03 Nov 2009

¿Será John Travolta el próximo famoso en abandonar la Iglesia de la Cienciología? Eso creen los jugadores de la casa de apuestas irlandesa Paddy Power, donde en estos momentos las apuestas están 9 a 4 en el caso de la estrella de ese engendro titulado Campo de batalla: la Tierra (2000). El segundo candidato a huir de la secta es Katie Holmes (3/1), la esposa de Tom cruise (50/1), a quien se considera el menos proclive a dejar el credo; el tercer lugar lo ocupa Lisa Marie Presley (4/1) y el quinto su madre, Priscilla Presley (8/1). La apuesta sobre cuál será el primer famoso en renegar de esta creencia acabará con el año y tiene su origen en la salida del grupo del director de cine Paul Haggis, cienciólogo desde hace 35 años, por el apoyo de una rama de la secta a la prohibición de los matrimonios gays. "La negativa de la Iglesia a denunciar las acciones de estos intolerantes [por sus ex compañeros], hipócritas y homófobos es cobarde. No puedo decirlo de otra manera. El silencio es consentimiento", escribió en su carta de despedida. La Cienciología fue creada en 1950 por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard, a quien sus seguidores adoran como si fuera un gran sabio, pero que en realidad compró su doctorado universitario y se inventó una religión para ganarse la vida a costa de los más ingenuos.

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29 Oct 2009

Espero que Antonio Luis Moyano no me califique nunca de "entrañable amigo" porque, en su libro Iker, el mago del misterio, casi siempre que dice eso de alguien es porque después le va a dar estopa. ¡Y de qué modo! Cuando me enteré de que la obra estaba a punto de salir a la venta, escribí a partir de la información facilitada por la editorial una nota titulada: "El primer libro contra Iker Jiménez: ¿un ajuste de cuentas?". Después de haber leído la obra, que llegará a las librerías el 10 de noviembre, me ha quedado claro que los signos de interrogación de esa entrada sobraban y que, además, tenía que haber añadido al victimario de Moyano a Carmen Porter, a quien casi siempre cita como en el titular de este recensión: entre paréntesis y subordinada a su marido, en lo que interpreto como una muestra de desprecio. "En ninguna de las páginas de este libro se ha pretendido reprochar a Iker Jiménez (y Carmen Porter) de mentir o de cometer fraude ni se ha cuestionado en ningún momento su profesionalidad" (p. 19), dice Moyano en el prólogo de la obra. Lo que uno se encuentra después es todo lo contrario..

"Anticipándose a lo que sería su exitosa trayectoria profesional, y como si fuera un presagio de lo que después serían Milenio 3 y Cuarto Milenio, uno no puede dejar de imaginarse a un adolescente Iker copiando en los exámenes y plagiando las respuestas del compañero de al lado" (p. 59), dice Moyano cuando se remonta a los inicios del protagonista como vendedor de misterios. Cuando explica por qué no podemos fiarnos de su programa de televisión, puntualiza: "Siempre habrá quien piense que el hecho de que se hayan desvelado algunas incorrecciones (y en este libro sólo se menciona un minúsculo porcentaje), no significa que TODO [en mayúsculas en el original] lo que cuenta Iker Jiménez tenga que ser necesariamente fraudulento. Por supuesto que no; del mismo modo que tampoco puede negarse la existencia de los Reyes Magos por más que en la Cabalgata de Navidad el rey Baltasar nos recuerde sospechosamente a un concejal del Ayuntamiento pintado de negro" (página 169). Más adelante, en un capítulo dedicado al triángulo de las Bermudas, firma la siguiente sentencia: "Lástima que, por mucho que les pese a sus incondicionales seguidores, resulte más fácil localizar a un pingüino haciendo footing en el desierto del Gobi que encontrar un dato exacto (uno solo) en todo lo que nos cuenta la esposa de Iker Jiménez..." (p. 259). Advierte en un caso de un edificio maldito: "Un visionado desapasionado del reportaje sobre el Hospital de la Atalaya es suficiente para que cualquiera se percate del escaso rigor con el que el equipo de Iker Jiménez aborda las cuestiones relacionadas con lo paranormal" (p. 272-273). Indica sobre la rectificación de Jiménez después de dar por real la ficción del cosmonauta fantasma: "En lugar de disculparse y reconocer honestamente que se ha cometido un error y que no volverá a repetirse en posteriores ediciones del programa, Iker Jiménez recurre a una hábil estrategia de manipulación" (p. 335). Menos mal que Moyano asegura en el prólogo que no guarda ningún rencor al matrimonio milenario, que "nunca haría nada que les pudiera perjudicar personal o profesionalmente" y que Iker Jiménez cuenta con su "aprecio desinteresado" (p. 19). Con amigos así...

