31 Ago 2007

Cualquier cosa tiene cabida en Año Cero, la revista esotérica de Enrique de Vicente. Así, en el número de agosto, Miguel Seguí da una exclusiva astronómica: 'No pertenecemos a la Vía Láctea'. Cuando la leí, no me lo podía creer. No que la Tierra no forme parte de la Vía Láctea, sino que la tontería se siguiera publicando un mes después de haber sido desmentida por los implicados. Porque se trata de una muestra más de periodismo de imbestigación, como el ya famoso caso del astronauta fantasma de Iker Jiménez y el fantasma de Tres solteros y un biberón de Bruno Cardeñosa.

La noticia apareció en ViewZone, una revista digital sobre lo paranormal, a finales de junio. Citaba los resultados de una investigación publicada en la prestigiosa Astrophysical Journal por Michael Skrutskie y Steven Majewski, astrónomos de la Universidad de Virginia, en colaboración con colegas de Massachusetts. El autor indicaba que los científicos habían llegado a la conclusión de que el Sistema Solar no formaba parte originariamente de la Vía Láctea, sino que nació en otra, la galaxia enana de Sagitario, que está siendo devorada por la nuestra. La historia se publicó tal cual en El Universal mexicano y otros diarios, y fue inmediatamente desmentida por uno de los astrónomos: Majewski advierte desde entonces en su web a los potenciales lectores que no crean todo lo que leen y les anima a aclarar sus dudas en el artículo publicado por Philip Plait en Bad Astronomy el 27 de junio.

"Somos nativos de la Vía Lactea", sentencia una y otra vez en su texto Plait. Seguí, sin embargo, intenta convencer a sus lectores de lo contrario, vendiéndoles la moto de un artículo científico y unas declaraciones inexistentes. Y no vale decir que los responsables de Año Cero supieron del desmentido cuando la revista ya estaba en máquinas porque en el
mismo número dan cuenta de los últimos hallazgos sobre el disco de Nebra, hechos públicos el 26 de junio en Antiquity. Claro que tampoco Enrique de Vicente y sus chicos debieron de creerse en el fondo lo que contaba Seguí porque, si no, la noticia tendría que haber salido en portada y recibido una mayor atención y no aparecer perdida en la página 49, debajo de una información sobre 'Orgasmos altruistas' ilustrada con una bella modelo. Es lo que algunos llaman periodismo de vanguardia.

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25 Jul 2007

Página de 'Nature' en la que aparecen Los Simpson, en una entrevista a su productor ejecutivo Al jean.
Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie protagonizan uno de los mejores programas de divulgación científica de la televisión, a juicio de los responsables de la revista Nature, que esta semana dedica dos páginas a destacar la grandeza de una serie de animación que trata con humor todo, incluso la ciencia. Con motivo del estreno de la primera película protagonizada por los vecinos más populares de Springfield, Michael Hopkin entrevista en Nature a Al Jean, matemático por Harvard y jefe de guionistas de Los Simpson, para hablar de ciencia.

"Ahora, la gente considera a los científicos villanos y no les escucha, lo que me parece trágico", advierte el productor ejecutivo de la serie. Al leer esta frase, me he acordado del trance por el que pasaron hace unas semanas en Bilbao el biofísico Félix Goñi y el físico Joseba Zubia cuando se prestaron a informar sobre el riesgo de las antenas de telefonía para la salud y se encontraron con los insultos de una parte del público, convencida a priori de la maldad de esas instalaciones. Jean asegura que el objetivo de su equipo, además de hacer reír, es mostrar los dos lados de todo asunto y dejar que el público decida por sí mismo; pero la verdad es que todos sabemos que, depende de cómo se muestren los dos lados, se condiciona la elección y que esta serie es ejemplar en su tratamiento de asuntos conflictivos, como el avance del creacionismo, frente a los que no cabe la imparcialidad. Así, el
responsable de la serie afirma que el creacionismo no es ciencia y que "la Teoría de la Evolución está sólidamente fundada desde el punto de vista científica". "Lo que decimos [en el episodio en el que Lisa protesta contra la inclusión del creacionismo en la escuela] es que hay conservadores, como el papa Juan Pablo II, que creen en la Teoría de la Evolución y que no se trata de una teoría liberal: es ciencia". Lisa es, "a menudo, la voz de los guionistas", un grupo de escritores en el que varios tienen formación científica, lo que se nota en el show.

