Hay 32 artículos con el tag libros en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con libros

03 Sep 2009

La idea de que el hombre no pisó la Luna y todo fue un montaje estaba pidiendo a gritos un libro desde hace años. Es lo que yo creía cuando en 2001 Fox emitió el documental que relanzó la vieja polémica de ridículo origen y la NASA se echó atrás en la petición a James Oberg de que escribiera la obra. Pero no soy editor, a pesar de que se me ocurre un posible libro relacionado con el pensamiento crítico cada dos por tres. Por eso, la publicación de La conspiración lunar ¡vaya timo, del físico Eugenio Fernández Aguilar, me parece un acierto y más aún que haya coincidido con el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Es, además, uno de los títulos de la colección escéptica de Laetoli a los que va perfectamente la coletilla ¡vaya timo!, no siempre acertada en otros casos y que, aunque graciosa, me da que puede echar para atrás a lectores dubitativos.

Visto lo visto este verano, cuando han salido partidarios de la conspiración lunar por todos lados, el libro de Fernández Aguilar es el tratamiento de choque necesario para quien cree que no llegamos a la Luna o que llegamos, pero se falsificaron las imágenes, como argumentan los más prudentes conspiranoicos. Escrito con humor, el autor desmonta, una a una, cincuenta argumentaciones habituales entre los negacionistas de los alunizajes, desde algunas relacionadas con la ignorancia de la física básica hasta otras que chocan con el sentido común del más ingenuo. Si alguien lee este libro y sigue creyendo que todo fue un montaje, es que no tiene remedio. Mi argumento preferido cuando sale la historia en una conversación de café siempre es el mismo desde hace años: la mejor prueba de la realidad de los alunizajes es que la Unión Soviética, que competía con Estados Unidos por la conquista del satélite terrestre, admitió su derrota. Para Fernández Aguilar, también es la prueba más evidente de la autenticidad de la gesta.

Sólo encuentro a esta obra dos peros menores: las fotografías que la ilustran y la tendencia del autor a dejar en algunos casos explicaciones en el aire. Las imágenes a todo color resultan imprescindibles para desmontar algunas pretensiones de los conspiranoicos y hay que felicitar a la editorial por haberlas incluido, rompiendo con su ausencia en obras anteriores. Lo que carece para mí de lógica es el diminuto tamaño de las fotos y esquemas, convertidos en poco más que sellos, cuando la NASA proporciona gratis imágenes en alta calidad de todas sus misiones espaciales. Por otra parte, la inclinación de Fernández Aguilar, profesor de Ciencias de Secundaria, ar animar al lector a que complete su lectura en Internet es loable, pero no justifica dejar de ofrecer explicaciones diciendo que pueden encontrarse en tal o cual web, como pasa en ocasiones. ¿Y si estoy en el avión?, ¿y si estoy en la playa?, ¿y si no sé inglés o tengo fobia a Internet?

La conspiración lunar ¡vaya timo es el libro ideal para regalar a ese amigo o conocido que da pábulo a las tonterías de los fabuladores que ayer decían que no llegamos a la Luna y hoy sostienen que sí se piso, pero se encontraron allí ruinas alienígenas. Es una obra, además, que seguirá siendo de actualidad dentro de diez años y que, sólo por eso, ya merece un hueco en la biblioteca de todo interesado por la divulgación del pensamiento crítico.

Eugenio Fernández Aguilar [2009]: La conspiración lunar ¡vaya timo! Editorial Laetoli (Col. "¡Vaya Timo!", Nº 10). Pamplona. 167 páginas. 15 €.

177 comentarios | Enlace permanente | Compartir

03 Sep 2009

"La barrera para convertirse en experto se sitúa tan abajo que el único requisito real es el talento para la autopromoción", dice Damian Thompson sobre los vendedores de dietas milagrosas en Los nuevos charlatanes. La sentencia puede ampliarse a cualquier campo del contraconocimiento, desde la pseudohistoria hasta la medicina alternativa, pasando por el conspiracionismo, los ovnis y los peligros de la telefonía móvil. Periodista y sociólogo de la religión, Thompson es el niño que alerta en el cuento de que el emperador está desnudo. Nos avisa en este ameno ensayo del peligroso auge de una industria que explota la pseudociencia en su beneficio, en contra del conocimiento científico, y a veces con riesgo para nuestras vidas y la democracia.

