28 Oct 2009

No suelo ver televisión en abierto por su, en general, baja calidad. Es aburrida, sensacionalista, tendenciosa, vulgar... Se salva algún espacio de reportajes, algún documental y alguna serie o película, con la ventaja de que esos productos pueden verse en plataformas de pago sin aguantar toneladas de publicidad. Así que no vi el especial sobre ovnis de Callejeros cuando lo emitieron en Cuatro hace diez días. Lo grabé y lo he visto después sin anuncios y con estupor. Había oído hablar mucho -y bastante bien- de este programa y esperaba algo medianamente digno, que explorara -con las limitaciones propias del formato y el medio- la realidad de la creencia en los ovnis en nuestro país. El resultado ha sido, sin embargo, lamentable, un desfile de chiflados, de lo más freak de la ufología, en el que sólo se han colado un par de participantes con algo inteligente que decir. Y, por supuesto, el espectador no podrá sacar ninguna conclusión válida porque, si algo no se le da, es información. El reportaje es como uno de ésos de la prensa hechos exclusivamente a partir de testimonios: que hay que hablar del problema de la vivienda, se coge a cuatro parejas de diferentes edades y extracciones sociales y se cuenta la historia de cada una de ellas; que tocan las salidas universitarias, se llama a cuatro licenciados en diferentes carreras y situaciones laborales; que toca... Se cuentan anécdotas -que es muy fácil-, pero nunca se profundiza en el tema.

Algo parecido hizo Callejeros con los ovnis, decantándose desde el principio por la ufolatría más chiflada, limitándose a la anécdota chusca y obviando cualquier reflexión o posibilidad de ella. Desde el cura que cree que los visitantes son seres espirituales que pueden mantener hasta tres conversaciones a la vez hasta el gañán que sale a filmar luces en el cielo por la noche y lleva los brazos tatuados con platillos volantes, pasando por unos exopolíticos que sentencian que no hay pruebas de que no seamos producto de un experimento genético alienígena -ni tampoco de que no exista Thor- y un parapsicólogo cañí según el cual los intraterrestres están excavando un túnel hacia el centro de la Tierra en el fondo del mar cerca de Mallorca. Se coge todo, se agita y se arroja contra el público indefenso. Entre tanto desvarío, un par de apuntes interesantes -los del cineasta Óscar Aibar y el ufólogo Ángel Carretero, desmontando el caso Conil- se pierden por sensatos y alejados de la demencia marciana, como pueden comprobar ustedes mismos:


¿Refleja el Callejeros de los ovnis la realidad de la ufología española? Me temo que sí. Se da cancha a investigadores al borde del analfabetismo, chalados de todo pelaje y devotos -sobre todo, devotos-, y se reduce el sentido común a la mínima expresión. Faltan en el cuadro los oportunistas, los que convierten hombres-rana en seres de otros mundos y fábulas infantiles en encuentros en la tercera fase. Pero ésa es una ausencia menor para una cadena que cada domingo vende misterios de todo a cien como si fueran sesudos trabajos de investigación, a veces con la complicidad de científicos, divulgadores y profesores universitarios ávidos de gloria televisiva al precio que sea.

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06 Oct 2009

Ecologistas en Acción anunció el 26 de septiembre de 2002 que había sido encontrado en el Ebro, en las inmediaciones de la central nuclear de Garoña, un pez con mutaciones debidas a la contaminación radiactiva y que el hallazgo se iba a publicar en la revista Science. Una vez que algunos medios y agencias se hicieron eco de la noticia, los conservacionistas confesaron que se la habían inventado, que todo era una mentira para alertar sobre el peligro de la energía atómica. Desde entonces, esa organización no me merece ningún crédito porque nunca podré estar seguro de que lo que dicen es verdad. Por eso mismo, Terra Noticias ha entrado a formar parte del mismo club después de haberse inventado durante semanas historias y vídeos de avistamientos de ovnis en Galicia para, dicen, homenajear a Orson Welles y a su emisión radiofónica de La guerra de los mundos del 30 de octubre de 1938.

