27 Ago 2009
¿Qué quieren que les diga? A mí, esta especie de renacuajo gigante me parece más un bote navegando por el lago que otra cosa. Además, la única referencia al Instituto de Nessieología Aplicada -el nombre es de chiste- de la Universidad de Inverness que he encontrado es esta noticia y tampoco hay más datos en Internet del tal Cameron McSporran. Los pocos avistamientos de Nessie registrados en los últimos años hacen temer en Escocia que se pueda acabar el filón turístico del monstruo del lago Ness. "Estoy preocupado. No ha habido (recientemente) ningún avistamiento que certifique que Nessie y su familia están vivos y bien", admitía a comienzos de año Gary Campbell, del club de fans de Nessie. Así que Escocia necesita resucitar a una de sus principales atraciones turísticas como sea.
En febrero, Bernie Bamford, un ingeniero aeronáutico, había localizado la Atlántida en la llamada llanura abisal de Maderia también a través de Google Earth. En realidad, el supuesto trazado urbano era el resultado del recorrido del barco usado para cartografiar el fondo del océano.
19 Mar 2009
09 Dic 2007
"Nessie ha sido visto miles de veces", asegura Eduardo Angulo. Biólogo de la Universidad del País Vasco y miembro del Círculo Escéptico, acaba de publicar Monstruos (451 Editores), una aproximación científica a la criptozoología. Esta disciplina, definida por el zoólogo Bernard Heuvelmans en 1955, estudia los animales desconocidos para la ciencia, pero presentes en las tradiciones populares. "Los criptozoólogos buscan algo que no existe basándose en algo que existe: las leyendas. Intentan demostrar que las leyendas son reales. Hasta hay un pequeño grupo de ellos que busca dragones".
Muy viejo y solitario
La leyenda de Nessie se remonta al siglo VI. Tras haber matado la bestia a un hombre, san Columba, introductor del cristianismo en la región, habría navegado por el lago al encuentro del monstruo para exigirle que cesara en sus ataques. Le salió bien: no se tienen noticias de ningún otro percance similar. La primera aparición de Nessie debidamente documentada data de 1871, pero los avistamientos sólo se multiplican a partir de los años 30 del siglo pasado, tras la construcción de la carretera que discurre por la orilla oeste del lago. En 1934, se tomó la más famosa de las imágenes, una foto en blanco y negro en la que se ve un largo cuello, coronado por una cabeza de serpiente, que emerge de las aguas. Fue una de las mejores pruebas de la existencia de Nessie durante sesenta años, pero en 1993 Chris Spurling confesó que, a petición de su padrastro, él -entonces un niño- modeló la figura y la puso sobre una base de madera para que el conjunto fuera fotografiado. Ninguna de las posteriores imágenes de la bestia ha sido concluyente.
Estaríamos, de ser cierta la leyenda, ante un monstruo de longevidad matusalénica, ya que muchos criptozoólogos lo presentan como un plesiosaurio. Con cuatro aletas, cuello largo y cabeza pequeña, este reptil acuático pesaba de 10 a 20 toneladas, fue contemporáneo de los dinosaurios y se extinguió con ellos hace 65 millones de años. "Pero el lago Ness estuvo congelado durante un largo periodo de tiempo hasta hace 12.000 años", indica Angulo. ¿Dónde vivió el monstruo hasta entonces? Admitamos que, cuando los hielos retrocedieron al final de la última glaciación, entró al lago desde el mar, pero ¿qué come?, ¿es sólo un animal muy, muy viejo?, ¿hay una población de Nessies en la masa de agua dulce más grande de las islas Británicas?
Es imposible que Nessie tenga miles de años. Así que hay que pensar en que lo que vive en Escocia es una familia de monstruos. "Para que una población de animales de ese tipo resulte viable, debe haber un mínimo de treinta individuos", explica Angulo. Treinta carnívoros de entre 15 y 20 metros de longitud comen lo suyo. Sin embargo, en el lago Ness no hay alimento suficiente. "Es una masa de agua estrecha y muy profunda. Tiene poca superficie que reciba la luz solar suficiente para el desarrollo del fitoplancton, las algas microscópicas que están en la base de la pirámide alimenticia. Así que también hay poco zooplancton, animales microscópicos que se alimentan del fitoplancton y que son a su vez comidos por otros más grandes. Los pocos animales grandes que hay son, a su vez, insuficientes para sostener a Nessie y su familia".
