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21 Ago 2009

La Humanidad estaba hace 35 años en peligro. Lo descubrió Juan José Benítez, entonces reportero de La Gaceta del Norte, gracias a los miembros del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI), quienes mantenían contacto con seres de otros mundos. En concreto, con humanoides de tres metros de Apu, un planeta de la constelación del Centauro, y otros más bajos -aunque más altos que nosotros- procedentes de Ganímedes, una luna de Júpiter. Los extraterrestres formaban parte de la Confederación de Planetas de la Galaxia, donde estaban bastante preocupados por nuestro futuro.

"La Tierra está amenazada por una tremenda destrucción. Una catástrofe que provocará el propio hombre. Los seres del espacio lo saben y quieren evitar que la raza humana desaparezca del Universo", explicaron los integrantes del IPRI al periodista. Los visitantes habían puesto en marcha una operación de rescate, la Misión Rama, para sacar de nuestro planeta al máximo de gente posible y repoblarlo cuando volviera a ser habitable. "Miles de familias enteras salen cada año de nuestro mundo hacia astros de la galaxia o de nuestro propio Sistema Solar", decían los contactados peruanos.

Revelaron a Benítez que en Marte vivían dos especies de seres inteligentes, en Venus la temperatura superficial era "adecuada para el desenvolvimiento de la vida" y había colonias alienígenas en lunas como Calisto, Io, Europa y Ganímedes. Todo esto se lo habían contado los extraterrestres no por radio ni ningún otro sofisticado medio, sino a través de la escritura automática: uno del IPRI cogía papel y lápiz, se relajaba y un guía alienígena lo poseía para escribir el mensaje. Ése fue el método que usaron para anunciar la aparición de sus naves a la que asistió el periodista, quien guardó la hoja con el anuncio telepático de la cita "como un verdadero tesoro".

Y se hizo el ovni

Benítez vio varios platillos volantes en el desierto peruano en la noche del 7 de septiembre de 1974. No sacó fotos porque los contactados se lo prohibieron. Publicó la historia del IPRI en forma de serial en La Gaceta del Norte y después en Ovnis: SOS a la Humanidad (1975), su estreno como ufólogo. Acto seguido, surgieron por toda España grupos que esperaban ser elegidos para sobrevivir en otros mundos a la guerra atómica que, según Sixto Paz, uno de los fundadores del IPRI, iba a destruir nuestra civilización en coincidencia con la siguiente visita del Halley.

El famoso cometa pasó cerca de la Tierra en 1986 y no ocurrió nada. Años después, Sixto Paz se sometió, previo cheque, a la máquina de la verdad de Julián Lago en Telecinco. El polígrafo, un ingenio en realidad inútil a la hora de cazar troleros, confirmó lo evidente para cualquiera con dos dedos de frente: que mentía cuando aseguraba haber visitado otros mundos. Lo mismo que sus guías salvadores, porque Calisto, Io, Europa y Ganímedes tienen condiciones infernales para la vida; Venus es un horno en el que se funde el plomo; y en Marte no habrá ni un bicho inteligente hasta que lleguemos nosotros.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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24 Jun 2009

Jeff Peckman, vecino de Denver, anunció hace un año su intención de que la capital de Colorado (EE UU) contase con una Comisión de Asuntos Extraterrestres que resolviera situaciones en las que estuvieran implicados seres de otros mundos. "Es importante porque, si conduces por la autopista y ves un choque de una pequeña nave espacial y un coche o un autobús lleno de niños, no sabrías qué hacer. ¿Esperas a que lleguen los expertos en sustancias peligrosas por los potenciales contaminantes procedentes de otro sistema solar? ¿Qué harías? La gente no lo sabe", declaró entonces a Rocky Mountain News.

