firmó en la revista como reportaje de investigación un relato de ficción copiado a los escritores Fernando Marías y Juan Bas, en el que éstos fabulaban sobre la superviviencia de Federico García Lorca al fusilamiento en el Barranco de Víznar. El periodista esotérico aseguraba hasta haber hablado con testigos, cuando éstos en realidad habían salido de la imaginación de los dos escritores. Haro Vallejo fue condenado por plagio junto a Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, en junio de 2000.

García Lorca no murió en el barranco de Víznar el 19 de agosto de 1936. A esa conclusión llegaba en agosto de 1999 Haro Vallejo en las páginas de Enigmas, revista editada por América Ibérica. El autor aseguraba, en un reportaje de investigación, que el poeta había sobrevivido al fusilamiento y, tras ser socorrido por un panadero y quedar con sus facultades mentales diminuidas por las heridas, había vivido en un convento hasta su muerte real en 1954. Lo demostraban una fotografía en la que Lorca aparecía junto al panadero y tres monjas, y un artículo publicado años después en el diario granadino Ideal.

Montaje para la serie de TVE con la imagen de García Lorca insertada junto a las de los actores, que 'Enigmas' uso como prueba de la supervivencia del poeta a su ejecución.

La sorprendente historia suscitó inmediatamente las sospechas del estudioso Eduardo Giménez, quien denunció días después que Enigmas vendía como real una ficción de Marías y Bas para la serie de TVE Páginas ocultas de la Historia. Cuando les informé de los hechos, los autores bilbaínos denunciaron ante la Justicia a Haro Vallejo, al director de la revista y a la editorial por plagio de su guión televisivo y de un capítulo del libro que publicaron posteriormente. El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid les dio la razón.

La sentencia establecía que, en el artículo 'Lorca, el dos veces muerto', Haro Vallejo "ha plagiado la obra audiovisual La otra muerte de Federico García Lorca" y el capítulo correspondiente del libro Páginas ocultas de la Historia. El fallo indicaba que "resulta indiscutible" que el artículo "es una copia literal del trabajo" de Marías y Bas, que carece "de originalidad y de actividad intelectual y creativa propia", y que su autor, el director de la revista, Jiménez del Oso, y la editorial habían vulnerado los derechos de propiedad intelectual "a través de dicho plagio". El juez Eduardo Delgado Hernández les condenaba, por ello, a pagar a los demandantes 700.000 pesetas (4.207 euros).

Bas y Marías me confirmaron en 1999 que el convento, el panadero, las monjas, la periodista y el artículo de Ideal que Haro Vallejo presentaba como pruebas de su tesis nunca habían existido más que en la ficción. La foto también era un montaje para la serie: la imagen de Lorca se había insertado junto a las de los actores, por mucho que un supuesto perito fotográfico la autentificara para Enigmas.

'Lorca, el dos veces muerto'


"En el número anterior publicábamos bajo este título un reportaje de nuestro colaborador habitual Juan Jesús Vallejo, interesante como todos los suyos, pero que en esta ocasión incluía varios datos que han resultado ser falsos. Entre las diversas fuentes de documentación, el autor contó con la grabación de un capítulo de la serie emitida por TVE, Páginas ocultas de la Historia, que se ocupaba del mismo tema. Dando por buenos los testimonios que figuraban en lo que parecía ser un documental y, como es lógico, citando la fuente -en este caso la periodista Rocio Pérez Sanz, que como tal aparece en el citado capítulo-, los incluyó en una parte de su reportaje. Al final, y como nos hicieron saber telefónicamente los guionistas de la serie, Fernando Marías y Juan Bas, autores también de un libro con el mismo título, Páginas ocultas de la Historia, del que desafortunadamente no teníamos noticia -de haberla tenido, nos habríamos evitado esta confusión, que perjudica tanto a la credibilidad de J.J. Vallejo como a la de la revista-, ha resultado que tal periodista no existe. El Convento de San Bartolomé es también una invención y, consecuentemente, los datos proporcionados son falsos, simples elementos de un guión que mezcla realidad y ficción, tan hábilmente, que de no leerse los rótulos de crédito o estar avisado de su carácter ficticio, el espectador puede dar por auténtico lo que no lo es; algo que, evidentemente y para perjucio suyo -y, por extensión nuestro- le sucedió a Juan Jesús Vallejo. Vayan pues mis disculpas a los lectores y el compromiso de cribar aún con más celo las fuentes de documentación."

