11 Nov 2006

Artur Mas lee la declaración patriótica delante del monasterio de Santa María de Ripoll. Foto: Efe.
Cuando la Historia se mezcla con la política, las tonterías parecen no tener límite. Recuerden, si no, a Artur Mas rindiendo homenaje a Wifredo el Velloso el 30 de octubre, dos días antes de las elecciones catalanas. El candidato de Convergència y Unió (CiU) a la Presidencia de la Generalitat soltó entonces una de esas perlas que deberían entrar en la antología del disparate automáticamente. "La inexactitud histórica (de lo que se atribuye a ese personaje)  no los hace (a los hechos que se le achacan) menos valiosos o menos ciertos; todo lo contrario", dice la declaración solemne de catalanidad que leyó Mas ante el monasterio de Santa María de Ripoll, donde está la tumba de tan ilustre personaje. Soprendentemente, al margen de un breve comentario cachondo en La Vanguardia, por parte de Oriol Ponsatí-Murlà, y de un acertado artículo del historiador Manuel Montero en El País, nos encontramos con que la gloriosa sentencia no ha sido objeto de las carcajadas que se merece y corre el peligro de quedar en el olvido. Hagámosle, pues, justicia.

Dijo Mas, junto a la tumba del padre de Cataluña, que la "inexactitud histórica" de los sucesos que se atribuyen a Wifredo el Velloso -incluido el dibujo de la senyera con su sangre durante la agonía tras ser herido por los musulmanes- "no los hace (a los hechos) menos valiosos o ciertos". Para el candidato de CiU, si algo es falso, no deja de ser cierto. Impresionante lección de lógica. "Mas empezó su campaña comprometiéndose ante notario y la ha terminado comprometiéndose delante de un peludo muerto hace 1.109 años. Ni uno ni otro puede decirse que sean compromisos para tomarlos muy en serio, que digamos. O quizá sí", ironizaba Ponsatí-Murlà al día siguiente. Yo me tomo lo de El Velloso tan en serio como lo del Santiago Matamoros. Son ese tipo de personajes de leyenda a los que se agarran los nacionalismos para dar lustre de veracidad a unos orígenes ficticios. "Como estamos en el año de la Memoria Histórica, Mas y los suyos deben de pensar que vale todo si al pasado se refiere uno, más si es asunto remotísimo", ha apuntado Montero, quien ha advertido de que es una "lástima que lo que atribuyen a Wifredo el Velloso sea falso en sí mismo".

Cristóbal Colón, vecino de Barcelona

No pensaba hablar de Mas y su debilidad por Wilfredo el Velloso, pero me acordé del episodio hace una semana después de ver, por casualidad, el final de un documental dedicado a Cristóbal Colón en Mundo.Hoy, el programa que dirige y presenta Mirentxu Purroy en ETB-2. El documental se titulaba El código Colón y defendía el origen catalán del descubridor de América. El reportaje daba más importancia a la opinión de aficionados que a la de historiadores solventes, y llegaba al despropósito de presentar sin contrapuntos la conclusión sobre Colón del filólogo e historiador Jordi Bilbeny, quien sostiene que ha habido una conspiración secular españolista para ocultar el origen barcelonés del personaje. Vamos, que España se ha apropiado torticeramente de una gloria de la que era merecedora Cataluña.

Bilbeny afirma, entre otras cosas, que Colón puso el pie en América con 78 años, algo que ningún otro historiador refrenda, y que la expedición de las tres carabelas no partió del puerto de Palos, en Huelva, sino del de Pals, en Gerona. Lo divertido es que este estudioso ha ido más allá en la investigación de esa conspiración españolista por los siglos de los siglos y ha averiguado que hay otro ilustre -éste de las letras- que también ha sido robado a los catalanes. El individuo en cuestión vivió entre los siglos XVI y XVII, se apellidaba originalmente Servent y ha pasado a la Historia oficial -que diría Bilbeny- como Miguel de Cervantes. Es más, este experto mantiene que El Quijote -la obra cumbre de las letras castellanas- fue originalmente escrito en catalán. Ahí queda eso.

Me pregunto cuánto tardará Bilbeny en descubrir que Adán y Eva eran catalanes y que el Paraíso estaba en el Ampurdán, porque seguro que fue así. Cuando lo haga, seguro que Purroy se hace eco jubilosa del hallazgo. Porque hace una semana, ante el despropósito de El código Colón, sentenció en su comentario final que los catalanes tienen su propia versión de los orígenes del Almirante, "guste o no guste a los cortesanos de la oficialidad". Una cosa es la Historia y otra los cuentos sobre Wifredo el Velloso, Santiago Matamoros, el Colón y el Cervantes catalán, el Pueblo Elegido y un País de los Vascos -formado por Navarra, Euskadi y el País Vasco francés- independiente en el pasado. Estos últimos no son más que mitos creados y utilizados por los nacionalismos a su gusto. Y, de verdad, no tienen nada. Un periodista debería saber eso.