La pregunta tiene su intríngulis en un Oeste americano que es un conocido punto negro galáctico, con platillos volantes estrellándose cada dos por tres en localidades como Roswell y Aztec, famosas por nada hasta su primer topetazo cósmico. Aquí, donde lo más que choca contra uno es otro vehículo de ruedas sin seguro, suena un tanto excesiva la pretensión de Peckman, quien va a intentar, por tercera vez, someterla a votación popular en noviembre, para lo cual necesita recoger 4.000 firmas antes del 7 de agosto. Asegura que hace un año fracaso en la captación de apoyos porque se volcó en atender a los medios de comunicación y que hace seis meses renunció porque iba a ser el único asunto a votar y, debido a eso, la consulta iba a costar a la ciudad medio millón de dólares.

Peckman dice que ahora todo va ser diferente y que se va a centrar en que sus convecinos puedan decidir dentro de cinco meses sobre la conveniencia de la Comisión de Asuntos Extraterrestres. Por de pronto, tiene ya el respaldo de Steven Greer, el ex médico que lidera el Proyecto Revelación y que se traga a pies juntillas los cuentos de encubrimiento gubernamental, alienígenas cabezones destripados en salas de autopsias de serie B y platillos estrellados. Greer es uno de los impulsores de la llamada exopolítica, "el estudio político de los actores e instituciones relacionados con la vida extraterrestre", cuyos cultivadores se reunirán a finales de julio en Sitges (Barcelona) durante dos días y pueden sacar tajada, indirectamente, de la idea de Peckman.

Y es que la comisión municipal de siete miembros sin sueldo por si usted choca con una nave marciana a las afueras de Denver contaría, según el texto de la petición, con un especialista en ciencias sociales; otro en ciencias naturales; un médico con bagaje ufológica; un experto en psicología u otra ciencia social que haya atendido a, al menos, cien personas que hayan tenido encuentros con seres de otros mundos; un ufólogo con seis años de trayectoria y que haya publicado un libro o tres artículos en revistas científicas; y, ¡tachán!, "un experto con certificado o diploma en Exopolítica o que trabaje en una asociación ufológica o expopolítica". De prosperar, la comisión será un coladero para todo tipo de charlatanes que exhibirán sus credenciales municipales como aval de sus disparates y ofrecerá al Instituto de Exopolítica de Hawai la oportunidad de comercializar su certificado de Diplomacia Galáctica (1.500 dólares) y su diploma de Exopolítica (2.625 dólares) como si fueran algo más que el curso CCC de quiromancia: una manera de hacer negocio a costa de esa máxima que establece que "cada minuto nace un tonto".

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05 Jun 2009

El Movimiento Raëliano, la secta fundada por el ex periodista deportivo Claude Vorilhon, quien se considera emisario de los extraterrestres, quiere levantar en Las Vegas una Ovnilandia, con un museo y un salón de conferencias con capacidad para mil personas, donde la gente pueda acudir a su Academia de la Felicidad y ver una réplica de un platillo volante a tamaño real. "En el museo se expondrán todas las pruebas que hemos reunido durante los últimos 35 años que demuestran que fuimos creados por una avanzada civilizaciñon humana de otro planeta", ha declarado Ricky Roehr, líder del Movimiento Raëliano Norteamericano, a Las Vegas Now.

Raël asegura que mantiene contacto con extraterrestres desde 1973 y que nuestra especie fue creada en laboratorios alienígenas ¡hace sólo 25.000 años! El grupo llegó en su día a recaudar 7 millones de dólares para la construcción de una embajada extraterrestre en Jerusalén, iniciativa que chocó con la oposición del Gobierno israelí a pesar de que los raëlianos habían lavado antes la cara a su símbolo original, una estrella de David con una esvástica en su interior. Más recientemente, a principios de la década actual, se metieron en el negocio de la biotecnología, vendiendo a padres que habían perdido a sus hijos la falsa posibilidad de recuperarlos mediante la clonación a cambio de millones de dólares. El 27 de febrero de 2002, anunciaron el nacimiento del primer bebé clonado, tan demostrado como las experiencias de su líder con seres de otros mundos

Ahora, en lo que parece un giro mucho más acorde con su idiosincrasia, Vorilhon y los suyos quieren construir un complejo en la ciudad del neón y el juego, que competirá así con Roswell por el mercado del turismo ufológico.

