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02 Jul 2009

Alejandro C. Agostinelli, Javier San Martín y yo hablamos el 1 de julio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre la abducción del cabo Valdés, en la trigésima cuarta entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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18 Jun 2009

Iker Jiménez entrevistó el otro día ante las cámaras de Cuarto Milenio a Armando Valdés, ex militar famoso por haber asegurado durante tres décadas que una noche de 1977 fue secuestrado por seres de otros mundos delante de sus compañeros de patrulla en Putre (Chile). "Valdés se ha mantenido en silencio durante todo este tiempo, intentando descifrar su propia incógnita. Y ha considerado que es momento de hablar", decía horas antes el avance de prensa del programa de Cuatro.

El cabo Valdés, que tenía entonces 23 años, y sus ocho subalternos estaban sentados alrededor de una fogata cerca de unas caballerizas de Putre en la madrugada del 25 de abril de 1977 cuando vieron dos extrañas luces en el cielo. La aparición del segundo de los objetos, ovoide y violáceo, hizo que los caballos se desbocaran y que Valdés gritara: "¡Vete! ¡En nombre de Dios te lo ordeno!". Media hora después, el cabo se separa de sus compañeros, camina hacia la luz y se esfuma. Quince minutos más tarde, aparece, se desploma en el suelo y dice: "Nunca sabrán quiénes somos ni de dónde venimos; pero pronto volveremos". Tiene la barba crecida y el reloj adelantado cinco días. A partir de ahí, ufólogos de medio mundo se lanzan a especular acerca de lo que le pasó durante los quince minutos en los que estuvo desaparecido, una enigma desvelado hace poco.

Por mucho que la máquina propagandística de la nave del misterio se empeñe, Valdés explicó hace tiempo lo que ocurrió aquella noche. Lo hizo en la revista Más Allá (Nº 234), en un reportaje de Alejandro C. Agostinelli y Diego Zúñiga publicado en agosto del año pasado. "No fui abducido", admitía el ex militar y ahora devoto feligrés de la Iglesia evangélica. En un interrogatorio tortuoso para los periodistas, reconocía que aquella noche nunca estuvo desaparecido y que no se separó del grupo para enfrentarse a las extrañas luces, sino por una razón mucho más mundana: para orinar. "Siempre estuvieron [los otros miembros de la patrulla] en mi campo de visión y yo observándoles... Cuando uno de los soldados animó a sus compañeros a ir a buscarme, pensé que se iba a armar una hecatombe. Entonces aparecí de un salto. Por eso mis compañeros creyeron que había caído de algún sitio", confesó el falso abducido hace más de un año a Agostinelli y Zúñiga. El gran caso ovni se resumía en un joven que había ido a orinar detrás de un muro, desde el que luego había saltado para escenificar su teatral vuelta al mundo de los vivos. Fue todo una broma que se le fue de las manos y que entró en el canon ufológico, como su barba de cinco días y su reloj adelantado. Lo cierto es que el militar llevaba días sin afeitarse, pero en su día declaró lo contrario porque rasurarse era obligatorio y le podían sancionar. Y el calendario del reloj, analógico, seguramente lo adelantó de fecha él mismo.

A pesar de lo declarado por Valdés a Agostinelli y Zúñiga, Jiménez descartó el lunes la broma como explicación a lo sucedido en Putre hace treinta años. El misteriólogo de Cuatro dejó al ex militar en la entrevista que vendiera su patraña, una rentable fición que le ha reportado decenas de miles de dólares a cambio de apariciones televisivas. Y así habrá quien todavía alucine con esta historia de secuestro extraterrestre, sin saber que se le ocurrió a un joven soldado mientras orinaba una noche de primavera de 1977.

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11 Nov 2008

Betty Hill y su marido Barney protagonizaron en septiembre de 1961 la primera abducción. Cuando volvían en coche a su casa de Portsmouth (New Hampshire, EE UU) de unas cortas vacaciones, vieron una luz en el cielo y, según recordaron bajo hipnosis después, acabaron en el interior de un platillo volante donde unos extraterrestres cabezones -de color "gris azulado", boca pequeña y dos orificios en el lugar de la nariz- les sometieron a reconocimiento médico. El psiquiatra Benjamin Simon, que hipnotizó a los Hill durante la investigación del suceso, achacó el secuestro alienígena a la imaginación de la mujer, muy interesada en los ovnis, tal como cuenta John Fuller en El viaje interrumpido (1966). Para el médico, Betty creyó que unas pesadillas en las que ella y su marido eran examinados a bordo de una nave alienígena estaban basadas en hechos reales, y bombardeó con la historia de la abducción a su esposo hasta que éste incorporó el suceso a su memoria como un falso recuerdo. Así nació la primera y más famosa abducción, cuya realidad todavía defienden a capa y espada ufólogos como Stanton T. Friedman.