¡Es la guerra!

La obra tiene dos partes: una primera dedicada a presentar a los protagonistas y otra segunda, titulada "Veinte mil gazapos de viaje televisivo", centrada en la exposición de dieciséis meteduras de pata de la pareja. En la primera mitad de Iker, el mago del misterio, el autor da su versión del ascenso del protagonista al Olimpo paranormal español, en el que no faltan, según él, unas cuantas traiciones a amigos. Estamos ante una especie de biografía no autorizada con ataques basados, a veces, en opiniones de personajes ya muertos -que a no ser que se recurra a la ouija no podrán replicar al autor- y fuentes anónimas. Así, Moyano sostiene que a Fernando Jiménez del Oso, fallecido hace cuatro años y padrino profesional del capitán de la nave del misterio, le disgustaba "el excesivo afán de notoriedad" del matrimonio y que renegaba de las obras de su discípulo. "Al recibir sobre su mesa las últimas novedades editoriales, Jiménez del Oso comentará cuán útiles pueden ser los libros del Iker Jiménez en determinadas circunstancias: «Esto sólo sirve para limpiarse el culo»" (p. 61-62).

Tanto el autor como Julio Barroso, su prologuista, mantienen, por otro lado, que el desembarco en 1998 de Jiménez en la Cadena SER se debió a que robó una colaboración al segundo al coger un recado telefónico y nunca transmitírselo: "Aquella tarde Julio Barroso no estaba, y tal vez Iker Jiménez no encontraba su teléfono en la agenda que hay en la mesa de la redacción [de la revista Enigmas] para facilitárselo a [Alberto] Granados [relaizador de Ser Aventureros] ni tenía otro modo de contactar con él. Así que, muy probablemente, y muy oportunamente, a Iker no le quedara más remedio que pensar en él mismo para ofrecerse a colaborar en dicho programa..." (p. 73). Carmen Porter es retratada en todo momento como una incapaz que ha llegado a donde ha llegado por ser mujer de.... Así, Moyano dice respecto a ella que "se presenta como escéptica, y en esa línea de ofrecer explicaciones científicas tal vez sería capaz de argumentarnos que los cirujanos de una mesa de operaciones llevan máscara para que no puedan ser reconocidos por el paciente si cometen una negligencia" (p. 87). De rebote, reciben lo suyo los miembros del programa de Cuatro. Recuerda el autor logros como la resurrección de Ferderico García Lorca, obra de Juan Jesús Haro Vallejo, y dice que éste y otros eran "los colaboradores que Iker Jiménez necesitaba para decir (siempre sin ruborizarse, claro está) que Elvis Presley seguía vivo y que el que había muerto era su hermano gemelo" (p. 85).

La segunda parte del libro se centra en lo que el autor califica de gazapos de Iker JIménez y Carmen Porter, que abarcan los casos del pueblo maldito de Ochate, las niñas fantasma de Navalperal de Pinares, las caras de Bélmez y el cosmonauta fantasma, entre otros. Por si alguien tuviera alguna duda, es aquí donde queda claro que éste no es un libro dedicado a descubrir lo que hay de verdad tras ningún enigma, sino que su objetivo es únicamente minar la credibilidad de los jefes de pista del circo esotérico ibérico. Porque Iker, el mago del misterio no aboga por el pensamiento crítico, aunque Moyano, colaborador habitual de revistas esotéricas, cite ocasionalmente a autores de referencia en el escepticismo científico. No en vano, él es un crédulo de tomo y lomo. "No soy nada incrédulo; creo en los ovnis, en el monstruo del lago Ness y en que hay fenómenos paranormales que escapan a explicaciones científicas" (p. 17). Puestos a creer, profesa tanta devoción por Fernando Jiménez del Oso que justifica la emisión por su parte del falso documental Alternativa 3 en 1983 en TVE, argumentando que el psiquiatra no tenía forma de saber entonces que era ficción, cuando lo cierto es que la producción se había estrenado en Reino Unido el 20 de junio de 1977 -¡seis años antes!- y al día siguiente ya sabía todo el mundo en las islas que nada de lo que se sostenía en ella estaba pasando o había pasado.