Fernándo Jiménez del Oso.


Años después, Iker Jiménez, quien dice ser discípulo de Jiménez del Oso y era en 1999 adjunto al director en Enigmas, recurriría a una explicación parecida después de vender como un hecho real la historia del cosmonauta fantasma en su programa de televisión. Ahora, Fernández Bueno hace lo propio. No en vano, era el otro adjunto al director en la época del plagio de Haro Vallejo.

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26 Feb 2006

Audrey Tatu y Tom Hanks, en una escena de 'El código Da Vinci'.Que El código Da Vinci es un éxito editorial que no tiene casi nada de original y que Dan Brown tomó prestadas de otros autores las principales revelaciones de su novela, es algo de sobra conocido. Porque el escritor estadounidense no ha sido el primero en especular sobre la posibilidad de que Jesús sobreviviera a la crucifixión, se casara con María Magdalena, y el matrimonio se estableciera en lo que hoy es Francia para iniciar una dinastía que ha llegado hasta nuestros días y cuya existencia explica la de los templarios, una orden secreta denominada el Priorato de Sión y el misterio de Rennes-le-Château. Estos ingredientes fueron ya el eje de El enigma sagrado (Holy blood, holy grail), obra pseudohistórica publicada en 1982 por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln.

Quien primero me habló de esa fuente de la que Brown se habría hartado de beber fue el historiador y periodista Julio Arrieta, que, a finales de 2004, consideraba la novela superventas una mezcla de La revelación de los templarios (1997), de Lynn Picknett y Clive Prince, y El enigma sagrado. Posteriormente, el también historiador José Luis Calvo dedicó un amplio trabajo a demostrar cuáles habían sido, a su vez, las fuentes bibliográficas utilizadas por los autores de El enigma sagrado, y escribió una pormenorizada crítica de El código Da Vinci, en la que deja claro que Brown sacó bastantes de su disparatadas ideas de La revelación de los templarios.

Pues bien, tanto beber de fuentes ajenas sin citarlas y arrogándose la autoría de los hallazgos debió de hartar a dos de los autores de El enigma sagrado, Baigent y Leigh, quienes denunciaron a Brown en el Reino Unido por plagio y ahora podrían impedir a los británicos disfrutar del taquillazo cinematográfico del año, informaba ayer The Times. Porque, cuando Brown -cuya fortuna se calcula en 290 millones de euros- comparezca ante la Justicia en Londres la próxima semana, estará en juego no sólo una millonaria indemnización a los autores de El enigma sagrado, sino también el estreno en el Reino Unido de la película El código Da Vinci, protagonizada por Tom Hanks y presupuestada en 104 millones de euros.

La cinta va a estrenarse el 19 de mayo en todo el mundo, pero los jueces británicos podrían posponer su proyección en el país e incluso prohibirla si consideran que Brown ha violado las leyes de derechos de autor. Además, si dan la razón a los demandantes, éstos podrían recibir una indemnización de 14,5 millones de euros, según el rotativo londinense. Y es que el plagio es una cosa muy seria. Por ahí fuera, claro. Porque en España es algo muy rentable. Aquí a los plagiarios les dan programas estelares de televisión y no les pasa nada, aunque sus editores reconozcan que han copiado a otros.

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01 Dic 2005

Juan José Benítez ha aprovechado la promoción de su última novela, Caballo de Troya 7. Nahum, para salir en la revista Enigmas en defensa de lo que hizo hace casi dos años en Televisión Española (TVE): presentar un montaje de animación como si fuera una película rodada en la Luna en 1969. Las imágenes, en las que se veía a dos astronautas explorando unas ruinas extraterrestres en el satélite, se incluían en la penúltima entrega de Planeta encantado, la serie del periodista navarro que emitió TVE tanto en tiempos del PP como del PSOE.

Un astronauta explorando las ruinas alienígenas de la Luna, en el vídeo presentado por Benítez.Después de casi dos años de silencio desde que Magonia denunció el engaño, Benítez recurre a la misma tonta explicación que dieron algunos de sus delfines para justificarle: "En esas imágenes, si no recuerdo mal, se decía Imágenes inéditas. ¿Qué significa eso? Imágenes que no se han editado, que no se han publicado, que no son conocidas. Al final de documental venían los créditos, y estaba toda la gente que había participado en la grabación. Lo que a la gente le llama la atención y le preocupa es si ese documental era o no verdad", le dice a David E. Sentinella. Y advierte ante la falta de la palabra recreación: "Y soy muy dueño de poner lo que considere oportuno, sin faltar a la verdad. Lo que han hecho algunas personas es coger el rábano por las hojas, porque el fondo de esa historia era muy distinto".

