Hay 13 artículos con el tag csicop en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con csicop

06 Dic 2006

El Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) ha pasado a la historia a los treinta años de vida, informa Juan de Gennaro en Argentina Skeptics. Ahora, es el Comité para la Investigación Escéptica (CSI), según acordó su consejo ejecutivo el 23 de septiembre en Illinois. Y los objetivos se han ampliado oficialmente -formalmente, lo habían hecho hace tiempo- a "promover la ciencia y la investigación cientítifica, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón en el examen de los asuntos importantes" y dedicarse a "la investigación de las afirmaciones controvertidas o extraordinarias", en vez de limitarse sólo a las paranormales. "Nos vemos a nosotros mismos como defensores de la Ilustración", escribe Paul Kurtz, presidente de la organización, en el artículo en el que explica el cambio de denominación y que la crítica de lo paranormal sigue siendo una faceta más de las labores de la entidad.

El viejo nombre tenía un problema, recuerda Kendrick Frazier, director de The Skeptical Inquirer, en el editorial del último número de la revista: "Siempre había que explicar que no éramos promotores de lo paranormal, sino investigadores científicos, evaluadores críticos". El nuevo, además de acabar con esa confusión que muchos hemos sufrido, tiene otra ventaja. "En esta moderna era mediática, la brevedad es importante. Los periódicos y la mayoría de las revistas están obligados por estilo y uso a publicar el nombre completo de cualquier organización sobre la que escriben, y prefieren, obviamente, los nombres cortos", explica Frazier. Es la razón que en su día di para que se eligiera un nombre corto para la entidad española que hoy se llama Círculo Escéptico (CE), que trabaja en estrecha colaboración con el CSI.

Supongo que, por romanticismo, seguiré llamando al CSICOP así durante algún tiempo; aunque más me vale acostumbrarme pronto porque en 2004 fui nombrado asesor de la entidad -somos menos de sesenta en todo el mundo- y viste mucho más ser asesor ténico y científico del CSI, aunque no sea del equipo de Virgil Grissom. ¡Ah!, claro Kurtz y compañía han pensado en la asociación con la famosa serie de televisión de los forenses y, como es lógico, lo consideran más una ventaja que un inconveniente. Por cierto, vean la selecta lista de miembros del CSI: dice mucho de su categoría como organización.

19 comentarios | Enlace permanente | Compartir

02 Feb 2006

Kendrick Frazier. Foto: CSICOP.El periodista científico estadounidense Kendrick Frazier ha sido elegido miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), sociedad editora de la revista Science y uno de los más selectos clubes científicos del mundo. Me he enterado leyendo el último número de The Skeptical Inquirer, la revista del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), y me he llevado una gran alegría.

Conocí a Frazier -Ken, para los amigos- hace ocho años en Heidelberg (Alemania) durante la celebración del Segundo Congreso Escéptico Mundial, al que acudí como invitado de Paul Kurtz, profesor de Filosofía de la Universidad del Estado de Nueva York y presidente del CSICOP. La primera noche, cené con el periodista y su encantadora esposa Ruth en el restaurante del hotel en el que nos alojábamos. Era mi debut en un encuentro internacional de esas características y el matrimonio Frazier me trató desde que nos presentaron con una gran cordialidad, como si nos conociéramos de toda la vida, algo que después he comprobado que es común a muchos escépticos. Durante aquella velada, hablamos de periodismo, de pensamiento crítico y de su trabajo en Albuquerque (Nuevo México), donde viven y desde donde Frazier dirige la más prestigiosa revista escéptica del mundo. Al cierre de aquel congreso, compartí con el físico ruso Sergei Kapitza, el escritor británico Michael Hutchinson, Kurtz y Frazier una mesa redonda en la que reflexionamos sobre la pseudociencia en nuestros respectivos países.