El rápido, e inesperado para algunos, ascenso de Jiménez en el mercado esotérico le ha generado gran cantidad de enemigos entre los mal llamados periodistas del misterio. Por eso, la obra de Moyano será recibida con champán por quienes compiten por el mismo mercado que la estrella paranormal de Prisa. ¿Merece la pena Iker, el mago del misterio? Depende. Si a uno le van el morbo y los chismorreos, y está dispuesto a dar crédito a cualquiera cuando se mete con alguien que no le cae bien, puede que la priemra parte del libro le satisfaga. Sin embargo, si uno busca más que ataques ad hóminem, le decepcionara. La segunda parte tampoco aporta casi nada a quien esté al tanto de las andanzas de los protagonistas a través de éste y otros blogs. Personalmente, me he quedado sin saber lo que más me interesaba: ¿cuál fue el detonante que hizo estallar la amistad entre Iker Jiménez y Antonio Luis Moyano? Y ahora me pregunto: ¿habrá algún libro similar desde el otro lado de la trinchera después de lo que parece un estallido de hostilidades en toda regla en Paranormalandia?

Antonio Luis Moyano [2009]: Iker, el mago del misterio. Los expedientes X de 'Cuarto Milenio'... al descubierto. Prologado por Julio Barroso. Ediciones Nowtilus (Col. "Investigación Abierta"). Madrid. 382 páginas.

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25 Oct 2009

Dan Brown, multimillonario autor de El código Da Vinci, está como una cabra, con perdón del cuadrúpedo. Lo deja claro en la entrevista que hoy puede leerse en el XL Semanal con motivo de la publicación de El símbolo perdido. El novelista estadounidense parece que ha sufrido un vaciado cerebral equivalente al llenado de sus bolsillos. "Fui escéptico durante mucho tiempo. Ciencia noética... suena a New Age. Dediqué años a la investigación y ¿sabe qué?, la ciencia noética funciona", dice Brown en la entrevsta que firma Jan Christoph Wiechmann en el colorín de Vocento. Es sólo el principio de un diálogo increíble:

-¿En serio? Pónganos un ejemplo.

-Coja un vaso de agua y congélelo. Luego coloque a un grupo de personas alrededor del vaso, todas con pensamientos hermosos, puros, y verá que empiezan a formarse los más bellos cristales.

-¿Lo dice en serio?

-Completamente.

-¿No ha perdido el juicio?

-No he perdido el juicio. Haga el mismo experimento con personas que tengan pensamientos oscuros, malvados. El hielo se llenará de grietas y cristales horribles. He investigado el tema y he encontrado pruebas. La idea de que el ser humano pueda ejercer control sobre la materia me desconcierta.

-¡A mí también! ¿Se ha convertido en un científico aficionado?

- Sí, tengo que pensar, hasta cierto punto, como un científico. Si te concentras el tiempo suficiente mientras observas una célula cancerígena, puedes hacerla sanar.

A quien primero escuché la tontería del agua sensible fue a Valentín Romero, presidente de la Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH), en septiembre de 2005. Me explicó que un médico alternativo japonés, Masaru Emoto, había publicado un libro con fotos en las que se veía cómo el agua helada de un charco a la puerta de una floristería de una ciudad normal y corriente cristaliza de una forma bella, mientras que, si la imagen procede de Hiroshima, las formas de los cristales son tortuosas, retorcidas, porque el agua recuerda la tragedía de la bomba atómica de 1945. Romero me quería convencer de que el agua tienen memoria. La historia me pareció tan ridícula que la dejé fuera del reportaje que estaba escribiendo sobre la homeopatía para que no me tacharan de tendencioso. Miren por dónde, cuatro años después compruebo que un periodista considera que alguien que le cuenta eso se ha convertido en un científico aficionado y le deja que diga peligrosas estupideces, como la de que puedes curar el cáncer medante con el poder de la mente, sin desautorizarle.

