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09 Ago 2009

Tiene que ser un fastidio comprarse o construirse una bonita casa, mudarse a ella ilusionado y comprobar que está encantada. Y más cuando se trata de espíritus con tan malas pulgas como los de Poltergeist (1982), la película de Tobe Hooper. Por fortuna, los casos de okupas del Más Allá violentos se reducen a los llevados a la pequeña y gran pantalla en producciones basadas en hechos tan reales como las aventuras de Buffy la cazavampiros y las del padre Fortea contra Satanás. Eso no impide que en algún momento haya gente convencida de que su hogar sufre una invasión espectral, sienta la necesidad de recurrir a un cazafantasmas y no encuentre la solución en las páginas amarillas.

El psicólogo Robert Baker, de la Universidad de Kentucky y estudioso de los fenómenos paranormales, se enfrentó durante años con éxito a los espectros en Estados Unidos, donde un tercio de la población cree en fantasmas. "El secreto para tratar con los espíritus -en particular, con los malignos y espantosos- es luchar contra el miedo con el miedo", explicaba en 1986. Baker murió hace cuatro años y seguro que le hubiera gustado que otros profesionales de la salud mental se aprovecharan de su experiencia como exorcista, en la cual no utilizaba ni agua bendita ni ningún otro elemento de complicada obtención.

Si usted tiene un equipo de música con unos buenos altavoces y discos de black metal -de la música más estridente que se le ocurra o de efectos especiales de artillería, tormentas, sirenas...-, ya tiene la mitad de la carrera hecha. Para la otra mitad, adquiera o alquile un potente juego de luces estroboscópicas, esas mareantes de discoteca. No es obligatorio leer ningún libro sobre fantasmas, aunque puede hacerlo para pillar la jerga.

Guerra con los espíritus

Supongamos que ha contratado sus servicios una familia que vive en una casa de campo. El día señalado va con todo el equipo, incluidas unas orejeras y unas gafas de sol para su protección personal. Los habitantes de la casa pasarán la noche fuera mientras usted se enfrenta a los espíritus. Antes del anochecer, repartirá las luces mareantes por todas las estancias e instalará el equipo de música. Y pedirá a sus clientes que, antes de irse, asistan a los primeros minutos del ritual, en los que usará su arsenal a la máxima potencia para que "sientan los efectos de la luz y el sonido, y se den cuenta de lo que los infortunados fantasmas van a tener que soportar". Una vez que la familia abandone la casa, con la idea de que allí no va a haber quien pare hasta el amanecer, apaga todo y a dormir.

Baker comprobó que no había espíritu que reapareciera tras una serenata de ese tipo, para la que hay que tomar precauciones especiales en pisos y adosados, donde es mejor evitar los disparos si el cazafantasmas no quiere acabar en comisaría. Además, la música muy alta tiene un peligro añadido. "El uso del rock duro -es lo que utilizaba Baker en sus tiempos, y una demostración de que todo evoluciona y no necesariamente a mejor- puede atraer hordas de adolescentes que tomen su trabajo por una fiesta". Aunque eso, bien pensado, también echaría a los espíritus.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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17 Nov 2008

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13 Nov 2008

Quien quiera doblar cucharas como Uri Geller, comunicarse con los muertos, escuchar mensajes satánicos en éxitos del rock, participar en una prueba telepática y muchas más cosas podrá hacerlo el martes en Eibar (Guipúzcoa), donde, a partir de las 19 horas, experimentaremos lo paranormal en la Casa de Cultura de Portalea, en un acto organizado por el Aula de Cultura DV. Si usted quiere vivir lo extraordinario, acérquese a Eibar el martes. La entrada es gratis y seguro que lo pasamos bien.

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06 Feb 2008

Bilbao acogió el 6 de noviembre la segunda edición de la jornada Misterios, a la luz de la ciencia, organizada por la Universidad del País Vasco (UPV), el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI), dentro de los actos de la 6ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. Problemas logísticos de última hora ajenos a los organizadores impidieron celebrar el encuentro en el lugar previsto, por lo que tuvo que trasladarse a la sala de grados de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Bilbao. El local es más céntrico que el original, pero hubo gente que no se enteró del apresurado cambio. Sumen a eso que una avería informática me dejó desde días después y durante mes y medio, gracias a la incompetencia de Fujitsu Siemens Computers, sin acceso a las imágenes del acto. Por fortuna, asistieron a las charlas más de 80 personas y no hubo problemas para grabarlas. Aquí tienen los vídeos, por cortesísa de la UPV. ¡Que los disfruten!