Miembro del CSICOP, Kendrick Frazier es desde hace veinte años integrante de la directiva de los Laboratorios Nacionales Sandía y, desde hace ocho, responsable de Sandia Lab News, labores que ha compaginado con la dirección de The Skeptical Inquirer, una publicación bimestral imprescindible para los interesados en el análisis crítico de lo paranormal al frente de la que está desde 1977. Antes, había trabajado en la revista Science News. Sus artículos se han publicado en las principales revistas de divulgación y ha escrito ocho libros -Our turbulent Sun, The violent face of Nature y People of Chaco, entre otros-, además de haber coordinado la edición de cinco volúmenes de selecciones de artículos de The Skeptical Inquirer.

Su elección como miembro de la AAAS muestra la importancia que los líderes de la comunidad científica estadounidense dan al papel de un periodista comprometido en la lucha contra lo irracional, de un profesional que ha dedicado casi treinta años a hacer frente al avance de la superstición en nuestra sociedad. "Si, cuando vas a comprar un coche usado, das un puntapié a los neumáticos y pides a un mecánico que le eche un vistazo, ¿por qué no echas una mirada escéptica a la opinión de alguien antes de comprarla?", suele decir el galardonado, que ingresará oficialmente en la AAAS el 18 de febrero, durante el encuentro anual de la organización en San Luis.

Congratulations, Ken!

43 comentarios | Enlace permanente | Compartir

17 Ene 2005

La actualidad, a veces, juega muy buenas pasadas. El último número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), incluye una reflexión sobre la eutanasia, a cargo del filósofo Paul Kurtz, que ha llegado a los lectores españoles cuando el derecho a una muerte digna vuelve a estar en boca de todos. Una mujer confesó hace unos días que en 1998 ayudó a morir al tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, cuya peripecia vital ha llevado al cine Alejandro Amenábar en una película, Mar adentro, que ha entrado en la carrera de los Oscar. Es posible que el éxito del filme protagonizado por Javier Bardem estuviera en la mente de Alejandro J. Borgo cuando planificó el quinto número de Pensar (oficialmente, el primer número del segundo volumen); pero lo primero no. Fuera cual fuera la idea original, el periodista ha conseguido que la revista vuelva a parecer pegada a la actualidad.

"El cuerpo de una persona, sus posesiones, creencias, valores, acciones y conducta son zonas donde la sociedad no debería entrometerse sin una buena razón", dice en su artículo Kurtz, presidente del CSICOP, para quien "la eutanasia debe ser una opción elegida libremente" y "la verdadera pregunta no es si deberíamos dejar morir a una persona, sino si deberíamos permitir que se la mantenga viva". Se refiere el autor, en la última sentencia, a quienes la ciencia actual mantiene vivos contra su voluntad. La reflexión de Kurtz puede que a algunos les parezca fuera de lugar en Pensar, pero encaja perfectamente tanto con los objetivos de la revista como con el humanismo militante del filósofo estadounidense, quien es un firme defensor de la experimentación con células embrionarias, por ejemplo.

El principal artículo de la portada, obra de la periodista Mariana Comolli, expone los mitos que rodean a la sangre y lo que en realidad puede saberse de su análisis. "La ciencia demuestra que la sangre es la llave para conocer, detectar y combatir una importante cantidad de enfermedades que sufre el hombre, pero las terapias naturales no se quedan atrás y tienen sus propias teorías al respecto", advierte la autora. Teorías disparatadas basadas en la superstición y en la ignorancia, como se deduce de unos ejemplos que llevarían a la risa si no fuera porque lo que está en juego es la salud.

Carcajadas es lo que da el lector con la historia del esqueleto alienígena de Walter H. Andrus Jr.,fundador del MUFON, una de las organizaciones ufológicas más famosas de Estados Unidos. Luis R. González Manso, de la Fundación Anomalía, narra "una de las historias más esperpénticas de la ufología norteamericana, ya de por sí bastante desquiciada". Al otro lado del Atlántico, cuando uno ve la foto de Andrus en pantalón corto, con el esqueleto de un pequeño ser que considera extraterrestre y lee que por el medio andaba un paleontólogo bromista que publicó un libro de fósiles de criaturas míticas -hadas, duendes...-, se siente ante el remedo yanqui del ufólogo del anillo IOI o de cualquiera de esos misteriólogos que no se quitan el chaleco de Coronel Tapioca ni en la playa ni para pasar la fregona a una casa en Bélmez.