No me interesa Dan Brown como literato. El código Da Vinci me pareció una novela muy mala y previsible, al igual que La hermandad de la sábana santa, de la periodista Julia Navarro, por citar un éxito de ventas español tan flojo como el estadounidense. Lo que me preocupa es que porque Brown venda muchos libros haya quien tenga en consideración su opinión respecto a asuntos tan graves como el cáncer, de los cuales sabe tanto como del interior de la Giralda de Sevilla y del Priorato de Sión. Es posible que en el pasado el novelista estadounidense fuera escéptico -cosas más raras se han visto-, pero ahora está como un cencerro y nada justifica hacer publicidad gratuita a sus locuras. Dice que, en cinco años, mucha gente le dará la razón en que podemos "cambiar el mundo con la fuerza de tu pensamiento", "crear una nueva realidad si unimos nuestros pensamientos y nos concentramos en ello". Es el mismo tipo de augurio que llevan repitiendo todos los charlatanes esotéricos desde hace décadas, y pasan los años, y pasan los años, y pasan los años...

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25 Oct 2009

La emisión del programa de radio esotérico Espacio en Blanco desde el paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Albacete, prevista para la noche del sábado, se ha suspendido. El acto formaba parte del II Seminario Vida después de la Vida, en el que participarán la médium Marilyn Rossner, que se pondrá en contacto con el Más Allá, y el parapsicólogo Raymond Moody, que hablará sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM). "Por motivos ajenos a la organización del Seminario y a la dirección del programa Espacio en Blanco, se suspende la realización del programa desde Albacete, tal y como estaba previsto", se informa en la web del evento. La celebración del encuentro espiritista en el paraninfo albaceteño de la UCLM ha provocado quejas entre el profesorado del centro por el carácter anticientífico y supersticioso del acto, lo que se plasmó hace unos días en la retirada del logotipo de la institución académica del anuncio del evento. Los organizadores presentaban en Internet a la Universidad como colaboradora del encuentro, cuando desde la UCLM se negaba tal colaboración y se aducía que simplemente se había cedido el paraninfo previo alquiler, como se hace para otros actos sin que ello suponga ningún tipo de apoyo de la institución.

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19 Oct 2009

La médium y vidente Marilyn Rossner y el parapsicólogo Raymond Moody, autor del superventas paranormal Vida después de la vida (1976), serán las estrellas de un encuentro espiritista que se celebrará la semana que viene en el paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha en Albacete. El 31 de octubre, Rossner hablará de la "visión espiritual del momento que vivimos" y de la "memoria ancestral generacional", y "dará mensajes desde el mundo espiritual"; es decir, dirigirá una sesión de espiritismo. Por la noche, Radio Nacional de España (RNE) emitirá en directo desde el paraninfo el programa esotérico Espacio en Blanco, dirigido por Miguel Blanco. A la mañana siguiente, Moody hablará de la "vida después de la vida", la creencia en que las denominadas experiencias cercanas a la muerte (ECM) son una prueba de la existencia de otra vida.

La participación de la UCLM se limita, según un portavoz de la institución, a la cesión del local previo alquiler. Eso, a juicio de los responsables académicos, no significa que la universidad comparta los puntos de vista de los organizadores del encuentro ni que respalde al espiritismo. Es decir, la mujer del César es honesta. Vale, pero no basta con eso, sino que además tiene que parecerlo. Y en este caso no es así. Alquilar el paraninfo de Albacete cuesta poco más de 200 euros un día de labor y algo más los festivos. Al ceder sus instalaciones por un puñado de euros para la celebración de eventos como el II Seminario Vida después de la Vida, los gestores de la UCLM ponen esa institución al servicio de la anticiencia, de la superchería, del pensamiento mágico, de la incultura, de la superstición. Además, como es habitual en estos casos, los organizadores de las jornadas han aprovechado la circunstancia para incluir a la universidad castellano manchega entre los colaboradores del encuentro, junto a Soloradio Hellín y el delirante Espacio en Blanco de RNE. ¿Qué piensan los profesores de la UCLM de que su centro acoja un seminario espiritista y figure públicamente como colaborador del mismo? ¿Y el rector Ernesto Martínez Ataz?

