28 Oct 2009

No suelo ver televisión en abierto por su, en general, baja calidad. Es aburrida, sensacionalista, tendenciosa, vulgar... Se salva algún espacio de reportajes, algún documental y alguna serie o película, con la ventaja de que esos productos pueden verse en plataformas de pago sin aguantar toneladas de publicidad. Así que no vi el especial sobre ovnis de Callejeros cuando lo emitieron en Cuatro hace diez días. Lo grabé y lo he visto después sin anuncios y con estupor. Había oído hablar mucho -y bastante bien- de este programa y esperaba algo medianamente digno, que explorara -con las limitaciones propias del formato y el medio- la realidad de la creencia en los ovnis en nuestro país. El resultado ha sido, sin embargo, lamentable, un desfile de chiflados, de lo más freak de la ufología, en el que sólo se han colado un par de participantes con algo inteligente que decir. Y, por supuesto, el espectador no podrá sacar ninguna conclusión válida porque, si algo no se le da, es información. El reportaje es como uno de ésos de la prensa hechos exclusivamente a partir de testimonios: que hay que hablar del problema de la vivienda, se coge a cuatro parejas de diferentes edades y extracciones sociales y se cuenta la historia de cada una de ellas; que tocan las salidas universitarias, se llama a cuatro licenciados en diferentes carreras y situaciones laborales; que toca... Se cuentan anécdotas -que es muy fácil-, pero nunca se profundiza en el tema.

Algo parecido hizo Callejeros con los ovnis, decantándose desde el principio por la ufolatría más chiflada, limitándose a la anécdota chusca y obviando cualquier reflexión o posibilidad de ella. Desde el cura que cree que los visitantes son seres espirituales que pueden mantener hasta tres conversaciones a la vez hasta el gañán que sale a filmar luces en el cielo por la noche y lleva los brazos tatuados con platillos volantes, pasando por unos exopolíticos que sentencian que no hay pruebas de que no seamos producto de un experimento genético alienígena -ni tampoco de que no exista Thor- y un parapsicólogo cañí según el cual los intraterrestres están excavando un túnel hacia el centro de la Tierra en el fondo del mar cerca de Mallorca. Se coge todo, se agita y se arroja contra el público indefenso. Entre tanto desvarío, un par de apuntes interesantes -los del cineasta Óscar Aibar y el ufólogo Ángel Carretero, desmontando el caso Conil- se pierden por sensatos y alejados de la demencia marciana, como pueden comprobar ustedes mismos:


¿Refleja el Callejeros de los ovnis la realidad de la ufología española? Me temo que sí. Se da cancha a investigadores al borde del analfabetismo, chalados de todo pelaje y devotos -sobre todo, devotos-, y se reduce el sentido común a la mínima expresión. Faltan en el cuadro los oportunistas, los que convierten hombres-rana en seres de otros mundos y fábulas infantiles en encuentros en la tercera fase. Pero ésa es una ausencia menor para una cadena que cada domingo vende misterios de todo a cien como si fueran sesudos trabajos de investigación, a veces con la complicidad de científicos, divulgadores y profesores universitarios ávidos de gloria televisiva al precio que sea.

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17 Oct 2009

Medio siglo de silencio. Cincuenta años han pasado desde que los físicos Giuseppe Cocconi y Philip Morrison, entonces en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), propusieron intentar captar mensajes de radio de otros mundos. "La probabilidad de éxito es difícil de calcular; pero, si no buscamos, es de cero", concluían en un artículo publicado en la revista Nature el 19 septiembre de 1959. Desde entonces, se han llevado a cabo más de cien intentos, todos fallidos, de detectar esas emisiones de civilizaciones extraterrestres. Las señales de radio y televisión viajan por el espacio a la velocidad de la luz, unos 300.000 kilómetros por segundo. Eso implica que en un año recorren 9,4 billones de kilómetros, lo que se conoce como año luz. Como llevamos casi cincuenta años escuchando al cielo sin oír nada, cabe pensar que en un radio de 50 años luz de la Tierra no existe ninguna civilización alienígena o, por lo menos, ninguna que haya alcanzado nuestro nivel de desarrollo. "En un universo infinito, tiene que haber vida en alguna parte. Pero no cerca de nuestro planeta, porque habríamos visto sus programas de televisión", indicaba Stephen Hawking en enero del año pasado.

