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10 Feb 2008

El Defensor del Lector de El País no está por la labor de que el diario quede en evidencia ante sus lectores y no se ha dignado a comentar en su columna dominical las numerosas quejas que ha recibido a raíz del coleccionable de Cuarto Milenio. Cuando no lo hizo la semana pasada, pensé que podía deberse a problemas de agenda; pero hoy tampoco hay en el periódico ni línea dedicada al asunto porque no se publica esa sección. José Miguel Larraya podía haber dicho algo así como que ha recibido cartas al respecto, pero que no es asunto suyo -lo que ha dicho en privado-. Sin embargo, ha preferido escabullirse para no tener que reconocer que todo es cuestión de pasta, que los principios editoriales no valen tanto como para renunciar al negocio de poner la marca El País como aval de las tan efectistas como falsas historias de fantasmas, ovnis, espíritus, maldiciones y demás supercherías que son la seña de identidad de programa de Iker Jiménez. Tampoco he encontrado quejas al respecto en la sección de Cartas al director, a pesar de que me consta que han sido numerosas las comunicaciones de lectores en ese sentido. El diario de Prisa ha optado por echar tierra sobre el asunto y seguir vendiendo mentiras paranormales cada lunes. Para prueba, vean este corto vídeo sobre lo que el vendedor de misterios de Cuatro y su equipo entienden por informar, en este caso, sobre las llamadas calaveras de cristal:

Es difícil dar en tan poco tiempo tanta información tan poco fiable. No es cierto que estemos ante "calaveras para las que no se tiene una explicación" (Carmen Porter); que la descubierta por F.A Mitchell-Hedges proceda de Belice (José Luis Cardero) y fuera encontrada en una pirámide maya (Nacho Ares); que no se sepa con qué maquinaria se han tallado y pulido (Porter); que se haya demostrado que el cráneo del Museo Británico y otras dos piezas similares, a escala microscópica, "no tienen marcas de herramientas", "es como si la piedra hubiese cristalizado así" (Santiago Camacho)... Y no hablemos de las propiedades mágicas de los cráneos: ¿dónde están las pruebas, expertos de Cuarto Milenio? La verdad es que lo que los arqueólogos e historiadores saben de las calaveras de cristal es mucho: saben que son un fraude, que no hay constancia de que ninguna se haya descubierto jamás en un yacimiento arqueológico, que no tienen nada que ver con los mayas, que fueron talladas mecánicamente y que se hicieron en Europa en el siglo XIX. ¿A que no han escuchado nada de esto en los cinco minutos que el coleccionable de El País dedica al presunto enigma? Bienvenidos a la nave del misterio.

No esperaba, por otro lado, mucho de la aventura de Javier Sierra en TVE, pero aún así Enigmas me defraudó. Se limitó a ser que una sucesión de microrreportajes a los que el misteriólogo y novelista daba entrada desde un plató que parecía salido de la Noche de fiesta de Jose Luis Moreno. El potaje de enigmas tocó casi todos los palos, siempre de una forma tramposa, porque Sierra y su equipo han contado la verdad de los misterios expuestos, pero no toda la verdad. Por poner un ejemplo, en el reportaje dedicado a las hermanas Fox -inventoras del espiritismo en los Estados Unidos del siglo XIX- les faltó incluir un dato: la confesión pública de las protagonistas de que toda su carrera mediúmnica había sido un fraude. Ya saben, una minucia, aunque entonces el misterio inexplicado no lo sea tanto. Las historias de reencarnaciones -con una niña india hábilmente recolocada por sus padres como reencarnación de una pequeña de una familia con posibles y un Osel que ha renegado del budismo- resultaban de un cutre impresionante y la del cirujano psíquico de rigor, sin contar que ese tipo de curanderos hace tiempo que han sido desenmascarados, impresionante porque juega con la esperanza de personas con graves enfermedades. La recreación de las apariciones de la Virgen de Unbe -que ni siquiera acepta la Iglesia católica, así que imagínense cómo son- me recordaba a una hecha hace ya muchos años por la misma cadena pública que pasa de divulgar cultura, pero no falsos misterios.