A 45 euros la entrada

Rossner tiene la misma fiabilidad que cualquier otro médium: ninguna. El espiritismo moderno -con sus trucos- nunca ha engañado a nadie más que a quienes se han querido dejar engañar, y esta supuesta dotada tampoco. Como profeta, sus aciertos son equiparables a los de Aramís Fuster y otros destacados representantes del gremio con los que comparte el gusto por un vestuario atroz. ''Enormes cambios en Japón. Cinco de los nueve países de Oriente Próximo se unen. Australia... inesperados... cambios. Orad por el pueblo de Egipto. Orad sin cesar. No tengáis miedo. No tengáis miedo", auguró en un encuentro paranormal en junio de 2003. Nada dijo, por supuesto, de los atentados de Madrid y Londres, del tsunami del Índico y de tantas desgracias que sí han ocurrido desde entonces y cuya previsión podía haber salvado cientos de miles de vidas. Y, como todo el mundo sabe, sus predicciones se cumplieron...

Moody es famoso por haber vinculado las llamadas ECM, experiencias en las que al borde la muerte uno se ve en un túnel flotando hacia una luz, con la existencia de una vida después de ésta. Hay científicos que investigan en serio el fenómeno; pero Moody se ha centrado en su explotación económica, que se alimenta del lógico temor a dejar de existir, a morir, y denuncia Connie willis en su novela Tránsito. Lo sorprendente es que hace doce años Moody renegó de todo aquello por lo que estará en Albacete. "En su insaciable búsqueda de beneficios, las editoriales persiguen siempre obsesivamente el sensacionalismo. Durante veinte años, mis libros, víctimas de esa obsesión, han sido tan manipulados y tergiversados que, muchas veces, ni siquiera me reconozco en ellos... Ha habido portadas en las que podía leerse con sonrojante falsedad: ¡Pruebas científicas de que existe la vida después de la vida!", decía el parapsicólogo en 1997 a la revista Más Allá (número 100). "Lo declaro nulo y vacío", añadía respecto a Vida después de la vida. Aseguraba que los parapsicólogos "no son más que pseudocientíficos" y que "lo paranormal tiene su encaje en el mundo del humor y del entretenimiento, antes que en el de la ciencia. Creo que es un error monumental perseguir científicamente los fenómenos paranormales. A mi juicio, urge desdramatizarlos y situarlos en el contexto que les corresponde". A pesar de todo esto, Moody será una de las estrellas del show paranormal de la UCLM.

El paraninfo de Albacete tiene un aforo de unas 750 personas, y la entrada al seminario espiritista cuesta 45 euros. Los organizadores dicen que la recaudación -más de 30.000 euros si, como es previsible, hay lleno- se repartirá entre una asociación albaceteña de apoyo a niños autistas y el Instituto Internacional de Ciencias Integrales Humanas, entidad esotérica fundada por Marilyn Rossner que los dedicará, supuestamente, a proyectos infantiles en África.

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21 Sep 2009

Parece una broma, pero desgracidamente no lo es. La Universidad de Sevilla quiere formar a los vendedores de misterios del siglo XXI. Sólo así puede explicarse que, entre los actos conmemorativos del vigésimo aniversario de su Facultad de Comunicación, celebre del 13 al 16 de octubre las I Jornadas de Periodismo de Misterio e Investigación, protagonizadas por Nacho Ares, Miguel Blanco, Jesús Callejo, Francisco Contreras y Javier Sierra. Me he enterado de este disparate gracias al divulgador científico Mauricio-José Schwarz, quien dice, muy acertadamente, que lo que este encuentro promoverá "no sólo no es periodismo, sino que incorpora todos los elementos del antiperiodismo, de la ausencia de ética, del atropello de la deontología y de la falsificación de la realidad en aras del negocio". Recuerda Schwarz, entre otras cosas, cómo Sierra fue el principal valedor en nuestro país de la falsa autopsia del marciano de Roswell y Blanco, quien tiene un demencial programa en Radio Nacional de España, cree haber visto al Diablo en Haiti y en los poderes del agua imantada, entre otras tonterías

Nadie duda de que vender misterios puede ser un buen negocio, pero considerarlo periodismo es un insulto a esta bella profesión. Porque lo que hacen éstos y otros autores sistemáticamente es disfrazar la realidad, a un muñeco de goma de extraterrestre, a una mariposa de platillo volante, a una silueta de cartón de fantasma, a una filmación encargada por ellos de pelicula secreta de la NASA en la Luna, a un joven arrollado por el tren de viajero del tiempo... Su máxima no es la de investigar los llamados misterios paranormales, porque eso desemboca en su explicación convencional, sino la de engordarlos. La organizacion de un acto como las I Jornadas de Periodismo de Misterio e Investigación por parte de la facultad de Periodismo de una universidad pública como la de Sevilla no sólo implica tirar dinero público por el retrete y convertir la Academia en difusora de la superstición y la incultura, sino además insultar a la profesión y a todos sus practicantes. Porque el periodismo del misterio no existe; es sólo charlatanería.