La mejor prueba del secuestro de los Hill es, para Friedman y otros, el mapa estelar que la mujer recordaba haber visto en la nave espacial. Se trata de un mapa mudo, con puntos -estrellas- unidos por rayas -rutas comerciales-, que Betty dibujó durante una de las sesiones hipnóticas. Una ex maestra de Ohio, Marjorie Fish, se puso a finales de los años 60 a buscar un paralelismo en el cielo, usando catálogos estelares de la época. Tras descartar las estrellas múltiples y que no fueran de un tipo parecido al Sol -ya que presuponía que los alienígenas tenían que vivir alrededor de estrellas como la nuestra-. en 1972 identificó las quince del mapa: las dos más grandes eran Zeta 1 Reticuli 1 y Zeta 2 Reticuli, donde se suponía que tenían sus bases los extraterrestres de los Hill. Para Friedman y sus colegas, el trabajo de Fish es la mejor demsotración de que los Hill fueron abducidos. ¿Pero es de verdad un mapa fidedigno?

Brett Holman, físico de la Universidad de Melbourne, examina el mapa de Marjorie Fish en el último número de la revista Fortean Times a la luz de los conocimientos astronómicos actuales. Mientras que, en su reciente libro Captured! The Betty and Barney Hill ufo experience (2007), Friedman y Kathleen Marden defienden la interpretación de Fish, cuyo trabajo califican de "magnífico ejemplo de persistencia y objetividad", Holman concluye que la astronomía de 2008 hace imposible que las estrellas del mapa sean las que sostenía la ex maestra: dos de los objetos han acabado siendo estrellas variables, otros dos se sabe ahora que son parte de sistemas estelares múltiples y otros dos están tan alejados del resto que no podrían formar parte del mapa. Holman ha comprobado así que, de los quince presuntos aciertos de Fish, seis no eran tales y lo ha hecho usando información disponible Internet.

Ya Carl Sagan y Steven Soter indicaron en 1975, en la revista Astronomy, que el parecido entre el boceto de Hill y el mapa de Fish se debía únicamente a cómo se habían dibujado las líneas y que, sin ellas, las distribuciones de puntos no se asemejaban en nada, según recuerda Robert Sheaffer en Veredicto ovni. Examen de la evidencia (1986). Ahora, Holman prueba que al menos un tercio de las estrellas de la nada objetiva cartografía extraterrestre de Fish no pueden soportar planetas habitables o no están en donde las situaba Fish. Claro que también puede ser que los reticulianos que secuestraron a los Hill tuvieran en su nave un mapa chapucero con rutas comerciales imaginarias, sistemas estelares incapaces de soportar vida inteligente..., ¿no?

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31 Oct 2008

La Carpa de la Ciencia de la Universidad del País Vasco (UPV) en Bilbao (plaza del Arriaga) acogerá el 12 de noviembre la tercera edición el ciclo de charlas Misterios, a la luz de la ciencia, organizado por la UPV, el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI). La jornada forma parte de los actos de la 7ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. El programa es el siguiente:

17.30 horas: "¡No me lleves con tu líder!" Encuentros íntimos con seres del espacio, por Luis R. González, miembro de la Fundación Anomalía.

18.15 horas: Gurús espirituales superventas: conexiones psíquicas y conexiones 'científicas', por Ignacio García-Valiño, novelista y psicólogo.

19.00-19.15 horas: Descanso.

19.15 horas: Ten miedo, ten mucho miedo. El negocio de las teorías de la conspiración, por Mauricio-José Schwarz, periodista científico.

20.00 horas: Mesa redonda. El pensamiento mágico en una sociedad desarrollada.

Organizan:

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24 Ago 2008

Antes de ponerse a secuestrar humanos para experimentar con ellos, los tripulantes de los platillos volantes ya se aprovechaban sexualmente de los terrícolas. Sabían -no pregunten cómo- que el mono desnudo del tercer planeta de un sistema solar situado en los arrabales de la Vía Láctea era apto para procrear con ellos y, en vez de fecundar en el laboratorio óvulos extraterrestres o terrestres con esperma terrestre o extraterrestre, respectivamente, optaron a finales de los años 50 por la directa, las relaciones sexuales a pelo. El primer elegido fue un joven macho humano, al que con el tiempo siguieron varias hembras. Una de ellas se quedó embarazada de un alienígena y dio a luz al hijo de ambos, el Adán o la Eva de una nueva Humanidad.

