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24 Oct 2009

Almudena Cacho y yo hablamos el 21 de octubre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre la llegada de la histeria electromagnética a las aulas vascas, la primera sesión espiritista de Twitter y el intento de las medicinas alternativas de colarse en la reforma sanitaria de Obama, en la segunda entrega del curso 2009-2010 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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28 Sep 2009

Varios senadores demócratas y republicanos estadounidenses apoyan una enmienda a la reforma sanitaria de Barack Obama para que el sector público cubra las medicinas alternativas y exigir a todas las aseguradoras que ofrezcan esas presuntas terapias, bajo el pretexto de la prohibición de discriminación en contra de sus practicantes. "Estamos peligrosamente cerca de que los legisladores legitimen la charlatanería poniendo el sello del Gobierno en la aprobación de tratamientos no comprobados", ha advertido Ronald A. Lindsay, presidente Center for Inquiry (CfI), organización multinacional que promueve la investigación científica, el humanismo secular y el escepticismo.

El CfI ha hecho público hoy un informe, titulado A fracture in our health care: paying for non-evidence based medicine (Una fractura en nuestro sistema de salud: pagar por medicina no demostrada), que alerta del intento de que el dinero de los contribuyentes se destine a pagar pseudoterapias como la acupuntura, la homeopatía y la quiropráctica si prospera la enmienda presentada por el senador demócrata Tom Harkin que respalda, entre otros, el republicano Mike Enzi, destacado miebro del Comité de Sanidad del Senado. Los responsables del CfI temen que, de salir adelante el proyecto, se financien cosas como el toque terapéutico, una especie de imposición de manos que practican miles de enfermeras estadounidenses y que en 1998 fue desmontada experimentalmente por una niña de 11 años. La investigación se publicó en la revista de la Asociación Médica Americana. "El CfI se opone firmemente a que se malgaste el dinero de los contribuyentes en ésta y otras presuntas medicinas cuya efectividad no está demostrada", ha dicho Lindsay.

Cada dólar o euro importa

La entidad pide al Gobierno que no destine fondos públicos a ninguna terapia sin fundamento científico, que la reforma sanitaria prohíba expresamente el uso de dinero de los contribuyentes para cubrir las llamadas medicinas alternativas, y que el Congreso reduzca o elimine la financiación del Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), ya que una década de estudios ha demostrado que la mayoría de las curas alternativas no tienen más efectividad que el placebo. "Estados Unidos no puede permitirse seguir derrochando recursos valiosos en técnicas médicas no probadas y, a menudo refutadas. [En el proceso de] contención del coste global de la atención médica, cada dólar de financiación sanitaria es necesario para garantizar el tratamiento médico probado, demostrado, a quienes lo requieran. Es imperdonable desperdiciar los escasos recursos en financiar técnicas médicas sin fundamento y no basadas en las pruebas que carecen de fundamento teórico o experimental", dice el informe, cuyo principal autor es Eugenie V. Mielczarek, profesor emérito de Medicina de la Universidad George Manson.

En España, esta misma semana, las autoridades canarias y el Colegio de Médicos de Tenerife van a ignorar la realidad y a respaldar a la homeopatía, en un acto organizado por practicantes de esta terapia y laboratorios que fabrican sustancias homeopáticas. Como sucede en EE UU, los homeópatas y otros médicos alternativos pretenden cobijarse también aquí bajo el paraguas de la Sanidad pública con el consiguiente perjuicio para la salud de la población, dado que los fondos destinados a estas prácticas insustanciales se detraerían de las partidas destinadas a otras que salvan vidas. Es políticamente incorrecto, pero hay que recordarlo una vez más: la medicina alternativa es un timo y no dejará de serlo porque los colegios de médicos, los parlamentos y los Gobiernos decidan lo contrario movidos por intereses corporativistas, económicos o electoralistas. La ciencia se basa en la experimentación, en la demostración, y hasta ahora ninguna medicina alternativa ha superado esa prueba del algodón. Cada euro público destinado a estas prácticas es un euro tirado a la basura.

