Hay 136 artículos con el tag escepticismo en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con escepticismo

28 Sep 2009

La Tertulia de Ciencia-Ficción de Bilbao (TerBi), que se celebra cada primer viernes de mes en la capital vizcaína, organiza dos actos anuales sabatinos con presentaciones de libros y charlas, además de una comida que suele servir de preámbulo a una vespertina razia por librerías de la ciudad. Este sábado, todavía haciendo la digestión de la cena del día anterior, el acto se celebrará a partir de las 11.30 horas en el Aula de Grados de la Universidad del País Vasco en Sarriko (Avenida Lehendakari Agirre, 83; Bilbao), a tiro de piedra de la parada de metro del barrio. Joan Antoni Fernández presentará su libro Democracia cibernética, editado por Espiral Ciencia Ficción, del incansable Juan Jose Aroz; Ángel Rodríguez nos ilustrará sobre 'La ciencia-ficción y la novela popular española'; y yo hablaré acerca de los orígenes del mesianismo ufológico en 'De Klaatu al hermano extraterrestre'. A este programa pueden todavía sumarse intervenciones de aquí al sábado.

Quien quiera acudir al encuentro puede hacerlo libremente, pero para participar en la comida hay que apuntarse, por la reserva del restaurante, mediante un mensaje de correo a Ricardo Manzanaro, responsable de Noticias Ciencia-Ficción.

3 comentarios | Enlace permanente | Compartir

26 Sep 2009

El jurado de la XXII edición de los Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación ha otorgado el galardón al mejor libro editado en España en 2008 a Por qué creemos en cosas raras. Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo, de Michael Shermer y publicado por Alba Editorial, "porque traslada a la sociedad la necesidad de adoptar posturas analíticas y críticas frente a la pseudociencia y la irracionalidad". Me alegra que una obra como la de Shermer haya merecido este reconocimiento, que el año pasado fue para el también imprescindible Darwin y el 'diseño inteligente': creacionismo, cristianismo y evolución, de Francisco J. Ayala y publicado por Alianza Editorial. Pero, a la vez, me entristece que el jurado no haya considerado digno ni de mención a Misterios a la luz de la ciencia, editado por la Universidad del País Vasco y fruto de una iniciativa única en nuestro país de impulso del pensamiento critico y la divulgacion científica desde una institución académica. Como coordinador de la obra, soy parte interesada, aunque menos de lo que algunos creen: el premio es para la editorial y simbólico, sin dotación en metálico. Creo que Misterios a la luz de la ciencia podría haber sido, al menos, objeto de una mención honorífica como las otorgadas en este mismo concurso en ediciones anteriores. Más que nada para incentivar la divulgación escéptica made in Spain por científicos de primera línea.

9 comentarios | Enlace permanente | Compartir

10 Sep 2009

He visto cosas increíbles: desaparecer un elefante en un escenario, encenderse un cigarrillo al acercarlo a un cenicero vacío, adivinar el resultado un número de una suma antes de conocer los sumandos. Aunque parecen milagros, no lo son. Sé que detrás de cada uno de esos prodigios hay una explicación racional, pero nunca me ha importado ignorarla. Cada vez que veo un espectáculo de magia, disfruto de la ilusión de lo increíble, de lo para mí inexplicado, que no inexplicable. No busco el truco, como no lo hago ante los efectos especiales de una película.

Entre el ilusionista y su público existe siempre un pacto: el artista se compromete a simular prodigios; el espectador, a seguirle el juego. Los ilusionistas viven de hacernos creer en lo increíble, pero están en las antípodas de los psíquicos y los investigadores de lo paranormal. Mientras que los primeros nos advierten de que lo suyo tiene truco, los segundos quieren hacernos creer que vivimos en un mundo lleno de prodigios. Hay gente que admite que el ilusionista David Copperfield nunca ha hecho desaparecer la Estatua de la Libertad, aunque parezca que así ha sido, y cree, sin embargo, que Uri Geller dobla cucharas sólo con el poder de la mente. Si el mago estadounidense se dedicará a romper cuberterías, dirían que hay gato encerrado; pero como lo hace Geller…