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04 Jun 2009

Javier San Martín y yo hablamos el 3 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre exopolítica y de Star trek, en la trigésima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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27 May 2009

El equivalente en el mundo real a la Academia de la Flota Estelar de Star Trek funciona ya en Hawai, según Michael Salla, fundador del Instituto de Exopolítica, entidad cuyo objetivo es concienciar al público de la presencia extraterrestre entre nosotros, preparar a la Humanidad para el contacto abierto con los visitantes de otros mundos y poner las bases de una relación pacífica con nuestros vecinos cósmicos. "La exopolítica se define como el estudio político de los actores e instituciones relacionados con la vida extraterrestre", explica el experto, quien añade que este mes saldrán los primeros graduados de su academia de película, donde ya ha comenzado a impartirse un curso de Diplomacia Galáctica, a cargo de él mismo y del jurista sudafricano Manuel Lamiroy.

Salla era investigador en el Centro para la Paz Global de la Universidad Americana hasta que comenzó a dedicarse a la exopolítica, lo que provocó su salida del organismo. Será uno de los participantes en la Cumbre Europea de Exopolítica 2009, que se celebrará en Sitges el 25 y 26 de julio y donde se presentarán, según sus promotores, las pruebas de la presencia extraterrestre entre nosotros. Además del fundador del Instituto Exopolítica, intervendrán personajes como Steven Greer, quien decía en una reciente entrevista en El Periódico que "hay civilizaciones extraterrestres que están queriendo tomar contacto con nosotros de forma pacífica, pero aún no ha habido nadie que haya contestado. Los extraterrestres nos llaman, pero nadie contesta. Es como si el teléfono hubiera estado sonando durante 60 años y no hubiera habido nadie capaz de descolgarlo".

¿El fin de la infancia?

El diario catalán presentaba erróneamente a Greer como "uno de los máximos especialistas en ovnis". Es, en realidad, el líder del conspiranoico Proyecto Revelación. En mayo de 2001, anunció en Washington que estábamos entonces ante "el fin de la infancia de la especie humana. Ha llegado la hora de que nos convirtamos en adultos maduros entre las civilizaciones cósmicas que están ahí fuera". Ocho años después, tiene más seguidores que se creen sus cuentos de encubrimiento gubernamental, historias llenas de alienígenas cabezones destripados en salas de autopsias y platillos estrellados.

Otro de los participantes en el encuentro español será Stephen Bassett, presidente del Grupo de Investigación del Paradigma y del Comité de Acción Política sobre el Fenómeno Extraterrestre (X-PPAC), quien decía hace unos días que el Gobierno estadounidense tiene en su poder platillos volantes y que su tecnología podría liberarnos de la tiranía del petróleo y, al mismo tiempo, solucionar el problema del calentamiento global. Ya lo adelantaba Greer en El Periódico: "Los científicos que colaboran conmigo han llegado a la conclusión de que los ovnis no usan ni gasolina ni energía nuclear, exactamente de lo que hablaba Tesla cuando dijo que el Universo está rebosante de energía electromagnética".

Todos estos expertos y más hablarán durante dos días en Sitges de lo que les preocupa en un encuentro al que la entrada cuesta entre 100 y 150 euros, y al que me gustaría asistir para levantar acta de lo que se diga. Promete ser memorable. Imagínense escuchar en directo a alguno de los profesores de la Academia de la Flota Estelar de Salla, hablando de cómo tenemos que relacionarnos con nuestros hermanos cósmicos ferengi, de los riesgos de un primer contacto con los borg, de las ventajas de la tecnología vulcana... Sólo de pensarlo...

