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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Millones de espa&#241;oles vieron, el 13 de febrero de 1983, c&#243;mo algo se mov&#237;a bajo las arenas de Marte junto a una de las naves &lt;a href="http://nssdc.gsfc.nasa.gov/planetary/viking.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Viking&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; en verano de 1976. Eran los tiempos de la televisi&#243;n &#250;nica y, en el segundo canal de &lt;a href="http://www.rtve.es" target="_blank"&gt;Televisi&#243;n Espa&#241;ola (TVE)&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/fernando-jimenez-del-oso" target="_blank"&gt;Fernando Jim&#233;nez del Oso&lt;/a&gt; emit&#237;a aquel domingo un extra&#241;o &lt;a href="http://www.thule.org/alt3.html" target="_blank"&gt;documental&lt;/a&gt; dentro de &lt;em&gt;La Puerta del Misterio&lt;/em&gt;. Se titulaba &lt;a href="http://www.debunker.com/texts/alternative3.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Alternativa 3&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. Con formato de reportaje de investigaci&#243;n, contaba una historia inquietante, salpimentada con declaraciones de cient&#237;ficos y astronautas. Ante una inminente cat&#225;strofe medioambiental, Estados Unidos y la Uni&#243;n Sovi&#233;tica planeaban evacuar a un grupo de elegidos a Marte, mundo que el hombre hab&#237;a pisado en 1962 y en el cual se hab&#237;a encontrado vida. Los miles de personas que desaparec&#237;an cada a&#241;o en la Tierra eran secuestradas para trabajar como esclavas en la cara oculta de la Luna.

&lt;em&gt;Alternativa 3&lt;/em&gt; ha sido uno de los &#250;ltimos s&#237;ntomas de una pasi&#243;n marciana que se desat&#243; cuando &lt;a href="http://www.lowell.edu/AboutLowell/plowell.html" target="_blank"&gt;Percival Lowell&lt;/a&gt; crey&#243; ver en el mundo vecino una red de canales. De una acomodada familia de Nueva Inglaterra (EE UU), el astr&#243;nomo aficionado levant&#243; en 1894 un &lt;a href="http://www.lowell.edu" target="_blank"&gt;observatorio en Flagstaff (Arizona)&lt;/a&gt; y dedic&#243; quince a&#241;os a cartografiar el planeta. Cre&#237;a que sus habitantes luchaban por la supervivencia en un Marte que agonizaba -como la Tierra de &lt;em&gt;Alternativa 3&lt;/em&gt;- y hab&#237;an construido las acequias para transportar el agua de los polos al resto de su mundo. Lowell populariz&#243; la idea de la moribunda civilizaci&#243;n alien&#237;gena en tres libros: &lt;em&gt;Mars&lt;/em&gt; (1895), &lt;em&gt;Mars and its canals&lt;/em&gt; (1906) y &lt;em&gt;Mars as the abode of life&lt;/em&gt; (1908).

&lt;strong&gt;La civilizaci&#243;n&lt;/strong&gt;

&lt;img alt="LOS CANALES. Percival Lowell, en 1900, mirando por su telescopio de 24 pulgadas." src="/blogfiles/magonia/Marte2.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;"La obsesi&#243;n por Marte nace con las primeras observaciones telesc&#243;picas del siglo XIX, cuando se ven nubes amarillas, casquetes polares y manchas que sufren cambios estacionales", explica &lt;a href="http://sinapsis.blogspot.com/2003_07_13_sinapsis_archive.html" target="_blank"&gt;Agust&#237;n S&#225;nchez Lavega&lt;/a&gt;, planet&#243;logo de la &lt;a href="http://www.ehu.es" target="_blank"&gt;Universidad del Pa&#237;s Vasco&lt;/a&gt;. Las manchas cambiantes se interpretaron como vegetaci&#243;n -"en realidad, se trataba de movimientos de arena"- y el planeta rojo fue tomando la apariencia de un hermano peque&#241;o de la Tierra, con un periodo rotacional similar -el d&#237;a tiene 37 minutos m&#225;s que el terrestre- y una inclinaci&#243;n del eje muy parecida. "Ah&#237; se empez&#243; a cimentar la mitolog&#237;a marciana", indica el astrof&#237;sico vasco.

El p&#250;blico de finales del siglo XIX sab&#237;a de las maravillas de la ingenier&#237;a. El canal de Suez se hab&#237;a inaugurado en 1869, el de Corinto en 1893 y las obras del de Panam&#225; hab&#237;an empezado en 1880, y le resultaba veros&#237;mil que una cultura m&#225;s avanzada acometiera un proyecto de dimensiones planetarias. Sin embargo, la mayor&#237;a de los astr&#243;nomos rechazaba la existencia de los canales marcianos. No los ve&#237;a. Ahora, sabemos que nacieron de la b&#250;squeda, por parte del cerebro humano, de patrones donde no los hay. En este caso, en las manchas estacionales de Marte.

Lowell estaba convencido de que hab&#237;a gigantescas conducciones de agua a cielo abierto y, por eso, las ve&#237;a. Como apunta &lt;a href="http://www.carlsagan.com" target="_blank"&gt;Carl Sagan&lt;/a&gt; en &lt;em&gt;Cosmos &lt;/em&gt;(1980), las acequias marcianas fueron obra de una inteligencia, pero estaba a este lado del telescopio de 24 pulgadas. "De la historia de los canales -imposibles de fotografiar con el instrumental de entonces-, lo que parece que se lleg&#243; a ver es &lt;a href="http://astrogeology.usgs.gov/Projects/VallesMarineris" target="_blank"&gt;Valles Marineris&lt;/a&gt;, una fractura geol&#243;gica de 4.000 kil&#243;metros de longitud y hasta 7 de profundidad", puntualiza S&#225;nchez Lavega. Valles Marineris es un accidente geogr&#225;fico del tama&#241;o de Estados Unidos.

&lt;strong&gt;La invasi&#243;n&lt;/strong&gt;

Los marcianos llegaron a la Tierra en &lt;a href="http://www.war-of-the-worlds.org" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;La guerra de los mundos&lt;/em&gt; (1897)&lt;/a&gt;, de Herbert G. Wells. Los tr&#237;podes alien&#237;genas del novelista ingl&#233;s no ten&#237;an nada que ver con los pac&#237;ficos ingenieros de Percival Lowell: protagonizaron la primera invasi&#243;n extraterrestre de la Historia, que Hollywood recientemente ha recreado en &lt;em&gt;Independence day&lt;/em&gt; (1996) y &lt;a href="http://magonia.blogspot.com/2003_07_04_magonia_archive.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Se&#241;ales&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; (2002). "Wells estaba al d&#237;a de las noticias sobre Marte y los canales", se&#241;ala el cr&#237;tico y escritor de ciencia ficci&#243;n Miquel Barcel&#243;. Cuarenta a&#241;os m&#225;s tarde, millones de norteamericanos sobrevivieron a la invasi&#243;n cuando Orson Welles y el Mercury Theatre radiaron, el 30 de octubre de 1938, una dramatizaci&#243;n de &lt;em&gt;La guerra de los mundos&lt;/em&gt;.

&lt;img alt="GUERRA INTERPLANETARIA. Orson Welles, en un momento de la hist&#243;rica emisi&#243;n de octubre de 1938." src="/blogfiles/magonia/Marte3_01.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;Marte era, a principios del siglo pasado, el hogar de una civilizaci&#243;n con la que se intentaba establecer contacto. El f&#237;sico serbio Nikola Tesla anunci&#243; en 1901 que su detector de Colorado Springs hab&#237;a captado se&#241;ales de radio cuyo origen pod&#237;a estar en Venus o Marte y, en los a&#241;os 20, el italiano Guglielmo Marconi, inventor de la radio, dijo haber recibido emisiones del planeta rojo. El convencimiento era tal que el Ej&#233;rcito de EE UU mont&#243; una operaci&#243;n de escucha durante el verano de 1924 en coincidencia con el momento de mayor proximidad de Marte desde 1804. No se pretend&#237;a mandar un mensaje -los emisores de la &#233;poca no eran lo suficientemente potentes-, sino captarlo. No hubo &#233;xito.

