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17 Abr 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 2 de abril en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la destrucción de Sodoma y Gomorra, las excavaciones de Stonehenge y el vandalismo en Pascua, en la vigesimocuarta entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

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25 Mar 2008

Marko Kulju, un finlandés de 26 años, ha sido detenido en la isla de Pascua por arrancarle parte de la oreja a un moai de la playa de Anakena, informa el diario chileno El Mercurio. Quería llevarse un recuerdo y, para ello, mutiló la escultura. "Señaló que la estatua le parecía majestuosa, y que por eso quería llevarse un recuerdo a su país. El trozo habría sido arrancado sólo con las manos, y ya fue recuperado en las cercanías de la playa", ha declarado al periódico Christian González, subprefecto de Investigaciones. Con suerte, el vándalo pasará una temporada a la sombra y tendrá que pagar de multa hasta 12.200 euros. Sinceramente, la sanción me parece ridícula. Los ataques contra el patrimonio de la Humanidad debían ser castigados con tal dureza que a la gente ni siquiera se le pasara por la cabeza dejar su huella en los monumentos que visita. El turista nórdico de Pascua es un ejemplar de lo más inculto y embrutecido de nuestra sociedad. Es de los que van de museos como si fueran de centros comerciales y de los que nos castigan en las salas de cine con un amplia gama de ruidos mientras devoran todo tipo de porquerías. La evolución se detuvo en sus estirpes hace tiempo.

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15 Nov 2003

Los moais se deshacen. Las famosas estatuas de la isla de Pascua están sufriendo los efectos del viento, la lluvia, los turistas y las malas restauraciones. Se enfrentan a un futuro más que incierto. Grandes grietas se abren con rapidez en las cabezas de piedra, que podrían desaparecer en pocos años. Por eso, la Unesco ha concedido a una firma alemana, Denkmalpflege Maar, un contrato de 11 millones de euros para que recubra los moais con productos químicos que frenen su deterioro.

Dos turistas pasan por delante de un 'ahu' en la isla de Pascua. Foto: Reuters.Las estatuas de Pascua -isla chilena situada en mitad del Pacífico Sur- se esculpieron entre hace 400 y 1.000 años, y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1995. Talladas en piedra volcánica en una cantera del Rano Raraku -uno de los volcanes de la isla-, son una demostración palpable del ingenio de los antiguos habitantes de un lugar del cual el explorador noruego Thor Heyerdahl escribió, en su libro Aku-Aku: el secreto de la isla de Pascua (1957), que es "el sitio habitado más solitario del mundo. La tierra firme más próxima que pueden ver sus habitantes está en el firmamento y consiste en la Luna y los planetas".

Desde que Heyerdahl estuvo en Pascua, han visitado la isla miles de turistas, muchos atraídos por las mistificaciones de autores para quienes los antiguos pascuenses no disponían de la tecnología necesaria para tallar, transportar y levantar unas figuras que pueden pesar hasta 82 toneladas. Son los mismos que afirman que prácticamente cualquier monumento levantado en la antigüedad fuera de Europa fue erigido con ayuda alienígena. Así, el famoso Erich von Däniken mantiene que los moais se esculpieron con avanzada maquinaria extraterrestre.

Una "gran tarea"

La toba volcánica no es, sin embargo, tan dura como la pintan. Los pascuenses la trabajaron con picos de piedra, encontrados a miles en la cantera del Rano Raraku. Heyerdahl, quien vio a lugareños tallar así parte de una estatua, calculó que una docena de trabajadores podía completar una figura en un año. La fragilidad de los moais es tal que hoy muchos están agrietados, expuestos. La empresa fundada por el alemán Stefan Maar va a desarrollar un barniz que impida que la humedad penetre en sus entrañas y los parta. "Algo hay que hacer", ha declarado Maar, quien se enfrenta a una "gran tarea" que pondrá en práctica en 2005.

De los 887 moais que han sobrevivido hasta nuestros días, menos de un tercio se encuentra en su emplazamiento definitivo: sobre un altar, ahu, o clavado en tierra. El tamaño medio de las estatuas -que comprenden tronco y cabeza- es de 4 metros y el peso, de 13 toneladas. El método de transporte y erección se conoce desde hace siglos y se ha probado sobre el terreno varias veces. Los pascuenses trasladaron las estatuas en trineos de madera, de los que tiraban con cuerdas, y las levantaron mediante un sistema de palancas, piedras y sogas.