Javier Cavanilles, periodista del diario El Mundo, habla de Las caras de Bélmez: ¿falsa ciencia o mal periodismo?.

José Carlos Pérez Cobo, biólogo de la UPV, habla de Agua depurativa.

Joseba Zubia, físico de la UPV, habla de Ondas electromagnéticas y salud.

Carlos J. Álvarez, psicólogo de la Universidad de La Laguna, habla de Algunas creencias erróneas sobre nuestro cerebro.

Mesa redonda sobre El pensamiento mágico en una sociedad desarrollada.


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09 Jul 2007

Tengo que reconocerlo: no me lo esperaba. No esperaba que la celebración de unas conferencias sobre ovnis tuviera, a estas alturas, la repercusión mediática que ha tenido 60 años de platillos volantes, la jornada organizada el jueves pasado en la Biblioteca de Bidebarrieta por el diario El Correo, la Universidad del País Vasco (UPV), la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV, el Círculo Escéptico (CE), el Center for Inquiry y el Ayuntamiento de Bilbao.

Entrevista a Ricardo Campo e información sobre la jornada publicadas en 'El Correo'.Las charlas fueron anunciadas en los días previos en El Correo, Deia, El Comercio (Gijón), El Nervión, Gara y La Voz de Cádiz además de hacerse eco de su celebración las agencias Europa Press y Vasco Press, en sendos despachos. El día anterior y el de autos, el biólogo Eduardo Angulo; Fernando L. Frías, presidente del CE, y el filósofo Ricardo Campo se multiplicaron para atender a periodistas interesados en saber de qué iban a hablar. Intervinieron ante las cámaras de Euskal Telebista y los micrófonos de Herri Irratia, Onda Cero Bilbao, Punto Radio Bilbao, Radio Euskadi y Radio Bilbao SER, y hablaron con El Correo y la agencia Efe, que emitió un extenso despacho sobre el asunto firmado por Ibai Zurimendi que reprodujeron, al menos, los diarios 20 Minutos y La Segunda (Santiago de Chile). Yo me quedé en el banquillo hasta que fue precisa -porque mis compañeros no podían- mi presencia mañanera ante las cámaras de Telecinco y -como refuerzo- en Radio Euskadi con Félix Linares y Roberto Moso. Días después, hubo intervenciones rezagadas en la COPE y Punto Radio.

En una calurosa tarde, de ésas que en Bilbao hacen que la gente huya a la costa o a los montes próximos, unas 130 personas asistieron el jueves durante tres horas a las cuatro charlas y la mesa redonda. Campo habló de los orígenes históricos de la creencia en los platillos volantes. Frías protagonizó una desopilante charla centrada en las tonterías más tontas de la ufología ibérica, incluidos el caso Ummo y la historia del testigo ovni al que le salió un tercer testículo tras su contacto extraterrestre, según Iker Jiménez; Angulo hizo un divertido e interesante recorrido por los alienígenas de la ciencia ficción, género en el que es un reconocido experto; y yo expliqué el origen del gris, el prototipo actual de visitante. Al coloquio posterior, que duró cerca de una hora, se sumó el astrofísico Agustín Sánchez Lavega, quien ilustró al público sobre la realidad de la búsqueda científica de vida extraterrestre y la confrontó con los mundos y seres imaginarios de la religión y la ufología.

A modo de cierre de un curso en el que se han organizado en la capital vizcaína tres ciclos de charlas -Misterios, a la luz de la ciencia, La Teoría de la Evolución y los cuentos creacionistas y 60 años de platillos volantes- y una mesa redonda -Antenas y salud: verdades y mentiras- de promoción del pensamiento crítico, adelanté que los actos de este tipo van a continuar en el futuro e invité a los espectadores interesados a proponer los asuntos que quieran que tratemos en futuras jornadas. Después, tuve oportunidad de compartir una rápida cerveza con Julio Arcas y Matilde González, de la Fundación Anomalía, que lamentablemente no pudieron quedarse a la cena que habíamos convocado y con quienes Campo, Frías y yo hablamos de la necesidad de exportar la fórmula de difusión del pensamiento crítico puesta en práctica en Bilbao a otras ciudades españolas. El tiempo dirá si eso es posible o no; pero habría que intentarlo, ¿no?