La primera sonda que sobrevol&#243; el planeta, la &lt;a href="http://nssdc.gsfc.nasa.gov/database/MasterCatalog?sc=1964-077A" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mariner 4&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; de la &lt;a href="http://www.nasa.gov" target="_blank"&gt;NASA&lt;/a&gt;, descubri&#243; en 1965 un mundo muerto. Las veinti&#250;n fotograf&#237;as que transmiti&#243; a la Tierra retrataban un Marte des&#233;rtico, repleto de cr&#225;teres y de lo que parec&#237;an cauces secos. No flu&#237;a el agua, ni parec&#237;a que hubiera canales ni vida inteligente, y los seguidores de los platillos volantes -que hab&#237;an irrumpido en escena en 1947 y a los que algunos atribu&#237;an origen marciano- tuvieron que llevar la base de los visitantes m&#225;s lejos. "Es la &lt;a href="http://nssdc.gsfc.nasa.gov/database/MasterCatalog?sc=1971-051A" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mariner 9&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, en 1971, la que manda por fin im&#225;genes que borran los canales de Lowell", recuerda S&#225;nchez Lavega. La informaci&#243;n enviada por las naves robot acaba con unos mitos, pero surgen otros.

&lt;strong&gt;Las ruinas&lt;/strong&gt;

&lt;img style="width: 180px; height: 192px;" alt="VISTA... La cara de piedra de Cydonia tal como la vio el orbitador del 'Viking1' en 1976. Foto: NASA." src="/blogfiles/magonia/Marte4.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;Una fotograf&#237;a hecha por &lt;a href="http://nssdc.gsfc.nasa.gov/database/MasterCatalog?sc=1975-075A" target="_blank"&gt;el orbitador de la &lt;em&gt;Viking 1&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; ha sido, durante m&#225;s de un cuarto de siglo, esgrimida como la mejor prueba de la existencia de una antigua civilizaci&#243;n marciana. Tomada desde 1.873 kil&#243;metros de altura el 25 de julio de 1976, en la imagen se ve lo que parece un rostro humano en Cydonia. Est&#225; en una regi&#243;n en la que parece que tambi&#233;n hay pir&#225;mides y otras ruinas. La esfinge fue fotografiada el 8 de abril de 2001 por la &lt;em&gt;&lt;a href="http://mars.jpl.nasa.gov/mgs" target="_blank"&gt;Mars Global Surveyor'&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, cuya c&#225;mara es m&#225;s potente que la del &lt;em&gt;Viking 1&lt;/em&gt;, y &lt;a href="http://ciencia.nasa.gov/headlines/y2001/ast24may_1.htm" target="_blank"&gt;el misterio se esfum&#243;&lt;/a&gt;: all&#237; no hay m&#225;s que una meseta. "Lo de la cara y las pir&#225;mides es lo mismo que lo de los canales", concluye S&#225;nchez Lavega.

&lt;img style="width: 181px; height: 181px;" alt="Y NO VISTA.... La cara de piedra de Cydonia tal como no la vio el la 'Mars Global Surveyor' en 2001. Foto: NASA." src="/blogfiles/magonia/Marte5.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;Hay quienes hoy en d&#237;a identifican, en las im&#225;genes tomadas en 1997 por la &lt;a href="http://mars.jpl.nasa.gov/MPF/index1.html" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mars Pathfinder&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; en Ares Vallis, animales, columnas, grabados, m&#225;scaras... La NASA estar&#237;a ocultando informaci&#243;n. El principal promotor de esta idea es el escritor &lt;a href="http://members.aol.com/garypos2/Hoagland.html" target="_blank"&gt;Richard Hoagland&lt;/a&gt;, quien considera la cara de Cydonia parte de un gran complejo arquitect&#243;nico. Curiosamente, la agencia espacial estadounidense ha puesto todas esas fotos en Internet -nunca las ha escondido- y &#250;nicamente Hoagland y sus seguidores ven en ellas cosas raras.

"Por supuesto, &lt;em&gt;Alternativa 3&lt;/em&gt; -el documental de televisi&#243;n y el libro- fue una broma, una farsa", admiti&#243; Nick Austin, responsable de Sphere Books que contrat&#243; en 1977 la edici&#243;n del libro, en la revista &lt;a href="http://www.forteantimes.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Fortean Times&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; hace cuatro a&#241;os. En &lt;a href="http://www.forteantimes.com/articles/121_a3.shtml" target="_blank"&gt;un extenso reportaje&lt;/a&gt;, desvelaba c&#243;mo el espacio iba a emitirse el 1 de abril de 1977 -D&#237;a de los Inocentes en el mundo anglosaj&#243;n-, pero tuvo que posponerse, identificaba a los actores y se sorprend&#237;a de que haya quien crea que en la historia hay algo cierto, como mantienen algunos uf&#243;logos. "La idea de una conspiraci&#243;n pod&#237;a haberme atra&#237;do a los 15 a&#241;os, pero no ahora. &#191;C&#243;mo se consigue que tanta gente guarde silencio? Las conspiraciones de ese tipo se deben a las visiones de cuatro iluminados y de cuatro aprovechados", sentencia Barcel&#243;.

 


&lt;strong&gt;&lt;big&gt;
Uf&#243;logos en el planeta rojo&lt;/big&gt;&lt;/strong&gt;

Kenneth Arnold, un hombre de negocios estadounidense, vio en junio de 1947 nueve objetos que no supo identificar cuando volaba en su avioneta en el estado de Washington. Hab&#237;an aparecido los platillos volantes y Marte fue pronto se&#241;alado como su origen. El primer humano que asegur&#243; haber hablado con un tripulante de esas naves fue &lt;a href="http://www.gafintl-adamski.com" target="_blank"&gt;George Adamski&lt;/a&gt;, un cocinero de un puesto de hamburguesas de monte Palomar. Ocurri&#243; en 1952 y su interlocutor se llamaba Orthon. Las fotos de tapas de aspiradora hechas por Adamski todav&#237;a se incluyen en los libros sobre ovnis como correspondientes a naves alien&#237;genas.

El uf&#243;logo gallego &#211;scar Rey Brea dijo en 1954 que hab&#237;a descubierto una correlaci&#243;n entre las apariciones de platillos volantes y las &#233;pocas de mayor proximidad de Marte y la Tierra. Esta teor&#237;a fue asumida por el catal&#225;n Antonio Ribera y otros aficionados a los ovnis para los cuales los marcianos viajaban a nuestro planeta cuando ambos mundos se encontraban cercanos, una vez cada veintis&#233;is meses. Tras la llegada a Marte de las primeras sondas, los extraterrestres se trasladaron hasta donde nadie ha llegado jam&#225;s.

 


&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;img alt="LOS M&#193;S GAMBERROS. Los marcianos de Tim Burton no dejaron t&#237;tere con cabeza." src="/blogfiles/magonia/Marte1.jpg" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;

&lt;strong&gt;&lt;big&gt;Peque&#241;os hombres verdes&lt;/big&gt;&lt;/strong&gt;

Los violentos invasores de Herbert. G. Wells se transmutaron a mediados del siglo XX en las v&#237;ctimas de las &lt;em&gt;Cr&#243;nicas marcianas&lt;/em&gt; (1950), de Ray Bradbury, en las cuales los habitantes del planeta rojo sucumben ante la llegada del hombre. "La de Bradbury es una obra po&#233;tica sobre el trato con el diferente", indica Miquel Barcel&#243;, experto en ciencia ficci&#243;n y catedr&#225;tico de Inform&#225;tica de la &lt;a href="http://www.upc.es" target="_blank"&gt;Universidad Polit&#233;cnica de Catalu&#241;a (UPC)&lt;/a&gt;.

Edgar Rice Burroughs, el &lt;em&gt;padre&lt;/em&gt; de Tarz&#225;n, escribi&#243; varias novelas ambientadas en el planeta rojo. En &lt;em&gt;Una princesa de Marte&lt;/em&gt; (1911), habla de "los hombres verdes de Marte". Se asume habitualmente que &#233;se es el origen de los peque&#241;os hombres verdes que, en la cultura popular, se identifican con los extraterrestres por excelencia y, en la ciencia ficci&#243;n, con los m&#225;s molestos alien&#237;genas.