Los responsables editoriales de Nature hacen una selección de los diez mejores momentos científicos de Los Simpson, entre los que destacan uno dedicado a poner en evidencia el sinsentido que supone equiparar el creacionismo a la evolución, otro del episodio titulado 'Lisa, la escéptica' y un tercero en el que la lista de la familia quiere construir una máquina de movimiento perpetuo y Homer le dice molesto: "Lisa, en esta casa obedecemos las Leyes de la Termodinámica". Pues, eso, que sigan ustedes disfrutando de uno de los pocos ejemplos de televisión inteligente que hay en los canales generalistas.

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01 Abr 2007

"Les invito a unirse conmigo, a unirse con otros colegas, científicos, escritores y educadores. Únanse con los hombres y mujeres de la calle para que ellos sean jardineros de sus mentes y de la mente pública por medio de la razón y de la discusión. Decir la verdad aplicando la razón requiere valentía y también desafiar a los que repiten mitos por malicia o ignorancia. separados, somos voces solitarias gritando contra una avalancha de desinformación y misticismo. Pero juntos nuestras voces se pueden unir en un grito, en un clamor. Un clamor que espantará a aquéllos que abusan de nuestra fragilidad intelectual, estafadores televisivos con amplias sonrisas, tramposos gobernantes y pasquines horoscoperos, y a aquéllos que se engañan a sí mismos", dice mi buen amigo el psicólogo estadounidense Benjamin Radford en su artículo 'La importancia de la investigación y la amenaza de los mitos', publicado en el último número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Escéptica (CSI).

Viene el decimotercer número de Pensar cargado de interesantes textos, gracias a la labor de Alejandro J. Borgo, su director, al que gusta que la revista sea lo más variada posible, como es lógico. Así, Jorge Alfonso Ramírez reflexiona acerca de la postura del actual Papa frente a la teoría de la evolución, un asunto del que seguro que volveremos a hablar aquí; el historiador José Luis Calvo, uno de los  escépticos más cultos que conozco, comenta dos ejemplos de mentiras históricas que, a fuerza de repetirse, son aceptadas por casi todos nosotros; Diego Zúñiga, que acaba de alumbrar la bitácora de La Nave de los Locos, entrevista a Ronnie Johanson, autor de El libro marrón de Dios; y todo eso se completa con las habituales secciones de crítica de libros, noticias cortas y locales.

Radford atina cuando dice que, "cuando se permite que prospere la superstición, cuando el rumor tiene el mismo valor que la verdad, cuando la opinión sustituye a la evidencia, nos perjudicamos todos". El análisis y la crítica de lo paranormal son fundamentales si queremos mantener encendida la vela de la razón y animar a la gente a pensar por sí misma, sin echarse en brazos de predicadores religiosos y políticos. Es lo que pensaban famosos divulgadores ya fallecidos como Isaac Asimov y Carl Sagan, miembros activos del CSI -se llamaba entonces CSICOP- hasta su muerte. Es lo que piensan ahora pensadores como Richard Dawkins, John Allen Paulos y Steven Pinker, también integrantes de ese club racionalista.

Porque juntos podemos ser más fuertes, les animo a unirse a proyectos como la publicación en español del CSI, la única revista en su género de ámbito iberoamericano, y al Círculo Escéptico, asociación española que trabaja en coordinación con el CSI, y con otras entidades del mundo hispanohablante y del resto de Europa. No importa dónde vivan ni cuáles sean sus medios económicos ni conocimientos (nadie ha nacido aprendido). Seguro que pueden poner su granito de arena a la hora de sacar el racionalismo a la calle como hemos hecho en Bilbao con la celebración de los dos actos de divulgación del pensamiento crítico más importantes que se han celebrado en España en el último año, la jornada Misterios, a la luz de la ciencia y el Día de Darwin 2007, de los que ahora pueden disfrutar en vídeo por cortesía de la Universidad del País Vasco.