El mundo de lo paranormal es un mundo de engaños donde se vende lo inexplicado como inexplicable. Todos los dotados -desde las hermanas Fox, fundadoras del espiritismo a mediados del siglo XIX- han tenido su principal enemigo en los ilusionistas, por una razón muy simple: éstos viven de engañar a la gente y saben cómo hacerlo. El famoso Harry Houdini fue hace un siglo la bestia negra de los psíquicos, como hoy lo es James Randi, mago capaz de duplicar todos los fenómenos paranormales que han hecho famoso a Geller, desde doblar cucharas hasta adivinar qué ha dibujado alguien a sus espaldas. Cuando lo hace Randi, tampoco nadie habla de poderes extraordinarios.

Ray Hyman, profesor de psicología de la Universidad de Oregon, se hizo pasar una vez por echador de cartas en un programa de radio y abrió los micrófonos a los oyentes para que le preguntaran qué les iba a deparar el futuro. El resultado fue extraordinario: todos le dieron un sobresaliente en sus predicciones. Hyman, en realidad, sólo había puesto en práctica lo que se conoce como lectura fría, una técnica que consiste en sonsacar información al consultante para devolvérsela como si fuera un hallazgo nuestro. Es lo que hacen los adivinos en la tele, la radio y sus gabinetes, preguntar al cliente y deducir cosas de sus respuestas, apariencia, gestos… Fíjense la próxima vez que vean a un brujo en acción en un medio de comunicación cómo necesita que el pagano le facilite información, cómo no puede deducir por sí mismo ni siquiera la edad de su interlocutor.

No hay nada paranormal en la lectura fría. Cualquiera puede aprender sus principios y vivir de la ingenuidad del prójimo. En España, lo hacen miles de personas que echan el tarot, leen la bola de cristal o hacen cartas astrales. Y hay quien cree en sus poderes, pero niega que un ilusionista sea capaz de hacer desaparecer de verdad la Estatua de la Libertad, cuando en el fondo hablamos de lo mismo, de la ilusión de lo increíble. A mí me gusta que me asombren, no que me engañen. ¿Y a usted?

Publicado originalmente en A Ciencia Cierta.

95 comentarios | Enlace permanente | Compartir

03 Sep 2009

"La barrera para convertirse en experto se sitúa tan abajo que el único requisito real es el talento para la autopromoción", dice Damian Thompson sobre los vendedores de dietas milagrosas en Los nuevos charlatanes. La sentencia puede ampliarse a cualquier campo del contraconocimiento, desde la pseudohistoria hasta la medicina alternativa, pasando por el conspiracionismo, los ovnis y los peligros de la telefonía móvil. Periodista y sociólogo de la religión, Thompson es el niño que alerta en el cuento de que el emperador está desnudo. Nos avisa en este ameno ensayo del peligroso auge de una industria que explota la pseudociencia en su beneficio, en contra del conocimiento científico, y a veces con riesgo para nuestras vidas y la democracia.

Supe de esta obra gracias al historiador José Luis Calvo. Me la recomendó diciéndome que se trata de uno de los pocos libros escépticos publicados en España en los últimos años que ha encontrado interesantes. Destacaba, entre los argumentos a favor de Los nuevos charlatanes, que el autor le hincaba el diente a la pseudohistoria y, en particular, a Graham Hancock y al libro 1421: el año en que China descubrió el mundo, de Gavin Menzies. Sinceramente, Hancock siempre me ha parecido un plomazo y las lucubraciones de Menzies, sinsentidos, pero Thompson se ha molestado en desmontar tanto los artificios del primero y otros pseudoarqueólogos como los del segundo. A pesar de esto, para mí el principal logro del autor es otro, poner en el objetivo a los auténticos culpables del auge del contraconocimiento: los empresarios de la comunicación y la edición. Sin ellos, el charlatán más avispado sería un don nadie; con ellos, un experto acaba convirtiéndose en la referencia para miles e incluso millones de personas.

