30 Jun 2008

"San Petersburgo escapó de la destrucción hace cien años por cuatro horas y 3.790 kilómetros", indica Agustín Sánchez Lavega director del grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV). A las 7.17 horas del 30 de junio de 1908, una gran explosión arrasó 2.200 kilómetros cuadrados de bosque en una zona prácticamente deshabitada de Siberia Central, cerca del río Tunguska y a unos 900 kilómetros al norte de Irkutsk. La energía liberada equivalió como poco a entre 3 y 5 megatones, entre 231 y 385 bombas como la de Hiroshima.

Segundos antes, a cientos de kilómetros del epicentro, algunas personas habían presenciado la llegada de una bola de fuego desde el Sureste. "Vi un objeto llameante alargado volando a través del cielo. La parte frontal era mucho más ancha que la cola y su color era como de fuego a la luz del día. Su tamaño era varias veces mayor que el del Sol, pero su brillo mucho más débil, de modo que se podía mirar sin cubrirse los ojos. Detrás de las llamas había una estela como de polvo. Iba envuelto en pequeñas humaredas dispersas y las llamas iban dejando detrás otras llamitas azules. Cuando desapareció la llama, se oyeron estallidos más fuertes que el disparo de una escopeta, podía sentirse temblar el suelo, y saltaron los vidrios de las ventanas de la cabaña", recordaba un testigo veinte años después. "El viento era tan fuerte que arrancaba la tierra del suelo", rememoraba otro.

La explosión fue detectada por estaciones sísmicas de Europa y Asia: se calcula que el terremoto alcanzó los 5 grados en la escala de Richter. Durante los siguientes días, la gente pudo leer el periódico en plena calle en Londres a medianoche, gracias al polvo en suspensión, que redujo la transparencia de la atmósfera durante meses, según el Observatorio Smithsoniano de Astrofísica y el de Monte Wilson. No hay constancia de víctimas humanas; pero, si el objeto de Tunguska hubiera chocado contra la Tierra cuatro horas más tarde, su blanco habría sido San Petersburgo.

La búsqueda del cráter

Lo aislado del lugar y unos tiempos turbulentos, marcados por la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Octubre, hicieron que la primera expedición científica no llegara a la región hasta 1927. La dirigió el geólogo Leonid Kulik y la financió la Academia de Ciencias de la recién nacida Unión Soviética. Kulik esperaba descubrir restos del meteorito y el inmenso cráter abierto por éste al chocar contra la Tierra. No fue así. En vez de un agujero, se encontró una zona de 50 kilómetros de diámetro de árboles abrasados y derribados radialmente, con sus raíces apuntando en la misma dirección, hacia el lugar de la explosión.

El geólogo buscó durante más de una década un cráter que nunca apareció –ni siquiera en una serie de fotografías aéreas tomadas en 1938– y que los científicos periguen todavía hoy en día. Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia Marina italiano anunció hace un año en la revista de geología Terra Nova, que el lago Cheko –distante 8 kilómetros del epicentro de la explosión– llena el cráter abierto por el objeto de 1908; pero existen fuertes discrepancias dentro de la comunidad científica. La existencia o no de un cráter es clave para resolver el enigma de Tunguska: si lo que tumbó 80 millones de árboles en Siberia Central hace cien años fue un fragmento de un cometa, y no un asteroide, la explosión pudo haberse registrado en el aire y no habría, por tanto, cráter alguno. También hay otras teorías más exóticas.

Un escritor soviético de ciencia ficción, Alexander Kazantsev, publicó en 1946 un cuento en el cual se achacaba el incidente a la explosión del reactor nuclear de una nave marciana. La idea fue retomada años después por autores pseudocientíficos como Jacques Bergier y Erich von Däniken, quienes la presentaron en Occidente como formulada por un prestigioso científico del otro lado del Telón de Acero, no por un autor de ciencia ficción. El físico estadounidense Vladimir Rojansky propuso en 1940 que el objeto de Tunguska pudo ser un trozo de antimateria y, en 1973, los también físicos Albert Jackson y Michael Ryan argumentaron que pudo tratarse de un pequeño agujero negro que atravesó la Tierra. La teoría de la antimateria no casa con los restos encontrados y, respecto a la del agujero negro, no hay constancia de un suceso equiparable en las antípodas de Tunguska, por donde tendría que haber salido,

Amenaza real

Fuera causada por un asteroide o un cometa –el debate científico continúa cien años después–, los efectos de la explosión de Tunguska demuestran que el peligro está ahí fuera. En su novela Cita con Rama (1973), el recientemente fallecido Arthur C. Clarke plantea los devastadores efectos de un incidente similar en el norte de Italia, donde mata a cientos de miles de personas. "Tunguska es el arquetipo de lo que puede ser un impacto catastrófico a escala local", apunta Sánchez Lavega.