Cuarto Milenio y Enigmas son dos ejemplos de productos televisivos cuyos responsables tienen alergia a la información veraz. Me ocurre con estos programas lo mismo que con los llamados del corazón, que no entiendo la pasividad de la gente. Respecto al chismorreo, creo que los afectados, los famosos por su trabajo -no los famosos porque sí-, podrían hacer mucho por acabar con ello: que la cadena X tiene un programa de esas características, pues no se conceden entrevistas a esa cadena ni se permite la entrada de sus profesionales -no del programa en cuestion, sino de toda la cadena- a los actos que uno organice. De ese modo, ya verían qué pronto las televisiones adecentarían la parrilla. Las organizaciones de espectadores también lo tendrían fácil: bastaría con que publicasen periódicamente una lista de las firmas que se anuncian antes, durante o después de esos espacios -o que colaboran en el vestuario, por ejemplo- para que la gente pudiera tomar nota de quienes financian y apoyan la telebasura y obrara en consecuencia.

"Me fascina que se tolere algo semejante [se refiere a la telebasura] y la sociedad civil no reaccione ante eso", dice Antonio Garrigues Walker en la interesante entrevista que le ha hecho César Coca, vecino de Divergencias, y que hoy publica El Correo. El abogado e intelectual madrileño recuerda que del auge de la bazofia televisiva "todos somos culpables" porque tenemos en nuestra mano luchar contra ello. "Si a alguien no le gustan, tendría que escribir sobre ellos o, como harían en EE UU, crear un lobby en su contra". ¿Acaso no podrían hacer algo en esa línea todos -científicos y no científicos- los que están contra la promoción de la pseudociencia y la superchería, contra la telebasura, radiobasura y prensabasura pseudocientífica, más allá de firmar cartas y manifiestos? ¿Qué piensan ustedes?

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01 Feb 2008

Dice el Defensor del Lector de El País, José Miguel Larraya, en el correo electrónico estándar que están recibiendo como respuesta quienes, como el arqueólogo y escéptico Alfonso López Borgoñoz, se han quejado por el coleccionable de Cuarto Milenio que,"en sus más de treinta años de historia, la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por El País y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula". No es cierto, y no hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobarlo. Díganme, si no, si pueden calificarse de críticas la entrevista promocional publicada por el colorín del diario de Prisa el 30 de diciembre y la entrevista que Juan Cruz hizo a mayor gloria del matrimonio Jiménez-Porter en junio de 2006. Hace tiempo que el diario global en español rompió la norma que Larraya cree vigente. O es que a lo mejor lo está, pero únicamente para los vendedores de misterios de la competencia, que todo puede ser. Porque Iker Jiménez y sus chicos son de la casa, un invento de la Cadena SER, traspasado a Cuatro, impreso en Aguilar -donde tienen su propia coleccion de libros- y ahora promocionado en el periódico.

Iker Jiménez tiene motivos para estar contento. Ha conseguido que el principal consorcio multimedia español aparque sus principios -supuestamente, la información veraz era uno de ellos- y se convierta en un ventilador de superstición e incultura. Un entramado mediático gigantesco en comparación con la Televisión Española (TVE) que en la Transicion cobijaba las fantasías de Fernando Jimenez del Oso y Juan José Benítez, tan basadas en hechos reales como las de la estrella misteriológica de Cuatro, cadena que ha salpicado su programación de telebasura paranormal como Telecinco de telebasura rosa. Los Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde de Aquí hay tomate no tienen nada que envidiar a los Iker Jiménez y Carmen Porter de Cuarto Milenio. Frente a la deformación de la mal llamada crónica social -siempre han sido chismorreos-, la televisión de Prisa ha optado por la deformación de la realidad, por llenar el mundo de platillos volantes, fantasmas, maldiciones, poderes mágicos, demonios, posesiones, poltergeists, apariciones marianas, milagros, monstruos... La verdad no tiene sitio en el plató porque acabaría con todos esos cuentos chinos que tanto dinero dan a quienes han decidido explotar la credulidad del público.