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15 Mar 2007

Umberto Eco. Foto: Efe.

Es sabido que Umberto Eco no comulga con las bobadas de la Nueva Era. Ahí está El péndulo de Foucault (1989), obra en la que hace con la literatura esotérica lo que Cervantes con la novela de caballerías. Eco ha dedicado en los últimos años algunos pequeños ensayos a poner en su sitio cosas diversas, artículos que se recogen en su última obra, A paso de cangrejo. Reflexiona, por ejemplo, sobre el avance del creacionismo, la alquimia, el negocio de los videntes, el tercer secreto de Fátima, los cuentos de Dan Brown y todas las tonterías sobre los templarios que tanto dinero están dando a un creciente grupo de pseudonovelistas y pseudohistoriadores.

"Ningún tema ha inspirado jamás las mayores mediocridades de todos los tiempos y de todos los países como la historia templaria", sentencia Eco. Tiene razón. Cualquiera puede comprobarlo en las liberías. Y el intelectual italiano ofrece una fórmula para distinguir rápidamente el grano de la paja: "La única manera de reconocer si un libro sobre los templarios es serio es controlar si termina en 1314, fecha en que su gran maestre es quemado en la hoguera". La mayoría no termina en esa fecha porque el negocio está más acá, en traerse a los templarios hasta nuestros días como sea.

Cuenta Eco muchas cosas en la quinta parte del libro, que lleva el título de La suma y el resto. Así, en el apartado 'Creer en los médiums', que pueden leer íntegro en la web del Círculo Escéptico, recomienda a quien quiera cambiar de trabajo que se dedique a la videncia, un oficio "de los más lucrativos y (contrariamente a lo que podáis pensar) de los más sencillos. Basta con tener cierta dosis de simpatía, una mínima capacidad para entender a los demás y cierta falta de escrúpulos. Pero, aún sin poseer estas cualidades, la estadística siempre trabaja a vuestro favor". Y, seguidamente, explica al lector una serie de trucos para ejercer de augur con todas las garantías.

Además, ante el avance del creacionismo en Estados Unidos, el autor de El nombre de la rosa hace una lectura evolucionista del relato poético del Génesis, que "parece dar la razón a Darwin: primero se produce una especie de Big bang con la explosión de la luz, luego los planetas adquieren forma y en la Tierra se producen grandes convulsiones geológicas (las tierras se separan de los mares), de modo que aparecen los vegetales, los frutos y las simientes, finalmente las aguas se convierten en un hervidero de seres vivos (la vida comienza a surgir del agua), levantan el vuelo los pájaros, y sólo después aparecen los mamíferos (es imprecisa la posición geológica de los reptiles, pero no se le puede pedir demasiado al Génesis). Sólo al final y como culminación de este proceso (después de los grandes simios antropomorfos, supongo) aparece el hombre. El hombre que -no lo olvidemos- no es creado de la nada, sino del barro, es decir, de la materia anterior. Más evolucionista (aunque sea en un tono elevadamente épico) imposible".

Eco atina, a mi juicio, cuando señala lo que le parece más irritante de todo el movimiento de la Nueva Era: el sincretismo. "Y el sincretismo (en su estado puro) no consiste en creer en una cosa, sino en creer en todas las cosas, aunque sean contradictorias entre sí". Esa capacidad de los vendedores de humo para explotar una idea y su contraria -alardear de contactos militares y, al mismo tiempo, acusar a otros de colaboracionistas por conseguir documentación del Ejército sobre el fenómeno ovni, por ejemplo-, junto a la inmensa ingenuidad de sus fans, es una de las características que más me sorprende del negocio del misterio, del negocio del engaño.

Eco, Umberto [2006]: A paso de cangrejo. Artículos, reflexiones y decepciones (2000-2006) [A passo di gambero. Guerre calde e populismo mediatico (2000-2006)]. Trad. de María Pons Irazazábal. Editorial Debate. Barcelona 2007. 496 páginas.