La búsqueda científica de inteligencias alienígenas (SETI, por su denominación en inglés) nació en un momento en el que parecía difícil que alguien se la tomara en serio. Después del descubrimiento de los canales marcianos por parte de Percival Lowell a finales del siglo XIX , los contactos por radio con extraterrestres de Marconi y Tesla a principios del XX, y las visiones de platillos volantes en Estados Unidos nada más acabar la Segunda Mundial, unir ciencia y estraterrestres resultaba embarazoso. Cocconi y Morrison, quienes no creían en el origen alienígena de los ovnis, destacaban en su artículo las implicaciones "filosóficas y prácticas" que tendría la detección de mensajes de radio extraterrestres y sugerían buscarlos en la frecuencia del hidrógeno, el elemento más común del Universo. Lo que ignoraban es que, a 530 kilómetros al suroeste de Ithaca, un joven astrofísico llamado Frank Drake, que años antes había llegado a esa misma conclusión, estaba a punto de intentar escuchar por primera vez a seres de otros mundos desde Virginia Occidental.

Drake bautizó la primera búsqueda sistemática de señales alienígenas como Proyecto Ozma, en honor a la reina del imaginario país de Oz. Se puso en marcha el 8 de abril de 1960. La antena del observatorio de Green Bank apuntó hasta junio durante 200 horas hacia Tau Ceti y Epsilon Eridani, dos estrellas de la edad del Sol que Cocconi y Morrison habían citado en Nature. Nada más iniciarse el rastreo, saltó la primera falsa alarma en la historia de SETI: un avión.

Tres años después, los astrónomos soviéticos Nikolai Kardashev y Gennady Sholomitskii anunciaron que habían captado una señal procedente de CTA-102 que atribuían a una civilización alienígena. Al final, CTA-102 resultó ser un cuásar, una fuente emisora de grandes cantidades de energía que todavía intriga a los científicos. En 1967, investigadores británicos captaron otra extraña emisión de un objeto que bautizaron como LGM-1, de Little Green Men (pequeños hombres verdes). No se trataba de un mensaje alienígena, como en principio creyeron, sino de un pulsar, los restos de una estrella colapsada, un cuerpo tan denso que una cucharada de su materia pesa como una montaña. La más famosa de todas las emisiones misteriosas es la señal Wow!, detectada el 15 de agosto de 1977 por un radiotelescopio de la Universidad del Estado de Ohio. Duró 72 segundos, no ha vuelto a escucharse y sigue siendo un enigma. Los científicos de SETI han descubierto los cuásares y los pulsares, pero no han dado con extraterrestres.

Si difícil es dar con una aguja en un pajar, más lo es con alienígenas en un Cosmos de una inmensidad sobrecogedora. La Vía Láctea, nuestra galaxia, es un disco de 100.000 años luz de diámetro y 10.000 años luz de espesor, formado por unos 100.000 millones de estrellas. ¡Y la Vía Láctea es sólo una de las 100.000 millones de galaxias que se calcula que hay en el Universo! Que nos encontremos con extraterrestres puede ser cuestión de tiempo, o no: es posible que estemos solos, que seamos los primeros, que las distancias entre civilizaciones resulten insalvables, que la inteligencia esté condenada a la extinción... Cualquiera de éstas puede ser la solución a la paradoja formulada en 1950 por el físico Enrico Fermi, uno de los padres de la bomba atómica, al preguntarse cómo puede explicarse en un universo presuntamente repleto de seres inteligentes que no hayamos encontrado pruebas de su existencia.