El DVD-libro que cada lunes se vende junto a El País -con la mancheta del diario a modo de sello de calidad- es más de lo mismo, una reedición de las patrañas dominicales de Cuarto Milenio. "La decisión de ofrecer ese coleccionable a los lectores del diario responde, como es obvio, a razones estrictamente comerciales cuya valoración, como se me ha recordado, no forma parte de las competencias del Defensor del Lector de acuerdo con su Estatuto, que acota sus funciones a los contenidos del periódico y a vigilar que el tratamiento de las informaciones sea acorde con las normas éticas y profesionales del periodismo", argumenta Larraya en su mensaje de correo. Y añade que: "Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados. Pero le aseguro que éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos". ¿Se imaginan al buque insignia de Prisa comercializando pulseras magnéticas, bolas de cristal, barajas de tarot o patas de conejo? ¿No? Pues eso es, exactamente, lo que está haciendo y a lo que no creo que vaya a renunciar, vista la respuesta del Defensor del Lector.

Científicos y supercherías

¿Qué puede hacerse frente a este ataque a la razón ante el que el supuesto representante de los lectores en El País se lava las manos como el Pilatos de los Evangelios? Es la pregunta que estos días se hacen no sólo los escépticos más activos, sino también periodistas especializados en ciencia y científicos. Cada uno actuará como quiera, pero ya sabemos para lo que sirve no hacer nada. En junio de 2004, cuando el equipo de Milenio 3, el programa de la Cadena SER dirigido por Jiménez, intentó engañar a varios de museos de ciencia y planetarios españoles para que participaran en una Alerta ovni que se les presentó como una noche de observación astronómica, los responsables de esos centros optaron por dar la callada por respuesta. Un error. Callar no sirve de nada, aunque más grave es hacer el caldo gordo a los charlatanes por miedo al poderoso grupo mediático que los ampara y hay que echarlo en cara a quien así actúa.

Es muy dificil que un científico español ignore a estas alturas de qué van Milenio 3 y Cuarto Milenio. Y, sin embargo, los hay que participan de vez en cuando en estos programas, dando con su imagen y su nombre cobertura a las afirmaciones pseudocientíficas que se hacen antes y después de sus intervenciones. Hay excepciones, claro. El pasado 17 de junio, el físico español Juan Ignacio Cirac, que reside en Alemania, salió en Cuarto Milenio hablando de su trabajo. Semanas después, Jimenez dedicó parte de un editorial de su web a presentar la intervención del premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2006 como un apoyo indirecto a su labor. La verdad es que Cirac no conocía el programa. "Ni sabía de qué iba (sólo me indicaron que trataba de temas de todo tipo, incluido el científico)", me contó en septiembre pasado. "No tengo ningún interés en los temas paranormales", añadió cuando le expliqué lo que es Cuarto Milenio. Cirac intervino en el programa de buena fe, para hablar de ciencia, y sólo después supo que era una espacio de promoción de la pseudociencia. Y Jiménez utiliza a este científico como un aval de su trabajo. ¿Es el de Cirac un caso único? Es posible, pero sólo este caso ya demuestra la ética del heredero de Jiménez del Oso, el mismo individuo al que ahora promociona un periodico cuyos editoriales suelen abogar por invertir en ciencia y cultura. ¿Para qué, si ya tenemos a Jiménez, Porter y sus extraterrestres y espíritus que nos lo pueden enseñar todo?

Lo más triste no es, sin embargo, el éxito de Jiménez; sino que éste es una demostración indiscutible del fracaso de la divulgación científica española. De eso hablaremos otro día.

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26 Ene 2008


El País entrega a partir de mañana una colección de veinticinco libros-DVD de Cuarto Milenio. Como lector del diario, me pregunto si a partir de ahora las informaciones de éste van a acomodarse al patrón de rigor de Iker Jiménez, que tan condescendientemente fue entrevistado en El País Semanal nada más arrancar 2008. Patrañas presentadas como hechos comprobados -acuérdense del cosmonauta fantasma, la leyenda de Ochate y la conexión Lincoln-Kennedy, por citar sólo tres ejemplos- son la esencia del programa que dirige y presenta Jiménez en Cuatro. No ha pasado ni un mes desde el final de Año de la Ciencia y el diario más vendido de España se vuelca en la promoción la superstición y la pseudociencia. Es lo que hay.