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25 Sep 2009

"Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad", advertía el 27 de agosto de 2005 en su editorial la prestigiosa revista médica The Lancet, que animaba a los médicos a "ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada". Un estudio de 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales había demostrado que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quien se lo ha prescrito.

La homeopatía se basa en la disolución de una pequeña cantidad de una sustancia en agua, alcohol o lactosa hasta que no queda ni una molécula, ya que, para sus practicantes, el medicamento es "energéticamente más potente" cuanto más diluido esté el principio activo. Los productos homeopáticos, ésos de venta en farmacias, no contienen principio activo alguno, así que no pueden tener ningún efecto farmacológico. Vamos, que su efectividad es equiparable a la de la pata de conejo, el agua de Lourdes, el cordón de san Blas... Sin embargo, los colegios de médicos y los poderes públicos españoles respaldan cada dos por tres esta práctica anticientífica.

El último ejemplo de irresponsabilidad pública y profesional lo darán la semana que viene el Gobierno Canario, el Parlamento de Canarias el Cabildo de Tenerife, Caja canarias y el Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, al avalar las II Jornadas Científicas de Homeopatía. El encuentro cuenta con el interesado apoyo de los homéopatas Laboratorios Boiron, Laboratorios Biótica, Laboratorios IberHome, Laboratorios Heel, Laboratorios Lehning y Dr. Reckeweg & Co España. Se celebrará el 2 y 3 de octubre en el edificio de Tenerife de la Presidencia del Gobierno canario y, según el programa, "contará con la presencia de las primeras autoridades institucionales".

Suicidio homeopático

Sobra decir que será un acto a mayor gloria del negocio homeopático, que permite a esos laboratorios vender agua a precio de oro y a muchos médicos obtener unos ingresos que de otro modo igual nunca lograrían. "El objetivo de la jornadas es darles a conocer a los científicos de Canarias en general, a los docentes universitarios, la realidad científica de la homeopatía", ha declarado Rodolfo de la Torre, presidente de la Sociedad Canaria de Homeopatía, a El Día. Como si los científicos no supieran ya, gracias a revistas como The Lancet, que esta medicina alternativa ni es medicina ni es nada. ¿Expondrán los resultados del estudio publicado en The Lancet y de todos los demás que demuestran que la homeopatía es un timo? ¿Explicarán por qué los productos homeopáticos no han de demostrar su efectividad, sino sólo su inocuidad? ¿Admitirán que toda la historia de la memoria del agua es un cuento chino?

Resulta lamentable que las instituciones respalden actos anticientíficos como el de Tenerife, cuyo único objetivo es impulsar un negocio basado en el abuso de la credulidad y la ignorancia del público. Los partidarios de la ciencia y la razón no lo tienen fácil para que los medios se hagan eco de sus argumentos, por eso les propongo que recurran al efectismo, que el 2 de octubre organicen un suicidio homeopático colectivo ante la sede del encuentro. En 2002, una veintena de científicos belgas lo promovió como protesta por que las aseguradoras del país incluyeran la homeopatía entre sus servicios médicos. Ingirieron en grupo una dosis infinitesimal -y, por tanto, muy potente, según los principios homeopáticos- de un cóctel de venenos: belladona, arsénico, veneno de serpiente... No les pasó nada y, además, recibieron gran atención de los medios.

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11 Ago 2009

El Ministerio de Sanidad quiere regular las terapias alternativas, según cuenta hoy El País. Quizá quiera hacerlo porque, al parecer, recurre a ellas el 24% de la población y ejercen estas prácticas 60.000 profesionales. Datos cuantitativos que no pueden ocultar la realidad: las medicinas alternativas son un cuento chino, pura charlatanería, curanderismo. Si no lo fueran, serían medicinas. El adjetivo alternativa cuando se habla de medicina significa que ha sido incapaz de demostrar su efectividad, que es tan útil, como mucho, como el placebo, como el beso que la madre da en la zona del cuerpo en la que un niño se ha dado un ligero golpe para que deje de llorar.