Mensajes a otros mundos

¿Convendría responder a un mensaje alienígena, decir que estamos aquí? Es demasiado tarde para la cautela, para optar por el silencio ante el riesgo de que ahí fuera haya extraterrestres con malas intenciones. Llevamos más de siete décadas dando señales de vida, desde que se retransmitió por televisión en 1936 la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín con Hitler en el palco. El escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke (1917-2008) descartaba hace diez años que hubiera alguna civilización extraterrestre en nuestro vecindario cósmico basándose en la calidad de nuestros programas de televisión, que llevan décadas viajando por el espacio a la velocidad de la luz. Decía que, si no había venido ya una patrulla policial alienígena a darnos un toque por llenar de basura el espacio, es que nadie había visto nuestros "programas de debate idiotas, informes de tráfico y meteorológicos interminables, entrevistas con víctimas de delitos menores, televangelistas vociferantes vendiendo diferentes marcas de salvación y desfiles de moda con modelos medio muertas de hambre con ropa horrible". Piense la próxima vez que se siente ante el televisor que cualquier programa de cotilleo o reality show puede ser nuestra tarjeta de visita ante seres de otros mundos.

El primer mensaje intencionado al espacio se mandó el 16 de noviembre de 1974 desde el radiotelescopio de Arecibo, construido en la selva de Puerto Rico y dependiente de la Fundación Nacional para la Ciencia de EE UU. El saludo tenía como destino M13, un cúmulo de estrellas situado a 25.000 años luz. Fue preparado por Frank Drake y el fallecido Carl Sagan, e incluía, entre otras cosas, un gráfico del Sistema Solar; los números del uno al diez; los números atómicos del hidrógeno, el carbono, el nitrógeno, el oxígeno y el fósforo -componentes del ADN-; y la figura de un ser humano y su altura. Casi nadie espera respuesta al mensaje de Arecibo porque, curiosamente, cuando la señal llegue a M13 dentro de 25.000 años, el cúmulo de estrellas no estará ahí, sino que habrá cambiado de lugar debido a la rotación de nuestra galaxia.

El radiotelescopio de Arecibo es desde el 17 de mayo de 1999 nuestra mejor opción para escuchar a los extraterrestres. Aquel día se puso en marcha el proyecto SETI@home, en el que participan más de 5 millones de internautas de 200 países. Uno de los problemas clásicos de SETI ha sido disponer de tiempo de ordenador suficiente para analizar la gran cantidad de información recogida por los radiotelescopios. SETI@home es la solución: divide los datos recibidos en Arecibo en pequeños paquetes de información que luego examinan computadoras domésticas conectadas a Internet cuando están en reposo. La imposibilidad de usar grandes ordenadores se suple con millones de equipos domésticos y la financiación pública, con la cesión gratuita de tiempo de proceso por parte de particulares entusiastas. Como apuntaba hace una semana Giovanni Bignami, astrónomo y ex director de la Agencia Espacial Italiana, en The New York Times, "descargue el software de SETI@home como su (fascinante) protector de pantalla y podría, algún día, ser el primero en detectar una señal extraterrestre, una perspectiva irresistible para muchos".


Marcianos muy humanos

"SETI no puede escapar a la asociación con los creyentes de los ovnis y otros chiflados", destacaba el editorial de la revista Nature publicado el pasado 17 de septiembre con motivo del 50º aniversario del artículo de Coconi y Morrison. La búsqueda científica de inteligecias extraterrestres carece de sentido para millones de personas, convencidas desde mediados del siglo pasado de que nos visitan seres de otros mundos a bordo de platillos volantes. Los ovnis empezaron a verse en nuestros cielos en junio de 1947 y, cinco años después, un cocinero de hamburguesas de Monte palomar protagonizó el primer encuentro cara a cara con un extraterrestre. El visitante le transmitió la preocupación de nuestros vecinos cósmicos por el uso bélico de la energía nuclear, lo mismo que un año antes había hecho en el cine el marciano Klaatu de Ultimátum a la Tierra.

El extraterrestre de la ciencia ficción suele tener apariencia humana por una razón lógica: la identificación del lector o espectador con el personaje es más fácil con alguien que se le parezca que con una ameba. Pueden tener escamas, cuernos o pelaje, pero los alienígenas de ficción son básicamente variaciones de un mismo tema, algo ilógico porque la evolución no tiene por qué seguir el mismo camino en mundos diferentes. Más bien, al contrario. La mejor prueba, precisamente, de que los tripulantes de los ovnis son producto de nuestra imaginación es lo humanos que son. No es sólo que sean muchas veces físicamente indistinguibles de nosotros, sino que, además, parecen tener nuestras mismas preocupaciones e inquietudes, y profesar similares creencias religiosas. Por no hablar de su imprudencia, de cómo en vez de recurrir a la hibridación en laboratorio la practican in vivo y de su tendencia a secuestrar seres humanos para someterles a torturas sacadas de una película de terror.