Simulaciones hechas por ordenador recientemente en los Laboratorios Nacionales Sandia, en EE UU, han apuntado a que la roca que destruyó una superficie de bosque siberiano equivalente a Guipúzcoa pudo medir sólo 20 metros de diámetro, frente a los más de 30 que se calculaban antes. Y esto no es bueno: se calcula que un destructor total, un objeto como el que mató a los dinosaurios choca contra la Tierra una vez cada 100 millones de años; uno de 50 metros lo hace una vez cada 1.500 años; y uno de sólo 20 metros lo hace una vez cada 500 años. La reducción de tamaño del objeto de Tunguska aumenta las probabilidades de próximos impactos catastróficos a escala regional como el augurado por Clarke.

Las grandes amenazas, los monstruos de más de un kilómetros de diámetro están mas o menos controlados. "Hoy en día es bastante improbable que llegue uno sin ser detectado", asegura Josep Maria Trigo-Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), quien destaca la importancia de los programas de búsqueda y seguimiento de Asteroides Cercanos a la Tierra (NEO) –se llaman así los que cruzan la órbita de nuestro planeta– puestos en marcha en los años 90. En la actualidad, hay 742 objetos de más de un kilómetro bajo vigilancia, lo que viene a suponer un 79% del total estimado.

El problema son los más pequeños, los del tamaño del que provocó el suceso de Tunguska, que pueden matar a decenas de millones de personas si caen en una región densamente poblada. De hecho, aunque parezca mentira, la probabilidad de morir en una explosión como la de hace cien años, una entre 6 millones, es mayor que las de hacerlo a causa de un ataque de tiburón, que es una entre 8 millones.

Extinciones masivas a golpe de asteroide

"Los astrónomos deberían dejar a los astrólogos la tarea de buscar las causas de los acontecimientos terrenales en las estrellas", decía el 2 de abril de 1985 The New York Times respecto a una hipótesis que empezaba a ganar terreno en la comunidad científica: que un asteroide había acabado con los dinosaurios hace 65 millones de años. Veintitrés años después, prácticamente nadie duda de la teoría propuesta en 1980 por el físico Luis Álvarez y su hijo Walter, geólogo, y los asteroides y cometas se consideran culpables de varias extinciones masivas.

"Aunque ya antes algunos autores habían vinculado impactos y extinciones, los Álvarez fueron los primeros en presentar pruebas", indica Xabier Orue-Etxebarria, paleontólogo de la UPV. Padre e hijo descubrieron una capa de iridio que, en todo el mundo, aparecía entre las rocas cretácicas, con restos de dinosaurios, y las terciarias, ya sin rastro de esos animales. Como el iridio es un metal muy raro en la Tierra, pero abundante en meteoritos, propusieron que el choque de un asteroide había lanzado a la atmósfera una gran cantidad de ese material que, después, se había precipitado a la superficie y dado lugar a la capa de iridio. Con el paso de los años, se ha descubierto el cráter, en la península de Yucatán.

El hallazgo de los Álvarez lanzó a los geólogos a buscar cráteres de impacto y datarlos por si temporalmente coincidían con algunas otras extinciones. "Hay pruebas de impactos en las cinco grandes extinciones en que murieron más de la mitad de las especies, y también en otras menores en las que desaparecieron entre el 20% y el 30%", dice Orue-Etxebarria. Josep Maria Trigo-Rodríguez cree que Estados Unidos está invirtiendo lo necesario en el control de asteroides, que es una especie de seguro planetario, pero Europa no, y que lo que hace falta es "un esfuerzo común".


Catástrofe en 2077

"A las 9.46 (meridiano Greenwich) de la mañana del 11 de septiembre, en el verano excepcionalmente hermoso del año 2077, la mayor parte de los habitantes de Europa vieron aparecer en el cielo oriental una deslumbrante bola ígnea. En cuestión de segundos se tornó más brillante que el Sol y al desplazarse en el cielo -al principio en completo silencio– iba dejando detrás una ondulante columna de polvo y humo.

En algún punto sobre Austria comenzó a desintegrarse produciendo una serie de explosiones, tan violentas que más de un millón de personas quedaron con los oídos dañados para siempre. Fueron las afortunadas.

