21 Oct 2009

Richard Heene, el padre del niño del globo, cree que los seres humanos descendemos de extraterrestres y quería alcanzar la fama antes de que se acabara el mundo en 2012 para poder sobrevivir al apocalipsis. Ésta última fue la razón por la que el jueves hizo creer a medio mundo que su hijo Falcon, de 6 años, había salido volando en un globo de helio a la deriva. La historia, según la cual la aeronave había despegado accidentalmente del patio trasero del domicilio familiar de Fort Collins (Colorado) con el menor dentro, mantuvo a millones de estadounidenses pegados a la televisión durante cuatro horas hasta que el ingenio -con forma de platillo volante- cayó al suelo y no había ni rastro del pequeño, que en realidad estaba jugando en un parque.

"Heene cree que el mundo va a terminar en 2012. Por eso quería hacer dinero rápidamente, ser lo suficientemente rico como para construir un búnker o un refugio subterráneo donde poder refugiarse de la explosión del Sol", ha declarado Linda Lee, abogada de Robert Thomas, conocido de Heene que estaba al corriente de la intención del padre de familia de hacer un montaje para hacerse famoso. El fin del mundo de 2012 es un invento basado en el calendario maya, cuyo actual ciclo de la Cuenta Larga -que abarca 5.125 años- acabará dentro de tres años. Vendedores de misterios y videntes anuncian para dentro de tres años variadas catástrofes inventadas, desde la explosión del Sol hasta la emisión de un rayo de la muerte desde el centro de la galaxia, sin importarles que los propios mayas rechacen que el 21 de diciembre vaya a suponer el fin de algo más allá que un ciclo temporal.

Meses antes del suceso del globo, Heene declaró en Wife Swap, un reality de la ABC, que los seres humanos descendemos de extraterrestres y que una vez había oído en su cabeza la voz de uno de los visitantes cuando estaba en un restaurante de comida rápida. Además, se jactó ante las cámaras de sus planes de construir un platillo volante de papel de aluminio y enviarlo a un tornado, y de haber llevado a sus hijos a expediciones de caza de ovnis.

24 comentarios | Enlace permanente | Compartir

28 Ago 2009

"¿Te das cuenta de lo que es el Arca? ¡Es un transmisor! ¡Una radio para hablar con Dios! ¡Y ahora está a mi alcance!", dice Emile Belloq, el arqueólogo francés al servicio de los nazis, a Indiana Jones en En busca del Arca perdida (1981). La idea de que el cofre en el cual Moisés y los suyos guardaban las Tablas de la Ley era una especie de radio es, sin embargo, muy posterior a 1936, año en el que está ambientada la primera aventura cinematográfica del arqueólogo más famoso. La propuso Erich von Däniken en Recuerdos del futuro (1968), libro en el cual defiende que los dioses del pasado eran extraterrestres.

El autor suizo interpretaba literalmente lo dicho por Yahvé a Moisés en el Éxodo sobre el Arca: "Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el Arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de sordenarte para los israelitas". Antes, Yahvé ha precisado que el cofre ha de medir dos codos y medio (130 centímetros) de largo y un codo y medio (78 centímetros) de ancho y alto, ser de madera de acacia, estar revestido de oro y tener cuatro anillas de oro para los dos varales de madera, forrados también en oro, que servirán para transportarla. La tapa estará coronada por dos querubines de oro macizo cuyas alas se desplegarán sobre la caja.

Fue el antisemita Robert Charroux quien, en su libro Cien mil años de historia desconocida (1963), popularizó la idea del Arca como "un condensador eléctrico", formulada por primera vez por Maurice Denis-Papin en 1948. Estos autores y otros incluyen en su relato del Éxodo palabras que no existen en el original, como chisporroteos, pero ayudan a ver la reliquia como algo más que un cajón de madera. El Arca del Antiguo Testamento es un objeto mágico, símbolo de la alianza entre el pueblo de Israel y su dios; pero de ahí a considerarla un aparato eléctrico, un equipo de radio o un arma de destrucción masiva -como hace el ufólogo Juan José Benítez- va más que un trecho.

