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27 Ene 2009

-Echa un dado, Iker.

-Ha salido la palabra perro. Echa otro, Carmen.

-Ha salido la palabra telepatía.

-¡Ya tenemos programa! Esta semana, en Cuarto Milenio, 'El extraño caso del perro telépata'.

¿Decidirá así cada semana el matrimonio más paranormal de la televisión española el tema estrella de su programa?

Chiste contado por un usuario en Meneamé.

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25 Nov 2008


Cuarto milenio debería ser de visión obligatoria en las facultades de Periodismo. Iker Jiménez y su equipo imparten continuas lecciones de mala praxis debidas a su ineptitud, como en el caso del cosmonauta fantasma, y a su sensacionalismo, como en el triste suceso del llamado Caminante de Boisaca. La última demostración de su profesionalidad la ha sacado a la luz Mauricio-José Schwarz, colega del Círculo Escéptico cuya valentía es encomiable: sigue en directo las travesías de la nave del misterio, con evidente riesgo para su salud mental. Resulta que, durante la ultima entrega del magazín paranormal de Cuatro, Jiménez y sus colaboradores se dedicaron, entre otras cosas, a explorar el lado oculto -léase conspiranoico- de la crisis económica. Nada que objetar. Bueno, en realidad, mucho; pero es lo habitual en el rastrillo del misterio. Lo revelador no fueron el domingo las afirmaciones que se hicieron en torno a la mesa del estudio, sino una de las imágenes de portadas periodísticas de la crisis de 1929 que Jiménez presentaron al público.

¿Se imaginan a alguien aportando como prueba de la gravedad de la Gran Depresión una portada de El Jueves? Pues eso es lo que hicieron el domingo en Cuarto Milenio: vendieron como portada periodística de la época una de 2006 de la revista satírica estadounidense The Onion. Ahí estuvieron Santiago Camacho, conspiranoico de guardia; José Cabrera, psiquiatra de cabecera del programa proclive a disparatar a la menor oportunidad; Antonio Miguel Carmona, secretario de Economía y Empleo del PSOE de Madrid; Vicens Castellano, del programa Ajuste de cuentas y gurú de la autoayuda financiera; e Iker Jiménez. Y a ninguno de ellos le llamó la atención la portada de The Onion que, falsamente fechada el 22 de noviembre de 1929, destaca que las griferías de oro eran uno de los bienes de consumo más vendidos entonces en Estados Unidos y que el presidente Hoover prometiera un "avión en cada garaje" para 1935. A fin de cuentas, son titulares que poco tienen que envidiar a los que suelen firmar Jiménez, Carmen Pórter y el resto del equipo del programa. Lo que pasa es que estamos ante "de una sátira que apareció en la revista en su número del 26 de octubre de 2006, y que como otras trolas varias, el equipo profesionalísimo de Cuarto Milenio se tragó con todo y anzuelo, flotador, caña y pescador", como indica Schwarz. Aunque algunos llamen a lo que practican en Cuatro los domingos por la noche periodismo de vanguardia, más ajustado a su irrealidad sería hablar de periodismo de risa. O de vergüenza, depende de cómo se mire.

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10 Feb 2008

El Defensor del Lector de El País no está por la labor de que el diario quede en evidencia ante sus lectores y no se ha dignado a comentar en su columna dominical las numerosas quejas que ha recibido a raíz del coleccionable de Cuarto Milenio. Cuando no lo hizo la semana pasada, pensé que podía deberse a problemas de agenda; pero hoy tampoco hay en el periódico ni línea dedicada al asunto porque no se publica esa sección. José Miguel Larraya podía haber dicho algo así como que ha recibido cartas al respecto, pero que no es asunto suyo -lo que ha dicho en privado-. Sin embargo, ha preferido escabullirse para no tener que reconocer que todo es cuestión de pasta, que los principios editoriales no valen tanto como para renunciar al negocio de poner la marca El País como aval de las tan efectistas como falsas historias de fantasmas, ovnis, espíritus, maldiciones y demás supercherías que son la seña de identidad de programa de Iker Jiménez. Tampoco he encontrado quejas al respecto en la sección de Cartas al director, a pesar de que me consta que han sido numerosas las comunicaciones de lectores en ese sentido. El diario de Prisa ha optado por echar tierra sobre el asunto y seguir vendiendo mentiras paranormales cada lunes. Para prueba, vean este corto vídeo sobre lo que el vendedor de misterios de Cuatro y su equipo entienden por informar, en este caso, sobre las llamadas calaveras de cristal:

Es difícil dar en tan poco tiempo tanta información tan poco fiable. No es cierto que estemos ante "calaveras para las que no se tiene una explicación" (Carmen Porter); que la descubierta por F.A Mitchell-Hedges proceda de Belice (José Luis Cardero) y fuera encontrada en una pirámide maya (Nacho Ares); que no se sepa con qué maquinaria se han tallado y pulido (Porter); que se haya demostrado que el cráneo del Museo Británico y otras dos piezas similares, a escala microscópica, "no tienen marcas de herramientas", "es como si la piedra hubiese cristalizado así" (Santiago Camacho)... Y no hablemos de las propiedades mágicas de los cráneos: ¿dónde están las pruebas, expertos de Cuarto Milenio? La verdad es que lo que los arqueólogos e historiadores saben de las calaveras de cristal es mucho: saben que son un fraude, que no hay constancia de que ninguna se haya descubierto jamás en un yacimiento arqueológico, que no tienen nada que ver con los mayas, que fueron talladas mecánicamente y que se hicieron en Europa en el siglo XIX. ¿A que no han escuchado nada de esto en los cinco minutos que el coleccionable de El País dedica al presunto enigma? Bienvenidos a la nave del misterio.

No esperaba, por otro lado, mucho de la aventura de Javier Sierra en TVE, pero aún así Enigmas me defraudó. Se limitó a ser que una sucesión de microrreportajes a los que el misteriólogo y novelista daba entrada desde un plató que parecía salido de la Noche de fiesta de Jose Luis Moreno. El potaje de enigmas tocó casi todos los palos, siempre de una forma tramposa, porque Sierra y su equipo han contado la verdad de los misterios expuestos, pero no toda la verdad. Por poner un ejemplo, en el reportaje dedicado a las hermanas Fox -inventoras del espiritismo en los Estados Unidos del siglo XIX- les faltó incluir un dato: la confesión pública de las protagonistas de que toda su carrera mediúmnica había sido un fraude. Ya saben, una minucia, aunque entonces el misterio inexplicado no lo sea tanto. Las historias de reencarnaciones -con una niña india hábilmente recolocada por sus padres como reencarnación de una pequeña de una familia con posibles y un Osel que ha renegado del budismo- resultaban de un cutre impresionante y la del cirujano psíquico de rigor, sin contar que ese tipo de curanderos hace tiempo que han sido desenmascarados, impresionante porque juega con la esperanza de personas con graves enfermedades. La recreación de las apariciones de la Virgen de Unbe -que ni siquiera acepta la Iglesia católica, así que imagínense cómo son- me recordaba a una hecha hace ya muchos años por la misma cadena pública que pasa de divulgar cultura, pero no falsos misterios.

Cuarto Milenio y Enigmas son dos ejemplos de productos televisivos cuyos responsables tienen alergia a la información veraz. Me ocurre con estos programas lo mismo que con los llamados del corazón, que no entiendo la pasividad de la gente. Respecto al chismorreo, creo que los afectados, los famosos por su trabajo -no los famosos porque sí-, podrían hacer mucho por acabar con ello: que la cadena X tiene un programa de esas características, pues no se conceden entrevistas a esa cadena ni se permite la entrada de sus profesionales -no del programa en cuestion, sino de toda la cadena- a los actos que uno organice. De ese modo, ya verían qué pronto las televisiones adecentarían la parrilla. Las organizaciones de espectadores también lo tendrían fácil: bastaría con que publicasen periódicamente una lista de las firmas que se anuncian antes, durante o después de esos espacios -o que colaboran en el vestuario, por ejemplo- para que la gente pudiera tomar nota de quienes financian y apoyan la telebasura y obrara en consecuencia.

"Me fascina que se tolere algo semejante [se refiere a la telebasura] y la sociedad civil no reaccione ante eso", dice Antonio Garrigues Walker en la interesante entrevista que le ha hecho César Coca, vecino de Divergencias, y que hoy publica El Correo. El abogado e intelectual madrileño recuerda que del auge de la bazofia televisiva "todos somos culpables" porque tenemos en nuestra mano luchar contra ello. "Si a alguien no le gustan, tendría que escribir sobre ellos o, como harían en EE UU, crear un lobby en su contra". ¿Acaso no podrían hacer algo en esa línea todos -científicos y no científicos- los que están contra la promoción de la pseudociencia y la superchería, contra la telebasura, radiobasura y prensabasura pseudocientífica, más allá de firmar cartas y manifiestos? ¿Qué piensan ustedes?