Si el Ministerio de Sanidad quiere prestar un servicio a la población y no dar la espalda al conocimiento científico, lo primero que tiene que advertir a la ciudadanía es que las terapias alternativa son inútiles, que no están validadas científicamente, que no funcionan. Lo dijo The Lancet en agosto de 2005 sobre la homeopatía: "Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada". Respecto a la acupuntura, en febrero un estudio publicado en The British Medical Journal concluía que no es más efectiva que el placebo. Y lo mismo puede decirse del resto de estas prácticas

"Alrededor de unos tratamientos o terapias que se basan en afirmaciones cuya falsedad puede demostrarse o que carecen de evidencia que los respalden se está erigiendo una indrustria valorada en miles de millones de libras", advierte el periodista y sociólogo de la religión Damian Thompson en su libro Los nuevos charlatanes (2008) acerca de la situación en Reino Unido. Ése es el problema. El Gobierno español no va a hacer lo que tenía que hacer, dejar claro que la acupuntura, la homeopatía, la iridología y demás son terapias tan efectivas como la imposición de manos, porque miles de médicos, enfermeras y farmacéuticos hacen negocio a diario con este cuento chino. Y los colegios profesionales lo único que van a pedir es que el curanderismo lo ejerzan sus colegiados, no un Carlos Jesús cualquiera, a pesar de que la efectividad sea la misma.

La regulación de la medicina alternativa no debe ser competencia de Sanidad, lo mismo que no lo son la limpieza del aura y el realineamiento de los chakras por mucho que las practique un médico. Otra cosa es que Consumo eluda sus responsabilidad y no aplique las normas ya existentes en el ámbito europeo para perseguir prácticas fraudulentas.

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07 Ago 2009

Emily Rosa se convirtió en 1998 en el autor más joven que ha firmado un artículo de investigación en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana, una publicación científica del más alto nivel. Tenía 11 años y su trabajo ponía contra las cuerdas una práctica de moda entre las enfermeras estadounidenses, el llamado toque terapéutico. Sus partidarios dicen ser capaces de curar enfermedades limpiando un supuesto campo energético humano cuya existencia la ciencia nunca ha constatado, mediante pases de manos a pocos centímetros del cuerpo.

A mediados de la pasada década, habían sido adiestrados en el toque terapéutico en Estados Unidos más de 43.000 sanitarios, la mitad de los cuales lo practicaba. Emily Rosa tenía 9 años cuando vio un vídeo en el que la enfermera Dolores Krieger, inventora de la terapia en los años 70, y otras colegas aseguraban sentir un campo energético humano cuyos desequilibrios causan enfermedades y poder restaurar el orden en él y, por consiguiente, devolver la salud al paciente. Impresionada, la pequeña decidió someter la primera afirmación a examen dentro de un proyecto científico escolar: "Quería ver si realmente podían sentir algo".

La niña diseñó un sencillo experimento para comprobar el principio fundamental del toque terapéutico. Sólo necesitaba un trozo grande de cartón, un cuaderno, un lápiz y una moneda, además de la colaboración de practicantes de la terapia. Krieger se negó; pero otros veintiún tocadores terapéuticos, con entre 1 y 27 años de experiencia, aceptaron participar en la prueba, que era muy simple.

Un experimento escolar

La escolar y el sanador se sentaban a una mesa, enfrentados y separados por el cartón a modo de biombo. Dos agujeros en la base de éste, permitían que las manos del terapeuta pasaran al otro lado, apoyadas sobre la mesa y con las palmas hacia arriba; pero el cartón impedía que viera nada. La niña echaba entonces una moneda al aire para decidir sobre qué mano del sujeto pondría una de las suyas, preguntaba al sanador cuál de sus manos percibía un campo energético humano y lo apuntaba todo en el cuaderno.