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04 Ene 2008

La clarividencia de Iker Jiménez me impresiona. El País Semanal cerró el domingo el Año de la Ciencia con una entrevista promocional al inventor del misterio del astronauta fantasma, en la que se pone a jugar a adivino y sentencia que 2008 nos va a deparar "sorpresas en el espacio. Vida microorgánica en Europa, satélite de Júpiter. Hallazgos de los efectos del cambio climático en criaturas abisales. ¡Y novedades arqueológicas!". Lo primero y lo último son perogrulladas: todos los años hay descubrimientos en ciencias espaciales y arqueología. Lo del medio, tonterías. ¿De dónde saca la idea de que se va a hallar vida microbiana en Europa, la luna helada de Júpiter? ¿No será que ha leído hace poco 2010, odisea dos, de Arthur C. Clarke, y ha confundido -otra vez- ficción con realidad? Europa es un buen candidato a la búsqueda de vida, que, de existir, se encontraría en el océano planetario que parece haber debajo de la capa de hielo -de varios kilómetros de grosor- que cubre la superficie de ese mundo. Lamentablemente, diga lo que diga Jiménez, no hay modo de que este año se avance en ese terreno porque no hay ningún ingenio humano por las inmediaciones de la luna joviana. Respecto a lo de las criaturas abisales y el cambio climático, suena menos mal, pero me temo que estamos ante otra especulación sin sentido, como la que hicieron algunos medios tras la aparición de un tiburón anguila moribundo en Japón hace casi un año. No sé por qué me da que la clarividencia del profeta milenario es equiparable a la de Aramís Fuster.

Las declaraciones de Jiménez forman parte de una entrevista cuyo objetivo es anunciar que El País va a sacar una colección de DVD-libros de Cuarto Milenio, en la que la estrella paranormal de Prisa suelta otra de esas tonterías que se le escapan en cuanto tiene oportunidad de hilar dos frases. Así, se desmarca de los conspiranoicos lunares, pero sólo un poco. No en vano, un miembro destacado de su equipo es Santiago Camacho, quien ha utilizado en apoyo de la falsedad de los alunizajes una cita de Maria Blyzinsky, del Observatorio de Greenwich, que la astrónoma nunca dijo. Dice Jiménez que es la teoría de la conspiración mas sobrevalorada, aunque añade que "hay cosas raras, cierto. Fotos extrañas. Creo que hubo ensayos en platós por si todo fallaba y al final se difundieron imágenes de esos ensayos". Sí, Iker, sí, y los tontos de los soviéticos tragaron el anzuelo cual espectadores de tus programas de radio y televisión.

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13 May 2005

Me quedé de piedra al leer el anuncio en El Diario Vasco: "Hoy en la Uni, los más fascinantes enigmas, con Iker y su equipo de Milenio 3". El acto se celebró en el auditorio del campus de Guipúzcoa de la Universidad del País Vasco (UPV). El supuesto centro del saber acogió, con el patrocinio del periódico guipuzcoano, una charla coloquio de Iker Jiménez y Carmen Porter, dos periodistas que se caracterizan por sus continuos ataques a la razón y a la cultura desde los micrófonos de la Cadena Ser y las revistas esotéricas. Seguro que hubo mucha gente; pero el éxito de público no justifica ceder un espacio cultural público a quienes se dedican a la venta de la supercherías.

Si el Vicerrectorado del Campus de Guipúzcoa de la UPV, organizador del acto, considera que lo que dicen Jiménez y Porter tiene sitio en la Universidad que cree la facultades de Parafísica y de Ufología, así como el Donostia International Paraphysics Center, o que respalde abiertamente la petición de Marisol y José Antonio Roldán para que "la Paraciencia sea reconocida como carrera universitaria, licenciatura o rama de FP y se legisle como profesión, contemplándose unas leyes para los temas afines para evitar los fraudes e intrusismos". No se rían de la campaña "Por una paraciencia académica y legislada", que, vista la manga ancha de nuestros responsables académicos, da miedo pensar lo que son capaces de hacer nuestros políticos por un puñadito de votos y por dárselas de más progres que nadie. Imagínense una licenciatura o un título de Formación Profesional en Investigación de Enigmas de la Historia, Misterios de la Paraciencia -que es lo que piden los expertos de lo paranormal- con un claustro formado por Juan José Benítez, Manuel Carballal, Bruno Cardeñosa, Iker Jiménez, Javier Sierra y compañía. Sería algo así como Loca Academia de Periodismo del Misterio.

