20 Jun 2008

Parece que fue ayer y han pasado ya cinco años desde que nació Magonia. Así que es día de recapitulación. Hay en esta web a su disposición 679 anotaciones: en 2003 (sólo seis meses), publiqué 70 entradas; en 2004, 83; en 2005, 93; en 2006, 131; en 2007, 197; y en lo que llevamos de 2008, he colgado ya 105. Hay vídeos y archivos sonoros; pero, sobre todo, texto. Y les advierto de que este verano el ritmo de artículos se intensificará desde mediados de julio, cuando publicaré un mínimo de uno diario como aperitivos al nuevo curso. El que termina el 30 de junio, con la celebración en Bilbao de la jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después, no ha sido un mal curso, como tampoco lo ha sido el año de Magonia que acaba hoy. Porque no ha habido quinto malo.

Aunque en un primer momento me incomodó durante diez minutos cuando recibí la noticia, he de reconocer que ser condenado por una Justicia tan paranormal como los temas aquí tratados por injurias a Juan José Benítez no ha sido perjudicial ni para este blog ni para mí. Al contrario. Estoy seguro de que jamás 6.000 euros dieron para tanta publicidad. Gracias a Benítez, quién lo iba a decir, esta bitácora ha alcanzado una relevancia que antes no tenía y son cada vez más las personas que leen aquí lo que hay de verdad tras lo que sostienen los vendedores de misterios. La publicación de la primera información sobre la sentencia en El País resultó inesperada y dio una trascendencia al caso que de otro modo nunca habría tenido. Miles de personas han sabido así que lo que en el fondo perseguía el autor de Caballo de Troya era silenciar a un crítico de su trabajo, y que ese crítico no estaba dispuesto a callarse. Fueron tantas las muestras de solidaridad que sólo ude hacerme eco de una mínima parte y aún estoy impresionado. Pero el caso Benítez contra Gámez es historia, tan antigua que me parece mentira que sólo haya pasado un año desde el fallo judicial.

Este curso ha sido duro, sobre todo por el cambio en la herramienta de las bitácoras de El Correo Digital. Todavía arrastra Magonia más de dos años de anotaciones sin arreglar, con formatos que antes eran buenos y ahora no, por esas cosas que tienen algunos diseñadores. No les voy a atormentar con cuántas veces me he quejado de la chapuza, ni cuántos errores aún no se han solucionado, ni el desánimo que me invadió al ser consciente del calibre del desaguisado a finales de 2007. Nunca he estado tan cerca en estos cinco años de cerrar el chiringuito y tomarme un descanso. La fortuna es que apenas dispuse de tiempo para pararme a pensar en ello, entre los ciclos de charlas organizados y por organizar -lo del curso próximo va a ser de aúpa, que decimos por el Norte-, el libro Misterios a la luz de la ciencia y algunos otros ambiciosos proyectos ya en marcha. Si exceptuamos el incidente informático, el curso ha sido muy bueno y se cierra de la mejor manera posible: con un libro recién publicado, un inminente ciclo de conferencias, nuevos proyectos dentro del Círculo Escéptico -¡a qué esperan para sumarse al club de la razón?- y ustedes ahí.

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17 Jun 2008

Mi biblioteca cuenta con un nuevo libro escéptico que se distribuirá después del verano, pero que quien quiera puede conseguir ya de la editorial pidiéndolo personalmente o a través de su librería. Se titula Misterios a la luz de la ciencia y ha sido publicado por la Universidad del País Vasco (UPV), como estreno del nuevo sello de divulgación EHU Press. Es una obra de los biólogos Eduardo Angulo y Juan Ignacio Pérez, el biofísico Félix Goñi, el meteorólogo Jon Sáenz, el astrofísico Agustín Sánchez Lavega y el periodista Mauricio-José Schwarz, con una introducción mía, en calidad de editor. La aportaciones de los autores toman como punto de partida sus intervenciones en la jornada de divulgación Misterios, a la luz de la ciencia, organizada en Bilbao en noviembre de 2007 por la UPV, el diario El Correo y el Círculo Escéptico; pero no estamos ante una, siempre horrorosa, transcripción de charlas: los textos han sido escritos expresamente para este volumen y revisados concienzudamente por sus firmantes y quien esto escribe.