Pensar es una revista trimestral del CSI, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.


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01 Ene 2007

Hace falta mucho valor para sacar adelante una revista crítica sobre el fenómeno ovni. Y más en los tiempos que corren, con la ufología en coma después de los golpes mortales que han supuesto para su siempre escaso crédito la moda de las abducciones y todo el montaje de Roswell, hábilmente explotados por autores sin escrúpulos algunos de los cuales ahora pretenden convencernos de que nunca dijeron lo que dijeron. Sinceramente, creo que ya no hay recuperación posible, aunque, como los mitos tienden al reciclaje, sólo el futuro sabe qué será de la creencia en los platillos volantes dentro de unas décadas. Ahora, cuando se cumplen cuarenta años desde que se público la historia del secuestro de Betty y Barney Hill en la revista Look y nació el prototipo del extraterrestre gris, cabezón y de grandes ojos amenazadores, La Nave de los Locos nos deja para siempre. Habrá quien diga que, como apunta el Eclesiastés, hay un tiempo para cada cosa y no corren buenos, precisamente, para una publicación como ésta. Pero es que nunca los ha habido. Puede haber tiempos más o menos buenos para una creencia determinada, pero, para su análisis racional, los buenos tiempos son un espejismo en la sociedad en la que vivimos.

Portada del último número de 'La nave de los locos'Eso por no hablar del voluntarismo. La ufología ha vivido de él, como ahora el escepticismo; pero el voluntarismo tiene un límite. La Nave... fue echada a la mar en abril de 2000 por dos locos -Sergio Sánchez y Diego Zúñiga- que, seguramente, entonces creían que el proyecto iba a sobrevivir siempre que tuvieran algo de tiempo para sacarlo adelante. El problema es que hacer las cosas bien -como ha sido el caso de esta publicación- no exige algo de tiempo, sino mucho. Quien nunca ha participado de la edición de una revista como ésta puede pensar que hacerla es fácil: basta con reunir un manojo de originales, realizar un diseño sencillo, intercalar ilustraciones y fotos aquí y allá, ir a la imprenta... ¡y ya está! Hay publicaciones de aficionados que se hacen así, y se nota porque acaban siendo un simple montón de artículos sin orden ni concierto. Dar coherencia a cada número de una revista exige mucho más, exige planificación a medio plazo, saber lo que se quiere e intentar llevar a casa de cada suscriptor con cada número un producto completo que no deje a nadie insatisfecho. Eso ha sido La Nave... y no es sencillo conseguirlo.

Hace ya demasiados años, cuando desapareció la revista argentina Ufo Press, me sentí huérfano. Estuve suscrito a ella un tiempo, pero no sé por qué dejé de recibirla. Eran otros tiempos, no existía Internet y seguro que había una conspiración para impedir que Ufo Press llegara a mis manos. Todavía guardo como un bien preciado los números que recibí de aquella revista. Por fortuna, de La Nave... tengo la colección completa. Tardé en suscribirme por pereza, cansado de publicaciones ufológicas que hacía tiempo que no aportaban nada, y por las dificultades para abonar la suscripción desde Europa. Pero, al final, me rendí ante la evidencia gracias a los artículos que leía en su web. Suelo ser fiel a las publicaciones que me satisfacen: hace no sé cuántos años que llega a mi buzón mensualmente la estrafalaria y divertida Fortean Times, y recibo Cuadernos de Ufología desde 1983. No esperaba que La Nave... desapareciera, y menos tan pronto; pero tampoco soy tan ingenuo como para pensar que el periodismo profesional iba a dejar a Diego Zúñiga tiempo suficiente como para hacer la revista que él quería hacer y yo leer. Como él, soy un apasionado del análisis ufológico y del periodismo. Por eso, me entristecí profundamente cuando anunció que esta revista -en la que han aparecido reflexiones de los mejores analistas del mito ovni- tenía los días contados; por eso, estoy seguro de que pronto volveremos a encontrarnos en alguna otra aventura editorial. A fin de cuentas, más difícil era que llegáramos a conocernos en persona y lo hicimos hace un año en Buenos Aires, en un encuentro que repetiré en cuanto pueda. Guarden conmigo un minuto de silencio por La Nave..., pero no más, que hay mucho trabajo ahí fuera.