Además de las secciones habituales, Borgo da un repaso a lo que fue el Quinto Congreso Escéptico Mundial, celebrado en Abano Terme (Italia) en octubre. Una fructífera reunión en todos los aspectos, que nos sirvió a algunos para estrechar lazos con colegas de otros países y abrir interesantes líneas de colaboración. El director de 'Pensar' y yo tuvimos, además, la oportunidad de intervenir y de compartir mesa y mantel con buena parte de la plana mayor del escepticismo internacional, aunque la mejor noticia fue la confirmación de la futura apertura en Argentina de una delegación del Center for Inquiry (CfI), organización que también cuenta en España desde hace tres meses con una dirección postal en Bilbao.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir

30 Dic 2004

Suscribirse en España a Pensar, la revista iberoamericana para la ciencia y la razón editada por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), es ahora muy sencillo. La única publicación escéptica concebida para la comunidad hispanoamericana tiene periodicidad trimestral y cuesta sólo $12 por un año (cuatro números) y $20 por dos. Después de convertir los dólares en euros, se tiene que sumar 1 euro a la cantidad a ingresar, para cubrir gastos de gestión. Hay que hacer el ingreso en la cuenta bancaria 0065-0019-61-0001081779, a nombre de Luis Alfonso Gámez, y mandar una copia del resguardo de la operación a:

Center for Inquiry Spain
Apartado 3078
48080 Bilbao

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir

27 Nov 2004

Un grupo de intelectuales estadounidenses creó en 1976 el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Liderado por el filósofo Paul Kurtz, lo integraban, entre otros, Isaac Asimov, Carl Sagan y Martin Gardner. Les preocupaba el avance de la superstición y reivindicaban una máxima de David Hume: "Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias". El CSICOP tiene hoy entre sus miembros varios premios Nobel, filósofos como Mario Bunge, y divulgadores como John Allen Paulos y Steven Pinker. Y en The Skeptical Inquirer, su revista, se han desenmascarado mitos como los de Uri Geller, el triángulo de las Bermudas, la Atlántida y los ovnis.

La entidad lanzó hace un año Pensar, una revista en español dedicada a "informar, investigar y fomentar el juicio crítico en todas aquellas áreas que resultan misteriosas y atractivas, con el objeto de conocer cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía". Está dirigida por el periodista argentino Alejandro J. Borgo y, en sus cuatro primeros números, ha diseccionado enigmas como los de la sábana santa y las líneas de Nazca, y mitos como el de que usamos el 10% del cerebro. La mayoría de los artículos son originales; a veces, se traduce alguno de la revista hermana de lengua inglesa. En el mundo de lo paranormal, Pensar, subtitulada revista iberoamericana para la ciencia y la razón, explica lo aparentemente inexplicable.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir

09 Nov 2004

"Muere creador de serie científica Cosmos". El 20 de diciembre de 1996, esas seis palabras aparecieron en la pantalla de mi ordenador como encabezamiento de un breve despacho de agencia, un texto de once líneas en el que se destacaba la faceta divulgadora de Carl Sagan. Mi primera reacción fue de resistencia a creer la noticia. Pero, como siempre, la realidad se acabó imponiendo: sucesivas notas de agencia confirmaron, a lo largo de aquella tarde, el fallecimiento del autor de Cosmos. Como muchos, aunque no tuve el placer de conocer personalmente a Sagan, le echo en falta desde entonces.Han pasado ocho años desde que el cáncer acabó con la vida del científico que más ha hecho por acercar la ciencia al hombre de la calle, y su legado sigue tan vigente como cuando TVE emitió Cosmos por primera vez. Entonces adolescente, seguí la serie de principio a fin, la volví a ver cada vez que la repusieron y acabé comprándomela en vídeo. En los últimos veinte años, se han rodado numerosas series de divulgación científica, pero, si la memoria colectiva tiene una grabada a fuego, es la del sonriente astrofísico que montaba en bicicleta, caminaba por el interior de la biblioteca de Alejandría, recorría el Universo en una cuasi-todopoderosa nave espacial, y hablaba de lo divino y lo humano.