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26 Ene 2008


El País entrega a partir de mañana una colección de veinticinco libros-DVD de Cuarto Milenio. Como lector del diario, me pregunto si a partir de ahora las informaciones de éste van a acomodarse al patrón de rigor de Iker Jiménez, que tan condescendientemente fue entrevistado en El País Semanal nada más arrancar 2008. Patrañas presentadas como hechos comprobados -acuérdense del cosmonauta fantasma, la leyenda de Ochate y la conexión Lincoln-Kennedy, por citar sólo tres ejemplos- son la esencia del programa que dirige y presenta Jiménez en Cuatro. No ha pasado ni un mes desde el final de Año de la Ciencia y el diario más vendido de España se vuelca en la promoción la superstición y la pseudociencia. Es lo que hay.

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04 Ene 2008

La clarividencia de Iker Jiménez me impresiona. El País Semanal cerró el domingo el Año de la Ciencia con una entrevista promocional al inventor del misterio del astronauta fantasma, en la que se pone a jugar a adivino y sentencia que 2008 nos va a deparar "sorpresas en el espacio. Vida microorgánica en Europa, satélite de Júpiter. Hallazgos de los efectos del cambio climático en criaturas abisales. ¡Y novedades arqueológicas!". Lo primero y lo último son perogrulladas: todos los años hay descubrimientos en ciencias espaciales y arqueología. Lo del medio, tonterías. ¿De dónde saca la idea de que se va a hallar vida microbiana en Europa, la luna helada de Júpiter? ¿No será que ha leído hace poco 2010, odisea dos, de Arthur C. Clarke, y ha confundido -otra vez- ficción con realidad? Europa es un buen candidato a la búsqueda de vida, que, de existir, se encontraría en el océano planetario que parece haber debajo de la capa de hielo -de varios kilómetros de grosor- que cubre la superficie de ese mundo. Lamentablemente, diga lo que diga Jiménez, no hay modo de que este año se avance en ese terreno porque no hay ningún ingenio humano por las inmediaciones de la luna joviana. Respecto a lo de las criaturas abisales y el cambio climático, suena menos mal, pero me temo que estamos ante otra especulación sin sentido, como la que hicieron algunos medios tras la aparición de un tiburón anguila moribundo en Japón hace casi un año. No sé por qué me da que la clarividencia del profeta milenario es equiparable a la de Aramís Fuster.

Las declaraciones de Jiménez forman parte de una entrevista cuyo objetivo es anunciar que El País va a sacar una colección de DVD-libros de Cuarto Milenio, en la que la estrella paranormal de Prisa suelta otra de esas tonterías que se le escapan en cuanto tiene oportunidad de hilar dos frases. Así, se desmarca de los conspiranoicos lunares, pero sólo un poco. No en vano, un miembro destacado de su equipo es Santiago Camacho, quien ha utilizado en apoyo de la falsedad de los alunizajes una cita de Maria Blyzinsky, del Observatorio de Greenwich, que la astrónoma nunca dijo. Dice Jiménez que es la teoría de la conspiración mas sobrevalorada, aunque añade que "hay cosas raras, cierto. Fotos extrañas. Creo que hubo ensayos en platós por si todo fallaba y al final se difundieron imágenes de esos ensayos". Sí, Iker, sí, y los tontos de los soviéticos tragaron el anzuelo cual espectadores de tus programas de radio y televisión.

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11 Sep 2006

¿Qué impulsa a un científico serio a aparecer hablando de lo suyo en un programa de radio o televisión dedicado a la anticiencia? Llevo años preguntándomelo. Lo hago cada vez que veo u oigo a un experto en Astronáutica, Psicología, Historia u otra disciplina disertando sobre la conquista de la Luna, la clonación o la construcción de las pirámides en un espacio que, poco antes o acto seguido, se hace eco de la última tontería paranormal: las caras de Bélmez, un pueblo maldito, las abducciones, la memoria del agua, el poder de los astros... ¿Se trata de afán de notoriedad por parte del científico, de una obsesión por llevar su saber hasta el último rincón de la Galaxia -aunque allí no sepan apreciarlo- o de algo más?

