24 Jul 2005

Pocos días después de que Periodista Digital publicara un artículo tragándose la historia de que puede haber algún desalmado dedicándose a meter gatitos en frascos para que queden "con la forma del recipiente", el último número de Pensar (Vol. 2, Nº 3) llega a sus suscriptores con una portada dedicada a las leyendas urbanas sobre el robo de órganos. La historia de los gatos bonsái data de principios de 2001 y fue pronto desenmascarada como una broma. Sin embargo, cuatro años después, hay periodistas que ignoran la existencia de sitios especializados en leyendas urbanas como Snopes y desaprovechan el potencial de Internet como generador de información fidedigna, quedándose sólo con la mala -aunque espectacular- información que también ofrece. Así que la falsa historia de los gatos bonsái o cualquier otra del mismo pelo siguen presentándose cíclicamente como auténticas debido a la necesidad del periodismo de noticias con las que llamar la atención al público.

Benjamin Radford, director de publicaciones del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), analiza la veracidad de las historias sobre el robo de órganos en "Peligrosamente falso" y, además, reflexiona acerca de las negativas consecuencias que tienen este tipo de rumores, que en algunos casos llegan a costar vidas. Alejandro J. Borgo dedica el editorial a la tramposa seducción de las leyendas urbanas y las profecías; José Luis Calvo cuenta la verdadera historia de las profecías de San Malaquías, tan de actualidad después de la muerte de Juan Pablo II y la elección de Joseph Ratzinger como nuevo papa; y Kentaro Mori examina otras falsas creencias vinculadas a las leyes de Murphy, partiendo de una sencilla, engañosa y provocadora pregunta: "¿Por qué nunca da ocupado cuando llamamos a un número equivocado?

La reflexión de Alejandro C. Agostinelli acerca de "El horizonte de un racionalismo productivo" sería un magnífico punto de partida para el análisis que algún día tendremos que hacer los escépticos sobre si estamos haciendo las cosas bien, sobre cuál es la mejor estrategia para plantar cara a la charlatanería. "Hasta ahora -escribe el periodista argentino- ningún movimiento humanista, secular, racionalista, ateo, agnóstico, brillante o apagado, logró articular (no ya impulsar) un programa con suficiente fuerza de convicción, consenso y motivación que inspire a millones de almas dispuestas a firmar un llamamiento a emancipar a los hombres -laicos o ateos, agnósticos o religioso- de los caprichos dogmáticos del fundamentalismo". Espero que la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, que se celebrará en Buenos Aires el 17 y 18 de septiembre, nos sirva a todos para aprender a llegar a más gente y no limitarnos a un pequeño grupo de personas bastante más reducido que el de los seguidores activos de la más minoritaria serie televisiva. A no ser, claro, que queramos seguir felices en nuestra torre de marfil, jaleados por los pocos que abiertamente comparten nuestras ideas.

La revista se completa con las Pastillas, las noticias locales y las reseñas de libros, que incluyen un texto de Luis R. González sobre los sellos con grises, la confusión en El País de astrología y astronomía, la muerte de Fernando Jiménez del Oso, la existencia de un generador aleatorio de artículos científicos, la celebración de unas jornadas nuevaerísticas en Buenos Aires y del día del extraterrestre en Puerto Rico, etcétera. Además, el filósofo de la ciencia Mario Bunge escribe una carta en la que vuelve a sacar a la luz lo poco favorecedora que es la etiqueta de escéptico y cómo, sin embargo, parece "que no hay mote que nos designe correctamente a los...".