Extensa parentela
Una población continuada de plesiosaurios durante milenios habría producido, además, gran número de rastros y restos en forma de osamentas. Nada de eso se ha encontrado nunca en el lago Ness, cuyo tímido inquilino se aparece cada vez menos precisamente ahora que las cámaras fotográficas abundan. Los criptozoólogos no cejan, sin embargo, en su empeño y periódicamente organizan proyectos de rastreo del lago por sonar, en los que cualquier cosa es interpretada como la bestia. Robert Rines, un cazador de monstruos, es famoso por una serie de fotografías subacuáticas tomadas en 1972 y 1975 en las cuales se intuía una especie de plesiosaurio. Las imágenes habían sido retocadas y, además, en 1987 la cámara de vídeo de un minisubmarino comprobó que una de ellas era de un tronco caído al fondo del lago.
Nessie es escocés, pero tiene parientes por todo el mundo. "Su familia está extendida por los cinco continentes. Hay más de 200 lagos con monstruo", señala Angulo. El más famoso es Nahuelito, habitante del lago Nahuel Huapi, en Argentina; pero también están Champi, el monstruo del lago Champlain (EEUU-Canadá) y Ogopogo, en la Columbia Británica (Canadá). Aunque la palma se la llevan en Suecia, donde hay casi una treintena de lagos con monstruo. En todos esos sitios se repite la misma historia: hay pocas fotos y borrosas, y ninguna prueba física. Lo contrario de lo que pasa con el otro gran icono de la criptozoología, el hombre salvaje que habita el Himalaya.
Monstruos cercanos
De Nessie hay fotos malas y ninguna prueba física. Todo lo contrario ocurre con el más famoso de los homínidos con los que, según algunos, compartimos la Tierra: el Yeti. "Las leyendas de hombres salvajes -como la del Basajaun vasco- son propias de regiones boscosas. La gente del Himalaya sitúa al Yeti en los bosques. Hemos sido los occidentales los que lo hemos llevado a las cumbres nevadas", asegura Eduardo Angulo.
Las pruebas del Yeti se reducen a rastros de huellas y fragmentos de piel guardados en monasterios tibetanos. El más famoso de los primeros es el descubierto por Eric Shipton y Michael Ward en 1951, una de cuyas fotos fue subastada recientemente en Christie's por casi 5.000 euros. "En 1977 y tras años de decepcionante búsqueda, Ward dijo que seguramente las huellas correspondían a un nativo del Himalaya, descalzo y resistente al frío, con alguna deformación congénita o adquirida en los dedos de los pies", explica el biólogo bilbaíno, que recuerda que en los años 50 un experto del Museo Británico las achacó al mono langur, típico de la región. El alpinista Reinhold Messner, que vio al Yeti en 1986, cree que el abominable hombre de las nieves no es tal. "Todas las pruebas apuntan a una especie de oso pardo de hábitos nocturnos", sostiene.
Los cueros cabelludos atesorados en lamaserías no corresponden, sin embargo, a plantígrados. Edmund Hillary, el escalador británico que conquistó el Everest, consiguió en 1960 que le dejaran una de esas piezas durante seis semanas. Un análisis hecho en Bélgica concluyó que se trataba de piel del cuello de una cabra del Himalaya. Últimamente, los criptozoólogos recurren a los estudios genéticos de los restos biológicos de los hombres salvajes y, aunque muchos análisis de ADN han sido anunciados, de pocos se han publicado los resultados. "No se suelen dar a conocer porque prueban que no hay nada extraordinario", apunta Angulo.
Bosques de Norteamérica
El pariente norteamericano del Yeti, conocido como Bigfoot -para el hombre blanco- o Sasquatch -para los indígenas-, no ha corrido mejor suerte. Los criptozoólogos han visto en los últimos años cómo las pruebas más sólidas a favor de su existencia se desmoronaban. Al igual que con el Yeti, los restos atribuibles al hombre salvaje de Norteamérica son escasos, cuando tenían que abundar si existiera una población de homínidos. Se reducen casi siempre a huellas, la primera de las cuales fue encontrada en agosto de 1958 en el condado californiano de Humboldt, cerca de la maquinaria utilizada para las obras de una carretera.