"Durante las últimas semanas la publicación de noticias del fenómeno ovni ha formado parte de un homenaje al director y guionista estadounidense. Terra Noticias siempre puso en tela de juicio la información publicada al respecto, y nunca confirmó su veracidad. Las pistas fueron suficientes para que muchos usuarios desvelaran en distintos comentarios que se trataba de una estrategia de marketing viral, una técnica muy utilizada en Internet", explicaban en el portal a primera hora de ayer. Y añadían que "el serial del ovni gallego constituye además de un homenaje a Welles, un ejercicio de reflexión y responsabilidad que contraemos como medio de comunicación. La ingenuidad de la sociedad de 1938 contribuyó al éxito de La guerra de los mundos, a pesar de ello Welles pidió disculpas públicamente a los radioyentes. El homenaje debe ser igual de sincero, y por ello Terra Noticias transmite sus más sinceras disculpas a aquellos lectores que hayan podido verse ofendidos". Pues, no. Lo que ha hecho Terra Noticias resulta injustificable desde cualquier punto de vista.

El portal de Telefónica ha difundido información falsa a sabiendas con el único fin de atraer espectadores. Durante semanas, ha jugado con la buena fe de sus seguidores publicando vídeos e informaciones en las que se decía que esas grabaciones se las habían enviado los lectores y se hacía referencia a falsos mensajes de correo electrónico. Historias como las tituladas 'Un aficionado graba un posible ovni en Ribadeo', 'Nuevos avistamientos de objetos extraños en Galicia' y 'Descubren una cápsula no identificada en Asturias tras el caso del ovni de Galicia' y todas las demás de este serial son una falta de respeto a los lectores de esa web. Decir que "Terra Noticias siempre puso en tela de juicio la información publicada al respecto, y nunca confirmó su veracidad" es tergiversar la realidad: sabían que la información era falsa y, sin embargo, la divulgaron como si hbiera alguna posibilidad de que fuera cierta.

El portal de información de Telefónica ha engañado a su público. Eso no tiene nada que ver con lo que hizo Orson Welles en 1938. La famosa versión radiofónica de La guerra de los mundos fue una sesión de radioteatro que parte de la audiencia de la CBS tomó como real a pesar de los anuncios que antes, durante y después de la obra advertían de que era una dramatización. Duró apenas una hora; no veinte, como sostienen en la información del portal de información que revela el engaño de los ovnis gallegos. Welles no intentó dársela con queso a nadie; Terra Noticias sí. ¿Quién les creerá a partir de ahora?

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28 Ago 2009

La muerte de Edward Kennedy, a causa de un tumor cerebral a los 77 años, ha resucitado la idea de que el clan más famoso de Estados Unidos está maldito. "Su vida, como la de toda la dinastía Kennedy, estuvo marcada por la tragedia, una maldición sobre la que él mismo llegó a especular públicamente cuando se vio obligado a dar explicaciones por la muerte de Mary Jo Kopechne...", se ha destacado en El País. "La maldición de los Kennedy golpeó con tragedias a una dinastía política", ha titulado un despacho AFP. "La llamada maldición de los Kennedy, con una familia plagada de muertes, le obligó a erigirse en patriarca", se explicaba en El Periódico. "Siempre se ha hablado de la maldición de los Kennedy. Tópico. Pero también una dura realidad", se indicaba en El Correo. Y podía seguir citando medios serios que han dicho más o menos lo mismo, todos con el mismo fundamento.

La presunta maldición siempre está ahí cuando a un miembro del clan Kennedy le pasa algo. La unanimidad mediática respecto a ella revela la necesidad de una mayor formación crítica en las redacciones. Todos damos por ciertas cosas que no lo son basándonos, muchas veces, exclusivamente en la presunta autoridad de la fuente o en el consenso social o político imperante. La maldición de los Kennedy es algo de lo que han hablado los medios más prestigiosos durante décadas; así que existe. Caso cerrado. Ya me puedo poner a escribir sobre ella. Pues no. Y para comprobarlo basta con acudir a la Wikipedia, el Libro gordo de Petete de casi todo periodista, buscar la entrada de la familia Kennedy y aplicar el sentido común.