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros previa consulta con Luis Alfonso Gámez. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

0 comentarios | Enlace permanente

15 Jul 2005

El número 19 de El Escéptico (mayo-agosto 2005) viene con un suplemento destinado a educadores. El EscolARP consiste en cuatro páginas, coordinadas por José Luis Cebollada y Jorge J. Frías, que aspiran a convertirse en una herramienta para formentar el pensamiento crítico en las aulas. La primera entrega incluye una larga presentación, en la que los coordinadores dicen estár "convencidos de que el desarrollo del pensamiento crítico va indisolublemente unido a la enseñanza de las ciencias y al fomento de la participación de los alumnos", una afirmación un tanto temeraria en su primera parte. El resto del suplemento -que iba a ir en las páginas centrales de la revista, pero por un error ha tenido que encartarse- está dedicado a ilustrar lo inmensamente grande que es el Universo y al análisis en clase de una película sobre el proyecto Manhattan, Creadores de sombras.

La idea de El escolARP es buena; pero el enfoque de este primer número me parece poco atractivo para el público al que va dirigido. Sólo se salva de un tono demasiado académico -faltan imágenes- el ejemplo del tamaño del Sistema Solar, tomado de un artículo de Richard Dawkins publicado en El Escéptico en 1999 y cuyo complemento cinematográfico ideal hubiera sido La guerra de los mundos -la versión antigua o la recién estrenada- o cualquier otra cinta sobre invasiones extraterrestres. Así, los escolares podrían debatir sobre la posibilidad de una guerra interplanetaria, contraponiendo los habituales clichés de Hollywood con lo que conocemos del Cosmos. Sinceramente, se me escapa la relación que puede tener con el escepticismo científico una película sobre el proyecto Manhattan, que más bien parece una especie de extensión de una clase de Historia normal y corriente.

Es una temeridad decir que "el desarrollo del pensamiento crítico va indisolublemente unido a la enseñanza de las ciencias", cuando ha habido y hay destacados pensadores sin apenas formación científica mucho más lúcidos y racionales que la mayoría de los licenciados universitarios de cualquier facultad de ciencias. De tanto repetirla, esta afirmación gratuita que hace de la comprensión de la ciencia la llave del racionalismo se ha convertido en los últimos años en una especie de mantra de ciertos escépticos. La idea de que el pensamiento crítico sólo está presente en las ciencias duras, como se las llamaba antes, ha calado tan hondo en algunos destacados representantes del escepticismo organizado español que han llegado a hablar de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Científico, en vez de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Como licenciado en Historia y escéptico militante desde hace casi dos décadas, estoy un poco harto de escuchar esa cantinela cuando ni toda la física ni la química ni la biología del mundo juntas sirven para desmontar, por ejemplo, los disparates de El código da Vinci o explicar lo que supuso para Egipto la construcción de las pirámides y que no hicieron falta extraterrestres.

El EscolARP es una interesante inciativa, siempre y cuando se circunscriba a las materias propias del escepticismo científico. El principal riesgo estriba en que intente extenderse al campo la divulgación de la ciencia, algo que ya se intuye como una amenaza en este primer número. Hacerlo sería para mí un error, porque ya existen publicaciones profesionales que abordan ese aspecto y con las que Cebollada y Frías, por muchas ganas que le echen y muy bien que lo hagan, jamás podrán competir. El nicho natural del suplemento educativo de El Escéptico es el análisis de la pseudociencia, de la superstición, de las afirmaciones extraordinarias, y ahí es donde puede dar mucho juego. Quizá lo que tengan que hacer los coordinadores es tomar como ejemplo The Junior Skeptic, el suplemento juvenil de la revista Skeptic, editada por la Sociedad Escéptica y que dirige Michael Shermer.