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26 May 2009

Urtzi Ihitza es uno de los supuestos expertos en la lengua vasca que apoyan la autenticidad de los hallazgos de Iruña-Veleia. Se le vio el día que Eliseo Gil compareció por primera vez ante los medios tras el dictamen de los expertos según el cual el primer calvario y las primeras inscripciones en euskera eran falsas. Gil dijo entonces que el informe científico estaba únicamente basado en "opiniones" y se presentó como víctima de un "linchamiento mediático". Cuando abandonaba la sala, detrás de él iba Urtzi Ihitza, a quien yo no había visto en años y que identificó un colega. Este individuo defendió en el Primer Congreso sobre el Origen del Euskera, celebrado en Arantzazu (Guipúzcoa) en 2005, que los vascos “vinimos de Orión y nos convertimos en pastores”, “estuvimos de paso por la Atlántida” y el euskera es una de las 72 lenguas surgidas de la confusión tras la caída de la Torre de Babel. Todo muy creíble en unas jornadas que, a pesar de su rimbombante denominación, parecen más bien una reunión de excéntricos.

Conocí a Ihitza en abril de 1994, durante un debate sobre la existencia de los extraterrestres emitido por ETB. Era el chiflado de turno: decía que venía de Marte. Manuel Toharia, Mario Bohoslavsky, Santiago Segura y yo, entre otros, llevamos como pudimos su disparatada intervención, que he rescatado de mi archivo para su disfrute.


Dos años después, en Toma y Daca, programa de debate también de ETB, Urtzi el Marciano dijo: “El 80% de los humanos somos extraterrestres. El 20% restante, los auténticamente terrestres, son los negros. Los blancos hemos venido a este planeta para ayudar a evolucionar y progresar a los negros, es decir, los negros son inferiores, y nosotros como no somos racistas, venimos a la Tierra a echarles una mano”. El físico Carlos Tellería firmó, pocos días después en El Correo, una carta al director en la que recordaba cómo algunos de los participantes en el espacio protestaron ante el disparate por su trasfondo racista y la presentadora replicó que se trataba de una opinión y había que respetarla. Sinceramente, lo que diga Urtzi Ihitza sobre Iruña-Veleia me parece tan poco digno de respeto como lo que dice en la televisión pública vasca sobre los extraterrestres.

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11 Dic 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 10 de diciembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de Ultimátum a la Tierra, en la décima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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31 Ago 2008

Si está leyendo estas líneas, es que ha sobrevivido a varios fines del mundo. Pero no se confíe. El próximo está cerca. Ocurrirá, según algunos, cuando entre en funcionamiento en las próximas semanas un nuevo acelerador de partículas. La máquina del Juicio Final ha costado ya más de 4.000 millones de euros. Se llama Gran Colisionador de Hadrones (LHC) y es el instrumento científico más grande del mundo: su principal elemento es un túnel circular de 27 kilómetros, excavado a entre 50 y 175 metros de profundidad cerca de Ginebra. Los físicos esperan recrear en él, en miniatura, las condiciones del Universo billonésimas de segundo después del Big Bang. Los agoreros de turno temen que se desencadenen fuerzas incontrolables -como un agujero negro-, y aquí paz y después nada.

El temor al fin del mundo resurge cada pocos años. La más reciente oleada apocalíptica la vivimos poco antes del cambio de centuria. Paco Rabanne anunció que la estación espacial rusa Mir iba a caer sobre París el 11 de agosto de 1999, en coincidencia con el último eclipse total de Sol del milenio, que -según una peculiar lectura de las Centurias de Nostradamus- iba a suponer la aparición del Gran Rey del Terror. La tragedia de la capital francesa -"ciertos barrios recordarán Hiroshima"- iba a marcar, dijo el diseñador, el principio del fin. "No podía guardar un secreto tan terrible. He cumplido mi deber. Estoy aquí para avisar a los humanos", advertía un mes antes. Pasó el 11 de agosto de 1999 sin que sucediera nada. Así que, cuando después alguien le ha preguntado por su profecía, Rabanne ha respondido que nunca habló del fin del mundo, sino del de una era, signifique eso lo que signifique y digan lo que digan las hemerotecas.

Clérigos y astrólogos

La historia se repite desde hace siglos. En la Edad Media se sucedieron las predicciones del fin del mundo a partir de la interpretación de los textos bíblicos. Julián de Toledo, el desconocido autor de la Crónica mozárabe, y el Beato de Liébana, en su Comentario al Apocalipsis, coincidieron en señalar el año 800 como el del fin de los tiempos. Pasó la fecha y también 992, año fatídico para el eremita Bernardo de Turingia. La noche del 31 de diciembre de 999 tampoco ocurrió nada, y, a partir de ese momento, los ocultistas se sumaron en masa a los intérpretes de la Biblia.