Hace cinco años, John Aumann, uno de los obreros, reveló que su jefe, Ray Wallace, había creado las huellas para meter el miedo en el cuerpo a los gamberros que de noche destrozaban sus útiles de trabajo. Un sobrino del empresario guarda todavía las plantillas de madera que ató su tío a la suela de las botas para dar vida al Bigfoot. Poco después, en 2004, se supo quién se había disfrazado de hombre-mono para la famosa película rodada por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimli en 1967 en Bluff Creek, California. La piel del monstruo ocultaba a Bob Hieronimus, un trabajador de Pepsi.
Para colmo, un análisis de ADN de un mechón atribuido al homínido, hecho por científicos de la Universidad de Alberta (Canadá), demostró en julio de 2005 que el Bigfoot tiene cuernos: el pelo era en realidad a un bisonte americano.
Pruebas monstruosas
La pantera fantasma. Fue vista en Vizcaya en 2003, y un ertzaina disparó contra ella en Gorliz en 2005. Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un fenómeno británico de cuya realidad hay tantas pruebas como de la de Nessie.
La foto del cirujano. Sacada en 1934, es la más famosa de las fotos de Nessie. Ha sido utilizada frecuentemente como prueba de su existencia. Se trata, en realidad, de una figura modelada por un niño y colocada sobre una tabla.
La película del Bigfoot. Los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimli grabaron en 1967 una película en la que se ve a un homínido huir de la cámara en California. A finales de los años 60, las sospechas apuntaban a John Chambers, ganador de un Oscar de maquillaje por El planeta de los simios. Expertos estudiaron un caminar que parecía demasido humano y vieron cremalleras en la piel, pero no fue hasta 2004 cuando se supo quién era el Bigfoot: Bob Hieronimous, un embotellador de Pepsi al que los autores de la cinta prometieron 1.000 dólares que nunca pagaron.
Publicado originalmente en el diario El Correo.
15 Mar 2006
"La hipótesis del elefante sólo se aplica a las observaciones de los años 30 del siglo pasado. Éstos son los primeros avistamientos de los que hablo. No tengo ninguna prueba de observaciones posteriores achacables a elefantes, del mismo modo que tampoco estoy seguro de cuándo dejaron los circos de viajar a la región de Inverness con elefantes", me ha indicado Clark, para quien "hay muchos avistamientos que no pueden explicarse mediante la hipótesis del elefante. Algunos podrían ser fraudes -algunos definitivamente lo son-, algunos tienen su origen en olas y otros ramas de áboles y quizá nutrias o peces". A pesar de que los testimonios sobre la existencia del monstruo se remontan al siglo VI, la verdad es que el primero debidamente documentado data de 1871 y no fue hasta los años 30 cuando las observaciones se multiplicaron después de la construcción de la carretera A82, que discurre por la orilla oeste del lago. Hoy, Nessie atrae hasta Inverness a medio millón de turistas anuales, que dejan en la región más de 40 millones de euros.
Pero ¿cómo cayó Clark en la posibilidad del Nessie elefante y qué pruebas tiene de la verosimilitud de su teoría? "La idea de la hipótesis del elefante se me ocurrió después de ver varias de las primeras fotos del monstruo del Lago Ness y compararlas con otras de elefantes bañándose", recuerda el paleontólogo, quien decidió ahondar en el asunto porque tenía que dar una charla sobre dinosaurios en Escocia y quería hacerle un hueco a Nessie, "ya que mucha gente cree que podría ser un dinosaurio". De hecho, aunque el artículo de OGSJ sólo tiene tres párrafos dedicados al monstruo y la hipótesis del elefante se expone en uno, el texto arranca con una muestra de la ironía del autor: "Los dinosaurios, excluido el monstruo del Lago Ness, son una rareza en Escocia".
Clark cree que un paquidermo podría estar detrás de aquellas observaciones en las que los testigos describen al monstruo de color "gris elefante", "como un bebé elefante", "con el cuello largo, como la trompa de un elefante", etcétera. "Si (los empresarios circenses) dejaron a los elefantes bañarse en el lago, sólo serían visibles la trompa y dos jorobas: la primera joroba correspondería a la cabeza del animal y la segunda a la espalda. La impresión resultante sería la de un largo cuello y dos jorobas, más si hubiera más de un elefante en el agua", escribe en OGSJ. El paleontólogo está seguro de que van a ir saliendo a la luz pruebas -además de los testimonios orales- que conectarán los circos ambulantes con el monstruo del lago Ness en las observaciones de los años 30. La hipótesis resulta verosímil; ahora hace falta situar a los paquidermos de los circos en el lugar del crimen.