Hace un par de años, le pregunté en privado a un conocido investigador español por qué acudía a espacios dedicados a lo paranormal en los que se le utilizaba descaradamente su presencia para legitimar el discurso irracional de los engañabobos que compartían emisión con él. Había escuchado días antes como le entrevistaban en la radio sobre el tema en el que es experto, emparedado entre anuncios de videntes, consultas de astrólogos en directo y delirios de un apóstol de las visitas alienígenas. Mi interlocutor se molestó: "¡A eso no voy a responderte!". Le repetí la pregunta y volvió a decirme lo mismo, antes de despedirse apresuradamente.

Por mucho que a los científicos mediáticos les moleste, cuando aparecen en un programa esotérico, su sola presencia ya dota al espacio de una pátina de seriedad que no se merece. Lo saben bien los fabricantes de misterios y sus seguidores, quienes, ante las críticas a los contenidos de esas producciones, replican con frases del estilo de: "Podéis decir lo que queráis, pero en el programa de X participan casi cada semana conocidos investigadores de universidades españolas". Los fans de la quincalla enigmática con la que nos bombardean algunas televisiones y emisoras de radio deducen que, a ojos de muchos espectadores, la aparición de científicos en ese tipo de programas otorga a esos espacios un plus de credibilidad. Así es. Por eso, los hombres de ciencia que colaboran en esos espacios están, en el fondo, ayudando al avance del discurso de los traficantes de misterios: lo que afirmen ante las cámaras y los micrófonos, da igual. Lo importante para el periodista esotérico es que el científico esté ahí, que salga junto a él en la foto.

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27 Ago 2006

El último número de The Skeptical Inquirer me ha dado una alegría: por fin, he publicado un artículo -aunque sea corto- en la más prestigiosa revista dedicada al análisis crítico de la pseudociencia y las supersticiones. Y es que me da mucha pereza escribir en inglés, idioma que no domino, y por eso hasta ahora ni lo había intentado. Por fortuna, cuando a Kendrick Frazier le hablé hace unos meses del caso del cosmonauta fantasma de Iker Jiménez, le pareció lo suficientemente interesante como para incluirlo en la publicación del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) y encima me metió prisa. Era sábado y lo necesitaban para el lunes, porque ese día tenían que cerrar el número. Así que no tuve tiempo para pensarlo demasiado. El resultado fue un texto en algo parecido al inglés que ha sido editado con la profesionalidad que suponía al equipo que dirige Frazier. Cuento, en esencia, lo que ya he comentado en Magonia sobre el caso Istochnikov y la profecía mundialista de Nostradamus, ejemplos de mala práctica periodística sobre los que hablo en más detalle en un artículo pendiente de publicación en la revista Pensar, a la que pueden suscribirse -no lo olviden- en la web el Círculo Escéptico. The Skeptical Inquirer cumple con este número treinta años de vida y ése es otro motivo de satisfacción.
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19 Jun 2006

Iker Jiménez ha reconocido hoy que el cosmonauta fantasma nunca existió. Ha dicho que se trata de una "leyenda cósmica" y que se enteró gracias al público de Cuarto milenio, que fue el que avisó al equipo del programa. Debe ser un poco triste tener a sueldo un grupo de autocalificados investigadores y que ninguno sea capaz de detectar una broma de hace nueve años que Google -este enlace es una cortesía hacia los investigadores de Cuarto milenio, para que den los primeros pasos en su próxima investigación- revela a la primera. No creo, claro, que Jiménez se enterara de la metedura de pata como dice; pero le ha quedado bien como excusa y así ha eludido dar explicaciones sobre el inexistente rigor de su trabajo y de su equipo. Se ha salido por la tangente con una sonrisa, hasta la próxima, que la habrá. Joan Fontcuberta declaraba hace unos días a El Correo que le alegraba que el episodio del cosmonauta Ivan Istochnikov en Cuatro abriera "un debate sano sobre la deontología periodística". No va a ser así porque no estamos ante algo que tenga que ver con el periodismo, sino -como ha dicho Fernando de Felipe en La Vanguardia- frente a una muestra de "auténtico periodismo de imbestigación (de investigación imbécil, claro)". Y, cuando el periodismo de imbestigación -podía decirse también paranormal- entra por la puerta, la ética y el rigor salen a por la ventana. Por cierto, yo he echado de menos en la mesa junto a Jimenez a Gerardo Peláez: ¿dónde está, Iker? Algunos esperamos ansiosos su próxima imbestigación.