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23 Oct 2006


"Las coincidencias sólo significan lo que nosotros queremos que signifiquen", dice el narrador de Mobius Dick, novela de Andrew Crumey que empecé a leer hace una semana. El comentario tiene su origen en dos personajes que se conocen en el comedor de una universidad cuando uno lee a Thomás Mann y el otro un libro de física sobre la ecuación de Erwin Schrödinger. El primero recuerda que La montaña mágica trata de un personaje que va a un sanatorio de los Alpes suizos, se publicó en los años 20 del siglo pasado y, "poco tiempo después", Mann ganó el Nobel. El segundo, que al año siguiente de la publicación del libro de Mann, Schrödinger "visitó un establecimiento parecido e hizo su famoso descubrimiento". "Ambos obtuvieron el premio Nobel por sus trabajos, y se convirtieron en respetados filósofos de su tiempo. ¿Existe alguna conexión entre ambos? absolutamente ninguna", concluye el narrador.

Poco antes de leer ese fragmento de Mobius Dick, un compañero de El Correo me contó que Iker Jiménez había dedicado la parte inicial del Cuarto Milenio del 15 de octubre a sacar los colores a los medios de comunicación por hacerse eco de mentiras como la profecía de Nostradamus sobre la caída de las Torres Gemelas y otras. No lo había visto, pero lo tenía grabado. Cuando comencé a leer la novela de Crumey, los paralelismos entre Thomas Mann y Erwin Shcrödinger me trajeron a la mente los existentes entre John F. Kennedy y Abraham Lincoln, y que Jiménez había hablado del asunto hace meses en su programa. Fue el 5 de marzo pasado cuando el director de Cuarto Milenio dedicó unos minutos a las vidas paralelas de Kennedy y Lincoln. Con su teatralidad habitual, aseguro a su público que se trataba de "una historia increíble" y que ambos presidentes estadounidenses "parecen estar ligados por un hilo invisible durante cien años". Vayamos con las extraordinarias coincidencias entre ambos personajes.

"Abraham Lincoln fue elegido congresista en 1847. Un siglo exacto después, cien años después, Kennedy es elegido", destacó Jiménez. Además, los dos llegaron a la presidencia del país con cien años de separación. "Por cierto, que ambos medían 1,83 y, como habrán comprobado, sus apellidos, por los que son célebres, tienen siete letras". Jiménez continuó diciendo que a los dos se les alertó de que no fueran al lugar donde luego les asesinaron. "Más curioso todavía es pensar que el secretario general de John Fitzgerald Kennedy se llamaba Lincoln y que el secretario, cien años antes, de Lincoln se llamaba Kennedy". ¿Les parece poca coincidencia? Pues, vean lo que pasa con los magnicidas: "El asesino de Lincoln disparó desde un teatro, el teatro Ford, y se escondió en un almacén. El asesino supuesto de Kennedy disparó desde un almacén y se escondió en un teatro", apuntó el capitán de la nave del misterio. Ah, y no se olviden de que Kennedy sufrió las heridas mortales cuando iba en un Ford Lincoln, los nombres de los asesinos tenían quince letras -Lee Harvey Oswald y John Wilkes Booth- y "habían nacido también con un vínculo exacto de cien años". Jiménez recordó, para acabar, que los vicepresidentes de Lincoln y Kennedy habían nacido también con cien años de diferencia y que los dos se apellidaban Johnson. "¿Casualidad, azar, juegos del destino? Que cada uno piense lo que quiera", concluyó el periodista. Pensemos, pues.

Coincidencias seleccionadas

Abraham Lincoln -catorce letras, el nombre completo- nació en 1809 y murió en 1865. John Fitzgerald Kennedy -veintiún letras, el nombre completo- nació en 1917 y murió en 1963. Sus nombres completos no tienen el mismo número de letras, y tampoco hay un siglo de diferencia exacta entre sus nacimientos y muertes. Lincoln fundó el Partido Republicano; Kennedy era demócrata. Sí fueron elegidos con cien años de diferencia como congresistas y presidentes, pero mientras la carrera de Lincoln se contó por fracasos en las urnas entre 1846 -no 1847- y 1860, la de Kennedy fue ascendente desde 1946 -no 1947- hasta 1960. Lincoln, además, fue reelegido para el cargo, mientras que Kennedy no acabó su primer mandato en la Casa Blanca. Aunque Kennedy tuvo una secretaria llamada Evelyn Lincoln, no hubo secretaria de Lincoln que se apellidara Kennedy. Oswald se escondió en un cine, y no en un teatro, y asesinó al presidente a distancia, mientras que Booth lo hizo de cerca. Es falso que los dos magnicidas nacieran "también con un vínculo exacto de cien años", porque Booth lo hizo en 1838 y Oswald, en 1939. Que los vicepresidentes se apellidaran Johnson es tan sorprendente como que, dentro de cien años, haya habido dos González o Rodríguez como presidentes españoles. Y podíamos seguir recorriendo la vida de ambos mandatarios y encontrando algunas similitudes y muchas diferencias. Pasa lo mismo con todo el mundo: al comparar la vida de dos personas, si seleccionamos sólo en lo que coinciden, acaba creándose la sensación de que estamos ante algo sorprendente, cuando en realidad no es así.

