Hay 7 artículos con el tag círculos de las cosechas en el blog magonia. Otros artículos en Blogs El Correo Digital clasificados con círculos de las cosechas

19 Jun 2009

Círculos en las cosechas descubiertos en 2003, durante un rutinario vuelo de reconocimiento financiado por la agencia británica del patrimonio histórico, han permitido a los arqueólogos dar con un gran complejo prehistórico de 200 hectáreas cerca de Damerham, a 24 kilómetros de Stonehenge. Los restos más antiguos datarían de hace unos 6.000 años e incluyen una gran estructura circular de 57 metros de diámetro delimitada por una zanja de 5 metros de anchura. Los científicos del Proyecto Arqueológico de Damerham deducen, tras la exploración del subsuelo mediante técnicas no invasivas, que bajo tierra hay vestigios de estructuras de madera y dos enterramientos colectivos, el más grande los cuales alcanzaría los 70 metros de longitud, según la Sociedad Geográfica Nacional, entidad que colabora en los trabajos. Los círculos del cereal de Damerham no son, obviamente, obra de bromistas -como los que aparecen habitualmente en la campiña británica desde mediados de los años 70-, sino que se deben a los efectos de las estructuras subterráneas sobre el crecimiento de la vegetación.

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01 Ago 2008

‘No estamos solos’. Esta frase -escrita en inglés y con letras de doce metros- apareció una mañana de 1986 en un campo de trigo cerca de Winchester, en Reino Unido, y fue interpretada como un mensaje extraterrestre por los estudiosos de los dibujos que surgen cada verano en el campo inglés. El fenómeno había empezado años antes, con simples círculos de plantas aplastadas y el consiguiente enfado de los agricultores. Hoy quedan lejos aquellos toscos círculos, a los que con el tiempo sustituyeron los interconectados y, después, figuras geométricamente cada vez más intrincadas.

Las formaciones han ganado en complejidad con los años: una de las últimas aparecidas en Reino Unido tiene 45 metros y codificado el número pi. Ya saben, el cociente entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro, un número que tiene infinitos decimales (hasta ahora, se conocen 1,2 billones). El círculo de pi contiene en clave sus primeros nueve decimales -3,141592654-, seguidos de tres puntos suspensivos. Su descubrimiento conmocionó en junio a los cereálogos, como les gusta llamarse a los estudiosos del fenómeno. "Es una formación extraordinaria, un suceso seminal", concluyó Lucy Pringle, autora de cuatro libros sobre los círculos. Según The Times, los matemáticos británicos no podían ocultar su perplejidad ante un pictograma que incluye la representación de un concepto matemático complejo.

Entre pintas

Los dibujos de los sembrados brotaron a finales de los años 70 y alcanzaron su auge en los 80, casi siempre circunscritos a las Islas Británicas. El fenómeno atrajo desde el principio a excéntricos personajes, entre los cuales pronto destacaron tres que se convirtieron en los expertos por antonomasia: los ingenieros Colin Andrews y Pat Delgado, y el meteorólogo Terence Meaden. En treinta años, éstos y otros cereálogos han ofrecido explicaciones para todos los gustos. Algunas apuntan al cielo -a los extraterrestres y a fenómenos meteorológicos extraños-; otras al suelo: hay quien dice que Gaia, la Tierra, quiere transmitirnos un mensaje mediante los pictogramas.

La cerealogía vivía su época dorada cuando en 1991 dos pensionistas ingleses acabaron con la fiesta. O, al menos, eso parecía entonces. Dave Chorley y Doug Bower eran pintores aficionados y se habían conocido en 1968, poco después de que el segundo se hubiera mudado desde Australia. A finales de los años 70, tras una tarde entre pintas, paseaban hablando de ovnis cuando Bower recordó que, en Australia, se había achacado en 1966 un círculo de hierba aplastada al aterrizaje de un platillo volante. "¿Qué crees que ocurriría si hiciéramos un círculo por aquí?", preguntó a su compadre. "Que la gente pensaría que un platillo volante ha aterrizado", respondió su amigo. Dicho y hecho. Se pusieron manos a la obra; pero, después de dos veranos de actividad y más de una docena de creaciones, estuvieron a punto de abandonar.