La familia Kennedy

El clan fundado por Joseph P. Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald cuenta, desde ellos dos hasta sus nietos -incluidos los esposos y esposas de sus hijos-, con 49 miembros nacidos entre 1888 y 1972, de los cuales viven 30. De los más malditos de la generación más maldita, los nueve hijos de Joseph y Rose, queda Jean, cuatro (Rosemary, Eunice, Patricia y Edward) han fallecido en los últimos años a edades avanzadas, dos murieron en la juventud (Joseph cuando luchaba en Europa contra Hitler y Kathleen en un accidente de avión) y dos en la madurez (John y Robert) en sendos atentados, uno cuando era presidente de Estados Unidos y otro cuando era candidato a la Presidencia. Los descendientes de esa generación fueron en total 31, nacidos entre 1954 y 1972, de los que han muerto 5. Cójase cualquier clan estadounidense formado por un número parecido de miembros, nacida la segunda generación antes de la Segunda Guerra Mundial, y a ver cuántos sobreviven en la actualidad. Hágase lo propio en España, poniendo como barrera para la segunda generación la Guerra Civil. Con los Kennedy sucede que han sido muy famosos, muy ricos y muy influyentes, y por eso sus desgracias se han amplificado. Por cierto, la matriarca, Rose Elizabeth Fitzgerald, ¿murió a los 105 años también por la maldición?

Como acertadamente apunta Óscar Beltrán de Otálora, la verdadera maldición de los Kennedy, "en el fondo, no se trata de otra cosa que de la ambición desmedida de un padre que adiestró a sus hijos para que gobernasen América, cayera quien cayese por el camino". "En su intento de reforzar el mito de la maldición de Kennedy, los medios de comunicación han incluido los daños causados por sí mismos como tragedias. Emborracharse y dejar a una chica ahogarse es una tragedia para la familia de la chica, no para el clan Kennedy. Morir en un accidente aéreo cuando no debías volar, una violación, la conducta temeraria en una pista de esquí, tener un romance con una niñera, ser arrestado por posesión de heroína y morir por sobredosis no son tragedias. Ser mujeriego, el fiasco de Bahía de Cochinos, trabajar para Joe McCarthy y meter a EE UU militarmente en Vietnam fueron elecciones. Si hay una maldición aquí, es la de la abundancia de dinero, poder y tiempo libre combinados con el gusto por asumir riesgos", sentencia Robert T. Carroll.

¿Volveremos a oír de la maldición de los Kennedy cuando desaparezca Jean, aunque lo haga a una edad tan avanzada como su madre?

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04 Ago 2009

El expreso Rías Altas acababa de salir de la estación de Santiago de Compostela el 5 de mayo de 1988 cuando, hacia las 23 horas, arrolló a un hombre a su paso por el barrio santiagués de Boisaca. Caminaba por las vías de espaldas al tren e ignoró las señales acústicas, según el maquinista. El cuerpo quedó seccionado y no hubo manera de identificar a la víctima: no llevaba documentación y sus huellas dactilares no coincidían con ninguna existente en los archivos policiales que se consultaron entonces. Fue el de El Caminante de Boisaca un suceso más sin resolver hasta que dos jóvenes periodistas esotéricos, Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, le echaron el ojo.

Para estos reporteros, que accedieron en 1996 al expediente policial y publicaron la historia en la revista Enigmas, la apariencia del fallecido habría resultado muy extraña a cualquiera que le hubiera visto con vida. Decían que era un joven que tenía una cabeza "muy voluminosa", "dentición completa con algunas piezas afiladas y salientes", y las orejas "absolutamente planas, rotadas hacia adelante y sin pliegue alguno en el pabellón auditivo externo". Aseguraban que "prestigiosos psiquiatra" que habían visto fotos del rostro deformado por el impacto del tren sostenían que sus rasgos eran "propios de enfermos psíquicos profundos".

Los dos periodistas descartaban cualquier explicación convencional sobre el origen del hombre y la causa del atropello. "Las hipótesis lógicas fallan en su totalidad, y muchas personas conocedoras del caso se han planteado otras que pudieran parecer más fantásticas", escribían ocho años después de los hechos. "No podemos reprimir la tentación de añadir una hipótesis más por aventurada que parezca: se trata de un salto en el tiempo y en el espacio". Es decir, el muerto era para ellos un viajero del tiempo, algo en lo que se reafirmó en 1999 Iker Jiménez en su libro Enigmas sin resolver.