Diego, Sergio, hay que estar locos para embarcarse en una aventura como la que emprendisteis hace seis años. ¡Gracias por haberlo hecho!

Publicado originalmente en el último número de La Nave los Locos.

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17 Oct 2006

Carmen Porter, subdirectora de Cuarto milenio, defendía hace unos días en  Las mañanas de Cuatro la verosimilitud de las caras de Bélmez presentando como prueba unas voces del Más Allá grabadas en un magnetofón, lo que en jerga paranormal se conoce como psicofonías. La tontería de respaldar un falso enigma con otro -las caras de Bélmez y la psicofonías forman parte del mismo mercadillo de baratijas de la superstición- no me sorprendió tanto como que sus entrevistadores se quedaran con la boca abierta, algo literal en el caso del pobre Gonzalo Miró. ¿Cómo es posible que a alguien le vendan la moto de que unas apariciones fantasmales han sido confirmadas por otras revelaciones fantasmales y no se le encienda una lucecita de alerta en la cabeza? 

Harían bien Miró y Concha García Campoy, su compañera de asombro catódico paranormal, en leer el artículo que Gerardo García-Trío, miembro del Círculo Escéptico, dedica a las psicofonías y otras variedades de mensajes de ultratumba en el último número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). "Con la transcomunicación instrumental sucede lo mismo que con todo lo paranormal: que, en cuanto te acercas demasiado, desaparece. Con esto espero no equivocarme y pasar a la historia del ridículo junto a los que despreciaron lo que resultó ser la verdadera ciencia marginal; aunque, si estoy errado, siempre tendría la oportunidad para pedir disculpas mediante algún electrodoméstico. Vigilad, pues, vuestra yogurtera", advierte el autor, después de habernos contado qué es lo que hay  detrás de psicofonías, psicoimágenes y otros supuestos mensajes desde el Otro Lado, que dirían engañabobos como el espiritista televisivo John Edward.

Tan interesante como el ensayo psicofónico, o más, es el dedicado a la clonación por el biólogo argentino Mariano Moldes, quien demuestra lo tonto de los argumentos que emplean quienes demonizan esa técnica. A vuelta de página, el astrofísico Daniel Altschuler, del observatorio de Arecibo, narra su visita al Parque del Misterio de Erich von Däniken en Suiza y su encuentro con el autor de Recuerdos del futuro para hacerse una foto "con uno de los más influyentes pseudocientíficos del mundo, una especie de anticristo". El psicólogo Carlos A. Domínguez  cuenta la historia de dos vacunas a las que se acusó de provocar autismo. Alejandro J. Borgo, director de la revista, repasa lo ocurrido en la Segunda Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, celebrada en Lima en agosto. Y a mí me toca reflexionar sobre la demostración de rigor mortis periodístico que dio Iker Jiménez en el caso del cosmonauta fantasma y la ola que le hicieron días después los colegas que se tragaron la falsa profecía mundialista de Nostradamus. Sumen a todo esto las habituales noticias locales y críticas de libros, y puede decirse que estamos ante uno de los números más interesantes de esta publicación. Por lo menos, para mí.

Pensar es una revista trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.