Durante la estancia de Heyerdahl en la isla en los años 50, doce hombres izaron con esos útiles un moai de 30 toneladas en dieciocho días. Hoy, no hay árboles en Pascua. Pero existían cuando fue descubierta por el holandés Jacob Roggeveen en 1722 y los científicos saben, gracias a análisis de polen, que hubo grandes bosques en épocas anteriores. Los moais, como las pirámides de Egipto y las pistas de Nazca, son una muestra del ingenio humano.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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13 Oct 2003

El segundo episodio de Planeta encantado, la serie de Juan José Benítez que emite Televisión Española (TVE), incluye una de las escenas más ridículas vistas en un documental: los moais -así se llaman las estatuas de la isla de Pascua- levantan vuelo cual supermanes sin capa para colocarse en sus ahus, como se denominan los altares sobre los que reposan. Quien quiera disfrutar del momento tendrá que esperar hasta el final de La isla del fin del mundo, documental en el que nada tiene que ver el aburrido y mentiroso discurso de Benítez con lo que contó Thor Heyerdahl en Aku-Aku (1957), libro cuya excelente traducción fue obra del ufólogo Antonio Ribera y que tiene una preciosa descripción del lugar en su primera página: "La isla de Pascua es el sitio habitado más solitario del mundo. La tierra firme más próxima que pueden ver sus habitantes está en el firmamento y consiste en la Luna y los planetas".

Benítez no va a la remota isla del Pacífico a la caza de vestigios de extraterrestres en la Antigüedad. "Los moais encierran aún algunos misterios, pero en mi opinión nada tienen que ver con seres extraterrestres", sentencia en un arrebato de sensatez. Que nadie se asuste; es sólo un espejismo. El novelista es uno de esos expertos que rechazan un disparate para decir inmediatamente después otro más gordo, como el ufólogo sevillano Ignacio Darnaude Rojas-Marcos, quien no habla de los ovnis como simples naves extraterrestres, sino que mantiene que la mayoría surge "en nuestro provinciano entorno espacio-temporal desde intangibles niveles de vibración alternativos". Vamos, que los marcianos verdes son nuestros vecinos de universos paralelos.

El gran problema -"el verdadero e irritable enigma" de Pascua, en opinión de Benítez- es cómo se transportaron los moais desde la cantera del volcán Rano Raraku hasta sus emplazamientos definitivos. Las "peregrinas soluciones" de Heyerdahl y otros no convencen al periodista, para quien la teoría del arrastre sobre troncos choca con dos grandes inconvenientes: la necesidad de "cientos o miles de hombres" y la inexistencia en la isla de madera idónea para llevar a cabo la tarea. Sin embargo, como recuerda el arqueólogo Kenneth L. Feder en su libro Fraudes, mitos y misterios (1990), cuando Heyerdahl se puso manos a la obra, "seis hombres sacaron de una cantera una estatua de cinco metros de largo en sólo cinco días. Un grupo conformado por varios isleños erigió un antiguo moai en un periodo muy corto, utilizando cuerdas y palancas. Las estatuas fueron movidas a lo largo de los viejos caminos utilizando trineos de madera y sogas". Respecto al origen de la madera, se sabe que el toromiro era muy abundante en la isla en la época en la que se levantaron las estatuas, cuando en Pascua crecían también otras especies vegetales ahora inexistentes.

El novelista recurre a mentiras para vender su ficción: que los moais flotaron desde la cantera hasta los ahus gracias al maná, el poder sobrenatural del rey y los sacerdotes. Benítez afirma que ésa es la explicación que le han dado los ancianos pascuenses y se lamenta de que no cuente para los científicos. Lógico, no cuenta porque la ciencia tiene desde hace décadas una explicación que no precisa ni de poderes misteriosos ni de extraterrestres, ni de nada por el estilo. Es lo mismo que sucede cuando alguien sostiene que Dios creó el mundo en siete días, que modeló al hombre en barro y a la mujer a partir de una costilla de aquél, que hubo un Paraíso terrenal, que todos los seres vivos se salvaron de un Diluvio universal a bordo de un arca y otras historias que sólo se diferencian de la del maná de los reyes y sacerdotes pascuenses en que son nuestros mitos. Poner a los moais a volar sobre Pascua es tan ridículo como explicar el origen del hombre recurriendo a un anciano de barba blanca que trabaja la arcilla.

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