El resto de la revista responde a lo que vienen siendo los últimos números de El Escéptico: un conjunto de artículos más o menos interesantes que podían haberse publicado hace años o pueden publicarse dentro de unos años, con una maquetación que, lamentablemente, retrocede en calidad respecto al número 18. El dossier especial se centra en la creciente oposición a la vacunación -tema que ilustra la portada con una imagen que me costó ver- y hay historias sobre Velikovsky, las caras de Marte y la idea de que los alunizajes nunca sucedieron. La otra foto de portada es la de una supuesta primicia editorial, supuesta porque el libro -Ciencia para Nicolás (Editorial Laetoli), de Carlos Chordá- salió al mercado en abril. Por muy interesante que sea este manual de ciencia, no me parece lógico que se dediquen doce páginas de la revista a un primer capítulo, del que encima sólo una mínima parte esta dedicado a lo paranormal. El prólogo de la obra de Chordá está firmado por Javier Armentia, que es también el director de una futura colección de libros escépticos que va a publicar Editorial Laetoli y en la que van a participar destacados miembros de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Armentia da en la sección de noticias su visión de lo ocurrido a finales de 2004 en el caso de las caras de Bélmez. La explicación se me ha hecho demasiado corta, quizá porque esperaba que, después del último escándalo, los rostros del cemento protagonizaran la portada de El Escéptico y que, por fin, alguien desmontara el enigma de cabo a rabo. ¿La buena noticia? Que Félix Ares, quien se lamenta con razón en el editorial del avance de la superstición en la Universidad española, por fin ha encontrado en su archivo las fotos que Gabriel Naranjo sacó en Bélmez de la Moraleda cuando los dos visitaron el pueblo a mediados de los años 80 y que desde entonces habían estado perdidas. Además, en la sección de libros destaca la publicación del guión de la versión radiofónica de La guerra de los mundos de Orson Welles, que incluye un CD con la grabación del programa.

1 comentario | Enlace permanente

07 Jul 2005

A finales de los años 70 del siglo pasado, yo había empezado a colaborar con Vicente-Juan Ballester en el estudio de casos antiguos de observaciones de ovnis a baja altura, lo que en la jerga ufológica se denomina aterrizajes. Y fue Ballester quien me puso en contacto con Félix Ares, Juan Marcos Gascón, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Francisco Javier Pereda y José Antonio Sánchez. Con Ares, comencé a intercambiar correspondencia y llamadas telefónicas a mediados de 1983 para ver si le interesaba el llamado caso de Zurbaran, un barrio de Bilbao en el que una familia había grabado el sonido de un ovni, que al final resultó ser el canto de un sapo partero; con Gascón, empecé aquel mismo año a examinar algunos sucesos ovni sobre el terreno; y al resto de compañeros los conocí a principios de 1984.

El grupo de Bilbao estaba formado por Naranjo, Ortega, Pereda, Sánchez, Ángel Rodríguez -con quien tenía contacto desde 1981- y yo. A pesar de las diferentes edades, pronto se convirtió en una cuadrilla de amigos que, además de estar interesados -sobre todo- en pasárselo bien, compartían la curiosidad por el fenómeno ovni. Solíamos mantener encuentros ocasionales con Luis Hernández Franch (1908-1986), que había sido radiotelegrafista y publicista, y que fue el primero al que escuchamos hablar de los trabajos de Philip J. Klass y otros renombrados escépticos. Gascón, un valenciano que vivía en Vitoria, se unía a nosotros en la capital vizcaína en cuanto podía; todos admirábamos su perspicacia a la hora de analizar cualquier suceso aparentemente inexplicable. Años después, cuando Gascón se trasladó a vivir a cientos de kilómetros del País Vasco y dejó la ufología, lo sentimos hondamente. A principios de los años 80, Ares vivía en San Sebastián retirado del mundo de los ovnis. Aunque estaba suscrito a The Skeptical Inquirer y tenía una pequeña biblioteca escéptica, hacía tiempo que había dejado de interesarle el fenómeno de los platillos volantes, que consideraba un mito de la era espacial. Aún así, el entusiasmo del grupo de Bilbao y la cercanía de Jesús Martínez -un joven viejo compañero de aventuras ufológicas por Guipúzcoa- y la abogada Lidia Larramendi le animaron a volver a las andadas.