El granjero brasileño Antonio Villas Boas tenía 23 años en 1957 cuando gozó de su encuentro sexual interplanetario. Ocurrió el 15 de octubre, cuando araba de noche con su tractor un terreno familiar en São Francisco de Sales, en el estado de Minas Gerais, para evitar laborear bajo el Sol. Hacia la medianoche, llamó su atención una extraña luz que cruzaba el cielo. El ovni llegó hasta la vertical del campo de labranza y empezó a descender cerca de donde estaba él. Intentó huir, pero el motor del tractor se paró y presenció el aterrizaje de un aparato, "en forma de ave", de 10,5 metros de largo y 7 de ancho, que desprendía una luz cegadora. Varios seres vestidos con monos grises y escafandras bajaron de la nave, capturaron al agricultor cuando escapaba a la carrera y lo metieron por la fuerza en la nave.

La mujer más hermosa

Los visitantes, de alrededor de metro y medio de altura, llevaron al hombre a una pequeña estancia circular de unos 2 metros de diámetro y algo menos de altura, desde la que luego lo condujeron a otra en la que sólo había un diván. Le desnudaron, le extrajeron sangre de la barbilla y le lavaron con una esponja húmeda antes de dejarle solo durante unos veinte minutos. Tras el preámbulo, y después de que la habitación fuera inundada con gas, entró en ella una mujer desnuda, de ojos azules rasgados. Era rubia, aunque pelirroja en el pubis y las axilas. Tenía, según el hombre, el cuerpo más hermoso que nunca había visto.

"La mujer se acercó a mí en silencio... y de pronto se apretó contra mí y empezó a frotar su cabeza contra la mía. Al mismo tiempo, noté su cuerpo pegado al mío como una ventosa... y me sentí incontrolablemente excitado, como nunca lo había estado en mi vida... Terminamos sobre el diván, donde nos acostamos por primera vez. Fue un acto sexual normal y ella reaccionaba como lo hubiera hecho cualquier mujer. Después nos acariciamos un poco mutuamente y volvimos a hacerlo, pero ahora había empezado a mostrarse más esquiva, deseosa de acabar pronto", recordaría el joven.

Tras el doble coito, la mujer abandonó la habitación, no sin antes señalar su vientre y luego al cielo. Los ufólogos interpretaron después ese gesto como una alusión a que la visitante que tendría en su planeta al hijo producto de aquella noche de sexo. Villas Boas contó días más tarde lo ocurrido a un periodista de la revista O Cruzeiro que escribía sobre platillos volantes y se convirtió así en el primer ser humano en confesar sus relaciones sexuales con un extraterrestre, algo de lo que no se retractó ni siquiera cuando a finales de los años 70 era ya un respetable abogado y feliz padre de familia.

Violadas en platillos

Del hijo alienígena del agricultor de Minas Gerais nunca más se ha sabido, como tampoco del que gestó la australiana Marlene Travers. "Créame o no, ¡fui retenida cautiva en un platillo volante, violada y fecundada por un hombre del espacio exterior!", declaró la mujer a The New York Chronicle el 21 de noviembre de 1966. La joven, de 24 años, decía haber sido llevada a bordo de un ovni y forzada por "un hombre alto y apuesto vestido con una especie de guerrera verde metálica, no rígida". El embarazo fue confirmado después por un médico, aunque del niño se perdió el rastro. Es lógico porque hoy en día algunos expertos en platillos volantes sospechan que este caso fue una invención periodística, aunque otros nunca han descartado que puedan haberse producido casos similares.

Antonio Ribera, el padre de la ufología española, creía que la historia de Shane Kurz, joven de 26 años que decía haber sido violada por un extraterrestre el 2 de mayo de 1968 en Westmoreland (Nueva York), tenía "todos los visos de ser cierta". Dudaba, sin embargo, de la autenticidad del vis-à-vis de Elizabeth Klarer, una sudafricana que aseguraba haber tenido en 1957 un hijo con Akon, vecino de un planeta del sistema de Alfa Centauri. En todos estos casos, incluido el de Villas Boas, los terrícolas nunca se hacen con una prueba de su excepcional encuentro, ni denuncian los hechos a las autoridades y se someten a un reconocimiento médico inmediato.