Análisis forense

El periodista resucitó a El Caminante de Boisaca en 2006 en Cuarto Milenio, con una recreación del suceso que concluía llamando la atención sobre el hecho de que el joven había actuado "como si nunca hubiese visto un tren, como si viniese de otro tiempo o de un mundo distinto". El rostro de la víctima revelaba al forense José Cabrera, a partir de ese momento un habitual del programa de Cuatro, que podía tratarse de un deficiente psíquico que había vivido encerrado durante años. "Todo esto –dijo respecto al retrato robot– da la sensación de que es un retraso mental congénito".

En octubre pasado y gracias a las huellas dactilares, la Policía identificó el cadáver del infortunado como el de Óscar Ortega, un joven de 22 años, normal y corriente, que preparaba unas oposiciones cuando desapareció. Un día de la primavera de 1988, salió de su casa de Castelldefels y dejó a su madre una nota en la que le decía que se iba de vacaciones. Nunca volvió, y su trágica muerte fue objeto de disparatadas especulaciones durante años.

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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18 Jun 2009

Iker Jiménez entrevistó el otro día ante las cámaras de Cuarto Milenio a Armando Valdés, ex militar famoso por haber asegurado durante tres décadas que una noche de 1977 fue secuestrado por seres de otros mundos delante de sus compañeros de patrulla en Putre (Chile). "Valdés se ha mantenido en silencio durante todo este tiempo, intentando descifrar su propia incógnita. Y ha considerado que es momento de hablar", decía horas antes el avance de prensa del programa de Cuatro.

El cabo Valdés, que tenía entonces 23 años, y sus ocho subalternos estaban sentados alrededor de una fogata cerca de unas caballerizas de Putre en la madrugada del 25 de abril de 1977 cuando vieron dos extrañas luces en el cielo. La aparición del segundo de los objetos, ovoide y violáceo, hizo que los caballos se desbocaran y que Valdés gritara: "¡Vete! ¡En nombre de Dios te lo ordeno!". Media hora después, el cabo se separa de sus compañeros, camina hacia la luz y se esfuma. Quince minutos más tarde, aparece, se desploma en el suelo y dice: "Nunca sabrán quiénes somos ni de dónde venimos; pero pronto volveremos". Tiene la barba crecida y el reloj adelantado cinco días. A partir de ahí, ufólogos de medio mundo se lanzan a especular acerca de lo que le pasó durante los quince minutos en los que estuvo desaparecido, una enigma desvelado hace poco.

Por mucho que la máquina propagandística de la nave del misterio se empeñe, Valdés explicó hace tiempo lo que ocurrió aquella noche. Lo hizo en la revista Más Allá (Nº 234), en un reportaje de Alejandro C. Agostinelli y Diego Zúñiga publicado en agosto del año pasado. "No fui abducido", admitía el ex militar y ahora devoto feligrés de la Iglesia evangélica. En un interrogatorio tortuoso para los periodistas, reconocía que aquella noche nunca estuvo desaparecido y que no se separó del grupo para enfrentarse a las extrañas luces, sino por una razón mucho más mundana: para orinar. "Siempre estuvieron [los otros miembros de la patrulla] en mi campo de visión y yo observándoles... Cuando uno de los soldados animó a sus compañeros a ir a buscarme, pensé que se iba a armar una hecatombe. Entonces aparecí de un salto. Por eso mis compañeros creyeron que había caído de algún sitio", confesó el falso abducido hace más de un año a Agostinelli y Zúñiga. El gran caso ovni se resumía en un joven que había ido a orinar detrás de un muro, desde el que luego había saltado para escenificar su teatral vuelta al mundo de los vivos. Fue todo una broma que se le fue de las manos y que entró en el canon ufológico, como su barba de cinco días y su reloj adelantado. Lo cierto es que el militar llevaba días sin afeitarse, pero en su día declaró lo contrario porque rasurarse era obligatorio y le podían sancionar. Y el calendario del reloj, analógico, seguramente lo adelantó de fecha él mismo.