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18 Jun 2006

"El riesgo cero no existe, ni para los transgénicos ni para caminar por la calle. Para hacer transgénicos, hay que saber mucha bioquímica, algo que no saben los agricultores. Ellos hacen los cruces, meten en las plantas el gen que quieren y otros mil más que no les interesan y reducen el rendimiento, así que luego tienen que hacer retrocruces para ir eliminando los genes sobrantes. Es un proceso muy complejo, muy largo y muy caro", me explicaba Pilar Carbonero, ingeniera agrónoma y bioquímica, en una entrevista que hoy publica El Correo.

Hablar a favor de los transgénicos es políticamente incorrecto en una sociedad con doble personalidad respecto a la tecnología: es incapaz de renunciar a ella, pero teme casi toda innovación. Recuerden que, hasta hace poco tiempo, Internet era el Mal y todavía se destacaba en los medios de comunicación que una banda de ladrones o de estafadores se comunicara por la Red, cuando llevan décadas haciéndolo por teléfono y viajando en coche sin que nadie demonizara esos inventos. Antes, habían corrido la misma suerte los hornos microondas y, como eco de aquella campaña, está la más reciente contra las antenas de telefonía móvil y las terminales. Lo de los transgénicos no es nada nuevo en ningún sentido: como reacción popular, entra dentro de lo visto con otros avances recientes; como avance, es tan antiguo como la agricultura, a pesar de que los que se oponen a los transgénicos prefieran ocultárselo a sus seguidores, porque hemos estado mezclando genes de plantas desde que empezamos a cultivar la tierra.

"El hombre ha estado manipulando genes desde que se hizo agricultor. Todos esos riesgos achacados a los transgénicos existen desde que la agricultura es agricultura, hace unos 10.000 años. Cuando roturamos un campo virgen y plantamos maíz, disminuimos la diversidad en esa zona. ¿Que algo de polen de maíz vaya a la parcela de al lado? Pues, es posible que haya cruces si están todos plantados al mismo tiempo, si tienen la floración a la vez... En el caso de los transgénicos, todas esas cuestiones están muy controladas y se ponen barreras. El maíz que cultivamos aquí vino de América. No existía en España antes de Colón. Imagínese los trastornos ecológicos que se produjeron entonces: trigo para allá, tomates y maíz para acá...", argumenta Carbonero. La ventaja de la manipulación directa de los genes frente a lo que hacen los agricultores tradicionales es que sólo se introducen los genes que se quieren y es un proceso totalmente controlado que no depende del azar, como los cruces tradicionales.

"Todos somos transgénicos", dice en la portada del último número de Pensar, revista que ha llegado a mis manos en coincidencia con la entrevista a Pilar Carbonero. En el editorial, Alejandro J. Borgo recuerda esa estúpida alabanza de lo natural siempre en boca de los opositores a éste y otros avances de la ciencia. "Cuando oigo la palabra natural, se me ponen los pelos de punta. Existe una tendencia a sacralizar lo natural, como si todo lo natural fuera buenísimo y lo artificial, malísimo. En la naturaleza existen grandísimos venenos y no hay que buscarlos en serpientes. El señor que sale a buscar perretxikos y no los distingue bien puede llevarse a casa unas cuantas setas que le fulminen. Hay que desterrar la idea de natural como sinónimo de inocuo", me comentaba Carbonero hace unos días.

En la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), reflexionan sobre la histeria acerca de los transgénicos los biólogos Francisco Prosdocimi y Mariano Moldes. El primero recuerda cosas evidentes: que los transgénicos son una alternativa al uso de pesticidas e insecticidas, que la transgénesis por azar es tan vieja como la vida, que la insulina que se inyectan los diabéticos es producida por bacterias transgénicas -no he visto a ningún ecologista pidiendo su retirada del mercado- y que nosotros mismos somos transgénicos. El segundo ahonda en que hemos practicado la transgénesis desde que nos convertimos en agricultores y ganaderos, y presenta algunos ejemplos.