Durante un par de años, diferentes miembros del colectivo investigaron avistamientos de ovnis, ocurridos en el País Vasco y comunidades limítrofes, que habían publicado escritores como Juan José Benítez. El resultado fue que la realidad rara vez casaba con lo contado por los superventas de la ufología. Un platillo volante que casi había aterrizado en Mungia (Vizcaya) se convertía en una constelación; un extraño extraterrestre visto en un barrio de Bilbao, en un motorista; una nave alienígena a baja altura en un pueblo de Navarra, en un tractor al que daba el sol de lleno... Nuestras investigaciones -si cabe llamarlas así- las dábamos a conocer en Cuadernos de Ufología (CdU), la revista que había creado el sevillano José Ruesga Montiel y que aglutinaba a lo más cabal de la ufología ibérica. Pronto, sin embargo, CdU empezó a ser para nosotros demasiado crédula y nos sentimos con necesidad de ir por nuestra cuenta.

"¿Qué te parece el nombre de ARIFO? Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni". Estas dos frases cerraban una carta de Félix Ares que me llegó el 25 de febrero de 1985. La misiva no tenía fecha en el encabezamiento; pero sé el día que la recibí porque, inmediatamente, envié a Ares y a Gascón otra carta contándoles que acababa de llegarme la del primero y que el nombre que proponía para nuestro grupo me gustaba. Al resto de los compañeros de Bilbao también y así nació ARIFO, el colectivo que casi dos años más tarde daría origen a Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP), hoy ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. El primer número del boletín de ARIFO, un fanzine puro y duro, acabó de confeccionarse el 7 de julio de 1985. Tal día como hoy hace veinte años, Ares me lo enseñó durante una visita a Lekeitio (Vizcaya), donde yo pasaba las vacaciones con mis padres. Era un pastiche de páginas redactadas con diferentes máquinas de escribir y, por tanto, distintos tipos de letra. Fue entrada la segunda quincena de ese mes cuando lo empezamos a enviar a gente ajena al grupo, lo que visto hoy en día me parece una osadía increíble; pero es que eran otros tiempos. Con el número siguiente, ya decididos a sacar adelante una publicación periódica, el boletín pasó a llamarse La Alternativa Racional por una razón muy tonta: el nombre no debía ocupar toda la portada, como hubiera ocurrido si lo hubiéramos llamado Alternativa Racional para la Investigación del Fenómeno Ovni.

El nombre de la primera organización española dedicada a combatir la pseudociencia es heredero del de ARIFO y del de su publicación. Jamás nos planteamos en aquellos primeros días abandonar Alternativa Racional como parte de la denominación del grupo. El problema era completar el nombre, algo que ahora puede parecer una tontería, pero que no nos resultó tan fácil en aquel momento, simplemente porque todo lo que estábamos haciendo era nuevo. La ampliación de los objetivos de ARIFO había sido desde el principio la meta que nos habíamos marcado Ares y yo, que mirábamos al otro lado del Atlántico, al Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), de cuya revista, The Skeptical Inquirer, Ares me había pasado varios ejemplares. En las páginas de The Skeptical Inquirer, encontré la inspiración. En los números correspondientes a 1985, figuraba entre las asociaciones escépticas locales estadounidenses una cuyo nombre nos iba al pelo: la Organización de Colorado para una Alternativa Racional a la Pseudociencia (CO-RAP). De ahí viene el nombre de ARP, del lejano Colorado.

La idea de rebautizar el grupo -con vistas a una posible legalización- como Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) se cita por primera vez en una carta que mandé a Ares el 12 de septiembre de 1985, en la cual le aconsejaba que comunicara a un común amigo lo que quienes formábamos ARIFO queríamos ser con el paso del tiempo: "Esperamos en un futuro ser una división de la Alternativa Racional a las Pseudociencias". Ésa era nuestra pretensión entonces, que se uniera a nosotros gente con conocimientos de otras pseudociencias y quedarnos nosotros en el nicho ufológico. Nueve meses después, el 2 de junio de 1986, le contaba a Ares que estaba "redactando unos estatutos lo más completos posibles", tarea que acabé en septiembre. Según otra carta posterior que dirigí a Gascón, el 4 de noviembre de 1986 los estatutos de ARP ya estaban en Madrid, después de que Ares los presentó en San Sebastián como presidente de la nueva asociación. Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP) fue inscrita el 12 de marzo de 1987, tal como figura en su ficha en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior.