La guerrilla de las bitácoras

El papanatismo que nos rodea tiene en este libro un magnífico antídoto con una salvedad, la de la religión como me advirtió Calvo en su momento. Thompson, editor en jefe del Catholic Herald, considera que las creencias religiosas no han de juzgarse con las herramientas de la razón, como el resto de pensamiento mágico. "Si uno cree que el Espíritu Santo existe, nadie puede demostrar que se equivoque. Eso no es contraconocimiento. Si uno afirma que el Espíritu Santo le ha curado un cáncer, eso tampoco es contrastable; nadie puede demostrar que Dios no estuviera detrás de los procesos naturales o médicos que llevaron a su curación", dice, invirtiendo tramposamente la carga de la prueba. Porque, cuando alguien sostiene que algo existe, es ese alguien quien debe demostrarlo, no el resto quien tiene que demostrar que ese algo no existe. Y lo mismo vale respecto a la mano de Dios en cualquier proceso natural o artificial. Es el borrón en un libro recomendable.

Thompson hace, además, en el último capítulo una llamada a la acción en Internet, un campo en el que también los anglosajones sacan años luz de ventaja a los escépticos hispanohablantes. "En el último par de años el contraconocimiento ha demostrado ser sorprendentemente vulnerable a los ataques de guerrilla de la bitacosfera. Los defensores independientes de la verdad empírica, armados hasta los dientes de datos sólidos, han organizado emboscadas devastadoras contra los curanderos y embaucadores que han penetrado demasiado en el dominio público", indica. Y cita cuatro sitios de Internet que, a su juicio, "han hecho absolutamente miserables las vidas de las celebridades de la pseudociencia" porque "las reputaciones son fáciles de dañar en un mercado ferozmente competitivo, y la gente tiende a disfrutar del espectáculo de la humillación de opulentos y altivos gurús de la salud".

Damian Thompson [2008]: Los nuevos charlatanes [Counterknowledge. How we surrendered to conspiracy theories, quack medicine, bogus science and fake history]. Traducción de Joan Lluís Riera. Ares y Mares. Barcelona 2009. 223 páginas. 18,5 €.

34 comentarios | Enlace permanente | Compartir

01 Sep 2009

Crónicas de Magonia, la sección agosteña de misterios que ha publicado el diario El Correo, ya es historia. Por segundo año consecutivo, he tenido el privilegio de escribir una serie de reportajes veraniegos sobre enigmas desde un punto de vista crítico, una iniciativa única en la prensa española y posible gracias a mis jefes, que aceptaron la idea; los compañeros de la sección de Vivir del periódico de papel que revisaron los textos y se preocuparon porque no se colara ninguna errata; y los de diseño, que lograron que las páginas tuvieran un aspecto atractivo. Como ya dije el año pasado respecto a la sección La cara oculta del misterio -de la que ésta es heredera-, he tenido la fortuna de contar como ilustrador con Iker Ayestarán y como revisores de todos los originales con la periodista María Luisa Idoate y el historiador José Luis Calvo, que me han evitado un buen montón de meteduras de pata. Además, los periodistas Alejandro C. Agostinelli y Julio Arrieta, buenos conocedores de Misteriolandia, leyeron algunos originales, al igual que hizo Mikel Iturralde, director de información de El Correo Digital. A todos ellos, y a los compañeros y lectores de Magonia que me han sugerido temas a tocar, muchas gracias. Si hay algún error, es exclusiva responsabilidad mía.

