10 Ago 2007

Hace más de dos años, dediqué un comentario al médium John Edward y su Cruzando al Más Allá, programa que entonces emitía People+Arts en Digital +. Edward dice que se comunica con los muertos y hace de esa capacidad espectáculo televisivo. Es todo, obviamente, un engaño. Tras explicar aquí qué técnicas emplea este discípulo de las hermanas Fox para hacer creer a la gente que habla con los espíritus, fui tajante en mi juicio: "John Edward es un tipo cachas bajo cuyo aspecto bonachón se oculta un desaprensivo, un sinvergüenza que juega con uno de los sentimientos más nobles del ser humano: el cariño por sus muertos. Ver Cruzando el Más Allá exige, por eso, tener un estómago a prueba de bomba. Lo bueno es que desmontarlo con el mando a distancia puede abrir a mucha gente los ojos sobre los manejos de los estafadores del futuro y del Más Allá, usen bola de cristal, cartas de tarot, ouija o cualquier otro artilugio de feria".

Desde que publiqué la anotación, no he dejado de recibir mensajes de personas angustiadas por la pérdida de seres queridos, que creen que Edward podría ayudarles a comunicarse con sus parientes muertos. Son gente que sufre y necesita consuelo, y a la que los traficantes de misterios han vendido la idea de que hay individuos capaces de dialogar con los espíritus. Es mentira. Cualquiera puede comprobar en el vídeo aquí colgado que Edward no acierta nada, pregunta, pregunta y pregunta hasta que alguien se da por aludido, bombardea con nombres y fechas hasta que parece que algo casa con algo, sonsaca información a sus víctimas ante la cámara sin que éstas se den cuenta... Es un engaño despiadado. Tan cruel como el de quienes prometen curar el cáncer, el sida o cualquier otro mal hoy por hoy invencible. Por eso, me dejan mal cuerpo los mensajes de correo de estas personas, angustiadas y falsamente esperanzadas por el espiritismo, que me piden que les ponga en contacto con Edward. Hay quienes sostienen que dedicar tiempo y esfuerzo a poner en evidencia a sujetos como este médium es indigno de un escéptico, que no merece la pena molestarse por algo tan obviamente fraudulento como los contactos con el Más Allá, que es una chorrada. Yo discrepo.

Un vidente echa las cartas en el Salón del Esoterismo de San sebastián. Foto: Efe.Creo que se trata de un asunto de higiene pública, como lo es denunciar la feria del engaño que, agosto tras agosto desde hace ya catorce, acoge San Sebastián. Responde al nombre de Salón del Esoterismo y, aunque hincarle el diente sería bien fácil para cualquier periodista que quisiera hacerlo y de paso  ofrecer información veraz a su público, lo que me encuentro estos días en muchos medios de comunicación vascos es propaganda: que si una bruja canaliza una energía que le sirve para hacer predicciones, que si un vidente tiene sueños premonitorios, que si otro vende amuletos que protegen contra todo... A ver, compañeros, ¿dónde están las pruebas de todas esas afirmaciones extraordinarias?, ¿por qué cuando entrevistáis a caraduras esotéricos, aparentemente, os lo creéis todo?, ¿por qué no pedís a las organizaciones de consumidores y a la propia Administración que deje de hacer la vista gorda ante el fraudulento comercio de las habilidades paranormales y los amuletos? Individuos como los reunidos estos días en el palacio de Miramar cobran a sus clientes por adivinarles el futuro y diagnosticarles enfermedades por el aura, ¿no es eso un engaño al consumidor?

Me dejan descolocado los ingenuos que depositan su fe en médiums, videntes y embaucadores como John Edward, pero entiendo que la desesperación puede llevarle a uno a dar la espalda a la razón, aunque espero que, si me veo en el trance, la cabeza no me abandone. Sin embargo, lo que me descoloca aún más y no entiendo es que haya periodistas que aparquen el escepticismo inherente al ejercicio la profesión ante el primer caradura que dice ver el futuro, curar con las manos, grabar voces de fantasmas, tener contactos con extraterrestres o cualquier otra estupidez. Entiéndanme, hablo de periodistas serios, no de los autodenominados del misterio: ésos son tan dignos de crédito como los brujos. O menos.




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06 Ago 2007

Carta publicada hoy por el diario 'El País'.El diario El País ha publicado hoy íntegra -gracias, sé que era muy larga- la carta al director que les mandé sobre la información publicada acerca de la demanda de Juan José Benítez contra mí y la sentencia que me condena a pagar al ufólogo 6.000 euros, sobre la que ya di mi opinión en 'Benítez contra Gámez: historia de una condena'.


La lista de bitácoras y webs que han comentado la sentencia y manifestado su apoyo
a quien esto escribe incluye, a fecha de hoy, a Aburreovejas, Al Otro Lado del Mostrador, Apuntes Rull, Armantia, Atalaya, BitacorARP, Blanco y en Botella, Blog de Ecnaton, Bloguear por Bloguear, Círculo Escéptico, Concello de Vigo, Crónicas de Esperantia, Chapitel, Desbarradas de Akin, Diario de un Cabeza de Chorlito, El Cartapacio de Gollum, El Día Menos Pensado, El Espejo Convexo v.2.0, El Lobo Rayado, El Lolaberinto, El Metadiario, El Morador del Abismo, El Pupitre, El Retorno de los Charlatanes, El Viaje de Lonjho, Epitafios y Demás, Escolar.net, Escrito en el Agua, Espacio Exterior, Hipótesis, Homo Webensis, Huonan, La Cárcel de Papel, Libro de Notas, Los Superiores Desconocidos, Mangas Verdes, Me Siento Cómodo, Microsiervos, Mimetist, Mtnez. Blog, No sin mi Tostadora, NotasD, Periodismo al Pil Pil, Por la Boca Muere el Pez, Punto sin Retorno, Rincón Ecléctico del Tío César, ... Que la Viga en el Propio, Redes Sociales, Reflexiones sobre el Mundo Digital, Tabula Rasa, Tecnicalia.com, The Sky 4 You, Tumbaburros, Un Millón de Segundos y Ya me gustaría.


Enredados, la Radio de la Blogosfera Andaluza
, ha dedicado un programa especial al análisis de esta sentencia, en el que han participado Javier Armentia, Javier F. Barrera, Sebastián Forero, Javier Pedreira, Jesús Javier Pérez y Luis Rull. Y
la última entrega de El Escéptico Digital ha
prestado especial atención a este asunto en su editorial, al que han
sumado la publicación de las reflexiones de Armentia y mi comentario de la sentencia.

A todos los citados y a los muchos que me han mostrado su apoyo en persona, por teléfono y por correo electrónico, muchas gracias. Como ya dije en su momento, ahora lo que tenemos que hacer es crear las herramientas y los
medios en Internet y en el mundo real para que no haya disparate
pseudocientífico sin respuesta ni vendedor de misterios que quede
impune, y el discurso crítico llegue cada vez a más
gente. Quien quiera escribirme para ponernos manos a la obra, aquí me tiene.