Los extraterrestres de la ufología se han alejado de nosotros según han avanzado la exploración espacial y la astrofísica. Primero, venían de Marte, después de las estrellas próximas, y ahora lo hacen de universos paralelos. Y, como los ángeles y los dioses, sólo los ven quienes creen en ellos.

Publicado originalmente en el suplemento Territorios del diario El Correo.

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06 Oct 2009

Ecologistas en Acción anunció el 26 de septiembre de 2002 que había sido encontrado en el Ebro, en las inmediaciones de la central nuclear de Garoña, un pez con mutaciones debidas a la contaminación radiactiva y que el hallazgo se iba a publicar en la revista Science. Una vez que algunos medios y agencias se hicieron eco de la noticia, los conservacionistas confesaron que se la habían inventado, que todo era una mentira para alertar sobre el peligro de la energía atómica. Desde entonces, esa organización no me merece ningún crédito porque nunca podré estar seguro de que lo que dicen es verdad. Por eso mismo, Terra Noticias ha entrado a formar parte del mismo club después de haberse inventado durante semanas historias y vídeos de avistamientos de ovnis en Galicia para, dicen, homenajear a Orson Welles y a su emisión radiofónica de La guerra de los mundos del 30 de octubre de 1938.

"Durante las últimas semanas la publicación de noticias del fenómeno ovni ha formado parte de un homenaje al director y guionista estadounidense. Terra Noticias siempre puso en tela de juicio la información publicada al respecto, y nunca confirmó su veracidad. Las pistas fueron suficientes para que muchos usuarios desvelaran en distintos comentarios que se trataba de una estrategia de marketing viral, una técnica muy utilizada en Internet", explicaban en el portal a primera hora de ayer. Y añadían que "el serial del ovni gallego constituye además de un homenaje a Welles, un ejercicio de reflexión y responsabilidad que contraemos como medio de comunicación. La ingenuidad de la sociedad de 1938 contribuyó al éxito de La guerra de los mundos, a pesar de ello Welles pidió disculpas públicamente a los radioyentes. El homenaje debe ser igual de sincero, y por ello Terra Noticias transmite sus más sinceras disculpas a aquellos lectores que hayan podido verse ofendidos". Pues, no. Lo que ha hecho Terra Noticias resulta injustificable desde cualquier punto de vista.

El portal de Telefónica ha difundido información falsa a sabiendas con el único fin de atraer espectadores. Durante semanas, ha jugado con la buena fe de sus seguidores publicando vídeos e informaciones en las que se decía que esas grabaciones se las habían enviado los lectores y se hacía referencia a falsos mensajes de correo electrónico. Historias como las tituladas 'Un aficionado graba un posible ovni en Ribadeo', 'Nuevos avistamientos de objetos extraños en Galicia' y 'Descubren una cápsula no identificada en Asturias tras el caso del ovni de Galicia' y todas las demás de este serial son una falta de respeto a los lectores de esa web. Decir que "Terra Noticias siempre puso en tela de juicio la información publicada al respecto, y nunca confirmó su veracidad" es tergiversar la realidad: sabían que la información era falsa y, sin embargo, la divulgaron como si hbiera alguna posibilidad de que fuera cierta.

El portal de información de Telefónica ha engañado a su público. Eso no tiene nada que ver con lo que hizo Orson Welles en 1938. La famosa versión radiofónica de La guerra de los mundos fue una sesión de radioteatro que parte de la audiencia de la CBS tomó como real a pesar de los anuncios que antes, durante y después de la obra advertían de que era una dramatización. Duró apenas una hora; no veinte, como sostienen en la información del portal de información que revela el engaño de los ovnis gallegos. Welles no intentó dársela con queso a nadie; Terra Noticias sí. ¿Quién les creerá a partir de ahora?