Cuando acabé la serie del año pasado, creí que iba a resultar complicado tener material para otra entrega de misterios veraniegos. No ha sido así. Dos cosas han contribuido indirectamente a ello: la reducción de 42 a 31 reportajes, que se ha debido a que El Correo ha limitado este año sus páginas estivales a agosto, y la de líneas, que decidimos por independiente -"casualidad, ¿lo dudo?", diría el charlatán de turno- Óscar Villasante, jefe del área de Vivir, y yo. Además, concebí la sección desde el principio como una recopilación de historias curiosas, más que de grandes temas, lo que ha hecho que se hayan quedado en la recámara más reportajes que los publicados. ¿Quiere decir eso que hay material para una tercera entrega de enigmas veraniegos? Sí, y hasta para una cuarta. Lo que no implica, de momento, que vaya a escribirlas; aunque ya tengo más de una cuarentena de anécdotas susceptibles de ser contadas, sin haberme sentado a pensar en serio, sólo con las notas tomadas mientras viajo en metro, leo o veo la tele. De momento, les dejo con las miniaturas de las 31 páginas de las Crónicas de Magonia. Cada una enlaza con el texto correspondiente publicado en esta bitácora.

94 comentarios | Enlace permanente | Compartir

21 Jun 2009

Seis años hace hoy que nació Magonia. Así que es día de recapitulación y ombliguismo. Hay en esta web a su disposición 936 anotaciones: en 2003 (sólo seis meses), publiqué 70; en 2004, 83; en 2005, 92; en 2006, 131; en 2007, 197; en 2008, 228; y en lo que llevamos de año, he colgado ya 135. Hay 120 vídeos -incluidas una treintena de conferencias-, 93 archivos sonoros -de una duración media de unos 20 minutos cada uno- y mucho, mucho texto. Y les advierto de que este verano intentaré seguir al mismo ritmo de publicación que en los últimos meses si es que no ocurre algún contratiempo, porque cosas que contar y que comentar sobre el mundo del misterio hay de sobra.

Ha sido el curso 2008-9 denso en la organización de actos públicos en Bilbao. Empezó con la celebración del centenario de la explosión de Tunguska, con Xabier Orue-Etxebarria, Agustín Sánchez Lavega y Josep Maria Trigo-Rodríguez; continuó con la tercera edición de la jornada Misterios, a la luz de la ciencia, con Ignacio García-Valiño, Luis R. González y Mauricio-José Schwarz; y acabó con la celebración del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, con conferenciantes de la talla de Juan Luis Arsuaga, Francisco J. Ayala, Pilar Carbonero y José Manuel Sánchez Ron. A todos ellos y a quienes hicieron posible estos actos desde las diversas instituciones participantes, muchas gracias.

Por mi parte, hablé en enero de Marte, la obsesión roja, en la segunda de las conferencias programadas por AlhondigaBilbao con motivo del Año Internacional de la Astronomía; y, en los últimos meses, han experimentado y buscado explicaciones a lo paranormal guiados por mí alumnos de la Ikastola Aranzadi de Bergara (Guipúzcoa) y del Colegio Presentación de María de Vitoria, además de los veteranos de las Aulas de la Experiencia de la Universidad del País Vasco (UPV) en Bilbao. Me hubiera gustado prodigarme más, pero mis obligaciones laborales son otras. Estoy muy satisfecho, por último, de la publicación del libro Misterios a la luz de la ciencia, en una edición cuidadísima de la UPV, y de la serie La cara oculta del misterio, 42 reportajes sobre otros tantos enigmas publicados en El Correo durante el verano de 2008. Que ambos proyectos llegaran a buen puerto es un acicate para seguir haciendo cosas.