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03 Ago 2007

Tras la publicación en el diario El País de la noticia titulada 'Un juez ampara el honor de J.J. Benítez, que había sido calificado de "estafador"', envié  ayer la siguiente carta al director al rotativo madrileño para aclarar algunas imprecisiones de la información basada en la sentencia, como que El Correo había retirado de su web los artículos objeto de la polémica, y rellenar lagunas, como el olvido de que el ufólogo llegó a pedir 80.000 euros de indemnización y solicitó al juez la retirada de todos los textos críticos con su trabajo. Si quieren leer la información publicada por El País,  pueden pinchar en la imagen y se les abrira en una ventana a un tamaño más apropiado.  Éste es el texto de mi carta:

Una demanda de J.J. Benítez

Creía que decir en un documental de televisión que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, asegurar que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y sostener que los astronautas del Apollo 11 encontraron ruinas extraterrestres en la Luna era tergiversar la Historia, mentir e intentar engañar al público. Parece que estaba confundido.

Como recoge El País en su página 61 de hoy, jueves, 2 de agosto, he sido condenado a indemnizar con 6.000 euros a Juan José Benítez por sostener, entre otras cosas, que si alguien se gana la vida con afirmaciones como las hechas por él en la serie Planeta encantado, puede deducirse de ello que "su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación". La información publicada en este diario, además de pasar por alto las afirmaciones hechas por el ufólogo y novelista en esa serie, emitida por TVE en dos ocasiones, contiene algunas imprecisiones que quiero aclarar:

1. La demanda no fue interpuesta contra mí por dos artículos, sino por el conjunto de los textos -más de trece- en los que  examiné la verosimilitud de lo afirmado por J.J. Benítez en cada entrega de la serie.

2. Nada más ser informado el 5 de junio de 2006 del requerimiento legal, retiré las expresiones consideradas injuriosas por J.J. Benítez e indicadas en un burofax enviado por su abogada no porque ni mi abogado ni yo las consideráramos injuriosas, sino con el ánimo de zanjar el asunto amistosamente.

3. Ninguno de mis artículos ha sido retirado de la web de El Correo Digital, tal como puede comprobarse en Magonia, donde publiqué el 27 de julio una larga explicación del caso. La abogada del demandante pidió al juez "la retirada de los textos referidos a Juan José Benítez de la página web de El Correo Digital", pero el juez rechazó tal pretensión.

4. El demandante pidió en el juicio, además de la retirada de los textos, 80.000 euros de indemnización, la publicación de la sentencia en El Correo Digital y la condena al pago de las costas, extremos que el juez descartó, reduciendo la indemnización a 6.000 euros.

Creo que no he vulnerado en ningún momento el honor de J.J. Benítez, sino ejercido mi derecho a crítica ante un producto, la serie Planeta encantado, cuya falta de rigor histórico está fuera de toda duda. Otra cosa es que los designios de un juez sean inescrutables.

Luis Alfonso Gámez
blogs.elcorreodigital.com/magonia
Diario El Correo
Bilbao





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27 Jul 2007

Creía que decir que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que sostener que el pueblo dogon tuvo en el pasado contacto con extraterrestres era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que asegurar que hay pruebas de que existía comercio entre Europa y América antes de 1492 era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que mantener que la sábana santa prueba la resurrección de Jesús de Nazaret era ignorar los resultados de los más avanzados estudios científicos y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que hablar de la ficticia Arca de la Alianza como de un arma de destrucción masiva era tergiversar la Historia y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que presentar un anillo con marca de platero como obra de extraterrestres era tergiversar la realidad y mentir, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que decir que seres de otro mundo dieron el aliento civilizador al pueblo bereber era tergiversar la Historia, mentir y minusvalorar la inteligencia de ese grupo humano, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que afirmar que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y que los egipcios de hace 4.500 años vivían en la Prehistoria y desconocían la escritura era tergiversar la Historia, mentir y minusvalorar la inteligencia de ese grupo humano, y divulgarlo en un programa de televisión, engañar al público. Estaba confundido.


Creía que sostener que los astronautas del Apollo 11 encontraron ruinas extraterrestres en la Luna y presentar en un programa de televisión como prueba una recreación informática como si fuera una filmación real era tergiversar la Historia, mentir e intentar engañar al público. Estaba confundido.


Creía que era lógico calificar de sandeces las anteriores afirmaciones extraordinarias y considerar el producto audiovisual resultante una bazofia. Estaba confundido.


Creía que tergiversar era "dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos", tal como sostiene el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española (RAE). Estaba confundido.


Creía que mentir era "decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa" y "falsificar una cosa", tal como sostiene el Diccionario de la RAE. Estaba confundido.


Creía que engañar era "dar a la mentira la apariencia de verdad" o "inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas", tal como sostiene el Diccionario de la RAE. Estaba confundido.


Creía que, si alguien se gana la vida con afirmaciones como las de los once primeros párrafos de esta anotación, podía deducirse de ello que "su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación". Esta confundido.


Creía que responder con ironía a los ataques en un periódico de alguien implicado en la producción del programa de televisión aludido en los once primeros párrafos era mi derecho, aunque el implicado fuera hijo del máximo responsable del espacio. Estaba confundido.

La sentencia


El juez Jairo Ávarez-Uria Franco, del Juzgado de Primera Instancia Nº 5 de Getxo, ha concluido que decir lo anteriormente expuesto sobre el programa Planeta encantado -del que están extraídas las sorprendentes afirmaciones de los primeros once párrafos y del vídeo- y su director, el ufólogo y novelista Juan José Benítez, así como responder a un ataque público de su hijo, uno de los miembros del equipo de la serie, debe "considerarse como una intromisión ilegítima del derecho al honor de D. Juan José Benítez porque constituyen expresiones injuriosas que más bien parecen una mera exteriorización de rencillas o sentimientos personales de animadversión que juicios de valor, crítica científica u opiniones con la finalidad de contribuir a la formación de una opinión pública libre y responsable". La sentencia me condena a indemnizar al autor navarro con 6.000 euros,
"en concepto de daños morales", por haber vulnerado su derecho al honor.


El magistrado considera que expresiones como que "su negocio (el de Benítez) se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación: en lo que ha hecho Benítez en Planeta encantado", que "descubrir los sucios manejos de un destacado miembro del club del misterio pone en entredicho a todos" y que "Benítez había engañado al público" con la emisión del montaje sobre el primer alunizaje; que preguntarse "¿Qué piensa de esta bazofia de 8 millones de euros el comité de sabios al que iba a recurrir Rodríguez Zapatero para regenerar TVE?"; que sostener que "que no se sepa algo no da carta blanca para decir sandeces, que es lo que hace el reportero de lo paranormal al hablar de los extraterrestres como origen del conocimiento para hacer estas piedras" (las bolas de piedra de Costa Rica) y las referencias a su hijo, "en cuanto inciden en su vida privada" (la de Benítez), exceden de los límites aceptables del derecho a la libertad de expresión de su autor y que afectan o pueden afectar muy negativamente, sobre todo si se prolongan en el tiempo y en un medio de comunicación de gran difusión, como es el caso, a la dignidad del Sr. Benítez, fama, buen nombre, prestigio y credibilidad profesional". Entre las expresiones que considera insultos, el juez incluye "apelativos tales como que Juan José Benítez es un estafador" y "un iluminado", lo que es un error porque lo que yo escribí en diciembre de 2003 es que programas como Planeta encantado "demuestran lo fácil que es que cualquier iluminado o estafador engañe a la población, y la necesidad de una comunidad científica comprometida, que no se recluya en su torre de marfil".