En &lt;em&gt;Marciano, vete a casa&lt;/em&gt; (1955), una novela de Fredric Brown, mil millones de chismosos y gamberros visitantes aparecen de repente en nuestro planeta para hacer judiadas a todo aqu&#233;l que se cruza en su camino. Son peque&#241;os hombres verdes, como los protagonistas de &lt;a href="http://marsattacks.warnerbros.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mars attacks&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; (1996), pel&#237;cula que sirve a Tim Burton para hacer una despiadada cr&#237;tica de la sociedad estadounidense, ridiculizando como pocas veces a los inquilinos de la Casa Blanca.

&lt;strong&gt;Marte humano&lt;/strong&gt;

El hombre se ha adaptado a Marte con diferentes estrategias: en &lt;em&gt;Homo plus&lt;/em&gt; (1977), de Frederik Pohl, transforma su cuerpo para sobrevivir; en la trilog&#237;a &lt;em&gt;Marte rojo&lt;/em&gt; (1993), &lt;em&gt;Marte verde&lt;/em&gt; (1994) y &lt;em&gt;Marte azul&lt;/em&gt; (1996), Kim Stanley Robinson cambia el planeta; y, en &lt;em&gt;Marte se mueve&lt;/em&gt; (1993), m&#225;quinas moleculares ayudan al ser humano a sobrevivir en un entorno hostil. "Mucha gente ha puesto historias en Marte en estos &#250;ltimos a&#241;os", dice Barcel&#243;, para quien &lt;em&gt;Misi&#243;n a Marte&lt;/em&gt; (2000), de Brian de Palma, es una pel&#237;cula "muy digna".

El planet&#243;logo Agust&#237;n S&#225;nchez Lavega cree que la exploraci&#243;n intensiva de Marte llevar&#225; d&#233;cadas. Sin embargo, algunos de los enigmas cient&#237;ficos puede que empiecen a resolverse pronto gracias a misiones como la europea &lt;a href="www.esa.int/export/SPECIALS/Mars_Express" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Mars Express&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, que llega al mundo vecino ma&#241;ana. "La ciencia ficci&#243;n tendr&#225; que llevarse la frontera a otra parte", advierte Barcel&#243;. Habr&#225; otros planetas, pero no ser&#225;n Marte.

Publicado originalmente en el diario &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <title>Obsesi&#243;n marciana</title>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;Javier Cabrera Darquea fue el heredero de los Picapiedra, el guardi&#225;n del "m&#225;s revolucionario y antiqu&#237;simo mensaje de que tenemos noticia" [Ben&#237;tez, 1975]. El texto est&#225; grabado en m&#225;s de 15.000 piedras de diversos tama&#241;os que el m&#233;dico peruano ten&#237;a apiladas en tres habitaciones del centro-museo de Ica, como pomposamente llamaba a su casa. Los cantos rodados de Cabrera son el &#250;nico vestigio de un pasado remoto en el que el hombre cazaba dinosaurios, realizaba complejas operaciones quir&#250;rgicas, surcaba los cielos a bordo de aves antediluvianas y escrutaba el firmamento a trav&#233;s de telescopios. Las piedras de Ica son, para algunos, el "m&#225;s importante descubrimiento de esta humanidad". Su propietario estaba convencido de que demuestran que la Tierra alberg&#243; una avanzada civilizaci&#243;n en el Mesozoico.

Todo empez&#243; en 1966, cuando el m&#233;dico recibi&#243; de un amigo "una peque&#241;a piedra de color, en la que aparec&#237;a un extra&#241;o p&#225;jaro". El &lt;em&gt;pisapapeles&lt;/em&gt; atrajo la atenci&#243;n de Cabrera, quien lleg&#243; a la conclusi&#243;n de que el ave era un pterosaurio, representante de un grupo de reptiles voladores extinguido hace 65 millones de a&#241;os. Pregunt&#243; a su amigo d&#243;nde hab&#237;a conseguido el pedrusco y &#233;ste le dijo que los grababan los campesinos de Ocucaje, un poblado pr&#243;ximo a Ica. Intrigado, consigui&#243; dar poco despu&#233;s con los ind&#237;genas que vend&#237;an los cantos grabados y empez&#243; a comprar todas las piedras que pon&#237;an ante sus ojos. &lt;em&gt;Descubri&#243;&lt;/em&gt; que los guijarros que le proporcionaba masivamente Basilio Uchuya pod&#237;an ordenarse en series.

&lt;strong&gt;Una civilizaci&#243;n tecnol&#243;gica en el Mesozoico&lt;/strong&gt;

Nueve a&#241;os despu&#233;s, la &lt;em&gt;biblioteca l&#237;tica&lt;/em&gt; estaba compuesta por cerca de 11.000 ejemplares, que constitu&#237;an "la m&#225;s estremecedora, rotunda y completa prueba de la existencia de otra civilizaci&#243;n que pobl&#243; el planeta" en la &#233;poca de los dinosaurios [Ben&#237;tez, 1975]. Entonces, apareci&#243; en escena &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/juan-jose-benitez" target="_blank"&gt;Juan Jos&#233; Ben&#237;tez&lt;/a&gt;, reportero del rotativo bilba&#237;no &lt;em&gt;La Gaceta del Norte&lt;/em&gt;. El periodista se sinti&#243; cautivado por Cabrera y por unas piedras que demostraban unos conocimientos "que han hecho palidecer nuestra soberbia civilizaci&#243;n". As&#237;, &lt;em&gt;aprendi&#243;&lt;/em&gt; que de los huevos de dinosaurio sal&#237;an larvas, que luego sufr&#237;an una metamorfosis -cual gusano de seda- y se convert&#237;an en tiranosaurios, brontosaurios o triceratops. As&#237;, se sinti&#243; maravillado por los conocimientos m&#233;dicos de los terrestres antediluvianos, capaces de realizar trasplantes de coraz&#243;n, ri&#241;&#243;n, pulm&#243;n, h&#237;gado... y hasta cerebro. As&#237;, supo que la desaparici&#243;n de los &lt;em&gt;lagartos terribles&lt;/em&gt; hab&#237;a sido causada por los &lt;em&gt;hombres gliptol&#237;ticos&lt;/em&gt; -como llamaba Cabrera a los productores de piedras- y el choque contra nuestro planeta de dos de sus tres sat&#233;lites, que provoc&#243; a su vez el hundimiento de Atl&#225;ntida. As&#237;, se enter&#243; de que aquella civilizaci&#243;n no s&#243;lo conoc&#237;a la aviaci&#243;n, sino tambi&#233;n de que hab&#237;a abandonado la Tierra en direcci&#243;n a las Pl&#233;yades poco antes del cataclismo. Y el intr&#233;pido reportero volvi&#243; a Espa&#241;a dispuesto a difundir a los cuatro vientos lo que con el tiempo se convertir&#237;a en uno de sus misterios favoritos.

Los hombres gliptol&#237;ticos eran, seg&#250;n los grabados, peque&#241;os seres cabezones de largas narices, que s&#243;lo vest&#237;an taparrabos y cubr&#237;an sus cr&#225;neos con tocados de plumas. A pesar de ser capaces de realizar complicadas intervenciones quir&#250;rgicas, los cirujanos mesozoicos ni usaban guantes ni cubr&#237;an sus rostros con mascarillas. Exploraban el cielo con telescopios, volaban a bordo de &lt;em&gt;p&#225;jaros mec&#225;nicos&lt;/em&gt; y viajaban a otros planetas; pero, cuando declararon la guerra a los dinosaurios, lo hicieron s&#243;lo armados con primitivas lanzas y cuchillos. Su civilizaci&#243;n fue planetaria y construy&#243; las pir&#225;mides de Egipto "para captar la energ&#237;a electromagn&#233;tica", explicaba Cabrera. Los egipcios, aseguraba el m&#233;dico, "carec&#237;an de los necesarios medios t&#233;cnicos para mover y levantar una gran obra como la pir&#225;mide de Keops" [Ben&#237;tez, 1975]. Sin embargo, ni en las pir&#225;mides aparecen enanos con tocados de plumas ni se han encontrado piedras similares a las de Ica en ning&#250;n otro rinc&#243;n del planeta.

&lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/fernando-jimenez-del-oso" target="_blank"&gt;Fernando Jim&#233;nez del Oso&lt;/a&gt; cree que "hasta lo aparentemente absurdo puede ser realidad, y las piedras de Ica son una buena prueba de ello" [Jim&#233;nez del Oso, 1989a]. El visionario psiquiatra es capaz de justificar lo injustificable, hasta el uso de hachas y pu&#241;ales en la caza de dinosaurios. "Tal aparente incongruencia -dice- puede explicarse de varias formas; entre otras, la muy simple de que una cultura que evoluciona en lo t&#233;cnico no ha de recorrer forzosamente el mismo camino que otra, en tanto que los descubrimientos m&#225;s significativos suelen deberse a la casualidad. De igual manera, tambi&#233;n podr&#237;a estarse aludiendo a un deporte o a un rito, tan &lt;em&gt;discr&#243;nico&lt;/em&gt; como pueda ser hoy matar toros con un estoque cuando se dispone de ametralladoras" [Jim&#233;nez del Oso, 1989b; 23]. El fabricante de misterios pasa por alto que Cabrera describe la masiva matanza de dinosaurios como una &lt;em&gt;guerra a muerte&lt;/em&gt; entre humanos y reptiles, en la que lo l&#243;gico hubiera sido que el &lt;em&gt;hombre gliptol&#237;tico&lt;/em&gt; hubiera utilizado potentes armas y no cuchillos, hachas y lanzas.

La Tierra mesozoica del m&#233;dico peruano no tiene nada que ver con la de la geolog&#237;a. El mundo de Javier Cabrera incluye Atl&#225;ntida y Lemuria, y la consiguiente cat&#225;strofe planetaria. En el caso de las piedras de Ica, el cataclismo se produce al chocar contra el planeta dos de sus tres lunas. Ben&#237;tez ha reivindicado la figura de Cabrera como precursor de la teor&#237;a cient&#237;fica seg&#250;n la cual la ca&#237;da de un meteorito provoc&#243; la extinci&#243;n de los dinosaurios hace 65 millones de a&#241;os [Ben&#237;tez, 1994]. El escritor afirma que el coleccionista de piedras se anticip&#243; en a&#241;os a Luis y Walter &#193;lvarez, pero eso es mentira (1). El novelista mezcla churras con merinas para confundir a sus lectores y dar credibilidad a los disparates de Cabrera, quien dice que la ca&#237;da de dos lunas -&lt;em&gt;nunca&lt;/em&gt; de un meteorito- "contribuy&#243; a la anulaci&#243;n del mecanismo reproductor de los reptiles". En lo &#250;nico en lo que es precursor el m&#233;dico es en llevarse la leyenda de Atl&#225;ntida hasta la &#233;poca de los dinosaurios y en poblar la Tierra de enanos narigudos, cuya avanzada civilizaci&#243;n tampoco lo deb&#237;a de ser tanto cuando dej&#243; su mensaje toscamente plasmado en piedras.

Curiosamente, los guijarros con grabados m&#225;s realistas son los que hacen referencia a los logros m&#233;dicos de la civilizaci&#243;n mesozoica. "Tal realismo en el dibujo de &#243;rganos como el coraz&#243;n -dice Javier Sierra, director de la revista &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt;-, no volveremos a encontrarlo en ninguna de las dem&#225;s piedras, lo que ha hecho que no pocos sospechen que, puesto que Cabrera es m&#233;dico, fuera &#233;l mismo quien mandara tallar esa serie desconcertante volcando en ella sus propias ideas" [Sierra, 1994]. Seg&#250;n comprob&#243; el uf&#243;logo turolense en marzo de 1994, hace unos diez a&#241;os comenzaron a aparecer cantos rodados en los que se advierte de la promiscuidad homosexual como factor de riesgo a la hora de contraer enfermedades, como el sida, que debilitan el sistema inmunol&#243;gico.

&lt;strong&gt;Grabados por encargo&lt;/strong&gt;

"Entre los huaqueros de los alrededores de Lima (2), se dice que si le informas de tu profesi&#243;n al m&#233;dico de Ica, se excusar&#225; durante quince minutos y podr&#225;s escuchar el ruido de su torno de dentista en una habitaci&#243;n trasera antes de que regrese de las profundidades de su museo con una piedra tallada, que, por una extra&#241;a y en cierto modo artificial coincidencia, presenta un dibujo de alguien de un distante pasado ejerciendo tu profesi&#243;n" [Randi, 1982]. La iron&#237;a de &lt;a href="http://www.randi.org" target="_blank"&gt;James Randi&lt;/a&gt; refleja lo que los arque&#243;logos saben desde hace a&#241;os, que los ind&#237;genas del poblado de Ocucaje se sacan un dinero vendiendo a Cabrera y a los turistas piedras grabadas por ellos mismos.

Basilio Uchuya, Pedro Huam&#225;n, Aparicio Aparcana e Irma Guti&#233;rrez, entre otros, han reconocido en repetidas ocasiones ser los fabricantes de los guijarros. Uchuya confes&#243; en 1975 que llevaba diez a&#241;os grabando piedras para Cabrera y asegur&#243; que copiaba los motivos de revistas ilustradas. En aquel entonces, ni siquiera suscit&#243; suspicacias en Ben&#237;tez el hecho de que el campesino tuviera en su choza m&#225;s de una veintena de pedruscos "id&#233;nticos a muchos de los que hab&#237;a visto pocas horas antes en el museo de Javier Cabrera". Lo &#250;nico que le sorprendi&#243; es que no hubiera ninguna piedra de gran volumen. El reportero estaba convencido de que los habitantes de Ocucaje no pod&#237;an haber hecho las piedras y, una vez m&#225;s, estaba equivocado.

Varios espa&#241;oles viajaron hasta el desierto peruano a finales de los a&#241;os 70 para estudiar las piedras de Ica. Uno de los que regresaron de Per&#250; con guijarros entre su equipaje fue F&#233;lix Ares, inform&#225;tico y actual presidente de &lt;a href="http://www.arp-sapc.org" target="_blank"&gt;ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Cr&#237;tico&lt;/a&gt;. A cambio de unas cuantas monedas, Uchuya graba desde hace a&#241;os en pedruscos los motivos -dinosaurios, incluidos- que le piden los turistas, como pudo comprobar el propio &lt;a href="http://www.daniken.com" target="_blank"&gt;Erich von D&#228;niken&lt;/a&gt;. Sin embargo, el imaginativo hostelero suizo prefiri&#243; creer a Cabrera porque "las revistas publican fotograf&#237;as de cosas reales, que existen. Pero los complicados motivos que presentan las piedras aut&#233;nticas de Cabrera no responden a ninguna realidad fotografiable de este mundo" [D&#228;niken, 1977]. Lo que no explica D&#228;niken es por qu&#233; el ciclo biol&#243;gico de los dinosaurios del m&#233;dico peruano no tiene nada que ver con la realidad, cu&#225;l es la raz&#243;n de que la ausencia de reptiles "no repertoriados por la ciencia o t&#237;picamente sudamericanos" [Pereda, 1995], y por qu&#233; los mapas del mundo son aberrantes y no se ha encontrado ning&#250;n otro vestigio de la civilizaci&#243;n mesozoica. Ares, por su parte, conoci&#243; en Per&#250; a uno de los principales suministradores de piedras de Cabrera, quien le dijo que los motivos los copiaba de revistas y que el m&#233;dico lime&#241;o lo sab&#237;a.

Los falsificadores del pasado cifran entre 25.000 y 50.000 el n&#250;mero de piedras grabadas, aunque las &#250;nicas que se conocen son las que forman parte de la colecci&#243;n de Cabrera. "Lo cierto -dice Javier Sierra- es que al visitante ocasional apenas se le muestran unos pocos cientos" de piezas y la mayor&#237;a es, "contrariamente a lo que muchos todav&#237;a creen, de peque&#241;o tama&#241;o, f&#225;cilmente manejable y con un labrado que apenas supone problema alguno para cualquiera de los artistas locales" [Sierra, 1994]. De hecho, la &lt;em&gt;industria l&#237;tica&lt;/em&gt; de Ocucaje proporciona a los modestos campesinos un sobresueldo desde hace casi 40 a&#241;os. Javier Cabrera y su ilusoria civilizaci&#243;n mesozoica son una sustanciosa fuente de ingresos.