Desplazándose a cincuenta kilómetros por segundo, un millón de toneladas de roca y metal cayó sobre las llanuras del norte de Italia y destruyó con una llamarada de segundos la labor de siglos. Las ciudades de Padua y Verona fueron barridas de la faz de la Tierra; y las últimas glorias de Venecia se hundieron para siempre en el mar cuando las aguas del Adriático avanzaron atronadoras hacia tierra después de aquel golpe fulminante venido del cielo.

Seiscientas mil personas murieron, y el daño material se calculó en más de un trillón de dólares."

Arthur C. Clarke (1973): Cita con Rama.


Impacto extraterrestre en Bilbao

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao acoge hoy, entre las 18 y 21 horas, la jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después, organizada por el diario El Correo, Universidad del País Vasco (UPV), el Círculo Escéptico (CE), el Ayuntamiento de Bilbao y el Center for Inquiry.

Josep Maria Trigo-Rodríguez, astrofísico del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), hablará sobre el peligro de cometas y asteroides (18.00). Xabier Orue-Etxebarria, paleontólogo de la UPV, disertará acerca de los impactos de cuerpos espaciales y las extinciones masivas (18.45), la más conocida de las cuales es la de los dinosaurios hace 65 millones de años. Y Agustín Sánchez Lavega, catedrático de Física y director del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV, centrará su intervención en lo que se sabe e ignora todavía del suceso de Tunguska y qué puede hacerse ante este tipo de amenazas (19.45). El acto se cerrará con una mesa redonda (20.30).

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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04 Jun 2008

Ya saben que, según los conspiranoicos, contra el Pentágono no se estrelló ningún avión de pasajeros el 11-S. Si no lo saben es porque son unos ignorantes que no leen las obras de Bruno Cardeñosa, para quien lo que destruyó parcialmente el cuartel general estadounidense fue un misil en un autoatentado. "Creo que hace falta más atrevimiento para que se denuncien ciertas cosas, pero quienes mandan son conscientes de que es imposible que los grandes medios, por poner un ejemplo, vayan a negar que el 11-S se estrellara un avión en el Pentágono. Aquello no sucedió, así me lo confirman informes científicos, aeronáuticos, testigos…", declaraba hace tres años en una de las múltiples entrevistas de promoción de su peculiar -seamos caritativos- visión de la realidad. Hacía tiempo que no me acordaba de los disparates de Cardeñosa sobre los atentados de septiembre de 2001. Hace unas horas me los ha recordado una anotación de los siempre recomendables Microsiervos en la que Alvy llama la atención sobre una recopilación de diez fotografías que "echan prácticamente por tierra algunas de las teorías conspirativas del 11-S". Resulta que la primera imagen corresponde a parte del tren de aterrizaje del Vuelo 77 de American Airlines entre los restos del edificio. O eso o es que ahora resulta que los misiles tienen trenes de aterrizaje, vayan ustedes a saber por qué capricho de nuestros conspiranoicos.

Cardeñosa es el mismo ufólogo que decía hace siete años que en la película Tres hombres y un bebé (1987) se veía un fantasma. Por si no se acuerdan, esto último lo hizo en Antena 3 TV -perdonen la pésima calidad del vídeo, pero es lo que he encontrado-, donde dio por cierta la presencia de un espectro en una secuencia del filme protagonizado por Tom Selleck, Steve Guttenberg y Ted Danson. "Esta escena de Tres solteros y un biberón (sic) es la clara demostración de que, gracias a una cámara de cine, pueden registrarse presencias y manifestaciones que el ojo humano no está capacitado para detectar", sentenciaba el ufólogo al atragantarse con la vieja leyenda urbana, tal como denunció Zenón Sanz en un artículo titulado "Tres hombres, un biberón y el fantasma de Bruno Cardeñosa", publicado en la revista La Nave de los Locos.

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27 Abr 2008

El abogado canario Juan Carlos Winter va a emprender acciones legales contra los periodistas Eric Frattini e Iker Jiménez y la cadena Cuatro después de que, en el programa Cuarto Milenio, el primero acusara a su padre de haber sido carcelero en los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau. Me enteré a través de Héctor Fajardo y Alfonso Ferrer, quienes dieron la noticia en Crónicas del Misterio el viernes tras localizar y hablar con Juan Carlos Winter. Gracias a ellos, he podido conversar hoy por teléfono con el abogado canario, quien se ha reafirmado en lo declarado a Crónicas del Misterio respecto a la falsedad de las afirmaciones de Frattini.