Un año de litigio

Juan José Benítez, con su hijo Iván.
El pleito entre Benítez y el autor de estas líneas comenzó el 5 de junio de 2006 cuando María Luisa Castelo García, abogada del escritor, exigió en un burofax a El Correo la "retirada inmediata de todos los textos en los que se lesione el honor de D. Juan José Benítez, incluidos en el blog Magonia, de la autoría de D. Luis Alfonso Gámez". La representante legal del ufólogo incluía en el documento las expresiones sobre las que se ha pronunciado el magistrado Ávarez-Uria Franco, además de referirse a "la grave acusación de plagio (de Caballo de Troya), que podría por sí sola constituir un delito de calumnias, al imputar a J.J. Benítez la comisión de un delito de defraudación de derechos de propiedad intelectual, con unas larguísimas e infundadas alegaciones bajo el título 'Del plagio de Troya al montaje lunar'". Además, la abogada del demandante decía que "es tal la inquina (inexplicable para nosotros, por cierto) del autor Sr. Gámez, que llega incluso a arremeter contra Iván Benítez, hijo de nuestro cliente, diciendo que "ha hecho tímidas manifestaciones a través de intermediarios, el más patético de los cuales ha sido Iván Benítez".


Nada más ser informado del requerimiento legal, retiré las expresiones indicadas en el burofax, no por considerarlas injuriosas, sino con el ánimo de zanjar el asunto amistosamente. Así, eliminé las expresiones: "Su palabra hace tiempo que no vale nada"; "Claro que, de montajes, Benítez sabe un rato"; "Benítez había engañado al público"; "Su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación"; "Descubrir los sucios manejos de un destacado miembro del club del misterio..."; "...no duda en disfrazar de auténtico un documento descaradamente falso"; "El fabulador navarro vuelve a incurrir en ese racismo tan del gusto de los amantes de la arqueología fantástica"; "Planeta encantado (demuestra) que la necedad está hondamente arraigada en nuestra especie"; y "Juan José Benítez falsea la situación histórica". Se suprimieron en señal de buena voluntad.


Sorprendentemente, la abogada de Benítez aseguró en otro burofax, el 26 de junio de 2006, que no se habían eliminado "las expresiones difamatorias", aunque acompañaba el documento de un acta notarial en la que, sin embargo, quedaba demostrado que esos textos habían sido borrados.

¿Un ataque a la familia de Benítez?


Antes de la vista, demostré documentalmente que no ha habido en ningún momento un ataque personal hacia Iván Benítez, fotógrafo, hijo de Juan José Benítez y miembro del equipo de Planeta encantado. Iván Benítez publicó, el 20 de febrero de 2004 en el Diario de Noticias, la carta que seguidamente transcribo:

'Planeta Encantado 2'

Planeta encantado, la serie presentada por Juan José Benítez las noches de los domingos en Televisión Española, ha cumplido su objetivo, a pesar de la hora de emisión. El capítulo Mirlo Rojo superó los dos millones de espectadores y Escribamos de nuevo la Historia
llegó a 1.600.000. Nunca antes, en la franja horaria de las doce de la
noche TVE 1 había pulverizado con tanta contundencia los índices de
audiencia. Las cartas de agradecimiento se han amontonado todas las
semanas en las redacciones de las revistas especializadas en televisión
pidiendo la segunda parte de Planeta encantado.


Las cifras han hecho que J.J. Benítez se ponga a trabajar de nuevo;
mientras otros realizan sus investigaciones acomodados en sus butacas, Planeta encantado 2 ya se ha diseñado para que usted, el que ha hecho posible este éxito, descubra una vez más este bello Planeta encantado. Los siguientes capítulos nos dirigirán hacia Asia, todo un continente por descubrir.


No lo van a poder impedir los trescientos seudocientíficos que con la
bata y zapatillas de casa dedican su tiempo a investigar inmersos entre
juegos caseros de una radio pública. Por cierto, en este programa sí se
maneja dinero público. A esto se dedican nuestros astrofísicos y
científicos. Lo peor de todo es que juzgan Planeta encantado
sin sentarse a verlo. Qué casualidad que todos estos individuos
intentan intoxicar en forma de arrebato infantil lo que la audiencia ya
ha premiado cada domingo. Desde aquí les invito a que se sienten algún
domingo y reflexionen. De esta manera, Javier Armentia,
Gómez (por Gámez) y Toharia, entre otros, podrían sacar sus propias
conclusiones, sin decir siempre lo mismo y encima de forma equivocada.


Si son tan escrupulosos con la verdad ¿por qué intoxican diciendo que Planeta encantado
ha sido financiado con el dinero público de Televisión Española? Hablan
de que la serie ha costado 8 millones de euros y de que si Jesucristo
consiguió sentarse en el Coliseo romano... Como decía antes, arrebatos
infantiles que no se ajustan a la verdad. Les recomiendo que se vean el
capítulo donde aseveran tales tonterías, quizá se den cuenta de que no
hay que concentrarse mucho para entender el castellano. En primer
lugar, el costo de Planeta encantado fue financiado por la Editorial Planeta
y no se superó las 500 millones de las antiguas pesetas. Más de 300
personas han escrito un manifiesto contra RTVE. Tan sólo 300 personas.
Me entra la risa. Dos millones de personas decidieron el domingo pasado
silenciarlos. Para que a uno le respeten, hay que investigar, salir a
la calle, contrastar las informaciones. A esto se le llama trabajo de
campo. Y la gente lo sabe. Desde aquí animo a estos 300 investigadores
de salón a que hagan una serie desmintiéndolo todo. Para ello, hay que
subir al Tassili o adentrarse en los duros desiertos de Libia y entrar
en la selva de Costa Rica... Imposible para ellos, no tienen la
capacidad necesaria.


Iván Benítez Forniés
Periodista y miembro del equipo de Planeta encantado

Publiqué en Magonia la respuesta a esa carta de Iván Benítez dentro del artículo titulado 'Silencio encantado'. Decía:



El mutismo más comprensible ha sido el del autor de Caballo de Troya.
Más de un mes después de la emisión de las falsas imágenes lunares,
sigue sin decir ni pío. Ha hecho tímidas manifestaciones a través de
intermediarios, el más patético de los cuales ha sido Iván Benítez,
fotógrafo, miembro del equipo de Planeta encantado e hijo del ufólogo. El joven dirigió una carta al Diario de Noticias
en la que esgrimía el éxito de audiencia del programa contra las
críticas -"miles de millones de moscas no pueden estar equivocadas;
coma mierda", dice el saber popular- y acusaba a quienes hemos sacado a
la luz los disparates propalados por su progenitor de no haber visto el
programa y escribir de oídas. "Lo peor de todo es que juzgan Planeta encantado
sin sentarse a verlo. Qué casualidad que todos estos individuos
intentan intoxicar en forma de arrebato infantil lo que la audiencia ya
ha premiado cada domingo. Desde aquí les invito a que se sienten algún
domingo y reflexionen. De esta manera, Javier Armentia, Gómez y
Toharia, entre otros, podrían sacar sus propias conclusiones, sin decir
siempre lo mismo y encima de forma equivocada". Iván Benítez no ha
debido de leer ninguno de los textos publicados en Magonia horas después del estreno de cada capítulo de la serie.