El fondo de la historia era que los astronautas del Apollo 11 se toparon en la Luna, según el ufólogo, con ruinas extraterrestres que exploraron y luego Estados Unidos destruyó con bombas atómicas. La prueba era una película que había dado al periodista un militar estadounidense al que identifica como Mirlo rojo. "Yo puedo recrear lo que considere oportuno, pero la información que estoy aportando en ese documental es lo realmente importante, y nadie me dice absolutamente nada ¡Qué casualidad! Lo que he defendido y siempre defenderé es que mi fuente de información era buena", argumenta Benítez. Y lo que algunos siempre hemos dicho es que todo es mentira. Así, claramente.

El módulo lunar visto a través de la muy humana ventana de las ruinas alienígenas de Benítez.Puede decir el novelista lo que quiera; pero, para que creamos sus sorprendentes afirmaciones, tendrá que presentar pruebas. Recuerden cómo sentó a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio se construyera, por citar sólo uno de los disparates incluidos en Planeta encantado. Benítez puede ser muy dueño de rotular las imágenes cómo quiera. Sin embargo, cuando algo es una recreación, se advierte para no llevar a equívoco a los espectadores. La calificación de imágenes inéditas suele reservarse para material real, no para montajes como el hecho por Dibulitoon Studio.

Cuando hace mes y medio volví de vacaciones, me encontré en mi mesa del periódico un ejemplar del último Caballo de Troya. Me lo había dejado Iñaki Esteban, uno de los responsables de Divergencias. Unos días antes, él había contado en esa bitácora de que a Jorge Bucay, el psiquiatra argentino estrella de los libros de autoyuda, le habían cazado en plagio. Entonces, recordé que a Benítez ya le habían pillado en una parecida hace tres lustros y que ahí sigue, como siguen Ana Rosa Quintana y tantos otros. España es un país en el que, como dice Esteban, "a los plagiadores no se les pasa factura ni se les echa a los leones". Al contrario, ascienden en el escalafón profesional y, por supuesto, es de mal gusto recordar después que se han apropiado del trabajo de otros. De mal gusto para otros; para mí, es de justicia. El caso de Benítez es llamativo porque el editor Fernando Lara reconoció en su momento que el novelista había copiado páginas enteras de un libro en varias entregas de Caballo de Troya y en La rebelión de Lucifer, y que en Planeta lo sabían; aunque quitó hierro al asunto con justificaciones tan peregrinas como las que ahora utiliza el periodista para intentar convencernos de que en Planeta encantado no trató de dar gato por liebre.

El plagio de Troya protagonizó, a finales de 1987 y principios de 1988, tres entregas de la revista Interviu y hasta se publicó un libro al respeto: lo escribieron el ufólogo Antonio Ribera y Jesús Beorlegui, y se tituló El secreto de Urantia. (Ni caballos ni troyanos.). Lo que se demostraba en los tres reportajes de Interviu, obra de Jesús Beorlegui, Jesús Francés y Francisco Mora, es que Benítez había copiado en sus novelas páginas enteras de El Libro de Urantia, así como párrafos de otras dos obras del contactado Fernando Sesma y del ufólogo Antonio Ribera. El Libro de Urantia es un tocho infumable que recoge las revelaciones presuntamente hechas por Dios en los años 40 a un grupo de estadounidenses que formaron en torno a la obra la Fundación Urantia. Los trabajos de Sesma y Ribera -Ummo, otro planeta habitado (1967) y El misterio de Ummo (1979), respectivamente- recogen los llamados informes de Ummo, que llegaron por correo a un grupo de españoles en los años 60 y 70, y cuya autoría se atribuye a unos extraterrestres, los ummitas. Los reportajes de Interviu presentaban los originales y cómo partes sustanciales de ellos habían sido copiadas literalmente en la obra del periodista navarro. "Un capítulo entero, de más de 7.000 palabras, lo copia el autor J.J. Benítez casi al pie de la letra", escribían Beorlegui y Francés el 25 de noviembre de 1987.