A pesar de que ponían todo su empeño, no conseguían que nadie se fijara en su trabajo. Todo cambió en agosto de 1980 cuando el diario The Wiltshire Times publicó la noticia del hallazgo de un círculo del cultivo –así lo llamó– en un campo de avena cerca de Westbury. Había nacido un fenómeno. Al principio, les bastaba con ponerse uno en el centro del futuro círculo a modo de poste, unido a su cómplice por una cuerda: la parte móvil del compás humano aplastaba el cereal pisando un tablón que colgaba de dos cuerdas que sujetaba con las manos. Al año siguiente, acaparaban ya titulares e iban aprendiendo a hacer formaciones cada vez más complicadas.

Mareando a los expertos

Las aventuras de la extraña pareja se prolongaban en los pubs donde se reunían los cereálogos y en las salidas al campo de los expertos. Así se enteraban de cuál podía ser, en opinión de los especialistas, el siguiente paso lógico en la evolución del fenómeno. Si éstos especulaban con la posibilidad de encontrar dos círculos conectados, Chorley y Bower satisfacían sus deseos: los creaban en cuanto podían. Como los nuevos dibujos respondían a lo que esperaba, Delgado acabó por convencerse de que detrás del fenómeno había una gran inteligencia (no humana, claro).

Después de torear a los expertos durante años, los jubilados confesaron sus fechorías en 1991. "La gran broma ha terminado. Dos espabilados nos han engañado", dijo Delgado. Pero no había acabado. Los sesentones habían hecho escuela. Lo habían gritado al mundo escribiendo en un cultivo en 1986 su famoso ‘No estamos solos’, que no era un mensaje marciano, sino de Bower y Chorley hacia sus imitadores. A partir de ese momento, recuerda Carl Sagan en El mundo y sus demonios (1995), firmaron sus creaciones con dos D a las cuales algunos también atribuyeron significado alienígena.

Los dibujos siguen apareciendo todavía. En junio, lo hicieron en España en forma de extraño pictograma que era, en realidad, el logotipo de una marca de ron. Sus creadores fueron Rob Irving y John Lundberg, los Circlemakers (hacedores de círculos). Estos artistas británicos son los autores de un manual para fabricar círculos, se ganan la vida con la publicidad y se divierten haciendo dibujos a los que los cereálogos siguen buscando significados ocultos. El círculo de pi es una creación suya o de otros artistas. A no ser que, como ironiza el biólogo Ángel M. Felicísimo, de la Universidad de Extremadura, los extraterrestres usen el sistema decimal de numeración, el punto decimal como separador y nuestros puntos suspensivos, además de no estar muy avanzados: "Que conozcan el número pi con nueve decimales sitúa a nuestra misteriosa fuerza al nivel de conocimientos del siglo XV, cuando el matemático Al-Kashi lo calculó con dieciséis decimales".


El libro

Round in circles (1993): El periodista Jim Schnabel -que antes que nada fue creador de círculos- cuenta la historia del fenómeno en un libro riguroso e hilarante.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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08 Jul 2008

"Tu blog ha sido el que nos ha obligado a reconocer que todo es una campaña de publicidad del ron Seven Tiki", acaba de reconocer por teléfono un portavoz de Bacardi, respecto a los círculos del cereal que han aparecido en las últimas semanas en prados y campos de cultivo de Bilbao, Madrid, Málaga y Barcelona. Bacardi me acaba de enviar una nota de prensa en la que asume la autoría de los pictogramas, tal como adelanté ayer. Los responsables de la compañía no han querido revelar aún quién los ha confeccionado; pero estoy en condiciones de adelantar que los autores son británicos y que seguramente se trata de Rob Irving y John Lundberg, conocidos como los Circlemakers y que desde hace años se dedican a la realización de pictogramas en los campos de medio mundo con fines publicitarios.