&lt;strong&gt;Piedras aut&#233;nticas y piedras falsas&lt;/strong&gt;

"S&#243;lo conozco una piedra grabada que puede ser aut&#233;ntica. El resto, todos esos miles y miles, son falsas", apuntaba en 1974 Roger Rav&#237;nez, portavoz entonces del &lt;a href="http://www.inc.gob.pe" target="_blank"&gt;Instituto Nacional de Cultura de Per&#250;&lt;/a&gt; [Ben&#237;tez, 1975]. Seguro de que la historia de los cantos rodados mesozoicos era un cuento chino y de que "Cabrera deliraba", el arque&#243;logo basaba su veredicto en un estudio del estilo de los grabados y en "microfotograf&#237;as de las incisiones". Juan Jos&#233; Ben&#237;tez achacaba la actitud del experto al dogmatismo de la &lt;em&gt;ciencia oficial&lt;/em&gt;, ya que Santiago Agurto, ex-rector de la Universidad de Ingenier&#237;a de Lima, hab&#237;a encontrado en 1962 dos guijarros grabados en sendas tumbas precolombinas de Ocucaje. El sensacionalista autor presentaba estos hallazgos como revolucionarios -"un punto clave en pro de la autenticidad de las piedras de Ica"- y censuraba la "funesta costumbre" de la arqueolog&#237;a de asociar los &#250;tiles encontrados en una tumba a los restos humanos de la misma. Volv&#237;a a meter la pata.

Para el periodista navarro, los guijarros labrados de Agurto eran la prueba definitiva de la autenticidad de la &lt;em&gt;biblioteca l&#237;tica&lt;/em&gt;. Nada m&#225;s lejos de la verdad. Estos dos cantos rodados se encontraron en tumbas, no provienen de los campesinos de Ocucaje, y muy posiblemente son aut&#233;nticos, pero eso no quiere decir nada. Los motivos reflejados en estas dos rocas se corresponden con los t&#237;picos de culturas prehisp&#225;nicas. No hay dinosaurios ni intervenciones quir&#250;rgicas ni viajes espaciales; hay una flor estilizada y un p&#225;jaro. As&#237; pues, en Ica existen guijarros grabados aut&#233;nticos, con motivos caracter&#237;sticos de las culturas locales, y otros falsos, plagados de seres antediluvianos.

Cabrera asienta su espectacular colecci&#243;n sobre una primera piedra, la que le regal&#243; F&#233;lix Llosa en 1966. El guijarro pudo haber sido obra de Basilio Uchuya o un aut&#233;ntico resto arqueol&#243;gico. En este &#250;ltimo caso, la desbordante imaginaci&#243;n del m&#233;dico se habr&#237;a encargado de convertir al ave en pterosaurio. Convencido de un hallazgo &lt;em&gt;hist&#243;rico&lt;/em&gt;, Cabrera habr&#237;a acudido a los campesinos de Ocucaje para dar con nuevas piedras que confirmaran sus sospechas. A cambio de dinero, Uchuya y compa&#241;&#237;a las habr&#237;an grabado y habr&#237;an hecho realidad los sue&#241;os del m&#233;dico. La evidencia a favor del fraude es tal que la posibilidad de enga&#241;o ha sido apuntada hasta por los representantes de la ufolog&#237;a m&#225;s cr&#233;dula [Sierra, 1994]. As&#237; se explica, adem&#225;s, que Cabrera nunca dijera d&#243;nde est&#225; el yacimiento en el que hay m&#225;s de un mill&#243;n de cantos labrados. La raz&#243;n es muy simple, tal dep&#243;sito no existe.

En la segunda mitad de los a&#241;os 70, las piedras de Ica dieron fama a Javier Cabrera dentro del submundo de lo paranormal, pero acabaron con su credibilidad profesional y arruinaron su vida familiar. Sus disparates le hicieron objeto del desprecio de los cient&#237;ficos y de las chanzas de la prensa, lo que le acarre&#243; "desprestigio, burlas y soledad. Ica -explica Fernando Jim&#233;nez del Oso- es una peque&#241;a ciudad provinciana y no pod&#237;a quedar sin castigo el que uno de sus hasta entonces m&#225;s eminentes ciudadanos fuera tema de portada en los diarios nacionales por motivos tan poco dignos de encomio. [En 1978,] su esposa le hab&#237;a abandonado, sus pacientes buscaron otro m&#233;dico menos &lt;em&gt;famoso&lt;/em&gt; y los hijos hab&#237;an iniciado su particular di&#225;spora. Me habl&#243; de ello con los ojos h&#250;medos de la impotencia, tan indignado por aquel trato injusto como pudiera estarlo en su d&#237;a Galileo" [Jim&#233;nez del Oso, 1989b]. No pod&#237;a faltar la referencia al f&#237;sico y astr&#243;nomo italiano, "ya que -como dec&#237;a el difunto Isaac Asimov- es el santo patr&#243;n (&#161;pobre hombre!) de todos los chiflados autocompasivos" [Asimov, 1979].

&lt;strong&gt;Incisiones de hace dos d&#237;as&lt;/strong&gt;

El m&#233;dico peruano repiti&#243; hasta la saciedad hasta su muerte, en diciembre de 2001, que ten&#237;a un informe cient&#237;fico de la &lt;a href="http://www.uni-bonn.de" target="_blank"&gt;Universidad de Bonn&lt;/a&gt;, que ratifica la autenticidad de las piedras. Sin embargo, el &#250;nico que lo ha visto es Juan Jos&#233; Ben&#237;tez porque Cabrera "nunca lo ense&#241;a" [Sierra, 1994]. Seg&#250;n recoge el periodista en &lt;em&gt;Existi&#243; otra humanidad&lt;/em&gt; (1975), los expertos alemanes descubrieron una p&#225;tina de oxidaci&#243;n natural que cubr&#237;a "la totalidad de la piedra" y que los grabados no eran recientes. Naturalmente, no s&#243;lo se ignora si Cabrera envi&#243; a Bonn guijarros con dinosaurios o aut&#233;nticos restos arqueol&#243;gicos prehisp&#225;nicos, sino que tampoco existe ninguna prueba de que tal an&#225;lisis se haya efectuado alguna vez. Por si fuera poco, todos los ex&#225;menes cient&#237;ficos realizados a espaldas de Javier Cabrera han dado resultados negativos.

Cuando un equipo de la &lt;a href="http://www.bbc.co.uk" target="_blank"&gt;BBC&lt;/a&gt; visit&#243; Ica con la intenci&#243;n de filmar algunas escenas para el documental &lt;em&gt;The case of the ancient astronauts&lt;/em&gt;, el m&#233;dico no les permiti&#243; rodar en el centro-museo ni quiso hablar sobre los controvertidos cantos rodados. Sin embargo, les regal&#243; lo que &#233;l calific&#243; de genuino guijarro de millones de a&#241;os de antig&#252;edad. Poco despu&#233;s, la roca era analizada en el Instituto de Ciencias Geol&#243;gicas de Londres, cuyos t&#233;cnicos llegaron a la conclusi&#243;n de que "los aguzados y relativamente limpios bordes de las incisiones son notables, una caracter&#237;stica que no puede preservarse durante mucho tiempo de la erosi&#243;n en condiciones normales". Los expertos brit&#225;nicos a&#241;adieron que el labrado de la imagen se hab&#237;a realizado "con posterioridad" al proceso de oxidaci&#243;n que hab&#237;a vuelto la roca de color marr&#243;n [Story, 1980]. El pedrusco pod&#237;a ser mesozoico; pero los grabados eran recientes. El equipo de televisi&#243;n no se sorprendi&#243; ante el fiasco, ya que sab&#237;a de la actividad art&#237;stica de Basilio Uchuya. En Ocucaje, el campesino hab&#237;a ense&#241;ado a los periodistas brit&#225;nicos una foto del almac&#233;n de piedras de Cabrera con una dedicatoria, en la que el m&#233;dico le agradec&#237;a su condici&#243;n de proveedor de piedras.

M&#225;s recientemente, "dos ex&#225;menes realizados en Espa&#241;a en 1993 y 1994 sobre algunas muestras importadas desde Per&#250; han dado resultados negativos, mostrando que [las piedras] fueron elaboradas con lijas, sierras y &#225;cidos. Pero &#191;por qui&#233;n y para qu&#233;?", se preguntan todav&#237;a algunos [Sierra, 1994]. El propio Cabrera reconoc&#237;a en 1974 que los campesinos de Ocucaje hab&#237;an comenzado "a fabricar algunas de esas grabaciones. Pero puedo asegurarte -dec&#237;a a Ben&#237;tez- que no pasar&#225;n de 20 &#243; 40. Y todas ellas est&#225;n en manos de personas conocidas. En todas, adem&#225;s, se adivina inmediatamente que el grabado es falso" [Ben&#237;tez, 1975]. El m&#233;todo del m&#233;dico para detectar las piedras aut&#233;nticas era tan sencillo como destructivo: tiraba el guijarro al aire y, si se romp&#237;a en mil y un pedazos, es que era aut&#233;ntico. C&#243;mo hab&#237;a llegado a esa conclusi&#243;n, nadie lo sabe.