De Jerusalén a Etiopía

Que el Arca de la Alianza fuera un condensador eléctrico choca con su diseño. El artefacto carece de polos positivo y negativo, y, en vez de estar aislado, está recubierto de oro, con lo que dejaría fritos a sus portadores, de los que el meticuloso dios de los judíos no dice en ningún momento que tengan que llevar una vestimenta especial protectora. Que Yahvé necesite una radio para hablar con Moisés, y viceversa, carece de sentido cuando ya han conversado varias veces antes de que se construya el artefacto. Y la caída de las murallas de Jericó, que Benítez atribuye al Arca y cuyas víctimas mortales cifra en más de un millón, es una ficción romántica: Jericó en la época era una pobre aldea sin fortificar.

Según una leyenda -no según la Biblia-, la reliquia habría sido sacada de Jerusalén por un hijo de Salomón y la reina de Saba que la habría llevado a Etiopía. El patriarca de la Iglesia ortodoxa etíope dice que el artefacto está en su país desde hace siglos y que él lo ha visto, pero no está dispuesto a mostrarlo al mundo. En realidad, como todo el libro del Éxodo es ficción, la búsqueda del Arca de la Alianza está condenada al fracaso. Es la búsqueda de una ilusión.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

27 comentarios | Enlace permanente | Compartir

18 Ago 2009

El explorador británico Andrew Collins asegura haber descubierto un gran complejo de cuevas en la meseta de Giza, según informaba MSNBC el jueves. "Hay arqueología intacta ahí abajo, así como un delicado ecosistema que incluye colonias de murciélagos y una especie de araña que hemos identificado provisionalmente como la Viuda Blanca", ha explicado Collins, quien cree que se trata de un fantástico hallazgo y lo cuenta al detalle en su web. El descubrimiento lo ha realizado, según MSNBC, en colaboración con el egiptólogo británico Nigel Skinner-Simpson, y consiste en un complejo de túneles de varios cientos de metros y cuatro grandes cámaras. Sin embargo, Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha sido tajante: "No se han hecho nuevos descubrimientos en Giza. Lo sabemos todo sobre la meseta". ¿Con quién se quedan?

El único medio español que sé que se ha hecho eco de la noticia, Periodista Digital, da la razón indirectamente a Collins, al publicar en su portada el hallazgo como si estuviera comprobado. Pero es que no lo está. Para empezar porque Collins es tan explorador como cualquiera de los fabuladores paranormales que se creen Indiana Jones por ponerse un chaleco de fotógrafo y un sombrerito. Es, en realidad, ufólogo y autor de libros de pseudoarqueología. Sostiene, por ejemplo, que las pirámides de Giza y otros monumentos de la Antigüedad se construyeron orientados hacia la constelación del Cisne. Como advierte MSNBC, el anuncio del hallazgo -que no se ha publicado en ninguna revista científica- es un adelanto del libro Beneath the pyramids (Bajo las pirámides), que saldrá a la venta en septiembre. Además, Skinner-Simpson, el presunto egiptólogo, no es tal, sino, como él mismo admite, un aficionado sin formación académica en esa área.

La expedición de Collins ha sido financiada por la Asociación de Edgar Cayce para la Investigación y la Iluminación Espiritual (ARE), que será la que publique su libro. Edgar Cayce (1877-1945) decía tener poderes paranormales, ser capaz de curar a distancia, ver el aura y el futuro. Predijo, entre otras cosas, que en 1958 Estados Unidos descubriría una especie de rayo de la muerte usado en la Atlántida, que China se convertiría al cristianismo en 1968, que parte de la Atlántida emergería hacia 1968 ó 1969... y anunció que bajo la esfinge de Giza están guardados archivos atlantes dejados allí por los constructores de los monumentos de la meseta, que procedían del continente perdido. Eso es, precisamente, lo que lleva buscando Collins en Giza más de diez años.

46 comentarios | Enlace permanente | Compartir

15 Ago 2009

Federico García Lorca no murió fusilado en el barranco de Víznar (Granada) el 19 de agosto de 1936, ni su cuerpo reposa en una fosa común. Eso es lo que dicen los libros de Historia. Sin embargo, el periodista Juan Jesús Haro Vallejo, actual miembro del equipo de Cuarto Milenio, reveló en agosto de 1999 en la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, que el poeta granadino sobrevivió al paseíllo y falleció por causas naturales dieciocho años después. "Los documentos gráficos así lo corroboran", se decía en el índice de la revista, donde se destacaba que, "además, en su casa de verano [la del literato], se están produciendo supuestos fenómenos extraños".