Busque puntos en común entre usted y un vecino, y verá que hay muchos. Busque diferencias, y verá que hay muchas más. ¿Pero qué pasa si sólo se fija en las coincidencias? Es lo que hacen los defensores de la conexión entre Lincoln y Kennedy, a la que hay una magnífica aproximación en las Páginas de Referencia sobre Leyendas Urbanas. Si quieren explorar el mundo de las coincidencias, les recomiendo el artículo que Bruce Martin, de la Universidad de Virginia, publicó en 1998 en The Skeptical Inquirer, en el que el autor recuerda que los dos presidentes no nacieron el mismo día ni el mismo mes, entre otros detalles olvidados por Jiménez. Lo mismo pasa con Thomas Mann y Erwin Shrödinger. El primero era alemán y el segundo, austriaco; y, contado como lo cuentan los personajes de Mobius Dick, parece que tenían una conexión secreta, pero sus biografías fueron muy diferentes. Basta convertir las fechas aproximadas en exactas para que las similitudes se difuminen. Mann nació en 1875 y murió en 1955, mientras que la vida de Schrödinger discurrió entre 1887 y 1961. La obra más famosa de Mann, La montaña mágica, se publicó en 1924 y recibió el Nobel en 1929. Schrödinger desarrolló su célebre ecuación en 1925 y ganó el Nobel en 1933. ¿Dónde están las coincidencias?, ¿en que un escritor centroeuropeo ambientase una novela en un sanatorio de los Alpes suizos y un físico centroeuropeo pasase una temporada en un centro de ese tipo?

Santiago Camacho."Ya no sabemos qué es verdad, qué es mentira, qué se inventa... qué se hace con el fin de derrocar a un Gobierno o de derrocar a la competencia. Ya no sabemos casi nada", decía el director de Cuarto Milenio hace una semana. En su lección de ética periodística, habló de "historias que dimos (los medios de comunicación) como reales y son mentira, o, por lo menos, hay gran parte de mentira en ellas", y lamentó que se divulgaran como verídicas. Minutos después, le acompañaba en el plató Santiago Camacho, a quien podía haber preguntado por el caso de Maria Blyzinsky. Camacho afirma, en su libro 20 grandes conspiraciones de la Historia (2003), que esta astrónoma del Observatorio de Greenwich apoya la idea de que el hombre no llegó a la Luna en 1969. Sin embargo, la científica jamás ha dicho eso y considera un disparate la teoría de la conspiración. También podía Jiménez haber hablado con su compañero Gerardo Peláez sobre cómo los dos vendieron a la audiencia de Cuatro como real la historia del falso astronauta soviético Ivan Istochnikov, una creación del fotógrafo Joan Fontcuberta. O, por qué no, podía haber recordado el caso de las elegidas coincidencias entre Lincoln y Kennedy. Además de todo esto, a Iker Jiménez se le olvidó en su lección de ética decir que la explotación de mentiras e invenciones es muy rentable. ¿Casualidad? Lo dudo.



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05 Oct 2006



Carmen Porter, esposa de Iker Jiménez y subdirectora de
Cuarto milenio, es ahora también colaboradora del programa Las mañanas de Cuatro, donde hoy ha vendido a la audiencia el falso enigma de las caras de Bélmez. Y Concha García Campoy se ha tragado el cuento, incluida una fotografía manipulada con el Photoshop o un programa similar. La imagen, de un guardia civil bigotudo, ha sido presentada por Porter como una prueba de que los rostros del pueblo jienense son retratos paranormales de familiares de María Gómez Cámara, la fallecida dueña de la casa donde se da el fenómeno.

Fotografía del guardia civil y cara de Bélmez que comparan Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández ensu libro 'Tumbas sin nombre'Hace tres años, en el libro Tumbas sin nombre, Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández comparaban algunos rostros de Bélmez de la Moraleda con los de cinco parientes de la mujer. Querían demostrar que las caras correspondían a familiares de la propietaria del inmueble muertos durante la Guerra Civil. Admitían los dos periodistas que, para dar con el parecido, en unos casos habían manipulado las dimensiones de la cara de cemento, en otros la habían invertido horizontalmente y en algunos habían hecho ambas cosas. ¡Así cualquiera! Lo que no decían es que, por ejemplo, la supuesta semejanza entre la más famosa de las caras -la conocida como La Pava- y el guardia civil bigotudo que hoy hemos visto en Cuatro se basaba en que la foto del militar había sido manipulada para ponerle un bigote y una boca que no eran los del original. A Carmen Porter, desmemoriada ella, hoy también se le han olvidado esos detalles cuando estaba junto a García Campoy.