Más grave resulta, no
obstante, que a Benítez no le crea ni su hijo. "Si son tan escrupulosos
con la verdad, ¿por qué intoxican diciendo que Planeta encantado
ha sido financiado con el dinero público de Televisión Española? Hablan
de que la serie ha costado 8 millones de euros y de que si Jesucristo
consiguió sentarse en el Coliseo romano... Como decía antes, arrebatos
infantiles que no se ajustan a la verdad. Les recomiendo que se vean el
capítulo donde aseveran tales tonterías, quizá se den cuenta de que no
hay que concentrarse mucho para entender el castellano. En primer
lugar, el costo de Planeta encantado fue financiado por la Editorial Planeta y no se superó los 500 millones de las antiguas pesetas", escribe el joven en Diario de Noticias.
Da la impresión de que quien no ha visto la serie ni lee la web de su
padre es él. "Nadie imagina hoy a Jesús de Nazaret caminando o sentado
en las gradas de este formidable Coliseo romano. Sin embargo, así fue.
Durante su estancia en la Roma del emperador Tiberio, el Maestro
disfrutó también de los juegos y de la belleza de la capital del
Imperio", sentencia el director de la serie en el episodio titulado El mensaje enterrado.
Quien quiera comprobar que la transcripción es literal, puede escuchar
las palabras en boca del novelista. Respecto al coste de Planeta encantado,
Juan José Benítez deja claro en su web que ha contado "con un
presupuesto superior a los ocho millones de dólares" y aquí siempre
hemos dicho que es una serie producida por DeAPlaneta, compañía que vendió a TVE los derechos de la primera emisión por una cantidad que el ente público no ha querido desvelar.

Es decir, la cita de Iván Benítez no era una muestra de "inquina", sino que formaba parte de mi contestación a las críticas que el hijo de Juan José Benítez publicó en un periódico, en las que erraba tanto en lo que se refiere al costo de la serie como a una de las afirmaciones hechas por su padre. Es en ese contexto en el que hay que leer ironías como "Más grave resulta, no obstante, que a Benítez no le crea ni su hijo", que hace referencia a que fue el propio Benítez quien aseguró que la producción costó 8 millones y que Jesús se sentó en el Coliseo, afirmaciones ambas que su hijo no considera ciertas y achaca a invenciones de los críticos, incluido el autor de estas líneas.

El montaje lunar y el plagio de 'Caballo de Troya'


Argumenté en mi respuesta a las acusaciones de Benítez que el montaje lunar al que se refiere el artículo 'Del montaje lunar al plagio de Troya' corresponde a la presentación en el duodécimo episodio de Planeta encantado de unas imágenes creadas en un estudio de efectos espaciales como si se tratara de escenas rodadas en la Luna en julio de 1969. En ellas -rotuladas como Imágenes inéditas e incluidas en un CD que presenté como prueba-, se ve a dos astronautas explorando unas ruinas en el satélite terrestre; según Benítez, serían los tripulantes del Apollo 11. Esas escenas han llevado a la confusión a mucha gente, como puede comprobarse  en YouTube donde están colgadas como prueba de la existencia de edificios alienígenas en la Luna, al no advertirse en ningún momento de que son una recreación y presentarse como si fueran auténticas.


Durante la promoción de uno de sus libros, en septiembre de 2005, Benítez se pronunció por primera vez sobre el asunto: "En esas imágenes, si no recuerdo mal, se decía Imágenes inéditas. ¿Qué significa eso? Imágenes que no se han editado, que no se han publicado, que no son conocidas. Al final de documental venían los créditos, y estaba toda la gente que había participado en la grabación. Lo que a la gente le llama la atención y le preocupa es si ese documental era o no verdad". Y advertía ante la falta de la palabra recreación: "Y soy muy dueño de poner lo que considere oportuno, sin faltar a la verdad. Lo que han hecho algunas personas es coger el rábano por las hojas, porque el fondo de esa historia era muy distinto".


Como puede comprobar cualquiera -explicó mi abogado al juez-, otras recreaciones incluidas en Planeta encantado no incluyen en ningún momento el rótulo de Imágenes inéditas, que se reserva en televisión para imágenes que nunca han sido emitidas. Así, en el segundo episodio de Planeta encantado, titulado La isla del fin del mundo, Benítez incluye, sin ningún tipo de rotulación, la recreación de una estatua de Pascua levitando desde la cantera en la que es tallada hasta el altar. Esas imágenes tampoco se habían visto nunca antes, pero no llevan el rótulo de Imágenes inéditas.


El escándalo de la emisión de esos minutos de grabación como si fuera real se tradujo en textos críticos hasta de seguidores de Benítez, y, entre otros, en un artículo del periodista Álex Fernández Muerza publicado en el diario El País el 12 de febrero de 2004. El mismo autor publicó un artículo sobre el asunto en la web Cybereuskadi y una ampliación en el portal de ciencia Divulcat, textos de los que también adjunté copias al juzgado.
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico dice, en un comunicado que puede leerse en su web, y que también incluí entre la documentación, que, "si hasta ahora podría haberse disculpado la emisión de un programa de este tipo apelando a la libertad de expresión o a que tan solo expone las opiniones de sus responsables, la inclusión en Mirlo rojo de una filmación presentada como real pero que tan sólo es una representación o dramatización excede esos límites. La emisión de una obra de ficción como si fuese real, con ánimo de avalar con pruebas esas opiniones no está amparada por la libertad de expresión: se trata ni más ni menos que de un engaño al espectador".

El primero de los tres reportajes de 'Interviú'.
Expliqué y documenté, asimismo, que la "grave acusación de plagio" de la que se hablaba en el burofax del 5 de junio y en otros puntos de la demanda no había sido hecha en ningún momento por mí -no he podido leer más que las primeras páginas de la serie Caballo de Troya porque me aburre mortalmente-, sino que me había limitado a recoger y hacerme eco del contenido de tres amplios reportajes que en su día publicó la revista
Interviu, de un libro editado en España y dedicado en exclusiva a ese asunto, y de una página de otra obra del prestigioso divulgador científico Martin Gardner. Adjunté fotocopias de los tres reportajes de Interviu, titulados 'Caballo de Troya es un plagio' (25 de noviembre de 1987), 'El autor de Caballo de Troya fusiló también dos obras editadas en España' (13 de enero de 1988) y 'Fernando Lara: 'Ya sabíamos que había transcrito literalmente páginas de Urantia'' (3 de febrero de 1988). En el último de ellos, el fallecido Fernando Lara, directivo de Editorial Planeta, reconoce que el novelista había copiado páginas enteras del Libro de Urantia en varias entregas de Caballo de Troya y en La rebelión de Lucifer, y que en la editorial lo sabían.