Los primeros años fueron difíciles y bonitos. Difíciles porque tuvimos que aprender a hacer casi todo y porque no todo lo hicimos bien. Bonitos porque nos sobraba ilusión. Poco a poco, en la segunda mitad de los años 80, se fueron uniendo a nosotros Mario Bohoslavsky, en aquel entonces redactor jefe de la revista Algo, el ingeniero madrileño Álvaro Fernández y el médico bilbaíno Víctor-Javier sanz. Y, lo que también era importante, contamos desde el principio con el apoyo expreso del CSICOP, que Paul Kurtz me manifestó en una carta personal en septiembre de 1985. Kurtz me ha dado cumplidas muestras de su amistad durante los últimos veinte años, y el CSICOP ha respaldado a los escépticos españoles siempre que se le ha pedido, empezando por permitir la publicación gratuita de traducciones de los artículos aparecidos en su revista. Por mi parte, dejé la secretaría de ARP a finales de los 80 y estoy desvinculado de la entidad desde hace dos años y medio.

No sé cuántas veces he contado la historia de los orígenes de ARP en tertulias con amigos escépticos; pero ésta es la primera vez que la pongo por escrito y con detalle (hasta hace medio año, nunca había comentado a nadie el origen estadounidense del nombre de la asociación). Lo hago porque por fin he tenido tiempo de revisar varias carpetas de papeles que contienen correspondencia de la época -todas las cartas que recibí y copias de todas las que mandé-, a partir de la cual se pueden fijar fechas, evitando los errores propios de la memoria. Era una deuda que tenía pendiente conmigo mismo y con quienes en aquel momento pusieron, con sus aciertos y sus errores, los cimientos de lo que hoy es el movimiento escéptico español: Félix Ares, Juan Marcos Gascón, Lidia Larramendi, Jesús Martínez, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Francisco Javier Pereda, Ángel Rodríguez y José Antonio Sánchez.

Nota: La base documental de esta historia son decenas de cartas con ufólogos y escépticos españoles y extranjeros, que forman parte del archivo del autor. Además, Gabriel Naranjo y Luis Miguel Ortega, ambos fundadores de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y ante todo amigos, han hecho importantes aportaciones en aras de la precisión.

1 comentario | Enlace permanente

10 Jun 2005

Gabriel Naranjo, Lucrecia Torreiro, Gustavo Vázquez, Julio Arrieta y Alejandro J. Borgo. Foto: L.A. Gámez
Luis Miguel Ortega y Alejandro J. Borgo, en el museo Guggenheim. Foto: L.A. GámezAlejandro J. Borgo, director de la revista Pensar, ha visitado España durante las dos últimas semanas de gira con la Camerata Porteña, grupo que ha deleitado a madrileños, barceloneses, bilbaínos y pamploneses con su tango contemporáneo. Borgo aprovechó la ocasión para encontrarse con viejos y nuevos amigos. Así, en Bilbao fue recibido el lunes por Julio Arrieta, Pedro Luis Gómez Barrondo, Ibon Basterretxea, Borja Marcos, Gabriel Naranjo, Luis Miguel Ortega, Gustavo Vázquez y el autor, con quienes compartió una agradable cena a su llegada de Barcelona, donde había conocido a Juan Soler, uno de los grandes trabajadores del escepticismo español. Al día siguiente, visitó el museo Guggenheim y paseó por la capital vizcaína, antes de actuar con la Camerata Porteña en la sala Bilborock. Se echó en falta en esas dos jornadas de confraternización a algunos compañeros que no pudieron asistir por causa mayor; entre ellos, Lola Cárdenas.

