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01 Nov 2009

Miles de personas han visto en sueños un mismo rostro. Todo empezó en 2006 en la consulta de un psiquiatra neoyorquino. Una mujer dibujó el retrato-robot de un desconocido que le había dado consejos en sueños. El boceto quedó en la consulta, donde luego otros pacientes dijeron que a ellos también se les había aparecido el individuo mientras dormían. El psiquiatra mandó copia del retrato a colegas de todo el mundo, y ya hay más de 2.000 personas que dicen haber soñado con el hombre. El Diario del Pueblo chino se preguntaba el jueves si ese rostro forma parte de una conciencia común de nuestra especie, estamos ante un individuo con el poder de invadir los sueños o la gente ha soñado con él sólo después de obsesionarse tras ver su retrato, que ahora invade foros de Internet y farolas de muchas ciudades.

La historia del hombre de los sueños es sorprendente. Más que la del meteorito que se estampó en Letonia hace siete días y la del niño que salió volando en un globo en Estados Unidos, y equiparable a la de los tripulantes de un pesquero gallego que filmaron hace semanas cómo un ovni caía al mar. Estas noticias, que muchos medios dieron por buenas y atrajeron la atención de millones de personas, resultaron ser falsas. ¿Qué hacer cuando ya no podemos estar seguros de la realidad, de las noticias de la prensa, la radio, la televisión y los portales de información de Internet? ¿Cree usted en el hombre de los sueños?

Magis Iglesias, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), está convencida de que episodios como los tres citados, ocurridos en menos de un mes, "nos muestran hacia dónde vamos en el mundo de la comunicación, que no en el de la información". El futuro que esta periodista vislumbra es uno en el cual va a ser más necesario que nunca el profesional que separe el grano de la paja, que no se conforme con repetir lo que le transmitan otros para llenar espacio y tiempo. "Si el periodista es el cedazo y diferencia para su público lo que es real de lo que no lo es, sobrevivirá. Si se limita a hacer propaganda y hacerse eco de supuestas noticias sin ir más allá, desaparecerá de la faz de la Tierra".

El meteorito letón fue un montaje publicitario de Tele2, una empresa de telefonía. El lunes, muchos portales de noticias de Internet contaban que una roca había abierto la noche anterior un cráter de 20 metros de diámetro y 10 de profundidad a las afueras de la ciudad de Mazsalaca. No sólo había fotos a la luz del día, sino también un vídeo nocturno del cráter ardiente. Los despachos de agencia se completaban con declaraciones de astrónomos sobre la composición del metorito y la trascendencia del suceso. Cuando horas después se reveló el fraude, quedó claro que los periodistas pueden ser engañados, pero también los expertos, que el juicio de un sabio no garantiza la veracidad de una noticia.

"Hay que volver a los principios de la profesión: contrastar, comprobar e intentar ir a la fuente de primera generación", indica Iglesias. Los astrónomos que se tragaron la historia del meteorito letón hablaban de oídas. Cabe pensar que no sólo no habían pisado el lugar, sino que además no habían visto ninguna foto o no sabían lo suficiente de cráteres de impacto como para detectar uno falso. Frente a esa precipitación, en California, a 9.000 kilómetros de distancia, el astrónomo Phil Plait había sospechado que todo era un engaño desde que había visto una de las fotos. Así que esperó a tener más pruebas antes de pronunciarse en su web, Bad Astronomy, una de las de referencia en el campo de la astronomía. Plait optó por no dar la noticia hasta no estar seguro de su realidad, un principio básico del periodismo.

Noticias publicitarias

El portal español Terra Noticigas, propiedad de Telefónica, hizo a finales de septiembre y principios de octubre algo parecido al montaje de la operadora letona. Publicó una serie de falsas informaciones sobre visiones de platillos volantes en Galicia, que incluían varios vídeos. En uno de ellos, un ovni se sumergía en el mar cerca de un pesquero y, desde un helicóptero sin identificar, se conminaba a la tripulación del barco a poner rumbo a puerto. Después de que los más fervientes miembros de la comunidad ufológica publicaran sesudos análisis en los que concluían que las imágenes eran auténticas, Terra Noticias admitió el 5 de octubre que todo había sido un montaje hecho, según ellos, en "homenaje a (Orson) Welles" y su recreación radiofónica de La guerra de los mundos.