Foto original del guardia civil con su familia. Obsérvese el bigote con las puntas hacia arriba.Quien primero denunció públicamente la existencia del falso mostacho y de la boca extrañamente abierta del guardia fue Lola Cárdenas, del Círculo Escéptico (CE). La pruebas del engaño estaban en el libro de Jiménez y Fernández, donde en una foto familiar aparecía el militar con el bigote engominado con las puntas hacia arriba -"tal y como ordenaba el reglamento" indican los autores-, mientras que  las puntas del bigote caían en la utilizada para comparar con La Pava. "Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote... está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la del bigote hacia arriba, vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada. La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber", escribía Cárdenas el 5 de julio de 2005.

Gerardo García-Trío, también integrante del CE, hacía pocos días después un pormenorizado análisis del estudio y destacaba cómo la foto del guardia civil era la clave de todo, según el informe incluido en el libro los autores de Tumbas sin nombre, que decía: "La imagen clasificada como Padre (Miguel Chamorro) quizás es una de las que más correspondencias guarden con la imagen fotográfica relacionada. [...] El bigote también presenta una similitud abrumadora, curiosamente; así como la revisión anterior es perfectamente coincidente en tamaño, arco de caída y forma, particularmente este elemento creemos que es el más relevante entre todas las fotos verificadas". ¡Cómo no va a  haber "una similitud abrumadora" si el bigote ha sido confeccionado a medida por los sastres del misterio!

Si el mostacho del guardia civil se pone en su sitio -con las puntas hacia arriba- y la mueca de la boca desaparece, la similitud entre el militar y La Pava se esfuma, y la idea central del libro de Jiménez y Fernández -que hoy llevaba Porter en el plató- se desploma. Pero ya saben cuál es la máxima del periodismo de imbestigación: "No dejes que la verdad te estropee una buena noticia". Si no, que se lo pregunten a Ivan Istochnikov.



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11 Sep 2006

¿Qué impulsa a un científico serio a aparecer hablando de lo suyo en un programa de radio o televisión dedicado a la anticiencia? Llevo años preguntándomelo. Lo hago cada vez que veo u oigo a un experto en Astronáutica, Psicología, Historia u otra disciplina disertando sobre la conquista de la Luna, la clonación o la construcción de las pirámides en un espacio que, poco antes o acto seguido, se hace eco de la última tontería paranormal: las caras de Bélmez, un pueblo maldito, las abducciones, la memoria del agua, el poder de los astros... ¿Se trata de afán de notoriedad por parte del científico, de una obsesión por llevar su saber hasta el último rincón de la Galaxia -aunque allí no sepan apreciarlo- o de algo más?

Hace un par de años, le pregunté en privado a un conocido investigador español por qué acudía a espacios dedicados a lo paranormal en los que se le utilizaba descaradamente su presencia para legitimar el discurso irracional de los engañabobos que compartían emisión con él. Había escuchado días antes como le entrevistaban en la radio sobre el tema en el que es experto, emparedado entre anuncios de videntes, consultas de astrólogos en directo y delirios de un apóstol de las visitas alienígenas. Mi interlocutor se molestó: "¡A eso no voy a responderte!". Le repetí la pregunta y volvió a decirme lo mismo, antes de despedirse apresuradamente.

Por mucho que a los científicos mediáticos les moleste, cuando aparecen en un programa esotérico, su sola presencia ya dota al espacio de una pátina de seriedad que no se merece. Lo saben bien los fabricantes de misterios y sus seguidores, quienes, ante las críticas a los contenidos de esas producciones, replican con frases del estilo de: "Podéis decir lo que queráis, pero en el programa de X participan casi cada semana conocidos investigadores de universidades españolas". Los fans de la quincalla enigmática con la que nos bombardean algunas televisiones y emisoras de radio  deducen que, a ojos de muchos espectadores, la aparición de científicos en ese tipo de programas otorga a esos espacios un plus de credibilidad. Así es. Por eso, los hombres de ciencia que colaboran en esos espacios están, en el fondo, ayudando al avance del discurso de los traficantes de misterios: lo que afirmen ante las cámaras y los micrófonos, da igual. Lo importante para el periodista esotérico es que el científico esté ahí, que salga junto a él en la foto.