Cuarto Milenio dedicó gran parte de su entrega del 6 de abril a los nazis refugiados en España tras la Segunda Guerra Mundial. Los tertulianos fueron cuatro colaboradores habituales del programa, incluido un Frattini a quien Jiménez presentó como un erudito en la materia. En un momento determinado, Frattini citó a Gustav Winter -de quien se vio una foto en pantalla-, y dijo que había sido carcelero en los Auschwitz-Birkenau y después se había retirado a vivir en Fuerteventura en una casa de la península de Jandía que ahora, según el periodista, es "un hotel o una residencia de ancianos". Ningún contertulio le corrigió, a pesar de tratarse de expertos, según Jiménez. "Seguramente, demandaré a todo el mundo, a Eric Frattini, a Iker Jiménez, al programa, a la cadena... Voy a demandar a todos a no ser que me inviten al programa a dar mi versión de los hechos y hagan una rectificación pública. Todo lo que han dicho es mentira", advierte Juan Carlos Winter.

Gustav Winter nació en 1893 en Alemania y llegó en 1912 a nuestro país, donde acabó sus estudios de Ingeniería. A partir de ese momento, participó en la construcción de centrales eléctricas por toda España, incluidas las islas Canarias, que pisó por primera vez en 1926 y donde murió en 1971. Pronto descubrió la peninsula de Jandía, en Fuerteventura, donde se instaló a comienzos de los años 30. "Mi padre ayudó a hacer las primeras centrales eléctricas de España y en Fuerteventura hizo mucha obra social. Cuando yo era pequeñito, a comienzos de los años 60, hizo en la parte trasera de nuestra casa de Morro Jable un comedor infantil en el que que comían todos los niños del pueblo a diario. Comían unos 300 niños por turnos. Todo, pagado por mi padre", recuerda Juan Carlos Winter, quien añade que su madre había sido enfermera durante la Guerra Civil en Madrid y en Fuerteventura atendía a los lugareños, curándoles y haciendo las veces de comadrona.

Refugio de submarinos

Después de la Segunda Guerra Mundial, se extendión la leyenda de que la casa citada por Frattini había sido edificada por Winter como refugio para las tripulaciones de los submarinos alemanes mientras éstos se reparaban, y de que túneles secretos comunicaban el inmueble y la playa extremos ambos negados por el hijo del ngeniero. "El mar es tan bravo en la zona de Cofete, donde está la casa, que no es la más apropiada para una base de submarinos". Además, hay un incómodo inconveniente temporal a tan peliculero escenario: el edificio se empezó a levantar en 1946.

La leyenda, sin embargo, "se ha ido alimentando con el tiempo, sobre todo tras la publicación del libro Fuerteventura, de Alberto Vázquez Figueroa. Vázquez Figueroa, en su novela ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, sitúa en la isla majorera unas instalaciones secretas alemanas, a las que llegarían los submarinos a través de una cueva y que, a la postre, constituirían una zona de descanso para las tripulaciones, cuando no, una suerte de burdel donde se celebraban fiestas hasta altas horas de la madrugada", escribía Alfonso Ferrer en septiembre en Crónicas del Misterio. "En Cuarto Milenio, dijeron que la casa es una residencia o un hotel, cuando no se llegó a terminar, nunca vivió nadie y esta en ruinas. Es una invención de principio a fin", sentencia el abogado canario.

Asegura que "está muy bien documentado" que su padre pasó toda la Segunda guerra Mundial en España. Ante el hartazgo por los rumores que desde hace años vinculaban a Gustav Winter con la Alemania hitleriana, sus familiares pidieron "hace diez o doce años" un certificado al respecto al Centro Simon Wiesenthal. Esta organización tiene registrados a todos los criminales de guerra nazis y, según el abogado canario, ha certificado que su padre "no hizo el servicio militar en Alemania ni existe la más mínima sospecha de colaboración con los nazis".

Juan Carlos Winter era hasta ahora espectador habitual del magacín esotérico de Cuatro porque "pensaba que había un minimo de rigor. Ahora me pregunto si en todo lo demás que dicen no habrá la misma falta de rigor que en el caso de mi padre". Basta recordar los casos del cosmonauta fantasma, la leyenda de Ochate y la conexión Lincoln-Kennedy para poner en su justo término la credibilidad de Cuarto Milenio, aunque seguramente ninguno de esos episodios se incluya en la colección de DVD que vende cada lunes El País.