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28 Sep 2009

La Tertulia de Ciencia-Ficción de Bilbao (TerBi), que se celebra cada primer viernes de mes en la capital vizcaína, organiza dos actos anuales sabatinos con presentaciones de libros y charlas, además de una comida que suele servir de preámbulo a una vespertina razia por librerías de la ciudad. Este sábado, todavía haciendo la digestión de la cena del día anterior, el acto se celebrará a partir de las 11.30 horas en el Aula de Grados de la Universidad del País Vasco en Sarriko (Avenida Lehendakari Agirre, 83; Bilbao), a tiro de piedra de la parada de metro del barrio. Joan Antoni Fernández presentará su libro Democracia cibernética, editado por Espiral Ciencia Ficción, del incansable Juan Jose Aroz; Ángel Rodríguez nos ilustrará sobre 'La ciencia-ficción y la novela popular española'; y yo hablaré acerca de los orígenes del mesianismo ufológico en 'De Klaatu al hermano extraterrestre'. A este programa pueden todavía sumarse intervenciones de aquí al sábado.

Quien quiera acudir al encuentro puede hacerlo libremente, pero para participar en la comida hay que apuntarse, por la reserva del restaurante, mediante un mensaje de correo a Ricardo Manzanaro, responsable de Noticias Ciencia-Ficción.

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20 Sep 2009

El astrobiólogo Daniel Fernández Mosquera; Mariano Fernández Cabarcos; Borja González Tosar, vicepresidente de la Agrupación Astronómica Ío; Fernando Losada; Dani Martín; Bea Ulalume; y yo hablamos el 2 de septiembre en El Detective, en Cuac FM, de los ovnis.

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26 Ago 2009

Una escena de la película El hundimiento (2005), que narra los últimos días de Adolf Hitler, es objeto desde hace meses de parodias en las que a la película original en alemán se le ponen subtítulos inventados relacionados con asuntos de más o menos actualidad, desde que el tirano se queda sin Internet en el búnker hasta que se entera de la muerte de Michael Jackson, pasando por su opinión sobre La amenaza fantasma. Disfruten del monumental cabreo hitleriano tras saber de la bronca montada por Rafael Palacios y los suyos en la cumbre exopolítica celebrada en Sitges a finales de julio:

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25 Ago 2009

Si cree que la serie de televisión V, en la que unos lagartos invadían nuestro planeta con aviesas intenciones, es ficción, es que no está al tanto de lo que ocurrió en Sitges a finales de julio. La localidad turística acogió la Cumbre Europea de Exopolítica 2009, un encuentro dedicado al planteamiento de "un nuevo enfoque social sobre un principio vital para la Humanidad y que durante tantos años ha sido relegado, ridiculizado y negado. No estamos solos en el Universo, y nunca lo hemos estado...". Definida por el abogado estadounidense Alfred L. Webre como "el estudio de los procesos políticos y de gobierno en la sociedad interestelar", la exopolítica es la última frontera de la ufología.

Más de mil personas asistieron al congreso. Previo pago de entre 100 y 150 euros, pudieron escuchar a lo más granado de la exopolítica mundial: desde el inventor del término hasta Steven Greer, un médico estadounidense que dice que "hay civilizaciones extraterrestres que están queriendo tomar contacto con nosotros de forma pacífica, pero aún no ha habido nadie que haya contestado. Los extraterrestres nos llaman, pero nadie contesta". Él cree que la brecha genética entre hombre y chimpancé se abrió en un laboratorio alienígena.

Greer y los suyos acusan a los Gobiernos de Estados Unidos y otros países no sólo de ocultar las pruebas de visitas extraterrestres, sino también de hurtar a la Humanidad una tecnología de origen alienígena que podría acabar con todos nuestros problemas energéticos, cambio climático incluido. Los poderes económicos y políticos boicotean un futuro de energía gratuita e ilimitada para que sigamos dependiendo del petróleo, dicen. Por eso no circulan por nuestras calles coches impulsados por aire comprimido. "Podríamos convertir la Tierra en un vergel en una sola generación", asegura Greer.