Cosmos fue un éxito de público en todos los países en los que se emitió, gracias a la capacidad de Sagan de transmitir su pasión por la ciencia, por el conocimiento, de una forma comprensible y atractiva. Lo hacía todo tan fácil que conseguía que hasta los que éramos de letras puras y duras nos sintiéramos partícipes de la aventura de la ciencia, y quisiéramos saber más. Todavía me acuerdo de cómo una profesora de Geografía de la Universidad de Deusto destacaba en las aulas el carácter pedagógico de Cosmos y nos la recomendaba ver. Si ella hubiera practicado con el ejemplo que nos ofrecía, sus clases no hubieran resultado tediosas e incomprensibles.

Pero Sagan fue mucho más que Cosmos, que, si algo provocó, fue que los libros del astrofísico se tradujesen al español con inusitada rapidez y que -supongo que gracias en parte al tirón de su imagen televisiva- se vendiesen como rosquillas, hasta el punto de que el basado en la serie llegó a aparecer en fascículos. Muchos de los que seguimos atónitos los trece episodios de la serie, acabamos leyendo otras obras del autor, desde la primera hasta su testamento vital, Miles de millones, en el que asoma el Sagan más comprometido. Porque Sagan divulgaba ciencia, pero también tomaba partido en cuestiones sociales que iban desde la superpoblación hasta la lucha contra fundamentalismos de todo tipo.

Contagió a mucha gente su entusiasmo por la búsqueda de inteligencia extraterrestre y por la exploración espacial, o su temor a que los demonios nucleares se liberaran, pero también hizo algo a lo que que no se ha dado la suficiente importancia: fue un firme opositor de quienes, en El cerebro de Broca, bautizó como fabricantes de paradojas. Sagan ya había mantenido duros enfrentamientos con los paladines de la anticiencia cuando, hace veintiocho años, se sumó a las filas de lo que era un tímido movimiento: el escepticismo organizado ante el progresivo avance de la pseudociencia. Junto a Isaac Asimov y Martin Gardner, entre otros, fue uno de los fundadores del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), organización a la que apoyó siempre que se le necesitaba, según me confesó Paul Kurtz, el presidente del CSICOP, hace unos años.

Si se hicieron en vida dos críticas a Sagan, éstas fueron que simplificaba la ciencia en demasía y que todo lo que flotaba alrededor de él era negocio. Respecto a lo primero, ahora que tras su muerte todo el mundo alaba su trabajo en Cosmos, no está de más recordar que, en su época, algunos censuraron su manera de divulgar, que consideraban simplista en exceso. Sagan, por fortuna, nunca hizo caso a sus críticos y siguió acercando la ciencia a la población en general, consciente de que sólo una ciudadanía informada podía apoyar la investigación científica y orgulloso de su papel de intermediario.

Si simplificar algo para que la gente lo entienda no es malo, tampoco lo es ganar dinero con la divulgación. Sagan lo ganó y controlaba la publicación de sus artículos en otros países hasta el extremo de exigir ver antes las maquetas. Pero hacía excepciones. Así, por ejemplo, su militancia escéptica se anteponía al negocio no sólo cuando se trataba de apoyar el trabajo del CSICOP, sino también cuando se le pedía ayuda desde fuera de Estados Unidos. A mediados de los años 80, tuve oportunidad de comprobarlo. Pedí, sin mucha fe, el permiso para publicar, en la revista de los escépticos españoles, el artículo de Sagan que aparece en este número de Astronomía Digital. La respuesta del divulgador no se hizo esperar: nos autorizó, a cambio de recibir una copia de la revista para su archivo. Ése fue el Sagan que, además del de la televisión y los libros, conocí indirectamente, un hombre comprometido con sus principios que podía pedir el dinero que quisiera por sus trabajos, pero que, llegado el momento, no dudaba en respaldar iniciativas de las que no iba a sacar nada.