Nunca había pensado en coordinar una obra de estas características y no sé si volvere a hacerlo porque, aunque trabajar codo con codo con los autores ha sido un lujo -las cosas como son-, he leído tantas veces el original con el bolígrafo rojo que no veía el momento de que se independizara y se fuera de librerías. El trabajo ha sido intenso y me hizo rebajar la actividad en otros frentes entre enero y mayo, cuando con cada lectura de pruebas descubría nuevas irritantes erratas que antes se me habían escapado. Si queda alguna, es culpa mía. Creo, sinceramente, que el libro merece la pena y espero ansioso las críticas. Formalmente, Misterios a la luz de la ciencia está muy bien editado: en tapa dura, con vistosa portada, un papel extraordinario e imágenes a todo color. Y todo ello por 11 euros, el precio de un libro de bolsillo. Mucha gente ha colaborado para que este proyecto sea una realidad. Quiero agradecer su trabajo especialmente a Ander González, vicerrector de Extensión Universitaria, a Pedro Ugarte, a Matxalen Sotillo, a todo el personal del Servicio Editorial y a la periodista Luisa Idoate.

Es bueno que nos preguntemos cosas, que busquemos explicación a lo aparentemente misterioso. Misterios a la luz de la ciencia responde a esa inquietud -aquí tienen el índice- y da pistas para comprender mejor la trascendencia de algunas empresas y la imposibilidad de otras. Los tres primeros capítulos analizan la posibilidad de que haya vida en otros mundos, monstruos en el nuestro y sistemas de predicción meteorológica fiables basados en la sabiduría popular, de la mano de Agustín Sánchez Lavega, Eduardo Angulo y Jon Sáenz. Después, Mauricio-José Schwarz ofrece una guía para la detección de camelos en un mundo donde cada vez más gente quiere engañarnos. Juan Ignacio Pérez y Félix Goñi reflexionan, por último, sobre el peligro que supone el auge del pensamiento mágico para sociedades democráticas como la nuestra.¿Merece la pena perder el tiempo explicando a la gente qué hay de cierto y de falso en las visitas extraterrestres, los monstruos, la comunicación con los espíritus, las témporas, el feng sui…? Los autores de Misterios a la luz de la ciencia creemos que sí, que, ahora que en la televisión, la radio y los periódicos ha vuelto a cobrar auge el pensamiento mágico, es más necesaria que nunca una comunidad científica comprometida que divulgue sus trabajos e ideas con claridad y de un modo atractivo, y al mismo tiempo guíe a sus conciudadanos por los lindes entre lo real y lo imaginario.

Librerías y particulares pueden solicitar ya Misterios a la luz de la ciencia al Servicio Editorial de la UPV (Apartado 1397, 48080 Bilbao; Tel. 946 012 000; e-mail: luxedito@lg.ehu.es).

Luis Alfonso Gámez (Ed.): Misterios a la luz de la ciencia. EHU Press. Bilbao 2008. 226 páginas. 11 €.

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16 Jun 2008

Bilbao acogerá el 30 de junio la jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después, un acto organizado por el Círculo Escéptico (CE), la Universidad del País Vasco (UPV), el diario El Correo, el Center for Inquiry (CfI) y el Ayuntamiento de Bilbao. Josep Maria Trigo-Rodríguez, Xabier Orue-Etxebarria y Agustín Sánchez Lavega ofrecerán sendas conferencias y participarán en una mesa redonda en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta (c/ Bidebarrieta, 4), entre las 18 y las 21 horas. El primero, astrofísico del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), hablará sobre el peligro de cometas y asteroides; el segundo, paleontólogo de la UPV, acerca de las extinciones masivas por impactos; y el tercero, astrofísico de la UPV y miembro del CE, del suceso de Tunguska y qué puede hacerse ante este tipo de amenazas. La explosión de Tunguska arrasó unos 2.200 kilómetros cuadrados -el equivalente a Guipúzcoa- de bosque en Siberia el 30 de junio de 1908 y, según los últimos estudios, pudo haber sido causada por un asteroide de menos de 30 metros de diámetro.

La jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después cierra el segundo curso de divulgación del pensamiento crítico programado en la capital vizcaína por el CE, asociación nacida hace hoy tres años. Las seis actividades públicas organizadas hasta el momento en Bilbao han contado con más de un millar participantes, siendo especialmente destacable el éxito de las dos celebraciones del Día de Darwin, en las cuales el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta -con capacidad para más de 300 personas- se quedó pequeño. Además de otras dos jornadas de charlas enmarcadas en la Semana de la Ciencia en 2006 y 2007, el CE organizó una especial con motivo de los 60 años de platillos volantes y otra dedicada a la polémica de las antenas de telefonía. Casi una ventena de científicos y divulgadores ha intervenido ya en las actividades de promoción del pensamiento crítico celebradas en Bilbao desde noviembre de 2006, gracias al apoyo desinteresado de todas las instituciones participantes, que ya estan preparando los actos del próximo curso.

Pensamiento crítico en la calle

En las primeras jornadas de Misterios, a la luz de la ciencia, Eduardo Angulo, biólogo de la UPV y miembro del CE, nos acercó a la criptozoología en Me pareció haber visto un lindo monstruito. Nessie, el yeti y otros seres enigmáticos; Jon Sáenz, físico de la UPV, expuso algunos métodos populares de predicción meteorológica en ¿Sirven las témporas para predecir el tiempo del próximo invierno?; Agustín Sánchez Lavega examinó las posibilidades de vida en otros mundos en ¿Hay alguien ahí? La búsqueda de extraterrestres; Mauricio-José Schwarz, periodista científico y miembro del CE, denunció los engaños de lo paranormal en Ferraris a 1.000 euros. Las afirmaciones extravagantes y cómo someterlas a prueba; y Félix Goñi, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de lla UPV y director de la Unidad de Biofísica de la UPV y el CSIC, y Juan Ignacio Pérez, rector de la UPV, reflexionaron sobre los riesgos delpensamiento mágico. En la segunda edición de Misterios, a la luz de la ciencia, Carlos J. Álvarez, psicólogo de la Universidad de La Laguna, habló de Algunas creencias erróneas sobre nuestro cerebro; Javier Cavanilles, periodista del diario El Mundo, disertó sobre Las caras de Bélmez: ¿falsa ciencia o mal periodismo?; José Carlos Pérez Cobo, biólogo de la UPV, analizó el Agua depurativa y otros engaños de la nutrición y la cosmética; y Joseba Zubia, físico de la UPV, nos ilustró sobre Ondas electromagnéticas y salud.

En los actos del Día de Darwin de 2007, Enrique Cerdá-Olmedo, genetista de la Universidad de Sevilla, disertó sobre Evolución ciega y 'diseño inteligente'; Antonio Lazcano, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos llevó hasta El origen de la vida; y Ana Rallo, bióloga de la UPV, habló acerca de la llegada de las ideas evolucionistas a España en Darwin, imported from England. En el Día de Darwin 2008, Ricardo Amils, profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador asociado al Centro de Astrobiología, reflexionó sobre la vida más primitiva en ¿Minerales o azúcares? ¿Qué prefirieron los primeros seres vivos?; Eustoquio Molina, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, dedicó su charla a Creacionismo contra evolución: la estrategia del 'diseño inteligente'; y José Carlos Pérez Cobo, biólogo de la UPV, disertó sobre la evolución del cerebro humano en ¿Somos listos porque comemos almejas? En las mesas redondas de ambas jornadas, intervinieron, además, Eduardo Angulo, Félix Goñi, Juan Ignacio Pérez y Agustín Sánchez Lavega.