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10 Feb 2008

El Defensor del Lector de El País no está por la labor de que el diario quede en evidencia ante sus lectores y no se ha dignado a comentar en su columna dominical las numerosas quejas que ha recibido a raíz del coleccionable de Cuarto Milenio. Cuando no lo hizo la semana pasada, pensé que podía deberse a problemas de agenda; pero hoy tampoco hay en el periódico ni línea dedicada al asunto porque no se publica esa sección. José Miguel Larraya podía haber dicho algo así como que ha recibido cartas al respecto, pero que no es asunto suyo -lo que ha dicho en privado-. Sin embargo, ha preferido escabullirse para no tener que reconocer que todo es cuestión de pasta, que los principios editoriales no valen tanto como para renunciar al negocio de poner la marca El País como aval de las tan efectistas como falsas historias de fantasmas, ovnis, espíritus, maldiciones y demás supercherías que son la seña de identidad de programa de Iker Jiménez. Tampoco he encontrado quejas al respecto en la sección de Cartas al director, a pesar de que me consta que han sido numerosas las comunicaciones de lectores en ese sentido. El diario de Prisa ha optado por echar tierra sobre el asunto y seguir vendiendo mentiras paranormales cada lunes. Para prueba, vean este corto vídeo sobre lo que el vendedor de misterios de Cuatro y su equipo entienden por informar, en este caso, sobre las llamadas calaveras de cristal:

Es difícil dar en tan poco tiempo tanta información tan poco fiable. No es cierto que estemos ante "calaveras para las que no se tiene una explicación" (Carmen Porter); que la descubierta por F.A Mitchell-Hedges proceda de Belice (José Luis Cardero) y fuera encontrada en una pirámide maya (Nacho Ares); que no se sepa con qué maquinaria se han tallado y pulido (Porter); que se haya demostrado que el cráneo del Museo Británico y otras dos piezas similares, a escala microscópica, "no tienen marcas de herramientas", "es como si la piedra hubiese cristalizado así" (Santiago Camacho)... Y no hablemos de las propiedades mágicas de los cráneos: ¿dónde están las pruebas, expertos de Cuarto Milenio? La verdad es que lo que los arqueólogos e historiadores saben de las calaveras de cristal es mucho: saben que son un fraude, que no hay constancia de que ninguna se haya descubierto jamás en un yacimiento arqueológico, que no tienen nada que ver con los mayas, que fueron talladas mecánicamente y que se hicieron en Europa en el siglo XIX. ¿A que no han escuchado nada de esto en los cinco minutos que el coleccionable de El País dedica al presunto enigma? Bienvenidos a la nave del misterio.

No esperaba, por otro lado, mucho de la aventura de Javier Sierra en TVE, pero aún así Enigmas me defraudó. Se limitó a ser que una sucesión de microrreportajes a los que el misteriólogo y novelista daba entrada desde un plató que parecía salido de la Noche de fiesta de Jose Luis Moreno. El potaje de enigmas tocó casi todos los palos, siempre de una forma tramposa, porque Sierra y su equipo han contado la verdad de los misterios expuestos, pero no toda la verdad. Por poner un ejemplo, en el reportaje dedicado a las hermanas Fox -inventoras del espiritismo en los Estados Unidos del siglo XIX- les faltó incluir un dato: la confesión pública de las protagonistas de que toda su carrera mediúmnica había sido un fraude. Ya saben, una minucia, aunque entonces el misterio inexplicado no lo sea tanto. Las historias de reencarnaciones -con una niña india hábilmente recolocada por sus padres como reencarnación de una pequeña de una familia con posibles y un Osel que ha renegado del budismo- resultaban de un cutre impresionante y la del cirujano psíquico de rigor, sin contar que ese tipo de curanderos hace tiempo que han sido desenmascarados, impresionante porque juega con la esperanza de personas con graves enfermedades. La recreación de las apariciones de la Virgen de Unbe -que ni siquiera acepta la Iglesia católica, así que imagínense cómo son- me recordaba a una hecha hace ya muchos años por la misma cadena pública que pasa de divulgar cultura, pero no falsos misterios.

Cuarto Milenio y Enigmas son dos ejemplos de productos televisivos cuyos responsables tienen alergia a la información veraz. Me ocurre con estos programas lo mismo que con los llamados del corazón, que no entiendo la pasividad de la gente. Respecto al chismorreo, creo que los afectados, los famosos por su trabajo -no los famosos porque sí-, podrían hacer mucho por acabar con ello: que la cadena X tiene un programa de esas características, pues no se conceden entrevistas a esa cadena ni se permite la entrada de sus profesionales -no del programa en cuestion, sino de toda la cadena- a los actos que uno organice. De ese modo, ya verían qué pronto las televisiones adecentarían la parrilla. Las organizaciones de espectadores también lo tendrían fácil: bastaría con que publicasen periódicamente una lista de las firmas que se anuncian antes, durante o después de esos espacios -o que colaboran en el vestuario, por ejemplo- para que la gente pudiera tomar nota de quienes financian y apoyan la telebasura y obrara en consecuencia.