Carl Sagan hubiera cumplido hoy 70 años.

Publicado originalmente en Astronomía Digital.

5 comentarios | Enlace permanente | Compartir

01 Oct 2004

"Tenemos que aplicar la investigación escéptica a las afirmaciones de la religión, que yo llamo paranaturales", dice Paul Kurtz en el número 4 de la revista Pensar. El presidente del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) cree que el dilema en la actualidad no es si se someten o no los hechos religiosos presentes y pasados al mismo filtro que los paranormales, sino responder a otras preguntas: "Si la investigación escéptica sacude los cimientos de las creencias religiosas tradicionales, ¿no puede socavar el tejido entero de nuestras creencias y valores? Cuando esto sucede, ¿pueden la ciencia, la razón aplicada a la ética y los valores ayudarnos a encontrar alternativas racionales?". El filósofo estadounidense mantiene que, si los escépticos no se han mojado hasta ahora en las aguas de lo paranatural, se debe al arraigo social de las creencias religiosas. "A diferencia de los alegatos paranormales, los credos de las grandes religiones están institucionalizados, y su obligatoriedad está sustentada por la tradición y por el poder de la iglesia y/o el Estado. Por ello, era altamente peligroso meterse a analizar aseveraciones históricas reverenciadas y cuestionar a las vacas sagradas. Al hacerlo, uno estaba sacudiendo los cimientos mismos de la estructura social, como los filósofos y científicos, desde Sócrates y Spinoza hasta Bruno y Galileo, que encontraron fuerte resistencia por parte de las autoridades políticas y religiosas. Es completamente diferente criticar a los astrólogos, los videntes y los ufólogos, porque ellos no tienen poder institucional y sus afirmaciones quedan frecuentemente relegadas a un segundo plano".

El diagnóstico de Kurtz conlleva pasar página y ampliar los objetivos de un movimiento, el del análisis crítico de lo sobrenatural, que nació hace veintiocho años con la fundación del CSICOP. Para ello, se necesita un activismo más valiente y comprometido, dado que el poder de los credos religiosos en muchos países obliga a algunos escépticos a tener una postura pública indefinida hacia lo que privadamente consideran supersticiones, a veces porque en ello puedes irle la vida. La ventaja es que se romperá, por fin, una especie de alianza contra natura entre creyentes religiosos y escépticos, sustentada en que los últimos rara vez se han entrometido en el campo de los primeros a pesar de resultar indistinguible de otras supersticiones contemporáneas. Nada diferencia los milagros atribuidos a los profetas de lo oculto de los que bíblicamente se adjudican, por ejemplo, a Jesús de Nazaret, personaje cuya existencia real ni siquiera es unánimemente aceptada por los historiadores; tan ficticias son muchas de las historias del Antiguo Testamento como las inventadas por los impulsores de la idea de que en la Antigüedad nos visitaron extraterrestres. La prioridad del movimiento escéptico es examinar las afirmaciones pseudocientíficas y paranormales, por lo cual resulta incongruente dejar de lado algunas de ellas únicamente porque se hayan desarrollado en el caldo de cultivo religioso. Si no se ha hecho hasta ahora, puede haber sido por miedo, por inmadurez o por necesidad de contar con unas raíces fuertes antes de embarcarse en una tarea que incomodará a grupos de presión social, económica y política. Habrá que ver cómo responde la comunidad escéptica internacional a la propuesta del filósofo estadounidense y si se abre una grieta entre países de primera y de segunda fila, como ya ocurre en el campo de la lucha contra la irracionalidad paranormal.