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18 Jun 2006

"El riesgo cero no existe, ni para los transgénicos ni para caminar por la calle. Para hacer transgénicos, hay que saber mucha bioquímica, algo que no saben los agricultores. Ellos hacen los cruces, meten en las plantas el gen que quieren y otros mil más que no les interesan y reducen el rendimiento, así que luego tienen que hacer retrocruces para ir eliminando los genes sobrantes. Es un proceso muy complejo, muy largo y muy caro", me explicaba Pilar Carbonero, ingeniera agrónoma y bioquímica, en una entrevista que hoy publica El Correo.

Hablar a favor de los transgénicos es políticamente incorrecto en una sociedad con doble personalidad respecto a la tecnología: es incapaz de renunciar a ella, pero teme casi toda innovación. Recuerden que, hasta hace poco tiempo, Internet era el Mal y todavía se destacaba en los medios de comunicación que una banda de ladrones o de estafadores se comunicara por la Red, cuando llevan décadas haciéndolo por teléfono y viajando en coche sin que nadie demonizara esos inventos. Antes, habían corrido la misma suerte los hornos microondas y, como eco de aquella campaña, está la más reciente contra las antenas de telefonía móvil y las terminales. Lo de los transgénicos no es nada nuevo en ningún sentido: como reacción popular, entra dentro de lo visto con otros avances recientes; como avance, es tan antiguo como la agricultura, a pesar de que los que se oponen a los transgénicos prefieran ocultárselo a sus seguidores, porque hemos estado mezclando genes de plantas desde que empezamos a cultivar la tierra.

"El hombre ha estado manipulando genes desde que se hizo agricultor. Todos esos riesgos achacados a los transgénicos existen desde que la agricultura es agricultura, hace unos 10.000 años. Cuando roturamos un campo virgen y plantamos maíz, disminuimos la diversidad en esa zona. ¿Que algo de polen de maíz vaya a la parcela de al lado? Pues, es posible que haya cruces si están todos plantados al mismo tiempo, si tienen la floración a la vez... En el caso de los transgénicos, todas esas cuestiones están muy controladas y se ponen barreras. El maíz que cultivamos aquí vino de América. No existía en España antes de Colón. Imagínese los trastornos ecológicos que se produjeron entonces: trigo para allá, tomates y maíz para acá...", argumenta Carbonero. La ventaja de la manipulación directa de los genes frente a lo que hacen los agricultores tradicionales es que sólo se introducen los genes que se quieren y es un proceso totalmente controlado que no depende del azar, como los cruces tradicionales.

"Todos somos transgénicos", dice en la portada del último número de Pensar, revista que ha llegado a mis manos en coincidencia con la entrevista a Pilar Carbonero. En el editorial, Alejandro J. Borgo recuerda esa estúpida alabanza de lo natural siempre en boca de los opositores a éste y otros avances de la ciencia. "Cuando oigo la palabra natural, se me ponen los pelos de punta. Existe una tendencia a sacralizar lo natural, como si todo lo natural fuera buenísimo y lo artificial, malísimo. En la naturaleza existen grandísimos venenos y no hay que buscarlos en serpientes. El señor que sale a buscar perretxikos y no los distingue bien puede llevarse a casa unas cuantas setas que le fulminen. Hay que desterrar la idea de natural como sinónimo de inocuo", me comentaba Carbonero hace unos días.

En la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), reflexionan sobre la histeria acerca de los transgénicos los biólogos Francisco Prosdocimi y Mariano Moldes. El primero recuerda cosas evidentes: que los transgénicos son una alternativa al uso de pesticidas e insecticidas, que la transgénesis por azar es tan vieja como la vida, que la insulina que se inyectan los diabéticos es producida por bacterias transgénicas -no he visto a ningún ecologista pidiendo su retirada del mercado- y que nosotros mismos somos transgénicos. El segundo ahonda en que hemos practicado la transgénesis desde que nos convertimos en agricultores y ganaderos, y presenta algunos ejemplos.

El undécimo número de Pensar se completa con un artículo sobre el neognosticismo colombiano, de Hernán Toro; otro sobre las máquinas de movimiento perpetuo, obra del físico Celso Aldao; una reflexión del filósofo Carlos E. Bertha sobre cómo hay conversaciones necesarias que son inútiles; las habituales noticias, críticas de libros y cartas al director; y el anuncio de la celebración de la Segunda Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

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18 Oct 2005

"La homeopatía es una forma moderna de curanderismo sin fundamento científico ni eficacia demostrada", ha denunciado un grupo de científicos reunido en Bruselas. Después de analizar durante tres días la situación de esta práctica en el continente, los expertos participantes en el duodécimo Congreso Escéptico Europeo han pedido que los Gobiernos no financien investigaciones sobre homeopatía por que hacerlo es "malgastar dinero público".