Los casos letón y español se aprovechan de huecos legislativos, según José Luis León, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad del País Vasco. "Es un terreno alegal. Hace falta nueva legislación en materia de publicidad". El objetivo sería acabar con los montajes que persiguen engañar a los periodistas para conseguir publicidad gratuita. "Desde un punto de vista ético, la publicidad no tiene que provocar confusión sobre la verdadera fuente del mensaje", indica León. Debe quedar siempre claro qué es publicidad y qué información.

"A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad", establece el código deontológico de la FAPE. Los avistamiento de ovnis gallegos violan esa máxima: se presentaron como noticias protagonizadas por gente con nombres y apellidos. ¿Cómo diferenciarán ahora los lectores de Terra Noticias lo real de lo irreal? Y, lo que es más importante, ¿cuál será el próximo montaje en el que caerán los medios? Porque el hombre de los sueños parece ser obra de Andrea Natella, un sociólogo italiano especializado en mercadotecnia. Al menos, a su nombre está registrada la web dedicada al fenómeno.


Círculos de ron

Extraños círculos de grandes dimensiones aparecieron de la noche a la mañana en junio del año pasado a las afueras de Bilbao, Madrid, Barcelona y Málaga. Inscrito en cada uno de ellos, un mismo símbolo. Los medios se enteraron de la existencia de los dibujos a través de mensajes de correo electrónico de supuestos lectores que mandaban espectaculares fotos aéreas. Diarios nacionales y regionales informaron del fenómeno, y los estudiosos de lo extraño montaron excursiones para examinar los pictogramas. Lo más extraño era que se repitiera el mismo motivo en todos los casos, algo que no pasa en los tradicionales círculos de los cultivos británicos, todos ellos obra de bromistas o artistas.

Mientras los ufólogos exploraban y medían las formaciones, un lector de Magonia resolvió el enigma al dar con el mismo dibujo en cuencos negros de plástico que se estaban repartiendo en algunas discotecas españolas. El símbolo correspondía a una nueva marca de ron que Bacardi iba a sacar al mercado. Al día siguiente de publicarse en esta web que los círculos misteriosos eran parte de una campaña publicitaria, la firma de licores reconoció el montaje.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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27 Oct 2009

El impacto de un falso meteorito abrió el domingo un cráter de pega a las afueras de la ciudad letona de Mazsalaca y se cobró víctimas no sólo entre los medios de comunicación de medio mundo, sino también entre algunos divulgadores científicos y astrónomos, lo que demuestra que ni siquiera el asesoramiento de expertos garantiza que no nos la vayan a meter doblada. La historia llegó acompañada de declaraciones de científicos rusos y letones, así como de fotos y un impactante vídeo. Todo ideal para que picáramos los periodistas y la conectáramos con la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años, con el suceso de Tunguska del 30 de junio de 1908 y el riesgo de que un pedrusco nos borre del mapa.

Un teletipo de la agencia Efe destacaba a las 12.15 horas de ayer que todavía no se sabía si el cráter se debía a un meteorito o a restos de un satélite artificial, aunque añadía que las declaraciones hechas a la agencia RIA-Novósti por Vladímir Svetsov, del Instituto de Dinámica de Geosferas de la Academia de Ciencia de Rusia, apuntaban a la primera posibilidad: "Lo más probable es que se trate de un meteorito de hierro con un diámetro de cerca de un metro y una masa de varias toneladas", había dicho el experto. Un despacho de Europa Press citaba minutos después a otro científico, Ilgonis Vilks, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Letonia, quien decía que el impacto, el más grande en la historia del país, habría generado un nivel de radiación en sus inmediaciones todavía incierto.