El undécimo número de Pensar se completa con un artículo sobre el neognosticismo colombiano, de Hernán Toro; otro sobre las máquinas de movimiento perpetuo, obra del físico Celso Aldao; una reflexión del filósofo Carlos E. Bertha sobre cómo hay conversaciones necesarias que son inútiles; las habituales noticias, críticas de libros y cartas al director; y el anuncio de la celebración de la Segunda Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

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05 May 2006

Portada del número que 'La Nave de los Locos' dedicó a Philip J. Klass, con motivo de su muerte.La Nave de los Locos, revista escéptica chilena que dirigen Diego Zúñiga y Segio Sánchez, pasará a la historia en septiembre, después de la publicación de su último número. "La idea es sacar un número final apoteósico", adelantaba Zúñiga hace unos días en una lista de correo de la Fundación Anomalía. La Nave de los Locos nació en abril de 2000 dedicada al análisis de la ufología y otras pseudociencias, y muere sólo porque sus responsables no tienen tiempo para dedicarse a una publicación que se ha convertido en un referente del estudio serio de la creencia ufológica en este comienzo de siglo. Me suscribí tarde a la revista de Zúñiga y Sánchez, únicamente por la pereza que en los tiempos de Internet, la Visa y PayPal me da hacer un pago por un método de los de antes. Pero tengo todos los números de La Nave de los Locos y, aunque mantengo otras suscripciones por mero romanticismo -hay algunas revistas que recibo, pero casi nunca leo porque rara vez me aportan algo nuevo-, con esta publicación no me pasaba eso: me ocurría lo que me sucede con Pensar, cuando me llega un nuevo ejemplar, viaja conmigo en el metro hasta que lo acabo de leer. Me voy a quedar sin una revista que realmente me interesa, y eso me fastidia. Por si fuera poco, el cierre de La Nave de los Locos es parejo al del sitio Perspectivas, en el que Zúñiga, Luis Ruiz Noguez y Kentaro Mori desenmascaraban todo tipo de fraudes. "Nos aburrimos de los ataques y de los correos donde nos preguntaban la dirección del dios de turno o cuánto pesan los ángeles. El trabajo para mantener Perspectivas era arduo y terminó valiendo poco la pena. Así que se decidió, con el dolor de nuestros corazones, darlo de baja hasta nuevo aviso", ha explicado el primero. Lo bueno es que Zúñiga es un tipo inquieto, y estoy seguro de que más temprano que tarde le volverá a picar el gusanillo. Además, que este joven periodista, con su capacidad de trabajo y su agudeza, permanezca inactivo en el campo de la crítica a las pseudociencias es un lujo que el pensamiento crítico iberoamericano no se puede permitir.

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08 Abr 2006

"Como explicación a la vida, la divinidad no sólo es una inducción en una dirección falsa, sino que es una explicación innecesaria. Lo mismo se puede decir con plena certeza de la teoría del diseño inteligente. Extrapolar esta falacia aún más para explicar la existencia de todo el  cosmos adjudicándosela a un creador personal inteligente es quizá la mayor ilusión que ha sufrido la Humanidad", concluye Hernán Toro en el último número de la revista Pensar, cuyo tema principal es el nuevo creacionismo que elude mentar a la divinidad y que la derecha más reaccionaria ha empezado ya a defender en España. La ilustración de la portada de la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) me parece que es una de las más acertadas y, a la vez, simples que he visto en los últimos años en una publicación escéptica, con dos manos, que semejan ser las de Dios y Adán de la Capilla Sixtina, entre las que se interpone la molécula de ADN.

"La evolución es una teoría, pero no en el sentido popular del término. Es un cuerpo de conocimientos científicos sostenido con evidencias", recuerda Alejandro J. Borgo en el editorial, que titula 'El desafío que nunca acaba', porque la verdad es que siempre hay alguna superchería nueva bajo el Sol, amén del reciclaje habitual de las viejas que hacen los negociantes del ramo del misterio. Alejandro Agostinelli expone la divertida broma que lanzó al ciberespacio el último 28 de diciembre -que un adepto había arrancado al guru Sai Baba y que éste era calvo-, y cuenta cómo reaccionaron ante la misma los seguidores del santón y algunos escépticos que dejaron el espíritu crítico aparcado para mejor ocasión. En otra aproximación a un asunto ya clásico, el autor de estas líneas presenta las conclusiones sobre el fenómeno de las abducciones a las que ha llegado la psicóloga  Susan Clancy, autora del libro Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens (Abducidos. Cómo llega la gente a creer que ha sido secuestrada por alienígenas).