Este número Pensar incluye, además, un interesante artículo de Alejandro Agostinelli, editor de Dios!, sobre el misterio de los llamados niños índigo, acerca del cual reflexiona también Alejandro J. Borgo en el editorial; L. Enrique Márquez habla sobre los "Límites del mentalismo", que tantas veces han traspasado tramposamente ilusionistas como Uri Geller; Massimo Polidoro recuerda cómo en Italia se ha intentado prohibir la enseñanza de la teoría de la evolución, y una creciente lista de colaboradores habla del secuestro extraterrestre del cabo Valdés, la últimas novedades sobre la sábana santa, los ovnis filmados en México en marzo y otros asuntos. Todo ello en la única revista escéptica concebida para la comunidad hispanoamericana, que tiene periodicidad trimestral y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a Pensar a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo, también, mediante un ingreso en euros en una cuenta bancaria habilitada por el autor de estas líneas, a quien pueden dirigirse por correo electrónico para que les dé más información y sin ningún compromiso. En caso de que tengan algún problema o pregunta, no duden en ponerse en contacto con el representante de Pensar que les sea geográficamente más cercano o con la dirección de la revista.

12 comentarios | Enlace permanente | Compartir

19 Ago 2004


Abano Terme, en la provincia italiana de Padua, será del 8 al 10 de octubre la capital escéptica mundial. Decenas de estudiosos del misterio de Europa, América y Asia se reunirán en el palacio de congresos Pietro d'Abano para hablar de parapsicología, medicina alternativa, fraudes y mitos, la psicología de la magia, educación y escepticismo, la Atlántida, leyendas urbanas y otros temas, en un acto organizado por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) y el Comité Italiano para la Investigación de las Afirmaciones de lo Paranormal (CICAP). Resolviendo misterios es el lema del Quinto Congreso Escéptico Mundial, en el que participarán el ilusionista James Randi; el experto en lo paranormal Joe Nickell; el antropólogo Kenneth Feder; los psicólogos James Alcock, Barry Beyerstein, Ray Hyman y Richard Wiseman; el folclorista Jan Harold Brunvand, y el filósofo Paul Kurtz, entre otros. Además de conferencias y mesas redondas, habrá una feria escéptica, una velada dedicada a la figura de Galileo Galilei, un espectáculo de ilusionismo a cargo de El Asombroso Randi y un almuerzo amenizado por cantantes de ópera que interpretarán arias escépticas de obras famosas. La comunidad hispana estará representada únicamente por el periodista argentino Alejandro J. Borgo, director de la revista Pensar, que intervendrá como ponente en un coloquio sobre "qué deberíamos hacer con el escepticismo". Si se animan, nos vemos ese fin de semana en el Veneto. Yo intentaré ir para encontrarme con viejos amigos a los cuales no veo desde el segundo congreso mundial, celebrado en Heidelberg (Alemania) en 1998, y con algunos colegas que tengo ganas de conocer en persona.

5 comentarios | Enlace permanente | Compartir

14 Jun 2004

Que una publicación trimestral parezca pegada a la actualidad resulta difícil y, cuando sucede, no se debe a la suerte, sino a la inteligencia y profesionalidad de sus responsables a la hora de elegir los temas de los artículos. Eso ocurre con el tercer número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). A pesar de haberse planificado hace meses, contiene artículos que podrían salir ahora mismo en cualquier semanario, como el dedicado a El código Da Vinci y el que analiza las predicciones de los gurús de la economía.Hace tiempo que buscaba una crítica histórica del best seller de Dan Brown, que no he leído porque gente de la que me fío me recomendó que no me expusiera a ese riesgo. El prolífico José Luis Calvo hace en Pensar realidad mis deseos con un texto de tres páginas en el que demuestra que El código Da Vinci es una sucesión de disparates desde el punto de vista histórico. Con los vaivenes económicos que sufrimos desde el atentado contra las Torres Gemelas, resulta también más que oportuno un análisis de las predicciones de los gurús financieros como el que hace Pablo Mira, de la Universidad de Buenos Aires. Alejandro Borgo, director de la revista, destaca en el editorial como "un seguimiento detallado de estos pronósticos a menudo arroja un resultado no muy diferente a los de aquéllos que realizan astrólogos y videntes" y recuerda que la pseudociencia "alcanza a sectores de poder que, utilizando una presuntuosa y oscura jerga, toman determinaciones decisivas para millones de personas".