A pesar de lo declarado por Valdés a Agostinelli y Zúñiga, Jiménez descartó el lunes la broma como explicación a lo sucedido en Putre hace treinta años. El misteriólogo de Cuatro dejó al ex militar en la entrevista que vendiera su patraña, una rentable fición que le ha reportado decenas de miles de dólares a cambio de apariciones televisivas. Y así habrá quien todavía alucine con esta historia de secuestro extraterrestre, sin saber que se le ocurrió a un joven soldado mientras orinaba una noche de primavera de 1977.

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29 May 2009

Javier San Martín y yo hablamos el 27 de mayo en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre el análisis grafológico de la escritura del presidente del Gobierno y de un periódico gratuito conspiranoico, en la vigesimonovena entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

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24 May 2009

¡Impresionante lo de la Cadena SER! Se hace eco hoy, en su sección de noticias de Cultura, de la historia de "Alan Davis, ingeniero jefe de la NASA entre 1959 y 1973", quien "afirmó haber visto en las grabaciones obtenidas desde el satélite [por los astronautas del Apollo 11] los restos de unas ruinas milenarias". Es el mismo cuento chino que ya vendió en Cuarto milenio en su día Iker Jiménez, pero ahora avalado por los servicios informativos de la cadena de radio más oída de España. El tal Davis decía ser ingeniero de telecomunicaciones y que, en la noche de la llegada del hombre a la Luna, había visto en la estación de la NASA de isla de Antigua unas imágenes que ocultó al resto del mundo. Según Jiménez y sus colaboradores, era el encargado en la base caribeña de cortar la señal de televisión si sucedía algo inconveniente, y es lo que hizo cuando los astronautas del Apollo 11 se dieron de bruces con los edificios extraterrestres. Pero la realidad es otra. "Es mentira. Nadie podía cortar la señal. Todo eso de las ruinas en la Luna no son nada más que tonterías", me decía hace un año Luis Ruiz de Gopegui, director de la Estación de Seguimiento de Fresnedillas de la NASA en tiempos del proyecto Apollo. La historia de las ruinas lunares extraterrestres, que tan bien explotó Juan José Benítez en su serie Planeta encantado, es tan real como un cuento de Harry Potter, aunque la SER nos la intente vender como una noticia, contaminando sus servicios informativos de pseudociencia y conspiranoia.

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22 May 2009

La caligrafía del presidente del Gobierno sirve de excusa al prolífico César Vidal, en el último número de Época, para decir que José Luis Rodríguez Zapatero es un "acomplejado", un "torpe para relacionar ideas", un "autoritario", un "materialista descarnado", un "receloso -e incluso envidioso- de la gente de talla"… Cinco páginas de insultos y descalificaciones gratuitas a la que el director de la revista, Carlos Dávila, intenta otorgar una inmerecida credibilidad presentando a Vidal como "el segundo autor español que más vende" y su reportaje como "una interpretación grafológica de la personalidad del presidente".

El estudio grafológico de Vidal revela, en realidad, la ignorancia supina de quien lo ha hecho y de quien lo ha publicado. Que un autor venda muchos libros no implica que lo que escriba y diga sea cierto, como muy bien saben los lectores de los traficantes de misterios paranormales. El escritor y locutor de la cadena radiofónica de los obispos es un creacionista declarado, un individuo convencido de que el Diluvio Universal, el Éxodo y otros episodios ficticios del Antiguo Testamento son hechos históricos. Su saber grafológico tiene el mismo fundamento real que la historia bíblica de Adán y Eva, porque la interpretación de la personalidad por la caligrafía es una patraña equiparable a la astrología. Y que Vidal sea "un experto grafólogo" -desconocía esta faceta- es lo mismo que decir que es un experto lector de las arrugas del culo o de los posos del café.

Los grafólogos aseguran que pueden deducir la personalidad de alguien a partir de los rasgos de su escritura, pero lo cierto es que no lo hacen. Los estudios controlados han demostrado que, si no cuentan con más información que la letra impresa, los grafólogos no aciertan sobre el autor de un texto más que los legos. Es decir, lo obvio. La grafología es una pseudociencia que, lamentablemente, se utiliza en ocasiones para la selección personal y que suele salir en los periódicos en épocas electorales a través de la comparación de los rasgos de las firmas de los contendientes, como sucedió en mayo de 2008 durante la carrera hacia la Casa Blanca.