La historia engordó y engordó hasta que a media tarde de ayer geólogos letones confirmaban que todo había sido un engaño. "En los límites del cráter se ven los rastros de las palas y se observa como se arrancaron las malas hierbas", explicaba Girts Stinkulis, geólogo de la Universidad de Letonia a la agencia Baltic News Service (BNS). Se había tratado de una broma ideada como parte de una campaña publicitaria de la operadora de telefonía letona Tele2. "La mascarada del meteorito fue una iniciativa de Tele2 y su fin era lograr que la sociedad letona creyera en sí misma y viera que, con ayuda de una noticia única e interesante, se puede atraer el interés de los medios de comunicación aquí y en el mundo", señalaba después Janis Sproguis, portavoz de la operadora.

Precipitación y error

Este caso, el del niño del globo y el de los ovnis de Terra han dejado claro en las últimas semanas la facilidad con que se propagan en la sociedad actual las falsas historias, ya sean producto de espabilados ansiosos de fama y dinero, invento de periodistas sin escrúpulos o argucia de empresas en busca de publicidad gratuita. Estos tres casos demuestran que son necesarios mayores controles en los medios antes de dar una noticia por buena; y el último, que el asesoramiento de expertos tampoco garantiza que no vayamos a estrellarnos. No se trata, por consiguiente, tanto de recurrir a sabios como de practicar ante las noticias extraordinarias la cautela propia del buen periodismo.

El astrónomo Phil Plait, de Bad Astronomy, ejemplifica en este caso -y casi siempre- ese buen hacer periodístico. La historia del meteorito le olió a chamusquina nada más ver las fotos del cráter. "Aunque no hubiera inicialmente nada que me llevara a gritar ¡falsificación!, mi sentido arácnido zumbaba", reconocía Plait horas más tarde. Le hacían dudar las fotos del cráter. Así que espero. Y, cuando después fue a publicar que la historia le parecía "extremadamente sospechosa", le llegó la confirmación de que era un montaje. Los científicos que se habían precipitado, que habían corrido a dar la noticia y a opinar, se habían columpiado. Necesitamos un periodismo pegado al suelo, a la realidad, que no se deje llevar por noticias sensacionales y extreme la cautela ante hechos como el del niño del globo, los ovnis de Galicia y el meteorito letón. No hacen falta más expertos, sino mejor periodismo, lo haga quien lo haga.

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25 Nov 2008


Cuarto milenio debería ser de visión obligatoria en las facultades de Periodismo. Iker Jiménez y su equipo imparten continuas lecciones de mala praxis debidas a su ineptitud, como en el caso del cosmonauta fantasma, y a su sensacionalismo, como en el triste suceso del llamado Caminante de Boisaca. La última demostración de su profesionalidad la ha sacado a la luz Mauricio-José Schwarz, colega del Círculo Escéptico cuya valentía es encomiable: sigue en directo las travesías de la nave del misterio, con evidente riesgo para su salud mental. Resulta que, durante la ultima entrega del magazín paranormal de Cuatro, Jiménez y sus colaboradores se dedicaron, entre otras cosas, a explorar el lado oculto -léase conspiranoico- de la crisis económica. Nada que objetar. Bueno, en realidad, mucho; pero es lo habitual en el rastrillo del misterio. Lo revelador no fueron el domingo las afirmaciones que se hicieron en torno a la mesa del estudio, sino una de las imágenes de portadas periodísticas de la crisis de 1929 que Jiménez presentaron al público.