Además, aporté una copia del libro El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos), de Antonio Ribera y Jesús Beorlegui (Ediciones Obelisco, 1988), y de la obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, de Martin Gardner (Tikal Ediciones, 1995). En sus libros, Ribera, Beorlegui y Gardner acusan a Benítez de plagio. La documentación desmontaba la afirmación de la representante de Benítez de que yo acusaba de plagio al escritor "a través de menciones supuestamente atribuidas a terceras personas", dado que las citas contenidas en el artículo en cuestión son copia fiel de lo dicho por los autores citados.

Retirada de todos los textos sobre Benítez


La demanda final de Benítez, presentada el 9 de octubre de 2006 contra el autor de estas líneas y El Correo Digital solicitaba al juzgado que:



1. Declare que las codemandadas ha vulnerado el derecho al honor de
Juan José Benítez mediante diversas manifestaciones injuriosas escritas
por Don Luis Alfonso Gámez Domínguez y mantenidas en la red por El Correo Digital.


2. Condene a las demandadas a la retirada de los textos referidos a Juan José Benítez (negrita mía) de la página web de El Correo Digital.


3. Condene a las demandadas a abstenerse en lo por venido de publicar nuevamente los textos retirados.

4. Condene a las
demandadas al pago solidario a mi mandante de indemnización en concepto
de daños morales por la cantidad resultante de aplicar las reglas
expuestas en el Hecho Séptimo, con sus intereses desde la fecha de la
sentencia.


5. Condene a las demandadas a la publicación a su costa de la sentencia en la edición impresa de El Correo o en aquel otro medio que, con su mejor criterio, disponga Su Señoría.


6. Condene a las demandadas solidariamente al pago de las costas.

La vista se celebró el 7 de junio pasado y declararon como testigos Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y director ejecutivo de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, y Julio Arrieta, historiador y periodista. La abogada de Benítez intentó en varias ocasiones presentar las obras de su representado como ficción, supongo que porque así no cabe hablar de engaño, tergiversación de la realidad ni nada parecido. Al final, elevó el mínimo de 50.000 euros que pedía en la demanda original hasta 80.000, en consonancia, según ella, con la audiencia de esta bitácora.


La sentencia, publicada el 2 de julio con fecha de 12 de junio, sólo estima en parte las exigencias de los puntos 1 y 5 de la demanda, condenándome al pago de 6.000 euros. El juez ha desestimado las pretensiones de la acusación contra los textos de Magonia sobre el supuesto plagio de Caballo de Troya y la película de animación presentada como si hubiera sido filmada en la Luna, así como las referidas a la publicación de la sentencia y las costas. El magistrado ha rechazado también la retirada de todos los artículos sobre Benítez que exigía la acusación y que, desde el principio, me pareció que era el objetivo último de la demanda.


Por consejo de mi abogado, he decidido no recurrir el fallo, a pesar de considerarlo desacertado. Pero lo mismo que hago caso a mi médico cuando se trata de asuntos de salud, hago caso a mi abogado cuando se trata de la materia que a él compete. Tuve conocimiento de la sentencia después de publicarse el 30 de junio en la web de Juan José Benítez, de lo que me enteré a través de una llamada telefónica mientras estaba en una reunión fuera de España y sin conexión a Internet. Días después, comprobé que el periodista sigue dando muestras de su habitual rigor al presentarme en su web como "colaborador de El Correo Español - El Pueblo Vasco" cuando desde hace más de tres lustros soy periodista de plantilla del diario El Correo, cuyo apoyo en este pleito ha sido total antes, durante y después del juicio.

Agradecimientos


Desde la publicación de la sentencia, he recibido múltiples muestras de solidaridad que no quiero pasar por alto. Han sido muchos quienes desde dentro y fuera del escepticismo organizado, desde dentro y fuera de España, amigos y no tanto, me han mostrado su apoyo mucho más allá de lo debido. A todos ellos, gracias. Las dos organizaciones escépticas españolas, ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y el Círculo Escéptico -que ha hecho público hace unos días un comunicado al respecto-, me informaron inmediatamente de su intención de respaldarme en todo lo que pudieran y hasta quisieron abrir sendas cuentas corrientes para hacer frente a la indemnización, extremo que les pedí que olvidaran porque no hay necesidad. Lo que sí me gustaría es que tanto esas dos organizaciones como los particulares que me han mostrado su apoyo se pusieran manos a la obra y, entre todos, creáramos pronto las herramientas y los medios en Internet y en el mundo real para que no haya disparate pseudocientífico sin respuesta ni vendedor de misterios que quede impune, y el discurso crítico tenga cada vez más peso y llegue a más gente.


Quiero agradecer, en especial, su actuación como testigos a Javier Armentia -quien se ha pronunciado en su bitácora sobre la sentencia- y Julio Arrieta, que pasaron por el siempre molesto trance de ser interrogados en un juzgado y no pidieron nada a cambio, sino al contrario. Y, por último, quiero dar las gracias a todos los que supieron de esta historia mucho antes de que saliera a la luz y respetaron mi deseo de no hacerla pública hasta que se dictara sentencia. Personalmente, me comprometí hace nueve meses a no decir nada hasta que hubiera sentencia firme,
fuera ésta en el sentido que fuera, y entonces explicarlo todo con el mayor detalle posible, como acabo de hacer.


Por último, quiero dar las gracias a mis compañeros y jefes del diario El Correo, desde 1991 mi casa profesional, porque siempre han creído en mí y han respetado mi libertad de expresión. Nada cambiará en Magonia ni en mi modo de actuar a raíz de un fallo judicial que, como es lógico, acato, pero considero erróneo.





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22 Jun 2007

Últimamente, he empezado a decir no a cosas. Algunas de ellas incluían una compensación económica, del ego o viajes para participar en interesantes encuentros sobre divulgación del pensamiento crítico. Pero es que, por ahora y hasta que los días no tengan más horas, no doy para más. Sin embargo, cuando hace unas semanas me llamaron de Rolling Stone para ver si podía escribir un reportaje sobre los vendedores de misterios, no lo dudé. La oferta era tentadora y no precisamente por el dinero. Se trataba de publicar en la versión española de una revista internacionalmente famosa y de añadir una muesca más a la lista de objetivos nunca pensados y accidentalmente cumplidos. Hace un año, dije que no a un proyecto de un libro sobre más o menos de lo mismo. Lo hice por dos razones: porque no me apetecía revolver papeles del tiempo de Maricastaña y porque dudo de que a la gente le interese una obra exclusivamente dedicada a las meteduras de pata y andanzas de los comerciantes de lo paranormal.