Los visitantes se arriesgan, por su parte, a contraer o propagar una enfermedad sexual por no recurrir a la fecundación in vitro para su programa de hibridación. Esa técnica y otras sólo las empiezan a usar en los años 80, y no todos. Quizá sea porque, como ironiza el estudioso escéptico Luis R. González, "algunas razas alienígenas parecen disfrutar con el procedimiento clásico y resultan ser amantes mejores que los humanos". O eso o están tan atrasadas como nosotros hace unas décadas a pesar de sus portentosas naves. Los frutos de esas relaciones interespecies se van a veces con su progenitor alienígena al espacio; otras, se quedan aquí. Pero nunca vuelve a saberse de ellos. Como se pregunta Carl Sagan en El mundo y sus demonios (1995): "Se habla de números ingentes de casos de este tipo. ¿No es raro que no se haya visto nunca nada anómalo en las ecografías habituales de estos fetos, o en la amniocentesis, y que nunca haya habido un aborto que fuera un híbrido extraterrestre? ¿O es que los médicos son tan idiotas que echan una ojeada al feto, ven que es medio humano y medio extraterrestre y pasan al siguiente paciente?". Tampoco se ha detectado un aumento significativo de niños con antenas o tres ojos en las guarderías durante el último medio siglo.


El libro

Las abducciones ¡vaya timo! (2008): Luis R. González recorre la historia de los secuestros por extraterrestres, que considera vinculados al folclore y a la psicología, y no a alienígenas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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19 Ago 2008

El día de su 44 cumpleaños, un tío recordó a Elizabeth Loftus uno de los episodios más dramáticos de su vida: cómo a los 14 años encontró a su madre ahogada en una piscina. Ella no se acordaba de nada, pero los detalles afloraron durante los días siguientes hasta angustiarla. Loftus es psicóloga. Sabe cómo funciona la memoria: es una de las mayores expertas mundiales en la materia. Sus investigaciones han revelado que recordar algo no significa que haya sucedido, que la memoria puede manipularse hasta extremos increíbles, como ocurre en Blade runner (1982) y Desafío total (1990).

Hay quienes, entre nosotros, están convencidos de haber tenido vidas anteriores, haber sido secuestrados por extraterrestres y haber participado en rituales satánicos. ¿Qué pasa cuando no hay más prueba de un hecho traumático que el recuerdo sacado del olvido por un terapeuta? ¿Tener memoria de algo demuestra que pasó? No. Y creer lo contrario puede tener dramáticas consecuencias. "El mayor de los escándalos de la psiquiatría norteamericana del siglo XX es la creciente manía de miles de terapeutas ineptos, consejeros familiares y trabajadores sociales de provocar falsos recuerdos de abusos sexuales infantiles", sentenciaba en 1994 el divulgador científico Martin Gardner.

Tragedias olvidadas

Cientos de familias se rompieron en Estados Unidos y Canadá, en los años 80 y 90, tras convencer terapeutas y psiquiatras a muchos pacientes de que de niños habían sufrido abusos y reprimido los recuerdos, a modo de autoprotección. No existían más pruebas que los testimonios de unas víctimas que habían empezado a revivir sus dramas bajo hipnosis, los efectos del suero de la verdad y otras cuestionables técnicas de sugestión. Hubo casos que llegaron a los tribunales y se zanjaron con largas condenas de cárcel para unos padres o educadores hasta entonces modélicos. Se convirtieron en villanos de la noche a la mañana y, aunque al principio negaron las acusaciones, al final muchos acabaron por admitir la culpa.

Científicos como Loftus han probado, sin embargo, que la recuperación de recuerdos perdidos es poco fiable, que recreamos el pasado cada vez que lo revivimos, añadiendo nuevos detalles. "Los participantes (en un experimento) vieron un accidente de automóvil en un cruce con una señal de stop. Después, se sugirió a la mitad de ellos que se trataba de un ceda el paso. Cuando más tarde les preguntamos qué señal de tráfico había en la intersección, aquéllos que habían sido sugestionados tendieron a decir que un ceda el paso. Los que no recibieron información falsa fueron mucho más precisos en su recuerdo de la señal", explica la psicóloga.