¿Se imaginan a alguien aportando como prueba de la gravedad de la Gran Depresión una portada de El Jueves? Pues eso es lo que hicieron el domingo en Cuarto Milenio: vendieron como portada periodística de la época una de 2006 de la revista satírica estadounidense The Onion. Ahí estuvieron Santiago Camacho, conspiranoico de guardia; José Cabrera, psiquiatra de cabecera del programa proclive a disparatar a la menor oportunidad; Antonio Miguel Carmona, secretario de Economía y Empleo del PSOE de Madrid; Vicens Castellano, del programa Ajuste de cuentas y gurú de la autoayuda financiera; e Iker Jiménez. Y a ninguno de ellos le llamó la atención la portada de The Onion que, falsamente fechada el 22 de noviembre de 1929, destaca que las griferías de oro eran uno de los bienes de consumo más vendidos entonces en Estados Unidos y que el presidente Hoover prometiera un "avión en cada garaje" para 1935. A fin de cuentas, son titulares que poco tienen que envidiar a los que suelen firmar Jiménez, Carmen Pórter y el resto del equipo del programa. Lo que pasa es que estamos ante "de una sátira que apareció en la revista en su número del 26 de octubre de 2006, y que como otras trolas varias, el equipo profesionalísimo de Cuarto Milenio se tragó con todo y anzuelo, flotador, caña y pescador", como indica Schwarz. Aunque algunos llamen a lo que practican en Cuatro los domingos por la noche periodismo de vanguardia, más ajustado a su irrealidad sería hablar de periodismo de risa. O de vergüenza, depende de cómo se mire.

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20 Abr 2008


Telecinco dedicó ayer casi tres minutos de su informativo de las 21 horas a la brujería, seguramente porque no hay nada más importante en el mundo de lo que informar. Dos equipos de la casa elaboraron sendos reportajes sobre las rogativas en Murcia a la Virgen de la Esperanza para que llueva y el Foro Internacional de Ciencias Ocultas y Espirituales que se celebra estos días en Madrid. El tono fue muy diferente: respetuoso para la invocación a la lluvia oficiada por el obispo de Cartagena, Juan Antonio Reig Pla, y humorístico para los tarotistas, lectores del aura y demás. Tanto en el estudio como sobre el terreno, los periodistas se cachondearon de los brujos y clientes reunidos en la capital de España, ¿por qué no hicieron lo mismo con los de Calasparra?

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17 Abr 2008

Al final voy a tener que dedicar una categoría de este blog al asteroide Apofis (2004 MN4): en enero de 2007, el periodista esotérico Bruno Cardeñosa se hartó de decir bobadas sobre este pedruso en Channel Nº 4, el programa de Cuatro; un mes después, Telecinco y 20 Minutos volvieron a repetir la trola de que es posible que Apofis, con sus cerca de 300 metros de diámetro, choque contra la Tierra en 2036; y, ayer, varios medios de todo el undo vinieron a decir que "un pequeño genio alemán de 13 años de edad descubrió un error en los cálculos de la NASA sobre la eventual colisión de un asteroide contra la Tierra en los próximos años.Con un telescopio, Nico Marquardt encontró que la posibilidad de que el asteroide Apofis (nombre del dios egipcio de la destrucción) choque con la Tierra es de 1 sobre 450, mientras los expertos de la NASA sostenían que ésta era de 1 sobre 45.000".

Sería para preocuparse... si fuera cierto; pero es que, una vez más, es mentira, como explican los siempre vigilantes Microsiervos. Es más, la NASA ha hecho público el siguiente comunicado:

La Oficina del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California) no ha cambiado su estimación para la muy baja probabilidad (1 entre 45.000) de impacto contra la Tierra del asteroide Apofis en 2036.

En contra de lo que sostienen recientes informaciones periodísticas, el personal de la NASA que trabaja en el seguimiento de los objetos cercanos a la Tierra no ha contactado ni mantenido correspondencia alguna con un joven estudiante alemán que dice que la probabilidad de impacto de Apofis es mucho más alta que la indicada.

La conclusión de ese estudiante se basa, según las informaciones, en la posiblidad de un choque con un satélite artificial durante el acercamiento del asteroide de abril de 2029. Sin embargo, el asteroide no pasará en 2029 cerca del cinturón principal de satélites geosincrónicos, y las probabilidades de choque con una satélite son extraordinariamente remotas.