Gabriel Naranjo, Gustavo Vázquez, Alejandro J. Borgo, Pedro Luis Gómez Barrondo e Ibon Basterretxea. Foto: L.A. GámezLa visita de Borgo ha servido para estrechar lazos entre dos grupos de escépticos argentinos y españoles que trabajarán en el futuro próximo en proyectos en común. El director de Pensar, revista cuyo séptimo número está ya en máquinas, atendió amablemente todas las sugerencias de sus colegas, respondió a todas las preguntas y ofreció su colaboración a cuanta iniciativa en pro del pensamiento crítico se emprenda por estas tierras. Varios escépticos vascos apuntaron, por su parte, la posibilidad de viajar a Argentina en septiembre para asistir a la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, que reunirá a expertos en lo paranormal de Europa y América.
0 comentarios | Enlace permanente

01 Abr 2005

Un año después de la muerte de María Gómez Cámara, la mujer que en 1971 descubrió una cara en el suelo de su cocina en Bélmez de la Moraleda (Jaén), Fernando L. Frías y Gerardo García-Trío desmontan el misterio por excelencia de la España cañí en el último número (Vol. 2; Nº 2) de la revista Pensar. Frías y García-Trío, que facilitan en su trabajo la receta casera para hacer teleplastias, fueron dos de los autores del dossier sobre este enigma del que se hicieron eco los medios de comunicación españoles a finales del año pasado. La preparación del informe fue una idea de Vicente Prieto y Óscar David Sánchez, y su envío masivo a la prensa junto a un manifiesto, iniciativa del periodista mexicano Mauricio-José Schwarz, uno de los valores más activos del escepticismo ibérico.

El último número de Pensar, la revista en español del Comite para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), tiene como artículo principal uno de Hernán Toro sobre "La amenaza religiosa" en el que reflexiona sobre cómo las religiones dominantes han fomentado unos comportamientos que merman "las capacidades argumentativas de los ciudadanos". "Hoy más que nunca, se puede detectar una creciente incapacidad ciudadana de analizar racionalmente las afirmaciones de los medios masivos, afirmaciones que tienen graves repercusiones políticas, económicas y democráticas. Se asimila crédulamente todo lo ofrecido y se adoptan comportamientos y afirmaciones irracionales generalizadas. Buena parte de estas actitudes y juicios se pueden rastrear directamente hasta las religiones dominantes, ya sea porque las promueven o porque las respaldan", indica el escéptico colombiano.

El psicólogo argentino Carlos A. Domínguez expone cinco mitos muy difundidos de su especialidad y su compatriota el físico Celso M. Aldao, explica, en un artículo de una claridad envidiable, lo erróneo de hablar de sensación térmica tal como lo hacen los medios de comunicación. Luis Ruiz Noguez firma un resumen paranormal de 2004, y la sección de noticias nos lleva hasta un Brasil donde el creacionismo campa a sus anchas y un Chile donde los ovnis han llegado a la Universidad, entre otros países. Las críticas de libros, por su parte, dan cuenta de dos de las últimas novedades bibliográficas en España: la obra colectiva Ciencia y pseudociencias: realidades y mitos y el libro Luces en los cielos, de Ricardo Campo y centrado en el mito de los platillos volantes. Además, la revista dirigida por Alejandro J. Borgo incluye la convocatoria de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, que se celebrará en septiembre en Buenos Aires y Lima.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros previa consulta con Luis Alfonso Gámez. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

0 comentarios | Enlace permanente

24 Mar 2005

Me ha hecho ilusión recibir el número 58 de Scienza & Paranormale, la magnífica revista del Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones de lo Paranormal (CICAP). Es la primera vez que publico algo en la lengua de Dante y ha sido gracias a mi amiga Paola de Gobbi, a quien llamó la atención la historia titulada "Secuencia de la caída de un platillo volante", en la que comentaba cómo el rescate de la cápsula Génesis de la NASA había proporcionado unas imágenes dignas de Expediente X. Me sorprendió y halagó cuando Paola me pidió permiso para publicar la nota en Scienza & Paranormale y se ofreció a traducirla al italiano. Ver ese texto y citada esta web en la revista del CICAP me han animado a seguir intercalando curiosidades entre artículos más elaborados, algo que no he hecho hasta ahora todo lo que me gustaría por falta de tiempo. Permanezcan atentos a la publicación escéptica italiana: en próximos números verán la luz en ella interesantes trabajos de autores españoles. Por ahora, no puedo decir más.