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07 Ago 2006

Imagínense que alguien organiza una feria de trileros, fulleros, timadores, estafadores inmobiliarios... y la anuncia a bombo y platillo. Pues, bien, San Sebastián acoge desde hace trece años algo parecido, bajo el nombre de Salón del Esoterismo. Y nadie lo denuncia. Al contrario, prensa, radio y televisión recogen con generosidad que la capital guipuzcoana es durante unos días -este año, del 4 al 13 de agosto- la capital del Más Allá, con videntes, lectores de bola de cristal y tarot, fotógrafos del aura, sacerdotes de credos salidos de una película de terror de serie B y un largo etcétera de engañabobos.

Acto de apertura del XIII Salón del Esoterismo de San Sebastián. Foto: Efe.Contaba el viernes la agencia Efe que la muestra se había abierto este año con un ritual taoísta en el que se invocó "una nueva espiritualidad universal" y "un sentimiento de familia universal". El oficiante fue Efrén Álvarez, que se presentaba como maestro taoísta mexicano y representante del sacerdocio de Melquisedec. Ahí queda eso. Álvarez hizo un max mix de oraciones de los indios pieles rojas y mexicanos -el despacho de agencia no especifica cuáles de todas las tribus indígenas fueron las elegidas para ese cóctel pseudoespiritual- e invocó a dioses, diosas y arcángeles, tras lo cual bendijo a los habitantes de San Sebastián. Este año, la estrella será la médium y vidente canadiense Marilyn Rossner -en realidad, es la estrella de todos los años-, que alardea de unos poderes adivinatorios de los cuales carece; como tampoco tiene ninguna capacidad para predecir el tiempo mediante las témporas Pello Zabala, fraile del santuario guipuzcoano de Arantzazu que fue en 2005 unos de los invitados de lujo de esta feria.

El Salón del Esoterismo donostiarra es una cita fija con el engaño más descarado, con quienes saben rentabilizar la ingenuidad de la gente hasta el punto de venderle humo a precio de oro. Y parece que el negocio funciona, porque la muestra se perpetúa. Eso sí, nadie en los medios denuncia que nos encontramos realmente ante un fraude, ante una feria en la que se venden falsas esperanzas y productos milagrosos. Las organizaciones de consumidores no dicen ni pío; ni tampoco lo dicen los científicos que participan, en la misma ciudad, en los cursos de verano de la Universidad del País Vasco. Ni una voz se alza contra la estafa de los brujos, contra, por ejemplo, el desaprensivo que se presenta como médium y hace retratos espirituales de familiares muertos de sus clientes. Será por no molestar.


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25 Jul 2006

Juan Manuel de Prada dice, en su última columna del XLSemanal, que siempre le ha "llamado la atención la rotundidad con que se suele negar la intervención del misterio cuando se trata de explicar el origen del hombre; pero lo cierto es que, si existe un momento en la historia del universo en que parece más que probable la intervención del misterio, es precisamente el momento en que el hombre irrumpe en el mundo". Si, a usted, que alguien hable de "la intervención del misterio" en la evolución humana -además de sonarle a un guión de baratillo escrito por Iker Jiménez y sus chicos-, le huele a que intenta darnos Dios por selección natural, ¡felicidades, ha acertado! El escritor fundamenta su ataque a la teoría de la evolución en El hombre eterno, un ensayo de Gilbert K. Chesterton, autor que mudó en su tiempo del agnosticismo al cristianismo militante. Una elección lógica en un Prada que en los últimos años ha demostrado ser más papista que el Papa. El novelista baracaldés recuerda que, para entender a nuestros antepasados, Chesterton nos invitaba a entrar en una cueva prehistórica. Y entonces empieza el desvarío, el sinsentido ignorante sobre lo que son el arte prehistórico, la evolución humana y la teoría de la evolución.

Juan Manuel de Prada. Foto: Efe."Lo que encontramos en dichas cavernas -unas pinturas rupestres realizadas no sólo por la mano del hombre, sino por la mano de un verdadero artista- rebate esas hipótesis evolucionistas que lo enmarañan y complican todo para que no podamos comprender la verdad, la sencilla y escueta verdad. Aunque hubiésemos sido adoctrinados en las más ortodoxas teorías evolutivas, llegaríamos a la conclusión de que esas mismas pinturas nunca las habría podido concebir ni realizar un animal", sostiene. Estas dos frases son tergiversadoras de principio a fin. Afirmar que la existencia de las pinturas prehistóricas "rebate" el escenario de la evolución humana es no tener ni idea de lo que se habla. Las primeras pinturas rupestres son de anteayer, de hace sólo unos 40.000 años, y obra de nosotros mismos, aunque entonces no tuviérmos ni ordenadores ni santuarios marianos a los que peregrinar. Pero el arte -una obra específicamente humana- es mucho más antiguo. Las primeras muestras que se conocen datan de hace unos 100.000 años y son unas conchas de molusco perforadas halladas en Israel y Argelia. También son obra de nuestra especie, porque el Homo sapiens apareció hace unos 200.000 años. Antes, hubo otros Homo que empezaron a fabricar herramientas hace 2 millones de años y, antes de éstos, otros homínidos más primitivos cuanto más atrás vamos en el tiempo. Nuestros orígenes se sitúan en África hace entre 6 y 7 millones de años, cuando nuestro linaje -el de los homínidos- y el del chimpancé se separaron. Así que la aparición del arte es un paso más; importante, pero un paso más en una larga historia.