Por lo tanto, este escenario de colisión no afecta a la probabilidad de impacto calculada para Apofis, que sigue siendo de 1 entre 45.000.

Medios tan prestigiosos como The Guardian -cuando escribo estas líneas ha quitado la noticia publicada originalmente- y la Agencia France-Presse han dado, sin embargo, por bueno el bulo del niño prodigio que corrige los cálculos de la NASA. En España, han resultado agraciados con el asteroidazo los diarios Abc y 20 Minutos, otra vez. Vuelvo a repetirlo: la probabilidad de que este asteroide se estrelle contra la Tierra en este siglo es prácticamente nula. Inexistente para 2029, de 1 entre 45.000 -el 0,0022%- para 2036 y de 1 entre más de 12 millones -el 0,0000081%- para 2037.

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16 Abr 2008

20 Minutos, Telecinco y Los 40 Principales se tragaron el martes una oleada ovni creada en ForoCoches.com, un portal de Internet de amantes del motor. Algunos usuarios se conchabaron para mandar mensajes de correo electrónico a medios de comunicación españoles diciendo que veían luces extrañas en distintos puntos del país. Al parecer su objetivo original era Iker Jiménez, pero otros intrépidos profesionales del periodismo robaron al riguroso profesional del misterio la exclusiva de los avistamientos de naves extraterrestres en La Coruña, Burgos, Madrid, Valencia, Huelva... Me alertó de ello un lector de Magonia que responde al apodo de Demonocracy -¡gracias!-, que me decía a media tarde de ayer: "El diario 20 Minutos; Anda Ya, de Los 40 Principales; y Está Pasando, de Telecinco, han picado hasta el momento... ¿Alguna vez contrastan las noticias?". Hombre, es posible que alguna vez sí, pero será involuntariamente.

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06 Feb 2008

Bilbao acogió el 6 de noviembre la segunda edición de la jornada Misterios, a la luz de la ciencia, organizada por la Universidad del País Vasco (UPV), el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI), dentro de los actos de la 6ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. Problemas logísticos de última hora ajenos a los organizadores impidieron celebrar el encuentro en el lugar previsto, por lo que tuvo que trasladarse a la sala de grados de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Bilbao. El local es más céntrico que el original, pero hubo gente que no se enteró del apresurado cambio. Sumen a eso que una avería informática me dejó desde días después y durante mes y medio, gracias a la incompetencia de Fujitsu Siemens Computers, sin acceso a las imágenes del acto. Por fortuna, asistieron a las charlas más de 80 personas y no hubo problemas para grabarlas. Aquí tienen los vídeos, por cortesísa de la UPV. ¡Que los disfruten!

Javier Cavanilles, periodista del diario El Mundo, habla de Las caras de Bélmez: ¿falsa ciencia o mal periodismo?.

José Carlos Pérez Cobo, biólogo de la UPV, habla de Agua depurativa.

Joseba Zubia, físico de la UPV, habla de Ondas electromagnéticas y salud.

Carlos J. Álvarez, psicólogo de la Universidad de La Laguna, habla de Algunas creencias erróneas sobre nuestro cerebro.

Mesa redonda sobre El pensamiento mágico en una sociedad desarrollada.


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01 Feb 2008

Dice el Defensor del Lector de El País, José Miguel Larraya, en el correo electrónico estándar que están recibiendo como respuesta quienes, como el arqueólogo y escéptico Alfonso López Borgoñoz, se han quejado por el coleccionable de Cuarto Milenio que, "en sus más de treinta años de historia, la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por El País y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula". No es cierto, y no hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobarlo. Díganme, si no, si pueden calificarse de críticas la entrevista promocional publicada por el colorín del diario de Prisa el 30 de diciembre y la entrevista que Juan Cruz hizo a mayor gloria del matrimonio Jiménez-Porter en junio de 2006. Hace tiempo que el diario global en español rompió la norma que Larraya cree vigente. O es que a lo mejor lo está, pero únicamente para los vendedores de misterios de la competencia, que todo puede ser. Porque Iker Jiménez y sus chicos son de la casa, un invento de la Cadena SER, traspasado a Cuatro, impreso en Aguilar -donde tienen su propia coleccion de libros- y ahora promocionado en el periódico.