No importa que los &lt;em&gt;textos&lt;/em&gt; de la &lt;em&gt;biblioteca l&#237;tica&lt;/em&gt; de Ica sean inconsistentes y disparatados, que no se hayan encontrado restos similares en ning&#250;n otro lugar del planeta, que los campesinos de Ocucaje fabriquen guijarros grabados a cambio de dinero, que los an&#225;lisis cient&#237;ficos hayan sacado a la luz las falsificaciones... Para los vendedores de misterios, las piedras de Ica siguen siendo uno de sus enigmas favoritos; para los arque&#243;logos y paleont&#243;logos, son "falsificaciones bastante evidentes", cuya err&#243;nea interpretaci&#243;n da lugar a "aut&#233;nticas barbaridades", como convertir al hombre en coet&#225;neo de los dinosaurios, cuando nos separan 60 millones de a&#241;os.

&lt;strong&gt;El misterio de Ac&#225;mbaro&lt;/strong&gt;

Treinta a&#241;os antes que Cabrera, un comerciante alem&#225;n cay&#243; en las garras de los espabilados campesinos de la localidad mexicana de Ac&#225;mbaro. Waldemar Julsrud reuni&#243; entre 1945 y 1952 &lt;a href="http://www.bible.ca/tracks/tracks-acambaro-dinos.htm" target="_blank"&gt;m&#225;s de 30.000 misteriosas figuras de arcilla&lt;/a&gt;. Aunque algunas correspond&#237;an a culturas prehisp&#225;nicas, hab&#237;a otras con fant&#225;sticos y grotescos animales: cuadr&#250;pedos con cuello y cabeza de p&#225;jaro, b&#237;pedos con cr&#225;neo de lagarto y cresta dorsal, serpientes con patas y cuernos, y un largo etc&#233;tera de seres imposibles.

No se sabe a ciencia cierta c&#243;mo llegaron las primeras figuras a manos del coleccionista. En uno de los escasos reportajes escritos sobre el tema, Jim&#233;nez del Oso advierte que existen dos versiones acerca del descubrimiento de las piezas de arcilla, ocurrido en 1945. Seg&#250;n una de ellas, Julsrud encontr&#243; varias figuras que hab&#237;an quedado al descubierto por la lluvia en el cerro del Toro; seg&#250;n la otra, las hall&#243; cuando excavaba en las proximidades de su casa. Entonces -y aqu&#237; concuerdan las diferentes versiones-, pidi&#243; al alba&#241;il Odil&#243;n Tinajero y a otros vecinos de Ac&#225;mbaro que, a cambio de uno o dos pesos por ejemplar, le facilitasen todas las piezas arqueol&#243;gicas que encontraran. Y el comerciante se hizo con m&#225;s de 30.000 estatuillas de barro, "am&#233;n de otro tipo de objetos, como puntas de flecha, figuras de la cultura chupicuaro, m&#225;scaras, piedras de jade, pipas de barro y alg&#250;n que otro resto f&#243;sil" [Jim&#233;nez del Oso, 1993].

El arque&#243;logo Antonio Pompa sospecha que los campesinos "tomaron el pelo" a Julsrud, un ignorante en historia precolombina. Cree que las primeras figuras s&#237; eran aut&#233;nticas, pero "las dem&#225;s las hicieron los alfareros". Jim&#233;nez del Oso, sin embargo, no es capaz de ver la diferencia entre los grotescos seres salidos de la imaginaci&#243;n de los campesinos y las obras de la cultura local; pero &#191;qu&#233; rigor se le puede exigir a alguien que cree que un cuadr&#250;pedo con cabeza de p&#225;jaro y un ser de largas patas que repta sobre su panza "parecen sacados de un libro de paleontolog&#237;a"? [Jim&#233;nez del Oso, 1993]. Cuando se mete a historiador, el psiquiatra se hace eco de todo tipo de disparates, desde las teor&#237;as del propietario de las figuras hasta las de un supuesto experto ruso. Para Julsrud, los autores de las im&#225;genes fueron los atlantes; para el historiador ruso, "cabe la posibilidad de que en aquella parte de Am&#233;rica los saurios del Mesozoico hubieran pervivido hasta el punto de que el hombre llegara a reconocerlos". S&#243;lo hay dos inconvenientes: ni la m&#237;tica Atl&#225;ntida existi&#243;, ni los primeros hombres americanos compartieron hace 13.000 a&#241;os su espacio vital con dinosaurios.

Aunque es evidente que en Ac&#225;mbaro no hay nada que pueda turbar a los historiadores, Jim&#233;nez del Oso y sus seguidores se han dedicado a dar cr&#233;dito a "figuras de las m&#225;s altas cotas de aberraci&#243;n paleontol&#243;gica, monstruos de apariencia quim&#233;rica, construcciones irrealizables, referencias de visitas extraterrestres a nuestro planeta y hasta aparentes informes c&#243;smicos" [Delgado, 1994]. Haciendo gala de una aparente seriedad, se presentan como honrados investigadores que no se explican qui&#233;n molde&#243; las figuras, por qu&#233; y cu&#225;ndo. El m&#243;vil del enga&#241;o perpetrado por los ind&#237;genas fue el mismo que en Ica, el dinero que tambi&#233;n anima a los autores sin escr&#250;pulos a dar cr&#233;dito a todo tipo de disparates.

&lt;strong&gt;&#191;Pase&#243; el hombre con los dinosaurios?&lt;/strong&gt;

Tanto Ben&#237;tez como Jim&#233;nez del Oso -los dos vendedores de fantas&#237;a m&#225;s representativos del mundillo pseudocient&#237;fico espa&#241;ol- apuntan en sus &lt;em&gt;trabajos&lt;/em&gt; la existencia de vestigios paleontol&#243;gicos que &lt;em&gt;confirman&lt;/em&gt; que una Raquel Welch prehist&#243;rica, vestida con biquini de piel, pudo despertar el apetito de los dinosaurios hace 65 millones de a&#241;os. El psiquiatra dec&#237;a en 1989 haber encontrado restos humanos en estratos mesozoicos del desierto de Ocucaje. A pesar de que &#233;l mismo advert&#237;a que hab&#237;an "pasado mucho a&#241;os" desde su &#233;poca universitaria como para ser tajante, no dudaba en anunciar a bombo y platillo que, "hombre o prehom&#237;nido, aquella criatura, situada en ese lugar y en ese tiempo, es tan desestabilizadora para la paleontolog&#237;a actual que obliga a escribir de nuevo la historia del pasado remoto del planeta" [Jim&#233;nez del Oso; 1989]. Tal alarde de &lt;em&gt;inmodestia&lt;/em&gt; obliga a preguntarse c&#243;mo es que, a&#241;os despu&#233;s, el barbudo estudioso sigue sin recibir &lt;a href="http://www.nobel.se" target="_blank"&gt;el premio Nobel&lt;/a&gt; o pasar a los libros de paleontolog&#237;a. &#191;No ser&#225; que estamos ante otra mentira econ&#243;micamente rentable?

Erich von D&#228;niken afirma que la teor&#237;a de Darwin "ha cegado a generaciones enteras de paleont&#243;logos y antrop&#243;logos" [D&#228;niken, 1977]. El autor suizo coincide con Ben&#237;tez en que existen huellas de pies humanos junto a rastros de dinosaurios en estratos de m&#225;s de 70 millones de a&#241;os de antig&#252;edad. As&#237;, el novelista navarro calificaba en 1975 de "trascendental" el descubrimiento, en la localidad soriana de Navalsaz, de una pisada humana petrificada junto a otras de &lt;em&gt;lagartos terribles&lt;/em&gt;, "otro testimonio de la convivencia entre el hombre y los dinosaurios" [Ben&#237;tez, 1975]. La ciencia, sin embargo, ha prestado poca atenci&#243;n a este tipo de aseveraciones. Los especialistas las consideran simples estupideces, confiesa Eustoquio Molina, paleont&#243;logo de la &lt;a href="www.unizar.es" target="_blank"&gt;Universidad de Zaragoza&lt;/a&gt; preocupado por el auge de la pseudociencia [Molina, 1995].