"Me fascina que se tolere algo semejante [se refiere a la telebasura] y la sociedad civil no reaccione ante eso", dice Antonio Garrigues Walker en la interesante entrevista que le ha hecho César Coca, vecino de Divergencias, y que hoy publica El Correo. El abogado e intelectual madrileño recuerda que del auge de la bazofia televisiva "todos somos culpables" porque tenemos en nuestra mano luchar contra ello. "Si a alguien no le gustan, tendría que escribir sobre ellos o, como harían en EE UU, crear un lobby en su contra". ¿Acaso no podrían hacer algo en esa línea todos -científicos y no científicos- los que están contra la promoción de la pseudociencia y la superchería, contra la telebasura, radiobasura y prensabasura pseudocientífica, más allá de firmar cartas y manifiestos? ¿Qué piensan ustedes?

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06 Feb 2008

Le llamaban el gurú de la risa tonta por su tendencia a ella durante las entrevistas de televisión. Maharishi Mahesh Yogi, el maestro espiritual de los Beatles y líder de la secta Meditación Trascendental (MT), murió ayer a los 91 años en Vlodrop (Holanda). Su imperio terrestre estaba valorado a finales de siglo en más de 3.000 millones de dólares (2.047 millones de euros), en propiedades adquiridas gracias a lo que pagan desde hace décadas por aprender a meditar quienes creen que así accederán a un estado alterado de conciencia. En realidad, los efectos de la meditación trascendental en el organismo son equiparables a los de la simple relajación. Sumen, a la existencia de una legión de crédulos, el apoyo de estrellas del mundo del espactáculo -tan proclives a la espiritualidad de pacotilla- para explicarse el rentable éxito de este santón indio. Su secta también comercializaba la meditación como solución a conflictos armados y para propiciar el descenso de la criminalidad -extremos que nunca lograron-, además de prometer a sus seguidores la capacidad del vuelo yóguico, la levitación. Las imágenes promocionales de adeptos de MT flotando felices en posición de loto corresponden, sin embargo, a instantáneas tomadas durante saltos que dan en esa postura sobre colchonetas. Es para reírse, y eso hacía Maharishi Mahesh en la tele en cuanto podía.

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01 Feb 2008

Dice el Defensor del Lector de El País, José Miguel Larraya, en el correo electrónico estándar que están recibiendo como respuesta quienes, como el arqueólogo y escéptico Alfonso López Borgoñoz, se han quejado por el coleccionable de Cuarto Milenio que,"en sus más de treinta años de historia, la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por El País y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula". No es cierto, y no hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobarlo. Díganme, si no, si pueden calificarse de críticas la entrevista promocional publicada por el colorín del diario de Prisa el 30 de diciembre y la entrevista que Juan Cruz hizo a mayor gloria del matrimonio Jiménez-Porter en junio de 2006. Hace tiempo que el diario global en español rompió la norma que Larraya cree vigente. O es que a lo mejor lo está, pero únicamente para los vendedores de misterios de la competencia, que todo puede ser. Porque Iker Jiménez y sus chicos son de la casa, un invento de la Cadena SER, traspasado a Cuatro, impreso en Aguilar -donde tienen su propia coleccion de libros- y ahora promocionado en el periódico.

Iker Jiménez tiene motivos para estar contento. Ha conseguido que el principal consorcio multimedia español aparque sus principios -supuestamente, la información veraz era uno de ellos- y se convierta en un ventilador de superstición e incultura. Un entramado mediático gigantesco en comparación con la Televisión Española (TVE) que en la Transicion cobijaba las fantasías de Fernando Jimenez del Oso y Juan José Benítez, tan basadas en hechos reales como las de la estrella misteriológica de Cuatro, cadena que ha salpicado su programación de telebasura paranormal como Telecinco de telebasura rosa. Los Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde de Aquí hay tomate no tienen nada que envidiar a los Iker Jiménez y Carmen Porter de Cuarto Milenio. Frente a la deformación de la mal llamada crónica social -siempre han sido chismorreos-, la televisión de Prisa ha optado por la deformación de la realidad, por llenar el mundo de platillos volantes, fantasmas, maldiciones, poderes mágicos, demonios, posesiones, poltergeists, apariciones marianas, milagros, monstruos... La verdad no tiene sitio en el plató porque acabaría con todos esos cuentos chinos que tanto dinero dan a quienes han decidido explotar la credulidad del público.