Bacardi se enteró ayer por mí de que Eduardo Martínez, un lector de Magonia, había resuelto el enigma que se ocultaba tras los círculos hechos en los alrededores de varias ciudades españolas. "Nos quedamos de piedra cuando vimos el cuenco en Magonia". Es falso que, como han dicho algunos presuntos expertos en lo paranormal tras enterarse por este blog de la historia, Bacardi enviara hace días una nota a varios medios de comunicación explicando todo el asunto. "No, no lo hemos hecho. Era un secreto", sentencia un portavoz de la compañía.

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07 Jul 2008

Los misteriosos círculos del cereal aparecidos desde principios de junio en Bilbao -en el monte Banderas-, Madrid y Barcelona forman parte de una campaña publicitaria del ron Seven Tiki, marca propiedad de Bacardi. En cuanto tuve conocimiento del pictograma bibaíno, hace casi un mes gracias a un mensaje de correo y unas fotos de Goiatz Nuñez, lector de Magonia, sospeché que se trataba de un reclamo publicitario. No me pregunten por qué. Fue intuición: hace años que la publicidad emplea pictogramas en el campo en otros países y alguna vez tenía que llegar esta modalidad de anuncios a España.

Al día siguiente de enterarme del fenómeno, Deia habló del "enigma del Banderas"; veinticuatro horas después, Metro hacía lo propio; y, hace una semana, La Vanguardia informaba del hallazgo de un círculo similar en Vacarisses (Barcelona). Europa Press mandó ayer un largo despacho sobre el asunto, en el que decía que "una serie de símbolos parecidos a los que aparecen en la película de extraterrestres Señales han aparecido con menos de una semana de diferencia en distintos campos agrícolas de Madrid, Bilbao, Málaga y Barcelona". Hoy publican la historia Abc, Periodista Digital, 20 Minutos, Deia -otra vez-, La Vanguardia -otra vez-, El Faro... En Bacardi tiene que estar felices con tanta publicidad gratuita.

Poco después de tener la primera noticia, supe, gracias a otra lectora de Magonia, que habían aparecido círculos similares a las afueras de Madrid y Barcelona. Era evidente que se trataba de una campaña publicitaria, pero ¿de qué? Hace unos días, recibimos en El Correo varias fotos aéreas de la formacion bilbaína junto a un mensaje que nos conminaba a publicar la noticia, como había hecho el gratutito madrileño. Nos resistimos, por eso de no hacer el papel de tontos útiles y que alguien se aprovechara de nosotros para hacerse publicidad gratis. Y yo empecé a preguntar a amigos si el dibujo les sonaba al logotipo de algo. Entre tanto, la historia llegó a una de las páginas de referencia de los fanáticos de los círculos, y un tercer lector de este blog -usa el pseudónimo de Mel Gibson- fotografiaba a los fabricantes del pictograma bilbaíno mientras lo retocaban.

Sólo faltaba dar con la prueba definitiva. Lo hizo el escéptico Eduardo Martínez cuando cenaba en familia el sábado: se topó en la mesa con varios cuencos negros de plástico con el símbolo del monte Banderas y las palabras Seven Tiki. Tocado y hundido.

Lo que más me agrada de esta historia es que vuelve a demostrar que gente interesada en averiguar la verdad, en no dejarse llevar por explicaciones sobrenaturales, puede acabar dando con la causa de un fenómeno para otros enigmático. Porque aquí han colaborado un montón de personas: desde quien mandó las primeras fotos hasta quien identificó el logotipo. A todos, muchas gracias. ¿Se imaginan lo que un grupo organizado, numeroso y con algunos medios podría hacer en España a la hora de aclarar los misterios presuntamente paranormales con que trafican algunos programas de radio y televisión? A mí me gustaría que ese equipo existiera.

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23 Ago 2007

Almudena Cacho y yo hablamos el 25 de julio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de los círculos de las cosechas, en la decimonovena entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

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25 Ago 2005

¿HUELLAS DE OTROS MUNDOS? Aficionados a lo paranormal examinan un conjunto de círculos aparecidos en un campo de cereal en la República Checa en julio. Foto: Efe.