La supervivencia de García Lorca a su ejecución se había apuntado por primera vez, según Haro Vallejo, en un reportaje publicado por la periodista Rocío Pérez en el diario Ideal el 19 de agosto de 1976. La pieza, titulada La otra muerte de Lorca, era la primera parte de un amplio trabajo de investigación, pero el serial fue suspendido tras esa entrega. "Por desgracia, el director del periódico granadino no permitió que la totalidad del relato viera la luz", lamentaba Haro Vallejo en Enigmas. Por fortuna, ya en esa primera toma había datos suficientes para sostener que García Lorca no cayó muerto a tiros en una cuneta.

Un panadero, Rogelio Bermejo, le había contado a Pérez cómo, mientras hacía el reparto matutino el 20 de agosto de 1936, había encontrado al moribundo poeta en la cuneta con "tres disparos, dos en el cuerpo y uno en la cabeza", y lo había llevado al convento de San Bartolomé. Allí se recuperó el escritor, aunque no totalmente: perdió la memoria para siempre y "su mente quedó completamente inútil". Rebautizado por las monjas como Manolo, vivió con ellas hasta su muerte, en 1954, "probablemente debida a un derrame cerebral". El panadero sólo se dio cuenta de a quién había socorrido cuando en 1976 vio a García Lorca en una filmación del nodo. Una foto de Manolo con las monjas era, para Haro Vallejo, la "prueba estremecedora" del testimonio del panadero. "No existe truco alguno, y la instantánea es de la época a la que se refería Rogelio", sentenciaba el experto de Enigmas.

En los tribunales

Un lector de la revista, Eduardo Giménez, descubrió inmediatamente, sin embargo, que la realidad era otra. El relato era de principio a fin un calco del guión de uno de los episodios de Páginas ocultas de la historia, serie emitida por La 2 de TVE en la que los escritores bilbaínos Fernando Marías y Juan Bas creaban ficciones históricas con formato de documental. La otra muerte de Federico García Lorca, publicado en el libro de los dos autores Páginas ocultas de la historia, estaba inspirado en la novela La luz prodigiosa, de Marías.

Nada de lo que hablaba Haro Vallejo había pasado en el mundo real: no existían ni el reportaje de Ideal de 1976 ni la periodista intrépida ni el panadero ni el convento y, por supuesto, la foto era un montaje para la serie. En junio de 2000, un juzgado madrileño condenó a Haro Vallejo, Jiménez del Oso y Enigmas por el plagio de la ficción de Marías y Bas, al "resultar indiscutible" que su texto "es una copia literal del trabajo" de los novelistas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

21 comentarios | Enlace permanente | Compartir

06 Ago 2009

El punto más inaccesible de la Tierra está en la meseta tibetana, a 34,7º N y 85,7º E, según un estudio del Banco Mundial y el Centro de Investigaciones de la Comisión Europea. Se encuentra a 5.200 metros de altitud y a tres semanas de viaje de Lhasa -la capital de Tíbet-, un día de coche y veinte a pie. Es el lugar ideal para el valle de la Luna Azul, el "paraíso de asombrosa fertilidad" donde el novelista británico James Hilton ubicó el monasterio de Shangri-La en Horizontes perdidos (1933).

Cualquiera que haya leído la novela o visto la película homónima de Frank Capra sentirá una mezcla de envidia y desasosiego por la vida que llevan los monjes del padre Perrault en el recóndito paraje del Himalaya al que sólo accidentalmente llega alguien. Envidia porque tienen una esperanza de vida que se mide en siglos; desasosiego porque su razón de existir es la de ser los depositarios del saber humano ante la gran catástrofe que se avecina.

"No habrá salvación por las armas, ni socorros por las autoridades, ni cobijo en el silencio. Arrasará hasta las más diminutas florecillas de la civilización en su rabia loca y el mundo se convertirá en un caos espantoso", según las visiones de Perrault, el Gran Lama. Pero Shangri-La, aislado e ignorado por el resto del mundo, sobrevivirá "conservando las delicadas fragancias de una edad que muere y persiguiendo la sabiduría que necesitarán los hombres cuando agoten sus pasiones". Cuando llegue el momento, los monjes facilitarán a los hombres los conocimientos necesarios para el renacimiento.

Shambhala

El Shangri-La de Horizontes perdidos fue un invento de Hilton basado posiblemente en la Shambhala budista. Shambhala -en sánscrito, lugar de paz- es un reino del Himalaya mencionado en textos como el Kalachakra Tantra. Se trata de un territorio de bosques de sándalo y lagos con flores de loto en cuya capital, Kalapa, se levantan palacios de oro, plata y piedras preciosas, y cuyos habitantes no conocen la necesidad ni la enfermedad. Será el lugar desde el que partirá el ejército que en 2425 derrotará a los enemigos del budismo en una batalla que marcará el comienzo de una nueva era de paz y prosperidad mundial.