Iker Jiménez tiene motivos para estar contento. Ha conseguido que el principal consorcio multimedia español aparque sus principios -supuestamente, la información veraz era uno de ellos- y se convierta en un ventilador de superstición e incultura. Un entramado mediático gigantesco en comparación con la Televisión Española (TVE) que en la Transicion cobijaba las fantasías de Fernando Jimenez del Oso y Juan José Benítez, tan basadas en hechos reales como las de la estrella misteriológica de Cuatro, cadena que ha salpicado su programación de telebasura paranormal como Telecinco de telebasura rosa. Los Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde de Aquí hay tomate no tienen nada que envidiar a los Iker Jiménez y Carmen Porter de Cuarto Milenio. Frente a la deformación de la mal llamada crónica social -siempre han sido chismorreos-, la televisión de Prisa ha optado por la deformación de la realidad, por llenar el mundo de platillos volantes, fantasmas, maldiciones, poderes mágicos, demonios, posesiones, poltergeists, apariciones marianas, milagros, monstruos... La verdad no tiene sitio en el plató porque acabaría con todos esos cuentos chinos que tanto dinero dan a quienes han decidido explotar la credulidad del público.

El DVD-libro que cada lunes se vende junto a El País -con la mancheta del diario a modo de sello de calidad- es más de lo mismo, una reedición de las patrañas dominicales de Cuarto Milenio. "La decisión de ofrecer ese coleccionable a los lectores del diario responde, como es obvio, a razones estrictamente comerciales cuya valoración, como se me ha recordado, no forma parte de las competencias del Defensor del Lector de acuerdo con su Estatuto, que acota sus funciones a los contenidos del periódico y a vigilar que el tratamiento de las informaciones sea acorde con las normas éticas y profesionales del periodismo", argumenta Larraya en su mensaje de correo. Y añade: "Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados. Pero le aseguro que éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos". ¿Se imaginan al buque insignia de Prisa comercializando pulseras magnéticas, bolas de cristal, barajas de tarot o patas de conejo? ¿No? Pues eso es, exactamente, lo que está haciendo y a lo que no creo que vaya a renunciar, vista la respuesta del Defensor del Lector.

Científicos y supercherías

¿Qué puede hacerse frente a este ataque a la razón ante el que el supuesto representante de los lectores en El País se lava las manos como el Pilatos de los Evangelios? Es la pregunta que estos días se hacen no sólo los escépticos más activos, sino también periodistas especializados en ciencia y científicos. Cada uno actuará como quiera, pero ya sabemos para lo que sirve no hacer nada. En junio de 2004, cuando el equipo de Milenio 3, el programa de la Cadena SER dirigido por Jiménez, intentó engañar a varios de museos de ciencia y planetarios españoles para que participaran en una Alerta ovni que se les presentó como una noche de observación astronómica, los responsables de esos centros optaron por dar la callada por respuesta. Un error. Callar no sirve de nada, aunque más grave es hacer el caldo gordo a los charlatanes por miedo al poderoso grupo mediático que los ampara y hay que echarlo en cara a quien así actúa.