Hay noticias sorprendentes que se cuelan en los periódicos, la radio y la televisión, y que, sin embargo, tienen pocos visos de ser ciertas, cuando no son descaradamente falsas. Sucede, especialmente, en julio y agosto. Cuando la actividad política, social y económica decae, asoma un monstruo en un lago, se licúa la sangre de un santo, se encuentran piedras que prueban hechos bíblicos y la Atlántida reaparece. Se las llama serpientes de verano; aunque también se dan en otras épocas vacacionales.

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA
Israel
Piedras para la fe

LA CUEVA DEL BAUTISTA. La gruta de cerca de Jerusalén en la que Juan Bautista inició a discípulos fue presentada a bombo y platillo hace un año. ¿El problema? Que los restos datan de los siglos IV ó V mientras que el profeta vivió en el siglo I.No pasa un año sin que se desentierren restos arqueológicos que confirman algún episodio bíblico. En 2004, fue una cueva presentada como el lugar donde Juan Bautista iniciaba a seguidores; aunque los hallazgos eran de época bizantina, de cientos de años después del profeta. Este mes, se han descubierto el palacio del rey David y la piscina de Siloé, en la que Jesús curó a un paralítico, según los Evangelios.

Ligar piedras a hechos de las Escrituras garantiza la atención de los medios a hallazgos que, si no, pasarían desapercibidos. La línea de razonamiento de los arqueólogos sensacionalistas suele ser del estilo de: hemos descubierto una barca de hace dos milenios en el mar de Galilea; Jesús vivió hace dos milenios en Galilea; luego Jesús pudo navegar en esa barca. Así que el titular que se vende es: encontrada la barca en la que Jesús navegó por el mar de Galilea. Eso ha pasado con la piscina de Siloé.

"En Jerusalén hay un montón de mikvaot, de piscinas rituales de los judíos. Entre 1969 y 1975, el arqueólogo Benjamin Mazar descubrió 40 sólo en la zona sudeste del Monte del Templo. La de este verano es una más. ¿La de Siloé? Puede que sí y puede que no. Además, ya hay otra piscina que se enseña a los turistas desde hace años como la de Siloé, con la misma base que la de ahora", indica el historiador José Luis Calvo. Respecto al palacio de David, el Jerusalén de la época -siglo X antes de Cristo- era una aldea y David, como Salomón, un caudillo tribal, por lo que la existencia de un palacio es muy improbable. "Sabemos que no hubo ningún éxodo de Egipto y que otros episodios del Antiguo Testamento nunca sucedieron. La Biblia no es un libro de Historia; es una obra que crea un pasado para un pueblo, con objetivos nacionalistas", sentencia el experto.

CUANDO EL OVNI SE ESTRELLA
Roswell (Nuevo México, EE UU)
Autopsia de serie B

ALIENÍGENAS EN ROSWELL. Roswell es una pequeña localidad floreciente gracias a los extraterrestres. Nadie creyó en su época la historia del ovni estrellado en 1947, pero hace unos años resurgió de la mano de Charles Berlitz, inventor también, en gran medida, del cuento de las desapariciones del triángulo de las Bermudas. Hoy, en Roswell, hay un museo dedicado a los ovnis.No hay estío sin ufólogos que monten vigilias nocturnas a la caza de platillos volantes. El mito nació en junio de 1947, cuando Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio nueve objetos extraños cerca del monte Rainier. Quince días después, la prensa anunció que un platillo se había estrellado en Roswell. Desde entonces, los alienígenas desembarcan en los medios cuando las noticias flojean, aunque, como hace años que ellos mismos flojean, se han acabado refugiando en revistas donde hasta los coches tienen alma.

La última vez que salieron en la tele y la prensa a todo trapo fue en el verano de 1995, por una película de una autopsia a uno de los extraterrestres de Roswell. Los forenses y técnicos en efectos especiales que la vieron concluyeron que era un montaje: los médicos no llevan ni guantes ni trajes anticontaminación -se supone que están ante a un ser de otro mundo-, el cámara rueda de lejos y eludiendo los detalles, el cadáver está en una camilla y no en una mesa de autopsias... "Se trató de un burdo fraude con ánimo crematístico, en el que lo sorprendente es que se le otorgara crédito a un montón de especulaciones, suposiciones, licencias periodísticas y falta de sentido crítico", comenta Ricardo Campo, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Anomalía.