Stephen Lindsay, de la Universidad de Victoria (Canadá), probó hace seis años que verse en una escena lleva a muchas personas a pensar que la han vivido. En un experimento, se enseñaron a veinte individuos fotos de su niñez procedentes del álbum familiar y una manipulada digitalmente con el protagonista montado en un globo aerostático, algo que nunca había pasado. Al ver la foto trucada, la mitad de los sujetos recordó la vivencia inventada. A finales del año pasado, un grupo de psicólogos liderado por Loftus demostró que fotos de sucesos históricos retocadas pueden alterar nuestro recuerdo de esos hechos: sólo con incluir un encapuchado y un antidisturbios en una imagen de una manifestación pacífica de la que tuvimos noticia en su día, se convierte en nuestra memoria en una protesta violenta y con heridos.

A gusto del hipnólogo

A diferencia de las abducciones, los abusos sexuales en la infancia son reales. El debate científico se centra en si bastan las rememoraciones obtenidas mediante hipnosis y otras técnicas de sugestión para condenar a alguien, como ha pasado en EE UU. ¿Por qué? Porque, como demuestran las pruebas de laboratorio, los recuerdos pueden tergiversarse. "La información errónea puede invadir nuestra memoria cuando hablamos con otros, somos interrogados o leemos o vemos en los medios información sobre algo que hemos experimentado", indica Loftus. Así se explica que haya quien recuerde, en la consulta del terapeuta, haber sido víctima de abusos y sufrido abortos a pesar de que un examen médico demuestra que es virgen, y que inocentes acaben confesando crímenes que nunca cometieron.

El suceso protagonista de los recuerdos del paciente depende de las inclinaciones del hipnólogo: los ufólogos tienden a descubrir abducciones; los parapsicólogos, experiencias de vidas pasadas; los clérigos, rituales satánicos; algunos psiquiatras y terapeutas, abusos sexuales infantiles... Es lo que cada uno de ellos busca y hacia lo que dirige sus tendenciosas preguntas. "La hipnosis es una mala herramienta para averiguar la verdad porque es un estado en el que uno es especialmente sugestionable y puede dar lugar a confusiones y a la creación de falsos recuerdos", asegura Susan Clancy, psicóloga de la Universidad de Harvard y autora del libro Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens (Abducidos. Cómo llega la gente a creer que ha sido secuestrada por alienígenas. 2005).

Tras su 44 cumpleaños, Elizabeth Loftus recordó traumáticamente el hallazgo, cuando era una niña, de su madre muerta. Rememoró el descubrimiento del cuerpo flotando boca abajo en la piscina, el coche patrulla con sus luces, la camilla con el cadáver cubierto por una sábana blanca... Hasta que días después su hermano la sacó del error: su tío se había confundido; ella no había encontrado a su madre muerta. Un comentario inocente de un pariente había bastado para convencer a la psicóloga estudiosa de la memoria de que había vivido una experiencia que en realidad nunca vivió. "La idea más horripilante es que aquello que creemos con todo nuestro corazón no es necesariamente la verdad", advierte Loftus.


El libro

The myth of repressed memory: false memories and allegations of sexual abuse (1996): Una aproximación rigurosa al escándalo de la manipulación de la memoria y sus repercusiones.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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23 Jun 2008

Luis R. González, de la Fundación Anomalía, Almudena Cacho y yo hablamos el 11 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de las abducciones, con motivo de la publicación del libro Las abducciones ¡vaya timo!, en la trigésimo tercera entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.


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12 Mar 2007


Intervención sobre las abducciones en el programa Bilbao la Nuit, de Bilbovisión, el 20 de febrero de 2007.

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11 Feb 2007

Basta con un par de signos de interrogación para poner las cosas en su sitio. Hace poco más de cuarenta años, llegaba a las librerías estadounidenses El viaje interrumpido, obra de John G. Fuller cuyo subtítulo era "Dos horas perdidas a bordo de un platillo volante". La traducción española del título y el subtítulo fue totalmente respetuosa, pero a alguien en Plaza & Janés parece que le traicionó la incredulidad al redactar el texto de la faja promocional que llevaban todos los libros de la colección Otros Mundos y escribió: "¿Dos horas a bordo de un platillo volante? El increíble relato, que la Prensa mundial ha divulgado, de un matrimonio americano sometido a sueño hipnótico". El matiz es importante. Los signos de interrogación transforman el tajante subtítulo que puede leerse en el interior en lo que en realidad concluye cualquiera que lea el libro de Fuller.