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24 Ago 2009

Bernice Manicoff sufría cáncer de útero y llevaba dos años en silla de ruedas cuando en 1986 asistió en Detroit a una de las sesiones de sanación del reverendo evangelista Peter Popoff. Le curó el tumor, y ella se levantó de la silla de ruedas entre aleluyas del público. Semanas antes, el predicador había dado en San Francisco un giro a la vida de Tom Hendry, rota por el alcohol, y había conseguido en Anaheim (California) que un artrítico, Vergil Jorgenson, dijera adiós a los dolores.

Estas sanaciones son sólo tres de las miles que se vieron en la televisión estadounidense de la mano de Popoff a principios de los años 80. Aseguraba que era capaz de curar cualquier mal gracias al poder de Dios y lo demostraba en grandes salas de conferencias con gente rebosante de enfermedades y de fe. De repente, inspiración divina de por medio, decía el nombre de alguien del público a quien no había visto antes, dónde vivía y qué le pasaba. El enfermo, sorprendido, se acercaba hasta él, o viceversa, y le curaba entre gritos.

El espectáculo se retransmitía a todo el país a través de 51 emisoras de televisión. "El efecto de Popoff sobre sus seguidores era tal que en varias ocasiones pidió al público que se librara del Diablo tirando sus medicinas al escenario. Docenas de personas se acercaban y lanzaban sus botes al estrado. Digitalis -un fármaco para el corazón-, tabletas de nitroglicerina, medicamentos contra la diabetes y muchas píldoras no identificadas eran despreciadas por personas que podrían necesitarlas para seguir con vida", recuerda el neurocientífico Al Seckel. El show continuó hasta que el ilusionista James Randi, que años antes había desenmascarado a Uri Geller, se metió de por medio.

'Dios' habla por radio

Después de asistir entre el público a una sesión de sanación, el mago concluyó que el predicador usaba un pequeño auricular por el cuál le chivaban los datos de sus víctimas. Montó un dispositivo para captar la señal durante el siguiente espectáculo y ese día oyó la palabra de Dios. "¡Hola, Pete! ¡Te quiero! Estoy hablando contigo. ¿Me oyes?", decía Elizabeth, la esposa del sanador. Ella le daba por radio toda la información que antes había recopilado de los invitados y gracias a la cual él sabía, por ejemplo, que alguien podía caminar a pesar de estar en silla de ruedas. Que una persona así anduviera un poco era un prodigio a su alcance, no como hacer crecer miembros amputados, algo que, por cierto, tampoco ocurre en los más milagreros santuarios marianos.

Randi destapó el fraude en el Tonight Show de Johnny Carson de la NBC. También se supo entonces que Bernice Manicoff, Tom Hendry, Vergil Jorgenson y otros dos pacientes sanados por Popoff en diferentes ciudades eran la misma persona: Don Henvick. El predicador había curado al hombre de varias enfermedades que no tenía y de una que nunca podría tener, cáncer de útero. Poco después, Popoff se declaró en bancarrota, pero recientemente ha vuelto a las andadas. Y le va muy bien. Tiene, entre otras cosas, una lujosa mansión y un caro deportivo gracias a los millones de dólares -más de 23, sólo en 2005- que recibe en donativos de gente que espera sus inexistentes milagros.


Publicado originalmente en el diario El Correo.

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23 Ago 2009

La Unión Soviética se lanzó a la investigación parapsicológica a consecuencia de un reportaje publicado en la revista francesa Science et Vie en febrero de 1960. Lo firmaba el periodista Gerard Messadié y trataba de un experimento secreto realizado a bordo del primer submarino nuclear, el estadounidense Nautilus. Durante el verano de 1958. mientras el sumergible se encontraba bajo el hielo del polo Norte, un tripulante -identificado como el teniente Jones- se había comunicado telepáticamente con una base militar de Maryland desde donde un tal Smith, estudiante de la Universidad de Duke, le había transmitido mentalmente cartas al azar. El teniente Jones había acertado el 70% de las veces qué carta había salido del mazo a miles de kilómetros.