El principal avalista de la cinta en España fue Javier Sierra, ufólogo ahora metido a autor de novelas históricas. Defendió su autenticidad en la prensa esotérica y en un libro -Roswell: secreto de Estado- en el que sostiene que el transistor es un invento basado en tecnología del platillo estrellado, que en realidad fue un globo para detectar ondas causadas por pruebas nucleares soviéticas. "Roswell es representativo de la ufología mundial: un bulo alimentado por los medios de comunicación y sistemáticamente explotado por los comerciantes de misterios imaginados", concluye Campo.

LA SOLEDAD DEL MONSTRUO
Lago Ness (Escocia, Reino Unido)
Un reptil longevo

VENERADO. El brujo Kevin Carlyon ofició en junio de 2003 un ritual de protección para Nessie. Foto: Reuters.Nessie es la serpiente de verano por antonomasia. Debutó en 1933 y, un año después, su imagen fue capturada en una foto en la que se ve un largo cuello y una pequeña cabeza que asoman sobre el agua del lago Ness. Eso atrajo a mucha gente hasta la región de Inverness, donde se estima que hoy en día el turismo del monstruo deja anualmente unos 40 millones de euros.

En 1994, se supo que la foto de 1933 -la más famosa y fiable- es un montaje hecho con una figura flotante; pero Nessie se resiste a morir. No hay verano que no acapare titulares, bien porque se va a explorar el lago con sónar, bien porque los organizadores de un triatlón contratan un seguro por 2,2 millones de euros -como pasó en julio- por si los participantes son atacados por el monstruo.

Sus seguidores lo presentan como un plesiosaurio, un reptil acuático de la era de los dinosaurios. Pero ¿cómo ha podido sobrevivir un único animal durante millones de años?, ¿es un monstruo de longevidad matusalénica?, ¿de qué se alimenta en el lago Ness, donde hay muy pocos peces? Si se trata de una población de varios ejemplares, ¿por qué no se ha encontrado nunca un cadáver? Además, el lago se formó hace sólo 12.000 años: ¿dónde estuvo Nessie hasta entonces?

ECOS DEL TARDOFRANQUISMO
Bélmez de la Moraleda (Jaén, España)
Caras de cemento

IMÁGENES FANTASMALES. Las caras del suelo de una cocina de Bélmez fueron un fenómeno turístico en los años 70 y resucitaron en 2004 cuando, tras el desembarco de unos parapsicólogos, aparecieron rostros en otras casas del pueblo.Fue considerado el "mayor misterio paranormal de todos los tiempos". Las caras de Bélmez aparecieron en el suelo de cemento de la cocina de una humilde vivienda de la localidad jienense el 23 de agosto de 1971. Pronto se llenó el pueblo de defensores de la paranormalidad del fenómeno que, sin embargo, no mostraban ninguna prueba... y de turistas.

"En el primer artículo que se publicó -en el Ideal de Granada el 18 de septiembre de 1971-, se ve una imagen de la dueña de la casa, María Gómez Cámara, llevando en la mano un fajo de fotos que vendía a los turistas por el entonces muy respetable precio de diez pesetas. La mujer aseguraba que no cobraba por visitar la casa, pero reconocía que los visitantes le pagaban un duro por cabeza", indica Fernando Frías, presidente del Círculo Escéptico, una organización dedicada al análisis crítico de lo paranormal de la que también forman parte Calvo y Campo. Se habló de fraude y, poco a poco, la historia fue apagándose. "Se decía que las caras las pintaba un pariente de María Gómez Cámara, fotógrafo de profesión y pintor aficionado. Nunca se sabrá con seguridad, pero lo cierto es que las caras que aparecieron tras la muerte de este hombre mostraban una técnica mucho más torpe, menos elaborada".