La propuesta de Rolling Stone era parecida, pero tenía dos cosas a su favor: no exigía una gran profundidad documental y se trataba de una decena de folios, no de varios centenares. El formato no era mi favorito -una ficha tipo dedicada a cada personaje elegido-, pero facilitaba la redacción. Así que me puse manos a la obra. El resultado lo pueden leer en el número de este mes (91) de Rolling Stone. Son tres páginas dedicadas a Charles Fort, Charles Berlitz, Antonio Ribera, Erich von Däniken, Fernando Jiménez del Oso, Juan José Benítez, Uri Geller, Graham Hancock, Javier Sierra e Iker Jiménez -cinco extranjeros y cinco españoles-, y una cuarta sobre diez lugares mágicos. Aunque envié a la revista las líneas que me dijeron, al final han hecho recortes en el texto por motivos de espacio, lo que en algún caso ha dado lugar a frases extrañas e incluso con un sentido diferente al original. Una contrapartida menor, ciertamente, frente a publicar un texto escéptico en una revista como Rolling Stone; pero es que no me he quedado totalmente satisfecho.


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05 Jun 2007

Reírse es sano. Mucho. Por eso, quiero compartir con ustedes dos gracias -una voluntaria y otra no- que otros tantos colegas me han hecho llegar y que están protagonizadas -una voluntariamente y otra no- por dos vendedores de misterios españoles.

De la primera, tuve noticia el jueves gracias a César Coca, vecino de Divergencias. Me llamó a media tarde y me preguntó: "¿A qué no sabes quién es «el autor español más comprometido con la verdad»?". Le dije que no, que no lo sabía; pero en ese momento me acordé de una conversación que habíamos tenido el día anterior a raíz de la información editorial sobre un nuevo libro conspiranoico firmado por Bruno Cardeñosa. Así que decidí tirarme a la piscina y respondí: "¿Bruno Cardeñosa?". Acerté. En la contraportada de El Gobierno invisible, que acaba de llegar a las librerías, la editorial Espejo de Tinta presenta a este ufólogo gallego como "el autor español más comprometido con la verdad". No sé a ustedes, pero a mí me parece que el redactor de esas líneas se ha confundido de preposición porque decir que está compormetido con la verdad un individuo que, entre otras cosas, ha convertido ataques de  perros asilvestrados a ganado en apariciones del chupacabras; ha vendido como un hecho real la leyenda urbana según la cual en una secuencia de la película Tres hombres y un bebé (1987) aparece un fantasma; afirma que el Yeti y otros homínidos de ficción son eslabones de nuestra evolución que "permanecen aún vivos sobre la faz de la Tierra, esperando el momento en que la ciencia se ocupe de ellos"; y que contra el Pentágono no se estrelló ningún avión el 11-S. Cardeñosa parece comprometido, sí; pero no con la verdad, sino más bien contra ella.

Iñaki Juez, colega de El Correo Digital, me dio el miércoles un ejemplar de la propaganda que la marca otegifílica Galdakaoko Abertzale Sozialistak repartió en ese pueblo vizcaíno durante la campaña de las pasadas elecciones municipales. No le habían llamado la atención los lemas políticos, sino el hecho de que apareciera Iker Jiménez, al pie de cuya foto se lee rarólogo. La castiza descripción de la actividad de la estrella paranormal de Cuatro -no me explico que a nadie se le haya ocurrido antes- se completaba con un texto presentado como si fuera dicho por él: "Hablando de misterios: ¿qué se esconde detrás de 25 años de victorias electorales del PNV en Galdakao? No lo sé, se dice que podría ganar hasta con el espectro de Jesús Gil como candidato. Junto con el astronauta fantasma y el PRI de México, son las grandes preguntas del esoterismo actual".


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23 May 2007

Fernando Jiménez del Oso recibirá el 30 de mayo en Madrid un homenaje en dependencias de la Universidad Carlos III, pero el acto no tendrá carácter oficial. Todo lo contrario. "La Universidad Carlos III no tiene absolutamente nada que ver. No lo organiza, no está implicada en él, no lo acoge, no lo promueve, no va a hacer publicidad entre los alumnos, ni va a haber carteles ni información en la web. Lo único que hace es ceder un espacio a una asociación como se hace con otras entidades", me ha explicado hace unas horas Montserrat Iglesias, vicerrectora de Comunicación de la institución. La cesión fue acordada por el anterior equipo de Gobierno y el actual, que tomó posesión en abril, se encontró con la patata caliente cuando, a finales de la semana pasada, comprobó que el homenaje aparecía incluido en la agenda de actos para el 30 de mayo. De ahí que cuando fueron consultados por mí hace dos semanas, los responsables de la universidad madrileña aseguraran que no sabían de nada del acto y que, además, no estaban dispuestos a ceder una de sus salas para un homenaje de esas características. Sé que no sabían nada entonces porque no tenían ninguna razón mentirme y se tomaron mi consulta muy en serio, y su actitud ha dejado claro que, si hubiera sido posible, habrían cancelado el encuentro pseudocientífico. Ahora sólo es de esperar que quienes organizan el sarao paranormal no lo publiciten como un respaldo de la Universidad Carlos III a Jiménez del Oso y lo que representa.

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19 May 2007

Uno de los hijos de María Gómez Cámara, junto a 'La Pava'. Foto: Ramón L. Pérez.Una mancha de grasa fue el origen de todo. Apareció en el suelo de una cocina, y una mujer vio en ella un rostro. Así nacieron las caras de Bélmez en agosto de 1971. Medio año después, convertido el pueblo en el Roswell de la parapsicología española -con voces de ultratumba y todo-, la Prensa dictaminó que aquello era un fraude. Y el fenómeno cayó en el olvido hasta que Iker Jiménez se fijó en él. "¡Las caras de Bélmez son auténticas!", sentenciaba en un artículo que firmaba con su colega Lorenzo Fernández en la revista Enigmas en septiembre de 1997. El fallecido Fernando Jiménez del Oso, director de la publicación, aseguraba en el editorial que los dos periodistas aportaban "pruebas definitivas del carácter paranormal de las caras de Bélmez".

María Gómez Cámara, la descubridora de las caras, murió el 3 de febrero de 2004. El Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda quiso entonces hacer de su casa un museo para aprovechar el tirón turístico, pero los descendientes de la mujer pidieron por ella una millonada. Los parapsicólogos invadieron el pueblo y, a su paso, los rostros se multiplicaron convenientemente por inmuebles más asequibles. Un libro que relacionaba las teleplastias -así las llaman los parapsicólogos- originales con muertos de la Guerra Civil se convirtió en un bestseller y se extendió la idea, defendida por Jiménez y Fernández en su reportaje, de que el régimen franquista había montado una operación para echar tierra sobre el asunto. ¡Las caras de Bélmez habían resucitado!

"Una trola de colegio"

Primer reportaje de 'Ideal' de Granada, en el que se ve a María Gómez Cámara vendiendo fotos de las caras.¿Pero qué hay de cierto en toda la historia del que ha sido considerado el mayor misterio de la parapsicología española? Casi nada, según el periodista Javier Cavanilles y el parapsicólogo Francisco Máñez, autores de Los caras de Bélmez (Ediciones Redactors i Editors), que la próxima semana llega a las librerías. "Es un misterio ridículo, divertido, curioso, cutre... Es todo muy loco. Son 36 años de tonterías", dice Cavanilles. "Es una típica trola de colegio", remacha Máñez. Ellos lo tienen claro: "Si se hubiera descartado la explicación sobrenatural (milagrosa o parapsicológica) desde el primer momento, todo hubiera quedado en una broma. Por eso hay que preguntarse cómo es que una anécdota tan absurda ha durado tanto".