El lagarto Bush

El encuentro ufológico catalán vivió su momento tenso cuando uno de los asistentes acusó a Greer de ser un reptiliano, un visitante de los malos. El denunciante fue Rafael Palacios, autor de un panfleto, El Jaque Mate, en el que defiende que el 11-S fue un atentado israelí y que la teoría de la evolución es un fraude, entre otras improbabilidades. Era seguidor de Greer hasta que no le dejaron intervenir en la cumbre de Sitges; entonces, descubrió que su exopolítico de cabecera es uno de los malos.

Los reptilianos son los extraterrestres que nos gobiernan, según el ex futbolista y ex periodista deportivo británico David Icke, quien sostiene que las familias más poderosas -incluidas las de la realeza europea y los Bush- están formadas por reptiles humanoides bebedores de sangre que montaron el 11-S para esclavizarnos. Exopolítica España, organizadora del congreso de Sitges, incluye en su web una entrevista a una lagarta que puntualiza que ellos son los nativos de la Tierra y nosotros, los alienígenas. "Su creación es artificial y hecha por ingeniería genética, pero no por nosotros, sino por una especie extraterrestre", explica la reptiliana. Si a estas alturas se ha hecho un lío, puede apuntarse al Instituto de Exopolítica y hacer un curso a distancia de Diplomacia Galáctica por sólo 1.500 dólares. No es broma.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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21 Ago 2009

La Humanidad estaba hace 35 años en peligro. Lo descubrió Juan José Benítez, entonces reportero de La Gaceta del Norte, gracias a los miembros del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI), quienes mantenían contacto con seres de otros mundos. En concreto, con humanoides de tres metros de Apu, un planeta de la constelación del Centauro, y otros más bajos -aunque más altos que nosotros- procedentes de Ganímedes, una luna de Júpiter. Los extraterrestres formaban parte de la Confederación de Planetas de la Galaxia, donde estaban bastante preocupados por nuestro futuro.

"La Tierra está amenazada por una tremenda destrucción. Una catástrofe que provocará el propio hombre. Los seres del espacio lo saben y quieren evitar que la raza humana desaparezca del Universo", explicaron los integrantes del IPRI al periodista. Los visitantes habían puesto en marcha una operación de rescate, la Misión Rama, para sacar de nuestro planeta al máximo de gente posible y repoblarlo cuando volviera a ser habitable. "Miles de familias enteras salen cada año de nuestro mundo hacia astros de la galaxia o de nuestro propio Sistema Solar", decían los contactados peruanos.

Revelaron a Benítez que en Marte vivían dos especies de seres inteligentes, en Venus la temperatura superficial era "adecuada para el desenvolvimiento de la vida" y había colonias alienígenas en lunas como Calisto, Io, Europa y Ganímedes. Todo esto se lo habían contado los extraterrestres no por radio ni ningún otro sofisticado medio, sino a través de la escritura automática: uno del IPRI cogía papel y lápiz, se relajaba y un guía alienígena lo poseía para escribir el mensaje. Ése fue el método que usaron para anunciar la aparición de sus naves a la que asistió el periodista, quien guardó la hoja con el anuncio telepático de la cita "como un verdadero tesoro".

Y se hizo el ovni

Benítez vio varios platillos volantes en el desierto peruano en la noche del 7 de septiembre de 1974. No sacó fotos porque los contactados se lo prohibieron. Publicó la historia del IPRI en forma de serial en La Gaceta del Norte y después en Ovnis: SOS a la Humanidad (1975), su estreno como ufólogo. Acto seguido, surgieron por toda España grupos que esperaban ser elegidos para sobrevivir en otros mundos a la guerra atómica que, según Sixto Paz, uno de los fundadores del IPRI, iba a destruir nuestra civilización en coincidencia con la siguiente visita del Halley.