La obra disecciona el secuestro por parte de alienígenas de Betty y Barney Hill, quienes en septiembre de 1966 marcaron el inicio de la fiebre de las abducciones y crearon el prototipo del extraterrestre gris. Si les interesa el mito ovni y no la han leído, no sé a qué esperan. Compren un ejemplar de segunda mano -lo pueden encontrar en Iberlibro-, siéntense cómodamente y hagan arqueología ufológica. Comprobarán que la verdad está ahí dentro y que, como casi siempre, el relato indirecto que han hecho del incidente los periodistas del misterio y ufólogos más famosos tiene poco que ver con ella. A mí, que no había abierto el libro de Fuller desde hace muchos años -no me acuerdo si en su día lo leí entero-, su lectura reciente para preparar el reportaje 40 años de grises me ha resultado enormemente esclarecedora, hasta el punto de que me cuesta creer que alguien piense que estamos ante el relato de una abducción real. Pero ¿qué es lo que cuenta Fuller?

El viaje interrumpido es un libro apasionante, aunque de divertido tiene poco. Lo que cuenta es interesante; cómo lo cuenta, un rollo. Porque Fuller dedica la mayoría de las 374 páginas de la edición española a la transcripción de las entrevistas del psiquiatra Benjamin Simon con el matrimonio de abducidos. Cuando se publicó la obra, nadie creía en la realidad de los secuestros alienígenas. De hecho, al igual que pasaba con los platillos volantes estrellados, este tipo de casos no fue en su momento considerado digno de estudio por los ufólogos más serios, que siempre los ha habido.

La lectura del libro revela una abducción de los Hill en la que la sensación de tiempo perdido -de que faltan horas entre la última observación del ovni y la reanudación del viaje camino a casa- la sugieren dos ufólogos; en la que Betty parte de la premisa de que tras los sueños extraños que está teniendo puede que haya algo más; en la que Barney cree al principio que lo de su esposa son sólo pesadillas y nada más que eso; en la que los Hill cuentan su visión de un platillo volante en la parroquia pocos días después del suceso; en la que el psiquiatra cree que la primera parte del encuentro -la observación de una luz en el cielo- pudo tener una base real, pero la segunda -el secuestro- no; en la que las narraciones bajo hipnosis coinciden con los sueños transcritos anteriormente por Betty y que ésta había contado a Barney; en la que las pequeñas contradicciones del relato -"Cuanto más tarde en entrar, más tardaremos en terminar," le dice un visitante a la mujer, pero más adelante otro no entiende que quiere decir edad ni como medimos los humanos el tiempo- demuestran que algo falla en la historia; en la que queda claro que la primera abducción no tuvo lugar en el mundo real.

Todas esas cosas, y muchas más, figuran en las páginas de El viaje interrumpido y han sido sistemáticamente ocultadas a sus lectores por los mismos ufólogos que llenaban nuestros cielos de platillos volantes a la menor oportunidad y, ante la falta de ovnis, se han reconvertido en los últimos años en conspiranoicos, imitadores de Dan Brown, profesionales del periodismo basura de cámara oculta y fabricantes de misterios al por mayor. Por eso, siempre recomiendo a quien me pregunta por cualquier enigma que acuda a las fuentes originales. Comprobará que, en muchas ocasiones, la historia no es como se la han vendido. Es lo que pasa con El viaje interrumpido, cuya lectura demuestra el acierto de quien le plantó dos signos de interrogación a la faja promocional del libro en la edición española.

Fuller, John G. [1966]: El viaje interrumpido. Dos horas olvidadas a bordo de un platillo volante [The interrumpied journey: two lost hours abourd a flying saucer]. Prologado por Benjamin Simon. Trad. de Jesús Pardo. Editorial Plaza & Janés (Col. "Otros Mundos"). Barcelona 1977. 374 páginas.

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25 Oct 2006

Extraterrestre secuestrador de un episodio de 1996 de la serie de televisión 'Más allá del límite'.
"Doctor, ¿cree de verdad que los Hill fueron abducidos y llevados a bordo de un platillo volante?", preguntó en Boston un periodista de la revista Look al psiquiatra Benjamin Simon hace cuarenta años. "¡En absoluto!", respondió el médico. Semanas después, llegaba a los quioscos el número de Look del 4 de octubre de 1966, que incluía el primero de dos reportajes sobre el secuestro de Betty y Barney Hill por seres de otro mundo, pero no recogía la demoledora sentencia del psiquiatra que había tratado al matrimonio entre enero y junio de 1964. Fue la primera abducción y fijó el guión a seguir por ese tipo de historias, al igual que sus extraterrestres están en el origen del modelo canónico de tripulante de un ovni.