El DVD-libro que cada lunes se vende junto a El País -con la mancheta del diario a modo de sello de calidad- es más de lo mismo, una reedición de las patrañas dominicales de Cuarto Milenio. "La decisión de ofrecer ese coleccionable a los lectores del diario responde, como es obvio, a razones estrictamente comerciales cuya valoración, como se me ha recordado, no forma parte de las competencias del Defensor del Lector de acuerdo con su Estatuto, que acota sus funciones a los contenidos del periódico y a vigilar que el tratamiento de las informaciones sea acorde con las normas éticas y profesionales del periodismo", argumenta Larraya en su mensaje de correo. Y añade que: "Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados. Pero le aseguro que éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos". ¿Se imaginan al buque insignia de Prisa comercializando pulseras magnéticas, bolas de cristal, barajas de tarot o patas de conejo? ¿No? Pues eso es, exactamente, lo que está haciendo y a lo que no creo que vaya a renunciar, vista la respuesta del Defensor del Lector.

Científicos y supercherías

¿Qué puede hacerse frente a este ataque a la razón ante el que el supuesto representante de los lectores en El País se lava las manos como el Pilatos de los Evangelios? Es la pregunta que estos días se hacen no sólo los escépticos más activos, sino también periodistas especializados en ciencia y científicos. Cada uno actuará como quiera, pero ya sabemos para lo que sirve no hacer nada. En junio de 2004, cuando el equipo de Milenio 3, el programa de la Cadena SER dirigido por Jiménez, intentó engañar a varios de museos de ciencia y planetarios españoles para que participaran en una Alerta ovni que se les presentó como una noche de observación astronómica, los responsables de esos centros optaron por dar la callada por respuesta. Un error. Callar no sirve de nada, aunque más grave es hacer el caldo gordo a los charlatanes por miedo al poderoso grupo mediático que los ampara y hay que echarlo en cara a quien así actúa.

Es muy dificil que un científico español ignore a estas alturas de qué van Milenio 3 y Cuarto Milenio. Y, sin embargo, los hay que participan de vez en cuando en estos programas, dando con su imagen y su nombre cobertura a las afirmaciones pseudocientíficas que se hacen antes y después de sus intervenciones. Hay excepciones, claro. El pasado 17 de junio, el físico español Juan Ignacio Cirac, que reside en Alemania, salió en Cuarto Milenio hablando de su trabajo. Semanas después, Jimenez dedicó parte de un editorial de su web a presentar la intervención del premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2006 como un apoyo indirecto a su labor. La verdad es que Cirac no conocía el programa. "Ni sabía de qué iba (sólo me indicaron que trataba de temas de todo tipo, incluido el científico)", me contó en septiembre pasado. "No tengo ningún interés en los temas paranormales", añadió cuando le expliqué lo que es Cuarto Milenio. Cirac intervino en el programa de buena fe, para hablar de ciencia, y sólo después supo que era una espacio de promoción de la pseudociencia. Y Jiménez utiliza a este científico como un aval de su trabajo. ¿Es el de Cirac un caso único? Es posible, pero sólo este caso ya demuestra la ética del heredero de Jiménez del Oso, el mismo individuo al que ahora promociona un periodico cuyos editoriales suelen abogar por invertir en ciencia y cultura. ¿Para qué, si ya tenemos a Jiménez, Porter y sus extraterrestres y espíritus que nos lo pueden enseñar todo?

Lo más triste no es, sin embargo, el éxito de Jiménez; sino que éste es una demostración indiscutible del fracaso de la divulgación científica española. De eso hablaremos otro día.

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04 Ene 2008

La clarividencia de Iker Jiménez me impresiona. El País Semanal cerró el domingo el Año de la Ciencia con una entrevista promocional al inventor del misterio del astronauta fantasma, en la que se pone a jugar a adivino y sentencia que 2008 nos va a deparar "sorpresas en el espacio. Vida microorgánica en Europa, satélite de Júpiter. Hallazgos de los efectos del cambio climático en criaturas abisales. ¡Y novedades arqueológicas!". Lo primero y lo último son perogrulladas: todos los años hay descubrimientos en ciencias espaciales y arqueología. Lo del medio, tonterías. ¿De dónde saca la idea de que se va a hallar vida microbiana en Europa, la luna helada de Júpiter? ¿No será que ha leído hace poco 2010, odisea dos, de Arthur C. Clarke, y ha confundido -otra vez- ficción con realidad? Europa es un buen candidato a la búsqueda de vida, que, de existir, se encontraría en el océano planetario que parece haber debajo de la capa de hielo -de varios kilómetros de grosor- que cubre la superficie de ese mundo. Lamentablemente, diga lo que diga Jiménez, no hay modo de que este año se avance en ese terreno porque no hay ningún ingenio humano por las inmediaciones de la luna joviana. Respecto a lo de las criaturas abisales y el cambio climático, suena menos mal, pero me temo que estamos ante otra especulación sin sentido, como la que hicieron algunos medios tras la aparición de un tiburón anguila moribundo en Japón hace casi un año. No sé por qué me da que la clarividencia del profeta milenario es equiparable a la de Aramís Fuster.