El famoso cometa pasó cerca de la Tierra en 1986 y no ocurrió nada. Años después, Sixto Paz se sometió, previo cheque, a la máquina de la verdad de Julián Lago en Telecinco. El polígrafo, un ingenio en realidad inútil a la hora de cazar troleros, confirmó lo evidente para cualquiera con dos dedos de frente: que mentía cuando aseguraba haber visitado otros mundos. Lo mismo que sus guías salvadores, porque Calisto, Io, Europa y Ganímedes tienen condiciones infernales para la vida; Venus es un horno en el que se funde el plomo; y en Marte no habrá ni un bicho inteligente hasta que lleguemos nosotros.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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20 Ago 2009

Dudu Topaz, el presentador más popular de la televisión israelí, obtuvo el record absoluto de audiencia en su país en los años 90 cuando anunció en uno de sus programas que los extraterrestres iban a aterrizar ante las cámaras y presentarse al público. Tuvo aquella noche pendientes de su espacio al 51% de los telespectadores, según recuerda el diario Haaretz. "Miles de personas salieron a la calle para esperar a los extraterrestres, quienes se suponía que iban a aterrizara a los sones de la música de Expediente X", escribe el estudioso de la literatura popular israelí Eli Eshed. Los visitantes no dieron señales de vida, y el escritor Tamar Bornstein-Lazar publicó un libro en el que parodia el episodio. Topaz se ahorcó ayer en su celda de la cárcel de Nitzan, donde estaba recluido por ordenar palizas.

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20 Ago 2009

La mejor prueba de que, de momento, estamos solos en el Cosmos es la apariencia de los extraterrestres que, según los ufólogos, nos visitan. Los hay verdes, grises, negros, rosas, calvos, con barba, gigantes, enanos, peludos como Chewbacca, cabezones, con un ojo, con alas de mariposa, vestidos al estilo del conde Drácula... Tanta aparente variedad de seres desde que se vieron los primeros platillos volantes en Estados Unidos en 1947 no puede ocultar la uniformidad del bosque: prácticamente todos los tripulantes de los ovnis son homínidos, como nosotros. Y nosotros lo somos a consecuencia de la evolución biológica cuyos principios descubrieron Charles Darwin y Alfred Russel Wallace hace 150 años.

La vida surgió en la Tierra poco después de la formación de nuestro planeta hace unos 4.500 millones de años, mientras que los primeros homínidos aparecieron en África hace sólo entre 6 y 7 millones de años. Desde la primera célula hasta que un primate bajó de un árbol pasaron miles de millones de años de evolución en un mundo sin oxígeno, luego con él, con intenso vulcanismo, con grandes incendios sin que nadie los sofocara, con choques de asteroides y cometas que acabaron con la mayoría de las especies varias veces...

Estamos aquí, entre otras cosas, porque los dinosaurios se extinguieron a causa de un impacto catastrófico de un asteroide hace 65 millones de años. Los mamíferos -que habían sobrevivido como habían podido mientras los dinosaurios dominaban la Tierra y otros grandes reptiles, los cielos y las aguas- se encontraron de repente con terreno libre. Y, decenas de millones de años más tarde, llegaron los homínidos, de los cuales ha habido muchas especies. La nuestra, la única que queda, existe desde hace unos 200.000 años. Somos el producto de miles de millones de años de evolución de la vida en un planeta, la Tierra; somos una rama más de un árbol de familia que incluye a todas especies. Porque todas descendemos de aquella primera célula -desde el pino hasta el velocirraptor, pasando por el tiburón y el hombre- y todas estamos emparentadas más o menos estrechamente.

Universo humanoide

Por eso, la mera apariencia del venusiano con el que se topó George Adamski en el desierto de California en 1952, en el primer encuentro cara a cara con un tripulante de un platillo volante, demuestra que fue un embuste. El alienígena era un rubio con porte de galán de cine. Un tipo demasiado humano cuando la evolución en mundos distintos tendría que haberse plasmado en biologías muy diferentes. Pero Adamski hizo escuela y desde entonces los extraterrestres que nos visitan en sus platillos volantes son tan humanos, y tan falsos, como los del universo de Star trek.

En la ciencia ficción, no obstante, los visitantes humanoides tienen su razón de ser: la creación de tramas que atraigan al público. Un vulcano de orejas puntiagudas guiado por la lógica y que rechaza los sentimientos da mucho más juego a los guionistas que una entidad con aspecto de esponja ajena a los intereses y debilidades humanas.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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Misterios a la luz de la ciencia
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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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