Helena Blavatsky, fundadora de la teosofía, menciona Shambhala en su obra La doctrina secreta (1888). Dice que, cuando el continente de Lemuria se hundió en el Pacífico, algunos supervivientes emigraron a la Atlántida y otros a Shambhala, que localiza en el desierto de Gobi. Algunos de los seguidores de Blavatsky creían que los maestros tibetanos que le dictaron telepáticamente sus enseñanzas vivían en esa Shambhala, aunque ella los situó en el Himalaya. El paraíso de Hilton obsesiona a los ocultistas y, en el mundo real, varios enclaves del Himalaya han reclamado ser el Shangri-La del padre Perrault por el gancho turístico del nombre. A 12.000 kilómetros de distancia, Franklin Delano Roosevelt llamó en 1942 Shangri-La a la residencia de descanso del presidente de Estados Unidos ahora conocida como Camp David.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

10 comentarios | Enlace permanente | Compartir

12 Jun 2009

"La historia del pueblo vasco es, sin duda, la más antigua que se conoce, pues tiene sus raíces en el Paleolítico y ha proseguido hasta nuestros días sin solución de continuidad", escribe Louis Charpentier en El misterio vasco (1975), reeditado ahora como El linaje cromagnon (Robinbook, 2009). El libro se publicó originalmente en España en 1976 dentro de Otros Mundos, colección de Plaza & Janés dedicada al esoterismo donde vieron la luz títulos de Erich von Däniken, Peter Kolosimo, Louis Pawels, Jacques Bergier y Juan José Benítez, entre otros. La obra de Charpentier se enmarca dentro de ese universo de ficción repleto de extraterrestres, continentes perdidos, monstruos, poderes extraordinarios, catástrofes y conspiraciones, con la única diferencia de que sus protagonistas son los vascos, cuyo origen sitúa el autor en la Atlántida y a quienes considera una raza pura. "El pueblo vasco ha conseguido, a lo largo de los siglos, conservar y desarrollar su cultura de origen cromagnonoide", sentencia. Y es que, según Charpentier, nadie consiguió en la Antigüedad someter a los vascos: los celtas no cruzaron sus tierras porque eran "territorio sagrado para los descendientes de la raza cromagnon" y, luego, los romanos firmaron tratados con los indígenas, quienes "aceptaron la instalación de factorías y establecimientos [romanos], que en nada perjudicaron su soberanía".

Este bonito cuento de los Astérix y Obélix peninsulares habría llevado al éxtasis a Sabino Arana, el padre del nacionalismo vasco, y asoma tras las reiteradas declaraciones del ex lehendakari Ibarretxe sobre los 7.000 años de antigüedad del pueblo vasco. Pero choca, ay, con unos accidentes topográficos de origen indoeuropeo -Nervión, Deba…- y una ocupación romana equiparable a la de cualquier otro territorio del Imperio, entre otras realidades históricas. La obra de Charpentier vuelve a las librerías y lo hace como en su día, sin explicaciones, sin un prólogo o un epílogo de un historiador que ponga las cosas en su sitio y deje claro que la tesis de El misterio vasco está tan probada como la humorada de que los vascos somos de otro mundo. Porque los vascos venimos de donde el resto de los europeos; no somos especiales, ni superiores, ni el euskera -de cuya presencia no hay constancia en el actual territorio vasco hasta el siglo II- es la más antigua de las lenguas, como sostienen algunos iluminados. Únicamente desde la ignorancia, el sensacionalismo -como es el caso de Charpentier- o una visión histórica deformada por la ideología puede venderse lo contrario.