55 comentarios | Enlace permanente | Compartir

11 Jun 2009

Mauricio-José Schwarz, Javier San Martín y yo hablamos el 10 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el caso de los quiroprácticos contra Simon Singh y de Star trek, en la trigésima primera entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

1 comentario | Enlace permanente | Compartir

10 Jun 2009

La Asociación Quiropráctica McTimoney (MCA) ha pedido a sus miembros en un correo urgente y confidencial que destruyan inmeditamente todas las pruebas documentales que respalden la idea de que han prometido alguna vez a sus clientes que pueden tratar dolencias infantiles y eliminen toda la papelería en la que se presenten como doctores sin especificar que no lo son en medicina, sino en esta práctica alternativa, según me entero a través de Fernando L. Frías. La drástica medida, que me ha recordado a la de los camellos de las películas que corren a tirar la droga por el inodoro cuando la Policía llama a la puerta, la ha tomado la entidad británica tras la denuncia de la Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) contra el periodista Simon Singh por haber dicho, en un artículo publicado en The Guardian titulado 'Beware the spinal trap' (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), que la BCA "es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos".

Los quiroprácticos sostienen que pueden curar multitud de dolencias mediante la manipulación vertebral, algo nunca demostrado. Tras el intento judicial de la BCA de silenciar a Singh con una demanda por difamación que le ocasionará un gran gasto en abogados, "numerosos científicos y escépticos británicos se han dedicado a escudriñar las páginas web de los quiroprácticos, denunciando ante las autoridades de consumo e incluso ante el Consejo General de Quiropráctica (organismo de la profesión con funciones autorreguladoras, aunque hasta ahora no ha demostrado demasiado entusiasmo por cumplir esta tarea) a quienes aseguran sin ninguna prueba que los tratamientos quiroprácticos sirven para curar enfermedades (es decir, prácticamente todos), o se presentan como doctores sin tener en realidad ninguna titulación médica (de nuevo, prácticamente todos)", escribe Frías. Y, para que no les pillen con las manos en la masa, la MCA no sólo ha pedido a sus asociados que destruyan las pruebas que apunten en esa dirección, sino que también ha cerrado su web. Como dice Frías en su artículo 'Un nuevo aliado para simon Singh', "la MCA demuestra que al menos ellos sí que los están promocionado [se refiere a los tratamientos quiroprácticos] a sabiendas de que no hay evidencias científicas que demuestren su eficacia".

Mientras la MCA se pega tiros en los pies, se siguen sumando nombres ilustres al manifiesto de apoyo a Singh, que puede firmar quien quiera. El respaldo recibido por el escéptico en su país y desde el resto el mundo demuestra lo necesario que es que quienes apostamos por el pensamiento crítico aunemos fuerzas para plantar cara a quienes abusan de la buena fe de la gente y podamos denunciar con tranquilidad sus abusos ante la opinión pública. Si quieren trabajar en esa dirección, únanse al Círculo Escéptico, asociación organizadora de los más importantes actos de divulgación del pensamiento crítico celebrados en España, que se ha convertido en menos de cuatro años en un referente para todos los interesados en una aproximación racional a lo sobrenatural y que ha mostrado expresamente su apoyo a Singh.

16 comentarios | Enlace permanente | Compartir

04 Jun 2009

El periodista Simon Singh publicó el 19 de abril de 2008 en el diario británico The Guardian un artículo de opinión, 'Beware the spinal trap' (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), en el que cuestionaba la efectividad de la quiropráctica a la hora de tratar en niños cólicos, problemas de sueño, infecciones de oído, asma... Los quiroprácticos defienden que la mayoría de las enfermedades se deben a subluxaciones de la columna vertebral que presionan los nervios. Dicen que pueden sanar o aliviar a los enfermos corrigiendo esas subluxaciones, de cuya existencia, por cierto, no hay pruebas científicas.

"Puedo calificar estos tratamientos [se refiere a la quiropráctica] de falsos porque he escrito un libro sobe la medicina alternativa conjuntamente con el primer profesor del mundo de medicina complementaria, Edzard Ernst. Él aprendió las técnicas de la quiropráctica y las utilizó como doctor. Fue entonces comenzó a ver la necesidad de una cierta evaluación crítica. Entre otros proyectos, examinó los resultados de 70 ensayos experimentales sobre las ventajas de la terapia de la quiropráctica en afecciones que no tienen que ver con la espalda. No encontró ninguna prueba que sugiera que los quiroprácticos puedan tratar cualquiera de esas dolencias", escribió Singh en The Guardian.