Una conjunción -coincidencia en una región del cielo- de los planetas entonces conocidos en la constelación de Libra llevó a algunos a temer lo peor en 1186. Los religiosos Arnaldo de Vilanova y Vicente Ferrer demostraron sus dotes profetizando el fin del mundo para 1370 y 1412, respectivamente. El astrólogo Johannes Stöfler lo vaticinó para el 20 de febrero de 1524, basándose en la cercanía en el cielo de Marte y Júpiter. Como falló, su discípulo Johann Carion rehizo los cálculos y apuntó al 15 de julio de 1525. Y así de éxito en éxito... hasta Paco Rabanne.

En el siglo XIX, se incorporaron al club de los visionarios apocalípticos los líderes de algunas recién nacidas confesiones cristianas. Demostraron que a los creyentes no les importa mucho que sus profetas fallen en sus predicciones una y otra vez. William Miller, fundador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, calculó un primer fin del mundo, según la Biblia, para el 21 de marzo de 1843 y, como no llegó, un segundo para el 22 de octubre de 1844. Pero quienes se han llevado la palma apocalíptica son los Testigos de Jehová, organización nacida en 1870: Charles Russell, su fundador, predijo el fin de los tiempos para 1874 y 1914; su sucesor, Joseph Rutherford, para 1918, 1925 y la década de 1940; y el sucesor de Rutherford, Nathan Knorr, para 1975.

Del espacio exterior

Los nuevos dioses llegados del espacio a mediados del siglo pasado han aportado en las últimas décadas varias fechas al imaginario apocalíptico. Sixto Paz, un peruano que dice tener encuentros personales con extraterrestres, anunció en 1975 que los visitantes le habían revelado que "la constante amenaza de una guerra atómica pasará pronto a convertirse en un holocausto vertiginoso y sangriento. Todo ello, además, coincidirá con el paso del cometa Halley". En 1986, el cometa pasó cerca de la Tierra, y aquí estamos.

Tampoco ocurrió una catástrofe planetaria en septiembre de 1991, cuando, según el estigmatizado italiano Giorgio Bongiovanni, un meteorito iba a chocar contra nuestro planeta. Discípulo del contactado Eugenio Siragusa, decía que se lo habían confirmado nada menos que Jesucristo y la Virgen. Seis años después, 39 miembros la secta de La Puerta del Cielo se suicidaron en California para ser recogidos en espíritu por una nave extraterrestre y eludir las desgracias que se iban a abatir sobre la Humanidad, según sus guías alienígenas. "Una de las principales fuentes generadoras de profecías apocalípticas durante el siglo XX es la mitología de los platillos volantes", sentencia el filósofo canario Ricardo Campo, quien recuerda que el anuncio de desastres planetarios se remonta a los contactados de los años 50 y que grupos como los raelianos consideran que estamos viviendo "la edad del Apocalipsis" desde las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Los que ahora advierten del peligro del LHC también lo hicieron a finales de los 90 respecto al Colisionador Relativista de Iones Pesados del Laboratorio Nacional de Brookhaven (Nueva York), en funcionamiento desde 2000. Como ya ocurrió con el acelerador de partículas estadounidense, sus temores sobre el LHC han sido desmentidos en sesudos informes científicos. ¿Cuál será la próxima fecha apocalíptica? Vaya preparándose para el 21 de diciembre de 2012, cuando se acabará el mundo según predicciones mayas tan dignas de crédito como el resto de las citadas en estas líneas. Predecir el fin del mundo es, en el fondo, una estupidez: si fallas, vas a ser el hazmerreír por los siglos de los siglos; si aciertas, no va quedar nadie para reconocerte el mérito. Así que, una vez pasados los quince minutos de gloria warholianos, llevas todas las de perder.