Al principio, fue una pareidolia. El 23 de agosto de 1971, María Gómez Cámara creyó ver una cara en una mancha del suelo de su cocina, como se ven formas en las nubes, en las mesas de mármol y en tantos otros sitios. Aquello montó tal revuelo en el pueblo que uno de sus hijos destruyó la imagen con una piqueta. De nada sirvió. A principios de septiembre, apareció en el mismo lugar otra -la conocida como La Pava-, que fue recortada y protegida tras un cristal. Y, en enero de 1972, surgió en el mismo sitio una tercera cara, más tosca, que fue recortada y tirada a la basura. El fenómeno era ya imparable.

Una información periodística, publicada en el diario granadino Ideal el 16 de septiembre, hizo que el fenómeno sobrepasara los límites de Bélmez. "Un rostro que aparece y desaparece en un fogón", decía el título. Habían pasado tres semanas desde el descubrimiento de la primera cara en la casa de Juan Pereira y María Gómez Cámara y ya florecían varios negocios en torno al misterio: la familia cobraba la voluntad por entrar en la casa, se montaban viajes organizados y la mujer vendía fotos de La Pava a 10 pesetas la unidad (el periódico costaba 5 pesetas entre semana y 6 los domingos). "Nadie ha sacado mucha pasta con las caras de Bélmez. Nadie se ha llevado todo lo que esperaba", dice Cavanilles.

'Pueblo' llega al pueblo

"Este caso lo monta realmente Emilio Romero (director de Pueblo). Sin Emilio Romero, ahora no estaríamos hablando de este asunto", mantiene Ramos Perera, en la época presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, en una entrevista reciente concedida a Cavanilles y Máñez. Tras dedicar a las caras tres informaciones a finales de enero y principios de febrero de 1972, Pueblo envió a Bélmez a Antonio Casado. Su serie de reportajes 'Las caras hablan', publicados entre el 14 y el 24 de febrero, elevó las caras a la categoría de misterio nacional. "Yo no me inventé nada, pero sí puede decirse que todo el revuelo que acabó montándose fue por mis reportajes", recuerda el comentarista político, entonces un reportero de 24 años, "lo que hoy llamamos un becario".

El parapsicólogo Germán de Argumosa recorre las calles de Bélmez. Foto: Antonio casado.Casi al mismo tiempo que él, hizo su entrada triunfal en el pueblo Germán de Argumosa, un parapsicólogo al que siempre ha gustado que le llamen profesor, aunque carece de estudios superiores y nunca ha dado clase en una universidad. Argumosa creía que las caras eran un fenómeno originado en el Más Allá y se puso a grabar voces de ultratumba, psicofonías. Dijo que lo había conseguido y Pueblo se hizo eco de ello. Sin embargo, casi nadie creía en Bélmez en las voces de los espíritus porque Argumosa las grababa en habitaciones llenas de gente que no paraba de hablar. Otro parapsicólogo, Joaquín Grau, achacaba el fenómeno de las caras a una concentración de energía que canalizaría la dueña de la casa. "Cualquier afirmación, por estrafalaria que pareciera, merecía ser publicada", escriben Cavanilles y Máñez.

La tirada de Pueblo creció en 50.000 ejemplares gracias a las caras, y pronto acudieron a Bélmez otros diarios a hacerse con su parte del botín. Sin embargo, el 21 de febrero, la historia dio un giro radical: un artículo de Julio Camarero apuntó al fraude en el diario de Emilio Romero y El Alcázar publicó un reportaje en la misma línea. A partir de ahí, el misterio se fue abajo. "Me llamó Emilio Romero al despacho y me dijo: «Antonio, me ha llamado el ministro y esto hay que pararlo»", recuerda Casado, quien cree que la creciente histeria puso nerviosos a algunos dirigentes.

La Operación Tridente

Javier Cavanilles y Francisco Máñez.El joven periodista desempolvó entonces las teorías del químico que le asesoraba, se hicieron análisis y se concluyó que las caras habían sido pintadas con sales de plata. Otros diarios siguieron defendiendo la autenticidad del fenómeno, pero el declive fue imparable. Las caras de Bélmez acabaron arrinconadas en las revistas esotéricas. Cuando Iker Jiménez y Lorenzo Fernández resucitaron el enigma en 1997 argumentaron que su final se debió a "una operación oculta que tuvo como único objetivo aniquilar el misterio", que ellos bautizaron como Operación Tridente. Cavanilles y Máñez afirman que esa conspiración, de la que no hay ninguna prueba documental, es un invento de Jiménez del Oso, director de la revista Enigmas, y Casado tampoco cree en ella: "Lo de la Operación Tridente es una chorrada".

Todos los análisis químicos hechos a restos de las caras de Bélmez a lo largo de los años han confirmado el fraude. "Son manchas retocadas", explica Máñez, quien añade que al principio lo fueron con sales de plata y luego con carbón, lápiz y otros medios. Los actores también variaron con el paso del tiempo. Casado señaló en Pueblo a dos culpables: Miguel Rodríguez, el fotógrafo que tenía a medias con los Pereira el negocio de venta de fotos, y su hijo Jesús Miguel, pintor. Después, vendrían otros. ¿Y María Gómez Cámara?

"Ella tuvo que saber en todo momento lo que estaba pasando", coinciden los autores de Los caras de Bélmez. Están convencidos de que su libro no pondrá el punto final a esta historia. "Dentro de unos años, una nueva generación caerá en la trampa, como pasa con el monstruo del lago Ness, Roswell...", augura Mañez.


Miguel Chamorro, en una foto familiar, el guardia civil con el bigote retocado en 'Tumbas sin nombre' y 'La Pava', la más famosa de las caras de Bélmez.

¿Muertos de la Guerra Civil?

El libro sobre las caras de Bélmez que mejor ha funcionado es Tumbas sin nombre (2003). Obra de Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández, vincula el fenómeno con la Guerra Civil. Los autores defienden que algunos rostros corresponden a familiares de María Gómez Cámara muertos durante el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza.

Los periodistas admiten en el libro que, para dar con el parecido, en unos casos manipularon las dimensiones de la cara de cemento de turno, en otros la invirtieron horizontalmente y en algunos hicieron ambas cosas. Es decir, jugaron con un programa tratamiento de imágenes hasta conseguir que los rostros encajaran con lo que querían. Gerardo García-Trío, miembro del Círculo Escéptico, organización que ha colaborado con Cavanilles y Máñez, recabó la opinión de un forense que quitó cualquier valor al estudio: "Esto es muy fácil de hacer. Sólo hay que tener caradura y muy poca vergüenza. Es gente sin escrúpulos que se inventa un cuento y lo adorna con un poco de pseudociencia". "Esas caras no son mi familia. ¡No pueden ser! Es como si mi cara la ponen comparándola con otra. Con esto de los ordenadores igual todo es posible", dijo María Gómez Cámara cuando Jiménez y Fernández le presentaron la comparativa.