Emily Rosa repitió la prueba diez veces en catorce sujetos y veinte en otros siete. Los resultados fueron concluyentes. Teóricamente, los practicantes del toque terapéutico, que se basa en la captación de un supuesto campo energético humano, tenían que haber acertado la mano sobre la que la escolar ponía la suya en el 100% de los casos. Si no, ¿cómo iban a reequilibrar nada? Los aciertos, sin embargo, se redujeron a 123 (44%) de 280 intentos, lo esperado por azar, lo que puede hacer cualquiera. Una niña de 9 años había desmontado el principio básico de una práctica seguida por miles de sanitarios estadounidenses, al demostrar que son incapaces de detectar el campo energético que dicen alterar para curar enfermedades. En realidad, ese halo mágico existe sólo en su imaginación.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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11 Jun 2009

Mauricio-José Schwarz, Javier San Martín y yo hablamos el 10 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el caso de los quiroprácticos contra Simon Singh y de Star trek, en la trigésima primera entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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10 Jun 2009

La Asociación Quiropráctica McTimoney (MCA) ha pedido a sus miembros en un correo urgente y confidencial que destruyan inmeditamente todas las pruebas documentales que respalden la idea de que han prometido alguna vez a sus clientes que pueden tratar dolencias infantiles y eliminen toda la papelería en la que se presenten como doctores sin especificar que no lo son en medicina, sino en esta práctica alternativa, según me entero a través de Fernando L. Frías. La drástica medida, que me ha recordado a la de los camellos de las películas que corren a tirar la droga por el inodoro cuando la Policía llama a la puerta, la ha tomado la entidad británica tras la denuncia de la Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) contra el periodista Simon Singh por haber dicho, en un artículo publicado en The Guardian titulado 'Beware the spinal trap' (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), que la BCA "es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos".

Los quiroprácticos sostienen que pueden curar multitud de dolencias mediante la manipulación vertebral, algo nunca demostrado. Tras el intento judicial de la BCA de silenciar a Singh con una demanda por difamación que le ocasionará un gran gasto en abogados, "numerosos científicos y escépticos británicos se han dedicado a escudriñar las páginas web de los quiroprácticos, denunciando ante las autoridades de consumo e incluso ante el Consejo General de Quiropráctica (organismo de la profesión con funciones autorreguladoras, aunque hasta ahora no ha demostrado demasiado entusiasmo por cumplir esta tarea) a quienes aseguran sin ninguna prueba que los tratamientos quiroprácticos sirven para curar enfermedades (es decir, prácticamente todos), o se presentan como doctores sin tener en realidad ninguna titulación médica (de nuevo, prácticamente todos)", escribe Frías. Y, para que no les pillen con las manos en la masa, la MCA no sólo ha pedido a sus asociados que destruyan las pruebas que apunten en esa dirección, sino que también ha cerrado su web. Como dice Frías en su artículo 'Un nuevo aliado para simon Singh', "la MCA demuestra que al menos ellos sí que los están promocionado [se refiere a los tratamientos quiroprácticos] a sabiendas de que no hay evidencias científicas que demuestren su eficacia".

Mientras la MCA se pega tiros en los pies, se siguen sumando nombres ilustres al manifiesto de apoyo a Singh, que puede firmar quien quiera. El respaldo recibido por el escéptico en su país y desde el resto el mundo demuestra lo necesario que es que quienes apostamos por el pensamiento crítico aunemos fuerzas para plantar cara a quienes abusan de la buena fe de la gente y podamos denunciar con tranquilidad sus abusos ante la opinión pública. Si quieren trabajar en esa dirección, únanse al Círculo Escéptico, asociación organizadora de los más importantes actos de divulgación del pensamiento crítico celebrados en España, que se ha convertido en menos de cuatro años en un referente para todos los interesados en una aproximación racional a lo sobrenatural y que ha mostrado expresamente su apoyo a Singh.

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04 Jun 2009

El periodista Simon Singh publicó el 19 de abril de 2008 en el diario británico The Guardian un artículo de opinión, 'Beware the spinal trap' (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), en el que cuestionaba la efectividad de la quiropráctica a la hora de tratar en niños cólicos, problemas de sueño, infecciones de oído, asma... Los quiroprácticos defienden que la mayoría de las enfermedades se deben a subluxaciones de la columna vertebral que presionan los nervios. Dicen que pueden sanar o aliviar a los enfermos corrigiendo esas subluxaciones, de cuya existencia, por cierto, no hay pruebas científicas.