Es muy dificil que un científico español ignore a estas alturas de qué van Milenio 3 y Cuarto Milenio. Y, sin embargo, los hay que participan de vez en cuando en estos programas, dando con su imagen y su nombre cobertura a las afirmaciones pseudocientíficas que se hacen antes y después de sus intervenciones. Hay excepciones, claro. El pasado 17 de junio, el físico español Juan Ignacio Cirac, que reside en Alemania, salió en Cuarto Milenio hablando de su trabajo. Semanas después, Jimenez dedicó parte de un editorial de su web a presentar la intervención del premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2006 como un apoyo indirecto a su labor. La verdad es que Cirac no conocía el programa. "Ni sabía de qué iba (sólo me indicaron que trataba de temas de todo tipo, incluido el científico)", me contó en septiembre pasado. "No tengo ningún interés en los temas paranormales", añadió cuando le expliqué lo que es Cuarto Milenio. Cirac intervino en el programa de buena fe, para hablar de ciencia, y sólo después supo que era un espacio de promoción de la pseudociencia. Y Jiménez utiliza a este científico como un aval de su trabajo. ¿Es el de Cirac un caso único? Es posible, pero sólo este caso ya demuestra la ética del heredero de Jiménez del Oso, el mismo individuo al que ahora promociona un periodico cuyos editoriales suelen abogar por invertir en ciencia y cultura. ¿Para qué, si ya tenemos a Jiménez, Porter y sus extraterrestres y espíritus que nos lo pueden enseñar todo?

Lo más triste no es, sin embargo, el éxito de Jiménez; sino que éste es una demostración indiscutible del fracaso de la divulgación científica española. De eso hablaremos otro día.

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13 Mar 2005

Reconoce hoy Sebastián Serrano, el Defensor del Lector de El País, la metedura de pata del diario en la primera del domingo pasado y en la portada de EPS correspondiente al confundir astrología y astronomía. Gracias a Gerardo Rodríguez, jefe de sección de EPS, nos enteramos de que la portada del suplemento pasó por cinco pares de ojos "antes de ser enviada a fotomecánica". Nos quedamos, sin embargo, sin saber qué ocurrió con la primera del diario, en la cual se repitió el error. ¿Cuántas personas la revisaron y no lo detectaron? Cinco no la vieron en el colorín y cabe suponer que en el periódico sucedió lo mismo con al menos otros tantos profesionales, porque, si hay una página que en un diario se revisa a conciencia, ésa es la primera. El responsable de EPS admite que el error es lamentable, pero se siente dolido por las quejas de los profesionales de la astronomía: "Nunca habíamos confundido a los astrónomos con los astrólogos. Ahora, por un desliz, recibimos quejas a título privado y de instituciones públicas. Tan injusta es la errata como la reacción de algunos por este lapsus calami". Es su opinión y no la comparto. No han sido uno ni dos ni tres los periodistas a quienes no ha golpeado en los ojos la astrología de la portada del EPS y de la primera de El País. Eso para mí resulta preocupante y me lleva a sospechar que algunos de esos colegas no tienen muy claro la diferencia entre la pseudociencia de las estrellas y la ciencia. Por lo demás, el artículo del Defensor del Lector dice lo que se esperaba: entona un mea culpa y acaba animando a sus compañeros a "esmerarse en evitar que la astrología y los astrólogos sigan medrando".

"Los astrónomos protestan", titula Serrano un texto en el que indica que "la utilización del término astrólogos en lugar de astrónomos en las dos primeras páginas citadas ha llevado a una docena de científicos a expresar su protesta mediante mensajes remitidos al Defensor del Lector". Él se hace eco de cuatro quejas y entre los autores hay, por lo menos, tres astrofísicos. Además, consulta a un cuarto, Javier Armentia. ¿Es que nadie que no sea científico se dirigió a El País? ¿Es que los escépticos organizados no se enteraron de la historia? Si es así, han perdido otra magnífica oportunidad de hacerse notar más allá de las listas de correo y los canales del IRC, de saltar a la calle y decir: "¡Aquí estamos!". Bastaba con un simple mensaje de correo electrónico. Una nueva omisión de acción demostraría, una vez más, lo mucho que nos queda por aprender en el campo de la comunicación, donde los charlatanes nos dan sopas con honda. Aprovechan cualquier pretexto para llevar el agua a su molino, mientras que los escépticos somos capaces de desperdiciar oportunidades continuamente, da igual que se trate de la emisión de documentales pseudocientíficos por una televisión pública, del engaño perpetrado por un cazador de misterios desde una emisora privada o de un grave error en el diario de más tirada. Parece que nuestra realidad no es de este mundo.