La revista

Pensar: Revista cuyo objetivo es fomentar el pensamiento crítico respecto al mundo del misterio, desde la existencia del alma hasta las visitas extraterrestres y los poderes paranormales.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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17 Ago 2008

El primer encuentro cara a cara entre un humano y un extraterrestre se produjo en 1952. No ocurrió en Washington, Moscú, Londres o París, sino en el desierto de California. El interlocutor terráqueo tampoco fue un alto mandatario; ni siquiera el entonces secretario general de la ONU, el noruego Trigve Lie: se llamaba George Adamski y trabajaba en las inmediaciones del observatorio astronómico de monte Palomar. Nacido en Polonia en 1891, había emigrado a Estados Unidos de niño y dedicó los últimos trece años de su vida a difundir el mensaje de los visitantes de otos mundos por América, Europa y Oceanía.

"Fue a las 12.30 horas del jueves, 20 de noviembre de 1952, cuando establecí contacto en persona con un hombre de otro mundo. Había venido a la Tierra en una nave espacial, un platillo volante", explica Adamski en su libro Flying saucers have landed (Los platillos volantes han aterrizado, 1953). Había ido al desierto con otras seis personas, ansiosas todas de encontrarse con los extraterrestres. El grupo vio "una gigantesca nave plateada con forma de puro, sin alas ni apéndices de ningún tipo". Se movía en silencio y, cuando salió de ella un disco volante, el elegido se separó de sus acompañantes con la esperanza de hablar con la tripulación de la pequeña nave e incluso hacer un viaje en ella.

En son de paz

El platillo que aterrizó en el desierto estaba pilotado por Orthon, un venusiano rubio y de excelente facha que impresionó al hombre. "Me sentía como un niño en presencia de alguien poseedor de una gran sabiduría y mucho amor". Mediante gestos y telepatía, el visitante, que venía en son de paz, le informó de la creciente preocupación en el vecindario cósmico por la radiación producida por nuestras pruebas nucleares. Adamski quiso hacerle una foto; pero Orthon se negó a ello, aunque le dejó fotografiar el disco volante. Por desgracia, a pesar de llevar encima dos cámaras de fotos y durar la conversación una hora, todas las pruebas de la histórica entrevista se reducen a una imagen borrosa en la cual, tras una colina, asoma una mancha: parte de "la pequeña nave de Venus".

El encuentro con Orthon fue sólo el primero de los que mantuvo Adamski con seres de otros planetas. Con el tiempo, el hombre hizo realidad sus sueños y viajó por el espacio a bordo de platillos volantes. En la cara oculta de la Luna, vio ríos y florecientes ciudades pobladas por paisanos de Orthon, además de por marcianos y saturnianos. El Sistema Solar en pleno estaba preocupado por el futuro de la Humanidad y, consciente de la trascendencia de su misión, Adamski se dedicó a partir de entonces a escribir libros sobre sus experiencias y viajar por el mundo dando conferencias y concediendo entrevistas. Hizo una gira por Nueva Zelanda, tuvo una audiencia privada con la reina Juliana de Holanda y decía haber mantenido otra con Juan XXIII.

Adamski murió de un ataque cardiaco en 1965. Desde entonces, las sondas automáticas han fotografiado al detalle la cara oculta de la Luna sin ver nada de lo dicho por el contactado. Tampoco han encontrado rastro de civilización alguna en Venus, Marte y Saturno, ni en ningún otro lugar del Sistema Solar. "Era hombre de exiguos logros académicos, pero compensaba tal deficiencia con una excelente imaginación, una agradable personalidad y una provisión aparentemente inagotable de desfachatez", escribió el periodista Frank Edwards en su libro Platillos volantes... aquí y ahora (1967).

Viajando en aspiradora

Al profesor Adamski -como firmaba sus cartas- hay que reconocerle el mérito de haber sido el primero en aprovecharse de los extraterrestres para escapar de una vida gris. En su caso, un puesto de la carretera del observatorio de monte Palomar donde preparaba hamburguesas. Había intentado sin éxito dejar los fogones en 1949, con una novela de ciencia ficción titulada Pioneers of space. An imaginary trip to the Moon, Venus and Mars (Pioneros del espacio. Un viaje imaginario a la Luna, Venus y Marte), pero el fracaso se convirtió en oportunidad y Adamski el contactado nació cuando una escritora le animó a presentar la ficción como si fuera una experiencia real e ilustrarla con fotos de platillos volantes.