Celebramos los 60 años de platillos volantes con conferencias de Eduardo Angulo, quien nos presentó a los extraterrestres de la ciencia ficción en ¡Marciano, ven a casa!; Ricardo Campo, filósofo de la Universidad de La Laguna, y miembro de la Fundación Anomalía y el CE, quien resumió la historia del mito ovni en La invasión que nunca llegó; Fernando L. Frías, abogado y presidente del CE, que provocó carcajadas con La chapuza galáctica: ufología a la española; y el autor de estas líneas, que dio su punto de vista sobre el origen del prototipo de extraterrestre en 40 años de hombrecillos grises. Además, Agustín Sánchez Lavega participó en la mesa redonda. La jornada Antenas y salud: verdades y mentiras contó, por su parte, con las inestimables aportaciones de Félix Goñi y Joseba Zubia.

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13 Jun 2008


Una marca de chucherías y una universidad británica se jactan desde ayer de haber enviado el primer anuncio a otro mundo, un spot de Doritos cuya señal tiene como destino un sistema estelar situado a 42 años luz. Es verdad; pero sólo en parte. Se trata, efectivamente, del primer anuncio concebido para un cliente extraterrestre, lo que no deja de ser una excentricidad, ya que no sabemos todavía siquiera si hay alguien ahí fuera. Eso es lo de menos, no obstante, para los promotores de la iniciativa, que han conseguido un montón de publicidad gratuita aquí, en la Tierra, gracias a que los medios no estamos por la labor de que la realidad estropee una noticia. Porque la primera emisión televisiva con capacidad para atravesar la atmósfera -y que, por lo tanto, viaja por el espacio y puede ser captada por cualquier extraterrestre, si lo hubiera- fue la de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, protagonizada por brazos en alto y Adolf Hitler. Ésa es nuestra carta de presentación interplanetaria, aunque no nos guste. Y no es un secreto. Ya lo destacó Carl Sagan en su novela Contacto (1986) y Robert Zemeckis en la película correspondiente (1997), que han visto millones de personas, aunque parece que pocos periodistas. Innumerables emisiones televisivas han seguido desde 1936 el mismo camino -se alejan de nosotros a la velocidad de la luz-, incluidas las de los anuncios producidos en todo el mundo, como el del famoso negrito de Cola-Cao, y las de programas como Gran Hermano, por ejemplo. Figúrense la imagen que estamos dando en la galaxia. Como recordaba hace unos años el recientemente fallecido Arthur C. Clarke, la mejor prueba de que no hay otras inteligencias en el vecindario cósmico es que no han venido a exterminarnos por haber llenado de telebasura un globo de 50 años luz de radio con centro en la Tierra. ¿Se imaginan encender el receptor de la nave interplanetaria y que se le aparezca a uno Mercedes Milá?

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12 Jun 2008

He visto en el blog de Pedro Jorge una bonita recreación con Lego de la fotografía del hombre delante del tanque en la plaza de Tiananmen, Pekín, en 1989. Es una de las réplicas que hace Balakov, quien tiene una colección de recreaciones de imágenes clásicas que incluye la del famoso fotograma de la película que los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimli consiguieron de un Bigfoot en 1967. Por exigencias del guión, en el mundo de Lego es el entrañable Chewbacca el que da vida al hombre peludo de los bosques norteamericanos. En el mundo real, bajo la piel del monstruo se escondía Bob Hieronimus, un trabajador de Pepsi.