El biólogo italiano Massimo Pigliucci aprovecha, por su parte, el descubrimiento del planeta X para reflexionar sobre el asunto de las definiciones en ciencia, ahora que los astrónomos andan a vueltas con lo que es y lo que no es un planeta. Y su colega argentino Fernando Saraví expone el estado de la cuestión en la histeria de las ondas de telefonía y la salud, que empezó en Estados Unidos en 1993 y ya cubre prácticamente todo el mundo desarrollado. Saraví nos recuerda, entre otras cosas, que sí existe un peligro real demostrado en el teléfono móvil: usarlo al volante. No faltan en esta entrega de Pensar las noticias locales ni las críticas de libros, en donde Juan de Gennaro -responsable de Argentina Skeptics y de Proyecto Darwin- recomienda una obra Eugenie C. Scott para entender la controversia entre evolucionismo y creacionismo desde todos los puntos de vist escrita por Eugenie C. Scott, directora del Centro Nacional para la Educación Científica de EE UU.

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24 Ene 2006

No sé a cuántos fines del mundo he sobrevivido. Nunca me he molestado en contarlos. Cuando en 1999 Paco Rabanne -de profesión, sus trapos- profetizó la caída de la Mir sobre París en coincidencia con un eclipse solar y Jean Charles de Fontbrune -el principal intérprete de Nostradamus- vaticinó el principio del fin, escribí un reportaje en la que recogía las muchas veces que visionarios de tres al cuarto han puesto a la Humanidad fecha de caducidad. Me he acordado de ello leyendo el último número de la revista Pensar, cuya portada protagoniza un artículo de Ricardo Campo titulado "Apocalipsis: crónica de un final anunciado". El filósofo y miembro del Círculo Escéptico recorre los finales predichos por adventistas, mormones y otras sectas cristianas, además de hacer parada en las profecías de los apóstoles de la Nueva Era y los más fanáticos seguidores de los platillos volantes. Ninguna de todas esas catástrofes ha ocurrido, pero no por eso sus anunciantes han perdido adeptos ni crédito. "En la crítica a los cultos apologéticos, a los profetas contemporáneos y a las predicciones astrológicas no es suficiente con poner de manifiesto la ausencia de pruebas o indicios racionales de sus afirmaciones o los múltiples fallos predictivos de catástrofes finales", señala Campo.

La polémica la siembra Hernán Toro en la sección Controversia. "Nadie debería tener la riqueza suficiente como para manipular la voluntad pública para beneficio propio. Esto se reflejaría en un Estado que controle los medios, pero que, a la vez, los ponga a disposición de las ideas políticas de forma equitativa, tanto en duración como en franja temporal", escribe el escéptico colombiano al reflexionar sobre el pensamiento racional en política. Toro apuesta por medidas que parecen sacadas de ideologías hace décadas superadas. Y no lo digo porque no esté de acuerdo con que en este planeta hace falta más justicia, sino porque creo que ni la limitación de la riqueza privada ni el control público de los medios de comunicación -medidas por las que aboga- harían de éste un mundo mejor. El control público de los medios de comunicación no es garantía de más democracia. Podríamos citar todas las tiranías que han hecho del poder mediático un instrumento clave de su opresión; pero no hace falta llegar a ese extremo. En España, una democracia, tenemos dos cadenas de televisión de ámbito nacional y una multitud de canales autonómicos, todos ellos dependientes del Estado. La realidad es que esas televisiones públicas son instrumentos del partido en el poder en el Gobierno nacional o regional correspondiente, y su credibilidad es, por eso, poca. Quizá lo primero que haya que preguntarse es quién tiene la culpa de que la opinión pública sea tan fácil de manipular y por qué los gobiernos, de todos los colores, no hacen lo posible por formar ciudadanos responsables. ¿Alguien cree que lo harían si controlaran toda la riqueza y los medios?

La revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) dedica cinco páginas a la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pesamiento Crítico, celebrada en septiembre en Buenos Aires, presta especial atención -a través de Juan de Gennaro, responsable de Argentina Skeptics y de Proyecto Darwin- al avance del diseño inteligente contra la teoría de la evolución en Estados Unidos e incluye las secciones habituales de noticias breves, reseñas y cartas. "Con este número damos comienzo a nuestro tercer año", indica en el editorial Alejandro J. Borgo, el director de Pensar, una publicación trimestral del CSICOP que tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a esta revista -que no se vende en tiendas- a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros previa consulta con el autor de estas líneas. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

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19 Oct 2005

La última vez que vi Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?, me reí como siempre con el personaje del doctor Strangelove -el genial Peter Sellers- cuando el brazo se le dispara para hacer el saludo nazi. Había visto la escena hace sólo un año, en el marco del Congreso Escéptico Mundial de Abano Terme (Italia), donde la había proyecto el neurólogo Sergio Della Sala, y me había quedado un sabor agridulce. Como el resto de los 400 participantes en el encuentro, me había reído con el descontrol del brazo del sabio loco para, segundos después, estremecerme con casos reales de gente que, por lesiones cerebrales, es incapaz de controlar una o ambas manos y las siente como ajenas, como dotadas de voluntad propia. ¿Pero lo están?

Della Salla, profesor de la Universidad de Edimburgo, explora, en el artículo de portada del último número de la revista Pensar, la mano anárquica -"uno de los fenómenos más intrigantes de la neurología"-  como justificación para hablar del libre albedrío. Reconoce el autor que "es un síntoma tan grotesco que raya en lo cómico"; pero, cuando vi en Abano Terme a hombres y mujeres incapaces de controlar sus manos y conscientes de ello, yo sentí angustia. Me explico. Imagínese que está leyendo este texto en el ordenador, que quiere avanzar hacia abajo con el ratón y que va a manejarlo con la mano derecha, pero ésta empieza a dar sacudidas, no alcanza el ratón y sí un vaso de agua, que tira. La mano izquierda sale en su auxilio, pero entonces la derecha -que no responde a su voluntad- se interpone y la bloquea cuando va a recoger el vaso. Imagínese que eso le ocurre siempre: cada vez que intenta hacer algo, la mano derecha parece cobrar vida propia y actuar por su cuenta. Hay gente que sufre ese mal y Della Salla los tiene entre sus pacientes.

El último número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), incluye también un interesante artículo del periodista Diego Zúñiga. El director de La Nave de los Locos expone los montajes de La guerra de los mundos que se hicieron en Sudamérica a rebufo del éxito de Orson Welles, en alguno de los cuales llegó a haber muertos. El psicólogo Carlos A. Domínguez desmonta el llamado efecto Mozart  y el físico Alberto C. de la Torre denuncia los "usos y abusos de la mecánica cuántica". El menú se completa con las habituales noticias y reseñas, entra las que destacan la necrológica de Philip J. Klass, escrita por Alejandro Agostinelli, y una nota en la que Gerardo García-Trío presenta las imágenes que demuestran que Iker Jiménez ha manipulado pruebas en el caso de las caras de Bélmez. Además, la revista tiene una interesante sección de cartas de lectores y un editorial en el que Alejandro J. Borgo, el director de la revista, rinde tributo al recientemente fallecido Aldo Miguel Slepetis, médico y miembro del consejo de consultores de la publicación.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos. Pueden suscribirse a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo mediante un ingreso bancario en euros previa consulta con el Círculo Escéptico. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

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magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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