El análisis de la letra del presidente que publica Época resulta insultante para cualquiera con dos dedos de frente porque el fundamento es una superchería equiparable a la lectura de las líneas de la mano. Tiene, además, el texto de Vidal fragmentos dignos de incluirse en una antología del disparate. Mi preferido es cuando dice respecto al "notable autoritarismo que se refleja, por ejemplo, en algunas de las tes" del jefe del Ejecutivo: "Se suele denominar a esta te específica la "te del brazo en alto", porque de manera muy peculiar recuerda el saludo fascista y, a la vez, es un signo de autoritarismo". ¡Ahí queda eso!

Considera el grafólogo al sujeto de su infundio -lo sería también si el blanco hubiera sido Mariano Rajoy, Juan José Ibarretxe, Cayo Lara o cualquier otro político- un tonto irrecuperable, un incapaz. A juicio de Vidal, "la enorme dificultad que sufre el autor del texto (Rodríguez Zapatero) para ligar unas letras con otras" lleva a pensar que para él "supone un enorme esfuerzo -esfuerzo que no garantiza el éxito- ver la relación que pueda existir entre dos ideas distintas, por muy cercanas y próximas que le parezcan a la mayoría de las personas". Y concluye el multititulado firmante de libros de éxito: "Sin grandes dotes intelectuales, aunque tampoco pueda decirse que sea un estúpido, el sujeto analizado no parece que pueda aspirar a compensar esa carencia con la constancia del trabajo -a decir verdad, es muy irregular en el cumplimiento de sus tareas- ni tampoco con asesores de valía que le dispensen su ayuda".

Que una tontería así sea el tema de portada de una revista de información política da que pensar, ¿no?

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21 May 2009

¿Quién paga El Jaque Mate, el periódico conspiranoico del cual asegura su editor que se van a repartir en España 175.000 ejemplares? Es la pregunta que me he hecho tras hojear un ejemplar que Gustavo Vázquez, miembro del Círculo Escéptico, ha recogido para mí en un pueblo vizcaíno. Con formato de periódico, en blanco y negro, 24 páginas y sin publicidad, El Jaque Mate es un concentrado de paranoia. Su editor es un tal Rafael Palacios, quien se presenta como periodista y cuya web demuestra hasta dónde puede derivar alguien que sufre una indigestión de misterios prefabricados.

El Jaque Mate es un disparate desde la portada hasta la contraportada. La noticia central apoya la idea de que la caída de las Torres Gemelas se debió a "una demolición controlada" y que, en el fondo, detrás del 11-S estuvo Israel, "el país más interesado en organizar un guerra en Oriente Próximo". Además, en esa primera página nos enteramos también -¡qué ignorantes somos!- de que "las facultades antes tenidas por paranormales han sido validadas por los científicos más punteros que han estudiado a yoguis, lamas y psíquicos", y de la existencia del motor de agua y otras tecnologías prodigiosas que podían liberarnos de la tiranía de los combustibles fósiles, pero que son silenciadas "por las multinacionales petrolíferas y los gobiernos sobre los que mandan". No falta el anuncio -sin pruebas, claro- de que hay otras civilizaciones en el Universo, que han contactado con nosotros desde un pasado remoto y que en "los meses venideros" va a quedar demostrado que ha habido una gigantesca operación de encubrimiento por parte de "un gobierno mundial que ha conocido esta información y la ha ocultado a la Humanidad para hacerla creer que vivía en un planeta-prisión". (Esperen sentados.) Y, para regocijo de los creacionistas, la ley de probabilidades "echa por tierra" la Teoría de la Evolución. Si tienen tiempo y ganas, pueden leer el periódico de Rafael Palacios; pero no se crean nada. Apliquen la misma máxima que a cualquier revista o programa de misterios.

El editor de El Jaque Mate alardea, además, en su web de que ayer iba a dar una conferencia "en el Aula Magna de la Universidad de Filosofía de Valencia" (sic) sobre las conspiraciones que le obsesionan. No he encontardo ninguna confirmación en el sitio de la Universidad de Valencia de la celebración de ese acto -cuando me he enterado de la historia, ya no había nadie en las oficinas de la institución-, así que no puedo ni confirmar ni negar que haya tenido lugar. Si ha sido así, demuestra lo alejada que vive a veces de la racionalidad la Universidad española.