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06 Ene 2005

2004 fue el año de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Andábamos medio huérfanos de publicaciones periódicas los escépticos hispanos hasta que en enero apareció esta publicación, cuyo número 5 está a punto de llegar a los buzones de sus suscriptores. El proyecto es fruto del empuje del periodista argentino Alejandro J. Borgo, director de la publicación, y de Paul Kurtz y Barry Karr, presidente y director ejecutivo del CSICOP, respectivamente. Pensar ha sido la primera revista escéptica en español en hacerse eco de los desmanes de Juan José Benítez en Planeta encantado, de los errores de El código Da Vinci, de los ovnis mexicanos, del nuevo rostro del sudario de Turín, del vergonzoso espectáculo de El castillo de las mentes prodigiosas, del último congreso escéptico mundial, del hallazgo de la Atlántida en España... Y ha examinado misterios como los de las líneas de Nazca, los niños índigo y los platillos volantes en las pinturas rupestres, además de haber planteado la necesidad de investigar las afirmaciones de la religión desde un punto de vista científico.

La nueva publicación del CSICOP nació en un momento en el que la hasta hace poco única revista escéptica en español atravesaba una crisis sin precedentes. Los problemas de edición que ha sufrido en los últimos años El Escéptico han convertido su periodicidad en un misterio. El último número de la revista de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico data de marzo de 2004, hacía referencia en su sección de noticias a hechos sucedidos un año antes y, como apuntó en su día José Luis Calvo, es "un borrón en la buena marcha de esta publicación". Lo mejor de ese ejemplar de El Escéptico es que llegó acompañado de un CD con los dieciséis números anteriores en formato PDF, un regalo de primera que ha permitido a muchos suscriptores y socios de ARP tener todos los números de la revista -muchos de ellos, agotados- y que quien quiera puede adquirir por sólo 5,97 euros. El desastre del número 17 se ha plasmado en un cambio de diseño -únicamente puede ir a mejor- en el 18, a punto de salir. La revista mantiene en la portada una periodicidad cuatrimestral que es otra de sus asignaturas pendientes.

El Escéptico Digital, el boletín electrónico de ARP, vivió también un año agitado. Pedro Luis Gómez Barrondo dejó su dirección por problemas de salud y más de un grave quebranto informático, y se hicieron cargo de ella en enero Vicente Prieto y Óscar David Sánchez. Después de diecinueve números, Prieto y Sánchez dimitieron hace unas semanas tras la publicación del número especial dedicado a las caras de Bélmez, el mismo que el periodista mexicano Mauricio-José Schwarz adjuntó a un manifiesto en el que se reclamaba a los periodistas españoles rigor a la hora de hablar de los llamados fenómenos paranormales, y en particular de las caras de Bélmez. La iniciativa de Schwarz y el número extraordinario del boletín preparado por Prieto y Sánchez recibieron bastante atención de los medios de comunicación, pero sorprendentemente se generó una polémica interna en ARP que conllevó la dimisión de los directores de El Escéptico Digital, a quienes ha sustituido el abogado tinerfeño Luis Javier Capote Pérez.

Oasis en la Red

No fue 2004 un mal año para la presencia escéptica en Internet. A las organizaciones que llevan tiempo en la Red, como ARP, se sumó un creciente número de individuos que usa las modernas herramientas de publicación para exponer sus ideas al mundo y estar a la que salta, con una agilidad impensable hasta hace poco. Pronto será necesario un directorio para navegar por las bitácoras racionalistas en español, muchas de las cuales actualizan su información varias veces por semana. La incorporación más llamativa a esta comunidad ha sido la de El retorno de los charlatanes, donde Schwarz se ha convertido en el catalizador de un grupo de activos incrédulos que promete. Este divulgador científico botó su proyecto en enero y, menos de un año después, ha sido uno de los artífices del golpe más fuerte que se ha dado en España a la irracionalidad desde hace mucho tiempo, la denuncia del fraude de las caras de Bélmez. El periodista mexicano mantiene además la lista de correo Charlatanes, un "espacio de diálogo sobre lo paranormal, el ocultismo y el pensamiento crítico, sin ninguna censura, sin moderación y libre".