La revista del CICAP dedica veintidós páginas al último congreso escéptico mundial, celebrado en Abano Terme (Italia) en octubre. Las fotografías de Alberto Villa permiten revivir unas jornadas de hermandad entre gente de los cinco continentes, de las que ya se ha hablado también en The Skeptical Inquirer, The Skeptic y Pensar. Aquellos días de convivencia se cerraron con un brindis en Padua en el que participamos italianos, argentinos y españoles, del que ya dimos cuenta aquí y del que se hace eco Paola de Gobbi en el último número de Scienza & Paranormale. En el editorial de la revista, Massimo Polidoro se muestra orgulloso de la creciente presencia del CICAP en los medios de comunicación italianos. Entre octubre y diciembre, portavoces de la entidad han participado en dos o tres programas televisivos semanales y en unos sesenta espacios radiofónicos, lo que resulta apabullante para cualquiera. Aparecer en los medios con asiduidad garantiza a los colegas italianos una presencia social que no puede conseguirse de otro modo. ¡Ah!, suscribirse a Scienza & Paranormale cuesta 40 euros por 7 números; 80 euros, por 15; y 120 euros, por 24. La revista tiene 84 páginas, es bimestral y sale puntualmente.

0 comentarios | Enlace permanente

05 Mar 2005

El Escéptico vuelve a estar en circulación. Un año después del número 17, aparecido en marzo de 2004, la revista de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico reaparece con una nueva maquetación y una portada dominada por Nazca, en referencia a un trabajo del historiador y periodista Julio Arrieta que se basa en un artículo que publicó en El Correo el 26 de noviembre de 2002. Arrieta explicó entonces a los lectores del diario bilbaíno los resultados de un estudio al que dedicaron cinco años los arqueólogos Johnny Isla y Marcus Reindel, según los cuales las primeras líneas se trazaron hacia 200 aC y los geoglifos tienen su razón de ser en el culto al agua. Además de las secciones habituales y de artículos dedicados al funcionamiento de la mente, al cambio climático y a los meteoritos, los suscriptores de El Escéptico podrán disfrutar de un regalo inesperado: un ejemplar de cortesía del número 5 de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP).

2 comentarios | Enlace permanente

06 Feb 2005

Los Escépticos Australianos están entre los más activos el mundo. Cualquiera puede comprobarlo en Internet, en su revista y ahora también en un par de discos compactos que recogen su quehacer desde 1981. El último ejemplar de The Skeptic tiene 68 páginas y lo he recibido de la profesora y divulgadora científica Lynne Kelly acompañado de un fabuloso regalo: un CD con todo lo publicado en esa revista entre 1981 y 2000. Es The Great Skeptic CD y costaba 55 dólares australianos hasta que fue retirado de la venta por The Great Skeptic CD2, que abarca hasta 2003 e incluye además diez horas de audio. ¡The Great Skeptic CD es una joya, mucho más que una recopilación de números de una revista! Se trata del paso siguiente al que han dado en nuestro país la Fundación Anomalía y ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico al poner recientemente a disposición de los interesados gran parte de su producción intelectual en formato digital. La Fundación Anomalía publicó en 2003 un disco conmemorativo de su vigésimo aniversario con todos los ejemplares de Cuadernos de Ufología (CdU) aparecidos hasta entonces. El único inconveniente para el usuario es que el material no se puede imprimir, lo cual, a quienes estamos acostumbrados a leer en papel, limita considerablemente el disfrute. Sí incorpora tal posibilidad el CD que ARP editó el año pasado con los primeros dieciséis números de El Escéptico. En este caso, el pero, tanto respecto al disco dedicado a CdU como al de The Skeptic, es que El Escéptico cubre sólo los últimos años de trayectoria de una organización que se remonta en el tiempo a mediados de los años 80 y publicó antes cuarenta números de otra revista, La Alternativa Racional, que pueden consultarse en Internet.