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13 Jun 2006

Iker Jiménez presentó el domingo en Cuarto Milenio el caso de "un hombre que la Unión Soviética quiso apartar de la Historia de un plumazo". "Vamos a hacerle un homenaje merecido", anunció. El misterio lo había investigado Gerardo Peláez -uno de sus colaboradores en el programa de Cuatro- y se ilustró con un retrato del cosmonauta Ivan Istochnikov en traje espacial, una foto con sus colegas ante el Kremlin y otra posterior en la que se le había borrado, entre otras imágenes. (Si usted usa Internet Explorer y no ve el vídeo que hay bajo el título, pulse aquí.)

"La pregunta es por qué (se le borró), qué había hecho ese hombre, por qué molestaba", dijo Jiménez. "Estuvo embarcado en una misión que fue un fracaso estrepitoso para la URSS y, lógicamente, eso no se podía dar a conocer", respondió Peláez. Istochnikov era "muy conocido" en la URSS, según los dos periodistas, y desapareció en 1968 a bordo de la Soyuz 2. Para ocultar el fracaso, fue borrado de la Historia: se le eliminó de las fotos, su familia fue deportada a Siberia, y sus amigos y colegas, silenciados.

El caso, explicaron en Cuarto milenio, salió a la luz en 1993, cuando un periodista compró en una subasta de Sotheby's en Nueva York un lote con material desclasificado procedente de la URSS. "Y ahí descubre este hombre, que creo que se llamaba Mike Arena, una fotografía con el fantasma en carne y hueso, presente", puntualizó Jiménez, quien concluyó: "Lo cierto es que ese hombre (por el cosmonauta) no aparece en las fotografías oficiales y estaba ahí". Impresionante... y falso, porque Ivan Istochnikov es tan real como el Pato Donald.

Joan Fontcuberta, caracterizado como el imaginario cosmonauta Ivan Istochnikov. Foto: Joan Fontcuberta"¡Estoy alucinando! ¡Todo esto me parece muy cómico", declaró ayer a este periódico Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955). Este fotógrafo juega desde hace años en sus creaciones "al equívoco y la ambigüedad", y montó en 1997 para la Fundación Telefónica una instalación -Sputnik- sobre un cosmonauta con recortes de prensa, fotografías, parafernalia espacial, vídeos y la historia contada en Cuarto milenio. Todo parecía real; todo era falso. El artista llegó al extremo de prestar su cara al astronauta y bautizarlo con la traducción de su nombre al ruso: Ivan Istochnikov.

Ayer, Fontcuberta se reía. "Tiendo trampas destinadas a los crédulos. No esperaba que cayeran en una que tiene nueve años unos periodistas profesionales, que se supone que tienen que verificar y contrastar la información". Una simple búsqueda en Google revela que Istochnikov nunca existió. Iker Jiménez, con quien este periódico ha intentado hablar sin éxito, se enteró de ello ayer.

Torpeza y plagio paranormal

No es la primera vez que el fotógrafo catalán ve cómo algunos medios poco rigurosos se toman como algo real uno de sus montajes. Pasó algo parecido, a una escala menor, con algunos medios escritos en el caso de su instalación Karelia: milagros & co., presentado como un reportaje sobre un monasterio milagrero, y y ha vuelto a ocurrir algo parecido en un montaje sobre sirenas fósiles recientemente presentado en Salamanca. "Mis proyectos son como semillas. Los hay que han caído en terreno yermo, y otros que no", y recuerda cómo han llegado a llamarle sacerdotes interesados en estudiar el caso del monasterio de Karelia.

Lo que Fontcuberta no se esperaba, a estas alturas, es que un equipo de periodistas se tragara como real su exposición sobre el cosmonauta. "Creo que demuestra que hay una necesidad de creer. Creer es mucho más cómodo que dudar. La duda implica una actitud crítica activa, mientras que creer es algo pasivo".

"Los medios de comunicación han frivolizado mucho con el misterio, así que nuestra labor ha de darle una vuelta de tuerca a eso. Ése es el reto", decía Iker Jiménez hace una semana en una entrevista publicada en El País. La vuelta de tuerca debe de ser ir más allá de la frivolización, inventarse directamente el misterio. Pero hay que ser muy torpe para montar el cuento chino de turno sobre un caso tan conocido como el del inexistente astronauta ruso de Joan Fontcuberta. Ese tipo de torpeza, sin embargo, no es nuevo para el equipo de Cuarto milenio.