Supe de esta obra gracias al historiador José Luis Calvo. Me la recomendó diciéndome que se trata de uno de los pocos libros escépticos publicados en España en los últimos años que ha encontrado interesantes. Destacaba, entre los argumentos a favor de Los nuevos charlatanes, que el autor le hincaba el diente a la pseudohistoria y, en particular, a Graham Hancock y al libro 1421: el año en que China descubrió el mundo, de Gavin Menzies. Sinceramente, Hancock siempre me ha parecido un plomazo y las lucubraciones de Menzies, sinsentidos, pero Thompson se ha molestado en desmontar tanto los artificios del primero y otros pseudoarqueólogos como los del segundo. A pesar de esto, para mí el principal logro del autor es otro, poner en el objetivo a los auténticos culpables del auge del contraconocimiento: los empresarios de la comunicación y la edición. Sin ellos, el charlatán más avispado sería un don nadie; con ellos, un experto acaba convirtiéndose en la referencia para miles e incluso millones de personas.

La guerrilla de las bitácoras

El papanatismo que nos rodea tiene en este libro un magnífico antídoto con una salvedad, la de la religión como me advirtió Calvo en su momento. Thompson, editor en jefe del Catholic Herald, considera que las creencias religiosas no han de juzgarse con las herramientas de la razón, como el resto de pensamiento mágico. "Si uno cree que el Espíritu Santo existe, nadie puede demostrar que se equivoque. Eso no es contraconocimiento. Si uno afirma que el Espíritu Santo le ha curado un cáncer, eso tampoco es contrastable; nadie puede demostrar que Dios no estuviera detrás de los procesos naturales o médicos que llevaron a su curación", dice, invirtiendo tramposamente la carga de la prueba. Porque, cuando alguien sostiene que algo existe, es ese alguien quien debe demostrarlo, no el resto quien tiene que demostrar que ese algo no existe. Y lo mismo vale respecto a la mano de Dios en cualquier proceso natural o artificial. Es el borrón en un libro recomendable.

Thompson hace, además, en el último capítulo una llamada a la acción en Internet, un campo en el que también los anglosajones sacan años luz de ventaja a los escépticos hispanohablantes. "En el último par de años el contraconocimiento ha demostrado ser sorprendentemente vulnerable a los ataques de guerrilla de la bitacosfera. Los defensores independientes de la verdad empírica, armados hasta los dientes de datos sólidos, han organizado emboscadas devastadoras contra los curanderos y embaucadores que han penetrado demasiado en el dominio público", indica. Y cita cuatro sitios de Internet que, a su juicio, "han hecho absolutamente miserables las vidas de las celebridades de la pseudociencia" porque "las reputaciones son fáciles de dañar en un mercado ferozmente competitivo, y la gente tiende a disfrutar del espectáculo de la humillación de opulentos y altivos gurús de la salud".

Damian Thompson [2008]: Los nuevos charlatanes [Counterknowledge. How we surrendered to conspiracy theories, quack medicine, bogus science and fake history]. Traducción de Joan Lluís Riera. Ares y Mares. Barcelona 2009. 223 páginas. 18,5 €.

34 comentarios | Enlace permanente | Compartir

20 May 2009

Jorge Alcalde, Javier San Martín y yo hablamos el 20 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el libro Las mentiras de lo paranormal, en la vigesimoctava entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

28 comentarios | Enlace permanente | Compartir

15 May 2009

"Una de las mejores maneras de aprender algo sobre cualquier rama de la ciencia es descubrir en qué se equivocan sus chiflados", dice Martin Gardner en Extravagancias y disparates [1992]. Jorge Alcalde, periodista científico y director de la revista Quo, recoge el testigo del veterano pensador estadounidense en Las mentiras de lo paranormal. Lo que se aprende de ciencia investigando los misterios de la 'zona oscura', obra que me acaba de llegar y sólo he tenido tiempo de hojear, pero cuya lectura no dudo en recomendar. El autor utiliza lo oculto como pretexto para explicar cómo funciona la ciencia, lo que sabemos del Cosmos y de nosotros mismos. "Sólo el escepticismo impide a la ciencia renunciar al misterio, a la magia y a la fascinación. Sólo en un cerebro realmente escéptico cabe la posibilidad de pensar que una señal de radiotelescopio cronométricamente precisa puede ser un mensaje extraterrestre. Y sólo el escepticismo permite que la misma persona, días después, demuestre que no lo es", escribe Alcalde, para quien, obviamente, palabras como misterio y magia no tienen el mismo significado que para los traficantes de lo paranormal. No en vano, cree que, aunque su libro "no es un alegato iracundo contra la astrología, contra la ufología, contra la parapsicología", el lector "hallará [en él] razones para considerar estúpido creer en ellas".