El misterio resucitó hace año y medio, después del fallecimiento de la dueña de la casa. Convencida por unos cazafantasmas, la alcaldesa, María Rodríguez, quiso comprar la vivienda para montar una centro de interpretación; pero el precio se disparó hasta 600.000 euros. Milagro de los milagros, aparecieron entonces caras en otras casas mucho más baratas. Los cazafantasmas certificaron su autenticidad; pero el parapsicólogo Francisco Máñez desveló cómo pueden hacerse caras de Bélmez con agua y aceite, y les acusó de fraude: "Les enseñé un método para fabricar falsas teleplastias, lo usaron y obtuvieron lo que se esperaba".

'GRAFFITIS' ALIENÍGENAS
Sur de Inglaterra (Reino Unido)
Cosechas de arte

Los círculos de las cosechas se han vinculado a los alienígenas y a los lamentos de una Madre Tierra agonizante por la acción del hombre. Nacieron a mediados de los años 70 en el Reino Unido, donde han alcanzado una gran complejidad. En otros países, como Chequia -donde aparecieron en julio-, son ahora muy sencillos, como en Inglaterra hace treinta años. La razón no es que los alienígenas tengan una especial predilección por el campo inglés.

Los primeros fabricantes de círculos fueron una pareja de jubilados armados con una barra metálica para aplastar el cereal, cuerdas y estacas. Se llamaban Doug Bower y David Chorley, y confesaron sus fechorías en 1991. Ahora, hay en el Reino Unido varios grupos de artistas que usan ordenadores para sus diseños, pero sobre el terreno emplean los mismos útiles que los pioneros. Llevan años haciéndolo y esa experiencia hace sus obras más complejas que las de sus colegas de otros países. Y los campesinos, tan contentos: cobran a buen precio la entrada a sus propiedades a miles de incautos.

CRIATURAS FEROCES
Reino Unido
Una pantera en el jardín

GRANDES FELINOS. Vizcaya vivió en abril de 2003 una caza de la pantera, después de que se encontraran supuestas huellas del felino en Lemoiz. En el Reino Unido estas historias son habituales, aunque no hay pruebas que las avalen.Los alien big cats (grandes gatos extraños) son un clásico de la campiña inglesa, donde hay registrados avistamientos de grandes felinos desde los años 60. No se ha capturado ninguno, en las fotos jamás hay elementos de referencia -si no existen, es imposible calcular el tamaño y el animal puede ser un gato doméstico- y se han llegado a fotografiar peluches y hacerlos pasar por panteras, según revela en su último número la revista Fortean Times sobre el caso de la Bestia de Cwmbran.

Estas escurridizas fieras -tan celosas de su intimidad como Nessie, el Yeti y el Bigfoot- llegaron a España hace unos años. En abril de 2003, una vecina de la localidad vizcaína de Armintza vio un animal "muy grande" que "tenía la cola larguísima y andaba como un felino". Y se montó la caza de la pantera, con ertzainas y guardas forestales batiendo los montes, helicópteros, jaulas-trampa con carne que ningún animal tocó, huellas consideradas por un biólogo de un gran felino y un vídeo que no sirve para descartar que se tratara de un gato negro. Al final, la fiera se esfumó. Nunca más se supo de ella.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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04 Jul 2003

2001 fue el año del contacto. El primer mensaje alienígena se hizo cereal el 21 de agosto. Ocurrió en el Reino Unido, cerca de la estación meteorológica de Chibolton. En un sembrado colindante con el observatorio, aparecieron un rostro y una especie de réplica de la señal que en 1974 se emitió desde el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) hacia M13, un cúmulo de estrellas situado a 25.000 años luz. "Creo que es una respuesta al mensaje de Arecibo", dijo Palden Jenkins, un estudioso de los círculos. Era el broche de oro de una temporada que había empezado con bastante retraso sobre el calendario habitual.

"Los extraterrestres parecen estar al tanto de las leyes británicas, porque ningún ovni ni ningún orbitrón de plasma se ha dejado caer por la campiña inglesa durante el brote de fiebre aftosa", ironizaba Michael Wright el 17 de junio de 2001, en The Sunday Times. Una vez levantada la prohibición de acceso a carreteras y caminos rurales impuesta para evitar la difusión del mal, los pictogramas florecieron. A mediados de agosto, Tim Carson, un granjero de Wiltshire, descubrió una figura en su propiedad y tuvo claro, desde el primer momento, que no era cosa de marcianos. "Recibí una llamada en la que me preguntaron si los caminos estaban ya abiertos al público. Dije que sí y aquella noche apareció un círculo de los sembrados", declaró a la BBC.