El lecho del r&#237;o Paluxy, en Texas (EE UU), es punto de referencia obligado cuando se habla de una humanidad como la plasmada en los dibujos animados de Hanna y Barbera. All&#237;, "hay cientos de pisadas de saurios de diversas especies. Entre ellas y junto a ellas, aparecen siempre numerosas pisadas de pies humanos de gran tama&#241;o" [D&#228;niken, 1977]. El autor de &lt;em&gt;Recuerdos del futuro&lt;/em&gt; (1968) asegura que para hallar la totalidad de las huellas s&#243;lo hubo que guiarse "por el sentido de la marcha del dinosaurio, as&#237; como la del hombre en seguimiento del mismo". Las pisadas humanas se corresponden, seg&#250;n el astroarque&#243;logo (3), con las huellas de seres gigantescos y echan por tierra la teor&#237;a de la evoluci&#243;n. D&#228;niken a&#241;ade, adem&#225;s, que existen vestigios similares en Kentucky, donde en monte Vernon las huellas reproducen "a la perfecci&#243;n unos pies humanos", y en Utah, donde la suela de un zapato aplasta un trilobites en un estrato de hace 500 millones de a&#241;os.

&lt;strong&gt;Zapatillas de tenis prec&#225;mbricas&lt;/strong&gt;

Los hallazgos de D&#228;niken son, sin embargo, bastante menos revolucionarios que los de la &lt;em&gt;ciencia oficial&lt;/em&gt;. William F. Tanner, ge&#243;logo de la &lt;a href="http://www.ufl.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Florida&lt;/a&gt;, anunci&#243; en un congreso de paleontolog&#237;a en 1984 que se hab&#237;an encontrado dos &lt;em&gt;huellas de zapatillas de tenis&lt;/em&gt; en estratos prec&#225;mbricos, correspondientes a hace 2.700 millones de a&#241;os, situados en la bah&#237;a del Hudson, en Canad&#225;. El cient&#237;fico, lejos de proclamar a gritos el derribo de la teor&#237;a de la evoluci&#243;n, se molest&#243; en estudiar las pruebas sobre el terreno. Se trata de dos huellas paralelas de apariencia humana, que distan 20 cent&#237;metros. En los alrededores, no existe ning&#250;n otro rastro y las punteras de los zapatos, curiosamente, apuntan en sentidos opuestos. Adem&#225;s, las im&#225;genes son planas, est&#225;n muy claramente delimitadas y &lt;em&gt;sobresalen&lt;/em&gt; del suelo, igual que otras circulares, ovales y de diferentes formas que Tanner hab&#237;a encontrado en rocas del P&#233;rmico de Nevada y Nuevo M&#233;xico. "Algunas son lo suficientemente grandes y tienen la forma precisa para parecer suelas de zapatos. Pero basta una inspecci&#243;n informal para ver que tienen que tener otro origen" [Tanner, 1984].

Estas siluetas son de un material m&#225;s resistente que el circundante, lo que explica la menor erosi&#243;n, que se adentra en la roca hasta una profundidad equivalente a la de su di&#225;metro superficial. "Una explicaci&#243;n razonable -apunta Tanner- es que hayan sido hechas por una fuga de agua durante la compactaci&#243;n y cementaci&#243;n temprana". El experto estadounidense aboga por un origen geol&#243;gico para los &lt;em&gt;zapatos de tenis antediluvianos&lt;/em&gt;, as&#237; que no es nada extra&#241;o que pueda haber incrustado un trilobites en uno de ellos. Claro que siempre cabe la posibilidad de que el hombre de aquella &#233;poca fuera descalzo por la vida y eso es lo que sostiene D&#228;niken en el caso del lecho del Paluxy, un terreno cret&#225;cico de hace 100 millones de a&#241;os.

El astroarque&#243;logo ve en el r&#237;o seco de Texas -"estuve all&#237; y tuve ocasi&#243;n de contemplar ese extraordinario descubrimiento paleontol&#243;gico" [D&#228;niken, 1977]- un hombre tras un dinosaurio; pero es mentira. No hay un rastro humano, sino unas supuestas pisadas que no son tales ni responden a ning&#250;n orden, cosa que s&#237; hacen las de los dinosaurios. Tanner las llama &lt;em&gt;siluetas con forma de pie&lt;/em&gt;. Tienen entre 12 y 44 cent&#237;metros de largo y en algunos casos son consecuencia de la erosi&#243;n en un terreno compuesto por materiales de diversa dureza. En el lecho del Paluxy, hay centenares de &lt;em&gt;agujeros&lt;/em&gt; producto de la erosi&#243;n, pero los &lt;em&gt;buscadores de misterios&lt;/em&gt; s&#243;lo se quedan con los que parecen un pie humano. A&#250;n as&#237;, explica el ge&#243;logo, entre las seleccionadas, hay &lt;em&gt;huellas humanas&lt;/em&gt; de todos los tama&#241;os y formas, pero no hay dedos ni empeines dibujados en la roca. Las pisadas que no se deben a procesos erosivos "fueron producidas por dinosaurios carn&#237;voros que dejaron una gran impresi&#243;n metatarsal" [Lockley, 1993]. El paleont&#243;logo aficionado &lt;a href="http://members.aol.com/paluxy2/paluxy.htm" target="_blank"&gt;Glen Kuban&lt;/a&gt; demostr&#243; en 1989, cuando era un estudiante de biolog&#237;a de fe creacionista (4), que algunos de los &lt;em&gt;pies&lt;/em&gt; del r&#237;o Paluxy son en realidad parte de la planta de tres dedos de un dinosaurio. "Algunas pretendidas &lt;em&gt;huellas humanas&lt;/em&gt; de Glen Rose -explica- no se distinguen de huellas metatarsales de dinosaurios, cuyas impresiones digitales han desaparecido rellenadas por el barro, a causa de la erosi&#243;n o debido a otros factores. Otras depresiones alargadas de Glen Rose incluyen figuras producto de la erosi&#243;n y posibles marcas de colas, algunas de las cuales tambi&#233;n han sido confundidas con huellas humanas" [Kuban, 1989].

La paleontolog&#237;a y la arqueolog&#237;a han prestado escasa atenci&#243;n a los supuestos vestigios y pisadas humanas de hace m&#225;s de 65 millones de a&#241;os. No en vano, los primeros hom&#237;nidos aparecieron en Africa oriental hace unos 3 millones de a&#241;os. A pesar de eso, algunos cient&#237;ficos se han molestado en bucear en el proceloso mar de la charlataner&#237;a para poner las cosas en su sitio. Lamentablemente, tambi&#233;n hay quien predica la estupidez en la propia universidad cuando intenta sentar c&#225;tedra en materias que no propias son de su especialidad. En 1981, el autor tuvo oportunidad de conocer a uno de estos &#250;ltimos. Cuando estudiaba en la &lt;a href="http://www.deusto.es" target="_blank"&gt;Universidad de Deusto&lt;/a&gt;, un profesor de Historia del Arte zanj&#243; un debate sobre las piedras de Ica apelando a su amistad con Javier Cabrera. El &lt;em&gt;educador&lt;/em&gt;, un jesuita de avanzada edad, hizo o&#237;dos sordos a los argumentos contrarios a la existencia del &lt;em&gt;hombre gliptol&#237;tico&lt;/em&gt; y no se atrevi&#243; a desautorizar al m&#233;dico peruano ante los alumnos, muchos de los cuales se dedican ahora a la ense&#241;anza y puede que crean que el hombre convivi&#243; con los dinosaurios.

&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; 

&lt;strong&gt;
Notas&lt;/strong&gt;

(1) En 1956, M.W. de Laubenfels propuso en el &lt;a href="http://www.journalofpaleontology.org" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Journal of Paleontology&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; la posibilidad de un impacto meteor&#237;tico como causa de la extinci&#243;n de los dinosaurios. Como no hay extraterrestres de por medio, Ben&#237;tez ignora al paleont&#243;logo de la &lt;a href="http://www.uoregon.edu" target="_blank"&gt;Universidad de Oregon&lt;/a&gt; y hace un encendido elogio del sacamuelas peruano.