68 comentarios | Enlace permanente | Compartir

01 Jun 2009

La ilustración de J.C. Sanromá lo dice todo: hay un paraíso perdido entre las heladas montañas del Himalaya. Es el valle de la Luna Azul, donde se levanta el monasterio de Shangri-La, cuyos moradores disfrutan de una vida mucho más larga que la mayoría de los mortales. Ése es el fascinante enclave en el que se desarrolla la historia de Horizontes perdidos, la novela de James Hilton que Frank Capra convirtió en una obra maestra del cine. Si tienen oportunidad, vean la película y lean la novela. La primera es una joya en blanco y negro, tan espectacular como desasosegante, de la que Hollywood hizo sendas versiones horrorosas en 1963 y 1970, según me ha indicado el historiador José Luis Calvo. La segunda, de la que acabo de gozar después de años buscándola en el mercado de segunda mano, es una cautivadora narración que se lee de un tirón. Merecen la pena ambas porque son divertidas y están bien hechas. Además, la ficción de Shangri-La se encuentra en el origen de la idílica visión occidental del lamaísmo, por la fertilidad del valle de la Luna Azul y porque Hilton atribuye al líder de los clérigos del monasterio poderes extraordinarios, como la clarividencia y la levitación, al estilo de los que años después vendió como auténticos el falso lama tibetano Tuesday Lobsang Rampa en el libro El tercer ojo (1956).

James Hilton [1933]: Horizontes perdidos [Lost horizon]. Traducción de H. C. Granch. Ediciones GP (Col. "Libros Reno", Nº 411). Barcelona 1973. 256 páginas.

7 comentarios | Enlace permanente | Compartir

21 May 2009

¿Quién paga El Jaque Mate, el periódico conspiranoico del cual asegura su editor que se van a repartir en España 175.000 ejemplares? Es la pregunta que me he hecho tras hojear un ejemplar que Gustavo Vázquez, miembro del Círculo Escéptico, ha recogido para mí en un pueblo vizcaíno. Con formato de periódico, en blanco y negro, 24 páginas y sin publicidad, El Jaque Mate es un concentrado de paranoia. Su editor es un tal Rafael Palacios, quien se presenta como periodista y cuya web demuestra hasta dónde puede derivar alguien que sufre una indigestión de misterios prefabricados.

El Jaque Mate es un disparate desde la portada hasta la contraportada. La noticia central apoya la idea de que la caída de las Torres Gemelas se debió a "una demolición controlada" y que, en el fondo, detrás del 11-S estuvo Israel, "el país más interesado en organizar un guerra en Oriente Próximo". Además, en esa primera página nos enteramos también -¡qué ignorantes somos!- de que "las facultades antes tenidas por paranormales han sido validadas por los científicos más punteros que han estudiado a yoguis, lamas y psíquicos", y de la existencia del motor de agua y otras tecnologías prodigiosas que podían liberarnos de la tiranía de los combustibles fósiles, pero que son silenciadas "por las multinacionales petrolíferas y los gobiernos sobre los que mandan". No falta el anuncio -sin pruebas, claro- de que hay otras civilizaciones en el Universo, que han contactado con nosotros desde un pasado remoto y que en "los meses venideros" va a quedar demostrado que ha habido una gigantesca operación de encubrimiento por parte de "un gobierno mundial que ha conocido esta información y la ha ocultado a la Humanidad para hacerla creer que vivía en un planeta-prisión". (Esperen sentados.) Y, para regocijo de los creacionistas, la ley de probabilidades "echa por tierra" la Teoría de la Evolución. Si tienen tiempo y ganas, pueden leer el periódico de Rafael Palacios; pero no se crean nada. Apliquen la misma máxima que a cualquier revista o programa de misterios.

El editor de El Jaque Mate alardea, además, en su web de que ayer iba a dar una conferencia "en el Aula Magna de la Universidad de Filosofía de Valencia" (sic) sobre las conspiraciones que le obsesionan. No he encontardo ninguna confirmación en el sitio de la Universidad de Valencia de la celebración de ese acto -cuando me he enterado de la historia, ya no había nadie en las oficinas de la institución-, así que no puedo ni confirmar ni negar que haya tenido lugar. Si ha sido así, demuestra lo alejada que vive a veces de la racionalidad la Universidad española.

El auténtico enigma detrás de tanto delirio es quién ha financiado la impresión y distribución de El Jaque Mate y cuáles son sus objetivos, porque poner 175.000 ejemplares de un periódico de 24 páginas en las calles del país ha tenido que costar muchos miles de euros. Se dice en el espacio reservado a la identificación de la publicación que "ha sido sufragada por personas individuales, no por corporaciones ni Estados". Sea cierto o no, el tufillo antijudío del panfleto -que se asemeja en diseño a El País precolor- resulta preocupante, ya que en un primer vistazo puede comprobarse que no sólo culpa a los israelíes de los atentados de Nueva York, sino que también pone en duda la realidad del Holocausto. ¿Quién paga tanta mentira? ¿Con qué fines?