Los científicos aplauden el estudio publicado el 27 de agosto por la revista The Lancet, que animaba a los médicos a "ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía", y anunciaba que no aceptará ningún artículo más sobre la materia. "Ya es hora de que los médicos y científicos digamos lo que pensamos de la homeopatía", sentencia el médico holandés Cees Renckens.

Fundamentos falsos

Los fundamentos de la homeopatía -las fuerzas vitales, la ley de la similitud y las diluciones infinitesimales- se han demostrado falsos en los últimos doscientos años, destacan los científicos europeos, quienes añaden que esta práctica no obtiene buenos resultados en ningún estudio bien hecho. "Resulta increíble que la homeopatía no haya sido reconocida en el siglo XXI como lo que es: curanderismo", ha indicado a este periódico Willem Betz, profesor de la Universidad Libre de Bruselas y experto en pseudomedicinas.

"Debemos dejar de tirar dinero público en un sinsentido, especialmente cuando se están haciendo recortes presupuestarios en áreas vitales", ha apuntado Amardeo Sarma, presidente del Consejo Europeo de Organizaciones Escépticas (ECSO), entidad organizadora del encuentro de Bruselas, al que asistieron expertos de Europa, América, Asia y África, y en el que España estuvo representada por el Círculo Escéptico. La ECSO tiene entre sus objetivos proteger al público de terapias cuya efectividad no ha sido demostrada y promover la buena práctica en ciencia y medicina.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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07 Jul 2005

A finales de los años 70 del siglo pasado, yo había empezado a colaborar con Vicente-Juan Ballester en el estudio de casos antiguos de observaciones de ovnis a baja altura, lo que en la jerga ufológica se denomina aterrizajes. Y fue Ballester quien me puso en contacto con Félix Ares, Juan Marcos Gascón, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Francisco Javier Pereda y José Antonio Sánchez. Con Ares, comencé a intercambiar correspondencia y llamadas telefónicas a mediados de 1983 para ver si le interesaba el llamado caso de Zurbaran, un barrio de Bilbao en el que una familia había grabado el sonido de un ovni, que al final resultó ser el canto de un sapo partero; con Gascón, empecé aquel mismo año a examinar algunos sucesos ovni sobre el terreno; y al resto de compañeros los conocí a principios de 1984.

El grupo de Bilbao estaba formado por Naranjo, Ortega, Pereda, Sánchez, Ángel Rodríguez -con quien tenía contacto desde 1981- y yo. A pesar de las diferentes edades, pronto se convirtió en una cuadrilla de amigos que, además de estar interesados -sobre todo- en pasárselo bien, compartían la curiosidad por el fenómeno ovni. Solíamos mantener encuentros ocasionales con Luis Hernández Franch (1908-1986), que había sido radiotelegrafista y publicista, y que fue el primero al que escuchamos hablar de los trabajos de Philip J. Klass y otros renombrados escépticos. Gascón, un valenciano que vivía en Vitoria, se unía a nosotros en la capital vizcaína en cuanto podía; todos admirábamos su perspicacia a la hora de analizar cualquier suceso aparentemente inexplicable. Años después, cuando Gascón se trasladó a vivir a cientos de kilómetros del País Vasco y dejó la ufología, lo sentimos hondamente. A principios de los años 80, Ares vivía en San Sebastián retirado del mundo de los ovnis. Aunque estaba suscrito a The Skeptical Inquirer y tenía una pequeña biblioteca escéptica, hacía tiempo que había dejado de interesarle el fenómeno de los platillos volantes, que consideraba un mito de la era espacial. Aún así, el entusiasmo del grupo de Bilbao y la cercanía de Jesús Martínez -un joven viejo compañero de aventuras ufológicas por Guipúzcoa- y la abogada Lidia Larramendi le animaron a volver a las andadas.<