Los dos libros posteriores en los que contó sus aventuras fueron sendos éxitos y convencieron a miles de personas de las visitas de seres de otros mundos. Pero algunos fueron más allá. Frank Edwards identificó, por ejemplo, el modelo al que correspondía el platillo en el que Adamski había hecho su primer viaje a Venus. "Tras ocho años de pacientes investigaciones -recordaba en 1967-, llegué, finalmente, a la conclusión de que su nave espacial era en realidad el extremo superior de una aspiradora fabricada en 1937. Y dudo que se pueda viajar a través del espacio montado en una aspiradora". Además, aunque la entrevista con Juliana de Holanda sí se produjo -y le costó a la reina sus críticas-, la de Juan XXIII es tan histórica como la de Orthon.

Cuentan sus seguidores que la audiencia de Adamski con el Pontífice se celebró el 31 de mayo de 1963. Aquel día, el contactado visitaba el Vaticano con dos admiradoras cuando se separó de ellas para volver una hora después. Al regresar, les dijo que había estado con el Papa y les enseñó como prueba una medalla con la efigie de Juan XXIII, como las que podían comprarse en los alrededores de la basílica de San Pedro. Las mujeres creyeron que un Papa agonizante -murió tres días después- no tenía nada mejor que hacer que charlar con un vendedor de hamburguesas que decía viajar a otros planetas y a quien, además, el venusiano Orthon no había contado nada nuevo en 1952 en el desierto de California: un año antes, otro extraterrestre bien parecido, Klaatu, había descendido con su platillo volante en Washington en la película Ultimátum a la Tierra para convencer a las grandes potencias de que dejaran de hacer pruebas nucleares.


El libro

The gods have landed (1995): James R. Lewis coordina una obra cuyos autores examinan las características religiosas de la ufología, considerada por muchos expertos académicos una creencia religiosa de la era espacial.

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08 Ago 2008

Los extraterrestres están entre nosotros desde el 28 de marzo de 1950. Aquel día, una oawolea uewa oem -nave lenticular, en el idioma de sus ocupantes- aterrizó en el departamento francés de los Bajos Alpes, a unos 8 kilómetros del pueblo de La Javie. Seis de los expedicionarios se quedaron en la Tierra para mezclarse entre nosotros y estudiarnos. Los científicos alienígenas procedían del planeta Ummo, en órbita alrededor de la estrella Wolf 424, y llevaron su misión en secreto hasta que decidieron presentarse al mundo mediante cartas dirigidas a un grupo de aficionados españoles a los platillos volantes.

Fernando Sesma decía mantener contacto con seres de otros mundos y lideraba en Madrid desde 1954 la Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio BURU. El grupo mantenía una tertulia en el sótano del Café Lion, un local conocido como La Ballena Alegre que es hoy el almacén de una taberna irlandesa. En 1966, después de una llamada telefónica de un supuesto extraterrestre, Sesma comenzó a recibir cartas de los ummitas y a leerlas en las reuniones semanales del grupo. Así nació el que fue durante tres décadas el más grande de los misterios de la ufología española.

"No nos crean"

Frente al mesianismo de otros extraterrestres -que llevaban alertando del peligro nuclear desde que Klaatu lo había hecho por primera vez en la película Ultimátum a la Tierra (1951)-, los textos ummitas abarcaban un amplio espectro de disciplinas, y sus autores insistían una y otra vez en que no se les creyera. "Esto es lo único que postulamos: no nos crean. Acojan con desconfianza estos conceptos. No los divulguen por ahora en los medios de comunicación de masas. Muéstrense incluso escépticos ante los oemii -hombre, en ummita- no familiarizados con su ciencia (la que analiza los hechos), pero no destruyan estas hojas impresas. Con algunos millares más distribuidos secretamente, constituyen el precedente histórico de las relaciones primigenias entre nuestras dos redes homínidas", decían en una de sus primeras misivas.