25 Ago 2005
Israel
Piedras para la fe
No pasa un año sin que se desentierren restos arqueológicos que confirman algún episodio bíblico. En 2004, fue una cueva presentada como el lugar donde Juan Bautista iniciaba a seguidores; aunque los hallazgos eran de época bizantina, de cientos de años después del profeta. Este mes, se han descubierto el palacio del rey David y la piscina de Siloé, en la que Jesús curó a un paralítico, según los Evangelios.
Ligar piedras a hechos de las Escrituras garantiza la atención de los medios a hallazgos que, si no, pasarían desapercibidos. La línea de razonamiento de los arqueólogos sensacionalistas suele ser del estilo de: hemos descubierto una barca de hace dos milenios en el mar de Galilea; Jesús vivió hace dos milenios en Galilea; luego Jesús pudo navegar en esa barca. Así que el titular que se vende es: encontrada la barca en la que Jesús navegó por el mar de Galilea. Eso ha pasado con la piscina de Siloé.
"En Jerusalén hay un montón de mikvaot, de piscinas rituales de los judíos. Entre 1969 y 1975, el arqueólogo Benjamin Mazar descubrió 40 sólo en la zona sudeste del Monte del Templo. La de este verano es una más. ¿La de Siloé? Puede que sí y puede que no. Además, ya hay otra piscina que se enseña a los turistas desde hace años como la de Siloé, con la misma base que la de ahora", indica el historiador José Luis Calvo. Respecto al palacio de David, el Jerusalén de la época -siglo X antes de Cristo- era una aldea y David, como Salomón, un caudillo tribal, por lo que la existencia de un palacio es muy improbable. "Sabemos que no hubo ningún éxodo de Egipto y que otros episodios del Antiguo Testamento nunca sucedieron. La Biblia no es un libro de Historia; es una obra que crea un pasado para un pueblo, con objetivos nacionalistas", sentencia el experto.
Roswell (Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B
No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.
La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias... "Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico", comenta Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.
El principal avalista de la cinta en España fue Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro -Roswell: secreto de Estado- en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. "Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados", concluye Campo.
Lago Ness (Escocia, Reino Unido)
Un reptil longevo
Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.
En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.
Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?
Bélmez de la Moraleda (Jaén, España)
Caras de cemento
Fue considerado el "mayor misterio paranormal de todos los tiempos". Las caras de Bélmez aparecieron en el suelo de cemento de la cocina de una humilde vivienda de la localidad jienense el 23 de agosto de 1971. Pronto se llenó el pueblo de defensores de la paranormalidad del fenómeno que, sin embargo, no mostraban ninguna prueba... y de turistas.
"En el primer artículo que se publicó -en el Ideal de Granada el 18 de septiembre de 1971-, se ve una imagen de la dueña de la casa, María Gómez Cámara, llevando en la mano un fajo de fotos que vendía a los turistas por el entonces muy respetable precio de diez pesetas. La mujer aseguraba que no cobraba por visitar la casa, pero reconocía que los visitantes le pagaban un duro por cabeza", indica Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico, una organización dedicada al análisis crítico de lo paranormal de la que también forman parte Calvo y Campo. Se habló de fraude y, poco a poco, la historia fue apagándose. "Se decía que las caras las pintaba un pariente de María Gómez Cámara, fotógrafo de profesión y pintor aficionado. Nunca se sabrá con seguridad, pero lo cierto es que las caras que aparecieron tras la muerte de este hombre mostraban una técnica mucho más torpe, menos elaborada".
El misterio resucitó hace año y medio, después del fallecimiento de la dueña de la casa. Convencida por unos cazafantasmas, la alcaldesa, María Rodríguez, quiso comprar la vivienda para montar una centro de interpretación; pero el precio se disparó hasta 600.000 euros. Milagro de los milagros, aparecieron entonces caras en otras casas mucho más baratas. Los cazafantasmas certificaron su autenticidad; pero el parapsicólogo Francisco Máñez desveló cómo pueden hacerse caras de Bélmez con agua y aceite, y les acusó de fraude: "Les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba".