El disco compacto de nuestros antípodas reúne en 4.000 páginas 79 números de The Skeptic y dos libros: Creationism: an Australian perspective y Skeptical. La clasificación temática de parte del material facilita la impresión de libros dedicados a los ovnis, la astrología, los psíquicos y la religión, entre otros asuntos, y la posibilidad de búsqueda permite usar el CD como una obra de consulta. Se trata, por tanto, de una herramienta muy útil para quienes estamos interesados en el análisis racional de las afirmaciones de lo paranormal y sabemos desde hace años del magnífico trabajo de nuestros colegas australianos, quienes nombraron en 2004 Escéptico del Año a Lynne Kelly. En la carta que acompañaba a al CD y a la revista, ella me recuerda lo bien que lo pasamos en octubre en Abano Terme (Italia) cuando, durante la celebración del Quinto Congreso Escéptico Mundial, compartimos varias veces mesa y mantel con el ilusionista inglés Ian Rowland, el médico canadiense Jean Lette, el escéptico mallorquín Paolo Zerbato y el periodista argentino Alejandro J. Borgo, director de la revista Pensar.

0 comentarios | Enlace permanente

30 Dic 2004

Suscribirse en España a Pensar, la revista iberoamericana para la ciencia y la razón editada por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), es ahora muy sencillo. La única publicación escéptica concebida para la comunidad hispanoamericana tiene periodicidad trimestral y cuesta sólo $12 por un año (cuatro números) y $20 por dos. Después de convertir los dólares en euros, se tiene que sumar 1 euro a la cantidad a ingresar, para cubrir gastos de gestión. Hay que hacer el ingreso en la cuenta bancaria 0065-0019-61-0001081779, a nombre de Luis Alfonso Gámez, y mandar una copia del resguardo de la operación a:

Center for Inquiry Spain
Apartado 3078
48080 Bilbao

0 comentarios | Enlace permanente

27 Nov 2004

Un grupo de intelectuales estadounidenses creó en 1976 el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Liderado por el filósofo Paul Kurtz, lo integraban, entre otros, Isaac Asimov, Carl Sagan y Martin Gardner. Les preocupaba el avance de la superstición y reivindicaban una máxima de David Hume: "Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias". El CSICOP tiene hoy entre sus miembros varios premios Nobel, filósofos como Mario Bunge, y divulgadores como John Allen Paulos y Steven Pinker. Y en The Skeptical Inquirer, su revista, se han desenmascarado mitos como los de Uri Geller, el triángulo de las Bermudas, la Atlántida y los ovnis.

La entidad lanzó hace un año Pensar, una revista en español dedicada a "informar, investigar y fomentar el juicio crítico en todas aquellas áreas que resultan misteriosas y atractivas, con el objeto de conocer cuánto hay de verdad y cuánto de fantasía". Está dirigida por el periodista argentino Alejandro J. Borgo y, en sus cuatro primeros números, ha diseccionado enigmas como los de la sábana santa y las líneas de Nazca, y mitos como el de que usamos el 10% del cerebro. La mayoría de los artículos son originales; a veces, se traduce alguno de la revista hermana de lengua inglesa. En el mundo de lo paranormal, Pensar, subtitulada revista iberoamericana para la ciencia y la razón, explica lo aparentemente inexplicable.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

0 comentarios | Enlace permanente

Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

ver otros blogs »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):