Las declaraciones de Jiménez forman parte de una entrevista cuyo objetivo es anunciar que El País va a sacar una colección de DVD-libros de Cuarto Milenio, en la que la estrella paranormal de Prisa suelta otra de esas tonterías que se le escapan en cuanto tiene oportunidad de hilar dos frases. Así, se desmarca de los conspiranoicos lunares, pero sólo un poco. No en vano, un miembro destacado de su equipo es Santiago Camacho, quien ha utilizado en apoyo de la falsedad de los alunizajes una cita de Maria Blyzinsky, del Observatorio de Greenwich, que la astrónoma nunca dijo. Dice Jiménez que es la teoría de la conspiración mas sobrevalorada, aunque añade que "hay cosas raras, cierto. Fotos extrañas. Creo que hubo ensayos en platós por si todo fallaba y al final se difundieron imágenes de esos ensayos". Sí, Iker, sí, y los tontos de los soviéticos tragaron el anzuelo cual espectadores de tus programas de radio y televisión.

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26 Dic 2007

The Teleplastic Inquirer, indispensable publicación humorística sobre el mundo de lo paranormal, ha descubierto en Pandelia dos impresionantes documentos. Son vídeos que nos guían por la auténtica senda del misterio, de cuya existencia me he enterado a través de Ricardo Campo, miembro del Círculo Escéptico. ¡Que ustedes los disfruten!

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02 Nov 2007

Treinta años después de su emisión en Reino Unido, acaba de salir a la venta en DVD -12,99 libras en HMV y llega a casa en una semana- Alternativa 3, un montaje que es a la historia de la televisión lo que La guerra de los mundos de Orson Welles a la de la radio. Se trata de una producción de Anglia TV para el 1 de abril -el Día de los Inocentes, en el mundo anglosajón- de 1977, pero cuya emisión se retrasó al final hasta el 20 de junio. Con formato de reportaje de investigación, cuenta cómo el deterioro medioambiental es imparable y, ante el fin del mundo tal como lo conocemos, las dos grandes potencias de la época -Estados Unidos y la Unión Soviética- colaboran en la creación de una colonia en Marte para trasladar hasta allí a un grupo de escogidos. Como paso previo, han construido en la Luna una estación de tránsito en la que utilizan como esclavos a miles de desaparecidos en la Tierra. La edición en DVD de una película que nunca antes había estado a la venta permite no sólo ver en condiciones este clásico de la conspiranoia, sino comprobar, además, cuál fue la reacción de la prensa británica a su emisión y cómo recuerdan todo tres de los principales implicados: el director Christopher Miles, el guionista David Ambrose y el actor Tim Brinton, narrador de la historia, recuerdan en una interesante conversación de 32 minutos -'The making of Alternative 3'- cómo se gestó la broma.
David Ambrose, Christopher Miles y Tim Brinton, en 'The Making of Alternative 3'.<
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17 Oct 2007

No soy lector de las revistas de televisión, ni siquiera de las que se entregan con los periódicos, porque no me aportan nada. Lo que me interesa de la pequeña pantalla -productos como las series a las que Alfonso Merelo ha dedicado su interesente libro Fantástica televisión- rara vez suele aparecer en ellas y, cuando lo hace, el tratamiento es bastante pobre. Así que no hubiera visto la breve entrevista que TVMás dedica esta semana a Carmen Porter, copresentadora de Milenio 3 y Cuarto Milenio, de no ser por un buen amigo y compañero que espero que se haya recuperado de su lectura. Resulta que la subdirectora de la feria de la superchería que abre Cuatro cada domingo afirma que es escéptica. ¡Ahí queda eso! "Yo también soy un poco escéptica", dice el titular. Y en el texto la cosa va a peor, porque el poco desaparece. Caben dos posibilidades: que sea escéptica y no se crea nada de lo que cuenta en la tele, en la radio, en sus artículos y en sus libros; o que simplemente ignore el significado de la palabra escéptico. ¿Ustedes qué piensan?

A todo esto, la entrevistadora alaba "la seriedad con la que (Porter e Iker Jiménez) han tratado enigmas sin resolver" en su programa de Cuatro. ¿Ha visto alguna vez Cuarto Milenio o es que sufre el síndrome de Estocolmo tras haber sido abducida por el matrimonio más extraterrestre de la televisión española?

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magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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