Jorge Alcalde [2009]: Las mentiras de lo paranormal. Lo que se aprende de ciencia investigando los misterios de la 'zona oscura'. Libros Libres. Madrid. 204 páginas.

113 comentarios | Enlace permanente | Compartir

08 May 2009

La ufología da, de vez en cuando, alegrías. La última, para mí, ha sido el primer libro de un amigo, Alejandro C. Agostinelli, quien lleva toda una vida volcado en entender mejor esa atracción que los visitantes de otros mundos ejercen sobre nosotros. Fruto de esa pasión y de la curiosidad propia de un periodista es Invasores. Historias reales de extraterrestres en Argentina, una obra que acaba de llegar a las librerías del otro lado del Atlántico, que tuve el privilegio de leer hace unas semanas y que es un apasionante trabajo periodístico. Sus protagonistas son los humanos que aquí, en el pequeño punto azul pálido de Carl Sagan, contemplan el cielo nocturno con la certeza de que mantienen contacto con seres inteligentes de ahí fuera. Agostinelli demuestra en Invasores que la realidad siempre supera la ficción y que conviven con nosotros auténticos extraterrestres, aunque no tengan un platillo volante aparcado en el garaje.

El recorte de prensa, la anécdota, la leyenda urbana, el rumor... están en el origen de cada historia de este libro. Otros llaman pomposamente investigación de campo a hablar con alguien que dice haber visto una cosa rara y reproducir su testimonio sin más: del testigo no se duda, al testigo no se le interroga, el testigo no se confunde, lo que dice el testigo es palabra de Dios, el testigo nunca miente... Frente al acrítico reporterismo del misterio, Agostinelli ahonda por todos los medios posibles en lo aparentemente increíble para, generalmente, descubrir sus no menos increíbles orígenes, empresa que puede prolongarse a veces durante años antes de llegar a buen puerto y que describe al detalle en este libro. "A los que también queremos creer, pero necesitamos estar seguros, nos queda el placer de investigar, bucear en las fuentes de la información (y de la imaginación) para confrontarlas con el recuerdo de los testigos, cuando desean hablar o todavía viven, y la documentación histórica si aparece. Atar cabos sueltos y tratar de reconstruir ciertos hechos mientras disfrutamos de esa promiscua cruza entre la creación ficticia y realidad es un desafío apasionante, pero, a la vez, traicionero. Porque el mundo -es decir, el mundo que percibimos- nunca es tan real. Abrevar en el pasado implica correr el riesgo de hundirse en ese pantano erizado de trampas: la memoria", explica.

Alejandro C. Agostinelli [2009]: Invasores. Historias reales de extraterrestres en Argentina. Prologado por Daniel Riera. Sudamericana. Buenos Aires. 352 páginas. Pueden comprarlo aquí.

79 comentarios | Enlace permanente | Compartir

16 Abr 2009

"Los profetas del desastre se han multiplicado notablemente en los últimos años. Solía haber individuos que desfilaban por las calles de la ciudad con carteles en que se proclamaba: ¡El fin del mundo está próximo! Ahora han sido reemplazados por una legión de personas serias, de científicos, filósofos y políticos, que proclaman que hay calamidades más sutiles esperándonos a la vuelta de la esquina. La Humanidad, dicen, está en peligro de estrangularse a sí misma con el aumento de la población, de envenenarse con la contaminación, de socavar su naturaleza humana esencial manipulando la herencia genética y de destruir las bases mismas de la sociedad por el exceso de prosperidad", dejó escrito John Maddox (1925-2009) en su libro El síndrome del fin del mundo (1972). A pesar de que admitía que esas profecías se fundaban en la ciencia, añadía que eran "a lo más pseudocientíficas. Su error más común es suponer que va a suceder siempre lo peor".