El alienígena actual no es el hombrecillo verde sobre el que ironizaba Fredric Brown en su novela ¡Marciano, vete a casa! (1955), en la que los invasores son unos chismosos enanos verdes que sumen a la Humanidad en el caos porque lo ven, lo oyen y lo cuentan todo. Sigue siendo de baja estatura, pero ahora es de piel gris, cabezón y con grandes ojos negros almendrados, secuestra humanos para experimentar con ellos y tiene pactos secretos con quienes, en la sombra, gobiernan el mundo. Es físicamente el extraterrestre de Encuentros en la tercera fase (1977) y Expediente X (1993-2002), el que Steven Spielberg presentó como un ángel de la era tecnológica y Chris Carter hizo descender a los infiernos. Es el ser imaginado por un matrimonio estadounidense para explicar lo que sucedió una noche de septiembre de 1961.

Viaje interrumpido

Betty y barney Hill, en 1966.Betty y Barney Hill formaban un matrimonio mixto -él era negro y ella, blanca- en un país donde existía la segregación racial. Ella era asistente social y él trabajaba en el Servicio de Correos en Boston. Vivían en Porstmouth (New Hampshire) y, en su comunidad, eran conocidos activistas por los derechos civiles. El 19 de septiembre de 1961, regresaban a casa en coche después de haber pasado unos días en Canadá cuando vieron un ovni junto a la Luna, cerca de la cual también había una estrella. Parecía que les seguía y, por eso, detuvieron la marcha para, a pie de tierra, observarlo con prismáticos: Barney distinguió figuras humanoides a través de las ventanas de la nave. Reemprendieron viaje después de que el hombre volviera al automóvil asustado y diciendo: "¡Van a capturarnos!". Llegaron a casa de madrugada. Él estaba convencido de que aquello era un avión; ella, de que era un platillo volante como el que había visto su hermana años antes.

En los días siguientes, la mujer telefoneó a la Base de la Fuerza Aérea de Pease para informar del avistamiento, compró y leyó varios libros sobre platillos volantes, y escribió al autor de uno de ellos, Donald E. Keyhoe, militar retirado y presidente del Comité Nacional para Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (NICAP), para contarle su experiencia. Betty, que había empezado a tener pesadillas sobre el suceso, no hablaba en la carta de ningún secuestro, como tampoco lo hizo durante la entrevista que mantuvo el matrimonio con un ufólogo del NICAP en octubre de 1961. La abducción salió a relucir mucho después, en 1964, cuando los Hill fueron sometidos a tratamiento por el psiquiatra Benjamin Simon. El matrimonio narró entonces bajo hipnosis el secuestro por los tripulantes del platillo volante, con reconocimiento médico incluido, en una serie de sesiones, transcritas en el libro El viaje interrumpido (1966), de John G. Fuller.

Dibujo del jefe extraterrestre hecho por Barney bajo hipnosis el 22 de febrero de 1964.Los visitantes eran cabezones, tenían piel de color "gris azulado", boca pequeña, dos orificios en el lugar de la nariz y grandes ojos que impresionaron a Barney. "Sentí como si esos ojos se metieran por los míos", dijo al psiquiatra. Y dibujo al jefe de los alienígenas con gorra y bufanda. Es el primer retrato de un gris. Lo hizo a lápiz el 22 de febrero de 1964. El doctor Simon nunca creyó que los Hill hubieran sido secuestrados por extraterrestres. Para él, la historia se había cocinado en la mente de una Betty interesada por los ovnis y obsesionada por unas pesadillas que creía basadas en hechos reales y con las que bombardeó a Barney durante meses, hasta que las incorporó a su memoria como falsos recuerdos.

Salto a Hollywood

La publicación de los dos reportajes de Fuller en Look hizo de su libro un éxito de ventas; pero la ufología de la época no se tomó la historia en serio, aunque eso sorprenda hoy, cuando algunos expertos creen hasta en experimentos de hibridación entre humanos y alienígenas. El boom de las abducciones se produjo nueve años después. A mediados de los 70, la historia de los Hill llegó a millones de estadounidenses en forma de telefilme protagonizado por James Earl Jones, en el papel de Barney, y Estelle Parsons, como Betty. La NBC estrenó The ufo incident el 20 de octubre de 1975 en horario estelar y volvió a emitirlo el 9 de septiembre de 1976. A raíz de eso, los secuestros extraterrestres se multiplicaron. El ufólogo David Webb constató en 1978 que, en los treinta años precedentes, se habían registrado cincuenta abducciones -todas ellas, denunciadas después de la de los Hill- mientras que, sólo en los dos años que siguieron al estreno de la película, se dieron cien.

Uno de los alienígenas que secuestraron a James Earl Jones y Estelle Persons en 'The ufo incident'.