Según Messadié, a principios de 1957 la Rand Corporation, un grupo de expertos en estrategia militar, había recomendado a Eisenhower la telepatía como forma de comunicación con los submarinos bajo el hielo. El experimento del Nautilus demostraba más allá de toda duda su viabilidad. "Por primera vez en la historia de la ciencia, se había obtenido la prueba indiscutible de la posibilidad de que los cerebros humanos se comuniquen a distancia. El estudio de la parapsicología entraba al fin en su fase científica", explicarían poco después Louis Pauwels y Jacques Bergier en El retorno de los brujos (1960).

Así lo entendieron también al otro lado del Telón de Acero. En la URSS, Stalin había prohibido en 1937 la experimentación paranormal por considerarla contraria a los principios del materialismo, pero aquello lo cambiaba todo. "¿Es la telepatía una nueva arma secreta? ¿Será la percepción extrasensorial un factor decisivo en la guerra futura? ¿Han aprendido los militares americanos los secretos del poder mental?", se preguntaba Messadié en Science et Vie. Washington lo desmintió, pero el KGB y la inteligencia militar soviética se temieron lo peor.

La 'visión remota'

Moscú se volcó a partir de ese momento en la llamada guerra psíquica con la esperanza de encontrar el arma definitiva. La URSS y EE UU mantuvieron hasta finales del siglo pasado costosos programas de búsqueda de armas psíquicas como la telepatía y la visión remota, la posibilidad de que un espía dotado de poderes extraordinarios viera lo que ocurría a miles de kilómetros de distancia. Los protagonistas de los experimentos eran psíquicos, como Nina Kulagina e Ingo Swan, que recurrían al ilusionismo para simular lo paranormal. Los satélites espía y los equipos de radio de cualquier vehículo militar actual son la prueba evidente de que todo fue un bluf.

Dos décadas después del experimento del Nautilus, el escritor Martin Ebon preparaba un libro sobre la guerra psíquica cuando visitó en París a Gerard Messadié. El periodista francés le dijo que el episodio telepático del submarino nuclear había sido un invento de Jacques Bergier que él se había tragado por su entusiasmo juvenil. Una trola de uno de los autores del increíble El retorno de los brujos había llevado a la materialista URSS a participar en la cara e inútil carrera de la guerra psíquica.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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15 Ago 2009

Federico García Lorca no murió fusilado en el barranco de Víznar (Granada) el 19 de agosto de 1936, ni su cuerpo reposa en una fosa común. Eso es lo que dicen los libros de Historia. Sin embargo, el periodista Juan Jesús Haro Vallejo, actual miembro del equipo de Cuarto Milenio, reveló en agosto de 1999 en la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, que el poeta granadino sobrevivió al paseíllo y falleció por causas naturales dieciocho años después. "Los documentos gráficos así lo corroboran", se decía en el índice de la revista, donde se destacaba que, "además, en su casa de verano [la del literato], se están produciendo supuestos fenómenos extraños".

La supervivencia de García Lorca a su ejecución se había apuntado por primera vez, según Haro Vallejo, en un reportaje publicado por la periodista Rocío Pérez en el diario Ideal el 19 de agosto de 1976. La pieza, titulada La otra muerte de Lorca, era la primera parte de un amplio trabajo de investigación, pero el serial fue suspendido tras esa entrega. "Por desgracia, el director del periódico granadino no permitió que la totalidad del relato viera la luz", lamentaba Haro Vallejo en Enigmas. Por fortuna, ya en esa primera toma había datos suficientes para sostener que García Lorca no cayó muerto a tiros en una cuneta.

Un panadero, Rogelio Bermejo, le había contado a Pérez cómo, mientras hacía el reparto matutino el 20 de agosto de 1936, había encontrado al moribundo poeta en la cuneta con "tres disparos, dos en el cuerpo y uno en la cabeza", y lo había llevado al convento de San Bartolomé. Allí se recuperó el escritor, aunque no totalmente: perdió la memoria para siempre y "su mente quedó completamente inútil". Rebautizado por las monjas como Manolo, vivió con ellas hasta su muerte, en 1954, "probablemente debida a un derrame cerebral". El panadero sólo se dio cuenta de a quién había socorrido cuando en 1976 vio a García Lorca en una filmación del nodo. Una foto de Manolo con las monjas era, para Haro Vallejo, la "prueba estremecedora" del testimonio del panadero. "No existe truco alguno, y la instantánea es de la época a la que se refería Rogelio", sentenciaba el experto de Enigmas.