Otros impulsores de la iniciativa escéptica sobre el enigma de Bélmez fueron Fernando L. Frías, un veterano de la lucha contra la sinrazón; Gerardo García-Trío, que se estrenó en Bajo el volcán en junio y es el padre del Kit de Teleplastias ACME, con el que ha puesto las caras del pueblo jienense al alcance de cualquiera; el parapsicólogo Francisco J. Máñez, el primero en descubrir el método por el que seguramente se consiguieron los últimos rostros; y Ricardo Campo, filósofo de la Universidad de La Laguna que dio a luz en julio la bitácora Mihterioh de la Siensia y vio publicado su libro Luces en los cielos (Editorial Benchomo), la primera obra escéptica sobre los ovnis escrita en España con afán divulgador. La denuncia del montaje de Bélmez fue también un plato fuerte en Paranormalidades, de Josué Belda, y Uno por Uno, Uno; Uno por Uno, Dos; Uno por Uno..., la web de Lola Cárdenas, quien viajó hasta el pueblo andaluz para ver con sus propios ojos el milagro de las caras.

Pero no sólo de Bélmez vivieron los escépticos hispanos en Internet. La Historia tiene ahora tres vigilantes muy activos en En las Estancias de Clío, de Luis Torres; Mítica, de Toni M. Jover; y la nueva bitácora de José Luis Calvo, que cerró El triunfo de Clío, pero abrió Escritos desde el Páramo. Además, Luis Ruiz Noguez (México), Diego Zúñiga (Chile) y Kentaro Mori (Brasil) abrieron el 10 de octubre el sitio escéptico Perspectivas, haciéndose rápidamente merecedores de una fantasmal denuncia de Bruno Cardeñosa.

Los engañabobos, al ataque

En el mundo real, además de la denuncia del engaño de Bélmez, hubo otros momentos destacados: la conclusión y reemisión de Planeta encantado, la serie televisiva de Juan José Benítez; la llegada a la televisión española del primer reality show paranormal, El castillo de las mentes prodigiosas, y la celebración de una Alerta ovni el 25 de junio. Planeta encantado fue emitida primero por la Televisión Española (TVE) popular y luego por la socialista, y en ambos casos quedó claro que el reino de los escépticos organizados no parece ser de este mundo. ARP tardó en pronunciarse sobre los continuos disparates vertidos por Benítez en la televisión pública nada menos que tres meses. Reaccionó el 15 de enero, justo después del episodio titulado Mirlo rojo, cuando faltaban sólo cuatro días para el final de la serie, cuando ya no servía para nada. Aunque más grave fue lo que hizo cuando volvió a emitirse durante el verano, ya con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa: nada.

Algo parecido hicieron los museos de la ciencia y planetarios cuando el equipo de Milenio 3, el programa de la Cadena SER dirigido por Iker Jiménez, intentó engañar a varios de ellos para que participaran en una Alerta ovni que se les presentó como una noche de observación astronómica. ¿Por qué los planetarios y museos de ciencia no emitieron un comunicado denunciando las artimañas de los engañabobos? La respuesta sigue en su tejado medio año después, pero los ciudadanos tenemos derecho a pedírsela a unas instituciones que dicen defender el pensamiento crítico. Otro enigma para el cual no tengo respuesta es el que rodeó a la participación de Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, en El castillo de las mentes prodigiosas, una muestra de telebasura en la que el ex presidente de ARP aguantó cuatro semanas.