"Puedo calificar estos tratamientos [se refiere a la quiropráctica] de falsos porque he escrito un libro sobe la medicina alternativa conjuntamente con el primer profesor del mundo de medicina complementaria, Edzard Ernst. Él aprendió las técnicas de la quiropráctica y las utilizó como doctor. Fue entonces comenzó a ver la necesidad de una cierta evaluación crítica. Entre otros proyectos, examinó los resultados de 70 ensayos experimentales sobre las ventajas de la terapia de la quiropráctica en afecciones que no tienen que ver con la espalda. No encontró ninguna prueba que sugiera que los quiroprácticos puedan tratar cualquiera de esas dolencias", escribió Singh en The Guardian.

La Asociación Británica de Quiropráctica (BCA), citada en el texto -"es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos"-, demandó a Singh por difamación amparándose en la legislación británica. Ahora, el periodista se enfrenta a un costoso proceso en el cual está en juego la libertad de crítica y la carga de la prueba recae perversamente sobre él y no sobre la quiropráctica, que nunca ha demostrado su efectividad.

David Allen Green, abogado experto en temas de comunicación, alertaba hace unos días en The New Scientist, en un artículo titulado 'No critiques o te demandamos', de la indefensión de los críticos de las afirmaciones pseudocientíficas frente a las demandas por difamación y del uso de éstas como método de silenciamiento. "Es demasiado fácil poner en marcha una demanda antidifamación en relación con cualquier declaración que puede considerarse crítica. Ningún científico responsable, director de revista o escritor debería tener que hacer frente a esta escalofriante situación. Hay algo profundamente erróneo en que las críticas científicas legítimas puedan ser silenciada de esta manera", escribe Green.

Si usted considera esto un abuso al que hay que poner coto, únase al grupo de Facebook de apoyo a Simon Singh y firme el siguiente manifiesto de apoyo. Nos jugamos el derecho a criticar las afirmaciones infundadas, a defender la racionalidad y la ciencia ante la pseudociencia y la charlatanería.

La ley no tiene sitio en las disputas científicas

Los firmantes consideramos inapropiada la utilización de la legislación inglesa antidifamación para silenciar la discusión crítica acerca de prácticas médicas y pruebas científicas.

La Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) ha demandado a Simon Singh por difamación. La comunidad científica habría preferido que la BCA hubiera defendido su postura acerca de la quiropráctica como tratamiento para varias dolencias infantiles en una discusión abierta en la literatura médica con revisión por pares o a través del debate en los medios de comunicación.

Singh mantiene que la efectividad de los tratamientos quiroprácticos contra el asma, las infecciones de oído y otras dolencias infantiles no está respaldada por pruebas. Si las afirmaciones médicas de cura o tratamiento no parecen respaldadas por pruebas, deberíamos poder criticarlas vigorosamente y el público debería tener accesos a esas críticas.

Sin embargo, la legislación inglesa antidifamación puede utilizarse para castigar este tipo examen crítico y restringir seriamente el derecho a la libertad de expresión en un asunto de interés público. Es generalmente admitido que la legislación antidifamación está muy inclinada en contra de los autores: entre otras cosas, los costes del proceso son tan altos que están al alcance de pocos demandados. La facilidad para sacar adelante demandas bajo la ley inglesa, incluidas contra escritores de otros países, ha hecho que Londres sea considerada la capital mundial de la difamación.

La libertad para críticar y cuestionar con firmeza y sin malicia es la piedra angular de la discusión y el debate científicos, sea en publicaciones con revisión por pares, en webs o en periódicos, que incluyen el derecho de réplica de los afectados. Sin embargo, la legislación antidifamación y casos como el de la BCA contra Singh tienen un efecto escalofriante: disuaden a los científicos, los periodistas y los divulgadores de involucrarse en disputas importantes sobre las pruebas de la efectividad de productos y prácticas. La legislación antidifamación mina la discusión y el debate científicos, y alienta el uso de los tribunales para silenciar a los críticos.