Juan Jesús Haro Vallejo, uno de los compañeros de Jiménez en Cuatro, firmó en la revista Enigmas como reportaje de investigación un relato de ficción copiado a los escritores Fernando Marías y Juan Bas, en el que éstos fabulaban sobre la superviviencia de Federico García Lorca al fusilamiento en el Barranco de Víznar. El periodista esotérico aseguraba hasta haber hablado con testigos, cuando éstos en realidad habían salido de la imaginación de los dos escritores. Haro Vallejo fue condenado por plagio junto a Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, en junio de 2000.

Más recientemente, en su libro 20 grandes conspiraciones de la Historia (2003), Santiago Camacho, otro miembro del equipo de Cuarto milenio, atribuyó a Maria Blyzinsky, del Observatorio de Greenwich, unas declaraciones en apoyo de la idea de que el hombre no llegó a la Luna en 1969. La astrónoma explicó en su momento a Magonia que jamás ha dicho lo que sostiene Camacho y que considera un disparate la teoría de la conspiración.

Basado en un texto publicado originalmente en el diario El Correo.

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11 Jun 2006

Acabo de releer la corta entrevista -tiene ocho preguntas- de Juan Cruz a Iker Jiménez y Carmen Porter, publicada por El País el pasado lunes, y sigo sin dar crédito a lo que veo. El interrogatorio es amable hasta el límite y el autor deja aparcado el espíritu crítico del que en otras ocasiones ha hecho gala para jalear a la pareja de misteriólogos hasta el sonrojo y permitir que digan tonterías sin réplica alguna. Los tiempos han cambiado y el diario madrileño -que antes no hacía concesiones a Juan José Benítez, Fernando Jiménez del Oso y compañía- ahora promociona charlatanes. La razón es muy simple: son de su cuadra. Tienen programa en la Cadena SER y en Cuatro -donde también aparecen otros ilustres del gremio como Bruno Cardeñosa y Josep Guijarrro-, y han publicado su último libro en Aguilar, la editorial de la casa.

Cruz no formula a Jiménez y Porter ninguna pregunta incómoda y sí una sucesión de interrogantes a cada cual más tonto: que si cómo se escribe un libro a cuatro manos, que si ayuda que sean pareja, que si cómo viven la experiencia de la feria del libro, que si han sentido alguna vez "algún escalofrío en especial"... Son preguntas más propias de un novato al que el redactor jefe manda a hacer una entrevista con cinco minutos de preparación que de un adjunto a la dirección del principal periódico español. Cruz no molesta a las estrellas de lo paranormal de Prisa pidiéndoles, por ejemplo, las pruebas de todo lo que dicen y que las presenten de una vez a la comunidad científica, porque eso demostraría que lo que Jiménez y Porter divulgan son patrañas.

"Nosotros no somos expertos en lo extraño. Somos periodistas, de sucesos", dice Jiménez. Me vienen a la mente los periodistas de sucesos que conozco, los que trabajan día a día con seriedad, y no veo en esta pareja nada que se les parezca remotamente. Porque no hay un reportero de sucesos que vaya por ahí persiguiendo fantasmas o extraterrestres, intentando grabar voces del Más Allá, atribuyendo ataques al ganado a bichos inexistentes como el chupacabras y metiéndose en cementerios para detectar almas en pena, que es lo que ha hecho el tándem Jiménez-Porter desde que empezó en la profesión. En su papel de convidado de piedra, Cruz no recuerda al matrimonio nada de eso. El segundo momento cumbre llega al final, cuando les pregunta: "¿Son ustedes escépticos?". "No, humildes -responden ellos-. El misterio existe, y como nos decía Iñaki Gabilondo, debemos ser humildes ante el misterio". Y se van de rositas, sin que el otras veces puntilloso periodista les replique que humilde no es antónimo de escéptico, que un buen periodista tiene ante todo que ser escéptico, que preguntarse cosas, que dudar; que una tontería, aunque la diga un profesional como Gabilondo, no deja de ser una tontería; y que lo lógico es intentar explicar los misterios, no humillarse ante ellos. Investigar es lo que hacen los científicos con los enigmas que nos rodean y lo que nunca harán ni Jiménez ni Porter, porque no lo necesitan: su negocio se basa en la ignorancia.

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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