Nosotros convocamos el Proyecto Magonia para la noche de la Alerta ovni de la SER. Queríamos "poner a prueba la fiabilidad como testigos de los aficionados a los platillos volantes y la sagacidad como investigadores de los ufólogos" y, para ello, animamos a todo aquél que quisiera a crear estímulos que pudieran pasar por algo misterioso. Al final, no participó nadie, pero los ufólogos anduvieron con pies de plomo, no llenaron los cielos de naves nodriza porque temían que cualquiera de ellas fuera obra de un bromista. Además, la Fundación Anomalía concedió a esta web el premio Cuadernos de Ufología y viajé al Véneto (Italia) para asistir en octubre en el Quinto Congreso Escéptico Mundial, celebrado en Abano Terme, donde a petición de Paul Kurtz tuve una breve intervención.

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07 Dic 2004

Portada de 'Enigmas' y primera paŽgina del reportaje firmado por Lorenzo Fernández e Iker Jiménez.Iker Jiménez, el mismo que ahora pide pruebas sobre la autenticidad o la falsedad de las caras de Bélmez, publicó en septiembre de 1997 en la revista Enigmas (Año III, Nº 6) un reportaje que, bajo los sellos de ¡Exclusiva Mundial! y Pruebas definitivas, llevaba el clarificador título de "Las caras de Bélmez son auténticas". El texto lo firmaba con Lorenzo Fernández Bueno. "Transcurrido un cuarto de siglo, demostramos con documentos oficiales y en rigurosa exclusiva la autenticidad de esas caras sobrenaturales, un misterio que aún espera una explicación en el rincón más apartado de Andalucía", escribían los periodistas en la entradilla. Y concluían el artículo, triunfales: "Hoy, en estas páginas ustedes pueden contemplar el acta notarial que ha permanecido oculta durante casi veinticinco años, la prueba definitiva de que los rostros de Bélmez de la Moraleda no son un fraude". En el editorial de la revista, Fernando Jiménez del Oso coincidía con ellos: "Puestos a dejar las cosas en su sitio, Iker J. y Lorenzo F., en una exclusiva que dará que hablar, aportan pruebas definitivas del carácter paranormal de las caras de Bélmez". Sólo siete años después, dado que a Jiménez le falla la memoria, no tenemos ningún inconveniente en recordarle esta prueba de su rigor. Eso sí, lo hacemos sin notario porque creemos que para demostrar ciertas cosas no hace falta un fedatario.

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31 Oct 2004

Nadie participó el 25 de junio en el Proyecto Magonia, una iniciativa organizada por el responsable de esta web en paralelo a la Alerta ovni convocada por Iker Jiménez y la Cadena SER. El concurso pretendía "poner a prueba la fiabilidad como testigos de los aficionados a los platillos volantes y la sagacidad como investigadores de los ufólogos". Fue convocado sólo veinte días antes de la Alerta Ovni y, quizá por eso, no dio tiempo a que algunos prepararan sus portentosas naves y las soltaran en los cielos. El Proyecto Magonia cumplió, sin embargo, uno de sus objetivos no declarados: hacer que los vendedores de misterios tuvieran esa noche que ser más cautos que en otras ocasiones, que practicar el escepticismo, porque ignoraban si había alguien creando falsos ovnis y se exponían al ridículo.

Quiero agradecer desde aquí a quienes se sumaron a la idea como miembros del jurado: Alejandro C. Agostinelli, periodista y editor de Dios!; Félix Ares, divulgador científico; Julio Arrieta, historiador y periodista; Alejandro J. Borgo, periodista y director de la revista Pensar; José Luis Calvo, historiador y responsable de El Triunfo de Clío; Luis R. González, ufólogo y periodista científico; y Heriberto Janosch, psicólogo y fundador del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP). Y también aviso a todos de que esto no ha hecho nada más que empezar: la próxima vez que en España se celebre una Alerta Ovni de ámbito nacional, volveremos a convocar el Proyecto Magonia e intentaremos que el premio sea más tentador. No tiren sus platillos volantes de juguete, pruebenlos para estar preparados cuando los charlatanes salgan una noche a la caza de naves extraterrestres. Pueden probarlos cualquier día en cualquier sitio y ver qué pasa...