La siguiente argumentación de Prada es tan burda que da vergüenza ajena. Dice que las hipótesis evolucionistas "lo enmarañan y complican todo para que no podamos comprender la verdad, la sencilla y escueta verdad". ¿Dónde lo enmarañan?. ¿cómo?, ¿cuál es esa verdad "sencilla y escueta"? La teoría de la evolución da, contrariamente a lo que mantiene el novelista, una magnífica explicación a la biodiversidad y a la historia de la vida en la Tierra, incluida la de nuestra especie. Claro que si la verdad de Prada es un remedo de soplo divino, apaga y vámonos. No hay más que hablar. Bueno, sí: ¿quién creó a ese dios que insufló la inteligencia a los homínidos?, ¿cuándo nació?, ¿dónde?, ¿qué había antes?, ¿fue creado por otro dios?, ¿por qué dejo pasar más de 10.000 millones años desde el nacimiento del Universo hasta la aparición de la vida en la Tierra?, ¿por qué permitió que se extinguieran creaciones suyas como el inteligente hombre de Neandertal y otros?, ¿por qué nos hizo tan frágiles y vulnerables a las enfermedades?, ¿por qué mira para otro lado cuando tantos niños nacen con deformidades o enfermedades incapacitantes?, ¿dónde está?...

No sé lo que se considera el escritor, pero yo sé que soy un animal. Y también sé que estoy emparentado, en mayor o menor grado, con el resto de los animales porque llevo en mi ADN escrita mi historia evolutiva. Así que, cuando dice que "esas mismas pinturas (las rupestres) nunca las habría podido concebir ni realizar un animal", Prada está confundiendo conceptos: no las pudo hacer otro animal; pero sí las hizo un animal, el humano. En su artículo 'La firma del hombre', el escritor intenta una y otra vez confundir al lector y venderle su creacionismo camuflado: ¿por qué no se atreve a hablar de una divinidad creadora abiertamente?, ¿acaso con eso de "misterio" no se refiere al dios cristiano?

La creación de Adán, vista por Miguel ángel en la Capilla Sixtina."Tampoco me sirve -sostiene- esa hipótesis que afirma que el hombre llegó a dibujar al final de un proceso evolutivo: las pinturas rupestres no fueron comenzadas por monos y terminadas por hombres. Los animales no dibujan mejor a medida que se produce su evolución: el rudo chimpancé prehistórico no pintaba de forma más rudimentaria que el refinado chimpancé contemporáneo. El hombre no puede ser considerado sino como una criatura absolutamente independiente y singular respecto a las demás criaturas". Bonito intento de engañar al personal para llevarle al huerto. Las pinturas rupestres fueron hechas por hombres -es cierto-, pero hubo muchas generaciones de hombres con anterioridad que no pintaron en las paredes de las cuevas. Y los hubo antes que no tuvieron arte. Hoy, un número creciente de paleontólogos cree que el comportamiento humano moderno -que se caracteriza por el pensamiento abstracto y el simbolismo, la talla de huesos por razones religiosas, las herramientas del tipo de arpones...- emergió gradualmente en nuestra especie durante decenas de miles de años. No, Altamira no la empezó un mono y la acabó un hombre. La acabó el mismo primate que la empezó a pintar, un hombre descendiente de otros homínidos que habían vivido en África hace millones de años y que nos costaría identificar como algo más que chimpancés bípedos. Somos diferentes a las demás criaturas, pero no somos el fin de un camino. Si hoy cayera un asteroide de gran tamaño -¿por qué fue la divinidad tan cruel de crear a los dinosaurios y luego exterminarlos en masa?-, con el tiempo la vida resurgiría y la historia del hombre no habría sido nada más que un pequeño intermedio en la de la Tierra.