Durante un par de años, diferentes miembros del colectivo investigaron avistamientos de ovnis, ocurridos en el País Vasco y comunidades limítrofes, que habían publicado escritores como Juan José Benítez. El resultado fue que la realidad rara vez casaba con lo contado por los superventas de la ufología. Un platillo volante que casi había aterrizado en Mungia (Vizcaya) se convertía en una constelación; un extraño extraterrestre visto en un barrio de Bilbao, en un motorista; una nave alienígena a baja altura en un pueblo de Navarra, en un tractor al que daba el sol de lleno... Nuestras investigaciones -si cabe llamarlas así- las dábamos a conocer en Cuadernos de Ufología (CdU), la revista que había creado el sevillano José Ruesga Montiel y que aglutinaba a lo más cabal de la ufología ibérica. Pronto, sin embargo, CdU empezó a ser para nosotros demasiado crédula y nos sentimos con necesidad de ir por nuestra cuenta.

"¿Qué te parece el nombre de ARIFO? Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni". Estas dos frases cerraban una carta de Félix Ares que me llegó el 25 de febrero de 1985. La misiva no tenía fecha en el encabezamiento; pero sé el día que la recibí porque, inmediatamente, envié a Ares y a Gascón otra carta contándoles que acababa de llegarme la del primero y que el nombre que proponía para nuestro grupo me gustaba. Al resto de los compañeros de Bilbao también y así nació ARIFO, el colectivo que casi dos años más tarde daría origen a Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP), hoy ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. El primer número del boletín de ARIFO, un fanzine puro y duro, acabó de confeccionarse el 7 de julio de 1985. Tal día como hoy hace veinte años, Ares me lo enseñó durante una visita a Lekeitio (Vizcaya), donde yo pasaba las vacaciones con mis padres. Era un pastiche de páginas redactadas con diferentes máquinas de escribir y, por tanto, distintos tipos de letra. Fue entrada la segunda quincena de ese mes cuando lo empezamos a enviar a gente ajena al grupo, lo que visto hoy en día me parece una osadía increíble; pero es que eran otros tiempos. Con el número siguiente, ya decididos a sacar adelante una publicación periódica, el boletín pasó a llamarse La Alternativa Racional por una razón muy tonta: el nombre no debía ocupar toda la portada, como hubiera ocurrido si lo hubiéramos llamado Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni.

El nombre de la primera organización española dedicada a combatir la pseudociencia es heredero del de ARIFO y del de su publicación. Jamás nos planteamos en aquellos primeros días abandonar Alternativa Racional como parte de la denominación del grupo. El problema era completar el nombre, algo que ahora puede parecer una tontería, pero que no nos resultó tan fácil en aquel momento, simplemente porque todo lo que estábamos haciendo era nuevo. La ampliación de los objetivos de ARIFO había sido desde el principio la meta que nos habíamos marcado Ares y yo, que mirábamos al otro lado del Atlántico, al Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), de cuya revista, The Skeptical Inquirer, Ares me había pasado varios ejemplares. En las páginas de The Skeptical Inquirer, encontré la inspiración. En los números correspondientes a 1985, figuraba entre las asociaciones escépticas locales estadounidenses una cuyo nombre nos iba al pelo: la Organización de Colorado para una Alternativa Racional a la Pseudociencia (CO-RAP). De ahí viene el nombre de ARP, del lejano Colorado.

La idea de rebautizar el grupo -con vistas a una posible legalización- como Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) se cita por primera vez en una carta que mandé a Ares el 12 de septiembre de 1985, en la cual le aconsejaba que comunicara a un común amigo lo que quienes formábamos ARIFO queríamos ser con el paso del tiempo: "Esperamos en un futuro ser una división de la Alternativa Racional a las Pseudociencias". Ésa era nuestra pretensión entonces, que se uniera a nosotros gente con conocimientos de otras pseudociencias y quedarnos nosotros en el nicho ufológico. Nueve meses después, el 2 de junio de 1986, le contaba a Ares que estaba "redactando unos estatutos lo más completos posibles", tarea que acabé en septiembre. Según otra carta posterior que dirigí a Gascón, el 4 de noviembre de 1986 los estatutos de ARP ya estaban en Madrid, después de que Ares los presentó en San Sebastián como presidente de la nueva asociación. Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) fue inscrita el 12 de marzo de 1987, tal como figura en su ficha en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior.