En los tribunales

Un lector de la revista, Eduardo Giménez, descubrió inmediatamente, sin embargo, que la realidad era otra. El relato era de principio a fin un calco del guión de uno de los episodios de Páginas ocultas de la historia, serie emitida por La 2 de TVE en la que los escritores bilbaínos Fernando Marías y Juan Bas creaban ficciones históricas con formato de documental. La otra muerte de Federico García Lorca, publicado en el libro de los dos autores Páginas ocultas de la historia, estaba inspirado en la novela La luz prodigiosa, de Marías.

Nada de lo que hablaba Haro Vallejo había pasado en el mundo real: no existían ni el reportaje de Ideal de 1976 ni la periodista intrépida ni el panadero ni el convento y, por supuesto, la foto era un montaje para la serie. En junio de 2000, un juzgado madrileño condenó a Haro Vallejo, Jiménez del Oso y Enigmas por el plagio de la ficción de Marías y Bas, al "resultar indiscutible" que su texto "es una copia literal del trabajo" de los novelistas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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12 Ago 2009

Los militares buscan desde hace décadas el camuflaje perfecto, que haga aviones y barcos indetectables para el enemigo. Un experimento en esa línea se hizo en unos astilleros militares de Estados Unidos a finales de octubre de 1943 con fatales consecuencias para algunos de los tripulantes del USS Eldridge, destructor que se quería hacer invisible al radar y que acabó viajando en el espacio y el tiempo, según cuentan Charles Berlitz y William Moore en El misterio de Filadelfia: proyecto invisibilidad (1979).

La prueba fue un secreto hasta que en 1956 un hombre, que se identificó indistintamente como Carlos Allende y Carl M. Allen, informó acerca de ella por correspondencia al ufólogo Morris K. Jessup, que acababa de publicar The case for the ufo (El caso de los ovnis, 1955), libro en el que apuntaba a la antigravedad o el electromagnetismo como posibles sistemas de propulsión de los platillos volantes. Allende contó a Jessup que en 1943 la Marina había intentado utilizar el electromagnetismo para camuflar el USS Eldridge frente al radar, con desastrosos resultados.

El destructor se desvaneció del puerto de Filadelfia, apareció en el de Norfolk -a 350 kilómetros en línea recta-, se volvió a esfumar y reapareció en Filadelfia. Todo en cuestión de minutos. Tanto viaje casi instantáneo volvió majaretas a muchos marineros -"la mitad de los oficiales y de la tripulación del barco están ahora locos de remate", explicaba el informante en su primera carta-, otros ardieron en llamas, algunos se rematerializaron medio empotrados en el casco... Allende decía haber asistido a parte de los hechos desde el SS Andrew Furuseth, atracado también en Filadelfia. Jessup empezó a intercambiar correspondencia con el hombre, pero dejó la investigación poco después al sospechar que todo era un fraude.

Un perturbado mental

Veintitrés años más tarde, Berlitz y Moore confeccionaron con los mismos mimbres un "increíble relato de un proyecto científico realmente fascinante y estremecedor" que Hollywood llevó en 1984 a la pantalla grande como una película "basada en hechos reales". No ahondaron en la investigación, porque, si hubieran rascado un poco, habrían averiguado quién era en realidad el tal Allende o Allen. Se trataba de Carl Allen, un perturbado mental de New Kensington (Pensilvania) que inventó la historia como consecuencia de su enfermedad, reveló Robert Goerman en 1980 en la revista Fate.

Si hubieran consultado los archivos de la Marina, Berlitz y Moore habrían descubierto que, a finales de octubre 1943, el destructor estaba en Nueva York. Y, si hubieran preguntado a los supervivientes de la tripulación, como hizo un periodista de The Philadelphia Inquirer en marzo de 1999 durante un encuentro de veteranos en Atlantic City, habrían sabido que todo lo contado por Allen era mentira -"son castillos en el aire"- y que el USS Eldridge nunca atracó en Filadelfia desde su botadura hasta que fue retirado del servicio en 1951. Como había apuntado Goerman en 1980 en Fate, el libro de Berlitz y Moore tenía que haberse titulado El fraude de Filadelfia: proyecto credulidad.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
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