521 comentarios | Enlace permanente | Compartir

07 May 2009

Javier San Martín y yo hablamos el 6 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre Los protocolos de los sabios de Sión , en la vigesimaséptima entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

10 comentarios | Enlace permanente | Compartir

24 Dic 2008

"Los evangelios de la infancia no son «el material del que está hecha la historia»", dice el teólogo e historiador Geza Vermes en su libro El nacimiento de Jesús (2006), parafraseando a los estudiosos William D. Davies y Dale C. Allison. Miles de millones de personas conmemoran estos días en todo el mundo unos hechos que en realidad nunca ocurrieron. Porque toda la historia de la concepción y el nacimiento de Jesús, tal como se cuenta en la Biblia, no es más que una ficción mediante la cual los seguidores de un predicador judío intentaron divinizar a su maestro después de su muerte. ¿Es escandaloso que celebremos algo que nunca pasó?

Depende de cómo se mire. Para mí, no lo es; al igual que no lo es mantener la ilusión infantil en los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez mientras sea posible. El problema surge cuando algunos pretenden que vivamos en una infancia perpetua y creamos que hace mucho, mucho tiempo, una mujer quedó preñada sin hombre de por medio, que unos magos recorrieron medio mundo guiados por una estrella hasta el lugar de nacimiento del hijo de la divinidad, que éste se salvó milagrosamente de una masiva ejecución de bebés perpetrada por un malo de película y bobo de remate... No hay nada malo en que alguien crea en un dios, mientras no lo intente imponer a los demás. Por eso no hay nada malo en toda la gente que conmemora estos días la llegada al mundo de un judío llamado Jesús, aunque no naciera en esta época ni en Belén. Pero hay que separar el polvo de la paja, la historia del mito, y poner las celebraciones de estos días en un marco simbólico y el relato de la Navidad en su sitio, el de un cuento que sólo tiene de históricos los nombres de algunos personajes. El resto, los pasajes que de niños nos enseñaron como reales y que se escenifican en los belenes, es ficción, desde la concepción milagrosa hasta el episodio de la estrella de Belén. "Las escenas representadas en un belén obedecen a una acumulación de elementos míticos de diversas procedencias aglutinados a lo largo del tiempo para paliar que lo que sabemos con certeza histórica de la infancia de Jesús se resume en una sola palabra: nada", sentencia el historiador José Luis Calvo en su recomendable artículo 'Se desarmó el belén'.

Que sea ficción no resta, sin embargo, atractivo al relato del nacimiento de Jesús. Los mitos se pueden disfrutar sin creer en ellos. Rastrear hasta sus orígenes los enigmas de la Navidad es bonito y nos lleva a aprender más de nuestra historia, de nuestra tradición. Para empezar, que la Iglesia no tiene por qué quejarse de la paganización y comercialización de unas fiestas que se celebraban mucho antes del nacimiento de Jesús con motivo del solsticio de invierno, unos festejos de los que el cristianismo se apropió e hizo una adaptación a sus intereses. Para seguir, que el relato popular del nacimiento de Jesús es una mezcla de elementos sacados de los llamados evangelios de la infancia -los capítulos iniciales de los de Mateo y Lucas- y de los apócrifos, vinculados con la tradición judía y que persiguen equiparar al Jesús bíblico con otros grandes personajes históricos mediante la concepción virginal y el anuncio de su nacimiento en el cielo por un fenómeno astronómico, motivos habituales en la cultura mediterránea.

Permítanme que, por lo dicho anteriormente, les recomiende en estos días la lectura en paralelo de obras como la de Geza Vermes, los evangelios de la infancia, los episodios del Antiguo Testamento a los que a veces hacen referencia, y los apócrifos:

Geza Vermes [2006]: El nacimiento de Jesús [The Nativity history and legend]. Ares y Mares. Barcelona 2007. 264 páginas.

Aurelio de Santos Otero [1956]: Los evangelios apócrifos. Edición crítica y bilingüe. Prologado por Aurelio de Santos Otero. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 2003. xxvii + 781 páginas.

Varios Autores [1998]: Nueva Biblia de Jerusalén. Revisada y aumentada. Editorial Descleé de Brouwer. Bilbao. 1.895 páginas.

44 comentarios | Enlace permanente | Compartir
Luis Alfonso Gámez en Twitter

Luis Alfonso Gámez en Facebook

Misterios a la luz de la ciencia
Misterios a la luz de la ciencia
Universidad del País Vasco

Círculo Escéptico

OutCampaign.org

free debate

Sobre este blog

magonia

Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):