(2) En Per&#250; y Ecuador, se llama &lt;em&gt;huaquero&lt;/em&gt; al individuo que excava en los cementerios precolombinos para extraer el contenido de las tumbas y venderlo a turistas o coleccionistas.

(3) La astroarqueolog&#237;a es la pseudociencia que propugna la existencia de visitas extraterrestres en la antig&#252;edad. Las pruebas del encuentro entre alien&#237;genas y seres humanos se hallar&#237;an diseminadas por todo el planeta en forma de libros sagrados, objetos enigm&#225;ticos y monumentos grandiosos. El m&#225;s famoso de los astroarque&#243;logos es Erich von D&#228;niken.

(4) Los creacionistas consideran que la historia del hombre est&#225; escrita en la Biblia y rechazan la teor&#237;a de la evoluci&#243;n. Durante m&#225;s de 40 a&#241;os, las huellas impresas en el lecho del r&#237;o Paluxy a su paso por Glen Rose fueron uno de los argumentos favoritos de los fundamentalistas evang&#233;licos estadounidenses hasta que Glen Kuban, tambi&#233;n creacionista, investig&#243; el fen&#243;meno sin dejar que sus creencias influyeran en el trabajo cient&#237;fico.

 

&lt;strong&gt;
Bibliograf&#237;a&lt;/strong&gt;

Asimov, Isaac [1979]: "El corolario de Asimov". En Asimov, Isaac: &lt;em&gt;La estrella de Bel&#233;n y otros ensayos cient&#237;ficos&lt;/em&gt; []. Trad. de C&#233;sar Terr&#243;n. Editorial Bruguera (Col. "Libro Blanco", N&#186; 11). Barcelona 1983. 167-184.

Ben&#237;tez, Juan Jos&#233; [1975]: &lt;em&gt;Existi&#243; otra humanidad&lt;/em&gt;. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Otros Mundos"). Barcelona. 250 p&#225;ginas.

Ben&#237;tez, Juan Jos&#233; [1994]: &lt;em&gt;Mis enigmas favoritos&lt;/em&gt;. Editorial Plaza &amp;amp; Jan&#233;s (Col. "Los Jet", N&#186; 238-8). Barcelona. 311 p&#225;ginas.

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Delgado, Manuel Jos&#233; [1994]: "Ac&#225;mbaro, otra espina de la arqueolog&#237;a". &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt; (Madrid), Monogr&#225;fico N&#186; 10 (Septiembre), 122-125.

Jim&#233;nez del Oso, Fernando [1989a]: &lt;em&gt;Ica&lt;/em&gt;. Producciones Culturales (Col. "El Imperio del Sol", N&#186; 1). V&#237;deo escrito, dirigido, producido y presentado por Fernando Jim&#233;nez del Oso. Duraci&#243;n: 30 minutos.

Jim&#233;nez del Oso, Fernando [1989b]: "El hombre del Mesozoico". &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 9 (Noviembre), 18-28.

Jim&#233;nez del Oso, Fernando [1993]: "El misterio de Ac&#225;mbaro". &lt;em&gt;Espacio y Tiempo&lt;/em&gt; (Madrid), N&#186; 33 (Noviembre), 10-20.

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Pereda, Xabier [1995]: &lt;em&gt;Comunicaci&#243;n personal a Luis Alfonso G&#225;mez&lt;/em&gt;. Par&#237;s. 13 de Marzo.

Randi, James [1982]: &lt;em&gt;Fraudes paranormales. Fen&#243;menos ocultos, percepci&#243;n extrasensorial y otros enga&#241;os&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;Flim-flam! Psychics, Esp, unicorns and other delusions&lt;/em&gt;]. Prologado por Isaac Asimov. Trad. de Alejandro G. Tiscornia. Tikal Ediciones (Col. "Eleusis"). Gerona 1994. XVI + 347.

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Tanner, William F. [1984]: "Human and not-so-human footprint images on the rocks". En Walker, Kenneth R. (Ed.): &lt;em&gt;The evolution-creation controversy. Perspectives on religion, philosophy, science and education&lt;/em&gt;. Sociedad Paleontol&#243;gica ("Publicaci&#243;n Especial", N&#186; 1). Tennessee. 117-133.

Publicado originalmente en &lt;em&gt;La Alternativa Racional&lt;/em&gt;, revista editada por &lt;a href="http://www.arp-sapc.org" target="_blank"&gt;ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Cr&#237;tico&lt;/a&gt;.

&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <body>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="Arial" size="2"&gt;"Con un poco de suerte, conf&#237;o dentro de poco entablar contacto personal con seres de Ummo, planeta que gravita en torno a la estrella Iumma, situada a 14,6 a&#241;os-luz de la Tierra, codificada por nosotros como la estrella Wolf 424". A finales de 1979, &lt;a href="http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/category/fernando-jimenez-del-oso" target="_blank"&gt;Fernando Jim&#233;nez del Oso&lt;/a&gt;, por aquel entonces director del programa de televisi&#243;n &lt;em&gt;M&#225;s All&#225;&lt;/em&gt;, confesaba su m&#225;s &#237;ntimo deseo a un reportero de la revista &lt;em&gt;Garbo&lt;/em&gt; mientras rodaba en Alcoy un episodio de la serie de &lt;a href="http://www.rtve.es" target="_blank"&gt;TVE&lt;/a&gt; dedicado a un &lt;em&gt;contactado&lt;/em&gt;. El actual director de &lt;a href="http://www.akasico.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;Enigmas&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; consideraba "muy digno de cr&#233;dito" a un joven de 16 a&#241;os que, seg&#250;n &#233;l, estaba en "contacto f&#237;sico y telep&#225;tico con seres de la constelaci&#243;n de Andr&#243;meda, Anthar Serac, Adoniesis, Woodok, Link y otros, e inclusive conoce c&#243;mo son sus naves por dentro". El psiquiatra, quien quer&#237;a seguir los pasos del &lt;em&gt;contactado&lt;/em&gt;, lo ha tenido m&#225;s dif&#237;cil para conocer en persona a los ummitas, extraterrestres que s&#243;lo han existido en la mente de Jos&#233; Luis Jord&#225;n Pe&#241;a. 

&lt;img alt="Fernando Jim&#233;nez del Oso en la revista 'Garbo' en 1979." src="/blogfiles/magonia/Jimenezdelosoengarbo.jpg" align="right" border="0" hspace="10" vspace="10"&gt;Jim&#233;nez del Oso tiene a gala ser "muy cauto" en sus declaraciones y se ha ganado entre la opini&#243;n p&#250;blica una inmerecida fama de riguroso investigador. Por desgracia para &#233;l, en determinadas ocasiones no puede evitar soltarse la melena y mostrarse c&#243;mo lo que es. En enero de 2000, por ejemplo, asegur&#243; en una entrevista publicada por &lt;a href="http://www.lavanguardia.es" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;La Vanguardia&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; que durante a&#241;os hab&#237;a compartido piso en Madrid con un fantasma. Y es que a este psiquiatra le han pasado cosas de lo m&#225;s extra&#241;as. Convencido de la existencia de los platillos volantes como naves extraterrestres y de que "existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias", reconoc&#237;a en 1980 que hab&#237;a visto en Madrid dos objetos volantes no identificados, "que se mov&#237;an a una velocidad de 5.600 kil&#243;metros por hora".

Firme defensor de la convivencia de civilizaciones tecnol&#243;gicas con los dinosaurios, a ra&#237;z de las cr&#237;ticas hechas por &lt;a href="http://www.arp-sapc.org" target="_blank"&gt;ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Cr&#237;tico&lt;/a&gt; -en aquella &#233;poca, Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP)- cuando fue invitado en 1988 por la &lt;a href="http://www.ehu.es" target="_blank"&gt;Universidad del Pa&#237;s Vasco&lt;/a&gt; a dar una conferencia en Bilbao, Jim&#233;nez del Oso admit&#237;a en &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com" target="_blank"&gt;&lt;em&gt;El Correo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; que la ciencia nunca ha sido lo suyo. Interrogado sobre el hecho de que los parapsic&#243;logos eviten el m&#233;todo cient&#237;fico, dec&#237;a: "&#191;Que no he utilizado una metodolog&#237;a cient&#237;fica? Y a m&#237; qu&#233; narices me importa".&lt;/div&gt;</body>
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