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12 Jun 2008

Irantzu Ibáñez y yo hablamos el 4 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de ovnis y secretos gubernamentales, a raíz de la apertura de los archivos ovni británicos, en la trigésimo segunda entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

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10 Jun 2008


Diana Duyser, de 52 años y vecina de Hollywood (Florida), se embolsó en 2004 nada menos que 28.000 dólares con la venta de un emparedado de queso derretido porque en la tostada se adivina un rostro que ella identifica con el de la Virgen María. Ahora resulta que la agradecida mujer, cuya fe no llegó a tanto como para renunciar a la venta de lo que algunos llaman el sándwich sagrado, se ha tatuado la imagen del emparedado en el pecho derecho. Ya se sabe, el dólar es el dólar. La que da en el clavo es la tatuadora, para quien la historia de esta pareidolia, una ilusión que hace que percibamos un estímulo sin sentido o ambiguo, las manchas en un mantel o la forma del fuego, como algo definido, un rostro o una silueta humana, sólo revela que "la gente está loca".

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09 Jun 2008

Muchas gracias a todos, a los colegas, a los representantes políticos y a la sociedad en general. No nos callarán, porque creemos en el poder de las palabras contra las bombas, de la razón contra el fanatismo. Y, ahora, a seguir trabajando.

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04 Jun 2008

Ya saben que, según los conspiranoicos, contra el Pentágono no se estrelló ningún avión de pasajeros el 11-S. Si no lo saben es porque son unos ignorantes que no leen las obras de Bruno Cardeñosa, para quien lo que destruyó parcialmente el cuartel general estadounidense fue un misil en un autoatentado. "Creo que hace falta más atrevimiento para que se denuncien ciertas cosas, pero quienes mandan son conscientes de que es imposible que los grandes medios, por poner un ejemplo, vayan a negar que el 11-S se estrellara un avión en el Pentágono. Aquello no sucedió, así me lo confirman informes científicos, aeronáuticos, testigos…", declaraba hace tres años en una de las múltiples entrevistas de promoción de su peculiar -seamos caritativos- visión de la realidad. Hacía tiempo que no me acordaba de los disparates de Cardeñosa sobre los atentados de septiembre de 2001. Hace unas horas me los ha recordado una anotación de los siempre recomendables Microsiervos en la que Alvy llama la atención sobre una recopilación de diez fotografías que "echan prácticamente por tierra algunas de las teorías conspirativas del 11-S". Resulta que la primera imagen corresponde a parte del tren de aterrizaje del Vuelo 77 de American Airlines entre los restos del edificio. O eso o es que ahora resulta que los misiles tienen trenes de aterrizaje, vayan ustedes a saber por qué capricho de nuestros conspiranoicos.

Cardeñosa es el mismo ufólogo que decía hace siete años que en la película Tres hombres y un bebé (1987) se veía un fantasma. Por si no se acuerdan, esto último lo hizo en Antena 3 TV -perdonen la pésima calidad del vídeo, pero es lo que he encontrado-, donde dio por cierta la presencia de un espectro en una secuencia del filme protagonizado por Tom Selleck, Steve Guttenberg y Ted Danson. "Esta escena de Tres solteros y un biberón (sic) es la clara demostración de que, gracias a una cámara de cine, pueden registrarse presencias y manifestaciones que el ojo humano no está capacitado para detectar", sentenciaba el ufólogo al atragantarse con la vieja leyenda urbana, tal como denunció Zenón Sanz en un artículo titulado "Tres hombres, un biberón y el fantasma de Bruno Cardeñosa", publicado en la revista La Nave de los Locos.

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03 Jun 2008

La reliquia más famosa de la cristiandad volverá a exhibirse en la primavera de 2010. Lo autorizó ayer Benedicto XVI, quien expresó el deseo de seguir los pasos de su predecesor. Karol Wojtyla visitó Turín durante la penúltima ostensión de la sábana santa, en mayo de 1998. Hace diez años, Juan Pablo II se postró a orar ante el lienzo en el que se ve una figura con las heridas que, según la tradición, sufrió Jesús durante su martirio en la Cruz. "Si el Señor me da vida y salud, espero ir yo también a Turín", anunció ayer el Papa en el Vaticano.