La Asociación Británica de Quiropráctica (BCA), citada en el texto -"es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos"-, demandó a Singh por difamación amparándose en la legislación británica. Ahora, el periodista se enfrenta a un costoso proceso en el cual está en juego la libertad de crítica y la carga de la prueba recae perversamente sobre él y no sobre la quiropráctica, que nunca ha demostrado su efectividad.

David Allen Green, abogado experto en temas de comunicación, alertaba hace unos días en The New Scientist, en un artículo titulado 'No critiques o te demandamos', de la indefensión de los críticos de las afirmaciones pseudocientíficas frente a las demandas por difamación y del uso de éstas como método de silenciamiento. "Es demasiado fácil poner en marcha una demanda antidifamación en relación con cualquier declaración que puede considerarse crítica. Ningún científico responsable, director de revista o escritor debería tener que hacer frente a esta escalofriante situación. Hay algo profundamente erróneo en que las críticas científicas legítimas puedan ser silenciada de esta manera", escribe Green.

Si usted considera esto un abuso al que hay que poner coto, únase al grupo de Facebook de apoyo a Simon Singh y firme el siguiente manifiesto de apoyo. Nos jugamos el derecho a criticar las afirmaciones infundadas, a defender la racionalidad y la ciencia ante la pseudociencia y la charlatanería.

La ley no tiene sitio en las disputas científicas

Los firmantes consideramos inapropiada la utilización de la legislación inglesa antidifamación para silenciar la discusión crítica acerca de prácticas médicas y pruebas científicas.

La Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) ha demandado a Simon Singh por difamación. La comunidad científica habría preferido que la BCA hubiera defendido su postura acerca de la quiropráctica como tratamiento para varias dolencias infantiles en una discusión abierta en la literatura médica con revisión por pares o a través del debate en los medios de comunicación.

Singh mantiene que la efectividad de los tratamientos quiroprácticos contra el asma, las infecciones de oído y otras dolencias infantiles no está respaldada por pruebas. Si las afirmaciones médicas de cura o tratamiento no parecen respaldadas por pruebas, deberíamos poder criticarlas vigorosamente y el público debería tener accesos a esas críticas.

Sin embargo, la legislación inglesa antidifamación puede utilizarse para castigar este tipo examen crítico y restringir seriamente el derecho a la libertad de expresión en un asunto de interés público. Es generalmente admitido que la legislación antidifamación está muy inclinada en contra de los autores: entre otras cosas, los costes del proceso son tan altos que están al alcance de pocos demandados. La facilidad para sacar adelante demandas bajo la ley inglesa, incluidas contra escritores de otros países, ha hecho que Londres sea considerada la capital mundial de la difamación.

La libertad para críticar y cuestionar con firmeza y sin malicia es la piedra angular de la discusión y el debate científicos, sea en publicaciones con revisión por pares, en webs o en periódicos, que incluyen el derecho de réplica de los afectados. Sin embargo, la legislación antidifamación y casos como el de la BCA contra Singh tienen un efecto escalofriante: disuaden a los científicos, los periodistas y los divulgadores de involucrarse en disputas importantes sobre las pruebas de la efectividad de productos y prácticas. La legislación antidifamación mina la discusión y el debate científicos, y alienta el uso de los tribunales para silenciar a los críticos.

La legislación inglesa antidifamación no tiene sitio en el debate científico; la BCA debería discutir sobre las pruebas fuera de los juzgados. El caso de la BCA contra Singh revela, además, la existencia de un problema más profundo: la necesidad urgente de revisar el modo en que la legislación antidifamación inglesa afecta a las discusiones sobre pruebas médicas y científicas.

32 comentarios | Enlace permanente | Compartir

20 May 2009

Jorge Alcalde, Javier San Martín y yo hablamos el 20 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el libro Las mentiras de lo paranormal, en la vigesimoctava entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

28 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco
Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):