El dictador Francisco Franco, uno de los protagonistas del fenómeno de Bélmez.El episodio más grotesco del estudio es el que se refiere a la semejanza entre la más famosa de las caras, La Pava, y el guardia civil Miguel Chamorro, cuñado de la mujer. Se basa en una foto del militar que fue manipulada para ponerle un bigote y una boca que no eran los del original. Las pruebas están en Tumbas sin nombre, donde en una foto familiar aparece el guardia con el bigote engominado con las puntas hacia arriba. Para la comparativa con La Pava, se cogió esa imagen y se le puso un bigote con las puntas hacia abajo. Así, los dos rostros tenían un aire

Cavanilles y Máñez afirman que ese trabajo se basa en un programa de televisión protagonizado en febrero de 2003 por el Ricard Bru, en el que el showman relacionó las caras con la Guerra Civil. Los analistas de Bru hicieron lo mismo que los de Tumbas sin nombre, incluido el cambio del bigote. "Bru aclaró arbitrariamente que aquello era para imitar cómo tendría los bigotes en el momento de la muerte (...). Por lo que se ve, no le había crecido la barba, ni las patillas, ni el pelo en general, sólo un bigote bien cuidado, aunque sin gomina", escriben los autores de Los caras de Bélmez. Jiménez -con quien este periódico ha intentado hablar sin éxito- y Fernández no advirtieron de la jugada a sus lectores.

Tampoco suele ser habitual recordar que en la cocina de Bélmez han aparecido los rostros de Francisco Franco e Isabel Preysler, entre otros personajes cuya presencia resulta difícil de justificar para los partidarios de lo sobrenatural.


Método casero para fabricar 'teleplastias'

'Gnomo de Bélmez', creado por Francisco Máñez con su método de fabricación de 'teleplastias'. Foto: Francisco Máñez.Cualquiera puede hacer caras de Bélmez. "Sólo hacen falta un suelo de cemento y agua, aceite y vinagre. Así, en los posibles análisis no saldrá ni rastro de pintura, como pasa en algunas caras de Bélmez de los años 90", explica Francisco Máñez.

Se moja el suelo y, antes de que se seque, se buscan caras en las manchas de agua y se remarcan sus rasgos con agua, aceite y vinagre. Si se hace con agua, la imagen tendrá menos fuerza. Si se hace con otra sustancia, resaltará más. "En el fondo, de lo que estamos hablando en Bélmez es de un intento de aprovechar unas manchas en el suelo para hacer caja", dicen Cavanilles y Máñez.

Los periodistas esotéricos han defendido que la existencia de un nexo sobrenatural entre María Gómez Cámara, que haría aparecer las caras, y los rostros se demostraba en que, cuando ella estaba enferma, las imágenes se debilitaban. Los autores de Los caras de Bélmez creen que existe conexión, pero mundana: cuando la mujer estaba mala, no podía cuidar -remarcar y repintar- las figuras y, por eso, éstas se iban desvaneciendo.

Publicado originalmente en el diario El Correo.



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16 May 2007

Noticia publicada en el último número de la revista  'Más Allá'."El próximo 30 de mayo la Universidad Carlos III de Madrid acogerá un homenaje a Fernando Jiménez del Oso", escribía Nacho Ares en el último número de Más Allá. El acto, adelantaba el director de Revista de Arqueología, iba a consistir en una mesa redonda con la participación de "rostros populares vinculados al mundo del misterio" como Juan José Benítez, Juan Antonio Cebrián y Javier Sierra. Hace un par de semanas, me puse en contacto con la institución académica para comprobar si lo que decía Ares era cierto y, si así era, manifestar mi preocupación porque en una universidad española se haga un homenaje de un divulgador pseudocientífico. Por fortuna, no es así. Un portavoz de la Universidad Carlos III me ha asegurado que la institución no tenía conocimiento de nada parecido a lo anunciado en Más Allá hasta que recibieron mi llamada y que, además, no están dispuestos a ceder una de sus salas a un acto de esas características. ¡Menos mal! Ya veía titulares del estilo de 'La Universidad Carlos III homenajea a Jiménez del Oso' y otros peores. Ustedes, ¿no?

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06 May 2007

El periodista Luis Gómez destapó anteayer, en El Correo, que un centenar de buitres había atacado y matado una vaca y su ternero recién nacido en el Valle de Mena (Burgos), y que los cuerpos de las reses presentaban mutilaciones en zonas muy concretas. "Juan Antúnez, jefe del Servicio de Guardería Forestal de Espinosa de los Monteros, explicó que los buitres «la comieron primero la región anal» y luego siguieron con los «tejidos blandos: las ubres, la lengua y los ojos. La abrieron en canal y ya no pararon hasta comerla entera», remarcó. Antúnez mostró, en cambio, su extrañeza por cómo dejaron al ternero: «Le quitaron los ojos, pero es curioso que no se comiesen el cordón umbilical»", escribía Gómez. Muchos españoles se enteraron de la noticia a través de Informativos Telecinco, que se hizo eco de la primicia dada por El Correo.

La vaca a la que los buitres mataron y de la que comieron ojos, lengua, región anal y ubres. Foto: El Correo.
No es la primera vez que se habla en la prensa de los ataques de buitres en comarcas ganaderas -también se suele hablar de los de lobos, perros asilvestrados y osos-, pero anteayer lo que llamaba la atención de algunos en la redacción del periódico era la similitud de los detalles de la noticia con los sucesos que algunos vendedores de misterios habían atribuido en el pasado a un monstruo de cuyo nombre mis colegas no se acordaban. "Estáis hablando del chupacabras", les dije, y añadí que entre quienes habían explotado el misterio en nuestro país había personajes hoy tan populares como Javier Sierra e Iker Jiménez. Creía haber contado ya la historia del chupacabras aquí, pero anteayer comprobé que no lo había hecho. Por eso, he recuperado y revisado el texto que preparé para una charla que di en noviembre de 1998 en el Instituto de América de Santa Fe (Granada) y lo he publicado hace unas horas para quienes quieran conocer los orígenes del mito.

Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, en plan de intrépidos investigadores en Segovia en 1998, entre ovejas muertas.
Sierra y Bruno Cardeñosa fueron los primeros en atribuir, en 1996, el hallazgo en Vizcaya de ovejas muertas a la actividad del chupacabras en España -tal como explico en El viaje trasatlántico del chupacabras-, mientras que Jiménez se subió al carro en las páginas de Enigmas, la revista dirigida por Fernando Jiménez del Oso, dos años después. El ahora director de Cuarto Milenio dio primero con el chupacabras, en compañía de su entonces inseparable Lorenzo Fernández Bueno y con la teatralidad marca de la casa en forma de mascarillas, en Segovia a principios de 1998 y volvió a explotar el tema, ya en solitario, en la Ribera Navarra en el verano de 1999. Los ataques de alimañas al ganado vinieron hace unos años como anillo al dedo a los periodistas esotéricos ávidos de historias sensacionales con las que ganarse unos cuartos. Ahora, como los buitres del Valle de Mena han sido grabados en el acto, no hablarán del chupacabras. Si no, seguro que lo harían.

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Una ventana crítica al mundo del misterio

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