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10 Mar 2005

Lo han comprobado veintiséis alumnos del Máster de Periodismo de El Correo y la Universidad del País Vasco (UPV) esta semana: ¡la astrología funciona! Y todo gracias a que un astrólogo que no les conocía hizo a cada uno de ellos la carta astral personalizada a partir de la fecha y el lugar de nacimiento. Junto al gráfico con la situación de los planetas en su cielo natal, cada uno recibió una interpretación de su personalidad. A la hora de calificar el acierto de la descripción de sus rasgos personales, sólo dos suspendieron al astrólogo -le dieron una nota de 3 sobre 10-; cinco le otorgaron un 5; cuatro, un 6; tres, un 7; cinco, un 8; seis, un 9; y uno, un 10. Quince de los veintiséis consideraron, por tanto, que la carta astral les describía notable o sobresalientemente. La sorpresa y las risas llegaron cuando los jóvenes periodistas constataron que todos los textos eran iguales -una colección de generalidades que se adapta a cualquiera, como las que se publican a diario en los horóscopos de los periódicos- y que el astrólogo en realidad no existía, que había sido yo quien había hecho las cartas astrales.

El experimento formó parte de la primera sesión de dos que estoy dedicando a los misterios de lo paranormal dentro de un seminario sobre la informaicón científica que este año hemos organizado por primera vez en el Máster de Periodismo de El Correo y la UPV. La iniciativa surgió de los alumnos. Después de una clase de introducción al periodismo científico, me preguntaron por la Atlántida, la no llegada del hombre a la Luna y la idea de que sólo usemos el 10% del cerebro, entre otras cosas. Mi respuesta fue clara: si querían que habláramos de esos temas en serio, necesitaba al menos un par de horas en las que podrían preguntar lo que quisieran. Al final han renunciado a parte de su tiempo libre para saciar la curiosidad que tienen acerca de lo que hay de verdad y de mentira en lo llamado paranormal.

La primera sesión la hemos dedicado a la astrología, el espiritismo -vieron a John Edward en acción y descubrieron sus trampas-, la lectura fría -de la mano de Ray Hyman- y los trucos básicos de dotados como Uri Geller expuestos por ilusionistas como Ian Rowland y James Randi. El material de apoyo estaba compuesto por fragmentos de documentales cuidadosamente seleccionados. La 'prueba' en carne propia de la falsedad de las cartas astrales resulta reveladora para quien se expone a ella. Después, cuando ve a Edward 'hablando con los muertos' o recuerda al tarotista que en la televisión local de turno echa las cartas, se da inmediatamente cuenta del engaño.

El objetivo de estas sesiones -en la segunda haremos un experimento de telepatía y hablaremos de la Atlántida, los ovnis, los círculos de las cosechas, la sábana santa, la reencarnación y otros asuntos- es que los jóvenes periodistas cuenten con anticuerpos cuando, el próximo verano, empiecen a trabajar en un medio. Si alguien les cuenta algo extraordinario, espero que le pidan las pruebas correspondientes y, si lo necesitan, que consulten con quienes llevamos años nadando en las aguas de la sinrazón. Para esto último, les doy una corta bibliografía, varias direcciones claves de Internet y algunas revistas escépticas. Son gente curiosa a inteligente: tuve que pedirles que calificaran la carta astral con sinceridad y se olvidaran de si había gato encerrado o no, porque nada más empezarla a leer comenzaron a sospechar. Al final, vieron que lo que dicen los astrólogos es cierto; pero que cualquiera puede hacer lo mismo, que no hay nada sorprendente en ello y que sólo es una estafa. Y se dieron cuenta de que cualquiera, empezando por ellos mismos, puede ser engañado y de que el hecho de que no sepamos cómo se hace algo no quiere decir que sea inexplicable.

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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