Calvo y Mira sacan al pensamiento crítico del rincón del misterio para aplicarlo a un libro de ventas millonarias y a una realidad que nos afecta a todos, pero no faltan en este número de Pensar textos de corte más clásico dentro del escepticismo científico, como el del historiador y periodista Julio Arrieta sobre los platillos volantes en el arte rupestre, el del veterano Joe Nickell acerca de las líneas de Nazca y el de Widson Porto Reis dedicado a la publicidad subliminal. Mención especial merece la reflexión sobre periodismo y escepticismo de Alejandro C. Agostinelli, editor de Dios!, porque tratarse de una visión de la profesión de comunicador desde dentro, autocrítica y sincera. Comparto muchas de las opiniones del periodista argentino, pero lo que me parece más interesante es que alguien se pare a pensar sobre cuál puede ser la mejor vía para "sembrar la semilla de la duda" desde los medios de comunicación. Es un debate pendiente que puede ayudar a que el escepticismo tenga en el futuro una aceptable proyección social en países como España.

Pensar, revista en la que están implicados miembros de prácticamente todos los colectivos escépticos latinoamericanos, tiene periodicidad trimestral y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a ella a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo teniendo, además, la posibilidad del giro postal. En caso de que tengan algún problema o pregunta, no duden en ponerse en contacto con el representante de Pensar que les sea geográficamente más cercano.

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir

09 Ene 2004

Portada del primer número de 'Pensar', la revista en español del CSICOP.

No podía empezar mejor 2004: la revista Pensar ya es una realidad. El primer número de la publicación en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) ha salido de la imprenta y está en camino de las casas de sus suscriptores. El rostro pintado en el llamado sudario de Turín protagoniza una portada con aires de The Skeptical Inquirer, en la que destacan, entre otros, un ensayo sobre el mito del uso del 10% del cerebro, obra de Benjamin Radford, y otro acerca del conflicto entre creacionismo y evolucionismo en Argentina, de Juan de Gennaro. "Cuando pasan los años y un mensaje no se comprende, un concepto no se capta y una manera de pensar no llega a transmitirse... ¿de quién es la responsabilidad? ¿De quien no lo recibe o de quien lo emite?", se pregunta el periodista argentino Alejandro Borgo en el editorial. El director de Pensar pone sobre la mesa el más grave problema que tiene ante sí el escepticismo organizado: llegar al público. No basta con investigar, con estudiar los hechos enigmáticos y darles una explicación, con descubrir dónde mienten los fabricantes de misterios. Ésa es sólo la primera parte de una tarea que, como indica Borgo, es doble: hay que comunicar lo investigado, estudiado y descubierto. Ojalá las palabras del escritor argentino alienten un debate en el seno del movimiento escéptico español, sumido desde hace tiempo en un inexplicable letargo y que nunca ha conseguido acercarse al gran público. Dice el director de Pensar, en una entrevista publicada hace casi dos meses en Dios!, que le gustaría que la revista llegara "a la comunidad científica, a los docentes y a los periodistas". "Hay que comenzar allí donde se gesta la educación", explicaba a su colega Alejandro Agostinelli. Coincido en esa prioridad -la apunté en "Científicos, educadores y periodistas ante la tentación demoniaca"- y lamento que la realidad demuestre que ninguno de esos tres colectivos ve en España como un peligro el auge del pensamiento mágico. Esa apatía -ese encierro en la torre de marfil de investigadores, profesores y comunicadores- es en gran parte culpa nuestra, de los escépticos, quienes no hemos sabido ni convencer a los periodistas científicos de la importancia de mantener una actitud beligerante hacia la pseudociencia. Me alegra que Borgo sea periodista -también lo es Kendrick Frazier, director de The Skeptical Inquirer- porque lo que necesita el movimiento escéptico hispano es gente que sepa comunicar, y un profesional con ideas claras al frente de una revista garantiza que los textos sean interesantes y claros, que no maten de aburrimiento al lector. Suscribirse a Pensar cuesta sólo 12 dólares por un año y 20 por dos a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo pudiendo, además, recurrir al giro postal.

0 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Luis Alfonso Gámez en Twitter

Luis Alfonso Gámez en Facebook

Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco

Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):