La legislación inglesa antidifamación no tiene sitio en el debate científico; la BCA debería discutir sobre las pruebas fuera de los juzgados. El caso de la BCA contra Singh revela, además, la existencia de un problema más profundo: la necesidad urgente de revisar el modo en que la legislación antidifamación inglesa afecta a las discusiones sobre pruebas médicas y científicas.

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20 Abr 2009

La Sanidad catalana ha incluido ya en el catálogo de prestaciones sanitarias la acupuntura, la homeopatía y las flores de Bach, prácticas cuya efectividad nunca ha sido demostrada científicamente. Según me informa Francisco Manuel Crespo Romero y publica El Periódico, el Centro de Atención Primaria de Sagrada Familia (Barcelona) será el primero en ofrecer este mes esos tratamientos, que se basan en mágicos equilibrios energéticos (acupuntura y flores de Bach) y en la inexistente memoria del agua (homeopatía). Alguien debería explicar a los contribuyentes catalanes desde la Generalitat cuál es el criterio que se sigue para malgastar dinero público en unos remedios que, aunque los practiquen profesionales sanitarios, son hechicería, y no medicina. Una vergüenza, y más en tiempos de crisis y en un sistema de salud, el catalán, del que se dice que está en quiebra técnica. Ya puestos, podían ahorrar dinero -con la misma efectividad sanitaria que la acupuntura, la homeopatía y las flores de Bach- sustituyendo estos tratamientos por plegarias. Tendrían que ser oraciones dirigidas por profesionales sanitarios, claro, para que no se queje luego la Organización Médica Colegial (OMC), siempre tan atenta a los intereses de sus asociados.

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10 Mar 2009

Carlos de Inglaterra es un devoto de las medicinas alternativas y promueve todo tipo de prácticas de efectividad no demostrada mediante su Fundación para la Salud Integrada. De lo que me acabo de enterar por la agencia Efe es de que el príncipe heredero británico es, además, un vendedor de remedios mágicos, al estilo de los buhoneros de las películas del Oeste, a través de su empresa Duchy Originals. La compañía comercializa productos como la Tintura desintoxicante de alcachofa y diente de león, que dice que elimina toxinas del cuerpo, al módico precio de 10 libras por 50 mililitros (200 libras el litro). Muy descarado tiene que ser el engaño cuando le critican con dureza hasta en filas próximas.

"Carlos está explotando a la gente en tiempos difíciles", ha dicho Edzard Ernst, el primer profesor universitario de Medicina Alternativa de Reino Unido. Para Ernst, que da clase en la Universidad de Exeter, la firma del príncipe debería denominarse Dodgy Originals (Originales no fiables) porque, "bajo el estandarte de la atención médica holística e integral, promueve un arreglo rápido y un curanderismo descarado". En su opinión, el príncipe "contribuye a empeorar la salud del país al fingir que todos podemos sobrepasarnos y luego tomar su tintura y estar bien otra vez", cuando "el cuerpo dispone de un poderoso mecanismo para ocuparse de ello por sí solo y no hay pruebas de que el diente de león o la alcachofa mejoren esta función". La compañía ha respondido diciendo que lo que vende "no es una medicina", sino "una ayuda natural para la digestión" que "apoya los procesos naturales de eliminación del cuerpo". No pidan pruebas, que por eso se vende como complemento alimenticio, para no tener que pasarlas.

El heredero británico fue calificado de ignorante en agosto pasado por destacados miembros de la comunidad científica tras vincular los transgénicos con el cambio climático; decir que, si no se pone coto a los primeros, vamos hacia un desastre medioambiental; y eludir la necesidad de una nueva revolución verde que garantice la alimentación a una Humanidad creciente. "No ha dicho más que tonterías. Como muchos ricos no tiene ni idea de las privaciones en otras partes del mundo", criticó Johnjoe McFadden, genetista de la Universidad de Surrey para quien el príncipe "quiere conservar su visión de un idilio rural diciéndoles a los pobres que deben comer pasteles orgánicos mientras él llena de vino (bioetanol) el depósito de su coche deportivo".

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Misterios a la luz de la ciencia
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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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