La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado, que cubre púdicamente sus genitales con las manos a pesar de estar estirado. Apareció en la localidad francesa de Lirey hacia 1350. Era propiedad del caballero Geoffroy de Charny, quien nunca aclaró cómo se había hecho con ella. El noble levantó una iglesia, Nuestra Señora de Lirey, para su adoración y los monjes encargados de su custodia pronto convirtieron la sábana, presentada como la auténtica mortaja de Cristo, en un negocio redondo.

El sudario de Turín era en su época una reliquia más de las muchas que se habían multiplicado por Europa con la bendición de la Iglesia. En el Segundo Concilio de Nicea, celebrado en 787, se había decretado que , si un obispo consagraba un templo sin reliquias, sería depuesto. Los prelados fueron disciplinados, gracias a lo cual existen medio centenar de sábanas santas, tres lanzas que atravesaron el costado de Jesús, varios santos prepucios, suficientes restos de la Cruz como para construir un barco, frascos con leche de la Virgen, pelos de la barba de Noé, plumas de las alas del arcángel Gabriel... No es extraño que dentro de la propia Iglesia hubiera desde el principio quien desconfiara de la autenticidad de joyas como la de los Charny.

Pierre d’Arcis, obispo de Troyes, alertó en 1389 a Clemente VII, papa de Avignon, de que su antecesor había descubierto "el fraude y cómo dicho lienzo había sido astutamente pintado, ya de esa verdad testimonió el artista que lo había pintado, o sea que era una obra debida al talento de un hombre y en absoluto milagrosamente lograda u otorgada por gracia divina". Al antipapa no le quedó otro remedio que admitir la falsedad de la reliquia, que los Charny guardaron a buen recaudo hasta que amainó el temporal a mediados del siglo XV. Después de llegar a manos de los Saboya, que la utilizaron como talisman, la tela quedó depositado en 1578 en la catedral de Turín, donde se encuentra en la actualidad.

La NASA y la reliquia

La reliquia ganó notoriedad a finales de los años 70 del siglo pasado, cuando se vinculó a la tecnología espacial. La prensa se hizo eco en 1978 de que científicos de la NASA la habían estudiado un año antes y demostrado que Jesús había resucitado. La realidad fue, no obstante, que la NASA nunca examinó la tela; lo hizo un grupo de cuarenta creyentes de los cuales dos habían trabajado para la agencia espacial. El colectivo había concluido que la imagen se había impreso milagrosamente, por la energía del momento de la Resurrección, tras desechar las pruebas contrarias a la fe.

Como parte del estudio de 1977, el microanalista forense Walter McCrone, el más reputado del mundo hasta su muerte en 2002, analizó las manchas de sangre de la presunta mortaja, y fue tajante: "Tengo buenas y malas noticias -dijo en el congreso en el que presentó su trabajo-. Las malas son que el sudario es una pintura. Las buenas, que nadie me cree". Tampoco le creyeron los partidarios de la autenticidad de la sábana cuando en 1980 auguró que, de realizarse, la prueba del carbono 14 iba a datarla "el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos". Sin embargo, así fue.

La datación de la pieza, realizada en 1988 por tres laboratorios de Arizona, Zurich y Oxford, fechó "el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%". Los resultados se publicaron en la prestigiosa revista Nature y chocaron de inmediato con la oposición de los sindonólogos, como se autodenominan los estudiosos de la tela de Turín. Así, Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología, adujo en 1989 que la prueba no se había hecho bien, "como -según él- más tarde ratificó el propio inventor del sistema", el físico Willard Libby. El problema era que Libby había muerto nueve años antes, y no era vidente.


Pistas de engaño

La sangre es roja y no negra, como se vuelve con el tiempo, porque está pintada con bermellón y rojo de rubia, como descubrió el forense Water McCrone.

La larga melena no cae hacia la nuca, como en cualquiera tumbado, sino que el pelo se mantiene suspendido en el aire como por arte de magia.

La dos piernas están estiradas en la imagen frontal; pero en la dorsal está impresa la planta del pie derecho, lo que exigiría que hubiera doblado la rodilla.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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