¡Parece mentira que Maddox escribiera estas líneas hace casi cuarenta años! Que suenen tan actuales no demuestra sino la validez de su pensamiento. El fallecido divulgador científico destaca en ese mismo libro, entre otras cosas, que "uno de los aspectos más inquietantes de la polémica actual en torno al medio ambiente es la forma en que se plantea como un enfrentamiento entre unos individuos que miran con visión amplia hacia el futuro en pro de los interesas de la Humanidad y otros que no se preocupan en absoluto de este futuro. Se considera que los que no defienden ardientemente una política de preservación del medio están a favor de su destrucción". A Maddox le molestaba ya entonces el perverso uso de la palabra ecología por parte de quienes profesan la ecolatría y, sobre todo, el alarmismo. "Los interrogantes que estos modernos profetas del fin del mundo han planteado son sutiles e interesantes; el tono en que se plantean contiene demasiados prejuicios para la tranquilidad intelectual", decía. Y añadía que, por su simplificación de la realidad, las ideas de los catastrofistas, "en vez de atraer la atención hacia problemas importantes, pueden socavar gravemente la capacidad del género humano para luchar por su superviviencia. El síndrome de la destrucción del mundo puede constituir por sí sólo una amenaza mucho más grave que cualquiera de los problemas que la sopciedad se ha creado".

John Maddox [1972]: El síndrome del fin del mundo [The doomsday syndrome]. Traducción de J.M. Alvarez Flórez. Barral Editores (Col. "Breve Biblioteca de Respuesta", Nº 111). Barcelona 1974. 285 páginas.

18 comentarios | Enlace permanente | Compartir

25 Mar 2009

Supe de la nueva edición sin censuras de la Autobiografía de Charles Darwin a través de Julio Arrieta y, en cuanto pude, pasé por una librería y me compré el volumen de Laetoli, una nueva traducción prologada por el biólogo Martí Domínguez. Autobiografía es un texto indispensable para conocer al hombre que está detrás de la idea de la evolución mediante selección natural. Su centenar de páginas muestra no sólo el Darwin humano, sino también los prejuicios de su familia a través de los fragmentos eliminados de la edición original, que figuran en ésta en negrita. De muy amena lectura, es evidente que el autor, además de un apasionado de la ciencia, es amante de su esposa e hijos, devoto de su padre y muy crítico con la religión. Los fragmentos antirreligiosos y aquéllos en los cuales terceras personas no quedan del todo bien fueron objeto de una depuración que tergiversó la obra hasta el punto de hacer desaparecer nada menos que a Thomas Henry Huxley, "un amigo amabilísimo", "un hombre espléndido" que "ha trabajado de manera excelente por el bien de la Humanidad", en palabras eliminadas del original. El Darwin edulcorado por la censura familiar tiene poco que ver con el pensador que considera que en la segunda mitad de su vida nada ha habido "más importante que la difusión del escepticismo o el racionalismo", que "todo cuanto existe en la naturaleza es resultado de leyes fijas" y que el cristianismo "es una doctrina detestable" por condenar al castigo eterno a los que no creen, entre quienes el naturalista incluye a su padre, su hermano y casi todos sus mejores amigos.

Charles Darwin [1887]: Autobiografía [Autobiography]. Prologado por Martí Domínguez. Trad. de José Luis Gil Aristu. Editorial Laetoli (Col. "Las Dos Culturas", Nº 12). Pamplona 2008. 129 páginas.

34 comentarios | Enlace permanente | Compartir

04 Ene 2009

Javier San Martín y yo hablamos el 31 de diciembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de regalos escépticos para pedir a los Reyes Magos, en la duodécima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

43 comentarios | Enlace permanente | Compartir

19 Dic 2008

Ricardo Campo, Almudena Cacho y yo hablamos el 17 de diciembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, del libro la Vida en el Universo. Del mito a la ciencia, en la undécima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

17 comentarios | Enlace permanente | Compartir

26 Nov 2008

Ignacio García-Valiño, novelista, psicólogo y miembro del Círculo Escéptico, Almudena Cacho y yo hablamos el 18 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de su novela El corazón de la materia, en la séptima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

72 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco
Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):