El auténtico enigma detrás de tanto delirio es quién ha financiado la impresión y distribución de El Jaque Mate y cuáles son sus objetivos, porque poner 175.000 ejemplares de un periódico de 24 páginas en las calles del país ha tenido que costar muchos miles de euros. Se dice en el espacio reservado a la identificación de la publicación que "ha sido sufragada por personas individuales, no por corporaciones ni Estados". Sea cierto o no, el tufillo antijudío del panfleto -que se asemeja en diseño a El País precolor- resulta preocupante, ya que en un primer vistazo puede comprobarse que no sólo culpa a los israelíes de los atentados de Nueva York, sino que también pone en duda la realidad del Holocausto. ¿Quién paga tanta mentira? ¿Con qué fines?

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13 May 2009

El bosón de Higgs es, según Iker Jiménez, "el punto de inicio de todo lo que conocemos. Muchos dicen que es Dios. Y me estoy imaginando la fotografía, si es que se consigue ver esa partícula, en las portadas de libros y periódicos diciendo: «Éste es Dios»". Ésta y otras chorradas trufaron el domingo el primer segmento de Cuarto milenio, dedicado al Gran Colisionador de Hadrones (LHC), donde los físicos quieren recrear las condiciones del Universo poco después del Big Bang y detectar el bosón de Higgs, que se conoce como la partícula de Dios y cuya existencia ha sido predicha teóricamente por el modelo estándar de la física de partículas. El bosón de Higgs no se ha visto todavía y de no existir obligaría a reformular ese área de conocimiento.

La divina presentación de Jiménez dio inicio a un sinfín de estupideces, por parte de su reportero Luis Álvarez y del novelista Javier Sierra, que José Manuel Nieves, asesor científico del programa, no corrigió en ningún momento. Y eso que los disparates fueron de los de hacer época. Así, Álvarez dijo, desde el LHC, que "la cuestión es si el Vaticano va a opinar" sobre los experimentos que se van a hacer allí "y, sobre todo, si la Humanidad está preparada para contemplar el rostro de Dios por primera vez". El pobre no entiende que llamar al bosón de Higgs la partícula de Dios es sólo una forma de hablar, se lo toma literalmente y empieza a desbarrar.

Ya en el estudio, Álvarez seguía en la montaña rusa del delirio: "Es un privilegio estar ahí, en Ginebra, en esta llamada catedral de la ciencia del siglo XXI ante el nacimiento de una nueva religión". Amén. Sierra apostillaba: "Estaríamos hablando casi de la célula madre del Universo. A partir de ese bosón de Higgs, de esa partícula, aparecería la materia del Universo. Es decir, todo saldría de ahí. No solamente la materia que vemos, sino también la materia que no vemos. Hay un gran misterio al que también se enfrentan todas estas investigaciones, que es la materia oscura y la energía oscura…". Y Jiménez, que sacó a colación al LHC como la máquina del Juicio Final, sentenciaba: "Todo lo fundamental es casi desconocido".

Se lo confieso: no lo vi en directo, sino que me alertó del espectáculo el periodista Julio Arrieta. "No sé qué causaba más estupefacción, que Cuarto milenio tenga acceso al LHC -se ve que allí dejan entrar a cualquiera- o comprobar que un grupo personas puede hablar en televisión sobre algo de lo que no tiene ni la más remota idea con un desparpajo alucinante. Daban por hecho que bosón de Higgs es igual a la partícula de Dios es igual a Dios, sin que nadie ni remotamente sugiriera que el nombre es metafórico y no muy acertado", me dijo. Tras ver esa parte del programa, entiendo y comparto la estupefacción de Arrieta. ¿Y ustedes? Vean y juzguen.


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Sobre este blog

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Luis Alfonso Gámez es periodista de EL CORREO, donde ha cubierto la información de ciencia durante ocho años. Fundador del Círculo Escéptico, es consultor del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario.

Para contactar con el autor:
lagamez@gmail.com

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