"Reconozco que, evidentemente, todas estas obras están inspiradas en documentos de Urantia publicados en Estados Unidos y que, en algunos párrafos, el autor Benítez ha transcrito literalmente lo que dice ese libro", declaró a Interviu, el 3 de febrero de 1988, Fernando Lara, hijo, entonces consejero delegado de Planeta. Admitía la copia, pero rechazaba el plagio con maestría de malabarista: "No es plagiar, si, como es el caso de Urantia, ese libro es para la fundación que lo ha publicado como la Biblia para los cristianos. Se trata del catecismo de una secta religiosa y está siendo copiado, de un modo u otro, por la mayoría de los escritores que creen en él. Es un libro, según la citada fundación, "revelado", lo que lo convierte en materia de fe para sus creyentes". Y añadía que en la editorial estaban al corriente de la actividad copista de Benítez: "Sabíamos que estaba copiando, pero no si lo estaba haciendo con tres párrafos o con ocho páginas seguidas". El novelista retaba a demostrar la existencia de copia -había quedado probada en los dos reportajes previos- y decía que, aunque así fuera, tenía todo a su favor: "La naturaleza de tales textos, de origen extra-humano, me autoriza a beber o inspirarme en ellos, de la misma forma que podría hacerlo (y otros muchos lo han hecho) con cualquier libro sagrado o de inspiración divina. Legal y moralmente, el asunto del copyright es, cuando menos, discutible".

Bonitas justificaciones, pero El Libro de Urantia lleva en sus primeras páginas un copyright como la copa de un pino que Benítez ignoró, aunque Planeta parece tomarse un poco más en serio, dijera lo que dijera en su día Fernando Lara, hijo. ¿Cómo se explica, si no, que no haya intentado poner Caballo de Troya en el mercado estadounidense? ¿No será por miedo a que la Fundación Urantia muerda en el cuello al equino de Benítez y le quite a la editorial española una sustanciosa tajada? "En España, un escritor llamado J.J. Benítez ha estado plagiando durante años El Libro de Urantia al incorporar extensos fragmentos del libro en sus cuatro novelas fantásticas, con otra en camino. La Fundación se muestra impotente para luchar contra esto", escribió Martin Gardner en su obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, publicada en Estados Unidos en 1992 y en España en 1995. Visto lo visto con el plagio de Troya, lo del montaje lunar del novelista es una cosa menor que, con el tiempo, sus partidarios achacarán a maniobras de los malvados escépticos. Es la lógica paranormal, si a algún experto le pillan en haciendo trampas, la culpa la tiene quien le pilla.

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31 Oct 2005

Buscaba yo esta mañana información sobre las tonterías que han podido decir en los últimos meses los adivinos acerca del embarazo de la Princesa de Asturias y del nacimiento de la infanta Leonor, cuando me he encontrado con un sorprendente reportaje publicado por Carlos Fernández en La Voz de Galicia el 7 de enero. La historia se titula "¿Adivinos o cuentistas? Una vez más, no dieron una" y pasa revista a las predicciones de los videntes para 2004, sin dejar de lado otras anteriores en las que Octavio Aceves, Aramis Fuster y compañía demostraron sus escasa dotes proféticas.

Lo sorprendente es que yo no había leído el reportaje de Fernández hasta hoy ni conozco al periodista y, sin embargo, su trabajo me ha resultado muy familiar, sospechosamente familiar. Tanto que inmediatamente me he acordado del texto que el 31 de diciembre de 2004 publiqué en el diario El Correo y en esta web. He imprimido ambos reportajes y los he leído en paralelo. ¿Mi conclusión? Que lo del diario gallego huele a plagio. Por si acaso, he pedido a tres colegas que lean los dos textos y me den su opinión: su impresión es la misma.

Mauricio-José Schwarz, uno de los consultados y citado en los dos reportajes, me ha confirmado por teléfono, además, que no habló en su día con Carlos Fernández. Eso me lleva a pensar que las declaraciones de Schwarz reproducidas en La Voz de Galicia son un resumen de las que me hizo hace casi un año, con el error añadido de que el autor atribuye al periodista científico mexicano una sentencia -"El truco es hacer vaticinios vagos y después confiar en que la gente se olvide de los más concretos"- que, en realidad, fue una deducción mía a partir de lo que él me había contado.

¿Que soy muy mal pensado al hablar de plagio? Les animo a que lean "¿Adivinos o cuentistas? Una vez más, no dieron una" y comparen su contenido con el de "Los adivinos no dan una", aparecido en El Correo y otros diarios del grupo Vocento una semana antes que el reportaje de Fernández en La Voz de Galicia. Saquen sus propias conclusiones.

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Misterios a la luz de la ciencia
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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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