Prada es antievolucionista y lo deja claro, sobre todo, al final del artículo. "Sostener que una criatura se convierte repentinamente en creador mediante un puro proceso de agregaciones y síntesis químicas se me antoja reduccionista. Lo cierto es que la inteligencia humana no existía; y que comenzó a existir. No sabemos en qué momento o en qué infinidad de años. Algo misterioso sucedió, y tiene toda la apariencia de una acción que trasciende los límites del tiempo, quizá también los límites de nuestra comprensión. Explicarlo como un mero continuo no me parece, sinceramente, una hipótesis satisfactoria", afirma. ¿Decir que un ser superior tocó con su omnipotente dedo a un homínido para insuflarle la inteligencia es un hipótesis satisfactoria? No, ni siquiera es una hipótesis; es un cuento como el de Caperucita Roja. No hay pruebas de algo así -una especie de código secreto escondido en el ADN y que podamos traducir por un made in God- y sí de que,  durante miles de millones de años, la vida ha evolucionado en la Tierra condicionada por mutaciones aleatorias y la selección natural. Prada cierra los ojos a las toneladas de pruebas que paleontólogos y biólogos han acumulado en los últimos 150 años y presenta como alternativa su creencia; es decir, nada. ¿Querrá convertirse en el intelectual de cabecera del movimiento creacionista español?

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27 Jun 2006

"Cuando termine el sexto mes de 2006, el Rey de España cruzará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las llanuras de Europa Central. La destrucción y la derrota caerán sobre los malvados. El Santo Grial volverá a España, con el Rey triunfante". Este texto, atribuido en los últimos días por algunos medios de comunicación al vidente francés Nostradamus, vaticinaría la victoria española en el Mundial de Alemania.

La cuarteta apareció por primera vez en un grupo de noticias de Internet el 13 de noviembre, horas después de la goleada (5-1) de España a Eslovaquia en la repesca para la fase final del campeonato. La enviaba un internauta que firmaba como Alexandre y que hacía la siguiente interpretación del texto: "Nostradamus habla del viaje a Alemania que hará el Rey de España para ver a su ejército -la selección nacional- jugar en el Mundial. Las legiones de Belcebú son, obviamente, las selecciones que serán derrotadas en Europa Central (Alemania). El Rey llevará el Santo Grial -evidentemente, la copa del mundo- a España. ¿No es asombroso?".

Tres horas después, otro participante del foro anunciaba que iba a contar la historia en su bitácora, a lo que el descubridor del augurio mundialista respondía: "Puedes citarme tantas veces como quieras, pero se trata de una broma. Eres nuevo por aquí, ¿verdad?". "Creé y posteé la cuarteta en noviembre del año pasado en el grupo Rec Sport Soccer con la intencion de ver hasta qué punto se puede hacer pasar informacion falsa en Internet y convertirla en algo cierto. No esperaba que llegara a los medios de comunicacion", ha explicado a este periódico Alexandre, que quiere mantener su identidad real en el anonimato. Basta perder unos segundos en uno de los sitios de Internet donde están las profecías de Nostradamus en línea para comprobar que la cuarteta de marras no existe.

Aún así, desde que España venció a Ucrania en Leipzig, el texto ha salido publicado en diarios de los cinco continentes y ha sido citado en los principales programas deportivos de la radio española. "Me muero de risa cada vez que se habla de mi cuarteta como de algo real que Nostradamus dijo. Es sólo un ejemplo de lo fácil que es engañar al público -dejé en claro desde el primer mensaje que era una broma- y de cómo algo que se dice en un grupo de noticias puede llegar a los grandes medios", escribía Alexandre el miércoles en el grupo de noticias citado. "Si España gana el Mundial, esto llegará a la televisión. Habrá expertos que discutirán otra vez sobre la precisión de las predicciones de Nostradamus", auguraba hace una semana.

Publicado originalmente en el diario El Correo.


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26 Jun 2006

Llega el verano y veo, con estupor, cómo las témporas nos invaden. Y me temo que en cualquier momento haya quien empiece en la tele a desentrañar aves para leer el futuro en sus vísceras, a clavar alfileres en un muñeco que represente a alguien a quien quiera hacer mal, a imponer las manos a un enfermo en medio de oraciones a los dioses, a exorcizar demonios o a hacer cualquier otra tontería por el estilo. No digo que alguien aparezca echando las cartas del tarot o pronosticando el porvenir según el signo del Zodiaco porque esas supercherías son comunes en la pantalla pequeña. ¿Pero las témporas en el siglo XXI?

La predicción según las témporas presupone que el tiempo que hace durante una serie de días antes de cada estación condiciona cómo va a ser ésta desde el punto de vista meteorológico. Creía que esta vieja superstición -se habla de tradición para darle una pátina de respetabilidad- había desaparecido hace tiempo, quizá porque huyo de los reportajes costumbristas de las televisiones y periódicos vascos como del agua un gato escaldado. Nunca me han interesado ni la historia de la seta o lechuga más grande, ni la de la familia de tontos del pueblo, ni, por supuesto, las predicciones temporológicas del famoso pastor del Gorbea.