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26 Oct 2004

Un grupo de profesores de la Universidad de Alicante> ha protestado públicamente por la cesión del paraninfo de dicha institución académica como estudio el pasado viernes de Milenio 3, el programa de Iker Jiménez dedicado a los fenómenos paranormales que emite la Cadena SER. Argumentan los docentes que "la difusión de supersticiones y creencias pseudocientificas que se lleva a cabo desde ese programa poco tiene que ver con ninguna actividad cultural, y que como tal no debería de tener ninguna cabida entre las actividades promovidas por la Universidad de Alicante". Merecen un aplauso. Ahora sólo falta que alguien reaccione en la Universidad de Castilla La Mancha, siguiente escala del idiotour de Iker Jiménez, como acertadamente ha llamado a esta gira Mauricio-José Schwarz. ¡Que corra la voz!

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21 Oct 2004

El equipo de Milenio 3, el programa de Iker Jiménez dedicado a los fenómenos paranormales que emite la Cadena SER, intentó convencer en junio a varios planetarios y museos de ciencia para que participaran en una romería ufológica. Para ello, vendieron a esas instituciones una Alerta ovni como una noche de observación astronómica; pero su engaño se descubrió y sus planes se truncaron. Se les pilló gracias, entre otras cosas, a los lectores de Magonia, quienes nos informaron de las maniobras de los vendedores de misterios, lo que permitió alertar del engaño a las potenciales víctimas. Lamentablemente, a pesar de la contundente denuncia pública de Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, el conjunto de instituciones afectadas se limitó a no colaborar en la Alerta Ovni y mirar hacia otro lado. Dieron la callada por respuesta en vez de denunciar las artimañanas de los charlatanes. ¿Qué hubiera pasado si los centros de divulgación de la ciencia hubieran emitido un comunicado explicando lo que había ocurrido, cómo habían querido darles gato por liebre? Nunca lo sabremos. Pero su mutismo fue, para algunos, decepcionante. ¿Acaso no se supone que han de servir a la comunidad que financia sus actividades y alertarla de posibles engaños? ¿Cómo casa esa actitud con la Declaración de Granada de 1999, en la que los comunicadores científicos españoles concluyeron que hay que plantar cara a la supersitición y la superchería? ¿Por qué, de entre todos los directores de museos científicos y planetarios, sólo Armentia dio la cara? ¿Se guardó silencio para no molestar a la más importante de las cadenas de radio privadas de España? Son muchas las preguntas que le vienen a uno a la mente cuando recuerda esa magnífica oportunidad perdida para denunciar el juego sucio de los periodistas esotéricos y una conclusión clara: necesitamos divulgadores científicos y escépticos libres de compromisos mediáticos que puedan condicionar su quehacer.

Me enteré el sábado, a través de Fernando L. Frías, de que la Universidad de Alicante va a ceder su paraninfo a la Cadena SER para que desde ese lugar emita Milenio 3. "Que la Universidad, el centro del Saber y la Cultura, sirva de sede a un programa de fomento de la ignorancia y la superstición, es un genuino misterio. Un misterio que no tiene explicación", escribía Frías en un artículo publicado el domingo en el diario Información de Alicante. La ignorancia disfrazada de misterio entrará el viernes por la puerta grande de la Universidad de Alicante, cuyos gestores consideran que lo que hace Jiménez -con sus extraterrestres, su continentes desaparecidos, su fantasmas y sus psicofonías- es un espacio de "ciencia de vanguardia". Sí, claro, y Gran hermano es un experimento sociológico. Como ya ha apuntado Armentia, seguramente los responsables del centro académico se han sentido deslumbrados por el brillo de un importante medio de comunicación y no se han parado a pensar en quién van a meter en su casa. No sólo se trata de vendedores de misterios prefabricados, sino también de personajes con un más que cuestionable concepto de la ética periodística. ¿Se imaginan que Mario Conde volviera a intervenir en foros académicos como banquero ejemplar? Pues ésa es la imagen que me ha venido a la mente al recordar cómo el equipo de Milenio 3 trató de engañar a centros de divulgación científica para conseguir un marchamo de respetabilidad para su Alerta Ovni y ver que ahora van a la Universidad como ejemplo de profesionales del periodismo.

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