Los artistas del cereal

El condado de Wiltshire -en el que se levantan los monumentos megalíticos de Stonehenge y Avebury- es la Disneylandia de la cerealogía, que debe su nombre a Ceres, la diosa romana de la agricultura. Allí comenzó todo a mediados de la década de 1970 y allí se encontró la otra formación que, junto a las de Chibolton, causó sensación el año pasado: una espiral de seis brazos, compuesta por 409 círculos y que ocupaba 45.000 metros cuadrados de un trigal de Milk Hill. John Lundberg, un diseñador gráfico londinense de 33 años, calcula que el complejo pictograma pudo exigir de sus creadores unas tres horas de intenso trabajo nocturno. Lo dice con conocimiento de causa: forma parte de uno de los grupos que, desde hace años, reivindican la paternidad de los círculos.

Frente a los ufólogos que atribuyen los dibujos a platillos volantes, los meteorólogos excéntricos que hablan de nuevos fenómenos atmosféricos y los místicos de la Nueva Era que argumentan que es la propia Tierra la que quiere así llamar la atención sobre la degradación medioambiental, Lundberg y sus colegas dicen que se trata de obras de arte. Efímero, porque la siega destruye los pictogramas; pero arte, al fin y al cabo. Su equipo responde al nombre de Circlemakers (fabricantes de círculos). Son tres, empezaron a actuar en Wiltshire hace más de diez años y, desde 1995, disponen de una web en la que informan de sus proyectos y mantienen al día un censo de este tipo de creaciones.

"Cuando, en 1991, Doug Bower y Dave Chorley confesaron que habían estado haciendo círculos durante quince años, el interés popular cayó en picado. Entonces -recuerda Lundberg-, nos propusimos elevarlo otra vez haciendo formaciones tan grandes y complejas que la gente volviera a preguntarse: '¿Es posible que estas cosas sean obra humana?'". El trío hace entre veinticinco y treinta dibujos cada temporada, entre abril y septiembre. No son los únicos. Hay, en el Reino Unido, otros tres o cuatro grupos igual de activos, además de muchos que realizan una o dos obras al año.

Desde que el diario The Wiltshire Times se hizo eco del primer pictograma hace veintidós años, la complejidad de las formaciones ha ido en aumento. Las primeras llevaban a Bower y Chorley pocos minutos. Eran fáciles de hacer: uno de ellos se plantaba sobre el terreno, a modo de poste, con una cuerda o cinta de agrimensor a cuyo otro extremo estaba su cómplice. Este último caminaba entonces alrededor de su compañero, cual brazo móvil de un compás humano, dibujando un círculo de plantas tumbadas. Aplastaba el cereal con los pies, apoyándolos en un tablón que sujetaba con las manos, gracias a sendas cuerdas. Los dibujos de ahora son bastante más complicados, pero la técnica es la misma.

Bromistas impenitentes

Los dos vecinos de Southampton se lo pasaron en grande durante tres lustros. Diseñaban figuras cada vez más llamativas no sólo para superarse en su arte, sino también para entusiasmar o crear dolores de cabeza a los cereálogos, una peculiar tribu que recorría la campiña a la caza de dibujos. Bower llegó a acompañar a los expertos en sus visitas a los pictogramas y tomar nota de sus teorías para hacerlas realidad o ponerlas en entredicho. Así, cuando un cereálogo achacaba que las plantas aparecieran tumbadas siempre en un mismo sentido a la acción de tornados o vórtices de plasma, la pareja creaba una figura con el cereal aplastado en sentido contrario o con círculos satélites.