Los visitantes eran de apariencia nórdica, sufrían de atrofia de los órganos del habla y tenían capacidad de ver a través de la piel en manos y muñecas. En los mensajes, hablaban de su avanzadísima ciencia, organización social y filosofía. La confirmación de su presencia en nuestro planeta fue la aparición de un platillo volante que el 1 de junio de 1967 sobrevoló el barrio madrileño de San José de Valderas con el símbolo ummita en la panza, una escena inmortalizada en varias fotografías. El avistamiento era un caso perfecto, según Antonio Ribera, el entonces más reputado experto nacional en platillos volantes. Demostraba que tras las cartas ummitas no había una broma, sino inteligencias de otro mundo. Era lo que en 1979 todavía pensaba Fernando Jiménez del Oso: "Con un poco de suerte, confío dentro de poco entablar contacto personal con seres de Ummo".

Para tranquilidad de la España nacionalcatólica de los años 60, los exploradores alienígenas creían en la divinidad (woa). Esa bendita coincidencia fue explorada por el sacerdote sevillano Enrique López Guerrero en Mirando a la lejanía del Universo (1978), libro en el cual defiende que Dios se ha encarnado sólo una vez, pero su sacrificio como Jesús en el Gólgota ha servido para liberar del pecado a todos los seres inteligentes del Universo, incluidos los ummitas. Las conclusiones del clérigo andaluz hicieron que el misterio de Ummo traspasara en 1968 nuestras fronteras, aunque la comunidad ufológica internacional no se lo llegó a tomar nunca en serio.

Perdidos en Ummo

Algunos ummologos calculan que la correspondencia de los visitantes abarca unas 6.000 páginas; pero no hay constancia real de más de 1.000, a partir de los cuales ha habido quien ha elaborado un diccionario español-ummita. Ha quedado claro, además, que el, según Ribera y otros, extraordinario contenido intelectual de los informes tampoco es tal. "Los documentos nunca ofrecieron algo realmente novedoso. Por ejemplo, las teorías cosmológicas podrían derivarse de los trabajos de Arthur Eddington, y el material restante resultaba fácil de obtener en las revistas científicas de la época", asegura el estudioso escéptico Luis R. González, para quien "el verdadero misterio es por qué tantas personas creyeron en ellos durante tanto tiempo". Porque toda la historia fue un engaño.

Los ummitas y sus informes fueron creaciones del psicólogo industrial José Luis Jordán, uno de los participantes en la tertulia de Sesma. El sector más sensato de la ufología española le había identificado como autor del montaje ya en los años 70, aunque no fue hasta su confesión por escrito en 1993 cuando el globo reventó. Jordán, ex vicepresidente de la Sociedad Española de Parapsicología, había tomado el pelo no sólo a sus contertulios, sino también a algunos de los más conocidos ufólogos españoles, que nunca se lo han perdonado. ¿Por qué lo hizo? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Cabe la posibilidad de que se tratara de una broma que se le fue de las manos o de una venganza por algún tipo de ofensa.

Lo que ha sobrevivido en la cultura popular ha sido el símbolo pintado en la panza de la maqueta de platillo volante que había literalmente colgado de hilos para las fotos de San José de Valderas. Es el mismo )+( estampado en las misivas enviadas por los ummitas y que algunos ufólogos han considerado desde entonces una prueba de la autoría extraterrestre de las cartas, no se sabe muy bien por qué. Fue el símbolo con que los líderes de la secta española Edelweiss marcaron a fuego en la axila a los menores con los que mantenían relaciones sexuales. Es el que Juliet Burke, una de Los Otros, nos descubre grabado en un árbol en el decimosexto episodio de la tercera temporada de la serie Perdidos.


La revista

Cuadernos de Ufología: Es la mejor revista en español sobre ufología. Ha diseccionado el misterio de Ummo y otros presuntos enigmas vinculados a la creencia en los platillos volantes. La edita la Fundación Anomalía.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Misterios a la luz de la ciencia
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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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