Tampoco recuerdo que ningún medio se haya molestado jamás en comprobar la habilidad de los temporólogos. Así, el temporólogo de guardia en el País Vasco -ahora, es Pello Zabala, un fraile del santuario guipuzcoano de Arantzazu- hace sus vaticinios al comienzo de cada estación sin que nadie se moleste en averiguar si realmente acertó en algo en la que acaba de terminar. ¡Lo suyo es un auténtico chollo! Ya quisieran los meteorólogos de los informativos de televisión contar con la bula de estos depositarios del saber popular, y tener su buena imagen. En un alarde de coherencia, los medios que jalean a estos augures deberían dejar de ofrecer al público la predicción meteorológica de la mano de científicos y contratar en plantilla o como colaboradores a pastores y frailes oteadores del cielo. Lo mismo tendrían hacer los aeropuertos, los servicios de vigilancia marítima, los de protección civil... Además, si hiciéramos caso a estos brujos de las nubes y el viento, nos ahorraríamos una pasta en satélites, globos, cohetes y dispositivos terrestres de vigilancia meteorológica y eso nunca viene mal ¿O no?

De los temporólogos, se dice que son depositarios de la tradición, como si una tradición fuera cierta y respetable sólo por ser tradición. Que se lo pregunten, por ejemplo, a las mujeres que en algunas culturas son víctimas de la ablación del clítoris o a los negros esclavos de hace no tanto tiempo. Por de pronto, empecemos por comprobar quién predice el próximo temporal que pueda causar daños graves en el País Vasco, si el fraile de Arantzazu mirando a lo alto o el Instituto Nacional de Meteorología con sus isobaras, estaciones, globos y satélites artificiales. Yo no tengo la menor duda y supongo que la mayoría de mis colegas tampoco. Entonces, ¿por qué no dejan de una vez de dar publicidad a lo que es una bobada folclórica?

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22 Jun 2006

Varios medios han informado en los últimos días de que el vidente francés Nostradamus vaticinó en el siglo XVI la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Alemania. La cuarteta dice, según recoge la agencia Efe del diario francés Le Parisien: "Cuando termine el sexto mes de 2006, el rey de España pasará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las planicies de Europa central. La destrucción y la derrota se abatirán sobre los malvados. El Santo Grial volverá a España, con el Rey triunfante". Por si acaso a un equipo no le basta con el buen juego y hacer goles, o tiene un mal día, siempre viene bien una ayudita desde el Más Allá. Algunos periodistas se han hecho eco de la predicción, quizás en un intento de hacerse con un hueco en el equipo del programa de televisión Cuarto milenio. Porque no hay en la obra de Nostradamus ninguna cuarteta que diga algo parecido a lo que ha difundido Efe. Compruébenlo ustedes mismos. Busquen en las profecías del astrólogo. No me crean. Verán que no hay referencia alguna al Santo Grial y que, aunque España aparece varias veces, en ninguna ocasión la traducción se parece remotamente a lo que cuentan los medios. Hace cinco años, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono sucedió lo mismo, y vimos el vaticinio falso de turno en la primera página de uno de los principales diarios españoles. Un nuevo tipo de periodismo se abre paso con fuerza en nuestro país, el periodismo de imbestigación, gracias a un muy viejo tipo de profecía, la inventada a posteriori.

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19 Jun 2006


Iker Jiménez ha reconocido hoy que el cosmonauta fantasma nunca existió. Ha dicho que se trata de una "leyenda cósmica" y que se enteró gracias al público de Cuarto milenio, que fue el que avisó al equipo del programa. Debe ser un poco triste tener a sueldo un grupo de autocalificados investigadores y que ninguno sea capaz de detectar una broma de hace nueve años que Google -este enlace es una cortesía hacia los investigadores de Cuarto milenio, para que den los primeros pasos en su próxima investigación- revela a la primera. No creo, claro, que Jiménez se enterara de la metedura de pata como dice; pero le ha quedado bien como excusa y así ha eludido dar explicaciones sobre el inexistente rigor de su trabajo y de su equipo. Se ha salido por la tangente con una sonrisa, hasta la próxima, que la habrá. Joan Fontcuberta declaraba hace unos días a El Correo que le alegraba que el episodio del cosmonauta Ivan Istochnikov en Cuatro abriera "un debate sano sobre la deontología periodística". No va a ser así porque no estamos ante algo que tenga que ver con el periodismo, sino -como ha dicho Fernando de Felipe en La Vanguardia- frente a una muestra de "auténtico periodismo de imbestigación (de investigación imbécil, claro)". Y, cuando el periodismo de imbestigación -podía decirse también paranormal-  entra por la puerta, la ética y el rigor salen a por la ventana. Por cierto, yo he echado de menos en la mesa junto a Jimenez a Gerardo Peláez: ¿dónde está, Iker? Algunos esperamos ansiosos su próxima imbestigación.

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magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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