Dentro de la comunidad cerealógica destacaron pronto tres personajes por su capacidad de rentabilizar el fenómeno: los ingenieros Colin Andrews y Pat Delgado, y el meteorólogo Terence Meaden. Las continuas bromas de Bower y Chorley les volvieron locos. Al final, en septiembre de 1991, todo se fue abajo. Unos periodistas del diario Today enseñaron a Delgado una figura y éste se deshizo en elogios. "¡Es fantástico!", dijo, antes de añadir que no podía ser obra humana. Cuando los reporteros le presentaron a los dos artistas, dos sesentones, la tierra se abrió bajo los pies del cereálogo. "La gran broma ha terminado. Dos espabilados nos han engañado", concluyó. Pero la broma no había hecho nada más que comenzar.

Bower y Chorley se habían dado cuenta años antes de que había otros artistas del cereal. We are not alone (No estamos solos), escribieron en letras de doce metros en un sembrado en 1986, en reconocimiento a sus colegas. A partir de ese momento, firmaron sus trabajos con dos des mayúsculas. "Incluso eso se atribuyó a un misterioso propósito extraterrestre", recuerda el fallecido astrofísico Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios (1996). Fueron los herederos intelectuales de los artistas de Southampton los que revitalizaron el fenómeno con increíbles dibujos, como el de un gris -un alienígena típico de Expediente X- con un disco que apareció el pasado 15 de agosto en Hampshire. Para los cereálogos, el disco contiene un mensaje de otro mundo.

"Lo que me fascina son los mitos y el folclore que han surgido alrededor de los círculos", afirma John Lundberg, quien no se considera un bromista, sino un artista. Los sucesores de Bower y Chorley utilizan ordenadores para sus diseños, pero los trasladan al campo con los mismos útiles que sus maestros: cinta de agrimensor, tablones, cuerdas, brújulas, linternas... En el verano de 2002, siguiendo la estela de Señales, la última película de M. Night Shyamalan, miles de turistas invadieron los campos de Wiltshire y Hampshire para admirar sus obras de arte. El taquillazo de Hollywood llenó los bolsillos de los agricultores -cobran por entrar a sus propiedades-, las agencias de viajes y los cereálogos que tan mal lo pasaron hace diez años. El negocio de los círculos volvió a ser redondo.


Un arte y un negocio típicamente británicos

Son tan ingleses como los estrafalarios sombreros de Isabel II y el té de las cinco. De hecho, nacieron en una noche de verano de 1975 ó 1976 después de que cayeran varias pintas en un pub, el Percy Hobbs de Winchester. Doug Bower y Dave Chorley paseaban por un camino hablando de ovnis cuando el primero, que había vivido en Australia, recordó que en 1966 se había atribuido un círculo de hierba aplastada descubierto cerca de Queensland al aterrizaje de un platillo volante. "¿Qué crees que ocurriría si hiciéramos un círculo por aquí?", preguntó a su compañero señalando un trigal. Así comenzó todo.

Al principio, la pareja empleó para aplastar el cereal la barra metálica con la que Bower atrancaba la puerta trasera de su tienda de marcos. Con el tiempo, se fabricaron las herramientas que aún siguen utilizando los hacedores de círculos del siglo XXI. Y tuvieron que dar explicaciones a Ilene, la esposa de Bower. En 1984, la mujer se encaró a su marido. Creía que tenía una aventura. Sólo así podían explicarse sus repetidas salidas nocturnas. El hombre le dijo a qué dedicaba las escapadas, pero ella no le creyó hasta que acompañó a él y a su cómplice en una de sus expediciones.

Los autores, perplejos

Bower y Chorley nunca pudieron imaginar que los cereálogos iban a detectar en sus obras y en las de otros colegas rastros de radiactividad o alteraciones en la composición química de las plantas. Jim Schnabel, ex artista del cereal y periodista, recuerda en su libro Round in circles (1993) cómo los expertos convertían "mágicamente" sus errores en "logros que ningún ser humano podía duplicar". Por obra y gracia del misteriólogo de turno, un pictograma hecho con unas pintas de más acababa siendo radiactivo, rememora Schnabel. Mike J., otro ex fabricante de figuras, descubrió en 1991 que una formación que había creado un año antes "había sido fotografiada, investigada, sondeada por zahoríes, analizada y reproducida en libros y camisetas". Era auténtica y fue "imposible" para él convencer a los cereálogos de lo contrario.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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