Los alienígenas de la NBC -que no eran un prodigio de maquillaje, precisamente- inspiraron a Travis Walton, un joven leñador de Arizona que en noviembre de 1975 aseguró haber sido secuestrado por humanoides similares a los que capturaron a los Hill. La historia de Walton fue un fraude que reportó a su protagonista y cómplices un montón de dinero gracias a los derechos de libros y de una película, Fire in the sky (1993), que todavía programan los canales temáticos. Los raptores del leñador eran ya los clásicos grises que, dos años después, protagonizaron con sus platillos volantes multicolores Encuentros en la tercera fase y llevaron entre abrazos a Roy Neary (Richard Dreyfuss) al interior de su gran nave.

Roy Neary es conducido por los extraterrestres al interior de su nave, en 'Encuentros en la tercera fase'.El estereotipo fue imponiéndose a sus rivales -monstruos peludos, robots, lagartos gigantes...- y, en los años 90, su reinado entre los extraterrestres fue casi absoluto. A la entronización, contribuyó Expediente X, serie de televisión en la que Chris Carter explotó la credulidad y los temores de la sociedad estadounidense a través de una pareja de agentes del FBI, Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson), que investigaban sucesos paranormales. También puso su granito de arena en 1996 la falsa película de la autopsia de un alienígena cuya nave se había estrellado en Roswell (Nuevo México) en 1947: su principal valedor en España fue el ahora novelista Javier Sierra, para quien el transistor es un invento basado en tecnología de ese platillo estrellado. Los visitantes de Carter estaban en las antípodas de los de Spielberg, quien más recientemente se ha aproximado al fenómeno con Abducidos (2002), una serie de diez capítulos en la que los grises resultan omnipresentes. ¿Pero por qué estos alienígenas son como son?

Origen de ficción

La abducción alienígena es una actualización cultural del rapto por dioses, ángeles, demonios y hadas. El guión del secuestro por extraterrestres se fijó en 1930 en un cómic de Buck Rogers: captura e introducción en la nave, examen médico, conversación con el líder, visión de la Tierra desde el espacio y vuelta a casa. Un secuestro ovni típico puede contener todos esos componentes o dejar de lado alguno.

Los enanos verdes de Invaders from Mars protagonizaron en 1953 la primera abducción cinematográfica e introdujeron a una mujer una aguja por el ombligo durante un reconocimiento médico, como le sucedió años más tarde a Betty Hill. Los ojos almendrados que tanto impresionaron a su marido -"Nunca antes había visto unos ojos rasgados como ésos"- y que creía que le hablaban procedían de la televisión, según descubrió el estudioso del mito ovni Martin Kottmeyer. El 10 de febrero de 1964, doce días antes de que Barney citara por primera vez los ojos envolventes bajo hipnosis, unos extraterrestres con esos ojos protagonizaron 'El escudo Bellero', episodio de la serie The outer limits. ¿Y el ovni?

Aquella noche de septiembre de 1961 había dos luces junto a la Luna, Saturno y Júpiter, pero los Hill sólo recordaban haber visto el ovni y una estrella junto al satélite. El investigador Robert Sheaffer cree que el matrimonio tomó uno de los planetas por un platillo volante. El resto de la historia fue producto de la cultura popular, y los sueños y ansias de Betty por ver un ovni, como su hermana Por eso nacieron los grises hace 40 años.

Los secuestradores, en la ficción televisiva

Los grises secuestradores se mudaron hace tiempo de las páginas de los libros de ufología y las series dedicadas a lo paranormal -como Expediente X y Cielo negro- a las producciones de ciencia ficción como Babylon 5, Stargate, y Más allá del límite. Así, en el episodio de la primera titulado 'El Grial' (1994), un humano demanda judicialmente a un gris en la estación espacial Babylon 5 porque su bisabuelo fue abducido por el bisabuelo del extraterrestre.

Más recientemente, en 'Equillibrio precario' (2003), un episodio de la séptima temporada de Stargate, un científico de una especie alienígena aliada de la Humanidad -y que físicamente son grises- es capturado cuando secuestra humanos para experimentar con ellos e intentar salvar a su pueblo de la extinción. El extraterrestre responde al nombre de Loki, dios del fuego y los engaños de la mitología escandinava.

El mito ovni, que nació de la ciencia ficción, ahora alimenta ese género en la pequeña pantalla, como demuestra Matías Morey, presidente de la Fundación Anomalía, en un estudio publicado recientemente. El círculo se ha cerrado.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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