Los primeros años fueron difíciles y bonitos. Difíciles porque tuvimos que aprender a hacer casi todo y porque no todo lo hicimos bien. Bonitos porque nos sobraba ilusión. Poco a poco, en la segunda mitad de los años 80, se fueron uniendo a nosotros Mario Bohoslavsky, en aquel entonces redactor jefe de la revista Algo, el ingeniero madrileño Álvaro Fernández y el médico bilbaíno Víctor-Javier sanz. Y, lo que también era importante, contamos desde el principio con el apoyo expreso del CSICOP, que Paul Kurtz me manifestó en una carta personal en septiembre de 1985. Kurtz me ha dado cumplidas muestras de su amistad durante los últimos veinte años, y el CSICOP ha respaldado a los escépticos españoles siempre que se le ha pedido, empezando por permitir la publicación gratuita de traducciones de los artículos aparecidos en su revista. Por mi parte, dejé la secretaría de ARP a finales de los 80 y estoy desvinculado de la entidad desde hace dos años y medio.

No sé cuántas veces he contado la historia de los orígenes de ARP en tertulias con amigos escépticos; pero ésta es la primera vez que la pongo por escrito y con detalle (hasta hace medio año, nunca había comentado a nadie el origen estadounidense del nombre de la asociación). Lo hago porque por fin he tenido tiempo de revisar varias carpetas de papeles que contienen correspondencia de la época -todas las cartas que recibí y copias de todas las que mandé-, a partir de la cual se pueden fijar fechas, evitando los errores propios de la memoria. Era una deuda que tenía pendiente conmigo mismo y con quienes en aquel momento pusieron, con sus aciertos y sus errores, los cimientos de lo que hoy es el movimiento escéptico español: Félix Ares, Juan Marcos Gascón, Lidia Larramendi, Jesús Martínez, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Francisco Javier Pereda, Ángel Rodríguez y José Antonio Sánchez.

Nota: La base documental de esta historia son decenas de cartas con ufólogos y escépticos españoles y extranjeros, que forman parte del archivo del autor. Además, Gabriel Naranjo y Luis Miguel Ortega, ambos fundadores de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y ante todo amigos, han hecho importantes aportaciones en aras de la precisión.

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10 Jun 2005

Gabriel Naranjo, Lucrecia Torreiro, Gustavo Vázquez, Julio Arrieta y Alejandro J. Borgo. Foto: L.A. Gámez
Luis Miguel Ortega y Alejandro J. Borgo, en el museo Guggenheim. Foto: L.A. GámezAlejandro J. Borgo, director de la revista Pensar, ha visitado España durante las dos últimas semanas de gira con la Camerata Porteña, grupo que ha deleitado a madrileños, barceloneses, bilbaínos y pamploneses con su tango contemporáneo. Borgo aprovechó la ocasión para encontrarse con viejos y nuevos amigos. Así, en Bilbao fue recibido el lunes por Julio Arrieta, Pedro Luis Gómez Barrondo, Ibon Basterretxea, Borja Marcos, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Gustavo Vázquez y el autor, con quienes compartió una agradable cena a su llegada de Barcelona, donde había conocido a Juan Soler, uno de los grandes trabajadores del escepticismo español. Al día siguiente, visitó el museo Guggenheim y paseó por la capital vizcaína, antes de actuar con la Camerata Porteña en la sala Bilborock. Se echó en falta en esas dos jornadas de confraternización a algunos compañeros que no pudieron asistir por causa mayor; entre ellos, Lola Cárdenas.

Gabriel Naranjo, Gustavo Vázquez, Alejandro J. Borgo, Pedro Luis Gómez Barrondo e Ibon Basterretxea. Foto: L.A. GámezLa visita de Borgo ha servido para estrechar lazos entre dos grupos de escépticos argentinos y españoles que trabajarán en el futuro próximo en proyectos en común. El director de Pensar, revista cuyo séptimo número está ya en máquinas, atendió amablemente todas las sugerencias de sus colegas, respondió a todas las preguntas y ofreció su colaboración a cuanta iniciativa en pro del pensamiento crítico se emprenda por estas tierras. Varios escépticos vascos apuntaron, por su parte, la posibilidad de viajar a Argentina en septiembre para asistir a la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, que reunirá a expertos en lo paranormal de Europa y América.

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Misterios a la luz de la ciencia
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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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